Guatemala, miércoles 9 de octubre de 2013
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Opiniones
diálogo
Diálogo intercultural Jesús Gómez jesusgomez@dialogo.gob.gt
Tenemos Estado, más no nación; esta se edifica a partir del aprendizaje mutuo y una relación simétrica. Jun Rutzil iwach iwonojel. La diversidad cultural ha sido entendida, asumida y tratada por la humanidad, en el transcurso del tiempo, de diferentes maneras, generalmente de negación, rechazo y en pocas ocasiones de aceptación, reconocimiento y valoración. Johan Galtún nos ilustra ubicando cuatro etapas. Primera etapa: intolerancia. Su extremo, el holocausto. Pero lo es también la imposición de los Estados nacionales controlados por una cultura dominante que se sobrepone sobre otras culturas y naciones. En este marco, la relación cultural es asimétrica. Segunda etapa: tolerancia. Mejor que la intolerancia, pero hay algo que no termina de convencer, algo al estilo de “soy tan grande (aplausos) que tolero que ustedes
existan”. Hay lugar para los derechos humanos, lo cual es bueno. Pero la asimetría persiste. Se busca que las culturas dominadas adopten la cultura dominante. Prevalece una marcada indiferencia de la cultura dominante hacia los otros. Tercera etapa: respeto y diálogo. Ahora estamos avanzando. En lugar del “tú eres diferente, eres peligroso”, de la primera etapa, y del “tú eres diferente, es tu problema, vive y deja vivir”, de la segunda etapa; tenemos el “tú eres diferente ¡Qué fascinante! Sentémonos a charlar de esto, por ejemplo, ¿qué opinas de...?” En esta etapa vemos al otro como una fuente de enriquecimiento y viceversa. Empezamos a visualizar el diálogo intercultural. Preguntamos. Aprendemos. Cuarta etapa: aprendizaje mutuo. En esta etapa sucede algo nuevo, no solo exploramos al otro, sino que lo adoptamos como una parte nuestra. Nutz’aqat, nuestro complemento. Su idioma se convierte en nuestro idioma. Conocemos su historia pero además sentimos sus traumas, momentos de gloria, sufrimientos e ilusiones. Una relación intercultural. Por sobre todas las cosas, la relación es simétrica. Visualizamos esa nación, diversa y unida. Sin racismo, estereotipos, esencialismos y radicalismos. Más que tolerancia, necesitamos respeto y aprendizaje mutuo.
epifanía
Violencia sexual como delito II
politenango
¿Cambio en el discurso empresarial? Hugo Novales novales.hugo@gmail.com
¿Pagarían el precio de una sociedad competitiva? El fin de semana escuché en un canal de cable a Felipe Bosch, de Fundesa, hablar acerca del Encuentro Nacional de Empresarios (ENADE 2013), que se celebra el día de mañana. Se refirió específicamente a los dos temas centrales de dicho evento: la desnutrición y la calidad educativa. Una apuesta de ENADE, según el entrevistado, es motivar a los partidos políticos representados en el Congreso de la República a llegar a compromisos mínimos de política pública (incluyendo asignaciones presupuestarias) para combatir la desnutrición y mejorar la calidad educativa. Por experiencia, he aprendido a ser escéptico de la demagogia que expresan algunos líderes del sector privado organizado. Entiendo, por comentarios expresados por colegas, que la visión que Fundesa tiene de la desnutrición ubica la respon-
sabilidad (y así, la culpa) de dicho flagelo, no en las condiciones estructurales que lo provocan, sino en las personas y las familias que lo sufren. Es decir, culpan a la víctima. Supongo que cuando los mupi del ENADE nos invitan a dejar de “dividirnos”, lo que buscan es proponer que los guatemaltecos nos “unamos” alrededor de un proyecto con esa visión. Sin embargo, rescato 2 puntos de lo expresado por este dirigente empresarial: es la primera vez -desde que tengo memoriaque desde las élites económicas se reconoce que estos 2 problemas -desnutrición y baja calidad educativa- son un verdadero lastre para el desarrollo de Guatemala, y que no solo afectan a sus víctimas directas, sino que a la sociedad en su conjunto, incluyendo a las empresas, cuya competitividad se ve afectada al estar en un país habitado por personas con capacidades disminuidas. También que la demanda de una solución va dirigida al Estado, ese mismo que el sector empresarial ha contribuido a debilitar, exigiéndole cada vez más privilegios a cambio de cada vez menos contribuciones. Mi pregunta es: ¿Están dispuestos a pagar el precio de una sociedad con trabajadores y consumidores saludables y capaces?
Diana Herrera L. dseherrera@gmail.com
La Declaración Conjunta contra la Violencia Sexual en Zonas de Conflicto, marca un precedente en la protección de derechos de la mujer. La violencia sexual es reconocida en esta declaración como un crimen de guerra y de lesa humanidad, y deja por un lado las interpretaciones maliciosas que miran este tipo de violencia como daños colaterales o infortunios de las guerras. Los países, con su firma, reconocen que la violencia sexual en los conflictos armados son claramente violatorios de la Convención de Ginebra y su Protocolo Adicional I. Esto significa que los sospechosos por este delito podrán ser detenidos en cualquier parte del mundo, y ser sometidos ante los tribunales pertinentes. Por lo que la Decla-
ración fortalece la jurisdicción universal de este delito, poniendo énfasis en que la población mundial está comprendida en su mayoría por mujeres. Sin embargo, la Declaración incluye el compromiso de no permitir ninguna figura de amnistía a los sospechosos de violencia sexual, es decir ningún Acuerdo de Paz podrá brindar amnistía para este delito. También producto de la Declaración, se compromete la firma de un nuevo protocolo internacional, previsto para el 2014, para determinar la aplicabilidad, admisibilidad, algunas disposiciones sobre la participación de la mujer en campos de refugiados y en el entrenamiento de fuerzas armadas y Policía Nacional. Concluyo que la Declaración fue darle fuerza a la figura delictiva de la violencia sexual, y en términos ampliados, significa enormes avances para la protección de derechos o de la justicia tutelar de las mujeres, frente a un crimen que en muchos países se cuestiona por la falta de consecuencia jurídica o principio de legalidad del mismo, además, es el principio de un camino largo para ponerle fin a la impunidad a este tipo de delitos contra las mujeres.
La frase “Los pueblos aprenden más de una derrota que los reyes de la victoria”.
Alessandro Manzoni