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Pedidos al 5515-1657 o a solar@solareditores.com www.solareditores.com
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Número 1
José Luis Cuevas ca
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LA EXPRESIÓN GRÁFICA Y LITERARIA DEL EROTISMO es una de las manifestaciones más claras del grado de madurez y libertad social, cultural e individual que ha alcanzado un pueblo. Partimos de esta tesis básica para fundar Trangresión ES, una revista no sólo lúdica dedicada al erotismo en todas sus manifestaciones, sino también un instrumento de experimentación, análisis y debate, cuya primicia tiene hoy el lector en sus manos.
TRANSGRESIÓNES • Número 1
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EDIA
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Eko Georges Devereux Agustín Monsreal Minerva Margarita Villarreal
BIENVENIDOS A ESTE ESPACIO HEDONISTA, a estas páginas donde lo secreto, lo prohibido, lo censurado, lo vergonzoso, el pecado, se han convertido en palabras, imágenes, dibujos, poemas, narraciones, ensayos, tipografías, formatos, siempre del lado del goce, del bienestar, del júbilo. Aquí legitimamos lo que las buenas y anquilosadas conciencias de este mundo lleno de corrupción, traición, egoísmo y miedo, quieren callar. Lo que los Savonarolas del siglo XXI pretenden negar, sepultar, desconocer, quemar, deshacer, esconder, deconstruir. Aquí es el espacio para nuestros deseos, nuestras aspiraciones, nuestros ensueños y sueños más secretos. Aquí miramos con seriedad la belleza deslumbrante de los cuerpos desnudos, el ritmo y la sabiduría y la pasión del poeta o los poetas que escriben sobre el deseo, del narrador que desea escribir y escribe también sobre el deseo, del pensador que piensa con su bagaje antropológico en las representaciones de los genitales femeninos, sobre el amor, sobre la sexualidad, la lujuria, el erotismo, la pasión, el amor y el desamor, y todo lo que esto conlleva. Aquí nos hemos dado cita todos los interesados en estos problemas, abiertos a la discusión, a las inquisiciones, curiosos de más. No es la revista de lo de siempre, sino la revista de lo de nunca. Te invitamos a nuestra intimidad, te invitamos a leer nuestras proposiciones, a mirar nuestras fotografías, nuestros dibujos, a participar con nosotros en este diálogo que quiere plantear muy en serio, con mucha malicia, con buena intención, con cierta sabiduría, los problemas de la representación, la narración y la versificación del deseo. Juguemos a trazar con palabras, con luz y sombras, con plumón y tipografías, un paisaje donde quepa la sensualidad, esa fiesta, un garabato, 84 páginas de algo mágico y cierto. El dibujo del quiero y del gustaría, de la atracción y la nostalgia, del ojalá y el qué bello. Una cinta de Moebius que se extenderá retorciéndose de placer de número a número. Simulacros y transgresiones. ¿Hay algo mejor que podamos hacer? Ahí afuerita está la vida, pero aquí adentro están las instrucciones para reconocer las aguas tranquilas o tumultuosas de los amantes, la vida íntima de los escritores, lectores, editores y gente de esa categoría
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Lo que lees y lo que ves
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3 POEMA
Francisco Hernández
Empezaré hablando claro
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Soledad al cubo (Selección)
ENSAYO
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Georges Devereux
PORTAFOLIO
Rostro y sexo
Alejandro Zenker Leda
69 CUENTOS
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Agustín Monsreal
ENTREVISTA
Cuentos mal intencionados
Las tertulias de TrangresiónES
Directorio Director: Gustavo Sainz Editor: Alejandro Zenker Coordinador editorial: Enrique Aguilar R. Relaciones públicas: Ivonne Gutiérrez Producción: Beatriz Hernández Cuidado editorial: Elizabeth González Solar, Servicios Editoriales, S. A. de C. V. Oficinas en México: Calle 2 número 21 San Pedro de los Pinos 03800 México, D.F. Teléfono y fax: 5515-1657
transgresiones@solareditores.com
Huberto Batis
79 POEMAS
PORTAFOLIO
Minerva Margarita Villarreal
Denisse
Muasajas de amigo y enemigo
45 Eko
www.solareditores.com Oficinas en Estados Unidos: 2451 East 10th Street Apartment 601 Bloomington, IN 47408-2363 USA Teléfono (001) 812 369 9545 gsainz@indiana.edu
Fotografía: Todas las fotografías incluidas en este número son de Alejandro Zenker
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Poemas Francisco Hernández
Soledad al cubo (Selección)
Uno Estoy encerrado en una pesadilla pero estoy con mis cinco sentidos entre las manos, como si fueran cinco dedos. Me siento atrapado en un sueño de tres metros por dos e ignoro si lo soñado transcurre en Finlandia o en el Cabo de Hornos. Las paredes metálicas advierten una vigilia con filo de cuchillo y la colchoneta con manchas de humedad informa: estás despierto y la mitad de una luz redonda
en forma de ladrillo diminuto. Debe ser de noche. No oigo nada. Para probar el bolígrafo, escribo el nombre de Ella en el dorso de mi mano izquierda. La tinta es de un azul fosforescente que después de unos instantes se apaga. Si estoy dormido, mi sueño está invadido por aves congeladas. Si estoy despierto, soy un pájaro encarcelado dentro de un bloque de hielo.
gira a tu alrededor. Veo: mi carne de gallina ha recibido muchos picotazos. El techo es alto. Tal vez alcance los tres metros. El piso está más lejos. Es de concreto aparente, igual al techo, pero se ve muy retirado de mi tacto. No sé qué hago aquí, no sé dónde es aquí, ignoro por qué me trajeron, pero tampoco sé nada de quienes me trajeron. Al lado de la colchoneta hay una silla y sobre ésta, hojas blancas tamaño media carta y un bolígrafo azul. En una de las hojas escribo estas líneas. Un bote de basura hace las veces de bacinica. Me mira desde el rincón del lado derecho. Para mi consuelo, es negro, casi no lo veo. Frente a mí, es decir “frente a la colchoneta”, hay algo parecido a una ventana,
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Dos
para escribirlas todas?
Cuento las hojas blancas: son treinta únicamente. Ésta es la segunda que utilizo. ¿Alcanzará la tinta del bolígrafo
Sigo sin escuchar nada. No sé nada del tiempo. Sonido. Son ido. Son nidos sin sonido. Para el solitario, el tiempo tiene plumas similares a los cubos de hielo. El frío me hace olvidar el hambre. Estoy vestido. La camisa y el pantalón son grises. Me quedan grandes. No tengo cinturón. Los pantalones caen continuamente hacia mis tobillos. Los zapatos me aprietan. ¿De quién serían? Siento las mejillas recién afeitadas. El dolor del cuello me hace pensar en la palabra “guillotina”. El dolor de la cintura me obliga a permanecer en posición fetal. Ojalá estuviera dentro de una barriga. Ojalá Ella, la Señora Cráneo, viniera a buscarme con el bálsamo de su saliva y con el consuelo de sus ojos grandes. La ventanita en forma de ladrillo comienza a encenderse como si fuera un leño. ¿Llegará el amanecer o me dejará colgado?
Tres Entra una luz tenue, tímida, nada resuelta, como si temiera ser condenada, de por vida, a la oscuridad. El bote-bacinica se recorta en su esquina. La silla es verde recién pintada de blanco. El bolígrafo me hace pensar en el cielo, en la existencia del mundo externo. (Es azul cielo de campo, no cielo de ciudad.) Aparece una puerta.
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Luce pesada, sin agarraderas, De mi tamaño exactamente. La toco. No tiene la misma temperatura de las paredes. ¿Cero grados centígrados? Suenan campanas en algún punto de la lejanía. Se intensifica la claridad en forma de ladrillo. Trato de abandonar la colchoneta. Imagino lágrimas, un plato de sopa, una erección. Me paro. Llego hasta el ladrillo y veo pasto, hojas secas, charcos y una cucaracha que no me quita los ojos de encima. Veo pasar zapatos de mujer y de hombre. Ningún ruido producen. ¿Dónde estoy? ¿Por qué la Señora Cráneo no asoma su frente adornada con granizo? ¿Qué voy a hacer con esta avalancha de silencio? Cierro los ojos. Tengo sed. Mi garganta, si pudiera, pediría un alud de fresa o de vainilla.
Cierro los labios del cerebro.
Ésta es la tercera hoja.
Como sin utilizar las manos,
Tengo que dejar en paz a los papeles.
imitando el procedimiento de los cerdos.
Trato de volver el estómago.
Lengüeteo la superficie del agua.
El sonido más dulce proviene de mis puños
Río a carcajadas repletas de silencio.
golpeando las paredes.
Camino en cuatro patas por la celda hasta sangrarme las rodillas.
Cuatro
Escribí “celda”.
Abro los poros para dejar de morderme.
habitación, vientre materno,
Entra por el ladrillo un aire tibio.
chiquero, recámara o cuchitril.
A un lado de la puerta hay un plato
También me detengo en la palabra “víctima”.
con papas hervidas
¿Víctima de qué o de quién?
y un vaso de plástico con agua.
No importa. Simplemente estoy preso en lo vivido.
¿Sobrevivo en una prisión o en una casa de seguridad?
He podido almorzar
¿Soy víctima de un secuestro
como un puerco color de rosa
o estoy en un refugio para escritores exiliados?
y me he puesto a escribir
Dejo de pensar, aunque viva condenado a pensar.
como un imbécil color de mosca.
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Pude haber escrito pocilga,
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¿Puede pedirse más? Tal vez un poco de música que me acercara el cuerpo de Ella, el fragor de Ella, sus piernas, su trenza, sus perfumes. Trato de cantar y no puedo. Trato de masturbarme y no puedo. Trato de asfixiarme con la camisa y tampoco lo consigo.
Cinco Condenado al apando: desconsolado apandado. Mono al fin, me acuerdo de mi Mona y de Revueltas.
a sacarse las tripas, porque aún el musgo
En esa prosa se pule hasta el alto barro
o las paredes tristes
y la negrura es zigzagueante, cortante,
son dignas de observarse.
similar a la repugnancia.
Mis uñas, mi grasa,
Apando. Cólera de las venas cortadas,
el color asqueroso de mi lengua,
himno a la palabra “enfermería”:
¿qué demonios harán sin el mono de mi Mona?
palabra que nos receta cofia y ligueros blancos.
¿Qué harán sin poder sentir
Apando. Plomo pulido a puntapiés,
los aguaceros o la calentura
tinta de tatuaje besada en la epidermis
de una farmacia en ruinas?
menos atractiva.
