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revista 041 [6]

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JUAN CARLOS VIOTTI | entrevista

derecho a voto de los matriculados adherentes. Entonces esas cosas provocan una mezcla de nostalgia y rabia, porque recordando lo que era, hoy te encontrás con un colegio provincial insensible que en vez de unir, de llamar, de moldear y formar, de organizar la matrícula, a los jóvenes y a los viejos, los elimina, los expulsa. ¿Qué mejor que un anciano para el Tribunal de Ética? ¿Por qué no de jurado o en la asesoría de concursos? LA PLANIFICACIÓN PARA CONVENCER AL PODER POLÍTICO CG >En la época de recuperación democrática hubo un suceso novedoso cuando el entonces intendente Horacio Usandizaga, recientemente electo, solicita al Centro de Arquitectos una sugerencia para la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad de Rosario, cosa que marcó un hito importante en la historia del desarrollo urbano de Rosario. Fue muy interesante porque se pudo armar un buen equipo y lo planificado salió bien, fue muy satisfactorio, la continuidad de esta actitud llega hasta hoy. En esto hay una anécdota que siempre recuerdo. Me reúno con Usandizaga y me propone el cargo, yo le entrego mi currículum y propongo a Chola Ansaldi para que me acompañese en la gestión. Luego me confirma el cargo pero me dice que lamentablemente el partido le sugiere otro nombre para que me acompañe y ahí me jugué una patriada. Yo no lo conocía de antes a Usandizaga y le dije: «No doctor, no puedo tomar esta responsabilidad sin el apoyo de la arquitecta Ansaldi, no puedo aceptar». Claro, yo a Chola la conocía desde el Instituto, aparte tenía experiencia en la obra pública y una gran capacidad de trabajo, como Matilde. Estábamos a dos días de la asunción al gobierno y Usandizaga dijo: «Bueno, está bien. Listo». Y así empezamos. Fue una suerte porque pudimos armar un gran equipo de trabajo. Con Adolfo Bisellach, que estaba en la Secretaría de Obras Públicas, nos pusimos de acuerdo y decidimos armar un equipo de diseño mixto de las dos secretarías. Hicimos un concurso de antecedentes para formarlo y allí entraron arquitectos como Sarti, Cerfoglio, Redondo y Garaffa (que fue nombrado pero después no se incorporó). Realmente un gran equipo de chicos, ya que en ese momento eran muy jóvenes. En la Secretaría de Planeamiento creamos la oficina del Plan Director e hicimos otro concurso para este equipo. Allí entraron Manuel Fernández De Luco, Ricardo Kingsland y un matrimonio de Entre Ríos que venía de un taller de urbanismo de Buenos Aires.

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CG >Incluso antes habían tratado con Mongsfeld... Claro, con Mongsfeld iniciamos las primeras gestiones ante Ferrocarriles Argentinos. Él apoyó mucho nuestro comienzo. Luego, cuando fallece, nosotros con Chola tuvimos que adoptar otro protagonismo. Ahí es cuando creamos la oficina del Plan Director y empezó a funcionar todo. F > Fue una etapa fundacional en la Secretaría... Si, una etapa de gestión muy dura pero pionera, porque marcó una forma de hacer planeamiento y urbanismo que hasta ese momento no había estado bien definida. Si bien existía anteriormente la secretaría, funcionaba más como una repartición de apoyo a la Dirección de Obras Particulares en lo relativo a la aplicación del Código Urbano. Allí había estado el ingeniero Gurmendi, como el primer secretario. Pero en nuestro caso, la secretaría empezó a tomar fuerza cuando en el sector político se dieron cuenta de que lo que hacíamos rendía frutos, y cuando Usandizaga empezó a tomar confianza y a ver que lo que proponíamos servía, nos dio una libertad de acción absoluta. El principal mérito de la secretaría fue que la oficina empezó a transformarse en una oficina creativa y no burocrática, donde la forma de expresarse era la gestión, del trato con la Nación, Vialidad Nacional, Ferrocarriles. Claro, también estaba el respaldo político a todo esto.

>En esa época se inició la apertura de la costa y el Patio de la Madera. El primer logro fue el Patio de la Madera, y acá hay algo que no es muy conocido, a la Municipalidad le costó muchísimo porque significó habilitar la Playa de Nuevo Alberdi para hacer la transferencia de cargas, que hasta ese momento se desarrollaba en el Patio de la Madera. La Municipalidad costeó la mano de obra para hacer toda la parrilla nueva de Nuevo Alberdi. Fue un logro que la Nación reconociera el valor urbano de esas tierras y las cediera para la construcción del Centro de Convenciones que se proyectó, conservando, reciclando y respetando los viejos galpones del ferrocarril, cosa que hoy no ha ocurrido con la adecuación de las oficinas ferroviarias de la Estación Rosario Central para la habilitación del Distrito Municipal Centro. Y luego se tuvo que convencer al Concejo de modificar en parte lo que planteaba el Plan Regulador, de enviar las playas de maniobras al sur, básicamente porque era imposible, no había nada expropiado todavía y sí existía la posibilidad de Nuevo Alberdi. Dentro de esta batalla, el que más pelea nos dio, pero reconozco que lo hizo porque se metió de lleno en el asunto, fue el concejal demócrata progresista Elbio Martínez. Convencer a Martínez de que ésto era un paso adelante fue F


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