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TransgresiónES número 1

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con las imágenes de los mismos escritores y poetas acompañados de la EZ ÁND

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Pedidos al 5515-1657 o a solar@solareditores.com www.solareditores.com

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Número 1

José Luis Cuevas ca

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Francisco Hernández

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Alejandro Zenker

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LA EXPRESIÓN GRÁFICA Y LITERARIA DEL EROTISMO es una de las manifestaciones más claras del grado de madurez y libertad social, cultural e individual que ha alcanzado un pueblo. Partimos de esta tesis básica para fundar Trangresión ES, una revista no sólo lúdica dedicada al erotismo en todas sus manifestaciones, sino también un instrumento de experimentación, análisis y debate, cuya primicia tiene hoy el lector en sus manos.

TRANSGRESIÓNES • Número 1

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www.solareditores.com

RAM AEL RAF

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EDIA

HER ÍREZ

Eko Georges Devereux Agustín Monsreal Minerva Margarita Villarreal


BIENVENIDOS A ESTE ESPACIO HEDONISTA, a estas páginas donde lo secreto, lo prohibido, lo censurado, lo vergonzoso, el pecado, se han convertido en palabras, imágenes, dibujos, poemas, narraciones, ensayos, tipografías, formatos, siempre del lado del goce, del bienestar, del júbilo. Aquí legitimamos lo que las buenas y anquilosadas conciencias de este mundo lleno de corrupción, traición, egoísmo y miedo, quieren callar. Lo que los Savonarolas del siglo XXI pretenden negar, sepultar, desconocer, quemar, deshacer, esconder, deconstruir. Aquí es el espacio para nuestros deseos, nuestras aspiraciones, nuestros ensueños y sueños más secretos. Aquí miramos con seriedad la belleza deslumbrante de los cuerpos desnudos, el ritmo y la sabiduría y la pasión del poeta o los poetas que escriben sobre el deseo, del narrador que desea escribir y escribe también sobre el deseo, del pensador que piensa con su bagaje antropológico en las representaciones de los genitales femeninos, sobre el amor, sobre la sexualidad, la lujuria, el erotismo, la pasión, el amor y el desamor, y todo lo que esto conlleva. Aquí nos hemos dado cita todos los interesados en estos problemas, abiertos a la discusión, a las inquisiciones, curiosos de más. No es la revista de lo de siempre, sino la revista de lo de nunca. Te invitamos a nuestra intimidad, te invitamos a leer nuestras proposiciones, a mirar nuestras fotografías, nuestros dibujos, a participar con nosotros en este diálogo que quiere plantear muy en serio, con mucha malicia, con buena intención, con cierta sabiduría, los problemas de la representación, la narración y la versificación del deseo. Juguemos a trazar con palabras, con luz y sombras, con plumón y tipografías, un paisaje donde quepa la sensualidad, esa fiesta, un garabato, 84 páginas de algo mágico y cierto. El dibujo del quiero y del gustaría, de la atracción y la nostalgia, del ojalá y el qué bello. Una cinta de Moebius que se extenderá retorciéndose de placer de número a número. Simulacros y transgresiones. ¿Hay algo mejor que podamos hacer? Ahí afuerita está la vida, pero aquí adentro están las instrucciones para reconocer las aguas tranquilas o tumultuosas de los amantes, la vida íntima de los escritores, lectores, editores y gente de esa categoría

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1


Lo que lees y lo que ves

47 José Luis Cuevas

3 POEMA

Francisco Hernández

Empezaré hablando claro

53

Soledad al cubo (Selección)

ENSAYO

11

Georges Devereux

PORTAFOLIO

Rostro y sexo

Alejandro Zenker Leda

69 CUENTOS

21

Agustín Monsreal

ENTREVISTA

Cuentos mal intencionados

Las tertulias de TrangresiónES

Directorio Director: Gustavo Sainz Editor: Alejandro Zenker Coordinador editorial: Enrique Aguilar R. Relaciones públicas: Ivonne Gutiérrez Producción: Beatriz Hernández Cuidado editorial: Elizabeth González Solar, Servicios Editoriales, S. A. de C. V. Oficinas en México: Calle 2 número 21 San Pedro de los Pinos 03800 México, D.F. Teléfono y fax: 5515-1657

transgresiones@solareditores.com

Huberto Batis

79 POEMAS

PORTAFOLIO

Minerva Margarita Villarreal

Denisse

Muasajas de amigo y enemigo

45 Eko

www.solareditores.com Oficinas en Estados Unidos: 2451 East 10th Street Apartment 601 Bloomington, IN 47408-2363 USA Teléfono (001) 812 369 9545 gsainz@indiana.edu

Fotografía: Todas las fotografías incluidas en este número son de Alejandro Zenker

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Poemas Francisco Hernández

Soledad al cubo (Selección)

Uno Estoy encerrado en una pesadilla pero estoy con mis cinco sentidos entre las manos, como si fueran cinco dedos. Me siento atrapado en un sueño de tres metros por dos e ignoro si lo soñado transcurre en Finlandia o en el Cabo de Hornos. Las paredes metálicas advierten una vigilia con filo de cuchillo y la colchoneta con manchas de humedad informa: estás despierto y la mitad de una luz redonda

en forma de ladrillo diminuto. Debe ser de noche. No oigo nada. Para probar el bolígrafo, escribo el nombre de Ella en el dorso de mi mano izquierda. La tinta es de un azul fosforescente que después de unos instantes se apaga. Si estoy dormido, mi sueño está invadido por aves congeladas. Si estoy despierto, soy un pájaro encarcelado dentro de un bloque de hielo.

gira a tu alrededor. Veo: mi carne de gallina ha recibido muchos picotazos. El techo es alto. Tal vez alcance los tres metros. El piso está más lejos. Es de concreto aparente, igual al techo, pero se ve muy retirado de mi tacto. No sé qué hago aquí, no sé dónde es aquí, ignoro por qué me trajeron, pero tampoco sé nada de quienes me trajeron. Al lado de la colchoneta hay una silla y sobre ésta, hojas blancas tamaño media carta y un bolígrafo azul. En una de las hojas escribo estas líneas. Un bote de basura hace las veces de bacinica. Me mira desde el rincón del lado derecho. Para mi consuelo, es negro, casi no lo veo. Frente a mí, es decir “frente a la colchoneta”, hay algo parecido a una ventana,

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Dos

para escribirlas todas?

Cuento las hojas blancas: son treinta únicamente. Ésta es la segunda que utilizo. ¿Alcanzará la tinta del bolígrafo

Sigo sin escuchar nada. No sé nada del tiempo. Sonido. Son ido. Son nidos sin sonido. Para el solitario, el tiempo tiene plumas similares a los cubos de hielo. El frío me hace olvidar el hambre. Estoy vestido. La camisa y el pantalón son grises. Me quedan grandes. No tengo cinturón. Los pantalones caen continuamente hacia mis tobillos. Los zapatos me aprietan. ¿De quién serían? Siento las mejillas recién afeitadas. El dolor del cuello me hace pensar en la palabra “guillotina”. El dolor de la cintura me obliga a permanecer en posición fetal. Ojalá estuviera dentro de una barriga. Ojalá Ella, la Señora Cráneo, viniera a buscarme con el bálsamo de su saliva y con el consuelo de sus ojos grandes. La ventanita en forma de ladrillo comienza a encenderse como si fuera un leño. ¿Llegará el amanecer o me dejará colgado?

Tres Entra una luz tenue, tímida, nada resuelta, como si temiera ser condenada, de por vida, a la oscuridad. El bote-bacinica se recorta en su esquina. La silla es verde recién pintada de blanco. El bolígrafo me hace pensar en el cielo, en la existencia del mundo externo. (Es azul cielo de campo, no cielo de ciudad.) Aparece una puerta.

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Luce pesada, sin agarraderas, De mi tamaño exactamente. La toco. No tiene la misma temperatura de las paredes. ¿Cero grados centígrados? Suenan campanas en algún punto de la lejanía. Se intensifica la claridad en forma de ladrillo. Trato de abandonar la colchoneta. Imagino lágrimas, un plato de sopa, una erección. Me paro. Llego hasta el ladrillo y veo pasto, hojas secas, charcos y una cucaracha que no me quita los ojos de encima. Veo pasar zapatos de mujer y de hombre. Ningún ruido producen. ¿Dónde estoy? ¿Por qué la Señora Cráneo no asoma su frente adornada con granizo? ¿Qué voy a hacer con esta avalancha de silencio? Cierro los ojos. Tengo sed. Mi garganta, si pudiera, pediría un alud de fresa o de vainilla.

Cierro los labios del cerebro.

Ésta es la tercera hoja.

Como sin utilizar las manos,

Tengo que dejar en paz a los papeles.

imitando el procedimiento de los cerdos.

Trato de volver el estómago.

Lengüeteo la superficie del agua.

El sonido más dulce proviene de mis puños

Río a carcajadas repletas de silencio.

golpeando las paredes.

Camino en cuatro patas por la celda hasta sangrarme las rodillas.

Cuatro

Escribí “celda”.

Abro los poros para dejar de morderme.

habitación, vientre materno,

Entra por el ladrillo un aire tibio.

chiquero, recámara o cuchitril.

A un lado de la puerta hay un plato

También me detengo en la palabra “víctima”.

con papas hervidas

¿Víctima de qué o de quién?

y un vaso de plástico con agua.

No importa. Simplemente estoy preso en lo vivido.

¿Sobrevivo en una prisión o en una casa de seguridad?

He podido almorzar

¿Soy víctima de un secuestro

como un puerco color de rosa

o estoy en un refugio para escritores exiliados?

y me he puesto a escribir

Dejo de pensar, aunque viva condenado a pensar.

como un imbécil color de mosca.

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Pude haber escrito pocilga,

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¿Puede pedirse más? Tal vez un poco de música que me acercara el cuerpo de Ella, el fragor de Ella, sus piernas, su trenza, sus perfumes. Trato de cantar y no puedo. Trato de masturbarme y no puedo. Trato de asfixiarme con la camisa y tampoco lo consigo.

Cinco Condenado al apando: desconsolado apandado. Mono al fin, me acuerdo de mi Mona y de Revueltas.

a sacarse las tripas, porque aún el musgo

En esa prosa se pule hasta el alto barro

o las paredes tristes

y la negrura es zigzagueante, cortante,

son dignas de observarse.

similar a la repugnancia.

Mis uñas, mi grasa,

Apando. Cólera de las venas cortadas,

el color asqueroso de mi lengua,

himno a la palabra “enfermería”:

¿qué demonios harán sin el mono de mi Mona?

palabra que nos receta cofia y ligueros blancos.

¿Qué harán sin poder sentir

Apando. Plomo pulido a puntapiés,

los aguaceros o la calentura

tinta de tatuaje besada en la epidermis

de una farmacia en ruinas?

menos atractiva.

Preso y sin libros, pienso:

Y aquí estoy, confinado, incomunicado,

si esto no es una jaula,

tullido de alma y cuerpo, disminuido como El Carajo,

al menos es el velorio de una vagina.

obligado a sentir nostalgia por el cerco de afuera, atado sin violencia a cadenas invisibles donde Ella, mi Mona cilindrera

Seis

de belleza en jirones,

La prisión es tan natural

vive peinando los pelos de ese incienso

como un confesionario,

que revolotea como en la Santa Misa.

tan dura como una piedra

Y aquí respiro escribiendo para no desaparecer,

donde se afila la memoria.

suicida de tercera sin navaja de rasurar

La infancia, entonces,

ni horno de estufa,

es un buen alimento del idioma,

cobarde que no se atreve

amén de un microscopio para descubrir

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nuestros desplazamientos sin órbitas. Recordar el sabor de las uvas o las caminatas bajo los naranjos. El aroma del café, que ahora crece contra estas paredes, las derriba y cruza el mar de afuera semejante a una carabela en la molienda. Pensar lechuzas empollando en los campanarios: eso parece ser la libertad. Y al imitar el aleteo de la garza lisonjera uno vuelve a mirar desde arriba, aun en el aislamiento de las prisiones. Pienso: no he sido gorrión melódico ni verdugo americano. Soy un papagayo color ceniza que imita cantos de otras especies.

Del útero al calabozo de la tumba:

Mis oscuras manchas ventrales

alegría de vivir del alma en pena.

me ayudan a no ser reconocido desde abajo

¿En dónde estoy emparedado sin mis pies?

y la curvatura de mi pico

El tiempo se ha convertido

sirve para sumergirme en los pantanos

en un estrecho tubo de plastilina.

durante horas, sin requerir oxígeno. Digo: una infancia sin pájaros obliga a soñar enjaulado durante los mejores años de la vida.

Ocho Un trueno fuerte, poderoso. Sin lo cegador del relámpago,

Siete

fue mayor la sorpresa del estruendo.

Escribir en cautiverio: cautiverso.

¿Habrá caído el rayo sobre un árbol

Eros en prisión: prisioneros.

o sobre una pareja de enamorados?

Corazón en la cárcel: cárcel del corazón.

Así fue agrietada mi quietud.

Pleonasmos de altos vuelos

¿Quietud de crepúsculo o de noche cerrada?

en donde desembocan

No lo sé. Permanezco sin descifrar la hora

las calles empedradas de mi pueblo.

ni la duración de los días.

Esposado: capturado. (Aún sin esposa).

A duras penas percibo mi pulso

Aherrojado: arrojado. (Aún sin vómito).

o la inflamación de mi estómago.

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¿Estará la luna llena en lo alto, suspendida como un huevo? Ruidos de trazos, ruidos de vasos: trakl, trakl, trakl. Un teléfono, una regadera, una campana. Los motores de un avión, un cerillo al encenderse, una piedra contra un ventanal. Ruidos escasos, ruidos de lazos: trakl, trakl, trakl.

Diez Me ha crecido la barba. Afortunadamente no hay espejos. Aún no logro sorprender a quien introduce o retira el agua y las papas hervidas. Tampoco sé quién desaparece la orina y las heces fecales. Hoy clausuraron el ladrillo-ventana. La lluvia no se escucha. El cielo ha dejado de tronar. Así me manifiesta, como de rayo, su desdén.

Llego a la hoja diez a medialuz, ignorándolo todo desde mi húmeda edad. Advierto a dos cucarachas en el techo y resulta imposible no relacionarlas con las cucarachas de Praga. Aunque estos bichos tienen antenas blancas, miden siete centímetros de largo y emiten un rechinido de tuerca oxidada cuando están en celo, como ahora. Ojalá estalle mi cabeza. Tengo tanta hambre, que si pudiera, me comería las cucarachas.

Nueve

Escucho algo parecido a un plato al romperse.

Ruidos escasos, ruidos de pasos: trakl, trakl, trakl. ¿Será tiempo de vidrieras o de mandarinas? ¿Temporada de jacarandas o de permanecer clavado sobre un pie? Mi piel arrugada está lista para convertirse en pantalla de lámpara. Cuarto menguante, cuarto creciente, cuarto agobiante.

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Los bichos se pusieron sus alas metálicas y salieron volando hacia otro manicomio. Sí, debo estar en una clínica para enfermos mentales, internado por una depresión kafkiana o por un intento de suicidio. Aunque mi camisa no es de fuerza. Aunque no me administran calmantes ni manguerazos de litio. Han abierto la ventana otra vez y me asomo. Cruzan los gruesos tobillos de una mujer joven

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y medias, pantimedias, multimedias.

Sumar mi muerte

Pasan corriendo botas de soldados y las pantuflas

a tantas que he vivido.

escocesas de una anciana sin prisa.

Restar el laberinto-corazón de las mujeres.

Regresa una de las cucarachas.

Multiplicar los celos

Ahora no me quita las antenas de encima.

por un millón de antorchas de alquitrán,

Escribo con estilo de cucaracha

como las usadas en la Edad Media

para que me salve

para quemar a gatos pelirrojos

el Sagrado Corazón de Franz Kafka.

y a sapos testarudos.

Escribo y recuerdo a Max Brod,

Sumar, dividir, multiplicar, restar:

en un pozo muy parecido a éste,

a la muerte le da exactamente lo mismo

escribiendo cartas

cualquier verbo.

para después quemarlas.

Ella es la más gorda de todas las Madonnas,

Escribo para no patear al taburete verde

la más aterradora Señora Cráneo,

recién pintado de blanco.

la única deidad que a todos,

Escribo para no estrangular a la colchoneta

tarde o temprano, se nos aparece de cuerpo entero.

que una mañana despertó convertida

Ella redondea al silencio

en un horrible insecto.

detrás de los astros

Escribo para no redactarme las venas

y nos declara su amor interminable

con el bolígrafo azul.

al elevar la soledad al cubo,

Escribo para que las uñas de mis pies

la del nonato, la del que acaba de morir.

no me corran. Para que mis jugos gástricos no me ahoguen. Para que mis sueños no se pongan en huelga. Para que la Señora Cráneo no me cambie

Doce

por un robot lleno de ilusiones.

No es que los árboles hablen muchas lenguas,

Y en el último de los casos,

pero a Juan Ramón Jiménez le hablaban

escribo para dejar una crónica optimista

en aquel castellano de Palos de Moguer.

de las aguas negras que inundan el Castillo.

¿Qué le aconsejarían los olmos, los alerces o los liquidámbares al poeta que ocultaba mariposas blancas en sacos de carbón?

Once

¿Presumiría de sus flores el magnolio

Elevar la soledad al cubo.

y el nogal de su hermandad

Fusilar a la depresión

con las armas de fuego?

con una descarga de antidepresivos.

Cuentan de su niñez los pinos,

Dividir la vida en tortura, retroceso,

hablan de sus amores y desdichas,

desgaste y psicoanálisis.

de implacables tormentas,

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de nidos repletos de escorpiones,

¿Dónde estás, Dios tan castrado

de talas y de incendios.

y tan castrante?

Vocablos como estigma,

¿Dónde tu famosa bondad de iluminado?

inflorescencia o pericarpio,

¿Dónde tu resplandor sin cresterías,

pueden escucharse

tu amor sin esposas y con velas perpetuas?

con la claridad con que se presenta

He utilizado trece hojas.

la brisa de la tarde.

Cuando se agoten, podré escribir

Otros como cedrus libani, betula pendula

sobre las hormigas de cuerpo lanceolado

o Ficus benghalensis, sólo se perciben

que nada saben del marchitamiento.

cuando el septentrión sopla cortando las lenguas de raíz.

Catorce Arrecia el olor a marejada,

Trece

como si la celda estuviera muy caliente

¿Dónde estoy, Dios olvidado y olvidante?

o a punto de menstruar.

¿En cuál peldaño del tiempo abro los brazos?

¿Tienen también los calabozos

¿Me rodean la orfandad y la impureza

reminiscencias de mujeres, como los moluscos?

de un sanatorio yanqui o español?

Toda mujer es una celda.

Han cambiado, sin alterar mi sueño,

Toda celda, aunque lleve por nombre

el plato de comida, el vaso de plástico

Diana o Griselda, es simplemente una celda.

y el bote de basura repleto de nada

¿La bajada del flujo será por las goteras?

y excremento.

¿Del nublado techo

También dejaron abierta la ventana

caerá un chorro de sangre negra?

que no es ojo de buey sino proporción áurea,

Tal vez las cárceles

rectángulo de oro por donde, a ratos,

no menstrúan cada mes, sino cada año.

contemplo una mínima parte

Por eso aún no me enfrento

de la siniestra (y anhelada) realidad externa.

a lo sagrado de su sangrado.

El aroma del racimo de Ella no me deja.

Por eso sus olores cambian de identidad sin repetirse.

Continúa el piso agitando sus miembros

Y si no descendiera el flujo, ¿dónde se acumularía?

de concreto aparente.

¿Y si pasara el tiempo y nada y nada y nada?

El techo, color de cielo desdibujado,

¿Y si la celda estuviera preñada?

sigue existiendo en su acartonamiento

¿Y si yo fuera el feto de esta prisión?

sin planetas.

Mientras me hago estas preguntas dibujo,

La angustia de estar siendo sin estar,

con los cuerpos de doscientas dieciséis hormigas,

—cerdo a la izquierda—, me obliga a comer uñas,

la espiral de un caracol

a arrancarme los pelos del pecho y de las cejas,

donde se escucha la voz de un chorro de semen:

a gritar con mi lengua inflamada:

“Di Ana. Di gris celda…”.

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Portafolio Alejandro Zenker

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Entrevista Las tertulias de TransgresiónES

Huberto Batis

E

l 14 de febrero del año

Huberto Batis: ¿Inspec-

El secretario de don

poderoso, con mucha in-

2003, nos reunimos en

tor de senos? Y cosenos y

Alfonso era Manuel Calvillo,

fluencia y muy elegante, de

las oficinas de Solar

senotes. Yo acabo de escribir

que luego resultó informante

boquillas y cigarros conti-

una anécdota de Alfonso

de la CIA, aunque entonces

nuos, lleno de anécdotas, y

líder de actividades culturales

Reyes, cuando dirigía El

no lo sabíamos. (Describe

estupenda gente. Y un día lo

y viejo y querido amigo.

Colegio de México. Él llama-

una fiesta a la que llega

llevamos a una cantina, le

ba siempre a una filóloga,

Elena Garro con Lee Harvey

dimos unas copas y le pre-

cuyo nombre no voy a reve-

Oswald, por ejemplo.)

guntamos:

con Huberto Batis, verdadero

Olivia Ortiz fue a su coche y volvió con una grabadora que quedó como

lar, hacia la una y media de

Gustavo: ¡No me digas!

centro de mesa y recogió el

la tarde (él se iba de allí a

Huberto: Sí, eso lo publi-

bla bla bla consecutivo. Poco

eso de las dos, dos y media)

có hace tiempo Proceso, gra-

filóloga con la que se encierra

después trajeron el almuerzo,

y decía:

cias a los documentos que

todos los días?

levantándose Alejandro Zenker de cuando en vez para tomar fotografías de nuestro

—Que venga ya la doctora fulana. Entonces aparecía la

desclasifican cada año en Estados Unidos y donde salieron unos informes fir-

—Oye, Manuel, ¿qué le ve don Alfonso Reyes a esta

—No, no; eso es muy privado, eso es… —Bueno, pero es algo

mujer (agria, muy dura, y a

mados por Calvillo, hermano

diligente Ivonne Gutiérrez y

la que todos aborrecíamos

de Conchita, la esposa de

Enrique Aguilar, joven perio-

porque era muy mala onda)

Salvador Nava, el gran líder

no como ustedes se lo imagi-

dista, novelista y biógrafo de

y se metía a la oficina.

de San Luis Potosí, el oftal-

nan, muchachos.

Elías Nandino, y el que esto

Alfonso Reyes pedía:

mólogo aquel que ya murió,

jolgorio. Estaba también la

escribe, Gustavo Sainz. Al terminar consideramos repetir

erótico, ¿no? —Sí, es algo erótico, pero

Los muchachos éramos

—Que no nos distraigan.

cuyo hijo ahora es su sucesor.

Carlos Valdés, Emmanuel

Y cerraba todos los posti-

Manuel tiene hijos intelec-

Carballo, los poetas Hugo

este tipo de sesiones con

gos y ventanas de su despa-

tuales, poetas y escritores; él

Padilla y Arturo Cantú; Tito

nuestros amigos y amigas

cho y decíamos:

era historiador y director de

Monterroso, quizá Alí Chu-

Escuelas Incorporadas de la

macero, que también llegaba

UNAM.

por ahí.

verdaderamente importantes. ¿Por qué? Eso lo descubrirán si continúan la lectura.

—Qué raro, ¿no?, ¿qué será?

Era un hombre

Y entonces se decidió: —Bueno, les voy a decir:

Gustavo Sainz: ¿Te

cuando don Alfonso se va del

acuerdas de un número dedi-

Colegio al mediodía, en pri-

cado al erotismo que hizo la

mavera, en pleno calor, se

Revista Mexicana de

dirige hacia su casa y va

Literatura, en el que había

viendo por las ventanas las

unos apuntes de Alfonso

flores, las plantas, las mucha-

Reyes donde contaba que

chas, y se llena de energía, se

había tenido un sueño donde

erotiza, y llega a su casa,

era inspector de senos?

come con Manuelita Mota,

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¿Y qué hacía con las muchachas? ¿Nomás puro platicar?

su esposa, y luego, después de una breve siesta, se pone a con-

—No, no; te invito a comer tal día.

testar su correspondencia y a trabajar, a leer, a escribir y tal.

Y me llevó al Chalet Suizo, que estaba en la calle de Niza,

Entonces me ha dicho:

y ahí siguió con su prédica de las virtudes de la soltería, sobre

—Manuel, Manuel, ¿qué hago? Ni modo que me vaya con

todo para un intelectual que iba a ser siempre mal pagado,

los ojos cerrados; no puedo vivir de esta manera, inquieto y

¿no?, y que en muy poco tiempo estaría con una mujer ama-

jarioso toda la tarde.

mantando niños, y que no sabía lo que se me venía encima

—Dígame quién le provoca a usted algún deseo, y hago gestiones para que usted se vaya tranquilo de aquí. —No, no; eso es muy peligroso para mi corazón. Lo que sí le puedo decir, Manuel, es que hay una filóloga a la que nada más veo y me vuelvo un refrigerador, inmediatamente me congelo.

