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Diario de Centro América 31 de marzo de 2014

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Guatemala, lunes 31 de marzo de 2014

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Opiniones

La otra arista

tercera vía

Don Epa: in memóriam

Promesas incumplidas

Walter del cid wdelcid@yahoo.com

Probablemente, la historia actual sería otra. Mañana se cumplirán 20 años del asesinato, frente a su casa, del licenciado Eduardo Epaminondas González Dubón. Conocido como Epa, para el círculo de sus familiares y amigos. En aquella fecha, la ciudad y el país se encontraban en el letargo propio de la Semana Mayor, transcurría el Viernes Santo. Y fue el día en que los asesinos asignaron para perpetrar su crimen. Don Epa tuvo un importante papel para que ahora, 20 años más tarde, podamos estar en esta forma democrática de gobierno. Me explico. En 1993, un año atrás, en los meses de mayo y junio se produjeron acontecimientos que marcan un antes y un después en cuanto a la participación dentro del sistema político nacional. El 25 de mayo de 1993, el entonces presidente de la República, Jorge Antonio Serrano Elías, decide unilateralmente desconocer al Congreso de la República, a la Corte Suprema de Justicia, a los procuradores General de la Nación y al de los Derechos Humanos, así como dejar sin efecto la integración de la Corte de Constitucionalidad (CC),

mediante la emisión de las “Normas Temporales de Gobierno” de dicha fecha. A la sazón, don Epa era el presidente de la Corte de Constitucionalidad. Muy probablemente, la historia actual sería otra si los magistrados a la CC, y con ellos al frente don Epa, no hubiesen tenido el arrojo de encarar a quien se pretendía entronizar como auténtico dictador del final del siglo XX. Ellos se hubiesen podido acomodar en el silencio cómplice y dejar que otros libraran las batallas por la institucionalidad y la democracia. Pero no fue así. En el Ejército de Guatemala, como en muchos otros frentes privaba la incertidumbre. De hecho, ocho días de manifestaciones, de intentos de censura a los medios de comunicación social, fueron parte de las vivencias de entonces. Pero finalmente se encontró la “luz dentro del túnel”. Y fue una semana más tarde, el martes 1 de junio, en el propio despacho del ministro de la Defensa Nacional, que la institución armada adopta acatar la sentencia de la CC, mediante la cual declara inconstitucional el decreto que contiene las cuestionables “Normas Temporales de Gobierno”. La valentía de aquellas personas apegadas a derecho lideradas por don Epa ha inscrito una noble página en los anales históricos de nuestra frágil institucionalidad. Ahora, 20 años más tarde, parecería que se hace imperativo un nuevo punto de coto, pues evidentemente el sistema político prevaleciente no solo no es democrático y representativo, sino además se ha dejado envilecer a niveles totalmente deplorables.

ciudadanía

Seguridad preventiva y tejido social catalina soberanis catalina.soberanis@one.un.org

Uno de los componentes importantes es la participación de la comunidad, creadora de capital social, que otorga un sentido de pertenencia. En noviembre de 2012, se suprimieron los viceministerios de Apoyo Comunitario y de Apoyo al Sector Justicia del Ministerio de Gobernación y en su lugar se creó el Tercer Viceministerio de Prevención de la Violencia y el Delito. De esa manera se acotaron las funciones que antes desempeñaban ambos viceministerios y se adecuaron a lo establecido en el Pacto por la Seguridad, la Justicia y la Paz, respecto a prevención del delito y promoción de la cultura de paz. Una de las funciones del Viceministerio es la de “Promover la organización comunitaria por medio de la participación ciudadana, con criterios de inclusión social, enfoque de género y pertinencia cultural, para la prevención de la violencia y el delito”. Existen tres tipos de prevención: la prevención primaria, que es el conjunto de medidas que promueve la comunidad para mejorar las condiciones de vida de las personas; la prevención secundaria que trata