Preso y sin libros, pienso:
Y aquí estoy, confinado, incomunicado,
si esto no es una jaula,
tullido de alma y cuerpo, disminuido como El Carajo,
al menos es el velorio de una vagina.
obligado a sentir nostalgia por el cerco de afuera, atado sin violencia a cadenas invisibles donde Ella, mi Mona cilindrera
Seis
de belleza en jirones,
La prisión es tan natural
vive peinando los pelos de ese incienso
como un confesionario,
que revolotea como en la Santa Misa.
tan dura como una piedra
Y aquí respiro escribiendo para no desaparecer,
donde se afila la memoria.
suicida de tercera sin navaja de rasurar
La infancia, entonces,
ni horno de estufa,
es un buen alimento del idioma,
cobarde que no se atreve
amén de un microscopio para descubrir
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nuestros desplazamientos sin órbitas. Recordar el sabor de las uvas o las caminatas bajo los naranjos. El aroma del café, que ahora crece contra estas paredes, las derriba y cruza el mar de afuera semejante a una carabela en la molienda. Pensar lechuzas empollando en los campanarios: eso parece ser la libertad. Y al imitar el aleteo de la garza lisonjera uno vuelve a mirar desde arriba, aun en el aislamiento de las prisiones. Pienso: no he sido gorrión melódico ni verdugo americano. Soy un papagayo color ceniza que imita cantos de otras especies.
Del útero al calabozo de la tumba:
Mis oscuras manchas ventrales
alegría de vivir del alma en pena.
me ayudan a no ser reconocido desde abajo
¿En dónde estoy emparedado sin mis pies?
y la curvatura de mi pico
El tiempo se ha convertido
sirve para sumergirme en los pantanos
en un estrecho tubo de plastilina.
durante horas, sin requerir oxígeno. Digo: una infancia sin pájaros obliga a soñar enjaulado durante los mejores años de la vida.
Ocho Un trueno fuerte, poderoso. Sin lo cegador del relámpago,
Siete
fue mayor la sorpresa del estruendo.
Escribir en cautiverio: cautiverso.
¿Habrá caído el rayo sobre un árbol
Eros en prisión: prisioneros.
o sobre una pareja de enamorados?
Corazón en la cárcel: cárcel del corazón.
Así fue agrietada mi quietud.
Pleonasmos de altos vuelos
¿Quietud de crepúsculo o de noche cerrada?
en donde desembocan
No lo sé. Permanezco sin descifrar la hora
las calles empedradas de mi pueblo.
ni la duración de los días.
Esposado: capturado. (Aún sin esposa).
A duras penas percibo mi pulso
Aherrojado: arrojado. (Aún sin vómito).
o la inflamación de mi estómago.
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¿Estará la luna llena en lo alto, suspendida como un huevo? Ruidos de trazos, ruidos de vasos: trakl, trakl, trakl. Un teléfono, una regadera, una campana. Los motores de un avión, un cerillo al encenderse, una piedra contra un ventanal. Ruidos escasos, ruidos de lazos: trakl, trakl, trakl.
Diez Me ha crecido la barba. Afortunadamente no hay espejos. Aún no logro sorprender a quien introduce o retira el agua y las papas hervidas. Tampoco sé quién desaparece la orina y las heces fecales. Hoy clausuraron el ladrillo-ventana. La lluvia no se escucha. El cielo ha dejado de tronar. Así me manifiesta, como de rayo, su desdén.
Llego a la hoja diez a medialuz, ignorándolo todo desde mi húmeda edad. Advierto a dos cucarachas en el techo y resulta imposible no relacionarlas con las cucarachas de Praga. Aunque estos bichos tienen antenas blancas, miden siete centímetros de largo y emiten un rechinido de tuerca oxidada cuando están en celo, como ahora. Ojalá estalle mi cabeza. Tengo tanta hambre, que si pudiera, me comería las cucarachas.
Nueve
Escucho algo parecido a un plato al romperse.
Ruidos escasos, ruidos de pasos: trakl, trakl, trakl. ¿Será tiempo de vidrieras o de mandarinas? ¿Temporada de jacarandas o de permanecer clavado sobre un pie? Mi piel arrugada está lista para convertirse en pantalla de lámpara. Cuarto menguante, cuarto creciente, cuarto agobiante.
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Los bichos se pusieron sus alas metálicas y salieron volando hacia otro manicomio. Sí, debo estar en una clínica para enfermos mentales, internado por una depresión kafkiana o por un intento de suicidio. Aunque mi camisa no es de fuerza. Aunque no me administran calmantes ni manguerazos de litio. Han abierto la ventana otra vez y me asomo. Cruzan los gruesos tobillos de una mujer joven
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y medias, pantimedias, multimedias.
Sumar mi muerte
Pasan corriendo botas de soldados y las pantuflas
a tantas que he vivido.
escocesas de una anciana sin prisa.
Restar el laberinto-corazón de las mujeres.
Regresa una de las cucarachas.
Multiplicar los celos
Ahora no me quita las antenas de encima.
por un millón de antorchas de alquitrán,
Escribo con estilo de cucaracha
como las usadas en la Edad Media
para que me salve
para quemar a gatos pelirrojos
el Sagrado Corazón de Franz Kafka.
y a sapos testarudos.
Escribo y recuerdo a Max Brod,
Sumar, dividir, multiplicar, restar:
en un pozo muy parecido a éste,
a la muerte le da exactamente lo mismo
escribiendo cartas
cualquier verbo.
para después quemarlas.
Ella es la más gorda de todas las Madonnas,
Escribo para no patear al taburete verde
la más aterradora Señora Cráneo,
recién pintado de blanco.
la única deidad que a todos,
Escribo para no estrangular a la colchoneta
tarde o temprano, se nos aparece de cuerpo entero.
que una mañana despertó convertida
Ella redondea al silencio
en un horrible insecto.
detrás de los astros
Escribo para no redactarme las venas
y nos declara su amor interminable
con el bolígrafo azul.
al elevar la soledad al cubo,
Escribo para que las uñas de mis pies
la del nonato, la del que acaba de morir.
no me corran. Para que mis jugos gástricos no me ahoguen. Para que mis sueños no se pongan en huelga. Para que la Señora Cráneo no me cambie
Doce
por un robot lleno de ilusiones.
No es que los árboles hablen muchas lenguas,
Y en el último de los casos,
pero a Juan Ramón Jiménez le hablaban
escribo para dejar una crónica optimista
en aquel castellano de Palos de Moguer.
de las aguas negras que inundan el Castillo.
¿Qué le aconsejarían los olmos, los alerces o los liquidámbares al poeta que ocultaba mariposas blancas en sacos de carbón?
Once
¿Presumiría de sus flores el magnolio
Elevar la soledad al cubo.
y el nogal de su hermandad
Fusilar a la depresión
con las armas de fuego?
con una descarga de antidepresivos.
Cuentan de su niñez los pinos,
Dividir la vida en tortura, retroceso,
hablan de sus amores y desdichas,
desgaste y psicoanálisis.
de implacables tormentas,
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de nidos repletos de escorpiones,
¿Dónde estás, Dios tan castrado
de talas y de incendios.
y tan castrante?
Vocablos como estigma,
¿Dónde tu famosa bondad de iluminado?
inflorescencia o pericarpio,
¿Dónde tu resplandor sin cresterías,
pueden escucharse
tu amor sin esposas y con velas perpetuas?
con la claridad con que se presenta
He utilizado trece hojas.
la brisa de la tarde.
Cuando se agoten, podré escribir
Otros como cedrus libani, betula pendula
sobre las hormigas de cuerpo lanceolado
o Ficus benghalensis, sólo se perciben
que nada saben del marchitamiento.
cuando el septentrión sopla cortando las lenguas de raíz.
Catorce Arrecia el olor a marejada,
Trece
como si la celda estuviera muy caliente
¿Dónde estoy, Dios olvidado y olvidante?
o a punto de menstruar.
¿En cuál peldaño del tiempo abro los brazos?
¿Tienen también los calabozos
¿Me rodean la orfandad y la impureza
reminiscencias de mujeres, como los moluscos?
de un sanatorio yanqui o español?
Toda mujer es una celda.
Han cambiado, sin alterar mi sueño,
Toda celda, aunque lleve por nombre
el plato de comida, el vaso de plástico
Diana o Griselda, es simplemente una celda.
y el bote de basura repleto de nada
¿La bajada del flujo será por las goteras?
y excremento.
¿Del nublado techo
También dejaron abierta la ventana
caerá un chorro de sangre negra?
que no es ojo de buey sino proporción áurea,
Tal vez las cárceles
rectángulo de oro por donde, a ratos,
no menstrúan cada mes, sino cada año.
contemplo una mínima parte
Por eso aún no me enfrento
de la siniestra (y anhelada) realidad externa.
a lo sagrado de su sangrado.
El aroma del racimo de Ella no me deja.
Por eso sus olores cambian de identidad sin repetirse.
Continúa el piso agitando sus miembros
Y si no descendiera el flujo, ¿dónde se acumularía?
de concreto aparente.
¿Y si pasara el tiempo y nada y nada y nada?
El techo, color de cielo desdibujado,
¿Y si la celda estuviera preñada?
sigue existiendo en su acartonamiento
¿Y si yo fuera el feto de esta prisión?
sin planetas.
Mientras me hago estas preguntas dibujo,
La angustia de estar siendo sin estar,
con los cuerpos de doscientas dieciséis hormigas,
—cerdo a la izquierda—, me obliga a comer uñas,
la espiral de un caracol
a arrancarme los pelos del pecho y de las cejas,
donde se escucha la voz de un chorro de semen:
a gritar con mi lengua inflamada:
“Di Ana. Di gris celda…”.
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Entrevista Las tertulias de TransgresiónES
Huberto Batis
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l 14 de febrero del año
Huberto Batis: ¿Inspec-
El secretario de don
poderoso, con mucha in-
2003, nos reunimos en
tor de senos? Y cosenos y
Alfonso era Manuel Calvillo,
fluencia y muy elegante, de
las oficinas de Solar
senotes. Yo acabo de escribir
que luego resultó informante
boquillas y cigarros conti-
una anécdota de Alfonso
de la CIA, aunque entonces
nuos, lleno de anécdotas, y
líder de actividades culturales
Reyes, cuando dirigía El
no lo sabíamos. (Describe
estupenda gente. Y un día lo
y viejo y querido amigo.