(tengo siete hijos), y al acabar el banquete me dijo: —Acompáñame, vamos al Centro. Y nos fuimos. En el camino iba viendo aparadores y decía: —A ver si tenemos suerte, porque a veces están desvistiendo o vistiendo maniquíes. Y de repente:

—Entonces ése es el remedio. Le voy a mandar a la filóloga. Usted platica con ella un poco, se va congelado a su casa y ya, llega a comer y a tener su tarde de trabajo muy fecunda.

—¡Sí, mira qué buena suerte, aquí está! Y saludó a través del vidrio a un señor que, a su vez, le hizo caravanas muy ceremonioso y rápidamente desvistió un

Enrique Aguilar: Su vida normal.

maniquí. Y ahí estaba don Julio, con unos lentotes tremendos,

Huberto: Su vida normal. Así encontró su antídoto contra

por lo que se le veían los ojos enormes, azorados:

la lujuria. A la filóloga la seguimos llamando Antídoto. Enrique: Al parecer, a Julio Torri le gustaba ir a ver salir a las muchachas de la sección de lencería de Liverpool o del Palacio de Hierro, ¿no?

—¡Mira nada más qué belleza, qué maravilla! Y al otro le decía: —Ya póngale, ya quítele, ya esto... Y aquél jugando a complacerlo. Finalmente nos fuimos a

Huberto: A mí me llevaba. Un día le dije:

la salida de la tienda, a la puerta de empleadas, donde checa-

—Don Julio, me voy a casar y quiero pedirle el favor de

ban tarjeta antes de salir.

que me haga el examen de Literatura Medieval antes del día fijado, para así irme de luna de miel tranquilo. —¿Cómo que te vas a casar? Estás en primer año, eres un

Enrique: ¿De qué tienda? ¿De Liverpool o del Palacio de Hierro? Huberto: Torri era totalmente Palacio, en la calle que da a

niño de 22 años, ¡eso es un crimen! ¡No puede ser! ¡Habiendo

Catedral, que es 20 de Noviembre. Las empleadas salían:

tantas mujeres en el mundo! Aprende de mí, que logré

“¡Don Julio!, no sé qué”, y lo rodeaba una parvada de

escaparme. Ve a todos los demás escritores casados, ¡el infierno

muchachas, y él se dejaba querer y luego las invitaba:

que han vivido!: Vasconcelos, apasionado; Antonio Caso, que murió en un burdel, trepado en el guayabo. (A don Antonio,

—Ahora vamos a tomar un chocolatito a Lady Baltimore (que estaba en Madero, frente al Sanborns de los Azulejos).

siendo director de la Facultad de Filosofía, tuvieron que traerlo

—Sí, don Julio.

de noche y oficialmente murió en la Universidad…) Un mon-

—¿Quiénes vienen?

tón de dramas. Y yo, pues nada, he llenado el mundo de Julios

Y lo seguían todas.

Torri, pero soy muy generoso con sus madres y con ellos.

—Quiero que me ayuden con este joven que viene aquí. Se

—Ah, pues qué bien, don Julio, pero yo me voy a casar la semana que entra y quiero que me haga mi examen.

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quiere casar, ¡imagínense! Quiero que le quiten esos malos pensamientos de la cabeza.

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—¡No, hombre! ¿Cómo que se va a casar? De nuestra cuenta corre que no se case. Y se venían con nosotros al Lady Baltimore, donde hubo muchas de esas sesiones. Había otro lugar que le gustaba, el RendezVous, muy famoso, que estaba en Reforma, y luego el Café Viena, muy cerca, y de ahí lo pasaron junto a la casa de Hugo Argüelles, en… ¿cómo se llama? ¿La siguiente de Huichapan? En la colonia Condesa. Gustavo: No sé. Enrique: Cacahuamilpa. Pero, ¿y qué hacía con las muchachas? ¿Nomás puro platicar? Huberto: Puro sorber chocolatito, hombre, tenía setenta y tantos años. Enrique: ¿Y su pegue era invitarles el chocolate? Huberto: Sí, y era muy respetuoso. Les contaba cosas a veces un poco pícaras, las hacía reír, y ellas le daban besos, lo mimaban, le componían la corbata… Gustavo: Además, ¿sabes qué? Tenía una memoria extraordinaria.

un día: —¿Usted ve a Alfonso? —¿A qué Alfonso?

Enrique: ¿Sí?

—Alfonso Reyes.

Gustavo: Ah sí, haz de cuenta: si lo iba a saludar y yo

—Sí, claro, lo veo en El Colegio de México.

andaba leyendo un libro, él veía qué libro era, lo tomaba, buscaba algo, lo hojeaba y le corregía una errata.

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Huberto: Sí, en tal página hay una errata. A mí me dijo

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—Pues a ver si me hace el favor de decirle que no me ha devuelto unos libros que le presté en 1908. Me dicen que tiene

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Recogieron un número donde metimos un grabado de Picasso, un coito

una gran biblioteca, pues con esas costumbres… Y, además,

Y nos fuimos volados, mientras don Julio estaba en…

los ha de tener intonsos.

Gustavo: En su velorio.

Y entonces fui y, efectivamente, muchos libros estaban

Huberto: En la funeraria. Y nos fuimos a la plaza Finlay.

intonsos en la Capilla Alfonsina. Don Alfonso Reyes nada

Entramos. Su cama, de donde lo habían sacado para llevárselo,

más abría la portada, el índice, y todo lo demás lo dejaba

deshecha; la bacinica con orines, sus medicinas en el buró y

virgen.

todo el cuarto con fantásticas joyas eróticas: cuadros,

Enrique: Eso quiere decir que no leía.

fotografías, estatuas, todo; era un gran coleccionista, tenía la

Huberto: No todo, por supuesto. Los buenos libros hasta

cama rodeada de maravillas, todo mezclado exquisitamente.

los había anotado con apostillas. Gustavo: Oye, y Andrés Henestrosa ¿cuántos años tiene? Huberto: Ya pasa de los cien, ¿no? Es un tipo bastante chocante.

Enrique: ¿Como qué? Huberto: Tenía a los clásicos, estatuas griegas y todo eso, pinturas, también originales. Tenía Hokusai auténticos que había comprado, yo no sé con qué fortuna, y Tamayos de la

Gustavo: ¿Te acuerdas de un día en que fuimos a buscar

primera época: casitas con tejas, magueyes, paisajes mexi-

a su casa un libro de Zayas Enríquez para SEP-Setentas, una

canos. Tenía montones de dibujos y objetos en su cuarto.

biografía de Benito Juárez?

Luego fuimos a la biblioteca, anduvimos husmeando, y nos

Huberto: A su biblioteca.

salimos muy emocionados. Le pregunté a Miguel: “¿Cómo es

Gustavo: Alí Chumacero, tú y yo.

que tienes esta llave?”

Huberto: Que tenía una escalera de caracol para acceder a los diferentes niveles.

No me dijo cómo, no sé si se la robó, si se la prestaron, ni si luego regresó solo.

Gustavo: Sí, sí, un cubo gigantesco. Se acababa de cambiar y todavía no ponía en orden su biblioteca. Enrique: También era famosa la biblioteca erótica de Torri, ¿no?

Gustavo: ¿Y qué es de Capistrán, qué hace? Huberto: Sigue en comisiones culturales, oficiales, frecuentemente asesora a Televisa y todo eso. Recuerda que es muy amigo de Miguel Sabido.

Huberto: Su biblioteca lúbrica, sobre todo, la encuadernaba lujosamente. El vestido de novia de su mamá lo había

Gustavo: Sí. Huberto: Y Miguel Sabido logró convencer a Azcárraga de

usado para forrar sus mejores ediciones, así arropaba maravi-

que hiciera cultura en la televisión, entonces consiguió meter

llas con aquella tela fina y sagrada.

a buenos escritores a hacer telenovelas, como a aquel famoso

Gustavo: Yo fui muchas veces a su casa, pero no me acuerdo a qué; la casa era un poco oscura. Huberto: Muy oscura, y te pasaba a la sala muy amablemente.

historiador de teatro, Luis Reyes de la Maza, cuya mujer fue la Catalina Creel de la telenovela donde María Rubio traía un parche de tuerta que cambiaba de colores según el vestido: Cuna de lobos.

Gustavo: Sí, con luz amarilla. Huberto: Sí. Yo pude recorrerla a placer el día que murió,

Gustavo: Sí, fantástico, ¿y ella era esposa de Reyes de la Maza?

porque me invitó Miguel Capistrán, quien me dijo: “Mira” y

Huberto: Es su esposa, sí.

me enseñó una llave.

Gustavo: No sabía.

—¿Qué es eso?

Huberto: Y él entonces era el zar de las telenovelas, con una

—La llave de la casa de Julio Torri.

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influencia increíble. Ahí entró a escribir, entre otros, Olmos.

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Gustavo: Carlos.

Se fija mucho en detalles a los que un historiador no les

Huberto: Carlos Olmos, que contrató a varios estudiantes

da importancia, y él le saca mucho partido a eso. Y termina de

de la Facultad de Filosofía y Letras para desarrollar escenas de

una manera espeluznante: el viejo baboso cojeando por las

Cuna de lobos.

calles vuelto loco, la mujer explotándolo y robándole todo.

Gustavo: Que era muy buena, sí. Huberto: Obra excelente y de mucho éxito. Allí empezó mi amigo Enrique Serna.

Alejandro Zenker: Oye, pero cuéntanos cómo participaron juntos en la revista Caballero y demás… Gustavo: Antes hicimos la Revista de Bellas Artes…

Gustavo: ¿Leíste su libro más reciente, El orgasmógrafo?

Huberto: De 1965 a 1970, sexenio de Díaz Ordaz.

Huberto: El orgasmógrafo es un cuento que le da nombre al

Gustavo: A la que le poníamos bastantes cositas… sen-

libro; es muy buen narrador. Gustavo: Es bueno, sí. Huberto: Triunfó con su novela de Santa Anna, que era una telenovela ya escrita con Margarita Villaseñor y varios más; tenían desarrollados los capítulos, y cuando murió

suales, digamos. Huberto: Tanto, que recogieron un número donde metimos un grabado de Picasso: un coito. Gustavo: De su Tauromaquia. Huberto: No, un coito de misioneros, un hombre barbado

Azcárraga, el heredero dijo: “Esto no; fuera con esto.” Y a

sobre una mujer, medio vestidos, nada pornográfico, de lo más

Serna se la devolvieron, y obtuvo los derechos y la convirtió

inocente, y la señora Díaz Ordaz, ¿cómo se llamaba?, Borja

en El seductor de la patria.

¿no?

Enrique: Entra comercial.

Gustavo: Sí.

Huberto: Entra comercial y se vende, pero es muy

Huberto: A ella le molestó mucho, y ese número lo reti-

divertida. Además investigó muchísimo, tenía un equipo

raron, lo sacaron de circulación y le reclamaron a Agustín

de historiadores compilando datos y reveló cosas notables.

Yáñez. Luego José Luis Martínez me regañó a mí…

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Alejandro: ¿Ellos eran de la…

Gustavo: Del padre sí me acuerdo.

Huberto: De la Secretaría de Educación Pública uno y del

Huberto: ¿De ése sí te acuerdas?, pues su hijo hizo la his-

INBA

el otro.

toria del Fondo de Cultura Económica completa. Víctor es

Gustavo: De la SEP dependía el Instituto Nacional de Bellas Artes.

investigador, entrevista, saca datos y luego va armando su historia, es buen escritor. Sé que vive en Cuernavaca y le dirigió

Huberto: Hace poco una muchacha que se llama Ana

la tesis a Ana Ivonne. Le sugirió que hablara conmigo, y me

Ivonne Díaz hizo una tesis sobre la Revista de Bellas Artes.

vino a ver. Ella decidió entrevistarme, con grabadora, en mi

Gustavo: ¡No me digas!

casa, viendo número por número, página por página; yo le

Huberto: Sí, seria y extensa, con un enfoque sociológico,

contaba de lo que me iba acordando, y con eso organizó una

un poco por el lado de ciencias políticas, aunque ella estudió

parte de la tesis. El comienzo es una introducción extensa:

Letras en la Universidad Abierta y su asesor de tesis fue Víctor

“Los círculos del poder en los 60” y no sé qué tanto, y ahí afir-

Díaz Arciniega, el hijo del jefe de editoriales de El Heraldo.

ma que en ese tiempo pudimos haber sido, con Juan García Ponce, los caciques de la nueva cultura mexicana. —No, hombre, no —le dije—, éramos los críos de la literatura mexicana. Agustín Yáñez me dio esa revista porque era amigo de mi papá y de un tío mío, Enrique Martínez Ulloa; yo era de Guadalajara y me habían mandado becado por Jalisco a México; Yáñez fue mi maestro en la Facultad y yo hacía Cuadernos del Viento, que a él le gustaba mucho, y me dijo: “Oye, en Bellas Artes hay una revista que hacía Elías Nandino, que se llama Cuadernos de Bellas Artes, pero hay que recuperar su gran época.” Él se acordaba de los tiempos de Novo, de García Terrés… ¿Te acuerdas de unas revistas de Bellas Artes muy ilustradas por Miguel Covarrubias? Estupendas. Entonces oí el canto de las sirenas (es la única vez que me han cantado) y dejé Cuadernos del Viento, qué estúpido, ¿no? Gustavo: Pues sí. Huberto: Los dejé en manos de Esther Seligson, de Carmen y Malena Galindo, de Miguel Capistrán y de Jaime del Palacio, un novelista. Gustavo: Que ya no la hicieron. Huberto: Y Esther y yo habíamos logrado consolidar una revista en la que nada más había que recoger el pago de la publicidad, y nos daban el anuncio del número siguiente, en Bellas Artes, en la UNAM, en la Secretaría de Hacienda… No sé, cuatro o cinco planas enteras que pagaban la edición de la revista.

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Marco Antonio Campos rechazó el libro porque encontró ahí el caso de Juan Vicente Melo en la Casa del Lago

Gustavo: ¿Y cuántos números hiciste? ¿Como 25? Huberto: No, no; Cuadernos del Viento se publicó de 1960 a

Huberto: Todo un personaje, simpático. Descubrimos que no sólo hacían viruta los libros, sino también el papel en blan-

1967, siete años, y al principio era mensual, salían doce

co. ¡El papel en blanco! Llegaban camiones con papel y había

números puntuales.

una guillotina dedicada a hacerlo viruta, porque la viruta la

Gustavo: Entonces, cincuenta y tantos números.

vendían y el dinero nos lo repartían a todos. Una mañana

Huberto: Sesenta y dos, porque durante los últimos años,

llegué y me dieron un sobre con billetes:

1966 y 1967, ya estábamos en la Imprenta de la UNAM y

—¿Qué es esto?

empezaron nuestras penurias. ¿O fue después? Después del 67

—Lo de la viruta.

y del 68 ¿no? Cuando hiciste tu despacho de diseño editorial,

—¿Cuál viruta?

de revistas y todo. ¡Ah! También nos cantaron las sirenas otra

Entonces me explicaron: lo de la viruta es una conquista del

vez en la UNAM con la Imprenta Universitaria.

proletariado, la viruta se vende y nos dan las ganancias. Así que

Gustavo: Sí, cuando te dieron Publicaciones y las librerías.

tenían veinte años de hacer viruta, y hacían viruta todo:

Huberto: Y entonces le pedí a Gustavo que se viniera

imprimían un libro y lo picaban, o llegaba un camión con

conmigo y se trajo a todo su equipo. Entre ellos a Nemorio

papel en blanco, y luego nos daban sobres repletos de lana;

Mendoza y a Carlos Hernández, que era un vendedor que

según el sapo era la pedrada.

logramos sacar de la Librería del Hotel del Prado, donde tenía

Alejandro: Ésas sí son campañas a favor de la lectura ¿no?

muchos años. Y llegaron y destaparon la cloaca de la

Huberto: Sí. Eso lo conté en un libro.

Imprenta. Era un escándalo, porque había fraudes tremen-

Gustavo: ¿En cuál?

dos, hacían dobles tirajes. Lo descubrí con un libro de

Huberto: En Por sus comas los conoceréis (Conaculta). Años

Octavio Paz.

antes me entrevistaron dos amigos: Alejandro Toledo y Daniel

Gustavo: Sí.

González Dueñas, ¿no los conoces? Dueñas ha estado hacien-

Huberto: Justino Fernández reeditaba su Coatlicue cada

do libros de cine y también algo de Alejandro Jodorowsky.

año. A Miguel León-Portilla le escondían Visión de los vencidos

Trabajaban en equipo. Y Toledo está ahora en El Universal. En

en la bodega, y cuando llegaba a pedir cuentas: “¿Cuánto se

deportes.

ha vendido de mi libro?”, mandaban preguntar y del almacén decían: “Quedan cinco o seis ejemplares.” Gustavo: Pero los del almacén picaban los otros y los vendían por kilo.

rios periódicos por todo el país. Huberto: Pero ya chafeó esa revista, y el buen Siete se

Huberto: Sí, lo hacían viruta. Gustavo: Fíjate qué increíble. Una vez me encontré a don Miguel León-Portilla en una universidad norteamericana y pasé a saludarlo; de pronto le pregunté:

acabó. Gustavo: ¿Sí? ¿Y ellos te entrevistaron sobre esa época? Huberto: Me entrevistaron largamente y les conté de la UNAM,

de la Imprenta… Era para unos libritos que hacía

—¿Y usted sabe quién soy?

Marco Antonio Campos, negros, y que ponían, en mi caso,

—Claro, Gustavo Sainz, el que me editó Trece poetas del

HB en letras blancas grandotas en la portada, ¿te acuerdas? Eran como autobiografías, libritos pequeños. Ellos dos escri-

mundo azteca.

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Enrique: Aunque también publica en una revistita, Siete, creo que se llama, que aparece encartada los domingos en va-

Huberto: Sí se acordaba.

bieron haciéndome hablar en primera persona, aunque la

Gustavo: Perfectamente.

entrevista era suya; yo hablaba, sin preguntas, y lo mezclaron

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Alicia Pardo me dijo: no te metas con esto, te van a joder

todo. Digamos, algo de Cuadernos del Viento mezclado con algo

porque era muy cuate. Iba mucho a la Casa del Lago y era

de sábado, todo revuelto en la misma página. Yo les decía:

íntimo de Melo. Éste le mandaba recaditos, y la policía lo

—No, es que así no es.

detuvo. Lo torturaron y todo, pero luego lo soltaron porque

Y ellos:

era totalmente inocente. Bueno, ése es el asunto del escándalo

—Piense que el único que lo sabe es usted, nadie más;

policiaco. A Melo lo sacaron de la cárcel pero lo corrieron de

aunque las cosas ocurran 25 años después, ¿qué importa?

Difusión Cultural. Acababan de tirar al rector Ignacio Chávez

—Bueno, pues.

de manera violenta; a Jaime García Terrés, que era su yerno, lo

Enrique: El protagonista es el mismo, así es que…

habían mandado de embajador a Grecia, y había entrado de

Huberto: Sin embargo, bueno, pues okey; pero Marco

rector Javier Barros Sierra. Éste tenía como consejero cultural

Antonio Campos rechazó el libro porque encontró narrado ahí

a Gastón García Cantú, al que nombró director de Difusión.

el caso de Juan Vicente Melo en la Casa del Lago, que fue el

Y cuando él llegó, se encontró con todo el equipo de García

que acabó con nosotros en la Imprenta. Un asunto suma-

Terrés, a quien aborrecía: García Ponce y Valdés, que hacían la

mente desagradable. Había ocurrido un crimen: mataron a un

revista; De la Colina, en el cineclub; Pacheco, que organizaba

italiano homosexual, Albise Querel, hijo de un político en

conferencias; Melo, el director de la Casa del Lago; Héctor

Roma, importante, que estudiaba Historia del Arte en la

Mendoza, jefe de teatro y luego subdirector de Radio UNAM

Facultad. Todos éramos amigos de él. Y a este muchacho le

también, con Max Aub.

dejó su casa Héctor Valdés —que, por cierto, murió el año

Gustavo: ¿Ibargüengoitia?

pasado; no sé si te acuerdas de él.

Huberto: Jorge no trabajaba de planta en Difusión.

Gustavo: Sí, sí me acuerdo. Huberto: Él se había ido a dar clases a una universidad de

Gustavo: Pero hacía muchas notas para la revista. Huberto: Sí, en todos los números publicaba cuentos,

Francia, en Perpignan, o no sé dónde, y le había dejado su casa

ensayos, crítica de teatro, pero te estoy hablando de los que

a Albise. Ese chavo pertenecía al gremio homosexual de los

teníamos cargos. Yo era el corrector de pruebas de la Revista de

que no les gustan los putos sino los machos calados. Y entonces

la Universidad, y cuando llegué a director de la Imprenta,

compran a un albañil, a un gasolinero, a un chavo equis, o se

pues la hacía con más ganas.

van a una cantina, emborrachan a un tipo, y ya que lo tienen

Enrique: Entonces, ¿García Cantú los corrió?

bien pedo, estilo Nandino (Elías hacía eso y se lo contó a

Huberto: García Cantú dijo: “No puede ser director de la Casa del Lago un ‘sospechoso de asesinato’.” Y no sólo lo dijo,

Enrique Aguilar…). Gustavo: Sí.

lo escribió en la revista Siempre! Además, acabábamos de

Huberto: Que se la pasaba enamorado de un tipo toda su

descubrir que Alberto Dallal era el delator, porque también

vida, hasta que finalmente lograba emborracharlo y se lo lleva-

andaba ahí un personaje muy amigo de Melo, de García Ponce

ba a su casa, a la cama, pero cuando el tipo se lo tenía que

y de todos: Juan Guerrero, que hacía cine.

coger, pues no funcionaba borracho, y entonces era un drama,

Gustavo: Que murió joven ¿verdad?

y cuando se les quitaba la borrachera, los tipos decían:

Huberto: Murió de leucemia, y Juan era la pareja de

“¿Dónde estoy? ¿Quién es usted?” Y tal y cual. Ése es el

Dallal. La mujer de Guerrero era Lourdes Guerrero, la que

momento peligroso, en el que matan al seductor y lo golpean.

luego sería famosa en la tele, y la mujer de Dallal era una

Bueno, quien haya sido, mató a mordidas al italiano. Fue algo

arquitecta con la que tenía un niño.

realmente espeluznante, y en su agenda estábamos todos,

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Gustavo: ¿Dallal? No sabía.

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Huberto: Lo sé porque en aquel tiempo vivían cerca de mi casa en Tlalpan. Alberto era gente y de García Cantú, y era él —según Gurrola— quien le llevaba los chismes de las famosas orgías de la Casa del Lago, que no eran sino simples reventones, comunes y corrientes, con alcohol, ni siquiera con drogas. Los únicos que fumaban marihuana eran Salvador Elizondo y Juan Carvajal, nosotros no. Decíamos que la mota era de albañiles y soldados. De choferes, ¿no? Gustavo: Sí. Alejandro: Y qué, ¿ustedes no le entraban? Huberto: No, no. Alejandro: ¿Por qué? ¿Por pura discriminación? Huberto: Por precaución. Yo fumé marihuana por primera vez con Elizondo, Carvajal y su mujer, que era una muchacha guapísima, bailarina. Carvajal se la ligó y tuvieron un hijo, Juan Claudio, al que vi en el funeral de su padre el año pasado.

que aquella cacería de brujas era absurda. Y la respuesta del rec-

Él ahora está haciendo un libro de testimonios para recons-

tor fue:

truir un poco la vida de Juan. Total que García Cantú dijo:

—Qué, ¿usted también es homosexual?

“En la Casa del Lago llevan una vida escandalosa y voy a hacer

—Pues, que yo sepa, todavía no.

una auditoría.” Y entonces descubrió “fraudes” en todos los

—Entonces ¿por qué lo defiende?

departamentos. Héctor Mendoza había mandado poner, en el

O sea que el rector no entendía nada.

frontón cerrado de la UNAM, telones para poder hacer teatro

Enrique: Y conste que estás hablando de una gloria

ahí sin que rebotara la voz. Eso había costado mucho dinero, se consideró un gasto inútil, superfluo, dispendioso, etc. Luego

nacional. Huberto: Sí, del gran hombre en el 68. Luego me dijo:

dijeron que Gurrola había comprado una tonelada de clavos

“Melo es muy mal crítico de música, me lo ha dicho mi her-

para hacer una escenografía y estaba acusado de clavárselos. Y

mano, Pepe Barros Sierra (que escribía de música en no sé qué

así, por el estilo, todos. Melo fue acusado de violación. Me

periódico).”

habló por teléfono, lo tenían en el Departamento Jurídico:

Y yo: “Oiga, pues toda la gente dice que es un musicólogo

“Me acusan de estrupo, Huberto, pero si vieras al tipo al que

consumado y, además, excelente escritor, y tal y cual… Pero

violé… es un monstruo de dos metros y pico, fuerte, fuerte.”

le estoy avisando que se le viene un problema grave, porque

Enrique: Un ropero.

habrá conferencias de prensa, denuncias, cartas, protestas.

