FWW Manifesto ES

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Las manos que sostienen el futuro de nuestro planeta Peque単os productores, cadenas cortas, sostenibilidad: manifiesto sobre una agricultura que cultiva los derechos

Food We Want es una campa単a internacional en pro de la agricultura y el consumo sostenibles en los hemisferios norte y sur del planeta.


“Food We Want” es una campaña de concienciación que tiene como objetivo potenciar la agricultura familiar y la agroecología como soluciones eficaces para combatir el hambre, reducir la pobreza y luchar contra el cambio climático. La campaña Food We Want, financiada por la Unión Europea, se desarrolla en ocho países (Italia, Polonia, Portugal, España, Gran Bretaña, Kenia, Mozambique y Tanzania). La campaña tiene como objetivo compartir ideas, buscar soluciones comunes y estimular el debate público en torno al futuro de los alimentos. El proyecto incluye una amplia gama de actividades, entre ellas, la campaña europea de concienciación, talleres, eventos, paquetes educativos y un concurso para jóvenes periodistas. Puede consultar más información aquí: www.foodwewant.org

El proyecto Food We Want está financiado por la Unión Europea. Miembros del proyecto:

Istituto Oikos Italia Institute of Global Responsibility Polonia Oikos Portugal Fundacion Ibo España Fundacion Ibo Mozambique Pastoral and Environmental Network in the Horn of Africa Reino Unido Facoltà di Agraria, Università degli Studi di Milano Italia Muindi - Semi di sorriso Italia Oikos East Africa Tanzania Mainyoito Pastoralist Integrated Development Organization Kenya

Food We Want project receives funding from the European Commission. The contents of this document are the sole responsibility of the authors and can under no circumstances be regarded as reflection of the position of the European Union.


Diariamente producimos alimentos en cantidad suficiente para asegurar 2.800 calorías a cada uno de los 7.000 millones de habitantes del planeta. A pesar de ello, todos los días 25.000 personas mueren de hambre o de enfermedades asociadas. Aunque durante los últimos siete años el PIB ha aumentado un 73 % y la población un 15 %, hoy en día, por asombroso que parezca, mil millones de personas están desnutridas o hambrientas. La paradoja todavía se complica más si tenemos en cuenta que la mitad de los alimentos del mundo se obtienen gracias a la agricultura familiar y que, sin embargo, el 75 % de las personas que padecen hambre en el mundo viven en áreas rurales de los países del sur. Pero eso no es todo. La agricultura industrial y el comercio internacional, muy lejos de asegurar los alimentos a todas las personas, han contribuido en gran medida a la pérdida de la soberanía alimentaria y de la biodiversidad, además de favorecer la contaminación mundial y la difusión de las enfermedades. La agricultura industrial consume grandes cantidades de energía y depende enormemente del petróleo, lo que conlleva un problema que a largo plazo explotará, teniendo en cuenta la continua subida del precio de los combustibles fósiles. De la misma manera, las restricciones sobre los recursos acuáticos también resultarán perjudiciales. La disponibilidad de agua, un recurso precioso y escaso, está hoy en día aún más amenazada debido al cambio climático originado, en parte, por la agricultura industrial y la cadena alimentaria y agrícola. Es necesario, por tanto, romper ese círculo vicioso. Las motivaciones que han llevado a esta situación son políticas y económicas. Entre ellas se encuentra el comercio internacional, las dinámicas de los precios, la cadena alimentaria y agrícola, la especulación financiera y el consumo diario. Es cierto que los grupos productores mundiales, las instituciones internacionales, los gobiernos, las bolsas de valores, las empresas multinacionales de alimentos y las cadenas de distribución juegan un papel clave en este escenario, pero todos nosotros y nosotras también.

Cada alimento que llega hasta nuestra mesa guarda una historia. Una historia que tiene su principio y su fin en la tierra. De hecho, elegir el alimento “adecuado” significa respetar los derechos de las personas trabajadoras, cuidar el medio ambiente y proteger nuestro bienestar.


La agricultura y el hambre en el mundo Poblaci贸n mundial empleada en el sector de la agricultura Agricultura

Industria y servicios

1.000 millones son mujeres millones de personas empleadas 1980

The percentage of women in the agricultural sector is growing

1.200 millones

son mujeres millones de personas empleadas 1995

1.300 millones

son mujeres millones de personas empleadas 2010


La mayoría de las personas trabajadoras del planeta se dedican a la agricultura. Aún así, el número de personas desnutridas en todo el mundo no deja de aumentar y la cifra de hoy en día es mayor que la de hace 40 años.

Rural population worldwide rural population

urban population

Evolución de la desnutrición mundial (desde 1969 hasta 2010)

Millones de personas desnutridas en todo el mundo

Reparto de la desnutrición en el mundo (2010) 925 millones de personas desnutridas en todo el mundo 578 mln

Asia y el Pacífico

239 mln

África subsahariana

53 mln

América Latina y el Caribe

37 mln

Oriente Próximo y el norte de África

19 mln

Países desarrollados

5,7%

4,0%

25,8%

Fuente: Datos internacionales de la FAO: “The state of food and agriculture 2010-11” (El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2010-11).

2,0% 62,5%


Elija sus alimentos El uso intensivo de los fertilizantes, los pesticidas y los herbicidas ha sido y es una fuente importante de contaminación del suelo y del agua, tanto de las aguas superficiales como de las subterráneas.