Colegio de México. Él llama-
una fiesta a la que llega
llevamos a una cantina, le
ba siempre a una filóloga,
Elena Garro con Lee Harvey
dimos unas copas y le pre-
cuyo nombre no voy a reve-
Oswald, por ejemplo.)
guntamos:
con Huberto Batis, verdadero
Olivia Ortiz fue a su coche y volvió con una grabadora que quedó como
lar, hacia la una y media de
Gustavo: ¡No me digas!
centro de mesa y recogió el
la tarde (él se iba de allí a
Huberto: Sí, eso lo publi-
bla bla bla consecutivo. Poco
eso de las dos, dos y media)
có hace tiempo Proceso, gra-
filóloga con la que se encierra
después trajeron el almuerzo,
y decía:
cias a los documentos que
todos los días?
levantándose Alejandro Zenker de cuando en vez para tomar fotografías de nuestro
—Que venga ya la doctora fulana. Entonces aparecía la
desclasifican cada año en Estados Unidos y donde salieron unos informes fir-
—Oye, Manuel, ¿qué le ve don Alfonso Reyes a esta
—No, no; eso es muy privado, eso es… —Bueno, pero es algo
mujer (agria, muy dura, y a
mados por Calvillo, hermano
diligente Ivonne Gutiérrez y
la que todos aborrecíamos
de Conchita, la esposa de
Enrique Aguilar, joven perio-
porque era muy mala onda)
Salvador Nava, el gran líder
no como ustedes se lo imagi-
dista, novelista y biógrafo de
y se metía a la oficina.
de San Luis Potosí, el oftal-
nan, muchachos.
Elías Nandino, y el que esto
Alfonso Reyes pedía:
mólogo aquel que ya murió,
jolgorio. Estaba también la
escribe, Gustavo Sainz. Al terminar consideramos repetir
erótico, ¿no? —Sí, es algo erótico, pero
Los muchachos éramos
—Que no nos distraigan.
cuyo hijo ahora es su sucesor.
Carlos Valdés, Emmanuel
Y cerraba todos los posti-
Manuel tiene hijos intelec-
Carballo, los poetas Hugo
este tipo de sesiones con
gos y ventanas de su despa-
tuales, poetas y escritores; él
Padilla y Arturo Cantú; Tito
nuestros amigos y amigas
cho y decíamos:
era historiador y director de
Monterroso, quizá Alí Chu-
Escuelas Incorporadas de la
macero, que también llegaba
UNAM.
por ahí.
verdaderamente importantes. ¿Por qué? Eso lo descubrirán si continúan la lectura.
—Qué raro, ¿no?, ¿qué será?
Era un hombre
Y entonces se decidió: —Bueno, les voy a decir:
Gustavo Sainz: ¿Te
cuando don Alfonso se va del
acuerdas de un número dedi-
Colegio al mediodía, en pri-
cado al erotismo que hizo la
mavera, en pleno calor, se
Revista Mexicana de
dirige hacia su casa y va
Literatura, en el que había
viendo por las ventanas las
unos apuntes de Alfonso
flores, las plantas, las mucha-
Reyes donde contaba que
chas, y se llena de energía, se
había tenido un sueño donde
erotiza, y llega a su casa,
era inspector de senos?
come con Manuelita Mota,
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¿Y qué hacía con las muchachas? ¿Nomás puro platicar?
su esposa, y luego, después de una breve siesta, se pone a con-
—No, no; te invito a comer tal día.
testar su correspondencia y a trabajar, a leer, a escribir y tal.
Y me llevó al Chalet Suizo, que estaba en la calle de Niza,
Entonces me ha dicho:
y ahí siguió con su prédica de las virtudes de la soltería, sobre
—Manuel, Manuel, ¿qué hago? Ni modo que me vaya con
todo para un intelectual que iba a ser siempre mal pagado,
los ojos cerrados; no puedo vivir de esta manera, inquieto y
¿no?, y que en muy poco tiempo estaría con una mujer ama-
jarioso toda la tarde.
mantando niños, y que no sabía lo que se me venía encima
—Dígame quién le provoca a usted algún deseo, y hago gestiones para que usted se vaya tranquilo de aquí. —No, no; eso es muy peligroso para mi corazón. Lo que sí le puedo decir, Manuel, es que hay una filóloga a la que nada más veo y me vuelvo un refrigerador, inmediatamente me congelo.
(tengo siete hijos), y al acabar el banquete me dijo: —Acompáñame, vamos al Centro. Y nos fuimos. En el camino iba viendo aparadores y decía: —A ver si tenemos suerte, porque a veces están desvistiendo o vistiendo maniquíes. Y de repente:
—Entonces ése es el remedio. Le voy a mandar a la filóloga. Usted platica con ella un poco, se va congelado a su casa y ya, llega a comer y a tener su tarde de trabajo muy fecunda.
—¡Sí, mira qué buena suerte, aquí está! Y saludó a través del vidrio a un señor que, a su vez, le hizo caravanas muy ceremonioso y rápidamente desvistió un
Enrique Aguilar: Su vida normal.
maniquí. Y ahí estaba don Julio, con unos lentotes tremendos,
Huberto: Su vida normal. Así encontró su antídoto contra
por lo que se le veían los ojos enormes, azorados:
la lujuria. A la filóloga la seguimos llamando Antídoto. Enrique: Al parecer, a Julio Torri le gustaba ir a ver salir a las muchachas de la sección de lencería de Liverpool o del Palacio de Hierro, ¿no?
—¡Mira nada más qué belleza, qué maravilla! Y al otro le decía: —Ya póngale, ya quítele, ya esto... Y aquél jugando a complacerlo. Finalmente nos fuimos a
Huberto: A mí me llevaba. Un día le dije:
la salida de la tienda, a la puerta de empleadas, donde checa-
—Don Julio, me voy a casar y quiero pedirle el favor de
ban tarjeta antes de salir.
que me haga el examen de Literatura Medieval antes del día fijado, para así irme de luna de miel tranquilo. —¿Cómo que te vas a casar? Estás en primer año, eres un
Enrique: ¿De qué tienda? ¿De Liverpool o del Palacio de Hierro? Huberto: Torri era totalmente Palacio, en la calle que da a
niño de 22 años, ¡eso es un crimen! ¡No puede ser! ¡Habiendo
Catedral, que es 20 de Noviembre. Las empleadas salían:
tantas mujeres en el mundo! Aprende de mí, que logré
“¡Don Julio!, no sé qué”, y lo rodeaba una parvada de
escaparme. Ve a todos los demás escritores casados, ¡el infierno
muchachas, y él se dejaba querer y luego las invitaba:
que han vivido!: Vasconcelos, apasionado; Antonio Caso, que murió en un burdel, trepado en el guayabo. (A don Antonio,
—Ahora vamos a tomar un chocolatito a Lady Baltimore (que estaba en Madero, frente al Sanborns de los Azulejos).
siendo director de la Facultad de Filosofía, tuvieron que traerlo
—Sí, don Julio.
de noche y oficialmente murió en la Universidad…) Un mon-
—¿Quiénes vienen?
tón de dramas. Y yo, pues nada, he llenado el mundo de Julios
Y lo seguían todas.
Torri, pero soy muy generoso con sus madres y con ellos.
—Quiero que me ayuden con este joven que viene aquí. Se
—Ah, pues qué bien, don Julio, pero yo me voy a casar la semana que entra y quiero que me haga mi examen.
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quiere casar, ¡imagínense! Quiero que le quiten esos malos pensamientos de la cabeza.
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—¡No, hombre! ¿Cómo que se va a casar? De nuestra cuenta corre que no se case. Y se venían con nosotros al Lady Baltimore, donde hubo muchas de esas sesiones. Había otro lugar que le gustaba, el RendezVous, muy famoso, que estaba en Reforma, y luego el Café Viena, muy cerca, y de ahí lo pasaron junto a la casa de Hugo Argüelles, en… ¿cómo se llama? ¿La siguiente de Huichapan? En la colonia Condesa. Gustavo: No sé. Enrique: Cacahuamilpa. Pero, ¿y qué hacía con las muchachas? ¿Nomás puro platicar? Huberto: Puro sorber chocolatito, hombre, tenía setenta y tantos años. Enrique: ¿Y su pegue era invitarles el chocolate? Huberto: Sí, y era muy respetuoso. Les contaba cosas a veces un poco pícaras, las hacía reír, y ellas le daban besos, lo mimaban, le componían la corbata… Gustavo: Además, ¿sabes qué? Tenía una memoria extraordinaria.
un día: —¿Usted ve a Alfonso? —¿A qué Alfonso?
Enrique: ¿Sí?
—Alfonso Reyes.
Gustavo: Ah sí, haz de cuenta: si lo iba a saludar y yo
—Sí, claro, lo veo en El Colegio de México.
andaba leyendo un libro, él veía qué libro era, lo tomaba, buscaba algo, lo hojeaba y le corregía una errata.
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Huberto: Sí, en tal página hay una errata. A mí me dijo
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—Pues a ver si me hace el favor de decirle que no me ha devuelto unos libros que le presté en 1908. Me dicen que tiene
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Recogieron un número donde metimos un grabado de Picasso, un coito
una gran biblioteca, pues con esas costumbres… Y, además,
Y nos fuimos volados, mientras don Julio estaba en…
los ha de tener intonsos.
Gustavo: En su velorio.
Y entonces fui y, efectivamente, muchos libros estaban
Huberto: En la funeraria. Y nos fuimos a la plaza Finlay.
intonsos en la Capilla Alfonsina. Don Alfonso Reyes nada
Entramos. Su cama, de donde lo habían sacado para llevárselo,
más abría la portada, el índice, y todo lo demás lo dejaba
deshecha; la bacinica con orines, sus medicinas en el buró y
virgen.
todo el cuarto con fantásticas joyas eróticas: cuadros,
Enrique: Eso quiere decir que no leía.
fotografías, estatuas, todo; era un gran coleccionista, tenía la
Huberto: No todo, por supuesto. Los buenos libros hasta
cama rodeada de maravillas, todo mezclado exquisitamente.
los había anotado con apostillas. Gustavo: Oye, y Andrés Henestrosa ¿cuántos años tiene? Huberto: Ya pasa de los cien, ¿no? Es un tipo bastante chocante.
Enrique: ¿Como qué? Huberto: Tenía a los clásicos, estatuas griegas y todo eso, pinturas, también originales. Tenía Hokusai auténticos que había comprado, yo no sé con qué fortuna, y Tamayos de la
Gustavo: ¿Te acuerdas de un día en que fuimos a buscar
primera época: casitas con tejas, magueyes, paisajes mexi-
a su casa un libro de Zayas Enríquez para SEP-Setentas, una
canos. Tenía montones de dibujos y objetos en su cuarto.
biografía de Benito Juárez?
Luego fuimos a la biblioteca, anduvimos husmeando, y nos
Huberto: A su biblioteca.
salimos muy emocionados. Le pregunté a Miguel: “¿Cómo es
Gustavo: Alí Chumacero, tú y yo.
que tienes esta llave?”
Huberto: Que tenía una escalera de caracol para acceder a los diferentes niveles.
No me dijo cómo, no sé si se la robó, si se la prestaron, ni si luego regresó solo.
Gustavo: Sí, sí, un cubo gigantesco. Se acababa de cambiar y todavía no ponía en orden su biblioteca. Enrique: También era famosa la biblioteca erótica de Torri, ¿no?