Huberto: Un roperote. Y yo: “¿Cómo? Ojalá.”

¡Un escándalo!”

Enrique: Que te la hagan buena. Huberto: Brincos hubiera dado...

Excélsior, empezaron con una campaña tremenda. Entonces,

Enrique: Es que Juan Vicente Melo era chaparrito

Fernando Solana, que era secretario general de la UNAM, propuso: “Saquémoslos a todos de Difusión Cultural y que se vayan

y flaquito. Huberto: Bueno, hablé con el rector Barros Sierra y le dije

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Y, efectivamente, la China Mendoza y Deschamps, en

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a la Imprenta con Huberto.” Y el rector: “Bueno, es una solu-

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ción.” Y cuando fui a proponerles eso, todos contestaron: “No, ya estamos redactando una renuncia masiva para la que vamos a pedir firmas de simpatizantes”. Y se publicó. Me acuerdo de que Alicia Pardo, que fue secretaria de García Terrés y a la que salvé de García Cantú trayéndomela a la Imprenta… Gustavo: Me acuerdo de ella, sí. Huberto: Alicia Pardo me dijo: “No te metas en eso, te van a joder.” Gustavo: También era secretaria de Max Aub. Huberto: De Max Aub, y amiga de todos nosotros, y me dijo: —Todo está muy bien, pero ellos son gente acomodada, y tú por primera vez tienes algo que te gusta: la Imprenta, y todo lo vas a echar por la borda. —Pero ya es tarde, es un asunto público, ya hay toda una batalla y tengo que entrarle,

esquiroles que inme-diatamente dicen: “Qué bien.” Me acuer-

ni modo, voy a mandar mi renuncia y la voy a publicar en el

do de que Ricardo Guerra me dijo: “Ustedes son como bonzos,

suplemento de Spota. Entonces nos fuimos. Gustavo y todos

se echan gasolina y se prenden fuego solos en el campus; son

sus amigos salieron conmigo, aunque pudieron haberse queda-

unos idiotas verdaderamente.” Y me quedé en la calle. Antes

do. Total, se acabó la vieja Difusión Cultural, todos para

de irme a la Universidad trabajaba en el Banco de México, con

afuera, excepto, claro, Alberto Dallal, que se quedó en la

un sueldo estupendo, donde había unas prestaciones

Librería Universitaria, y luego pasó con García Cantú a hacer

increíbles. Estuve ahí diez años. Todavía vivo en la casa de

la Revista de la Universidad, ¿te acuerdas? Entró al quite

Tlalpan que construí con un préstamo del Banco Central.

Héctor Azar y se apoderó de todo el teatro. Siempre hay

Había unos servicios médicos estupendos en la Clínica

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La biografía de Benito Juárez vendía tanto como un libro erótico

Londres. Ahí nacieron mis hijas, ahí me operaron del

—¿Qué quiere decir eso? —le pregunté después.

apéndice, y tenías el Club Deportivo Chapultepec en México

—Quiere decir que te la tienes que parchar en Buenos

y en Acapulco; claro, tú no jugabas golf, pero ibas ahí. Y, de pronto, estaba en la calle, en la calle de la amargura. Gustavo: Yo me fui a Estados Unidos un año. Huberto: Entonces vinieron las miserias. Nada más me quedó la Revista de Bellas Artes sin Gustavo, que diseñaba Vicente Rojo. Al principio, la diseñaba Ramón Pujol, un transterrado español que trabajaba en el INBA como jefe de edi-

Aires. (En broma, claro.) —¡No! Decliné ir a Buenos Aires. Y se fue en mi lugar… ¿cómo se llamaba? Gustavo: Roberto Suárez. Huberto: ¡Suárez! Que regresó convertido en subdirector de Publicaciones. ¿Era su pariente, no?

ciones. Él me dijo: “Que esto lo haga Vicente Rojo. Y, además,

Gustavo: No sé.

que lo edite la Imprenta Madero.” En la Imprenta

Huberto: Era el esposo

Universitaria le pedí a Vicente que fuera mi asesor para

de una sobrina de María del Carmen, muy bella.

tipografía y diseño, y no sé qué, y a Pepe Azorín para el taller.

Enrique: Pero ¿cumplió con…

Les pagaban diez mil pesos a cada uno.

Huberto: Con el cometido de acompañante. No sé. Ya

Enrique: Como asesores.

murieron ambos, Millán

Huberto: Y a mí me pagaban cuatro mil como director.

y Suárez, prematuramente.

¿Qué te parece?

Gustavo: Fíjate, te voy a contar cómo nació la oficina de

Alejandro: Por eso yo me metí de editor.

los SEP-Setentas. Los habíamos iniciado nosotros en un local

Huberto: Qué idiotas éramos, ¿no?

que teníamos en Río Nazas, y lo más pesado era la corrección.

Gustavo: Sí.

Entonces le dije a Gonzalo Aguirre Beltrán: “¿Por qué no pone

Huberto: El sueldo de director era de cuatro mil pesos

una oficina para que ahí hagan la parte editorial?” Y llamó a

y ellos eran… ¡Ah! Y otro asesor fue Arnaldo Orfila.

María del Carmen para poner esa oficina, a la que al principio

A mí me dijo Solana: “Sus asesores van a ser Orfila, Vicente

yo también iba con Alí Chumacero, Felipe Garrido, Huberto,

Rojo, Pepe Azorín, y no sé qué otro.” Ellos inmediatamente

Roberto Suárez.

dijeron: “La Revista de la Universidad ya no se hará en la Imprenta Universitaria, sino en la Imprenta Madero.” Y se llevó Gastón la revista. “Y la Imprenta sólo va a hacer los

Huberto: Felipe fue mucho después; a Garrido y a Pulido los llamó María del Carmen. Gustavo: Porque yo me salí bastante pronto de ahí, justa-

sobres de la Revista de la Universidad.” “¿Cómo es posible que

mente porque no podía hacer el trabajo de corrección, y…

la imprenta nuestra esté haciendo la talacha, la maquila más

para hacer mis propias revistas.

horrible?”, les dije. Muchos años después, estando en la SEP

Huberto: Para hacer Siete y tu Eclipse, pero me acuerdo de

Gustavo y yo (donde nos dio asilo María del Carmen

que a ti y a mí se nos ocurrió lo de los SEP-Setentas. Tú le

Millán)…

pusiste el nombre y Carlos Hernández nos dijo el tiraje que

Gustavo: Sergio Galindo.

teníamos que hacer, y que había que ponerle número a todos

Huberto: A ti Sergio Galindo, a mí María del Carmen, que

los volúmenes para que hubiera clientes cautivos: “Hay colec-

en aquel tiempo iba a ir a Argentina y me dijo: “Acompáñeme

cionistas fanáticos que no leen los libros, pero que lo compran

a Buenos Aires”. Y Alí Chumacero, que estaba con nosotros,

todo. Además, hay que envolverlos en plástico para que se

me hizo una seña con las manos:

puedan vender en los puestos de periódicos.”

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Lo erótico trata de excitarte como los textos religiosos tratan de convertirte; lo pornográfico, en cambio, te deja fuera...

Gustavo: Pero primero íbamos a hacer novelas eróticas tú y yo.

fuimos de la UNAM, a mí me llamó José Luis Martínez y me dijo:

Huberto: Ah, sí.

—Hola, Huberto, ¿cómo estás? ¿Me permites un momen-

Gustavo: Pero resultó que necesitábamos dinero para imprimir, y entonces se nos ocurrió meter la biografía de Benito Juárez, que vendía tanto como las eróticas.

to?, tengo que hacer un escrito. Acabó una nota a mano y me la dio. Decía: “Vamos a hablar de cosas intrascendentes, pero de lo que tenemos que

Huberto: Además, el primer año de SEP-Setentas fue

tratar será por escrito. Yo te escribo y tú me escribes, porque

como un premio de consolación, porque María del Carmen

estamos llenos de micrófonos.” ¡En el INBA, en la Dirección!

era la jefa de Divulgación, tenía Radio SEP, las secundarias

—Entonces, platícame, cómo has estado.

por televisión, y después la mandaron a Canal 13. También

—Pues muy bien, y tal y cual…

tenía los libros, a Alí, a Sergio Galindo, a mí, a ti, a Fedro

“Mira: Agustín Yáñez recibió una carta de Martínez

Guillén, que era un monstruo antediluviano, y luego trajo

Manatou que decía: ‘Dirige la Revista de Bellas Artes un enemi-

a Suárez, a Garrido y a todos los que ahora son capitanes

go personal del Presidente de la República. ¿Qué está haciendo

de la industria editorial en el gobierno. Alí hasta la fecha

ahí Huberto Batis?’” Era el secretario de…

sigue…

Enrique: ¿El secretario particular de…

Gustavo: Como sultán. Huberto: Sigue de factotum, pero Garrido estuvo de gerente editorial, con José Luis Martínez, en el Fondo. Gustavo: Sí.

era muy importante. Una coordinación de todo, y el tipo tenía aspiraciones presidenciales. ¿Y quién crees que era su asesor?

Huberto: Luego del Fondo estuvo en el…

Gustavo: No sé.

Gustavo: En el INBA.

Huberto: Henrique González Casanova, mi benefactor en

Huberto: ¡Ah, claro! En Literatura del INBA, después que tú.

la UNAM. “Lee lo que contestó Agustín Yáñez —me escribió José

Gustavo: No, no, antes, pero no en Literatura, era el director del INBA.

Luis—: ‘Señor Martínez Manatou, secretario de tal, recibí su oficio número tal, y le contesto con este oficio, número tal, y

Huberto: ¡Ah, hablas de Sergio Galindo! Lo confundí con Garrido.

luego nada más la firma: Agustín Yáñez.’” Así, pura cosa burocrática, sin decir nada. No contes-

Gustavo: ¿Garrido? Ahora está haciendo las publica-

taba qué estaba haciendo en el INBA Batis, ni “Desde este momento corro a Batis”, nada. Entonces me dijo José Luis

ciones… Huberto: En Conaculta. Pero también se metió (en tiempos de Zedillo) en el lío de los libros de historia de Aguilar Camín, de Educación, que ahora parece que va a resurgir.

Martínez: —Agustín quiere que vayas a verlo urgentemente por la puerta secreta.

Gustavo: Sí.

—¿Cuál puerta secreta?

Huberto: Oye, en aquel tiempo todos estábamos en la

Resulta que vas caminando por la calle y, de repente,

chilla más espantosa, ¿verdad?

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Huberto: No, no. Secretario de Estado, algo que luego fue Programación y Presupuesto con Salinas, no sé si todavía exista,

hay una puertita, por la que tienes que meterte agachado.

Gustavo: Sí, apenas si sacábamos…

Me dijeron que diera unos toquidos en clave, que entrara

Huberto: Serían los años setenta. Después de que nos

y caminara un poco. Hay un elevador, bum, subes, y chum,

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ahí estaba Agustín Yáñez en su escritorio (el mismo de Vasconcelos). Llegué hasta allí y me dijo: —¿Qué hiciste, Huberto? ¿Qué hiciste ahora? En la Presidencia están furiosos.

toda Europa. Dictó un oficio y lo firmé, aceptación y tal. Pero ocurrió que don Jaime Torres Bodet había publicado

—Pues que yo sepa, nada.

un breviario en el Fondo de Cultura acerca de Balzac, y yo

—Esto es muy grave, te consideran “enemigo personal” de

había escrito sobre el libro un artículo en Siempre!, y Benítez,

Díaz Ordaz.

que aborrecía a Torres Bodet, le puso como cabeza: “El Balzac

Estábamos en 1967. Un año antes de la matanza de Tlatelolco.

de un burócrata”, por Huberto Batis. Mi nota era seria y el libro padrísimo, pero Torres Bodet nada más vio el encabeza-

—No, yo ni lo conozco, no es personal la cosa.

do. Y luego llega este güey para agregado… raaaaam, me tachó

—¿Qué te parece irte de agregado cultural a Suiza o a

con saña. Yáñez me llamó otra vez: “No, está grave la cosa.

Canadá?

No te quieren ni fuera de México.”

—A Suiza.

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—Muy bien elegido, a Suiza, pues de ahí te desplazas por

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Enrique: Ni adentro ni afuera.

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Pintaron todas las calles y la raya azul te llevaba a no sé dónde, las rayas te llevaban a todas partes.

Huberto: Estaba de la chingada. Y, además, habían recogido ese número de la Revista de Bellas Artes y ya me había peleado con la mafia, porque al denunciar públicamente a García Cantú, Benítez se enojó con nosotros, pues le llevamos textos contra el que era su segundo, y dijo: “Están locos, a Gastón me lo traje de Puebla, donde trabajaba en la Biblioteca Palafoxiana, y no lo pueden atacar.” La renuncia de Juan García Ponce a la Universidad se la

Gustavo: ¿Sí? Dime dónde. Huberto: Es pornográfico, pero es una maravilla. Está en la Gandhi de Cuernavaca. Gustavo: Hace buenísima pornografía. Huberto: Pero divina, un librote así…; cuesta como cinco mil pesos. Gustavo: Sí, hace dibujos como del subconsciente erótico, por ejemplo: un señor tiene una señora gorda sentada encima

llevó a Pagés, y éste la publicó en las páginas de la revista en

a la que le tiene agarrada la nalga, pero tiene como 18 agu-

letras cafés, cuando el suplemento se imprimía en negro. El

jeros, y él tiene cinco dedos metidos en cinco agujeros.

otro día encontré, incluso, un recuadro donde Benítez decía que

Huberto: Como una gaita.

el suplemento no perdía nada sin nosotros. Porque luego todos

Gustavo: Además, son muy buenos dibujos.

renunciamos al suplemento: Melo en música, Colina en cine,

Olivia: Pero, ¿por qué pornográfico y no erótico?

Ibargüengoitia en teatro, Juan en artes plásticas; en libros yo.

Huberto: Es que es agresivo y además te hace reír, pero…

Total, le dejábamos el suplemento sin nada. Pero ahí estaba

Gustavo: No te excita, yo creo que lo erótico es lo que

Vicente Rojo que, junto con sus cuates Monsiváis y Pacheco,

excita; trata de excitarte como los textos religiosos tratan de

luego luego llenaron los huecos con otras firmas: José Joaquín

convertirte, y lo pornográfico te deja fuera o…

Blanco, Federico Campbell, David Huerta, Paloma Villegas, Héctor Manjarrez… Vicente Rojo empezó a desentenderse de la Revista de Bellas Artes, a retrasarla. Entonces le dije a Gustavo: —¿Qué hacemos?

Huberto: ¿Te acuerdas de una máquina que tiene mil lenguas giratorias? Gustavo: Sí. Huberto: Pone a una muchacha y le da a él la manivela, y

—Pues la hacemos nosotros. —Vamos a ver qué pasa. Hasta la fecha Vicente no me ha vuelto a hablar nunca. Su mujer era poderosísima, Albita Rojo, que en gloria esté, acaba de morir de cáncer.

las lenguas la van lamiendo. Todo eso metíamos en la revista. Enrique: No se pueden quejar de que luego uno haga travesuras, ustedes ya las hacían. Huberto: ¡Hombre! Era una revista oficial y mi trato con José Luis Martínez fue muy distante desde el principio,

Bueno, llegué al siguiente mes con Azorín y le dije: “Aquí está, diseñada por Gustavo Sainz, la Revista de Bellas Artes.” Enrique: ¿Azorín?

porque él quería de director de la revista a Wimer. Gustavo: Javier Wimer. Huberto: Y entonces a Wimer lo pusieron a hacer la

Huberto: Azorín era el jefe del taller de la Imprenta

revista El Maestro.

Madero. Gustavo le puso al número unos dibujos increíbles,

Gustavo: Sí.

de un tipo al que se le caía un hilo…

Alejandro: ¿Qué era en aquel entonces José Luis

Gustavo: Que se iba por todas las hojas.

Gustavo: Director de Bellas Artes.

Gustavo: De Tomi Ungerer, sí.

Huberto: El Maestro se llamaba y yo no la conocía,

Huberto: Acabo de ver en una librería un tomazo de él, cuesta una fortuna, de este año.

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Martínez?

Huberto:¿Ungerer?

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todavía existe, ¿no?, es una revista fundada por Vasconcelos. Fue buena en su tiempo y nunca más. Wimer también la hizo

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muy bien, y de premio le dieron el Libro de Texto Gratuito. Gustavo: Sí.

aquellas en las que se veía la República mexicana repleta de gente de la Olimpiada, ¿se acuerdan?

Enrique: Hasta ahorita que te oigo decir eso, parecía que José Luis Martínez sí estaba contigo por ser jalisciense también.

Gustavo: Sí. Huberto: ¿Cuál era el lema de los Juegos? Había algo, puso toda la República mexicana llena de monos, cayéndose

Huberto: No, él tenía que obedecer a Agustín Yáñez, que era el cacique de los jalisquillos, y José Luis es un tipo tan exquisito que, digamos, si estaba hablando con él, me decía: “Ya me tengo que ir a comer con los divinos.” Los divinos eran Jaime García Terrés, Carlos Fuentes...

varios al mar, y decía algo de la paz, como el apotegma de Benito Juárez… Gustavo: El lema… Huberto: Algo que terminaba… “Todo es posible en la paz”, creo. Y luego, fíjate lo que se le ocurrió a Abel Quezada:

Enrique: Benítez.

“¿Cómo va a llegar la gente, que no sabe idiomas de tantos

Huberto: No, Fernando Benítez qué divino iba a ser. Alí

países, a la Alberca Olímpica, al Estadio Deportivo, aquí y

Chumacero sí. Y antes de ellos, habían sido los Contemporá-

allá? Hasta la Ciudad Universitaria vamos a poner colores en

neos: Cuesta, Owen, Gorostiza, Villaurrutia, Novo, y comían

el suelo.” Tú seguías una raya verde y te llevaba a la Alberca

en el Bellinghausen. Yo llegué en el coche oficial con José Luis

Olímpica, pero de la Alberca Olímpica salían rayas hacia todas

Martínez hasta la puerta, y ahí seguimos hablando un rato,

las calles. Un verdadero laberinto.

pero el policía dijo que el coche se tenía que mover y nos bajamos. Nos quedamos en la puerta y le propuse: —Si quieres, entramos. Me tomo una copa y me voy.

Enrique: Ahí estaba el negocio. Ahí estuvieron las pinturas. Huberto: El billete. Pintaron todas las calles, y la raya azul

—No, no; tú no eres divino.

te llevaba a no sé dónde, las rayas te llevaban a todas partes.

Gustavo: Iba también Joaquín Díez Canedo.

Un cuate, que era asesor de Ramírez Vázquez, que se llama

Huberto: También Joaquín. En ese momento llegó Abel

Eduardo Terrazas, le dijo:

Quezada y me metió con los divinos, y ¿saben por qué era divino? Porque él pagaba. A Abel Quezada yo le había hecho ganar

—Arquitecto, ¿por qué no pintamos toda la Zona Rosa de rosa?

mucho dinero en el Comité Olímpico. Un día llegó y me dijo:

—¿Cómo?

“Preséntame a Pedro Ramírez Vázquez; he querido meterme y

—Los árboles, las casas, las banquetas…

no he podido; inventa algo.”

Me acuerdo que Ramírez Vázquez nada más dijo:

Yo era coordinador editorial de los Juegos Olímpicos y le

“¡Eduardo!”

informé a Ramírez Vázquez que Abel Quezada quería hablar-

—Yo… no, perdón, bueno, era una sugerencia…

le. “¿Qué querrá?”, me preguntó. Entonces le pregunté a Abel:

Pero a Terrazas le dieron el negocio de los souvenirs de la

—Dime de plano qué quieres. —Venderle pintura. Tengo una fábrica de pintura y se me han ocurrido unas ideas. negocio, yo creí que quería ayudarme con sus caricaturas en la propaganda.”

urbanos”, palomas y aros olímpicos flotantes, llaveros, mascadas, vestidos… Gustavo: Eduardo Terrazas estaba muy bien relacionado.

Y le dije a Abel: “Hazle unas caricaturas.” Entonces hizo

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Gustavo: ¿A quién? ¿A Eduardo Terrazas? Huberto: Sí, de todo, de todas las pendejaditas: “muebles

Y Pedro Ramírez Vázquez: “No, pues éste quiere hacer

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Olimpiada.

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En una fiesta de Navidad en su casa, creo que en el año 69,

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el techo estaba lleno de globos de gas y había un montón

Cuadernos del Viento.

de gente. Nos iban a tomar una foto a Carlos Fuentes, a

Alejandro: ¿En qué año?

Candice Bergen y a mí con Robert Mitchum. Nos

Gustavo: Como en los sesenta, ¿no?

abrazamos como grandes cuates, cuando Berta Cuevas entró en la habitación y apagó su cigarro en uno de los globos. Hubo tal explosión, que todos acabamos tirados

Gustavo: Sí, pues. Yo era muy amigo de Elías Nandino, desde 1956, y cuando él se fue al INBA e inició los Cuadernos

en el suelo. Enrique: Adiós foto con Candice Bergen.

de Bellas Artes, yo era asesor de la editorial Joaquín Mortiz;

Gustavo: Y se acabó la fiesta, porque muchos se pegaron

les diseñaba los libros, las portadas, hacía informes de lec-

en la cabeza. Fue un desastre completo. Él vivía en la Zona Alejandro: Oye, ¿y cómo se conocieron ustedes dos? Huberto: ¿Nosotros? Alejandro: Sí, ¿cómo ocurrió? Gustavo: Porque Huberto hacía una revista muy buena,

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tura, escribía las solapas o las contraportadas, corregía… Huberto: Pero eso fue mucho después de que nos conocimos.

Rosa.

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Huberto: El primer número salió en 1960, pero empezamos a planearlo desde el año 59, Carlos Valdés y yo.

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Gustavo: Sí, pero fue cuando estabas haciendo Cuadernos del Viento, ¿no? Huberto: Nos conocimos en la Facultad de Filosofía y Letras, creo tú ibas a estudiar ahí.

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En la revista salíamos de muertos, de directores de hospital...

Gustavo: Iba a clases. Alejandro: Me imagino que descubrieron alguna afinidad erótica por ahí, ¿no?

Huberto: Le costó un ojo de la cara ese matrimonio. Teresa Velo tenía ya una niña, Laura Gardos. Cuando ésta creció, una noche, al regresar a casa y meter el auto, se colaron

Huberto: Malena Galindo.

detrás de ella unos ladrones. Alfredo, al oír a la joven gritar,

Gustavo: Pues yo me acuerdo mucho de… Mira, Juan

bajó, como en película mexicana, a enfrentar a los ladrones.

Carvajal pretendía a una amiga mía, Esther Seligson, que

Entonces, pas, pas, le tiran y le vuelan un ojo, ¿qué te parece?

usaba medias de color sobre sus piernas maravillosas cuando

Gustavo: Horrible…

nadie más se vestía así.

Huberto: Pero entonces viene el drama. El niño Adrián

Huberto: Pero Esther Seligson era mi novia.

Joskowicz Seligson tenía una novia que era alumna mía, y un

Gustavo: Perdón, me equivoqué, quise decir Esther

día ella me dice: “Lo manda saludar su hijo.” “¿Cuál hijo? Ah,

Chelminski.

ya, sí, qué bien.” Y poco después veo en el periódico que este

Huberto: Con Esther Seligson, por cierto, viví un drama

chavo (y eso ya me lo había dicho la novia), era amante de una francesa, su profesora en el IFAL, y vivía con ella. Él era

tremendo. Gustavo: ¿Por qué?

actor de teatro y de cine, y tenía sus noviecitas, además de ésta

Huberto: Porque a los pocos días de conocerla me dijo:

que era maestra, amante y todo. Un domingo ella le dijo:

—Estoy embarazada.