de identificar condiciones o situaciones que puedan propiciar conductas delictivas o pongan en riesgo la seguridad de la comunidad; la prevención terciaria se enfoca hacia las personas, tanto las involucradas en el delito como las víctimas, abordando medidas de readaptación social para las personas que delinquen y medidas de restitución (material, psicológica, legal, etcétera), para las víctimas del delito. Uno de los componentes más importantes de esta visión preventiva de la seguridad es la participación de la comunidad, considerada como parte de la creación de capital social y de la generación de un tejido social que dé a las personas sentido de pertenencia y promueva la realización de actividades colectivas para el bien común y, en conjunto con las autoridades, definir agendas, desarrollar proyectos y realizar actividades para prevenir y solucionar sus particulares problemas de seguridad. En vez de promover el “vigilantismo” o sustituir las actividades que debe realizar la Policía Nacional Civil, se trata de que las personas trabajen por la seguridad vecinal de acuerdo con las características propias de su barrio, colonia o comunidad, promoviendo una convivencia en armonía, apoyándose mutuamente y solicitando a las autoridades aquello que necesitan para mejorar sus condiciones de desarrollo humano, para contar con mejores servicios como la iluminación de calles, cámaras de vigilancia u otros medios para reducir los riesgos de comisión de delitos y mecanismos ágiles para la denuncia de hechos delictivos.

fernando lucero lucerovielman@hotmail.com

Las promesas del mandatario estadounidense se las llevó el viento. El presidente de la Unión Americana, Barack Obama, demanda de su gobierno establecer mecanismos “más humanitarios” para el trato en las deportaciones de los migrantes que permanecen con estatus migratorio ilegal en ese país. Paradójicamente, el ritmo en las repatriaciones desde que inició su mandato se mantiene en forma acelerada. Las esperanzas para aproximadamente 11 millones de personas sin autorización oficial que residen en el país del Norte de conseguir su posible ciudadanía cada día se desvanecen, pues el ostracismo en el que se encuentra la supuesta aprobación de la reforma migratoria en el Congreso, pareciera ser definitivo, ya que difícilmente dicha iniciativa será sometida a votación antes de los comicios legislativos de noviembre de 2014. A ello se suma el reforzamiento del proyecto que prevé mayor vigilancia en las fronteras y una exhaustiva revisión del sistema al otorgamiento de visas, entre otras decisiones migratorias. No cabe duda, las promesas del mandatario estadounidense de aprobar una reforma que provea estatus legal a los indocumentados se las llevó el viento, pues las deportaciones durante su administración suman más que las realizadas por cualquier otro presidente en la historia de los Estados Unidos de América.

En ese contexto, expertos del portal electrónico PolitiFact. com compararon la cantidad de expulsados que se ha producido desde el primer período presidencial de Obama, en enero de 2009, a la fecha, con los de otros mandatarios, para lo cual tomaron como base las estadísticas anuales del Departamento de Seguridad Nacional de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Los resultados indicaron que el actual gobierno ha deportado a casi 2 millones de inmigrantes, entre ellos 178 mil 40 guatemaltecos, superando el récord de la gestión del entonces presidente George W. Bush, a quien hasta hace poco se le atribuía el número más alto en las repatriaciones. No hay que olvidar que en años anteriores los gobiernos de turno de la Unión Americana también se han hecho de la vista gorda en cuanto a la petición de revisar las políticas migratorias que de alguna manera coadyuven a regularizar la situación legal de centenares de inmigrantes en esa nación. En tanto, en Guatemala, el fenómeno de la deportación de connacionales de tierras norteamericanas no se detiene, pues solo en el primer trimestre de este año, van 13 mil 335 repatriados, 3 mil 472 más en relación con el año pasado, por lo cual, de continuar con la tendencia, se podrían superar los 50 mil 221 retornos de 2013. Urge plantear inmediatamente alguna medida que permita legalizar la situación de millares de personas que viven bajo el anonimato. Que frene las deportaciones masivas, en un escenario en el cual la voluntad política de las autoridades estadounidenses sea notoria y los ofrecimientos se cumplan.

La frase “La victimización rara vez humaniza a sus víctimas. Ser una víctima no garantiza autoridad moral”. Zygmunt Bauman


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