Gustavo: ¿Y qué es de Capistrán, qué hace? Huberto: Sigue en comisiones culturales, oficiales, frecuentemente asesora a Televisa y todo eso. Recuerda que es muy amigo de Miguel Sabido.
Huberto: Su biblioteca lúbrica, sobre todo, la encuadernaba lujosamente. El vestido de novia de su mamá lo había
Gustavo: Sí. Huberto: Y Miguel Sabido logró convencer a Azcárraga de
usado para forrar sus mejores ediciones, así arropaba maravi-
que hiciera cultura en la televisión, entonces consiguió meter
llas con aquella tela fina y sagrada.
a buenos escritores a hacer telenovelas, como a aquel famoso
Gustavo: Yo fui muchas veces a su casa, pero no me acuerdo a qué; la casa era un poco oscura. Huberto: Muy oscura, y te pasaba a la sala muy amablemente.
historiador de teatro, Luis Reyes de la Maza, cuya mujer fue la Catalina Creel de la telenovela donde María Rubio traía un parche de tuerta que cambiaba de colores según el vestido: Cuna de lobos.
Gustavo: Sí, con luz amarilla. Huberto: Sí. Yo pude recorrerla a placer el día que murió,
Gustavo: Sí, fantástico, ¿y ella era esposa de Reyes de la Maza?
porque me invitó Miguel Capistrán, quien me dijo: “Mira” y
Huberto: Es su esposa, sí.
me enseñó una llave.
Gustavo: No sabía.
—¿Qué es eso?
Huberto: Y él entonces era el zar de las telenovelas, con una
—La llave de la casa de Julio Torri.
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influencia increíble. Ahí entró a escribir, entre otros, Olmos.
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Gustavo: Carlos.
Se fija mucho en detalles a los que un historiador no les
Huberto: Carlos Olmos, que contrató a varios estudiantes
da importancia, y él le saca mucho partido a eso. Y termina de
de la Facultad de Filosofía y Letras para desarrollar escenas de
una manera espeluznante: el viejo baboso cojeando por las
Cuna de lobos.
calles vuelto loco, la mujer explotándolo y robándole todo.
Gustavo: Que era muy buena, sí. Huberto: Obra excelente y de mucho éxito. Allí empezó mi amigo Enrique Serna.
Alejandro Zenker: Oye, pero cuéntanos cómo participaron juntos en la revista Caballero y demás… Gustavo: Antes hicimos la Revista de Bellas Artes…
Gustavo: ¿Leíste su libro más reciente, El orgasmógrafo?
Huberto: De 1965 a 1970, sexenio de Díaz Ordaz.
Huberto: El orgasmógrafo es un cuento que le da nombre al
Gustavo: A la que le poníamos bastantes cositas… sen-
libro; es muy buen narrador. Gustavo: Es bueno, sí. Huberto: Triunfó con su novela de Santa Anna, que era una telenovela ya escrita con Margarita Villaseñor y varios más; tenían desarrollados los capítulos, y cuando murió
suales, digamos. Huberto: Tanto, que recogieron un número donde metimos un grabado de Picasso: un coito. Gustavo: De su Tauromaquia. Huberto: No, un coito de misioneros, un hombre barbado
Azcárraga, el heredero dijo: “Esto no; fuera con esto.” Y a
sobre una mujer, medio vestidos, nada pornográfico, de lo más
Serna se la devolvieron, y obtuvo los derechos y la convirtió
inocente, y la señora Díaz Ordaz, ¿cómo se llamaba?, Borja
en El seductor de la patria.
¿no?
Enrique: Entra comercial.
Gustavo: Sí.
Huberto: Entra comercial y se vende, pero es muy
Huberto: A ella le molestó mucho, y ese número lo reti-
divertida. Además investigó muchísimo, tenía un equipo
raron, lo sacaron de circulación y le reclamaron a Agustín
de historiadores compilando datos y reveló cosas notables.
Yáñez. Luego José Luis Martínez me regañó a mí…
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Alejandro: ¿Ellos eran de la…
Gustavo: Del padre sí me acuerdo.
Huberto: De la Secretaría de Educación Pública uno y del
Huberto: ¿De ése sí te acuerdas?, pues su hijo hizo la his-
INBA
el otro.
toria del Fondo de Cultura Económica completa. Víctor es
Gustavo: De la SEP dependía el Instituto Nacional de Bellas Artes.
investigador, entrevista, saca datos y luego va armando su historia, es buen escritor. Sé que vive en Cuernavaca y le dirigió
Huberto: Hace poco una muchacha que se llama Ana
la tesis a Ana Ivonne. Le sugirió que hablara conmigo, y me
Ivonne Díaz hizo una tesis sobre la Revista de Bellas Artes.
vino a ver. Ella decidió entrevistarme, con grabadora, en mi
Gustavo: ¡No me digas!
casa, viendo número por número, página por página; yo le
Huberto: Sí, seria y extensa, con un enfoque sociológico,
contaba de lo que me iba acordando, y con eso organizó una
un poco por el lado de ciencias políticas, aunque ella estudió
parte de la tesis. El comienzo es una introducción extensa:
Letras en la Universidad Abierta y su asesor de tesis fue Víctor
“Los círculos del poder en los 60” y no sé qué tanto, y ahí afir-
Díaz Arciniega, el hijo del jefe de editoriales de El Heraldo.
ma que en ese tiempo pudimos haber sido, con Juan García Ponce, los caciques de la nueva cultura mexicana. —No, hombre, no —le dije—, éramos los críos de la literatura mexicana. Agustín Yáñez me dio esa revista porque era amigo de mi papá y de un tío mío, Enrique Martínez Ulloa; yo era de Guadalajara y me habían mandado becado por Jalisco a México; Yáñez fue mi maestro en la Facultad y yo hacía Cuadernos del Viento, que a él le gustaba mucho, y me dijo: “Oye, en Bellas Artes hay una revista que hacía Elías Nandino, que se llama Cuadernos de Bellas Artes, pero hay que recuperar su gran época.” Él se acordaba de los tiempos de Novo, de García Terrés… ¿Te acuerdas de unas revistas de Bellas Artes muy ilustradas por Miguel Covarrubias? Estupendas. Entonces oí el canto de las sirenas (es la única vez que me han cantado) y dejé Cuadernos del Viento, qué estúpido, ¿no? Gustavo: Pues sí. Huberto: Los dejé en manos de Esther Seligson, de Carmen y Malena Galindo, de Miguel Capistrán y de Jaime del Palacio, un novelista. Gustavo: Que ya no la hicieron. Huberto: Y Esther y yo habíamos logrado consolidar una revista en la que nada más había que recoger el pago de la publicidad, y nos daban el anuncio del número siguiente, en Bellas Artes, en la UNAM, en la Secretaría de Hacienda… No sé, cuatro o cinco planas enteras que pagaban la edición de la revista.
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Marco Antonio Campos rechazó el libro porque encontró ahí el caso de Juan Vicente Melo en la Casa del Lago
Gustavo: ¿Y cuántos números hiciste? ¿Como 25? Huberto: No, no; Cuadernos del Viento se publicó de 1960 a
Huberto: Todo un personaje, simpático. Descubrimos que no sólo hacían viruta los libros, sino también el papel en blan-
1967, siete años, y al principio era mensual, salían doce
co. ¡El papel en blanco! Llegaban camiones con papel y había
números puntuales.
una guillotina dedicada a hacerlo viruta, porque la viruta la
Gustavo: Entonces, cincuenta y tantos números.
vendían y el dinero nos lo repartían a todos. Una mañana
Huberto: Sesenta y dos, porque durante los últimos años,
llegué y me dieron un sobre con billetes:
1966 y 1967, ya estábamos en la Imprenta de la UNAM y
—¿Qué es esto?
empezaron nuestras penurias. ¿O fue después? Después del 67
—Lo de la viruta.
y del 68 ¿no? Cuando hiciste tu despacho de diseño editorial,
—¿Cuál viruta?
de revistas y todo. ¡Ah! También nos cantaron las sirenas otra
Entonces me explicaron: lo de la viruta es una conquista del
vez en la UNAM con la Imprenta Universitaria.
proletariado, la viruta se vende y nos dan las ganancias. Así que
Gustavo: Sí, cuando te dieron Publicaciones y las librerías.
tenían veinte años de hacer viruta, y hacían viruta todo:
Huberto: Y entonces le pedí a Gustavo que se viniera
imprimían un libro y lo picaban, o llegaba un camión con
conmigo y se trajo a todo su equipo. Entre ellos a Nemorio
papel en blanco, y luego nos daban sobres repletos de lana;
Mendoza y a Carlos Hernández, que era un vendedor que
según el sapo era la pedrada.
logramos sacar de la Librería del Hotel del Prado, donde tenía
Alejandro: Ésas sí son campañas a favor de la lectura ¿no?
muchos años. Y llegaron y destaparon la cloaca de la
Huberto: Sí. Eso lo conté en un libro.
Imprenta. Era un escándalo, porque había fraudes tremen-
Gustavo: ¿En cuál?
dos, hacían dobles tirajes. Lo descubrí con un libro de
Huberto: En Por sus comas los conoceréis (Conaculta). Años
Octavio Paz.
antes me entrevistaron dos amigos: Alejandro Toledo y Daniel
Gustavo: Sí.
González Dueñas, ¿no los conoces? Dueñas ha estado hacien-
Huberto: Justino Fernández reeditaba su Coatlicue cada
do libros de cine y también algo de Alejandro Jodorowsky.
año. A Miguel León-Portilla le escondían Visión de los vencidos
Trabajaban en equipo. Y Toledo está ahora en El Universal. En
en la bodega, y cuando llegaba a pedir cuentas: “¿Cuánto se
deportes.
ha vendido de mi libro?”, mandaban preguntar y del almacén decían: “Quedan cinco o seis ejemplares.” Gustavo: Pero los del almacén picaban los otros y los vendían por kilo.
rios periódicos por todo el país. Huberto: Pero ya chafeó esa revista, y el buen Siete se
Huberto: Sí, lo hacían viruta. Gustavo: Fíjate qué increíble. Una vez me encontré a don Miguel León-Portilla en una universidad norteamericana y pasé a saludarlo; de pronto le pregunté:
acabó. Gustavo: ¿Sí? ¿Y ellos te entrevistaron sobre esa época? Huberto: Me entrevistaron largamente y les conté de la UNAM,
de la Imprenta… Era para unos libritos que hacía
—¿Y usted sabe quién soy?
Marco Antonio Campos, negros, y que ponían, en mi caso,
—Claro, Gustavo Sainz, el que me editó Trece poetas del
HB en letras blancas grandotas en la portada, ¿te acuerdas? Eran como autobiografías, libritos pequeños. Ellos dos escri-
mundo azteca.