“Vámonos a Tepoztlán.” Y ya se iban, cuando él toma un

—¿Tan pronto?

cuchillo de la cocina y la mata. Entonces va con Esther. Ella le

—No, no; de mi marido (Alfredo Joskowicz, el director de

habla a Alfredo y éste viene volando. Ya estando los tres (ella vive frente al Parque México, en un penthouse que tiene vista

cine). —Ay, qué susto me diste.

hacia los cuatro puntos cardinales), Esther dice: “Hay que lle-

—Pero estoy enamorada de ti; voy a dejar a Alfredo y me

varlo con el psiquiatra.” Y Alfredo: “Hay que llamar a un abogado.” Y el niño: “Para qué, si ya llegaron las patrullas.” Abren las

voy a ir contigo. —Oye, no, no; tampoco.

ventanas, se asoman y el papá y la mamá dicen: “¿Qué hace-

—Voy a abortar y ya.

mos?” Y en eso el hijo se tira por la ventana. Moraleja: ¿Para

—No, no, si abortas a ese niño, no te vuelvo a ver.

qué anda uno de hocicón, no? Metiéndose en lo que no debe.

—Bueno, entonces voy a tener al niño.

Alejandro: Para qué andas tú, Huberto…

Y nació. Se llamaba Adrián (ya tenía uno, y nació este

Huberto: Si vieras lo que sentí… Y pensar que yo le dije a

segundo hijo). Y Esther decía: “Este niño es hijo de Huberto.”

Esther: “Pobre niño, ¿por qué lo vas a abortar?” Debió de

Se lo dijo a todo mundo: “Éste es el papá del niño. Él me con-

haberlo mandado al Limbo en ese momento, luego luego.

venció de no abortarlo, por eso es el papá.” Y cuando el niño

Gustavo: Pues sí.

creció, ya adolescente, un día los encontré y le dijo: “Mira,

Huberto: Vivió una vida infeliz y era obviamente psicóti-

éste es tu padre.” Y eso quedó como una verdad absoluta.

co. Cuando ella hacía Cuadernos del Viento conmigo, Esther me

Alfredo se separó de ella y se casó con Teresa, la hija de Carlos

decía: “Cuando muera mi abuela, voy a heredar y haremos

Velo, el director de cine, lo que le costó perder un ojo.

una gran editorial.”

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Gustavo: ¿A quién?

Y un día me contó:

Huberto: A Alfredo.

—Ya murió mi abuela.

Gustavo: ¿Por qué?

—¿Cómo?, ¿de qué murió?

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Entonces la amistad, las relaciones con la gente es lo fundamental.

—Era prestamista y la mataron en su casa de Tecamachalco.

las librerías llegaban uno o dos ejemplares de algo, y él tenía lo último de lo último en revistas, libros, todo, y las librerías

Entonces dije:

nunca los reponían. Nadie los podía tener. Si querías saber

—Pues viene la lana para la editorial, ¿no?

algo, tenías que ir a casa de Gustavo. Nadie tenía lo que él;

Y nada, puso su propia editorial y además se volvió místi-

Sainz lo tenía todo. Después él mandaba revistas…

ca. Siempre anda en el Tíbet, es doctora en religiones por un montón de universidades, incluida la Sorbona y la de Jerusalem.

Alejandro: Pero se las regalaban. Él nos contó que le regalaban gran parte de todas esas… Gustavo: Porque compraba tanto que luego ya no pagaba

Enrique: ¿Y ustedes no compartían novias? Huberto: No, nunca. Gustavo: Nunca. Lo que pasa es que nos conocíamos a las novias muy bien.

más; en las librerías me regalaban las revistas. Huberto: Sí, pero también tenías otro sistema: enviar revistas a tus amigos de todo el mundo. Gustavo: Sí. Eso me lo enseñó Elías Nandino.

Enrique: Y también que les tocó un mundo más chiquito, ¿no?

Huberto: Y ellos, a su vez, te mandaban revistas literarias. Intercambio de novedades.

Huberto: Un día llegué a casa de Gustavo, que tenía su

Gustavo: Sí.

biblioteca así… Tengo que hacerlo de bulto [se para y escenifi-

Huberto: Lo máximo de la biblioteca de Gustavo era la

ca lo que dice]. Y vi sus libros. “¡Ah! ¡Tienes tal obra!”, y tomé

novedad. Algo estaba anunciándose apenas, y él ya lo tenía.

un libro, y lo abrí, y lo estuve hojeando. “¡Ay, qué increíble!”,

Gustavo: Eso hasta la fecha.

y lo volví a dejar en su lugar. Entonces, Gustavo lo tomó y me

Huberto: ¿Hasta la fecha sigues así?

dijo:

Enrique: Anoche sacó un ejemplar de la novela que Carlos

—Es tuyo. Te lo regalo.

Huberto: ¿Ah, sí?

—Sí, sí, es tuyo.

Gustavo: Sí. La silla del águila, que sale el lunes.

—Bueno, pues qué gran amigo. Qué cosa increíble, nadie

Huberto: Una historia bonita es cuando estábamos

había hecho algo así por mí. Y Rosita Lozano, entonces su mujer, la de las fotos de Gazapo, me dijo:

haciendo la revista médica. Gustavo: ¿Médica? Huberto: Sí, para Novaro.

—Es que ya lo abriste, güey.

Gustavo: ¡Ah! Caso Clínico. Como Alarma, haz de cuenta,

—¿Cómo que ya lo abrí?

y se subtitulaba: “Una esperanza para la humanidad que

—Gustavo no abre los libros. Los toma con mucho cuida-

sufre.”

do y les echa dentro un ojo; como tú lo abriste así, le tronaste todo el lomo y ahora se está deshojando, es una ruina. Era una muy buena puntada; después yo llegaba y abría todos los libros. Huberto: Gustavo era muy buen comprador de libros, todos los días iba a varias librerías y adquiría las novedades. A

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Huberto: Pero no era como Alarma. Revisábamos las revistas de medicina de varios países y veíamos las últimas noticias de enfermedades y tratamientos… Gustavo: Y hacíamos historias con eso.

Alejandro: Así te hiciste de una buena biblioteca…

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Fuentes todavía no conoce.

—No, Gustavo, ¿cómo? No puedo aceptarlo.

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Huberto: Y noticias serias, aunque luego también había casos médicos de enfermos que no se habían cuidado, y para ilustrar los artículos tomábamos fotos, y nuestras amigas eran

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las pacientes, o nosotros éramos doctores, camilleros, de todo. En la revista salíamos de muertos, de directores de hospital. Escribíamos y editábamos la revista que estaba en todos los puestos de periódicos de México.

Gustavo: Sí, y a su novia todos los empleados de la oficina la pretendían. Huberto: Sí, a todos se nos caía la baba con la novia de

Gustavo: Sí, se vendía mucho, mucho.

Palmira. Total, un día Palmira nos invitó a comer (no sé si

Enrique: Y ésa ¿a quién se le ocurrió?

estabas ese día) a la Zona Rosa, en el Alfredo’s, donde hacían

Gustavo: Fue una idea de Palmira Garza. Una amiga nues-

aquel famoso fetuccini.

tra, hermana de una novia de Batis… Huberto: ¡Ah, eso tengo que contarlo! Palmira era una mujer liváis y tenía una novia… Gustavo: Guapísima. Huberto: Muy femenina, muy bonita, muy coqueta…

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peinándose, todo… y Palmira era fea y algo ruda ¿verdad?

Gustavo: Claro. Huberto: Y estaba el restaurante de Jacobo Glantz en ese pasaje, ¿cómo se llamaba? ¿El Carmel? Gustavo: Ya no me acuerdo. Huberto: Total, que yo venía caminando por la Zona Rosa

Gustavo: Que se llamaba Sofía.

y pasa un coche blanco deportivo, no sé de qué marca, con

Huberto: Que todo el día estaba limándose las uñas,

una muchacha bellísima, lentes oscuros, pañoleta flotante, y

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me quedé ¡aaahhhh...! parado a media calle. Llegué a la mesa

Huberto: Y cuando les describí el coche y a la mujer, se

donde estaban esperándome, casi flotando en el aire. Me senté

empezaron a reír pensando en el susto que me iba a llevar,

y dije: “Acabo de ver a la mujer más hermosa del planeta, iba

porque la habían invitado, para ver si pegaba su chicle conmigo.

en un auto deportivo, así y asado.” Y empezaron a reírse.

La bellísima acababa de llegar de Suiza, divorciada, con hijos.

Pensé: “Qué raro que se rían.”

Y entonces Palmira dijo: “Te presento a mi hermana Alma

—No, hombre, lo digo en serio. Pasó la mujer inalcanzable, la mujer imposible, a unos centímetros de mí.

Esa tarde nos fuimos a casa de ella. La mamá vivía atrás

Después pedí una cerveza. De repente grité:

del jardín y jugaba cartas. Tenía un hermano que llegó a se-

—¡Ahí viene! ¡Ahí viene! ¡Ahí viene!

cretario general de la UNAM con José Sarukán.

Y ni siquiera volteaban.

Gustavo: ¿Hermano de ella?

—¡Miren!

Huberto: Garza…

No volteaban. Y llegó a la mesa. Era la hermana de

Gustavo: Juan Antonio Garza, sí. Huberto: Era entonces investigador de El Colegio de

Palmira.

México.

Gustavo: Sí.

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Rosa.”

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En Crónica de la intervención está contada mi historia

Gustavo: Él era mi compañero de la escuela primaria, desde entonces los conocí a ellos; y era mi mejor amigo en el Colegio Simón Bolívar.

Gustavo: La revista se le ocurrió a Palmira, y yo fui el que se la ofreció a Novaro y les lleve tres números en maqueta. Huberto: A Luis Guillermo Piazza.

Huberto: ¿Ah sí? Es matemático, creo… Gustavo: No tengo idea. Como nos dividían por letras, él

Gustavo: Piazza era el de Novaro, y a ellos les encantó. Ellos producirían todo. Nosotros entregábamos maquetas y

era de la primera sección, Garza, y yo de la segunda, Sainz, y

ellos nos daban una cantidad fija por número, que alcanzaba

los dos éramos primeros lugares de sección. Entonces nos

para los sueldos de nuestro equipo, sueldos bastante deco-

sentaban al frente, y en todos los años que estuvimos juntos,

rosos. Duró bastante tiempo, como… no sé cuánto, como tres

siempre fuimos los primeros lugares.

o cuatro años, más de sesenta números. Quizá ochenta…

Huberto: Pues total, ese día llegué a la casa aferrado ya de la mano de Alma Rosa.

Alejandro: Habría que echar a andar ese tipo de proyectos otra vez ¿no?

Enrique: De la inalcanzable. Huberto: Y conocí a los niños. Los acostamos, tal y cual, y se hizo una fiesta. Vino gente y todo mundo me envidiaba. Gustavo: Su papá era un alto jerarca de Teléfonos de México.

Gustavo: Bueno, pero en aquel momento conocíamos a toda la gente, a diferencia de ahora. Por ejemplo, el director de Novaro, que es el de las historietas, era mi amigo desde mucho tiempo atrás. Alejandro: Entonces la amistad, las relaciones con la gente

Huberto: ¿Ah sí? Y tenían una casa enorme, ¿estaba en la calle Carreteraco?

es lo fundamental. Gustavo: Es lo fundamental, sí. Aunque también

Gustavo: No me acuerdo, por Coyoacán. Luego hicimos una historieta que se llamaba Las aventuras de Petra Canales y

podríamos anotar la perseverancia, la pasión, la responsabilidad, nuestro entusiasmo.

Petra Canales era Alma Rosa, que salía en una motocicleta

Huberto: Y luego viene Eclipse.

gigantesca; el villano de esa fotonovela era Carlos Monsiváis.

Gustavo: Sí, Eclipse. Me asocié con una encuadernadora

Pero no la pudimos vender, nada más hicimos un número y nunca encontramos quién nos diera más dinero. Alejandro: Oye, pero ustedes sabían hacer muy buenos negocios, ¿no? Tenían buen colmillo.

que se llamaba Olimpia, con un señor Villicaña… Huberto: ¡Claro! Eran mis cuates, los Villicaña. Tarcisio era el mayor. Gustavo: Que hacían libros para el Fondo de Cultura.

Huberto: No, éramos malos para los centavos…

Huberto: Sí, y para la UNAM.

Alejandro: Digo, fuera de algunos fracasos por ahí, como

Gustavo: En realidad, no me acuerdo por qué los conocí.

ese único número, pero por lo demás hacían cosas que fun-

Huberto: ¡Por mí!

cionaban muy bien.

Gustavo: ¿Por ti?

Gustavo: Pues sí, creo que algunas cosas funcionaron bien. Huberto: Todo mundo se hizo rico…

páticos y honorables.

Gustavo: Menos nosotros.

Gustavo: Bueno, ellos eran mis socios.

Enrique: Y ¿por qué?

Huberto: Sí. Yo también era agente de ellos: les con-

Huberto: Pues no sé, por honrados, por tarugos, por…

seguía trabajos y me daban una comisión, en tiempo de

Gustavo: Por comprar libros.

vacas flacas.

Enrique: Pero, por ejemplo, esta revista Caso Clínico…

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Huberto: Sí. Porque yo les di a ganar mucho. Eran sim-

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Gustavo: Y también entró Impresora Mexicana.

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Huberto: ¡Ah, sí!, y los tipos que anunciábamos se enojaban por salir en Eclipse. Enrique: En lugar de pagar, se enojaban. Huberto: Sí, si pones Coca-Cola junto a una encuerada, ¡óyeme!, ¿qué pasó? Te pueden demandar. Y, además, Gustavo era censor de cine en Gobernación. Alejandro: ¿Fuiste censor? Olivia: ¿De veras? Gustavo: Supervisor. Y eso era buenísimo. Veía las películas y me enojaba mucho porque, por ejemplo, Palmira me decía: “En La dolce vita Anita Ekber se quita el brasier y se le ven los senos.” Y yo decía: “No puede ser.” Era mentira, pero pensaba que era cierto y que habían cortado la escena. Un día fui a la oficina y pedí ver al director; Mario Moya Palencia, Huberto: Porque ellos nos ayudaron en ese asunto. Tú tenías fotografías, servicios, tenías la manera de hacer la revista, teníamos todo. Hasta a las modelos…

que acababa de tomar posesión. Le dije: —Licenciado, a mí me gusta mucho el cine y quiero ver las películas antes de que las corten. Quiero trabajar aquí.

Gustavo: Sí.

—Bueno, con una condición.

Huberto: Ellos imprimían, ponían la lana. Y lo que no

—¿Cuál?

sabíamos era qué hacer con la publicidad, metíamos anuncios

—Que me enseñe cine.

gratis.

Empecé a trabajar ahí, y los sábados veía con él tres pelícu-

Gustavo: No, contratamos a unos tipos que no resultaron, y nos llevaban anuncios gratis para ver si convencían a los anunciantes.

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las. Todos los sábados, durante doce años, además de ver una película cada día a las siete de la mañana. Huberto: Y se las explicabas.

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Sí, y le dijo: “Eres un miserable, eres un tal por cual, eres un no sé qué...”

Gustavo: Pero luego se puso mejor. Hubo una película,

Gustavo: Yo paré a cargar gasolina, entramos a comer y

Nacidos para perder, que nadie quería dejar pasar, y yo la

cuando nos sirve la comida me dice: “¿No te acuerdas de mí?”

defendí: que era muy buena, y que tal y tal, y pasó. Los tipos

Yo nunca había estado en medio del desierto. “Soy Estela, la

que la distribuían se hicieron tan, tan ricos, que a partir de ese

primera esposa de Huberto.”

día me invitaron a Los Ángeles cada mes. Yo iba con ellos, en

Huberto: ¿Tú estabas con quién?

su avión privado, a ver películas en las casas distribuidoras, no

Gustavo: Iba con mi familia, con Alessandra Luiselli y mis

en los cines, para ver cuáles compraban. Yo les decía:

hijos, Claudio y Marcio. Veníamos a México en coche y

“Cómprate ésta, cómprate esta otra.”

pasamos por ahí.

Olivia: Curador de cine.

Huberto: ¿Qué tal? ¿Eso fue hace unos años?

Gustavo: Más o menos.

Gustavo: Hace unos años, sí.

Huberto: En esa época aparecen Fernando Macotela

Huberto: Porque ahora Estela y Poncho, su marido, del que

junto con Hiram García Borja en Cinematografía. Yo estaba

tuvo un hijo, están con el Barzón.

por separarme de Estela Muñoz Reinier, mi primera esposa,

Gustavo: ¿El Barzón?

y vivíamos en el mismo edificio que Macotela.

Huberto: Sí, una asociación de deudores. Porque el

Gustavo: Que pretendía a la hija de Echeverría.

Salinato los obligó a remozar la gasolinera y el restaurante. El

Huberto: ¿Quién? ¿Macotela?

gobierno les prestó dinero y no pudieron pagar nunca. Lo

Gustavo: Macotela, sí. Fernando Macotela. Siempre

perdieron todo y viven en ese mismo pueblo. Con mi divorcio

teníamos guaruras afuera, vigilándonos. Huberto: Fernando era muy amigo de Estela… Se la llevó a trabajar a Cinematografía. Gustavo: No me acuerdo de ella, creo que sí la conocí. Huberto: La conociste bien. Gustavo: ¡Ah, claro! ¿Sabes dónde me la encontré? En una gasolinera cerca de la frontera. Huberto: ¡Allí vive, allí sigue! Está casada con Alfonso

pasó algo curioso. Ahí entra de nuevo Terrazas. Entré al Comité Olímpico, y Eduardo se trajo de Nueva York a una gringa, Beatrice Trueblood, que es famosa entre los editores. Gustavo: Famosa, famosa; hasta personaje de la mayor novela de Juan García Ponce. Huberto: De Crónica de la intervención. Ahí está contada mi historia. Un día Ramírez Vázquez quería hacer unos trípticos, con una foto y texto en los dos lados, grandes, y Terrazas

Trujillo Acosta, el dueño de la gasolinera, y tienen un restau-

decía que había que imprimir de un modo, y Ramírez

rante.

Vázquez que de otro. Era domingo y me llamaron a mi casa,

Gustavo: Yo iba con mi familia. Veníamos de

que fuera. Y Pi Ar Vi me preguntó:

Albuquerque a la ciudad de México por carretera. Pedí de

—Usted ¿cómo imprimiría, así o así?

comer, y cuando llegó con las viandas me dijo: “¿No te acuer-

—Pues así, porque primero ve uno esto, lo dobla, ve lo

das de mí?”

demás, y de esta manera no tiene que ir subiéndolo, y el de

Huberto: Cerca de Ciudad Juárez, en Villa Ahumada.

atrás no te va a decir: “Baja tu papel.” O vas a tener que

Gustavo: Sí, cerca de Ciudad Juárez, de El Paso.

doblarlo así…

Olivia: Y ¿tuvieron hijos? Huberto: Dos hijas maravillosas, Gabriela y Ana. Viven conmigo en Tlalpan con sus familias. Tengo dos nietas, Mariana y Paulina, hijas de Gabriela y de Eduardo Domínguez.

42

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Y entonces Ramírez Vázquez le dijo al otro: “¡Ya ves, Eduardo, pierdes tú!” Y así fue como PRV me nombró coordinador y sacó a Eduardo de las ediciones. Luego Eduardo me dio un puñetazo. Se

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acercó a mí y… ¡bolas! Me pega y caigo al suelo. Entonces Bea-

ni aquí, sino llenar una línea o dos o tres, pero completas. Y

trice Trueblood va, me atiende, me cura y me enamoro de ella.

entonces Ramírez Vázquez me mandó a Nueva York a quitar o

Enrique: La secuencia perfecta.

poner texto, pero sin meter la pata. Y me dieron un aparato

Huberto: Exacto, y mandó por un tubo a Eduardo, fíjate

contador de letras, dificilísima chamba. Y me tenía que ir a la

nada más.

biblioteca de Nueva York a buscar libros para saber de qué era

Alejandro: En ese instante cambió el…

esto y lo otro y componer el texto de Novo sin cometer

Huberto: Sí, y le dijo: “Eres un miserable, eres un tal por

errores.

cual, eres no sé qué.” Y allí cambió la historia de Eduardo y la

Enrique: Pues qué fascinante, ¿no? Vivir en Nueva York…

mía. Mis hijos estudiaron en la misma escuela, Discover, en

Huberto: Sí, además en el Waldorf Astoria.

Cuernavaca, que los hijos de Eduardo (que tuvo con otra

Alejandro: Nada más.

mujer), y Eduardo y mi segunda esposa, Mercedes Benet, una

Huberto: Eran tiempos de la Olimpiada. Imagínate, el

catalana, se conocieron ahí. Eduardo le preguntó: —¿Estos son hijos de Huberto? —Sí: Huberto Emanuel, Mercedes, Santiago, Montserrat y Juan Ignacio.

Waldorf Astoria, qué extraordinario, ¿no? Decían que en ese tiempo el hotel era de Miguel Alemán. Alejandro: ¿Cuánto tiempo estuviste ahí? Huberto: Se me hicieron siglos de ensueño y felicidad. Y

—Ah, me lo saludas.

aquí me despido de ustedes. Luego le seguimos a las memo-

Y ella me dijo:

rias, ¿no, Gustavo?

—Te manda saludar un señor Eduardo Terrazas. —Sí, cómo no me voy a acordar de él, si me rompió la madre. Enrique: ¿Y qué pasó después con la gringa? Huberto: Pues seguimos juntos antes, durante y después de la Olimpiada, y fuimos a Nueva York. Estuve trabajando ahí. Ella estaba en Skira, donde hacen unos libros divinos, y Ramírez Vázquez le encargó el primer libro que se hizo sobre el Museo de Antropología. El texto y los pies de foto eran de Novo, y Novo se murió. Entonces ella, diseñadora, decía que los pies de foto no podían terminar aquí ni aquí

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Gustavo: Cuando venga de Estados Unidos, en unos meses.


Portafolio EKO

Denisse

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E

mpezaré hablando claro: Denisse me fascina y me

la literatura erótica, especialmente al Marqués de Sade.

obsesiona sexualmente. Semanalmente la sigo en la

Denisse, según me lo explica el mismo Eko, es el resultado de

más audaz tira cómica que se ha publicado en México

sus propias fantasías sexuales. Imagino yo que Denisse

en lo que va del siglo. Denisse está emparentada con la

hubiera fascinado a André Breton y no sé si llegó a conocerla

Justine del Marqués de Sade, y a su lado Betty Boop, que fue prohibida en la década de los treinta, no es más que una

Luis Buñuel. Denisse no es una prostituta. La veo como una mujer soli-

inocente párvula que hablaba, cuando llegó al cine, con una

taria, de enorme belleza, angustiada por sus sueños eróticos

vocecita chillona que después copiaría Marilyn Monroe. La

que no puede llevar a la realidad. Su ninfomanía la conduce a

agresividad sexual de Denisse sólo la he encontrado en algunas

la blasfemia y a poblar sus fantasías con calaveras y cadáveres

historietas que circulaban clandestinamente en Europa a prin-

en estado de putrefacción. Su lujuria, por insatisfecha, no

cipios de los cuarenta y que tenían como protagonistas a

encuentra reposo, de ahí que su cuerpo y su rostro estén

mujeres famosas de la época, como Greta Garbo, Joan

sufriendo un deterioro alarmante en los más recientes dibujos

Crawford o la hija de Winston Churchill. Pero se trataba de

de Eko. Este artista excepcional un día se presentó en mi estu-

material deleznable que ahora empieza a rescatar la revista no

dio trayéndome un regalo formidable: un dibujo en el que yo

conformista Le Crapouillot que se edita en París. Los dibujantes

aparezco con Denisse. El extenuado soy yo. La vampírica

eran pésimos aunque lograban notablemente el parecido de los

rubia, echada sobre mí, me exprime hasta la última gota. La

protagonistas. En estas historietas de autores anónimos todo

expresión que Eko puso en mi rostro es la de un agonizante.

se permitía, hasta que Churchill, armado de gigantesco falo,

Denisse en su lujuria y maldad mata en mí toda mi capacidad

tuviera relaciones incestuosas con Sara, y que la divina Greta

creadora. Por el pincel fálico se va la vida. En el dibujo de Eko

hiciera un viaje al África para cohabitar con aborígenes y

encontré una advertencia: las Denisses son peligrosas y hay

después entregarse al más irrefrenable bestialismo con monos,

que evitarlas. Entiendo el mensaje pero hago caso omiso de él.

leones y elefantes. Por la cama de Joan Crawford desfilaban

Cada sábado busco ansiosamente a Denisse y me angustio al

los más famosos actores de Hollywood incluyendo Rin-tin-tin,

constatar que es tan sólo un dibujo trazado por la mano de un

el caballo Piger y la mona Chita en relación lésbica.

artista genial: Eko. Denisse no está hecha de carne ni de hue-

El autor de Denisse es un dibujante excepcional: Eko. Ha estudiado concienzudamente a los grandes dibujantes del

sos. Está hecha de tinta china. Sólo con mi imaginación podré poseerla.

pasado y su influencia más evidente es nada menos que Durero. Eko es un hombre culto que ha leído a los autores de

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José Luis Cuevas

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Ensayo Georges Devereux

Rostro y sexo

El vientre facificado

E

l vientre facificado

natural que la han hecho, de

clínica, cuando les mencioné

durante mis comentarios del

modo independiente, tres

el estudio de Freud.

vientre (o del trasero) facifi-

de mis alumnos de psicología

De ello se desprende que

cado deberemos tener pre-

es una variante del exhibicionismo, tanto

masculino como femenino o incluso ambiguo cuando, como en los chistes obscenos, se confunde el rostro con el ano. Estas pocas observaciones sirven para indicar que la facificación del vientre (o del trasero) tiene sus raíces en una fase muy precoz del desarrollo psicosexual en el que las fases en cuestión todavía se solapan. Esta hipótesis está sólidamente reforzada por la constatación de que ese tipo de rostro es una versión adulta del “hombre renacuajo” de los dibujos infantiles. Esos dibujos esbozan sólo la cabeza y los cuatro miembros: la cabeza, sin cuello, se confunde totalmente con el torso. Los brazos salen de donde tendrían que estar colocadas las orejas; las piernas salen de la barbilla. Esta comparación es nueva: al parecer no la han hecho ni Freud, ni los arqueólogos ni los especialistas de la obra de Magritte. Sin embargo esta comparación es tan

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ES 53


sente las afinidades de tales

tamente por una inscripción:8

representaciones con el hom-

Despoinas de hupo kolpon

bre renacuajo, que revela su

hedun, chthonias basileias.

carácter regresivo.