La pérdida de la biodiversidad es un problema en sí mismo ya que genera cambios en el medio ambiente y perjudica la dieta de los seres humanos.

Situación actual: los monocultivos y los combustibles fósiles constituyen una amenaza para las personas productoras y para las consumidoras

La agricultura intensiva, basada en monocultivos, junto con otras prácticas agrícolas erróneas o excesivamente dirigidas causa la degradación del suelo.

Los agricultores de los países pobres han pasado a depender de las grandes empresas multinacionales. Dichas empresas, además de muchos gobiernos, compran ingentes cantidades de suelo, dejándolo así fuera del alcance de los agricultores (apropiación de tierras).

QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO EN LA AGRICULTURA


Las personas consumidoras de todo el mundo tienen derecho a elegir qué modelo de agricultura desean potenciar mediante la elección diaria de sus alimentos. El resultado tendrá influencia en todo el mundo. La agricultura sostenible fomenta que los pequeños productores puedan conseguir y poseer sus recursos productivos y que puedan utilizarlos para asegurarse el sustento.

La agricultura sostenible puede controlar el cambio climático porque depende menos de los combustibles fósiles y del consumo de energía y, sobre todo, porque reduce el uso de los fertilizantes de nitrógeno.

Situación futura: proteja su suelo y su derecho a la alimentación. Hágalo por el bien de todos nosotros y nosotras.

Determinadas técnicas, como por ejemplo, la rotación de cultivos, aumentan la disponibilidad de los alimentos durante todo el año y garantizan mayor flexibilidad frente a los posibles cambios climáticos extremos.

Los pequeños productores suministran más de la mitad de los alimentos del mundo y constituyen más del 90 % de la producción agrícola de África.


La alimentación que queremos: sostenible, local y justa. Los principios de la campaña Food We Want: trazabilidad, transparencia, cadenas cortas, sostenibilidad social, biodiversidad, precios justos y respeto a los derechos humanos Detrás de los alimentos que compramos hay complejas cadenas que influyen en las personas y en el medioambiente. Los alimentos locales son más «eficientes desde el punto de vista energético» que los alimentos importados desde lugares lejanos, al igual que las dietas vegetarianas dejan menos huella ecológica que las dietas que incluyen carne. Por muchos motivos, además de los nutricionales, es más adecuado consumir frutas y verduras de temporada. La biodiversidad garantiza la soberanía alimentaria y, de ese modo, también asegura que las personas puedan conseguir la comida que necesitan para alimentarse. Todas las personas tenemos un papel que desempeñar. Cada uno de nosotros y nosotras podemos ayudar. Los alimentos locales debieran ser orgánicos y de gran calidad y, de hecho, en todo el mundo está apareciendo un nuevo tipo de persona consumidora. Esta persona consume alimentos frescos, obtenidos de manos de sus productores locales, incluye en su dieta una pequeña cantidad de carne y respeta al máximo tanto la escasez de las especies como el valor de la vida del animal. Podemos potenciar el papel de los pequeños productores si volvemos al modelo en el que numerosos pequeños agricultores cultivan diferentes productos simultáneamente. La agricultura de gran escala lleva inevitablemente al monocultivo y a los procesos mecanizados, poco respetuosos con el microclima local del suelo que utilizan. Sin embargo, los pequeños productores pueden cambiar con rapidez sus hábitos y el tipo de cosechas, sacando el máximo partido hasta de las ampliaciones del terreno más pequeñas, a la vez que pueden también ajustarse con prontitud a los requisitos de los clientes. Además, si se cultivan varias especies al mismo tiempo, las cosechas se verán menos afectadas por los problemas de una especie en concreto. En el ámbito político mundial, los gobiernos nacionales, la Unión Europea y la ciudadanía deben trabajar para asegurar que el principio de la soberanía de los alimentos se respeta y para potenciar relaciones comerciales más justas en las que la importancia de los alimentos no se vea suplantada por la importancia de los aspectos energéticos, los cuales hoy en día han puesto en peligro la seguridad alimentaria.



Everyone can play his part to secure rights and environmental sustainability


La lista de la compra Las personas consumidoras podemos favorecer diariamente la agroecología y los pequeños productores tomando decisiones sencillas y prestando un poco de atención. El único resultado será el aumento de nuestro bienestar. 1

Priorice la autogeneración, la recuperación y la reutilización

2

Evite desperdiciar alimentos

3

Guíese por las estaciones del año

4

Evite los envases

5

Lea las etiquetas

6

Criterios que deberíamos seguir para hacer la compra: alimentos orgánicos, cadena corta, Km 0, biodiversidad, alimentos «sociales», alimentos libres de prácticas crueles y libres de «pizzo» (extorsión).

7

Favorezca la pequeña distribución organizada frente a la grande (GDO).

8

Busque el grupo de compra comunitaria más cercano

9

Si es posible, utilice empresas orgánicas que entreguen los alimentos a domicilio

10

De prioridad a las ventas directas y a los mercados agrícolas

11

Visite jardines compartidos

12

Elija el comercio justo y basado en la comunidad.


Ayudar a conseguir un futuro sostenible también está en su mano. Visite nuestro sitio web, cuéntenos sus experiencias y compártalas en Facebook y en Twitter.

www.foodwewant.org