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Enrique: Aunque también publica en una revistita, Siete, creo que se llama, que aparece encartada los domingos en va-
Huberto: Sí se acordaba.
bieron haciéndome hablar en primera persona, aunque la
Gustavo: Perfectamente.
entrevista era suya; yo hablaba, sin preguntas, y lo mezclaron
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Alicia Pardo me dijo: no te metas con esto, te van a joder
todo. Digamos, algo de Cuadernos del Viento mezclado con algo
porque era muy cuate. Iba mucho a la Casa del Lago y era
de sábado, todo revuelto en la misma página. Yo les decía:
íntimo de Melo. Éste le mandaba recaditos, y la policía lo
—No, es que así no es.
detuvo. Lo torturaron y todo, pero luego lo soltaron porque
Y ellos:
era totalmente inocente. Bueno, ése es el asunto del escándalo
—Piense que el único que lo sabe es usted, nadie más;
policiaco. A Melo lo sacaron de la cárcel pero lo corrieron de
aunque las cosas ocurran 25 años después, ¿qué importa?
Difusión Cultural. Acababan de tirar al rector Ignacio Chávez
—Bueno, pues.
de manera violenta; a Jaime García Terrés, que era su yerno, lo
Enrique: El protagonista es el mismo, así es que…
habían mandado de embajador a Grecia, y había entrado de
Huberto: Sin embargo, bueno, pues okey; pero Marco
rector Javier Barros Sierra. Éste tenía como consejero cultural
Antonio Campos rechazó el libro porque encontró narrado ahí
a Gastón García Cantú, al que nombró director de Difusión.
el caso de Juan Vicente Melo en la Casa del Lago, que fue el
Y cuando él llegó, se encontró con todo el equipo de García
que acabó con nosotros en la Imprenta. Un asunto suma-
Terrés, a quien aborrecía: García Ponce y Valdés, que hacían la
mente desagradable. Había ocurrido un crimen: mataron a un
revista; De la Colina, en el cineclub; Pacheco, que organizaba
italiano homosexual, Albise Querel, hijo de un político en
conferencias; Melo, el director de la Casa del Lago; Héctor
Roma, importante, que estudiaba Historia del Arte en la
Mendoza, jefe de teatro y luego subdirector de Radio UNAM
Facultad. Todos éramos amigos de él. Y a este muchacho le
también, con Max Aub.
dejó su casa Héctor Valdés —que, por cierto, murió el año
Gustavo: ¿Ibargüengoitia?
pasado; no sé si te acuerdas de él.
Huberto: Jorge no trabajaba de planta en Difusión.
Gustavo: Sí, sí me acuerdo. Huberto: Él se había ido a dar clases a una universidad de
Gustavo: Pero hacía muchas notas para la revista. Huberto: Sí, en todos los números publicaba cuentos,
Francia, en Perpignan, o no sé dónde, y le había dejado su casa
ensayos, crítica de teatro, pero te estoy hablando de los que
a Albise. Ese chavo pertenecía al gremio homosexual de los
teníamos cargos. Yo era el corrector de pruebas de la Revista de
que no les gustan los putos sino los machos calados. Y entonces
la Universidad, y cuando llegué a director de la Imprenta,
compran a un albañil, a un gasolinero, a un chavo equis, o se
pues la hacía con más ganas.
van a una cantina, emborrachan a un tipo, y ya que lo tienen
Enrique: Entonces, ¿García Cantú los corrió?
bien pedo, estilo Nandino (Elías hacía eso y se lo contó a
Huberto: García Cantú dijo: “No puede ser director de la Casa del Lago un ‘sospechoso de asesinato’.” Y no sólo lo dijo,
Enrique Aguilar…). Gustavo: Sí.
lo escribió en la revista Siempre! Además, acabábamos de
Huberto: Que se la pasaba enamorado de un tipo toda su
descubrir que Alberto Dallal era el delator, porque también
vida, hasta que finalmente lograba emborracharlo y se lo lleva-
andaba ahí un personaje muy amigo de Melo, de García Ponce
ba a su casa, a la cama, pero cuando el tipo se lo tenía que
y de todos: Juan Guerrero, que hacía cine.
coger, pues no funcionaba borracho, y entonces era un drama,
Gustavo: Que murió joven ¿verdad?
y cuando se les quitaba la borrachera, los tipos decían:
Huberto: Murió de leucemia, y Juan era la pareja de
“¿Dónde estoy? ¿Quién es usted?” Y tal y cual. Ése es el
Dallal. La mujer de Guerrero era Lourdes Guerrero, la que
momento peligroso, en el que matan al seductor y lo golpean.
luego sería famosa en la tele, y la mujer de Dallal era una
Bueno, quien haya sido, mató a mordidas al italiano. Fue algo
arquitecta con la que tenía un niño.
realmente espeluznante, y en su agenda estábamos todos,
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Gustavo: ¿Dallal? No sabía.
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Huberto: Lo sé porque en aquel tiempo vivían cerca de mi casa en Tlalpan. Alberto era gente y de García Cantú, y era él —según Gurrola— quien le llevaba los chismes de las famosas orgías de la Casa del Lago, que no eran sino simples reventones, comunes y corrientes, con alcohol, ni siquiera con drogas. Los únicos que fumaban marihuana eran Salvador Elizondo y Juan Carvajal, nosotros no. Decíamos que la mota era de albañiles y soldados. De choferes, ¿no? Gustavo: Sí. Alejandro: Y qué, ¿ustedes no le entraban? Huberto: No, no. Alejandro: ¿Por qué? ¿Por pura discriminación? Huberto: Por precaución. Yo fumé marihuana por primera vez con Elizondo, Carvajal y su mujer, que era una muchacha guapísima, bailarina. Carvajal se la ligó y tuvieron un hijo, Juan Claudio, al que vi en el funeral de su padre el año pasado.
que aquella cacería de brujas era absurda. Y la respuesta del rec-
Él ahora está haciendo un libro de testimonios para recons-
tor fue:
truir un poco la vida de Juan. Total que García Cantú dijo:
—Qué, ¿usted también es homosexual?
“En la Casa del Lago llevan una vida escandalosa y voy a hacer
—Pues, que yo sepa, todavía no.
una auditoría.” Y entonces descubrió “fraudes” en todos los
—Entonces ¿por qué lo defiende?
departamentos. Héctor Mendoza había mandado poner, en el
O sea que el rector no entendía nada.
frontón cerrado de la UNAM, telones para poder hacer teatro
Enrique: Y conste que estás hablando de una gloria
ahí sin que rebotara la voz. Eso había costado mucho dinero, se consideró un gasto inútil, superfluo, dispendioso, etc. Luego
nacional. Huberto: Sí, del gran hombre en el 68. Luego me dijo:
dijeron que Gurrola había comprado una tonelada de clavos
“Melo es muy mal crítico de música, me lo ha dicho mi her-
para hacer una escenografía y estaba acusado de clavárselos. Y
mano, Pepe Barros Sierra (que escribía de música en no sé qué
así, por el estilo, todos. Melo fue acusado de violación. Me
periódico).”
habló por teléfono, lo tenían en el Departamento Jurídico:
Y yo: “Oiga, pues toda la gente dice que es un musicólogo
“Me acusan de estrupo, Huberto, pero si vieras al tipo al que
consumado y, además, excelente escritor, y tal y cual… Pero
violé… es un monstruo de dos metros y pico, fuerte, fuerte.”
le estoy avisando que se le viene un problema grave, porque
Enrique: Un ropero.
habrá conferencias de prensa, denuncias, cartas, protestas.
Huberto: Un roperote. Y yo: “¿Cómo? Ojalá.”
¡Un escándalo!”
Enrique: Que te la hagan buena. Huberto: Brincos hubiera dado...
Excélsior, empezaron con una campaña tremenda. Entonces,
Enrique: Es que Juan Vicente Melo era chaparrito
Fernando Solana, que era secretario general de la UNAM, propuso: “Saquémoslos a todos de Difusión Cultural y que se vayan
y flaquito. Huberto: Bueno, hablé con el rector Barros Sierra y le dije
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Y, efectivamente, la China Mendoza y Deschamps, en
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a la Imprenta con Huberto.” Y el rector: “Bueno, es una solu-
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ción.” Y cuando fui a proponerles eso, todos contestaron: “No, ya estamos redactando una renuncia masiva para la que vamos a pedir firmas de simpatizantes”. Y se publicó. Me acuerdo de que Alicia Pardo, que fue secretaria de García Terrés y a la que salvé de García Cantú trayéndomela a la Imprenta… Gustavo: Me acuerdo de ella, sí. Huberto: Alicia Pardo me dijo: “No te metas en eso, te van a joder.” Gustavo: También era secretaria de Max Aub. Huberto: De Max Aub, y amiga de todos nosotros, y me dijo: —Todo está muy bien, pero ellos son gente acomodada, y tú por primera vez tienes algo que te gusta: la Imprenta, y todo lo vas a echar por la borda. —Pero ya es tarde, es un asunto público, ya hay toda una batalla y tengo que entrarle,
esquiroles que inme-diatamente dicen: “Qué bien.” Me acuer-
ni modo, voy a mandar mi renuncia y la voy a publicar en el
do de que Ricardo Guerra me dijo: “Ustedes son como bonzos,
suplemento de Spota. Entonces nos fuimos. Gustavo y todos
se echan gasolina y se prenden fuego solos en el campus; son
sus amigos salieron conmigo, aunque pudieron haberse queda-
unos idiotas verdaderamente.” Y me quedé en la calle. Antes
do. Total, se acabó la vieja Difusión Cultural, todos para
de irme a la Universidad trabajaba en el Banco de México, con
afuera, excepto, claro, Alberto Dallal, que se quedó en la
un sueldo estupendo, donde había unas prestaciones
Librería Universitaria, y luego pasó con García Cantú a hacer
increíbles. Estuve ahí diez años. Todavía vivo en la casa de
la Revista de la Universidad, ¿te acuerdas? Entró al quite
Tlalpan que construí con un préstamo del Banco Central.