A. B. Cook9 ha distinguido bien el lazo entre esta ins-

Por otra parte, el problema del vientre facificado

cripción y las célebres pala-

en la Antigüedad rebasa con

bras: Baubous hupo kolpais,

mucho el de los mitos que se

citadas por Clemente. Apunto finalmente que

refieren a Baubo. El “rostro” de las figuras de este tipo

la idea de un rostro pintado

que provienen de Priene

sobre el vientre, que parece

parece joven.

que se ríe cuando la “bailari-

1

Por de pronto, dos de

na” se retuerce, sólo parece

estas terre cotte no tiene ni

una hipótesis seductora10

nariz ni boca (números 152,

cuando no tenemos en cuenta que descuida por completo

154). En consecuencia Picard (p. 250) las compara con los

Más interesante aún es el

Picard a este respecto cita la

un detalle que es muy impor-

dioses “gastrocéfalos” que se

hecho de que se pretende que

opinión de Lagrange, quien

tante: el movimiento de la

agruparían con los dioses

esos seres acéfalos ven con

piensa que incluso “danza del

“acéfalos” estudiados por A.

sus pezones. Es el caso de un

vientre” sería un eufemismo.

Delatte.2 Resulta interesante

Bes “estetocéfalo”.5 Volveré a

que, según una leyenda cre-

hablar de una caricatura que

que el Iakchos del texto de

resa aquí no es el modo como

tense, Molos perdió su cabeza

muestra a una mujer cuyos

Clemente sería un rostro

el gesto de Baubo se llegó a

—convirtiéndose en acéfalo—

pezones “bizquean” —prueba

pintado sobre un vientre de

“escenificar” en Eleusis. Es

por haber querido violar a una

de que los temas de la imagi-

mujer (“Baubo”) es insosteni-

mucho más importante

ninfa. Esta “decapitación"

nación humana son intem-

ble desde el momento en que

retener el “verdadero” gesto

corresponde a una castración

porales.

se supone, junto con Lagran-

que el mito habría atribuido

3

7

La hipótesis que apunta

mano de Iakchos. Por lo tanto el problema que en primer lugar me inte-

Por el contrario encuentro

ge, que no se trata de una

a Baubo antes de que fuera

cado en otra parte de este

muy poco convincente la hi-

simple “danza del vientre”

depurado. De este tema he

libro, con frecuencia la cabeza

pótesis de P. Perdrizet, acep-

sino (aparentemente) de un

hablado en el capítulo “El

simboliza la verga. Además,

tada por Picard, según la cual

coito ritual, ya que el coito

gesto de Baubo”.

cuando se levanta la parte

el Iakchos del texto de Cle-

habría ocultado a los inicia-

superior (hueca) de algunas

mente no sería sino un ros-

dos ese “rostro” pintado.

representaciones de los Teles-

tro pintado sobre un vientre

foros, no es una cabeza sino

de mujer, y que parecía que

un glande de pene lo que aparece.4

porque, como ya lo he indi-

54

TRANSGRESIÓN

ES

6

Esta constatación refuer-

A continuación tenemos que determinar de qué modo el hecho de levantarse la ropa,

za mi convicción de que se

que implica la exhibición del

reía cuando “Baubo” bailaba

trata de un parto. Esta inter-

sexo de Baubo en el momen-

la “danza del vientre”. Pero

pretación está apoyada indirec-

to del parto, desembocó en

TRANSGRESIÓN

ES 54


Tanto Freud como Ferenczi han interpretado la cabeza de la Medusa, cuya cabellera estaba formada por serpientes entrelazadas como un símbolo de la vulva fálica una “metamorfosis” de su

el vello púbico porque las

vello púbico y la vulva, sino

hecho, un fotomontaje reali-

sexo y de su tronco en un

mujeres griegas se lo depi-

el alegre rostro de un hombre.

zado por un fotógrafo ame-

rostro que es una represen-

laban.

tación simétrica de las divi-

Ahora bien, por su dis-

ricano en China, mostraba la

Pezones = ojos. Un dibujo

posición, el vello púbico de la

entrepierna de una china con

nidades del Próximo Oriente,

cómico muestra a una mujer

mujer se parece mucho a una

los labia horizontales. Ahora

y en particular de Priene, que

desnuda con los pezones

puntiaguda perilla, del tipo de

bien, algunos años después

no tienen más que una

asimétricos que parecen “biz-

las que en inglés se llaman:

de la guerra, una psicóloga

cabeza que hace las veces

quear”.¡Su médico le acon-

“Van Dyke”. Personalmente

(clínica) entrada en años

de cuerpo, o si se prefiere, un

seja que vaya a un oftalmó-

he oído a un gran sabio

que había, no sé cómo, oído

cuerpo que es ante todo una

logo! (The New Yorker).

—muy amable, pero también

hablar de esta pretendida

muy grosero hablando— diri-

particularidad de las chinas,

cabeza (un rostro).

Un somalí, de paso por

Para resumir, la ecuación

Budapest, transformó en sue-

girse a su propia madre y a

me interrogó ampliamente

abdomen o sexo = rostro es

ños el vello púbico (no depi-

su mujer (a las que sin duda

sobre las fuentes incons-

bastante extendida; de este

lado) de una mujer húngara

quería mucho) del modo si-

cientes de ese fantasma que

modo tanto el torso de la mu-

en un rostro de hombre bar-

guiente: “¡Eh, mis Van

acabé por pensar que

jer como el bajovientre del

budo. Esta cara barbuda re-

Dykes! ¿está la comida?”

intentaba, sin demasiado

hombre se pueden carica-

presenta sin duda el fantas-

turizar.

ma del “pene escondido” de

renczi13 han interpretado la

historia no tenía ningún fun-

la mujer y, al mismo tiempo,

cabeza de la Medusa, cuya

damento real. En aquella

hombres sólo citaré una cari-

se corresponde con el hecho

cabellera estaba formada por

época no pude dar ninguna

catura en que unas lentes,

de que la cabeza y el brazo de

serpientes entrelazadas como

explicación psicoanalítica a

situadas en la base del pene,

Iakchos surjan de la vulva de

un símbolo de la vulva fálica

este singular hecho. Ahora

representan los ojos; el vello

Baubo. Pero este fantasma

(velluda), que “petrifica” al

pienso que la idea de los

púbico, el pelo y la barba; y

parece que tiene también

hombre; dicho de otra ma-

labia tan horizontales como

el pene la nariz. Una ligera

otro aspecto, del que hablaré

nera, que provoca una erec-

los labios de la boca se podría

deformación del resto del

dentro de un momento.

ción.

relacionar, en parte por lo

Por lo que respecta a los

bajovientre le da al conjunto

12

Volviendo al rostro abdo-

Tanto Freud como Fe-

Los labia también pueden

éxito, persuadirse de que esa

menos, al mito de la vagina

minal, Roheim me habló un

sufrir una transformación

día de una paciente muy per-

fantasmagórica que aumente

una estatuilla de Priene, re-

turbada, atormentada por la

la similitud entre el sexo

cuestionar una parte de la in-

producida por Freud,11 repre-

“escena original” y obsesio-

de la mujer y un rostro.

terpretación de Roheim del

senta un vientre facificado.

nada por el recuerdo de un

Durante la segunda Guerra

sueño del somalí. No niego

La ropa remangada semeja

juguete obsceno que había

Mundial —y quizá incluso

que en una primera apro-

al pelo rodeando el rostro.

pertenecido a su padre. Al

antes— algunos americanos

ximación el vello púbico,

Los pezones son los ojos; el

desnudar el bajovientre de

creían que la “hendidura” de

“visto” como una barba de

ombligo, la nariz; y el pliegue

este juguete. que representa-

las chinas era no vertical sino

hombre, representa el “falo

de los muslos, la boca. Falta

ba a una mujer, se veía no el

horizontal, como la boca. De

femenino”. Pero creo que pro-

la apariencia de un rostro. En cuanto a las mujeres,

54

TRANSGRESIÓN

ES

dentada. Esta hipótesis me lleva a

TRANSGRESIÓN

ES 55


los pawnee, me dijo que entre estos indios existía también el mismo cuento, con la diferencia de que en lugar de batata era una mazorca de maíz y la ballesta un arco.14 Después de haber visto que los fantasmas de la masturbación son casi invariablemente fantasmas edípicos disfrazados, de la agresividad del sistema (disparar una flecha) empleado por el joven para retirar lo que “taponaba” a la chica deduzco que el consolador que “bloquea” la vagina simboliza la verga fantasmagórica del padre que hay que extraer antes de poder casarse con la chica “taponada”. Este tipo de fantasmas los encontramos entre mujeres esquizofrénicas y también a veces entre meros neuróticos: fundizando más, ese “rostro”

batata cuando ésta se rom-

de ballesta para que se

barbudo es el del padre —del

pió en dos; la joven no podía

clavara en la batata. Y tiran-

sólo tenía una neurosis be-

“propietario originario de la

sacar de su vagina el trozo de

do de la flecha el joven pudo

nigna tuvo, durante una de

mujer"— que hay que arran-

batata que se quedó dentro.

extraer de la vagina el trozo

sus sesiones, una breve des-

car; que hay que extraer de

Un joven la encontró en

de batata y después la joven

compensación psicótica total-

la vagina antes de poder pe-

este estado y prometió reti-

cumplió la promesa dada.

mente imprevisible. Alucinó

netrarla. Dos cuentos pare-

rarle ese trozo de batata si

cen apoyar esta inter-

aceptaba casarse con él. Tras

de regresar de los sedang,

ba en su vagina. Su analista,

pretación.

haber dado su consentimien-

le conté esta historia a un

didáctico reputado, paró

to, el joven disparó en la

condiscípulo que venía de

inmediatamente su descom-

vagina de la chica una flecha

hacer trabajo de campo entre

pensación invitándola a le-

1. Una joven sedang se estaba masturbando con una

56

TRANSGRESIÓN

ES

2. Cuando, poco después

Una joven que al parecer

que la verga de su padre esta-

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ES 56


El cometido de la vagina dentada es amputar el pene que la penetre.

vantarse del diván y sentarse

padre. Si, por el contrario, es

motivo no se atrevía a hacer-

tiempo que una estudiante

frente a él, en un sillón, el

una verga quien impide (en

le una felación a su pareja.

de medicina de primer curso,

resto de la sesión.

el fantasma) que nazcan los

Ya he apuntado en otro lu-

tras habérselas arreglado para

niños, a veces puede ser la

gar que a numerosas mu-

salir de la sala de anatomía

o de su verga, “haciendo

del primogénito que no

jeres que rechazan la felación

después de los demás, cortó

guardia” a la entrada o en el

quiere que nazcan sus her-

no les gusta comer carnes

la verga de un cadáver y, des-

interior de la vagina de la

manos. Recuerdo a este res-

cuya forma (sardina, pollo

pués de colocarla en la vagi-

chica, bloqueándola y la

pecto que Uranos no sólo era

entero, ala de pollo), la cali-

na de un cadáver de mujer,19

necesidad de sacarla para

el esposo sino también el pri-

dad o el gusto (hígado, riño-

puso un cartel: “¿Chavales,

normalizar su sexualidad,

mogénito de Gea (Hesiodo,

nes) recuerden demasiado,

quién de vosotros se fue tan

creo que entronca con dos

Teogonía, pp. 126 y ss.).

bien al animal, bien la parte

deprisa anoche?”. Estas con-

El fantasma del padre,

16

17

del animal que se come. Este

sideraciones me inducen a

agresión contra la verga es

tipo de inhibiciones son con

pensar que la explicación que

na dentada es amputar el

de tipo oral; procede de un

frecuencia de origen pura-

nos dan tanto Freud como

pene que la penetre. No

fantasma femenino e inclu-

mente edípico.

Yates20 del temor a la desflo-

conozco sin embargo nin-

ye a veces el paso al acto.

mito-fantasmas:

En el segundo caso la

1. El cometido de la vagi-

Una mujer anglófona a

ración tiene también otra

1. La niña imagina que

quien no le gustaba hacer la

perspectiva. Delegar la tarea

que relate lo que les ocurre a

su padre puede dejarla encinta

felación ni comer el tipo de

de la desfloración a una figu-

las vergas arrancadas de este

por vía oral; por ejemplo, per-

carnes que acabo de nombrar

ra paterna indica que el tabú

modo. No sabemos si se “di-

mitiéndole tragar su pene. Por

tuvo el siguiente sueño:

de la desfloración incluye el

gieren” o se expulsan o si se

lo tanto tenemos que compa-

“Estoy en un huerto; los

retiran para que la vagina

rar el mito de la vagina denta-

frutos, de vivos colores, son

vagina de la virgen, del pene

pueda ser penetrada por

da con la convicción de algu-

muy hermosos. Me pregunto

paterno que la “bloquea”. Así

otras víctimas potenciales.

nos pueblos primitivos según

si son “eatable” o “edible” (co-

este tabú está sobredetermi-

la cual la mujer se queda em-

mestibles)”. Estos dos sinóni-

nado: no hay que derramar

tapona la vagina y la vuelve

barazada por una fruta (etc.)

mos corresponden a los dos

sangre en la desfloración

o bien impenetrable para

que come. Hasta el momen-

modos en que se puede pro-

de alguien tan próximo (por

otras vergas o bien incapaz de

to esta creencia sólo se ha

nunciar “edipal” en inglés.

alianza) ni desalojar el falo

guna versión de este mito

2. Una verga bloquea o

18

tabú de la expulsión, de la

Por lo tanto el fantasma

(fantasmagórico) de su padre

dar a luz a niños, como en el

comparado con el fantasma

mito del coito ininterrumpi-

de las chiquillas referente a

de la verga retenida en la va-

que bloquea su vagina. Es una

do de Uranos con Gea.

la fecundación por vía oral.

gina no es, a pesar de lo que

imago paterna —un hombre

se diga, especialmente un

prestigioso o un grupo— quien tiene que realizar esta operación.

15

Con frecuencia la verga

2. El temor de no poder

que “tapona” la vagina se fan-

abstenerse de arrancar la ver-

fantasma angustiante del

tasea como si fuese la del pa-

ga de un mordisco durante

varón; en primera instancia

dre. Pero cuando la vagina

la felación lo ha relatado una

es un fantasma de la mujer:

dentada corta una verga, es

mujer durante una segunda

la vagina quien representa al

56

TRANSGRESIÓN

ES

sesión de análisis. Por este

Una joven interna de psiquiatría me contó hace

Para resumir, del mismo modo que, según Freud y Yates, la desfloración es un acto

TRANSGRESIÓN

ES 57


“La polla (pipa) de papá

“patriarca”, quiere decir

que creíamos perdida, es

“culo paterno” (culo de

mamá quien la tenía todo

padre). Ahora bien, a veces

el rato en el culo”.

se compara el rostro, peyora-

Esta constatación recuer-

tivamente, con las partes

da algunas observaciones de

inferiores del torso: nalgas,

un analizado referentes al coi-

pero también con los

to anal con una chica, que ya

órganos sexuales. La equiva-

he citado en otro capítulo.26

lencia: rostro-nalgas es particularmente evidente en

El estudio de Freud

C

alemán: a) Backe(n): mejilla(s),

ada vez que el

también puede referirse a:

padre de una joven

nalga(s) Arschbacke(n).

entraba en la habi-

b) En mi ciudad natal,

tación en que se encontraba

tuvo lugar el siguiente toma

su hijo, el término “Vater-

y daca entre dos mujeres

arsch” (culo de padre) pasaba

germanófonas que se

por la cabeza del hijo quien, a

detestaban:

27

expulsión de una barra fecal,

la vez, visualizaba un torso de

los sedang y de los pawnee

hecho que los Mohave com-

mujer desnuda, sin cabeza ni

vía en la planta baja, se aso-

que acabo de mencionar

paran con el pene y, en el

órganos sexuales pero con

mó a la ventana a ver pasar

muestran que la extracción

mito de la muerte del dios

brazos y muñones en las pier-

a la gente.

del falo simbólico del padre

Matavilye, muy particular-

nas. Los rasgos del rostro

de la vagina de su hija soltera

mente con el pene paterno.

aproximadamente estaban

dice: “Señora Weiss, si tuvie-

representados por el vientre

se una jeta como la suya, son

simbólico, la “desfloración”

de ese mismo torso. El hecho

mis nalgas las que asomaría a

anal de una chica impúber

de que a este respecto Freud

la ventana”.

mohave, al igual que los pat-

por parte de un adulto sim-

mencione el mito de Baubo

win, “desfloran” a las chicas

boliza también la extracción

me permite relacionar sus

ta: “¡Si ya lo he hecho!, y la

impúberes por vía anal.22

del falo (fecal) paterno. Creo

constataciones clínicas con el

gente me decía: “¡Buenos

Ahora bien, los mohave

que no es necesario recordar

citado estudio de Margaret

días, señora Braun!”

saben que con frecuencia el

aquí una vez más que, en el

Murray. Pero, antes de hacer-

Hay dos expresiones del

coito anal provoca la defeca-

argot francés, “culo” y “nal-

lo, debo añadir algunas inter-

argot francés que tienen las

ción.23 Por lo tanto el coito

gas” indican la vulva.25 Inclu-

pretaciones a las citadas por

mismas implicaciones: “Si

anal con una chica virgen

so podemos citar la estrofa

Freud.

tuviese una cabeza como la

de violencia, los cuentos de

es también una agresión contra el suegro.

21

Pero aún hay más. Los

culmina con frecuencia en la

58

TRANSGRESIÓN

ES

24

Vemos, pues, que a nivel

popular:

28

Vaterarsch, que sugiere al

La señora Weiss, que vi-

La señora Braun la ve y le

Y la señora Weiss contes-

tuya, no hablaría, me tiraría

TRANSGRESIÓN

ES 58


...los pezones de algunas mujeres no son prominentes, sino invertidos, formando huecos.

pedos”, y “Háblale a mi culo;

pasaba por la cabeza del pa-

da en el análisis de un gran

mi cabeza no se encuentra

ciente de Freud, aquel “veía”

número de obscenos vasos

bien”. Para terminar y como

también la parte inferior de

griegos.

ya los antiguos veían un ros-

un torso de mujer (con la

1. La degradación del padre. 2. Sus partes “sexuales”,

31

Añado que el hombre

consideradas como obscenas

apariencia de un rostro) pa-

es, casi, el único animal que

y monstruosas, a modo de la

“tonto como la Luna” tam-

rece presuponer también la

hace el amor principalmente

“Escena primitiva”, tal como

bién se refiere al vientre facifi-

ecuación: vulva = nalgas

en posición ventro-ventrale:

la concibe el niño.

cado.

tro en la Luna,29 la expresión

(ano). Ahora bien, sabemos

cara a cara. Ahora bien,

c) Un largo y poco inspi-

que, en argot, “culo” o “nal-

hace unos veinte años, una

rado chiste alemán se refiere

gas” pueden designar el sexo

joven inteligente pero tam-

a las esponjas marcadas res-

de la mujer. Vaterarsch pare-

bién bastante esquizoide

30

3. Su castración y femini-

32

33

zación.36 4. Ya que hemos apuntado, a propósito del luto de

pectivamente con una A y

ce degradar por lo tanto el

me sugirió que debía existir

Demeter, que la exhibición

con una G, una para lavarse

rostro del padre: hace de él

un profundo lazo entre el

del sexo de la mujer parece

el rostro y otra las nalgas.

un “culo” —en el sentido de

coito cara-a-cara y la toma

tener íntima relación con el

Ahora bien, estas letras co-

“vulva”— ya que la imagen

de conciencia de la unicidad

luto, la imagen obsesiva del

rresponden en alemán a:

obsesiva que se le presentaba

—de la personalidad o indi-

paciente de Freud podría re-

Antlitz o Gesicht = rostro

a la vez al paciente mostraba

vidualidad— de la pareja

flejar a la vez el deseo de ver

y también a Arsch o Gesäss =

la parte de delante (vulva =

(del otro), y no sólo en el

morir al padre (castrado) y

nalgas o culo.

culo simbólico) de un torso

coito sino de un modo ge-

proporcionar un medio de adaptarse a semejante luto.

34

de mujer desnuda y no la

neral. Hay que apuntar sin

por equivocación que A

parte de detrás (su verdadero

embargo que, contraria-

que-ría decir Antlitz y G,

culo).

mente a lo que se pensaba

mostrado en otra parte que la

antes, los zoólogos han

superación del complejo de

Un invitado, suponiendo

Gesäss, se lavó el rostro con la es-ponja A (Arsch) y las nalgas con la esponja G (Gesicht). Del mismo modo y con

Excursus

5. Para finalizar, ya he de-

constatado recientemente

Edipo por regla general impli-

abemos que tanto

la existencia también entre

ca el fantasma de un triunfo

al sexo de la mujer

los perros de una preferencia

homosexual sobre el padre

como a la mujer

manifiesta por algunos com-

feminizado, concebido en

S

bastante frecuencia el ano

sexualmente disponible se les

pañeros sexuales —quienes,

la infancia como un ogro

del varón simboliza la vagina

designa por “culo” o “nal-

sin embargo, no son mo-

homosexual.37

ya que, al igual que ésta, es

gas”. Parece que este hecho se

nógamos.

penetrable. Los chaga, aparen-

tiene que relacionar con el

temente preocupados de afir-

coito a tergo. La posición que

tor de mi argumento, el ter-

mar la no feminidad absoluta

se adopta en este tipo de

mino obsesivo Vaterarsch,

del varón adulto, pretenden

coito heterosexual se parece

acompañado de la imagen

que éste no tiene ano.

al coito anal homosexual.

obsesiva del torso “facifica-

L

Esta afinidad la encontramos

do” de una mujer, simboliza

órgano cóncavo representa un

admirablemente documenta-

varias cosas:

fenómeno de transición entre

El hecho de que cada vez que el término “Vaterarsch”

58

TRANSGRESIÓN

ES

35

Volviendo al hilo conduc-

El pezón a convertibilidad del pezón —del que ya he señalado el sim-

bolismo fálico— en un

TRANSGRESIÓN

ES 59


la falic ización de la vulva

demasiada mucosa viscosa,

los pezones huecos.40 Pero el

Apunto sólo de pasada

y la vaginalización de la

su vagina resulta fácil de pe-

poeta no parece haberse dado

otro medio de “vaginalizar”

verga.

netrar: no aprieta ni deforma

cuenta que esos pezones hue-

los senos: a algunas mujeres

El fantasma del seno cón-

la verga. La falta de fricción

cos (“ciegos”) corresponden a

les gusta apretar sus grandes

cavo, capaz de adaptarse a la

que de ello se deriva le priva

los ojos apagados del viejo,

senos uno contra otro para

verga, ya lo encontramos en

al hombre del estímulo táctil

que se vuelve ciego después de

rodear la verga, cuyo vaivén

Procopios. Según él, Teodo-

que necesita.

haber visto bañarse a las nin-

es con frecuencia capaz de

38

ra, la desvergonzada esposa

fas que lo único que hacen es

provocar un orgasmo. En

del emperador bizantino Jus-

lador que “Bilitis” haya des-

quitar (por ejemplo, la vista)

sentido inverso, entre las les-

tiniano, deseaba que sus pe-

crito a hermosas ninfas con

pero que no dan nada.

bianas encontramos no sólo

Es psicológicamente reve-

41

zones pudiesen servir también de vagina, pudiesen adaptarse también a la verga. Ahora bien, sabemos que los pezones de algunas mujeres no son prominentes, sino invertidos, formando huecos. Y estos pezones sólo forman puntas hacia fuera si se les acaricia o incluso si se les chupa. A este respecto podemos mencionar dos impresiones clínicas: 1. La mujer con los pezones invertidos suele ser por lo general una ineficiente amamantadora; lacta mal y con reticencia. 2. A veces incluso ofrece poca satisfacción sexual; de apariencia “ultrafemenina” ya que posee tres concavidades “sexuales”, con frecuencia su vagina tiende a ser lo que H. Deutsch denomina “demasiado acogedora”.39 Al faltarle tono y al segregar

60

TRANSGRESIÓN

ES

TRANSGRESIÓN

ES 60


El tipo de “vulva personificada” (“Baubo”) sólo pone de relieve el sexo, el conjunto no es ni erótico ni estético.

el fantasma de insertar el pe-

b) Con un niño en brazos.

