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Periódico edición 536 febrero 2014

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Febrero de 2014

ACORE está de luto

Homenaje póstumo al brigadier General

Armando Vanegas Maldonado

Hace un poco más de un mes, el 25 de diciembre de 2013, falleció en Bogotá un entrañable hijo de ACORE, el brigadier General Armando Vanegas Maldonado, quien rigió los destinos de la Asociación en 1970. Rodeado de familiares y amigos fue sepultado dos días después en medio de honores militares más que merecidos por su entrega total a la Colombia que tanto amó y a la que le sirviera en las filas del Ejército Nacional. Permanecen vivas en la memoria de quienes asistiéramos a sus funerales, las palabras de su hijo Hernán, en recuento anecdótico de su progenitor o las del brigadier General Jaime Reyes Bretón, en representación del Ejército y del Arma de Artillería, o la sarta de re-

cuerdos que trajera el coronel de Artillería Augusto Pradilla Giraldo, que a nombre de la familia expresara cuánto puede hacerlo un subalterno, por quién tantas veces lo orientara y de quién recibiera órdenes y enseñanzas en distintas unidades en donde coincidieran al servicio de la Artillería. Bien en el batallón Tenerife o bien en la Escuela de Artillería o en el destacamento del Quindío o la Octava Brigada. Así lo exaltó esa dolorosa mañana decembrina: “Devolvemos a la tierra por mandato de Dios, en leyes de la naturaleza a un hombre de un gran temple de ánimo y de un carácter de acero como fue el suyo, que en momentos álgidos de la Patria cuando se requerían jefes de fuerza mental sin vacilaciones, se constituyó en verdadero sostén de la sociedad en horas de prueba, vigilante de la suerte de la Nación, reiterando su posición de fe inextinguible en principios constitucionales, los que juro defender al sonar de los cañones en la vieja escuela militar de San Diego, donde prometió servir a la Patria por encima de consideraciones diferentes al amor por ella”. “El general Armando Vanegas Maldonado fue un colombiano ejemplar, que como

El General Vanegas Maldonado es condecorado con la medalla de Acore, por su Presidente en 1966, Señor Coronel Leopoldo Uribe Saint Roman

soldado sirvió a la Patria rindiendo siempre honor a la bandera, como ciudadano fue exponente ejemplar, como esposo y padre cumplió las promesas a las cuales se comprometió ante Dios y ante los hombres. Como maestro nos enseñó todos los caminos que conducen al bien. Y como amigo, rebosó el recipiente de esta figura, reservada a la inspiración profunda de los poetas”.

“Cuanto más se podría decir del hombre, del soldado y del General lo leeremos en las paredes de los cuarteles artilleros, regados por la geografía nacional, donde hoy los pabellones del alma envueltos en el crespón negro de la divisa artillera, se inclinan ante el paso seguro y firme hacia la eternidad, de quien ayer hiciera timbrar su voz en los patios de los altares de la patria”.

¡Mi paso por ACORE…!

ACORE despide a quién fuera un socio de honor y un presidente destacado, de gran señorío, amistad y consideración. Su carrera y destacada actuación la inició como integrante del curso Atanasio Girardot, graduándose como subteniente artillero el 13 de diciembre de 1940. A su retiró del servicio activo se vincula a ACORE, hasta alcanzar la presidencia en 1970. Su huella fue profunda en el corazón de compañeros y amigos, bien lo recuerdan en la Caja de Retiro o el Hotel Tequendama donde se desempeñara como gerente de ambas entidades o en la Flota Mercante Grancolombiana Contrajo un primer matrimonio con la dama huilense Inés Pastrana Borrero, fallecida en agosto de 2007, y con quién formara un hogar con sus hijos Elsa, Hernán y Claudia. Los últimos años de existencia los vivió al lado de su segunda esposa Luz Botero Uribe, con quién contrajo matrimonio en mayo de 2009. Para todos, familiares y amigos, ACORE les hace llegar por este medio la grata recordación de quién fuera uno de sus eximios integrantes, al Arma de Artillería, al Grupo Simbólico Santa Bárbara y al Ejército Nacional.

Brigadier General Armando Vanegas Maldonado

ACORE

Tomado de la revista ACORE - edición 115 - 2005 Rosa Caro / Esteticista profesional

“Para mí, la elección como Presidente de ACORE fue muy significativa, por cuanto yo no quería adentrarme en una institución militar inmediatamente después de mi retiro, porque me había retirado apenas dos o tres meses antes; inclusive de la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares. Sencillamente, no quería continuar en la cosa militar sino hacerme a un lado”, recuerda el brigadier General Armando Villegas Maldonado, al hacer reminiscencias de de esos días. “Por otra parte, tenía el ofrecimiento de trabajar en la Flora Mercante Grancolombiana, donde estuve 22 años después”. A propósito de su vida laboral en el retiro, el BG Vanegas recuerda que también fue gerente y consejero comercial de la Embajada de Colombia en Costa Rica, dos años, y después en Panamá, 20 años. Estuve allí durante todo el periodo del general Torrijos, con quien conversábamos con

alguna regularidad. Sobre ACORE, hay que decir que “Durante mi permanencia en la Asociación no había mucho por hacer porque era una institución muy pequeña, muy incipiente. Tenía desde luego sus estatutos, pero lo único que hacia en aquel tiempo era acercar a los oficiales que se retiraban, estar pendiente de quién se retiró, atraerlos y hacer crecer la entidad. Era una organización minúscula, no tenía contacto, era muy ligero con las Fuerzas Militares y con el gobierno central, menos”. No había nada, dice el general Vanegas. Eso sí recuerda que “el coronel Agustín Salcedo (que fue

su secretario) era una persona que tenía mucho deseo de que ACORE se proyectara, de que se adquiriera una sede y me enviaba personas que conseguía. Fue así como vimos dos o tres casas, pero no había plata”. Según el general Vanegas “el presupuesto salía únicamente de las cuotas de los oficiales, pero, a su vez, los gastos eran mínimos: útiles de escritorio, y cuando había una reunión pues unas gaseosas y unos pasabocas. No había inversiones, salvo la correspondencia. El costo de estampillas y esas cosas” “Mensualmente se reunía la junta directiva para tratar asuntos informativos, las conquistas

de nuevos oficiales. Así comenzó a crecer”. “También había un boletín, pero una cosa pequeña, ligera, con muy poca información porque la acción era mínima. Sin embargo, hay que reconocerlo, durante este periodo ACORE creció un poco, no mucho, pero creció”. En su concepto, “ACORE comenzó a crecer sólidamente cuando compró la sede actual. Eso le dio entidad y más representación hacia fuera, y a los presidentes posteriores le dieron más fuerza y comenzaron a tener una acción más directa con el Gobierno nacional y tal vez hubo algunas solicitudes de apoyo, de partidas especiales y fue entonces cuando la Asociación se hizo sentir”. “Eso sí, durante mi estadía al frente de la Presidencia de la Asociación veía una organización proyectada hacia el futuro”, concluyó el general Vanegas Maldonado.

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