Héctor Azar y se apoderó de todo el teatro. Siempre hay
Había unos servicios médicos estupendos en la Clínica
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La biografía de Benito Juárez vendía tanto como un libro erótico
Londres. Ahí nacieron mis hijas, ahí me operaron del
—¿Qué quiere decir eso? —le pregunté después.
apéndice, y tenías el Club Deportivo Chapultepec en México
—Quiere decir que te la tienes que parchar en Buenos
y en Acapulco; claro, tú no jugabas golf, pero ibas ahí. Y, de pronto, estaba en la calle, en la calle de la amargura. Gustavo: Yo me fui a Estados Unidos un año. Huberto: Entonces vinieron las miserias. Nada más me quedó la Revista de Bellas Artes sin Gustavo, que diseñaba Vicente Rojo. Al principio, la diseñaba Ramón Pujol, un transterrado español que trabajaba en el INBA como jefe de edi-
Aires. (En broma, claro.) —¡No! Decliné ir a Buenos Aires. Y se fue en mi lugar… ¿cómo se llamaba? Gustavo: Roberto Suárez. Huberto: ¡Suárez! Que regresó convertido en subdirector de Publicaciones. ¿Era su pariente, no?
ciones. Él me dijo: “Que esto lo haga Vicente Rojo. Y, además,
Gustavo: No sé.
que lo edite la Imprenta Madero.” En la Imprenta
Huberto: Era el esposo
Universitaria le pedí a Vicente que fuera mi asesor para
de una sobrina de María del Carmen, muy bella.
tipografía y diseño, y no sé qué, y a Pepe Azorín para el taller.
Enrique: Pero ¿cumplió con…
Les pagaban diez mil pesos a cada uno.
Huberto: Con el cometido de acompañante. No sé. Ya
Enrique: Como asesores.
murieron ambos, Millán
Huberto: Y a mí me pagaban cuatro mil como director.
y Suárez, prematuramente.
¿Qué te parece?
Gustavo: Fíjate, te voy a contar cómo nació la oficina de
Alejandro: Por eso yo me metí de editor.
los SEP-Setentas. Los habíamos iniciado nosotros en un local
Huberto: Qué idiotas éramos, ¿no?
que teníamos en Río Nazas, y lo más pesado era la corrección.
Gustavo: Sí.
Entonces le dije a Gonzalo Aguirre Beltrán: “¿Por qué no pone
Huberto: El sueldo de director era de cuatro mil pesos
una oficina para que ahí hagan la parte editorial?” Y llamó a
y ellos eran… ¡Ah! Y otro asesor fue Arnaldo Orfila.
María del Carmen para poner esa oficina, a la que al principio
A mí me dijo Solana: “Sus asesores van a ser Orfila, Vicente
yo también iba con Alí Chumacero, Felipe Garrido, Huberto,
Rojo, Pepe Azorín, y no sé qué otro.” Ellos inmediatamente
Roberto Suárez.
dijeron: “La Revista de la Universidad ya no se hará en la Imprenta Universitaria, sino en la Imprenta Madero.” Y se llevó Gastón la revista. “Y la Imprenta sólo va a hacer los
Huberto: Felipe fue mucho después; a Garrido y a Pulido los llamó María del Carmen. Gustavo: Porque yo me salí bastante pronto de ahí, justa-
sobres de la Revista de la Universidad.” “¿Cómo es posible que
mente porque no podía hacer el trabajo de corrección, y…
la imprenta nuestra esté haciendo la talacha, la maquila más
para hacer mis propias revistas.
horrible?”, les dije. Muchos años después, estando en la SEP
Huberto: Para hacer Siete y tu Eclipse, pero me acuerdo de
Gustavo y yo (donde nos dio asilo María del Carmen
que a ti y a mí se nos ocurrió lo de los SEP-Setentas. Tú le
Millán)…
pusiste el nombre y Carlos Hernández nos dijo el tiraje que
Gustavo: Sergio Galindo.
teníamos que hacer, y que había que ponerle número a todos
Huberto: A ti Sergio Galindo, a mí María del Carmen, que
los volúmenes para que hubiera clientes cautivos: “Hay colec-
en aquel tiempo iba a ir a Argentina y me dijo: “Acompáñeme
cionistas fanáticos que no leen los libros, pero que lo compran
a Buenos Aires”. Y Alí Chumacero, que estaba con nosotros,
todo. Además, hay que envolverlos en plástico para que se
me hizo una seña con las manos:
puedan vender en los puestos de periódicos.”
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Lo erótico trata de excitarte como los textos religiosos tratan de convertirte; lo pornográfico, en cambio, te deja fuera...
Gustavo: Pero primero íbamos a hacer novelas eróticas tú y yo.
fuimos de la UNAM, a mí me llamó José Luis Martínez y me dijo:
Huberto: Ah, sí.
—Hola, Huberto, ¿cómo estás? ¿Me permites un momen-
Gustavo: Pero resultó que necesitábamos dinero para imprimir, y entonces se nos ocurrió meter la biografía de Benito Juárez, que vendía tanto como las eróticas.
to?, tengo que hacer un escrito. Acabó una nota a mano y me la dio. Decía: “Vamos a hablar de cosas intrascendentes, pero de lo que tenemos que
Huberto: Además, el primer año de SEP-Setentas fue
tratar será por escrito. Yo te escribo y tú me escribes, porque
como un premio de consolación, porque María del Carmen
estamos llenos de micrófonos.” ¡En el INBA, en la Dirección!
era la jefa de Divulgación, tenía Radio SEP, las secundarias
—Entonces, platícame, cómo has estado.
por televisión, y después la mandaron a Canal 13. También
—Pues muy bien, y tal y cual…
tenía los libros, a Alí, a Sergio Galindo, a mí, a ti, a Fedro
“Mira: Agustín Yáñez recibió una carta de Martínez
Guillén, que era un monstruo antediluviano, y luego trajo
Manatou que decía: ‘Dirige la Revista de Bellas Artes un enemi-
a Suárez, a Garrido y a todos los que ahora son capitanes
go personal del Presidente de la República. ¿Qué está haciendo
de la industria editorial en el gobierno. Alí hasta la fecha
ahí Huberto Batis?’” Era el secretario de…
sigue…
Enrique: ¿El secretario particular de…
Gustavo: Como sultán. Huberto: Sigue de factotum, pero Garrido estuvo de gerente editorial, con José Luis Martínez, en el Fondo. Gustavo: Sí.
era muy importante. Una coordinación de todo, y el tipo tenía aspiraciones presidenciales. ¿Y quién crees que era su asesor?
Huberto: Luego del Fondo estuvo en el…
Gustavo: No sé.
Gustavo: En el INBA.
Huberto: Henrique González Casanova, mi benefactor en
Huberto: ¡Ah, claro! En Literatura del INBA, después que tú.
la UNAM. “Lee lo que contestó Agustín Yáñez —me escribió José
Gustavo: No, no, antes, pero no en Literatura, era el director del INBA.
Luis—: ‘Señor Martínez Manatou, secretario de tal, recibí su oficio número tal, y le contesto con este oficio, número tal, y
Huberto: ¡Ah, hablas de Sergio Galindo! Lo confundí con Garrido.
luego nada más la firma: Agustín Yáñez.’” Así, pura cosa burocrática, sin decir nada. No contes-
Gustavo: ¿Garrido? Ahora está haciendo las publica-
taba qué estaba haciendo en el INBA Batis, ni “Desde este momento corro a Batis”, nada. Entonces me dijo José Luis
ciones… Huberto: En Conaculta. Pero también se metió (en tiempos de Zedillo) en el lío de los libros de historia de Aguilar Camín, de Educación, que ahora parece que va a resurgir.
Martínez: —Agustín quiere que vayas a verlo urgentemente por la puerta secreta.
Gustavo: Sí.
—¿Cuál puerta secreta?
Huberto: Oye, en aquel tiempo todos estábamos en la
Resulta que vas caminando por la calle y, de repente,
chilla más espantosa, ¿verdad?
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Huberto: No, no. Secretario de Estado, algo que luego fue Programación y Presupuesto con Salinas, no sé si todavía exista,
hay una puertita, por la que tienes que meterte agachado.
Gustavo: Sí, apenas si sacábamos…
Me dijeron que diera unos toquidos en clave, que entrara
Huberto: Serían los años setenta. Después de que nos
y caminara un poco. Hay un elevador, bum, subes, y chum,
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ahí estaba Agustín Yáñez en su escritorio (el mismo de Vasconcelos). Llegué hasta allí y me dijo: —¿Qué hiciste, Huberto? ¿Qué hiciste ahora? En la Presidencia están furiosos.
toda Europa. Dictó un oficio y lo firmé, aceptación y tal. Pero ocurrió que don Jaime Torres Bodet había publicado
—Pues que yo sepa, nada.
un breviario en el Fondo de Cultura acerca de Balzac, y yo
—Esto es muy grave, te consideran “enemigo personal” de
había escrito sobre el libro un artículo en Siempre!, y Benítez,
Díaz Ordaz.
que aborrecía a Torres Bodet, le puso como cabeza: “El Balzac
Estábamos en 1967. Un año antes de la matanza de Tlatelolco.
de un burócrata”, por Huberto Batis. Mi nota era seria y el libro padrísimo, pero Torres Bodet nada más vio el encabeza-
—No, yo ni lo conozco, no es personal la cosa.
do. Y luego llega este güey para agregado… raaaaam, me tachó
—¿Qué te parece irte de agregado cultural a Suiza o a
con saña. Yáñez me llamó otra vez: “No, está grave la cosa.
Canadá?
No te quieren ni fuera de México.”
—A Suiza.
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—Muy bien elegido, a Suiza, pues de ahí te desplazas por
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Enrique: Ni adentro ni afuera.
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Pintaron todas las calles y la raya azul te llevaba a no sé dónde, las rayas te llevaban a todas partes.
Huberto: Estaba de la chingada. Y, además, habían recogido ese número de la Revista de Bellas Artes y ya me había peleado con la mafia, porque al denunciar públicamente a García Cantú, Benítez se enojó con nosotros, pues le llevamos textos contra el que era su segundo, y dijo: “Están locos, a Gastón me lo traje de Puebla, donde trabajaba en la Biblioteca Palafoxiana, y no lo pueden atacar.” La renuncia de Juan García Ponce a la Universidad se la
Gustavo: ¿Sí? Dime dónde. Huberto: Es pornográfico, pero es una maravilla. Está en la Gandhi de Cuernavaca. Gustavo: Hace buenísima pornografía. Huberto: Pero divina, un librote así…; cuesta como cinco mil pesos. Gustavo: Sí, hace dibujos como del subconsciente erótico, por ejemplo: un señor tiene una señora gorda sentada encima
llevó a Pagés, y éste la publicó en las páginas de la revista en
a la que le tiene agarrada la nalga, pero tiene como 18 agu-
letras cafés, cuando el suplemento se imprimía en negro. El
jeros, y él tiene cinco dedos metidos en cinco agujeros.
otro día encontré, incluso, un recuadro donde Benítez decía que
Huberto: Como una gaita.
el suplemento no perdía nada sin nosotros. Porque luego todos
Gustavo: Además, son muy buenos dibujos.
renunciamos al suplemento: Melo en música, Colina en cine,
Olivia: Pero, ¿por qué pornográfico y no erótico?
Ibargüengoitia en teatro, Juan en artes plásticas; en libros yo.