Sheila na gig = Sheila (=Ceci-

egipcias, que datan del Impe-

zón erecto en la vagina de su

c) Visiblemente embara-

lia) de las tetas (“Sheila of

rio Medio, acaban en las ro-

the paps”). Esta denomina-

dillas. Esos muñones están

pareja sino además el frote del pezón contra su clítoris.

zada. Según M. Murray, en

ción, que no tiene nada que

redondeados (igual que los

cada uno de estos tres subti-

ver con la forma real de esas

de la figurilla reproducida por

pocas observaciones referen-

pos, el interés se centra en

figurillas, parece que es un

Freud). La ausencia parcial de

tes a la vaginalización y a la

los senos.

eufemismo, que sustituye

las piernas la encontramos

Debo limitarme a estas

falicización de los senos

2. El tipo de “mujer divi-

los minúsculos senos con la

también en algunos jeroglí-

—que apuntan también a

na” (“Ishtar”) se representa

enorme vulva. El eufemismo

ficos de la misma época.

lo que he comentado más

con una hermosa chica nulí-

en cuestión revela a la vez la

Siempre según M. Murray

arriba acerca de los sentidos

para, desnuda o con ligeros

concepción convexa (= fáli-

este modo de representarlas

antitéticos de seno/senos, de

velos o vestida. Lo que mar-

ca) de la exagerada vulva y el

habría disminuido el poder

kolpos, de koilia, etc.— para

can estas representaciones es

fantasma según el cual los

maléfico de algunos persona-

mi actual propósito, ya que

su atractivo sexual.

senos serían vulvas (cóncavas)

jes (míticos) malignos; al fal-

—un tipo de fantasma al que

tarle las piernas no puede

los fantasmas referentes a los

3. El tipo de “vulva perso-

pezones, excepto en lo con-

nificada” (“Baubo”) sólo pone

ya me he referido al hablar

desplazarse: Recordando la

cerniente al amamantamien-

de relieve el sexo, el conjunto

del pezón.

descripción que hice de una

to, se conocen bastante mal.42

no es ni erótico ni estético.

En algunas representacio-

Baubo moderna, advierto

Muy a menudo la cabeza es

nes como las que M. Murray

que, en el cuadro expuesto

pequeña y rudimentaria. Los

denomina Baubo, la cabelle-

en el Boulevard Saint-Michel,

brazos y las piernas parecen

ra, que forma una especie de

las piernas abiertas de la

anormalmente cortos y pe-

aureola, está elaborada con

mujer se terminaban tam-

argaret Murray,

queños, teniendo en cuenta

mucho cuidado. En cuanto al

bién un poco por encima de

quien estudia

las dimensiones del torso y

triángulo del vello púbico, a

las rodillas.

principalmente

Tipología de las esculturas del tipo Baubo

M

de las caderas. El vello púbico

veces está pintado de negro

M. Murray señaló que

representaciones de mujeres

está a veces pintado en for-

y, al igual que un “monoki-

también había representacio-

con las piernas abiertas y la

ma de un gran triángulo isós-

ni”, va de una cadera a otra.

nes de la vulva personificada,

vulva exagerada de un modo

celes, de modo que las pun-

En cambio, a pesar de que la

del tipo Baubo, en Babilonia.44

grosero,43 distingue tres tipos

tas llegan hasta las caderas

falda remangada de la figuri-

Para terminar, M. Murray

de figurillas de fertilidad

(“monokini”). Si la vulva se

lla de Priene reproducida por

reproduce numerosas figuri-

femeninas:

representa abierta, sus dimen-

Freud parezca simular una

llas del tipo Baubo encontra-

siones son increíbles. Los se-

rica cabellera, el pubis está

das principalmente en viejas

versal” (“Isis”) que se repre-

1. El tipo de “madre uni-

nos son a veces muy peque-

depilado, igual que, desde

iglesias de las Islas Británicas.

senta de tres modos:

ños y casi planos. Merece la

luego, lo estaba el de las ate-

Una figura esculpida de este

pena destacar este detalle

nienses.

tipo, que tiene un bastón

a) Con abundantes senos o incluso a veces múltiples

porque, en Irlanda, a este tipo

(polimastía).

de figurillas se les denomina:

60

TRANSGRESIÓN

ES

Según M. Murray, las piernas de algunas figurillas

recto y que se encuentra en Romsey Abbey, M. Murray

TRANSGRESIÓN

ES 61


En el cuadro psicoanalítico, este tipo de serpientes bicéfalas simboliza por lo general el coito.

propuso una explicación algo

repugne la mujer quien,

puede provocar a los mucha-

(triple) “explicación” de di-

más que aventurada: estas

empezando por Eva, “le inci-

chitos. Por lo que respecta a

cha aversión de la que espero

figuras habrían servido para

ta al pecado”.

los pederastas, la vulva les

poder hablar en otro estudio.

47

Las horrorosas figurillas

48

provoca una aversión con

Efectivamente, el texto grie-

educadas en el convento; y el

del tipo Baubo de las iglesias

múltiples resortes y de la que

go de esta “explicación”, a

bastón que lleva una de ellas

británicas pueden comparar-

no puedo tratar en este estu-

pesar de estar correctamente

se habría empleado para per-

se, por el contrario, con los

dio. Recuerdo únicamente de

transcrito, admite no sólo

forar su himen. Semejantes

fantasmas de angustia que la

pasada que en Luciano (Amo-

tres traducciones diferentes,

especulaciones no facilitan la

vista del sexo de la mujer

res, vol. 17) encontramos una

sino que cada una de ellas

espabilar a recién casadas

comprensión del hecho para-

pone de relieve uno de los

dójico de que esas esculturas

tres resortes principales de la

obscenas se encuentran en

aversión que experimenta el

las viejas iglesias, hecho que

pederasta por el sexo de la

me siento incapaz de

mujer.

explicar.

Finalizo este breve comen-

45

También me parece casi

tario de las antiguas represen-

imposible establecer una

taciones del tipo Baubo apun-

afinidad psicológica entre la

tando que si en unos casos es

prodigiosa fealdad de esas

el triángulo púbico y no la

figurillas obscenas y las de

vulva el que está exagerado

las gárgolas de Notre-Dame

de un modo tosco, en otros

de París; estas últimas evocan

casos encontramos la vulva

a lo sumo a los demonios

minimizada, porque todo el

que atormentan a los conde-

vientre está facificado. Por

nados, pero no representan

otra parte el fantasma de

de ninguna manera los peca-

Baubo sigue incluso obsesio-

dos por los que eran condena-

nando en nuestro siglo. Ya

dos a los infiernos. Pero

dije en la Introducción que

admito que se me podría

siguen reproduciéndose, inclu-

objetar que esas horrorosas

so en la actualidad, Baubos

representaciones de la mujer

de todos los tipos, incluidas

podrían querer decir, o bien

las del “vientre facificado”.49

46

recordar a los fieles la máxima piadosa de que nacemos entre orines y excrementos, o bien que han sido hechas para que al hombre le

62

TRANSGRESIÓN

ES

TRANSGRESIÓN

ES 62


APÉNDICE

ciones. Cuando nos referimos

El doble enunciado

tanto la estructura como el

T

a variantes, hay que descubrir

ras afirmar en otro estudio que estaba 50

contenido afectivo latente, invariantes de los dos. Por el contrario, en un

muy de acuerdo con

doble enunciado el conteni-

Lévi-Strauss, quien a su vez

do latente de un enunciado

reprocha a Freud el no haber

—expresado, por regla gene-

seguido su propio método en

ral bajo forma mítica— está

Totem y tabú (1924), digamos,

explicitado sin rodeos en el

el no haber sido lo suficiente-

segundo enunciado, incluso

mente freudiano cuando

si el segundo enunciado es,

pasaba de la estructura al

también, mítico o fantas-

mito, en vez de pasar del

magórico.

51

mito a la estructura, qui-

Al parecer el problema de

siera comentar ahora breve-

los dobles enunciados sólo lo

mente un aspecto preciso de

he tratado yo, y aún así, muy

informantes respecto a una

bañistas de los dos sexos.

este problema: el del doble

por encima porque, cuando

mujer, llamada Melyikha.

Esta agresión, que les pone

enunciado.

publiqué los dos textos en

52

2. Rivalidad entre mis

3. Diferencias entre sus

esas serpientes atacan a los

enfermos, se parece a un

cuestión sólo disponía de

personalidades: para un mo-

ataque “con una bayoneta”

plantea cuando en el mismo

este ejemplo y, además, los

have, Ahma Humare era muy

(¡sic!).

contexto encontramos la

dos enunciados en cuestión

poco picaresco, mientras que

enunciación, por una parte,

provenían no de un sólo in-

la manera de ver las cosas de

etiología de dicha enferme-

del contenido latente y, por

formante sino de dos.

Hivsu Tupoma era algo más

dad de un modo completa-

que rabelaisiana.

mente diferente: “Si una

Dicho problema se

otra, del contenido manifiesto

El desacuerdo entre mis

del mismo hecho, situado en

informantes —los chamanes

el mismo contexto. Resulta

Hivsu Tupoma explica la

El doble enunciado en

pareja, cuando está nadando,

mohave Ahma Humare y

cuestión se refiere a la etiolo-

hace el amor en el agua, el pene

obvio que un doble enunciado

Hivsu Tupoma— tenía tres

gía de una enfermedad “psico-

empuja el agua fría en la

difiere radicalmente de una

resortes:

somática” denominada hikwi

vagina de la mujer, lo que la

que la produce una serpiente

pone enferma”. Dicha teoría

1. Diferencias idiosin-

doble formulación de un mito, es decir de la existen-

cráticas entre los “sueños”

acuática sobrenatural. El

no parece suponer que un

¿cia de dos variantes: de dos

de los chamanes mohaves

hikwi, al igual que la amphis-

hombre pueda contraer la

versiones del mismo mito, que

que determinan no sólo las

baina de la mitología griega,54

enfermedad.

coexisten simultáneamente,

divergencias de opinión sino

tiene dos cabezas: una en

bien en la misma civilización

también las de las prácticas

cada lado de su cuerpo.

o bien en varias civiliza-

rituales.53

62

TRANSGRESIÓN

ES

Según Ahma Humare,

Según unos informantes menos cualificados, esta enfermedad es debida a la in-

TRANSGRESIÓN

ES 63


un hombre no circuncidado que se masturba comete una especie de incesto con su propia “vagina”.

fluencia maléfica generaliza-

el primero ha enunciado el

Alala (= “Uranos"), al haber

que la decapitación de una

da de dicha serpiente bicéfala.

contenido manifiesto (“teoría

sido castrado por uno de sus

hija por su padre y la auto-

Podría parecer que lo

oficial”) y el segundo el con-

bastardos, le sucedió Él-Cro-

circuncisión del padre quie-

dicho por A hma Humare

tenido latente de la misma

nos como dios supremo. Inci-

ren decir lo mismo.

corresponde a la explicación

creencia etiológica.

dente único, relatado como

“tradicional” de las causas de

Más tarde descubrí otro

Dudo que podamos

si se tratase de dos episodios

considerar esos dos inci-

esta enfermedad, mientras

texto que proviene de un

(doble enunciado), que debió,

dentes como “dobles”, o

que el relato de Hivsu Tu-

solo autor quien —sin darse

en el origen, acaecer poco

incluso como “variantes” del

poma se refiere al contenido

cuenta— cree contar dos in-

después de la caída del pri-

mismo acontecimiento míti-

latente (sexual) de la teoría

cidentes no sincrónicos de la

mer dios del cielo.

co, disfrazados en dos acon-

etiológica “oficial”. Esta su-

vida del mismo dios, cuando

“Primer” incidente: Él

posición es tanto más proba-

en realidad cuenta el mismo

(= Cronos), al sospechar de

opinión se trata del doble

ble cuanto que la amphisbaina

episodio de dos modos dife-

su hijo Sadidos, lo estrangula

enunciado de un solo acon-

también tenía connotaciones

rentes. La esencia de esos dos

con un hierro y, poco después,

tecimiento que, por motivos

sexuales entre los griegos. Una

relatos es la misma, tanto

decapita también a su hija,

que no nos conciernen, se

vena, que “conecta” el pecho

tecimientos sucesivos. En mi

56

desde el punto de vista psi-

acto que dejó estupefactos a

presenta como si se tratara

con los órganos sexuales, se

coanalítico como desde el

los otros dioses.

de dos episodios distintos de

llama amphisbaina phlebe.

punto de vista estructural.

La amphisbaina parece que

Añado que mi toma de con-

pués de una gran catástrofe

tiene una afinidad particular

55

“Segundo” incidente: Des-

la vida de Él (= Cronos). Que se pueda representar

ciencia de esta doble invaria-

natural, que amenazaba la

la cabeza por el prepucio, que

con los senos. En el pasaje,

ción se ha realizado casi de

fertilidad de la Tierra, Él (=

rodea la punta —la “cabeza”—

ya citado de Nonnos, las dos

modo simultáneo. De hecho,

Cronos) sacrificó a su padre

del pene (ver más arriba) no

cabezas de un collar que tie-

las dos tomas de conciencia

destronado —al antiguo dios

tiene nada de sorprendente.

ne la forma de una amphisbai-

estaban tan cercanas en el

del Cielo— su único hijo legí-

Además, según los psicoana-

na están exactamente a la

tiempo que no sabría decir

timo haciéndole un holocaus-

listas el prepucio se fantasea

altura de los pezones de la

cuál de ellas ha sido antes o

to (lo que sin duda pre-

a veces como una especie de

mujer que lo lleva (¿leche =

después.

supone su previo estrangu-

“vagina macho”. Si a la vez

lamiento). Luego, se circun-

tenemos en cuenta la ecuación simbólica, “hija = pene”

veneno?). En el cuadro psicoa-

Filón de Byblos, autor

nalítico, este tipo de serpien-

griego de probable origen fe-

cidó a sí mismo y obligó a los

tes bicéfalas simboliza por lo

nicio, escribió (hacia el año

demás dioses a que hiciesen

(del padre o de la pareja

general el coito.

100 después de J. C.) una

lo mismo.

sexual), parece evidente que

57

Parece evidente la iden-

el mito de la decapitación de

identificó a los personajes

tidad de los dos incidentes.

la hija de Él = Cronos por su

divinos con los dioses griegos.

Tanto las consideraciones de

padre y el de la autocircun-

Humare y de Hivsu Tupoma

Así, Filón precisa de entrada

orden estructural como la

cisión de este último son dos

constituyen un doble enun-

que el dios Él es el Cronos de

equivalencia psicoanalítica:

maneras de relatar un mismo

los griegos. Al dios del cielo

“Hija = pene” 58 demuestran

incidente. Para acabar, en

En consecuencia

teogonía semítica, en la que

podemos afirmar que las explicaciones de Ahma

ciado de la misma creencia;

64

TRANSGRESIÓN

ES

TRANSGRESIÓN

ES 64


Filón de Byblos encontramos

tramos también al menos en

un doble enunciado del mis-

las creencias de una etnia

mo incidente antes que dos

africana. Recuerdo que, de

dobles o dos variantes.

acuerdo con las creencias de

Pero ya que todo se pue-

su etnia, un estudiante sene-

de simbolizar de varias ma-

galés atribuía su impotencia

neras (al ser en principio

al hecho de que durante su

explicable la elección del sím-

nacimiento su verga había

bolo empleado) debemos pre-

tocado la pared de la vagina

guntamos por qué la autocir-

de su madre.

cuncisión (contenido latente)

Por lo tanto es evidente

se simboliza por la decap-

que si el prepucio es una va-

itación de la hija de Él =

gina macho, un hombre no

Cronos.

circuncidado que se masturba

Ya que mi explicación es

comete una especie de inces-

bastante atrevida, me siento

to con su propia “vagina”.

obligado primero a introducir

Esta interpretación está apo-

que se le circuncida —o que

neurótica, y que se deriva del

una creencia religiosa que

yada por la constatación de

se circuncida— pierde (sim-

hecho de que toda neurosis

disminuirá, espero, la impre-

que los fantasmas que acom-

bólicamente) a su hija, al

es un círculo vicioso. En un

sión de excesiva temeridad.

pañan a la masturbación tie-

perder su prepucio: el incesto

principio ÉI-Cronos sólo

nen siempre o bien un sus-

del tipo de “horda originaria”

decapita a su propia hija

primogénito, que en princi-

trato edípico, o bien —en

es, por lo tanto, incluso simbó-

quien, para él, es la “tentado-

pio se le debía sacrificar a

mi opinión— a veces contra-

licamente, casi imposible.

ra”.60 “Después” de la “tenta-

Jehová, se le pudo salvar. Se

edípico. Este último tipo de

Sabemos que al varón

Del mismo modo, si un

dora”, se desprende de su

fantasmas puede incluso

hombre mata a su hija, hace

propio prepucio que, en la

guiente modo: el varón pri-

observarse entre adolescentes

imposible el incesto con ella.

fantasmagoría contra-edípi-

mogénito realiza una intru-

de ambos sexos que aún no

sión (sexual) en la vagina de

han tenido niños. En pocas

presenta esos dos enunciados

su madre quien, hasta enton-

palabras, según esta interpre-

—el enunciado del contenido

ces, era propiedad exclusiva

tación, la circuncisión que

manifiesto (decapitación)

volver un momento al “sacri-

del padre.

priva al varón de su “vagina

seguido por el del contenido

ficio del primogénito”, que

ha explicado esta ley del si-

59

El orden en el que Filón

ca, es la hija, o mejor la vagina de la hija. Excursus 1: Tengo que

masculina” le impide, cuando

latente— no se corresponde

pertenece a Jehová. Recuerdo

nito es culpable a la vez de

se masturba, cometer incesto

sólo con la secuencia que nor-

que, entre los antiguos semi-

adulterio y de incesto. Ade-

consigo mismo.

malmente observamos en la

tas, que practicaban el sacri-

secuencia psicoanalítica.

ficio de la virginidad a la

la ecuación simbólica: hija =

Corresponde también a lo

diosa de la sexualidad y la

pene (del padre), el adulto al

que se denomina la escalada

fertilidad, con frecuencia el

Resumiendo, el primogé-

más, la noción de que el paso por la vagina de la madre representa un incesto lo encon-

64

TRANSGRESIÓN

ES

Pero teniendo en cuenta

TRANSGRESIÓN

ES 65


primogénito tenía que haber

génito varón a Moloch. Aca-

nidad” de las diosas sexuales,

basta con relacionarlo con la

sido engendrado por un

bo diciendo que los niños

demostrada con frecuencia,

totalidad del problema de los

cliente anónimo del templo

(¿varones?) engendrados en

e incluso de las prostitutas

dioses sacrificadores, tema

de la diosa. Tal visitante, por

los templos fueron sacrifica-

de los templos de los semitas

que ha sido estudiado por

su coito ritual con la virgen

dos (o matados). Las desgra-

—que tiene su contrapartida

una eminente helenista.61

que representa a la diosa, tiene

cias de los niños humanos de

en la virginidad que toda

que asumir por un momento la

los dioses eran quizás un

joven les debe sacrificar—

de los dobles enunciados me-

calidad de un dios. Los niños

lejano eco de tales sacrificios

parece tener su eco en la

recería un análisis más siste-

engendrados de este modo

de niños “divinos”.

creencia musulmana según la

mático que el que he podido

cual la virginidad de las hurís

hacer en el limitado marco

debían crear problemas so-

Ahora bien, si este razo-

Resumiendo: El problema

ciales y de filiación, y más

namiento es aceptable, el he-

del paraíso musulmán se

de este estudio. Estoy con-

cuando ninguna fuente que

cho de que un primogénito

reconstituye después de cada

vencido de que al analizarlas

conozca menciona, de modo

varón pertenezca al dios

coito con un creyente admi-

tal como las ejemplifico aquí,

explícito, su existencia o su

podría constituir una prolon-

tido en el Paraíso.

numerosas “variantes” se re-

suerte. Lo que mencionan las

gación del sacrificio de la virgi-

De todas formas, el se-

fuentes —sin hacer alusión

nidad e incluso entroncarse

gundo enunciado del inciden-

al sacrificio de la virginidad—

al ius primae noctis.

te relatado por Filón consti-

es el sacrificio de todo primo-

Para terminar, la “virgi-

tuye una explicación de lo

C. Picard, “L’épisode de

porque tenía que explicar los

sis”, Revue de l’Historie des Religions,

orígenes de la circuncisión

núm. 95, 1927, pp. 220-255. 2

A. Delatte, “Akephalos

Theos”, Bulletin de Correspon-

que ÉI-Cronos deba sacrificar

dance Hellénique núm. 38, 1914,

a otro dios —a su propio pa-

pp. 189 ss.; K. Preisendanz,

dre castrado y destronado—

Akephalos, der kopflose Gott (Coll.

no tiene por qué sorpren-

Morgenland), 1927.

dernos. Para conseguir las

3

Plutarco, “Peri tón

runas sagradas. Odin tuvo

ekleloipotón chresterión (De

que sacrificar uno de sus ojos

defectu oraculorum)”, Moralia,

—convertirse en un cíclope, y

vol. 14.

tuvo que pasar nueve días colgado de su propio árbol. Por lo que respecta a los aspectos

ES

1

Baubo dans les Mistères d’Eleu-

Excursus II: El hecho de

TRANSGRESIÓN

enunciados.62

“real” (aquí: de lo “social”),

entre los mortales.

66

velarían como meros dobles

4

J. Schmidt, voz: “Telespho-

ros”, en W. H. Roscher, Lexikon. 5

Picard, op. cit., en nota 1.

eucarísticos del culto de

Este Bes no tiene ni siquiera una

Dioniso, es decir, el hecho de

boca, como tampoco la tienen

que se le sacrifica a él mismo,

las Baubo de Priene.

TRANSGRESIÓN

ES 66


...porque tenía que explicar los orígenes de la circuncisión entre los mortales.

te Tales”, Journal of American

Stage of Psychosexual Develop-

d’Égypte de la Collection Fouquet,

Folklore, vol. 61, 1949, pp. 233-

ment” en: Psychoanlytic Quar-

mitológico de una repre-

París, 1971, citado en Picard,

255.

terly 22, 1951, pp. 398-422.

sentación obsesiva plástica”,

6

P. Perdrizet, Bronzes Grecs

op. cit. 7

15

M. J. Lagrange, “La régéne-

ration de la Filiation Divine dans

Devereux, Femme et Mythe,

París, Flammarion, 1982, cap. 3. 16

Devereux, “The Cultural

24

G. Devereux, “The Moha-

ve Indian Kamalo”, ]ournal of Clinical Psychopatology, vol. 9,

les Mystères d’Eleusis”, Revue

Implementation of Defense

Biblique, núm. 16, 1919, pp. 157-

Mecanisms”, Ethnopsychiatrica,

217. Véase a partir de ahora H.

vol. I, 1979, pp. 79-116. Por cier-

el término correspondiente es

Diehls, Arcana Cercalia, 1907.

to que morder es preferente-

“cola” (tail, piece of tail).

8

Inscriptiones Graecorum (Sici-

lia e Italia) 641, 1.5.7. 9

mente una práctica femenina,

p. 132, n. 2.

25

26

En el lenguaje vulgar inglés

Finalmente, se puede men-

Sigmund Freud, “Paralelo

Obras completas, vol. XIV, Amorrortu, Bs. As., 1979. 29

Plutarco, Peri tu emphain-

omenu prosópu tó kykló tés selénes [Sobre la cara de la luna]. 30

En el lenguaje vulgar inglés,

tanto “arse” (culo) como “tail” (cola) pueden designar eI sexo

cionar a este respecto la célebre

de la mujer. Lo mismo: “piece

frase de Gengis Kan quien afirma-

of tail” (= un trozo de cola)=

haber tenido también ciertas

ba que el placer más grande era

mujer (“nana”).

incluso en el contexto sexual.

A. B. Cook, Zeus II, 1925,

1948, pp. 433-457.

28

17

Gustav Mahler parece

10

Picard, art. cit. en nota 1.

fobias de este género; D. Kerner,

montar caballos (capados) y a las

11

Según S. Reinach, Cultes,

Die Krankheiten grosser Musiker,

esposas (pero no a las chicas vír-

sexuality, 1978 (trad. francesa:

1963, pp. 181 y ss.

genes) de los vencidos. Estas

L’Homosexualité Grecque, Greno-

cosas le eran bien conocidas

ble, 1982).

Mythes, Religions, 1912, p. 115. Véase M. P. Nilsson, Geschichte der griechischen Religion, Munich, 1955, p. 657. 2.

18

Deve-reux, art. cit. en nota 16. 19

Una atrocidad muy exten-

porque: 1. Su padre Yesonkai fue

32

K. J. Dover. Greek Homo-

Esta posición puede ob-

servarse alguna vez también en

dida consiste en introducir la ver-

muerto en el camino de vuelta

chimpancés enanos e igualmente

lysis of Primitive Cultural Types”,

ga cortada en la boca de la pro-

del viaje que hizo con el fin de

en gorilas y orangutanes. Véase

International Journal of Psyco-

pia víctima.

conse-guir una mujer para

R. D. Nadler “Face to Face

Gengis Kan.

Copulation in Non-human

12

G. Roheim, “Psycho-Ana-

Idipal y édipal: véase

31

Analysis, vol. 13, 1932, pp. 1-224. 13

Freud, “La cabeza de

20

En sus artículos sobre la

virginidad, op. cit.

Medusa”, Obras completas, vol.

21

Por ello es interesante re-

2. La mujer que consiguió,

Mammals”, Medical Aspects of

llamada Börte, fue raptada del

Human Sexuality, vol. 9, mayo, 1979, pp. 173-178.

XVIII; Ferenzci, “Simbolismo de

cordar que, según el comentario

lado de su esposo justo después

la cabeza de Medusa”, Psicoanáli-

a Apolonios de Rodas 3.62, el pri-

de la boda por la misma tribu que

sis, vol. III, Madrid, 1981,

mer parricida fue Ixion, quien

había matado al padre Yesonkai.

esquizoides —e incluso los esqui-

pp. 239-240.

mató a su suegro.

Por eso Gengis Kan no supo jamás

zofrénicos— muchas veces son

si el hijo primogénito de su mujer

especialmente capaces de captar

14

A propósito de este tiro de

22

G. Devereux, “La Pseudo-

33

Hay que recordar que los

flecha en el consolador que se

Homosexualité Grecque”,

era suyo o de uno de aquellos que

el significado inconsciente de los

rompe, hay que recordar el inten-

Ethnopsychiatrica, vol. 2, 1979,

habían retenido a su mujer rapta-

actos y las palabras.

to del joven héroe mohave, Patce-

pp. 211-241.

da durante un tiempo.

karawe, de acertar con sus flechas

23

G. Devereux, “Cultural

27

En la palabra “Patriarch”

los testículos de un gigante caní-

and Characteriological Traits of

en alemán, la sílaba -arch se pro-

bal; G. Devereux, “Mohave Coyo-

the Mohave related to the Anal

nuncia casi como Arsch=culo.

66

TRANSGRESIÓN

ES

34

Véase Alexis Lykiard,

Strange Alphabet, 1970, ed. de bolsillo, 1971, p. 43. 35

Observaciones de F. A.

TRANSGRESIÓN

ES 67


...incluso en nuestros días, existen amuletos italianos en forma de vulva.

Beach citadas por V. B. Cröscher,

43

M. Murray, “Female

vol. 2, 1954.

Ils s’aiment et se déchirent, París,

Fertility Figures”, Journal of the

1975. Señalo a este respecto que

Royal Anthropological Institute, vol.

informa que, incluso en nuestros

la existencia de tales preferencias

64, 1934, pp. 93-100.

días, existen amuletos italianos

—apenas acabadas de descubrir

44

Puesto que no soy ni egip-

49

Mi amigo H. P. Duerr me

en forma de vulva. Parece im-

9.23; Nonnos, Dionysiaka. 5.146 etc. 55

Palladios, Sur Hippokrates

2.103 D. 56

Müller, FHG 3.568.18: kai

por los zoólogos— constituyen lo

tólogo ni semitizante, dejo la

portante que, al contrario de

thugatros idias ten kephalen apete-

esencial de un chiste obsceno

responsabilidad de estas afirma-

los amuletos fálicos, que sólo

men.

(que se refiere a un toro y un re-

ciones a M. Murray.

tienen una función apotropeica

baño de vacas), bien entendido, de hace veinte años. 36

Véase el dogma de los

chaga: El hombre adulto no

G. Devereux, Essais

d’Ethnopsychiatrie Génerale, 4 ed., a

París, Gallimard, 1979, cap. 6.

Véase también T. Trede,

un tal amuleto puede apartar el

Ibid., 3.569.24: kai ta aidoia

peritemenetai.

Das Heidentum in der Romischen

mal lo mismo que provocarlo.

Kirche, Gotha, 1890.

M. Thomas Hauschild (Der böse

Symbolic Equation: Girl =

He recibido la información

58

O. Fenichel, “The

Blick. ldeengeschichtliche und sozial-

Phallus”, The Collected Papers of

de que en la catedral de Vezeley

psychologische Untersuchungen,

Otto Fenichel, vol. 2, 1954.

también se encuentran represen-

Hamburgo, 1979, p. 210) me

taciones obscenas.

recuerda que guai significa la

Blessing of the Kohenites”,

46

tiene ano (penetrable). 37

45

57

S. S. Feldman, “The

“debilidad femenina” provocada

American Imago, vol. 2,1941, pp.

Este texto clínico da cuenta de

Kerkyra, en el templo de la “cas-

por el mal de ojo. Tal vez existían

296-322. Véase Éxodo XIII, 1,

algunas versiones griegas del mi-

ta” Artemisa, había una

amuletos en forma de vulva para

XIII, 13 y s. el primer nacido

to que se refiere a la homosexua-

Gorgona que llevaba falda. Más

proteger del mal de ojo (Ibid., pp.

“rompe la matriz”.

lidad del padre de Edipo.

sorprendente aún son ciertas

182-183; véase también T. Haus-

sirenas del Medievo cuyas colas

child, “Abwehrmagie und Ges-

de Io por su padre Iakchos que

ria secreta], (ed. y trad. inglesa

dobles y abiertas dejan ver una

chlechtssymbolik im Mittelmee-

la ve como una tentadora; véase

H. B. Dewing, Londres, 1914-

vulva y a veces incluso dos.

rischen Volksglauben”, Bessler-

G. Devereux 1976, cap. 2.

1940), 9.18 y ss.

Estas representaciones plásticas

Archiv, vol. 28, 1980, pp. 73-104).

38

39

Procopios, Anekdota [Histo-

Helene Deutsch, La Psycho-

47

Hay que señalar que en

59

tienen un interés muy especial

50

Devereux, Ethnopsychanaly-

60

61

A comparar la expulsión

Erika Simon, Opfernde

Götter, 1953; véase S. Eitrem, “Zur

logie des Femmes (trad. francesa),

por el hecho de que precisa-

se Complementariste, París,

Apotheose”, Symbolae Osloenses,

2 vols., 1949.

mente una sirena de este tipo

Flammarion, 1972, cap. 7.

15-16, 1937, pp. 111-139.

40

P. Louys, Les Chansons de

—que no debería tener vulva—

Bilitis, 1895, p. 31: “Le Vieillard

exhibe este órga-no. Un chiste

et la Nymphe”.

norteamericano relata que un

C. Lévi-Strauss, Les Systèmes

62

Véase los comentarios

Elémentaires de la Parenté, 1976.

sobre el castigo de Phoinix en G.

Devereux, Mohave

Devereux, “The Self Blinding of

52

piel roja que había pescado una

Ethnopsychiatry, Washington,

Oidipous in Sophokles Oidipous

y “leche = esperma” son comu-

sirena la vuelve a tirar al agua

Smithsonian Institution, 1969.

Turannos”, Journal of Hellenic

nes en la experiencia clínica.

diciendo que no servía para

53

Devereux, 1972, cap. 8.

Acerca de la “tiranía de

nada por ser “incoitizable”.

54

Esquilo, Agamemnon, 1233;

41

42

Las ecuaciones “ojo = teta”

51

los senos”, ver Devereux, Dreams

48

S. Ferenzci, “The Symbolic

Aristófanes, Fragmento 18 D; Ni-

Studies, vol. 93, 1973, pp. 36-49.

George Devereux, Baubo. La

in Greek Tragedy, Oxford, Black-

Equation: Girl = Phallus”, The

candro, Theriaka 372; Ailianos,

vulva mítica, Barcelona,

welly Berkeley, 1976, cap. 6.

Collected Papers of Otto Fenichel,

La naturaleza de los animales 8.8,

Icaria/Antrazyt, 1984, 216 p.

68

TRANSGRESIÓN

ES

TRANSGRESIÓN

ES 68


Cuentos Agustín Monsreal

Algunos Cuentos brevemente inmorales

Sobre las plumas del pavo

A

gándome: ¿Hubo sugerencia

te y me corté las uñas de los

en esa última frase? ¿Había

pies. Faltando dos minutos

inquirir si yo era yo porque

segunda intención en su tim-

para las nueve, oprimí el tim-

ya me conocía por mis fotos

sí me pintaron a

bre de voz? A mí me pareció

bre de su puerta. Tuve que

en los periódicos, poetilaurea-

Casiopea: cabe-

insinuante, me decía yo; pues

esperar dos minutos para

do, glorinacional, y porque

llimedusiana,

a mí me sonó de lo más nor-

que me abriera.

en cierta ocasión estuvo en

Ella no tuvo necesidad de

ojidominadora, narihelénica,

mal, me respondía yo; a mí

boquisuculenta, cuellicis-

en cambio me latió a indirec-

té idiotamente. Bastaba

ferencias. Imposible, objeté,

nácea, pechidelicias, cinturi-

ta, me volvía a decir yo; pues

verla, enorme y hermosa

machihalagado y de paso

avispada, caderienérgica, mus-

a mí y etcétera. Por si las

como una constelación en la

calenturientiarremetedor:

limanjares, chamorriexquisi-

dudas, y ante la inutilidad

noche sin límites del univer-

Una mujer como tú jamás

ta, casquiligera, manilúdica,

de la dialéctica, me bañé con

so, para darse cuenta de que

me hubiera pasado inadverti-

carnientrona, en resumen:

champú, me retoqué el bigo-

era ella.

da. Bueno, dicho sea con

—¿Casiopea? —pregun-

una de mis magníficas con-

una muchacha inteligente.

burlifranqueza, lo que

De modo que empecé a

sucedió fue que la lectura

interesarme en su poesía, y

estaba tan aburrida que se

acepté que le dieran mi

salió de la sala a los cinco

número de teléfono para que

minutos. Su risa, que borbo-

me hablara.

teó igual de alegre que el agua

Se puso en contacto con-

de la fuente que tengo en mi

migo hasta siete días después

estudio, le destapó dos hila-

porque andaba de viaje en

das de dientes salvajes, brio-

Oaxaca, averiguando acerca

sos y avariciables como los

de las influencias de Miró

de Berenice (la del cuento de

y Picasso en las artesanías

Poe). Yo sonreí con esa fero-

populares. Por la mañana.

cidad humilde que uso frente

Digo, me llamó por la ma-

a mis detractores, pensando

ñana, y de entrada me tuteó

te voy a hacer tragar tus pa-

y en vez de decirme “señor”,

labras, y sintiendo cómo mi

me dijo por mi nombre.

manzana de Adán forcejeaba

Ricurigualada, pensé. La cité

con el nudo de mi corbata.

para las ocho de la noche en

–¿Una copa, un té, un

una cafetería y ella prefirió

café, un vaso de leche? ¿Qué

que fuera a las nueve y en su

tomas? ¿Quieres oír algo de

departamento. Es más cómo-

música? ¿Como qué te gus-

do en casa, explicó, y yo me

ta? —ofreció con sencillez,

pasé el resto del día interro-

pero además con una dulzura

TRANSGRESIÓN

ES 69


y una generosidad geishiencantadoras.

—Mahler —aseveré cabeciaprobatoriamente, clasico-

Me sirvió un infame café soluble, que era lo

nocedor. —No, Prokofiev —corri-

único que tenía, y puso un

gió ella sin malicia, modesta

disco en un aparato que

y sensata como el mundo en

conjeturé instalado allá en

tiempo de guerra.

la pieza contigua, la cual

Bueno, al grano. Le pedí,

supuse sería la recámara e

no sin energía, que me leyera

imaginé eróticamente

algunos de sus poemas, y

acondicionada con un vasto

mientras ella recitaba unos

lecho y un morbosiespejo

torpes y horribles versos más

duplicador efímero de los

cercanos al panfleto revanchi-

combates de la carne.

mujeril que a la poesía, yo

Después vino a sentarse

me la figuraba mugiendo de

muy cerquita, entre cojines

placer y sucumbiendo al

gordos y ceniceros y dos

empuje de mi irrefrenable

lamparillas tristes, la vibra-

voluptuosidad. Luego que

ción de la música creando

terminó de leer cuatro cinco

una atmósfera propicia para

de sus mamarrachadas ren-

las intimidades.

corosas, levantó hacia mí el

70

TRANSGRESIÓN

ES

fulgor de sus ojazos y me

“Una mujer es un ser que ha

miró, paciente y plácida

encontrado su propia natura-

como una esposa o una vaca.

leza. Tú la buscas. Eres vir-

Le dije, fingiendo un claro y

gen”, declamé citando a

definitivo entusiasmo inte-

Giraudox.

lectual, que era admirable su

—Entonces, ¿tú crees…?

intuición poética, envidiable

Claro que sí, cachorrita

su síntesis expresiva, esplén-

ingenua, ella lo que necesita-

dida su riqueza de vocabula-

ba era un hombre que la ayu-

rio, magníficas y certeras sus

dara a encontrarse consigo

metáforas, estupendas sus

misma, un maestro, un guía,

imágenes, asombrosas su pre-

un varón solícito, maduro,

cisión, su frescura, su vitali-

cariñoso, tierno, comprensivo,

dad, y agregué, virando de

experimentado, carilascivo,

tesitura, con pericia y cálculo

gestibabeante, aquí me tie-

de viejo lobo de amar, que

nes a tus pies rendido y mi

asimismo resultaban impre-

rodilla nunca tocó el suelo,

sionantes la amargura y la

yo te haré penetrar en los

honda soledad que semejan-

arduos mitos de Pound, sólo

tes a liebrecitas perdidas sal-

tienes que ser boquifuente

taban de esas laboriosas

para mi sed; yo te develaré

líneas, ah, cuánta tristeza

el misterio de las catedrales,

se adivinaba en ellas, cuánto

sólo tienes que ser pechiabre-

sufrimiento, cuánto desam-

vadero para mis fatigas; yo

paro, se notaba que a la ino-

te enseñaré a recorrer todos

cente criatura le había ido

los caminos proustianos del

muy mal en su trato con los

amor, sólo tienes que ser

hombres, que sin duda con-

caderiensamble para mis

fundidos por los valores

noches inciertas; yo te con-

aparentes y pasajeros de lo

duciré por los laberintos

externo, oh lamentable ce-

lingüísticos de Joyce, sólo

guera masculina, ninguno

tienes que ser carnientrega

había sabido hallar, vamos,

conmigo, mamacita, yo haré

ni siquiera sospechar el pro-

de ti una gran poeta, yo te

digioso universo espiritual, el

haré mujer.

caudal humano que albergaba en el interior de Casiopea.

—Creo que ya se rayó el disco —pretextó zafándose

TRANSGRESIÓN

ES 70


...sólo tienes que ser caderiensamble para mis noches inciertas

de mi asalto mortal y yén-

inmundo y araña grasienta y

casada: el marido encontró a

pies, cayó en las aguas de un

dose a buscar el refugio de la

así hasta que me acabé el café

los adúlteros sudando de

cenote y nadie la volvió a ver.

pieza contigua, de seguro

y el cigarro y me incorporé y

amor en su propia cama y de

Sus dos hijos, Espartaco y

con el fin de arreglar el vasto

me fui, no sin antes advertir-

un escopetazo le hizo añicos

Ruibarbo, siguieron creciendo

lecho y conectar alguna luz

le que con esos modos no iba

el cráneo a mi bisabuelo. Su

a pesar de la orfandad.

indirecta y rociarse una gota

a llegar a ninguna parte. No

viuda pasó por alto el inci-

de perfume en las orejas. Es

hace falta decir que más

dente y continuó su vida

no poco envidiable. En un

cierto que a mi edad ya la

Espartaco tuvo un desti-

tardé en irme que en per-

normal jugando a las muñe-

principio se pensó que era

carne es débil, y que una

donar a esa pobre muchachi-

cas y a la comidita con algu-

idiota, porque heredó la afi-

mujer como ésta requiere de

ta víctima de los tiempos

nas amigas de la infancia

ción literaria de su padre y

los máximos esfuerzos, pero

pretenciosamente feministas

hasta que una mañana, por

aun le dio por escribir versos.

siempre quedan los recursos

que corren. El perdón es un

no fijarse dónde ponía los

Sin embargo, gracias a los

de la técnica y la sapiencia,

don natural que nos da la

no en balde ha vivido uno

estirpe. Aunque eso sí, juro

tantos años. La sentí regresar,

por Júpiter trinchador de

pasos morosos, pies sobre

sirenas que la tal Casiopea

nubes. Miré hacia arriba: sus

no estará incluida en mi

labios adelgazados en una

próxima antología ni obten-

íntima sonrisa que acentuaba

drá jamás la beca.

aún más la severidad desvalida de su belleza. —¿Sabes qué, poetiglorioso? —masculló imponié-

De mi álbum de familia

de la voz—. Estoy harta de

H

los imbéciles, de los enanos

panadero de oficio, escribió y

ridículos como tú.

colgó en la mejor pared de la

dome su fiera estatura y conteniendo a duras penas el enronquecimiento pasional

ace no pocas décadas, mi bisabuelo admi-

rador de Shakespeare y

Y envalentonada ante

sala de su casa un imponente

mi caballerosa estupefacción,

cartel que decía: “Yo no seré

metamorfoseada en ener-

rey, pero seré tronco de

gúmena, me llamó piltrafa

reyes”. Tal vez intuía que

miserable y andrajo de por-

habría de morir prematura-

quería y pedazo de estiércol

mente. Acababa de cumplir

y gusano y piojo y cucaracha

los 35 cuando perdió la

y rata de albañal y sapo

cabeza a causa de una mujer

70

TRANSGRESIÓN

ES

TRANSGRESIÓN

ES 71


Haz de cuenta que andas atacado de priapismo a causa de Menarquia

atinados consejos de la gente

simple error. Sucede que el

a cualquier otro probable pre-

arremolinaban y debatían en

de bien y a uno que otro so-

amigo al que le encargó que

tendiente. Para todo el públi-

su cerebro, se fue a su casa.

papo bien puesto en su lugar,

los quemara, los quemó, en

co del barrio era su prometi-

Pensó en fallecimientos, en

pronto abandonó ese camino

vez de entender, como lo hizo

da, lo que aumentaba intole-

accidentes, en huidas, en rap-

evidentemente desastroso y

el amigo de Kafka, que lo que

rablemente el fastidio. Así

tos, en hospitales, en cárceles,

se convirtió en oficial pelu-

deseaba era que se publicaran.

que un día, acosada por la

en vagones de ferrocarril, en

contrariedad, y por la urgen-

camarotes de barco; pensó

quero. Llegó a ser el mejor en

Seis meses después de

su época. Los caballeros más

conocerla, de adorarla en

cia de casarse ya que estaba

que no la volvería a ver, que

distinguidos de la península

profundo silencio, de mojar

por cumplir los 19 y corría el

la había perdido para siempre.

se ponían en sus manos para

la almohada y las sábanas

riesgo de quedarse soltera,

Lloró, sufrió, maldijo, implo-

que les cortara el pelo. No

por ella, de espiarla en sus

determinó concluir de tajo y

ró, enfermó, agonizó.

había nadie que igualara su

idas y venidas apostado cre-

para siempre aquel simulacro

virtuosismo en el manejo de

puscularmente en una esqui-

de romance. Pidió consejo a

merodeos perniciosamente

las tijeras y la navaja; nadie

na, se atrevió a dirigirle la

su madre sobre cómo hacerlo,

infructuosos, después de tres

con su destreza para dome-

palabra. Azufaifa y su madre

y ésta, que también se halla-

noches de riguroso infierno,

ñar un cabello, rasurar una

eran costureras, y de esto se

ba a disgus-to con la presen-

descubrió, por un azar, por la

nuca, precisar una patilla

valió Espartaco para tocar a

cia inútil del mancebo, pero

imprudencia de un ojo aso-

o podar una barba. Era un

las puertas de su casa: él era

que tampoco sabía cómo

mado a una ventana, que

auténtico superdotado.

célibe y como tal necesitaba

mandarlo al diablo, recurrió a

ninguna de las tragedias que

Sólo que nadie en nuestra

Después de tres días de

quien le zurciera la ropa.

su confesor en busca de

su desesperación imaginara

familia ha sido perfecto. Y

A partir de entonces todas

ayuda. El párroco, ignorante

había sucedido; sencilla-

Espartaco, como suele ocurrir

las tardes, luego de cerrar la

de las misteriosas vetas del

mente, no le querían abrir.

a la mayoría de los hombres,

peluquería, en lugar de irse

alma humana, recomendó

Cruel, maligna, injuriante,

un día se enamoró. Y fue la

a beber una cerveza en los

torpemente que le dieran con

Azufaifa se le negaba. Roto

suya una de esas historias

portales, o de acudir a atem-

la puerta en las narices.

de pena, clavado en el mar-

de amor que perduran en la

perarse la fiera soledad en el

Así, pues, esa misma

memoria. Dicen las páginas

burdel de doña Sofisma, iba

tarde, al presentarse puntual

quería durante semana y

de la leyenda que conoció a

a visitar a Azufaifa. Y pasaba

a su cita, Espartaco encontró

media. Cuando salió, era sólo

Azufaifa durante una sere-

las horas a su lado, en una

la puerta cerrada. Se cansó de

un re-medo de hombre. La

nata dominical en la Plaza

fervorosa intimidad propicia-

llamar sin obtener respuesta.

puerta, para él, continuaba

Grande, y que desde el pri-

da por la madre, que sabía

Esperó hasta más allá de la

cerrada. Rodeó la casa en

mer instante adoptó una

ser discreta.

medianoche y, agobiado por

sombras. Saltó la albarrada y

forma leal y sincera de que-

Pero al cabo de tres años

tirio, se encerró en su pelu-

la lumbre del desconcierto,

atravesó como un fugitivo los

rerla. Recayendo en su viejo

Azufaifa estaba harta: Espar-

por imprevistas dudas y

leves murmullos del patio.

vicio le escribió varios tomos

taco no sólo no se decidía

estrujantes miedos, por el

Ajena al fantasma asiniestra-

de poemas que no llegaron

a cortejarla en la debida

dolor seco, insano que le pro-

do que se le acercaba,

hasta nosotros debido a un

forma sino que le espantaba

vocaban las conjeturas que se

Azufaifa leía un misal balan-

72

TRANSGRESIÓN

ES

TRANSGRESIÓN

ES 72


ceando una pierna fuera de la

fía. Tú y tu leal egocentrismo

hamaca. Su grito, si como

no ignoran que fuera de este

dicen alcanzó a gritar, ha de

ejercicio utilitarista no exis-

haber sido breve. Espartaco

tes para ella. Sin embargo, no

fue preciso con ella y consigo

puede negarse a ir a tomar un

mismo. Años más tarde, un

café contigo (¿quién le diría

hacendado excéntrico pagó

si bacasiónes está bien escrito

una fortuna por la navaja de

así?), aunque te advierte que

peluquero que participó en

a las 9 a más tardar debe lle-

el doble degüello.

gar a su casa. Bueno, ya que

Y esa fortuna, junto con

la tengas enfrente, no se

la venta de los volúmenes

te ocurra estropear la gran

de Shakespeare que poseía la

oportunidad hablándole de

biblioteca paterna, fue lo que

los manuscritos del viejo Sul-

permitió a Ruibarbo, quien

una mujer entre mis brazos

gios. Por eso, mi queridísimo

picio Sabino hallados antes

con el tiempo y merced a

me doy cuenta de que, aun

Pantuflo, te insto a poner los

de la consumación de Pasar-

ciertas combinaciones del

en ese momento, cultivo la

bonos de tu creatividad al

gada, o de la historia de Paris-

destino llegaría a ser mi

literatura; digo la palabra que

servicio de tus ambiciones

mus y Parismenus; tampoco

abuelo, dedicarse al estudio

debo decir porque es literaria.