Huberto: Es que es agresivo y además te hace reír, pero…
Total, le dejábamos el suplemento sin nada. Pero ahí estaba
Gustavo: No te excita, yo creo que lo erótico es lo que
Vicente Rojo que, junto con sus cuates Monsiváis y Pacheco,
excita; trata de excitarte como los textos religiosos tratan de
luego luego llenaron los huecos con otras firmas: José Joaquín
convertirte, y lo pornográfico te deja fuera o…
Blanco, Federico Campbell, David Huerta, Paloma Villegas, Héctor Manjarrez… Vicente Rojo empezó a desentenderse de la Revista de Bellas Artes, a retrasarla. Entonces le dije a Gustavo: —¿Qué hacemos?
Huberto: ¿Te acuerdas de una máquina que tiene mil lenguas giratorias? Gustavo: Sí. Huberto: Pone a una muchacha y le da a él la manivela, y
—Pues la hacemos nosotros. —Vamos a ver qué pasa. Hasta la fecha Vicente no me ha vuelto a hablar nunca. Su mujer era poderosísima, Albita Rojo, que en gloria esté, acaba de morir de cáncer.
las lenguas la van lamiendo. Todo eso metíamos en la revista. Enrique: No se pueden quejar de que luego uno haga travesuras, ustedes ya las hacían. Huberto: ¡Hombre! Era una revista oficial y mi trato con José Luis Martínez fue muy distante desde el principio,
Bueno, llegué al siguiente mes con Azorín y le dije: “Aquí está, diseñada por Gustavo Sainz, la Revista de Bellas Artes.” Enrique: ¿Azorín?
porque él quería de director de la revista a Wimer. Gustavo: Javier Wimer. Huberto: Y entonces a Wimer lo pusieron a hacer la
Huberto: Azorín era el jefe del taller de la Imprenta
revista El Maestro.
Madero. Gustavo le puso al número unos dibujos increíbles,
Gustavo: Sí.
de un tipo al que se le caía un hilo…
Alejandro: ¿Qué era en aquel entonces José Luis
Gustavo: Que se iba por todas las hojas.
Gustavo: Director de Bellas Artes.
Gustavo: De Tomi Ungerer, sí.
Huberto: El Maestro se llamaba y yo no la conocía,
Huberto: Acabo de ver en una librería un tomazo de él, cuesta una fortuna, de este año.
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Martínez?
Huberto:¿Ungerer?
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todavía existe, ¿no?, es una revista fundada por Vasconcelos. Fue buena en su tiempo y nunca más. Wimer también la hizo
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muy bien, y de premio le dieron el Libro de Texto Gratuito. Gustavo: Sí.
aquellas en las que se veía la República mexicana repleta de gente de la Olimpiada, ¿se acuerdan?
Enrique: Hasta ahorita que te oigo decir eso, parecía que José Luis Martínez sí estaba contigo por ser jalisciense también.
Gustavo: Sí. Huberto: ¿Cuál era el lema de los Juegos? Había algo, puso toda la República mexicana llena de monos, cayéndose
Huberto: No, él tenía que obedecer a Agustín Yáñez, que era el cacique de los jalisquillos, y José Luis es un tipo tan exquisito que, digamos, si estaba hablando con él, me decía: “Ya me tengo que ir a comer con los divinos.” Los divinos eran Jaime García Terrés, Carlos Fuentes...
varios al mar, y decía algo de la paz, como el apotegma de Benito Juárez… Gustavo: El lema… Huberto: Algo que terminaba… “Todo es posible en la paz”, creo. Y luego, fíjate lo que se le ocurrió a Abel Quezada:
Enrique: Benítez.
“¿Cómo va a llegar la gente, que no sabe idiomas de tantos
Huberto: No, Fernando Benítez qué divino iba a ser. Alí
países, a la Alberca Olímpica, al Estadio Deportivo, aquí y
Chumacero sí. Y antes de ellos, habían sido los Contemporá-
allá? Hasta la Ciudad Universitaria vamos a poner colores en
neos: Cuesta, Owen, Gorostiza, Villaurrutia, Novo, y comían
el suelo.” Tú seguías una raya verde y te llevaba a la Alberca
en el Bellinghausen. Yo llegué en el coche oficial con José Luis
Olímpica, pero de la Alberca Olímpica salían rayas hacia todas
Martínez hasta la puerta, y ahí seguimos hablando un rato,
las calles. Un verdadero laberinto.
pero el policía dijo que el coche se tenía que mover y nos bajamos. Nos quedamos en la puerta y le propuse: —Si quieres, entramos. Me tomo una copa y me voy.
Enrique: Ahí estaba el negocio. Ahí estuvieron las pinturas. Huberto: El billete. Pintaron todas las calles, y la raya azul
—No, no; tú no eres divino.
te llevaba a no sé dónde, las rayas te llevaban a todas partes.
Gustavo: Iba también Joaquín Díez Canedo.
Un cuate, que era asesor de Ramírez Vázquez, que se llama
Huberto: También Joaquín. En ese momento llegó Abel
Eduardo Terrazas, le dijo:
Quezada y me metió con los divinos, y ¿saben por qué era divino? Porque él pagaba. A Abel Quezada yo le había hecho ganar
—Arquitecto, ¿por qué no pintamos toda la Zona Rosa de rosa?
mucho dinero en el Comité Olímpico. Un día llegó y me dijo:
—¿Cómo?
“Preséntame a Pedro Ramírez Vázquez; he querido meterme y
—Los árboles, las casas, las banquetas…
no he podido; inventa algo.”
Me acuerdo que Ramírez Vázquez nada más dijo:
Yo era coordinador editorial de los Juegos Olímpicos y le
“¡Eduardo!”
informé a Ramírez Vázquez que Abel Quezada quería hablar-
—Yo… no, perdón, bueno, era una sugerencia…
le. “¿Qué querrá?”, me preguntó. Entonces le pregunté a Abel:
Pero a Terrazas le dieron el negocio de los souvenirs de la
—Dime de plano qué quieres. —Venderle pintura. Tengo una fábrica de pintura y se me han ocurrido unas ideas. negocio, yo creí que quería ayudarme con sus caricaturas en la propaganda.”
urbanos”, palomas y aros olímpicos flotantes, llaveros, mascadas, vestidos… Gustavo: Eduardo Terrazas estaba muy bien relacionado.
Y le dije a Abel: “Hazle unas caricaturas.” Entonces hizo
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Gustavo: ¿A quién? ¿A Eduardo Terrazas? Huberto: Sí, de todo, de todas las pendejaditas: “muebles
Y Pedro Ramírez Vázquez: “No, pues éste quiere hacer
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Olimpiada.
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En una fiesta de Navidad en su casa, creo que en el año 69,
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el techo estaba lleno de globos de gas y había un montón
Cuadernos del Viento.
de gente. Nos iban a tomar una foto a Carlos Fuentes, a
Alejandro: ¿En qué año?
Candice Bergen y a mí con Robert Mitchum. Nos
Gustavo: Como en los sesenta, ¿no?
abrazamos como grandes cuates, cuando Berta Cuevas entró en la habitación y apagó su cigarro en uno de los globos. Hubo tal explosión, que todos acabamos tirados
Gustavo: Sí, pues. Yo era muy amigo de Elías Nandino, desde 1956, y cuando él se fue al INBA e inició los Cuadernos
en el suelo. Enrique: Adiós foto con Candice Bergen.
de Bellas Artes, yo era asesor de la editorial Joaquín Mortiz;
Gustavo: Y se acabó la fiesta, porque muchos se pegaron
les diseñaba los libros, las portadas, hacía informes de lec-
en la cabeza. Fue un desastre completo. Él vivía en la Zona Alejandro: Oye, ¿y cómo se conocieron ustedes dos? Huberto: ¿Nosotros? Alejandro: Sí, ¿cómo ocurrió? Gustavo: Porque Huberto hacía una revista muy buena,
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tura, escribía las solapas o las contraportadas, corregía… Huberto: Pero eso fue mucho después de que nos conocimos.
Rosa.
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Huberto: El primer número salió en 1960, pero empezamos a planearlo desde el año 59, Carlos Valdés y yo.
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Gustavo: Sí, pero fue cuando estabas haciendo Cuadernos del Viento, ¿no? Huberto: Nos conocimos en la Facultad de Filosofía y Letras, creo tú ibas a estudiar ahí.
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En la revista salíamos de muertos, de directores de hospital...
Gustavo: Iba a clases. Alejandro: Me imagino que descubrieron alguna afinidad erótica por ahí, ¿no?
Huberto: Le costó un ojo de la cara ese matrimonio. Teresa Velo tenía ya una niña, Laura Gardos. Cuando ésta creció, una noche, al regresar a casa y meter el auto, se colaron
Huberto: Malena Galindo.
detrás de ella unos ladrones. Alfredo, al oír a la joven gritar,
Gustavo: Pues yo me acuerdo mucho de… Mira, Juan
bajó, como en película mexicana, a enfrentar a los ladrones.
Carvajal pretendía a una amiga mía, Esther Seligson, que
Entonces, pas, pas, le tiran y le vuelan un ojo, ¿qué te parece?
usaba medias de color sobre sus piernas maravillosas cuando
Gustavo: Horrible…
nadie más se vestía así.
Huberto: Pero entonces viene el drama. El niño Adrián
Huberto: Pero Esther Seligson era mi novia.
Joskowicz Seligson tenía una novia que era alumna mía, y un
Gustavo: Perdón, me equivoqué, quise decir Esther
día ella me dice: “Lo manda saludar su hijo.” “¿Cuál hijo? Ah,
Chelminski.
ya, sí, qué bien.” Y poco después veo en el periódico que este
Huberto: Con Esther Seligson, por cierto, viví un drama
chavo (y eso ya me lo había dicho la novia), era amante de una francesa, su profesora en el IFAL, y vivía con ella. Él era
tremendo. Gustavo: ¿Por qué?
actor de teatro y de cine, y tenía sus noviecitas, además de ésta
Huberto: Porque a los pocos días de conocerla me dijo:
que era maestra, amante y todo. Un domingo ella le dijo:
—Estoy embarazada.
“Vámonos a Tepoztlán.” Y ya se iban, cuando él toma un
—¿Tan pronto?
cuchillo de la cocina y la mata. Entonces va con Esther. Ella le
—No, no; de mi marido (Alfredo Joskowicz, el director de
habla a Alfredo y éste viene volando. Ya estando los tres (ella vive frente al Parque México, en un penthouse que tiene vista
cine). —Ay, qué susto me diste.
hacia los cuatro puntos cardinales), Esther dice: “Hay que lle-
—Pero estoy enamorada de ti; voy a dejar a Alfredo y me
varlo con el psiquiatra.” Y Alfredo: “Hay que llamar a un abogado.” Y el niño: “Para qué, si ya llegaron las patrullas.” Abren las
voy a ir contigo. —Oye, no, no; tampoco.
ventanas, se asoman y el papá y la mamá dicen: “¿Qué hace-
—Voy a abortar y ya.
mos?” Y en eso el hijo se tira por la ventana. Moraleja: ¿Para
—No, no, si abortas a ese niño, no te vuelvo a ver.
qué anda uno de hocicón, no? Metiéndose en lo que no debe.