carnales, y a usar sin

de tu memorable ensayo

de la astronomía y casarse

No puedo ser sincero”. Y yo

miramientos el chantaje sen-

acerca de la terrible barbarie

con Cinosura, la cual, ade-

pregunto: ¿A quién le impor-

timental, arma democrática

con que Faetón reinaba sobre

más de prima suya en primer

ta la sinceridad? En la políti-

que lo mismo emplea un

los tesprotos y molosos, ni

grado era rica heredera. Pero

ca y en el amor los principios

poeta que un cantinero. Todo

de la reprobable conducta

la de Ruibarbo es una histo-

y los escrúpulos salen sobran-

el secreto radica en saber

plurisexual que han demos-

ria que merece unas páginas

do. Ampliándole la plana al

mentir, en apropiarte el argu-

trado en las playas y lagunas

aparte y que en otra oportu-

ambiguo general siglopasado

mento de cualquier novela

vírgenes, desde el diluvio de

nidad contaré a ustedes (si

D. Mariano Paredes y Arri-

barata y oficiar tu infundio

Deucalión hasta nuestros

me lo permiten la tía Geno-

llaga, cabe destacar que a los

con la técnica actoral precisa.

necios días, las marsopas

veva, Dostoievski y los apre-

niños se les engaña con ju-

Veamos.

moteadas; y menos aún te

mios de una señora joven

guetes y a los pueblos y a

Haz de cuenta que andas

que acabo de conocer).

las mujeres con palabras.

atacado de priapismo a causa

quidem liber metricus. Con eso

El dolor, la soledad, la angus-

de Menarquia, ese hermoso

no le maniobras el instinto

tia, las enfermedades del

animal con posgrado de se-

maternal ni a una incapaz

alma, las tinieblas, son meras

cretaria bilingüe que a cada

de quedar encinta.

e queja Jules Renard

herramientas de trabajo,

línea que escribe a máquina

Por el contrario, en cuan-

en su Diario:

utensilios para revestir de

te pide por favorcito que le

tito les sirvan el capuchino y

“Cuando estrecho a

veracidad a nuestros artilu-

corrijas las faltas de ortogra-

el flan napolitano, “con una

Los preciosos ridículos

S 72

TRANSGRESIÓN

ES

pongas a recitarle el Facetus

TRANSGRESIÓN

ES 73


le voy a demostrar que habemos gente decente y cariñosa y dispuesta a redimir al desgraciado,

sonrisa triste como un paya-

y sin caricias, sin regalos en

filosófica, como diciendo

so vestido de negro” (otra

los cumpleaños, sin hermana

bueno, así es la vida y hay

Menarquia conjeturará que

vez el diarista Renard) y sin

mayor alcahueta, sin herma-

seres a los que les va peor.

contigo comienza a cumplir-

la menor piedad, nárrale la

nita menor incestuosa, sin

historia de tu vida; pero no

primas lectoras de Sade o de

Menarquia ya empezó a

rando con amplias pupilas

la de a de veras, no seas im-

Las mil y una noches, sin un

componer carita de ay pobre-

encocoradas de dulcedumbre

bécil, Pantuflo, sino la que te

perrito fiel, siquiera, sin

cito Pantuflo, le cuentas los

y como diciendo a este ino-

dije que inventaras, aquélla

siquiera un ratoncito blanco

pleitazos inacabables de papá

cente yo le voy a dar lo que

en la que eres un cándido

con quien platicar en las

y mamá, los insultos y los

jamás le han dado, un cachi-

niño solitario y melancólico

noches, para que te des una

golpes que se propinaban

to de amor, una rebanadita

privado de ternura, de estí-

idea, y todo expuesto con un

todos los días a todas horas,

de felicidad, le voy a demos-

mulos, un párvulo relegado

aire como de resignación

y los castigos terribles im-

trar que habemos gente de-

puestos por la tía bigotona

cente y cariñosa y dispuesta

que te cuidaba y te atiborra-

a redimir al desgraciado,

ba la cabeza de ignominias

y justo ahí, en ese preciso

y amenazas, si no te lavas

momento en el que ella hil-

bien las orejas diosito te va

vana pucheros aternurados

a castigar, si te tardas en el

y tiene sus ojitos mansos,

baño va a venir el diablo a

como amustiados por la

jalarte los pies, si les dices

inminente cercanía de un

cosas a las niñas te vas a ir

lloro compasivo, justo en ese

al infierno, si no rezas viene

momento cuéntale de lo mal

la llorona y te escupe en tus

que para colmo te ha ido en

sueños, si no ahorras te va a

las diligencias del amor, de

llevar el robachicos y te va

cómo han luido y oprobiado

a sacar un ojo y te va a cortar

tu vida las ingratas, nomás

una pierna y un brazo y te

por ser un poeta sin fortuna,

va a poner a pedir limosna y

aunque eso sí muy trabaja-

nunca nunca nunca nos vas

dor, Menarquia, sólo que la

a volver a ver ni a tus papás

poesía no se vende y a ellas

ni a mí, que te quiero tanto,

lo que les interesaba era el

angelito de mis desvelos.

dinero, los viajes, las ropas,

Te aseguro, mi apreciadísimo

las tarjetas de crédito, la pro-

Pantuflo, que con esta super-

piedad privada (en este pun-

chería le adelgazas la fibra del

to la airada Menarquia se va

corazón hasta a una estatua,

a soltar hablando pestes de

de las de piedra, se entiende.

esas féminas que solamente

74

TRANSGRESIÓN

ES

Y cuando adviertas que

A estas nobles alturas,

se su destino, y te estará mi-

TRANSGRESIÓN

ES 74


piensan en las cuestiones

samente los trozos de carne

materiales y de seguro va a

que le sobresalen del escote),

tacharlas de infames, inescru-

una muchacha que no es

pulosas, mezquinas, indignas,

muy bonita ni muy inteli-

repugnantes, indecentes,

gente, eh, pero que tiene

odiosas, mujeres sin entrañas

sentimientos honestos y que

que no comprenden que los

también ha sufrido lo suyo

hombres buenos, que los

(quién lo dijera) y que por

hombres bien nacidos, que

lo mismo está dispuesta a

el espíritu y el alma y los

comprender, y tú le cortas la

valores morales y etcétera).

palabra y le dices eso es pre-

Ya casi la tienes, Pantuflo,

cisamente lo que he soñado

ya nada más agrégale que

desde mi niñez, sólo que, la

tales fracasos te buitrearon el

verdad, yo no merezco una

corazón y te lo emperjuicia-

mujercita así, soy tan poca

ron para siempre, pero de

cosa, un pobre diablo, un lu-

cualquier forma no guardas

gar común, y entonces ella

manos y besárselas con ado-

sin amor/camina amortajado

rencor, eso es, súmale tu con-

dirá ay, no se diga tan feo,

ración y fingir que estás a

en su propio funeral.”

formidad, tu aceptación de

Pantuflo, usted no es lo que

punto de sufrir una embolia

que eres un miserable al que

se llama un adonis pero evi-

emocional. Y ya estuvo. De

la dicha está de plano negada,

dentemente tiene lo suyo,

ahí a una cama del hotel

uno de los tantos infelices

posee un corazón muy gran-

Sueño de Menta no hay más

que soportan con valor y en-

de y muy humano, Pantuflo,

que un par de semanas. Y te

tereza el cruel sacrificio que

y entonces tú te inventas

auguro una noche de 48 ho-

les impone su carga enorme

una cara anhelante y te le

ras, como aquella en la que

de soledad.

acercas lo más posible (cui-

Júpiter gozó de Alcmena.

dando no hablarle mero de

Hazme caso, te digo,

renunciado a las enfermeda-

una cierta sensibilidad bec-

frente porque has fumado

nunca falla. Lo malo vendrá

des del alma, a las privacio-

queriana, te pedirá que no te

mucho y el olorcito la puede

luego, claro, cuando Menar-

nes, a los rigores de la des-

desanimes, eh, afirmará que

echar para atrás) y le pregun-

quia se quiera casar, porque

dicha. He renunciado a creer

un hombre como tú lo

tas, con voz estrangulada por

ya sabes que es obsesión mu-

que, como me reiteraba el

merece todo, no desespere

la emoción: ¿Usted cree? Y

jeril aquello de que vale más

infame fantasma enfebrecido

usted, de fijo existe por ahí

ella te responderá que lo

pájaro en mano; pero en fin,

de Raskolnikov en mis

alguna muchacha (bajará

único que tienes que hacer

ese ya es otro problema. Lo

noches de soledad infinita y

pudorosa los párpados ma-

es mirar a tu alrededor, y tú

importante es que no olvides

cruel, “el dolor es obligatorio

quillados y tú aprovecharás

debes repetir un oh oh oh

que, como dijo Withman:

para las conciencias amplias

para mirarle fugaz y codicio-

medio idiota y cogerle las

“Aquel que camina una legua

y los corazones profundos”.

Entonces Menarquia, con

74

TRANSGRESIÓN

ES

Dadme una mujer y moveré el mundo

N

o faltará quien lo dude (o quien me lo recrimine),

pero lo cierto es que he

TRANSGRESIÓN

ES 75


¿cómo sucedió esta insospechada claridad, este embellecimiento de mi destino?

He renunciado, en suma, al

como las aguas momentáneas

vacío, de inutilidad; luego,

una resolución estricta des-

sufrimiento. Igual que Akaky

del sueño.) ¡Abdocia!, excla-

por la necesidad humilde de

licé suavemente su vestido.

Akákievich, el pobre diablo

mé con una ansiedad temblo-

estar cerca de Várienka: dis-

Al dañarla, emitió una espe-

que inmortalizó Gógol, de

rosa e inocente, y Abdocia

traerla, modificar la perse-

cie de zureo desesperado;

ahora en adelante me resigno

también abrió la boca, pero

verancia de su mirada, alar-

pero no me rechazó. Aun

a todo con dulzura evangéli-

el vértigo de la emoción no

gar a un regocijo verdadero

con el temblor del entusias-

ca. Así como ayer aun los

le permitió pronunciar mi

su sonrisa, me redimía, me

mo en mis manos, le limpié

más ínfimos actos de mi vida

nombre. Nos abrazamos

resucitaba. Acabé por ser

las huellas del estropicio y la

estaban encaminados a llegar

intensamente, con el júbilo

otro hombre. Várienka había

volví a vestir.

a lo más hondo de la angus-

incrédulo de quien recobra

obrado una especie de mila-

tia humana, hoy estoy ínte-

el pedacito de paraíso que le

gro en mi corazón; sus ojos

diremos a Abdocia, y tendrá

gramente dispuesto a

pertenece, desajustándonos

habían limpiado de miseria y

que aceptar.

enderezar mi espíritu para

para mirarnos y reír y vol-

de tedio a mi alma. Cuando

alcanzar el colmo de la felici-

viéndonos a ajustar con re-

apoyé por primera ocasión

sarte con Várienka? —gimió

dad. Ahora ya no estoy solo,

novado arrebato. Cuando

mi ternura sobre la incon-

Abdocia mirando con un

existo para alguien y viviré y

amainó la poderosa alegría,

ciencia de sus labios blandos,

estupor triste la mirada

trabajaré para ese alguien.

cuando por fin el ardor codi-

sentí profundamente que la

desahuciada de su hija—.

cioso del éxtasis se hizo tole-

amaba de manera irremedia-

Pero, si Várienka es una

rable, Abdocia buscó con la

ble; supe que era en mi vida

niña…

cara y una mano extendida

la mujer definitiva.

Para mi querida, mi bienamada Várienka. Pero, ¿cómo sucedió esta

—Vamos, Várienka. Se lo

—Pero, ¿estás loco? ¿Ca-

—No; ya es una mujer

insospechada claridad, este

los hombros de una jovencita

Abdocia, que atribuía

—afirmé, dueño de mi

embellecimiento de mi desti-

que nos veía con expresión

mi celo a un afecto paternal,

impagable certidumbre.

no? De una manera insospe-

asombrada. “Mira —me dijo

me dejaba largos ratos a solas

chada, simple y casual, como

sin poder ocultar un her-

con ella y, con frecuencia, me

niñita —repitió ahincada-

ocurren siempre los aconte-

moso orgullo— Es mi hija,

permitía sacarla a pasear. Una

mente, y agregó, como hur-

cimientos excepcionales. Mi

Várienka.” Alcancé a verla

tarde, en vez de conducirla al

gándose con los dedos un

prima hermana Abdocia, a la

sonreír y en eso se apagaron

parque, la llevé a mi casa. Y

tumor para obligarse a admi-

que tenía perdida de vista

las luces de la sala y por

mientras acariciaba su sem-

tirlo—. Además, ella está…

desde los tiempos soberbios

primera vez no me dormí

blante apacible, su brumosa

Ella no… Várienka es total-

de nuestra juventud, se apa-

en una audición de piano.

expresión de ausencia, le dije:

mente irresponsable de sus

reció de improviso ante mis

A partir de esa noche, me

—Te he traído aquí

—Una niña, una pobre

actos…

ojos en una sala de concier-

convertí en una costumbre

porque te quiero, Várienka.

tos. (Y con ella cuántos re-

más en el mundo de las dos

¿Entiendes? Y quiero casarme

—¡A mí sí! —dentelló

cuerdos incanjeables, cuántos

mujeres. En un principio, iba

contigo. Lo entiendes, ¿ver-

segregándose un borbotón de

fervientes aromas, cuántas

a visitarlas sólo por desbara-

dad, Várienka?

voz enrabecida—. ¡A mí sí!

imágenes, cuántos rumores

tar mi fastidio, por sacarme

de una edad diáfana, solícita

del cuerpo la sensación de

76

TRANSGRESIÓN

ES

Le quité los zapatos con paciencia, las tobilleras, con

—Lo sé. Y no me importa.

¡Es mi hija! ¿Casarte con ella, con esta criatura desva-

TRANSGRESIÓN

ES 76


lida? No, maldito, mil veces maldito, lo que pretendes es la más cruel de las infamias, la más sucia de las canalladas, un buitre no sería tan vil como tú, el peor de los animales no sería tan desalmado; pero no lo permitiré, me oyes, jamás consentiré una monstruosidad semejante, lárgate, vete de aquí, perro… —Comprendo tus sentimientos, Abdocia, pero ya no puedes evitarlo. —¿Qué dices? ¿Qué…? ¿Es que has sido capaz…? Su cara se desfiguró en una mueca fea, estúpida, y se abalanzó sobre Várienka como para protegerla de una catástrofe, y la palpó, y la estrujó brutalmente, y en medio de sus lamentos y sus convulsiones sentí cómo se debatía tratando de llegar hasta mí una especie de zureo desesperado. —La quiero, Abdocia. Y

más mi existencia. Tú lo

Sin embargo, no lo hizo.

tutor de Várienka, y desde

quiero hacerla feliz. Entién-

sabes, ¿verdad, Várienka?

No le di la oportunidad de

este mediodía la traje a vivir

delo. Yo sé que es posible.

¿No es verdad que tú lo

hacerlo. Tuvo una crisis ner-

conmigo. Ahora ya no estoy

Está viva. Déjame rescatarla

sabes?

viosa —asenté en mi declara-

solo, existo para alguien y

ción ante las autoridades—

viviré y trabajaré para ese alguien.

también para ti. La rescata-

—Te denunciaré —mas-

remos juntos. Viviré, vivo ya

culló Abdocia con empeño

y todo fue tan rápido que no

solamente para ella. No po-

enfermizo, negándose a

pude evitar que saltara. Na-

drás quitármela. Várienka es

escuchar más mis razones—.

die puso en duda mi asevera-

lo mejor, lo único bueno, lo

Haré que te pudras en la cár-

ción. Mi pena era sincera.

más puro que ha tenido ja-

cel, lo juro.

Esta mañana me nombraron

76

TRANSGRESIÓN

ES

Para mi querida, mi bienamada Várienka.

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78

TRANSGRESIÓN

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Poemas Minerva Margarita Villarreal

Muasajas de amigo y enemigo este cavar infierno de la angustia

Grieta Los amadises cabalgaron la tierra y el viento alzó oleajes de fuentes muy recónditas Oscuras fuentes en el cielo guiaban una constelación de torres empinados castillos cuerpos adormilados pies de arce ciervos esféricos e hipocampos luego rodando por mis mejillas Una grieta escindía el paisaje hendíase en una llanura Adentráronse en la llanura los amadises bajaron hasta los montes umbríos de mi cuerpo mi ansia Golpes de cierzo gélido Bórralos que se alejen No quiero oírlos más cabalgando en mi sangre

Amadises Los amadises cabalgaron durante días. Esa tarde boscosa desmontaron del lomo de sus caballos. Entre las hojas de los árboles, el viento. Bajaron a pie por la cuesta donde los lirios de pétalos violáceos y las guindillas desvanecían de vértigo. No percibieron la desnudez del lloro. Montáronme humedecidos y sudando. No percibieron la desnudez del miedo. El fundamento de la semilla igual me fue sembrado. Restregáronme. Amarráronme el cincho y remontaron. Es un jardín de hierro este aislamiento. Ante los ojos de los árboles llevábanme en sus alas.

TRANSGRESIÓN

ES 79


Hurí

Galería

Viéronme

Ni todos los cabellos que te has arrancado

a la orilla del río

Ni todos los ramilletes

Apenas cubriéronme las olas

Ni todas esas sábanas

Sólo eso ven

esos manteles

puños atravesaron

la galería

Lo que más me negaron

los caballos

más me hicieron

ese terror vagando y estancado

Sólo eso ven

esa sombra que recorre mi pecho

en los campos

esa sombra que eres

anegados

pesadilla y lluvia de hojas

de cieno

de nuevo en mi pecho da vueltas en mí de falda larga

Lágrimas

de alcoba ocre

En fuentes de luces más doradas las doncellas bañan sus flores

de cabeza de cristo ensangrentado esta tristeza de bañera con garras se derrama se rompe...

Exvoto Ahora que morteran los golpes soy una dócil puerca

Estoy subiendo Estoy abriendo la cerradura Estoy llegando al armario

perdida y helada

Estoy hallándome tu cadáver

inmóvil dentro de mí en esa zona de escaleras

Flamígera

y largos pasadizos la venta es muy oscura

A Elena Poniatowska

charcos

Siembra el oro de tus palabras

chiqueros

para que resplandezcan como armas

bullendo

almas de manantial alzado

dentro de mí

ya rumoran los sauces

veneros

el tropel que amenaza

venenos

contra la piedra de tus ojos

clavados

contra la yedra de tus ojos

en tu ruina

contra la fuente alzada de tus ojos

80

TRANSGRESIÓN

ES

TRANSGRESIÓN

ES 80


por ese mar de lluvia mar de fuego sangre del sacrificio noche inquieta a punta de metralla a punta de mar muerto ya rumora la celda el dolor que estanca La cuenta de oro de tus caballos veloces La palabra sobre sus cascos sobre los muertos yermos cráneos pisoteados los caballos pasan veloces flameantes sobre sus cráneos sobre sus cuerpos las palabras pasan veloces de pura llama encienden la multitud que sangra El cielo abriéndose. Ese furor de mar, ese verbo goteando,

Muasaja de la amiga

mojando nuestra sombra, empapaba el cabello, las finas termiA Rosario Sanmiguel

Era agosto y eras tú y toda la parsimonia un calor que ululaba sediento entre nosotras. Bajo los cielos. En los pasadizos nubilosos con tus ojos celestes imantados. La jacaranda esparcía la alfombra de un jardín a tus pies y al borde del estanque tensábanse —lienzo de su esmero— como tus arrebatos, las cúspides del fuego, ese abaratamiento, esa cautiva humillación. Mármol. Día de manos breves. Soles. Día que huía. Por los peldaños de la biblioteca, la dorada rejilla, los asientos de cuero suspendidos. Lomos de libros abriéndose en su bosque de plata. Nubes en lo hondo del techo. Nubes, papeles dispersos como golpes de lluvia que la diosa dejaba. El latín dominaba las tardes densas como reptiles con sus nubes de moscas y nosotras hundidas. Ese diván, la lengua,

nales con mis dientes. El golpeteo bajo las lluvias. El marco humedecido. Desatabas mis trenzas. Me llevabas al cielo con tu roce de uñas de mi cuello a la nuca. La saliva del verbo. Conjugaciones. Pupitres en las aulas lejanas. Arrojados de sí. La saliva del verbo. El rumor de los cisnes en las jaulas lejanas. Ese oleaje de arena, de saliva del verbo. Lejos de los cisnes. Sal, sal a la luz de esta declinación. Los días se apagan como una veladora en lo oscuro del cielo. Sal, sal de ti. Un movimiento y otro lejos de Dios. Un movimiento hacia Dios. Por más que lo medite quedaré tajada. Sal. Vuélvete paloma que muero de la luz del agua donde llamas.

ese jardín de lenguas excluidas de sí bajo la cerradura.

80

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ES

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ES 81


Alminar

ese árbol que también eres tú más allá de la noche

Como dos hermosas

Hay un bulto de pie

desnudas por la tarde

junto a mi cama

las torres se besan

que emerge

como dos hermosas que por la tarde se desnudan

de las aguas del aire

y las torres tensan

Río Noche

Ululante y veloz de espalda aparecía

No tengo a quien hablar

desnudo

El silencio pesa cruje

enlodado

El silencio piensa Entonces hablaré contigo Tú que eres el ser más remoto mi dulce vacío

y gimiendo voraz en su desdicha

ven preséntate aunque no te vea así la forma sea negada para ti

Dentro

para mis ojos de ti mi percepción te anuncia como un río

Un hoyo Un hoyo

que crece de madrugada

se me un

y se desborda el agua corre bajo la cama el agua lleva rostros

de apuñalado

y cadenas lirios y billetes

Llanto

y vestidos de novia luego todo es sangre un río con su nido de lobos y nubes de tormenta

Oye al viento con su voz —su vocecita—

ramas crepitando

de infierno

ciervos y ese árbol

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Voz

El Paso

Tú que creíste en mí como el centro de todas las cosas

Orillados inmensos

que me diste nombre y reclinaste mi frente en el lecho

con el vientre crecido

de las ordenanzas de Dios

los ahogados

Tú que llamaste camino a la celda

destellando en las olas

honra al sacrificio

Los matorrales

don a la dificultad

el río

Tú que atravesaste el centro de todas las cosas

los cadáveres

regresando en mí

como gigantes

como un río en el ojo de la tormenta

que brotan

Tú

y lastiman

depositario clavado y traspasado sepultado

Muasaja del amigo

Ahora estás tan lejos

Esta herida mana bajo los cielos

tan lejos

en los pasadizos nublinosos.

como sólo el amor

De espalda, con la piel más mármol

puede estarlo

y durazno que la tina, el pelo alzado,

en el trazo lienzo

puedo entrar al silencio que de golpe da el agua,

en la herida de Dios

puedo entrar a la calma

82

TRANSGRESIÓN

ES

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ES 83


que es silencio que llama,

del pecho lo hondo.

puedo entrar a la llama

Tras los cristales cerros,

que desgrana la herida.

ciervos.

El agujero también es un pasillo,

Ojos por la herida de Dios.

un jarro, un vientre,

Cuellos.

grifos de largo pico,

Herida de Dios mana.

de manos breves,

Esta herida mana bajo los cielos

un vientre,

en los pasadizos nublinosos.

al borde del estanque al fondo de la alcoba

De espalda, con la piel más mármol

el silencio brilla, mece sus años, acaricia.

y durazno, el pelo alzado,

Alamos de la alfombra sabinos entre sábanas

pude entrar al silencio

la casa sosegada hacia el otero asoma.

del agua,

Y una muchacha espera

pude entrar a la llama, sumergirme en la herida.

Bajo los cielos, en los pasadizos nublinosos,

El agujero también es un pasillo,

cercados de ventanal y muro,

un vientre

clausuradas las puertas, las aldabas;

y al borde del estanque

presas que el espacio cercena

una muchacha

ellos trenzan sus astas,

asoma como si se entregara

embisten a lo ancho lo bajo

84 TRANSGRESIÓN

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Libros que abren un nuevo mm

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con las imágenes de los mismos escritores y poetas acompañados de la EZ ÁND

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la desnudez femenina.

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Número 1

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LA EXPRESIÓN GRÁFICA Y LITERARIA DEL EROTISMO es una de las manifestaciones más claras del grado de madurez y libertad social, cultural e individual que ha alcanzado un pueblo. Partimos de esta tesis básica para fundar Trangresión ES, una revista no sólo lúdica dedicada al erotismo en todas sus manifestaciones, sino también un instrumento de experimentación, análisis y debate, cuya primicia tiene hoy el lector en sus manos.

TRANSGRESIÓNES • Número 1

eróti

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RAM AEL RAF

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Eko Georges Devereux Agustín Monsreal Minerva Margarita Villarreal


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TransgresiónES número 1 by Solar, Servicios Editoriales, S.A. de C.V. / Ediciones del Ermitaño - Issuu