—Bueno, entonces voy a tener al niño.
Alejandro: Para qué andas tú, Huberto…
Y nació. Se llamaba Adrián (ya tenía uno, y nació este
Huberto: Si vieras lo que sentí… Y pensar que yo le dije a
segundo hijo). Y Esther decía: “Este niño es hijo de Huberto.”
Esther: “Pobre niño, ¿por qué lo vas a abortar?” Debió de
Se lo dijo a todo mundo: “Éste es el papá del niño. Él me con-
haberlo mandado al Limbo en ese momento, luego luego.
venció de no abortarlo, por eso es el papá.” Y cuando el niño
Gustavo: Pues sí.
creció, ya adolescente, un día los encontré y le dijo: “Mira,
Huberto: Vivió una vida infeliz y era obviamente psicóti-
éste es tu padre.” Y eso quedó como una verdad absoluta.
co. Cuando ella hacía Cuadernos del Viento conmigo, Esther me
Alfredo se separó de ella y se casó con Teresa, la hija de Carlos
decía: “Cuando muera mi abuela, voy a heredar y haremos
Velo, el director de cine, lo que le costó perder un ojo.
una gran editorial.”
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Gustavo: ¿A quién?
Y un día me contó:
Huberto: A Alfredo.
—Ya murió mi abuela.
Gustavo: ¿Por qué?
—¿Cómo?, ¿de qué murió?
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Entonces la amistad, las relaciones con la gente es lo fundamental.
—Era prestamista y la mataron en su casa de Tecamachalco.
las librerías llegaban uno o dos ejemplares de algo, y él tenía lo último de lo último en revistas, libros, todo, y las librerías
Entonces dije:
nunca los reponían. Nadie los podía tener. Si querías saber
—Pues viene la lana para la editorial, ¿no?
algo, tenías que ir a casa de Gustavo. Nadie tenía lo que él;
Y nada, puso su propia editorial y además se volvió místi-
Sainz lo tenía todo. Después él mandaba revistas…
ca. Siempre anda en el Tíbet, es doctora en religiones por un montón de universidades, incluida la Sorbona y la de Jerusalem.
Alejandro: Pero se las regalaban. Él nos contó que le regalaban gran parte de todas esas… Gustavo: Porque compraba tanto que luego ya no pagaba
Enrique: ¿Y ustedes no compartían novias? Huberto: No, nunca. Gustavo: Nunca. Lo que pasa es que nos conocíamos a las novias muy bien.
más; en las librerías me regalaban las revistas. Huberto: Sí, pero también tenías otro sistema: enviar revistas a tus amigos de todo el mundo. Gustavo: Sí. Eso me lo enseñó Elías Nandino.
Enrique: Y también que les tocó un mundo más chiquito, ¿no?
Huberto: Y ellos, a su vez, te mandaban revistas literarias. Intercambio de novedades.
Huberto: Un día llegué a casa de Gustavo, que tenía su
Gustavo: Sí.
biblioteca así… Tengo que hacerlo de bulto [se para y escenifi-
Huberto: Lo máximo de la biblioteca de Gustavo era la
ca lo que dice]. Y vi sus libros. “¡Ah! ¡Tienes tal obra!”, y tomé
novedad. Algo estaba anunciándose apenas, y él ya lo tenía.
un libro, y lo abrí, y lo estuve hojeando. “¡Ay, qué increíble!”,
Gustavo: Eso hasta la fecha.
y lo volví a dejar en su lugar. Entonces, Gustavo lo tomó y me
Huberto: ¿Hasta la fecha sigues así?
dijo:
Enrique: Anoche sacó un ejemplar de la novela que Carlos
—Es tuyo. Te lo regalo.
Huberto: ¿Ah, sí?
—Sí, sí, es tuyo.
Gustavo: Sí. La silla del águila, que sale el lunes.
—Bueno, pues qué gran amigo. Qué cosa increíble, nadie
Huberto: Una historia bonita es cuando estábamos
había hecho algo así por mí. Y Rosita Lozano, entonces su mujer, la de las fotos de Gazapo, me dijo:
haciendo la revista médica. Gustavo: ¿Médica? Huberto: Sí, para Novaro.
—Es que ya lo abriste, güey.
Gustavo: ¡Ah! Caso Clínico. Como Alarma, haz de cuenta,
—¿Cómo que ya lo abrí?
y se subtitulaba: “Una esperanza para la humanidad que
—Gustavo no abre los libros. Los toma con mucho cuida-
sufre.”
do y les echa dentro un ojo; como tú lo abriste así, le tronaste todo el lomo y ahora se está deshojando, es una ruina. Era una muy buena puntada; después yo llegaba y abría todos los libros. Huberto: Gustavo era muy buen comprador de libros, todos los días iba a varias librerías y adquiría las novedades. A
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Huberto: Pero no era como Alarma. Revisábamos las revistas de medicina de varios países y veíamos las últimas noticias de enfermedades y tratamientos… Gustavo: Y hacíamos historias con eso.
Alejandro: Así te hiciste de una buena biblioteca…
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Fuentes todavía no conoce.
—No, Gustavo, ¿cómo? No puedo aceptarlo.
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Huberto: Y noticias serias, aunque luego también había casos médicos de enfermos que no se habían cuidado, y para ilustrar los artículos tomábamos fotos, y nuestras amigas eran
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las pacientes, o nosotros éramos doctores, camilleros, de todo. En la revista salíamos de muertos, de directores de hospital. Escribíamos y editábamos la revista que estaba en todos los puestos de periódicos de México.
Gustavo: Sí, y a su novia todos los empleados de la oficina la pretendían. Huberto: Sí, a todos se nos caía la baba con la novia de
Gustavo: Sí, se vendía mucho, mucho.
Palmira. Total, un día Palmira nos invitó a comer (no sé si
Enrique: Y ésa ¿a quién se le ocurrió?
estabas ese día) a la Zona Rosa, en el Alfredo’s, donde hacían
Gustavo: Fue una idea de Palmira Garza. Una amiga nues-
aquel famoso fetuccini.
tra, hermana de una novia de Batis… Huberto: ¡Ah, eso tengo que contarlo! Palmira era una mujer liváis y tenía una novia… Gustavo: Guapísima. Huberto: Muy femenina, muy bonita, muy coqueta…
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peinándose, todo… y Palmira era fea y algo ruda ¿verdad?
Gustavo: Claro. Huberto: Y estaba el restaurante de Jacobo Glantz en ese pasaje, ¿cómo se llamaba? ¿El Carmel? Gustavo: Ya no me acuerdo. Huberto: Total, que yo venía caminando por la Zona Rosa
Gustavo: Que se llamaba Sofía.
y pasa un coche blanco deportivo, no sé de qué marca, con
Huberto: Que todo el día estaba limándose las uñas,
una muchacha bellísima, lentes oscuros, pañoleta flotante, y
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me quedé ¡aaahhhh...! parado a media calle. Llegué a la mesa
Huberto: Y cuando les describí el coche y a la mujer, se
donde estaban esperándome, casi flotando en el aire. Me senté
empezaron a reír pensando en el susto que me iba a llevar,
y dije: “Acabo de ver a la mujer más hermosa del planeta, iba
porque la habían invitado, para ver si pegaba su chicle conmigo.
en un auto deportivo, así y asado.” Y empezaron a reírse.
La bellísima acababa de llegar de Suiza, divorciada, con hijos.
Pensé: “Qué raro que se rían.”
Y entonces Palmira dijo: “Te presento a mi hermana Alma
—No, hombre, lo digo en serio. Pasó la mujer inalcanzable, la mujer imposible, a unos centímetros de mí.
Esa tarde nos fuimos a casa de ella. La mamá vivía atrás
Después pedí una cerveza. De repente grité:
del jardín y jugaba cartas. Tenía un hermano que llegó a se-
—¡Ahí viene! ¡Ahí viene! ¡Ahí viene!
cretario general de la UNAM con José Sarukán.
Y ni siquiera volteaban.
Gustavo: ¿Hermano de ella?
—¡Miren!
Huberto: Garza…
No volteaban. Y llegó a la mesa. Era la hermana de
Gustavo: Juan Antonio Garza, sí. Huberto: Era entonces investigador de El Colegio de
Palmira.
México.
Gustavo: Sí.
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Rosa.”
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En Crónica de la intervención está contada mi historia
Gustavo: Él era mi compañero de la escuela primaria, desde entonces los conocí a ellos; y era mi mejor amigo en el Colegio Simón Bolívar.
Gustavo: La revista se le ocurrió a Palmira, y yo fui el que se la ofreció a Novaro y les lleve tres números en maqueta. Huberto: A Luis Guillermo Piazza.
Huberto: ¿Ah sí? Es matemático, creo… Gustavo: No tengo idea. Como nos dividían por letras, él
Gustavo: Piazza era el de Novaro, y a ellos les encantó. Ellos producirían todo. Nosotros entregábamos maquetas y
era de la primera sección, Garza, y yo de la segunda, Sainz, y
ellos nos daban una cantidad fija por número, que alcanzaba
los dos éramos primeros lugares de sección. Entonces nos
para los sueldos de nuestro equipo, sueldos bastante deco-
sentaban al frente, y en todos los años que estuvimos juntos,
rosos. Duró bastante tiempo, como… no sé cuánto, como tres
siempre fuimos los primeros lugares.
o cuatro años, más de sesenta números. Quizá ochenta…
Huberto: Pues total, ese día llegué a la casa aferrado ya de la mano de Alma Rosa.
Alejandro: Habría que echar a andar ese tipo de proyectos otra vez ¿no?
Enrique: De la inalcanzable. Huberto: Y conocí a los niños. Los acostamos, tal y cual, y se hizo una fiesta. Vino gente y todo mundo me envidiaba. Gustavo: Su papá era un alto jerarca de Teléfonos de México.
Gustavo: Bueno, pero en aquel momento conocíamos a toda la gente, a diferencia de ahora. Por ejemplo, el director de Novaro, que es el de las historietas, era mi amigo desde mucho tiempo atrás. Alejandro: Entonces la amistad, las relaciones con la gente
Huberto: ¿Ah sí? Y tenían una casa enorme, ¿estaba en la calle Carreteraco?
es lo fundamental. Gustavo: Es lo fundamental, sí. Aunque también
Gustavo: No me acuerdo, por Coyoacán. Luego hicimos una historieta que se llamaba Las aventuras de Petra Canales y
podríamos anotar la perseverancia, la pasión, la responsabilidad, nuestro entusiasmo.
Petra Canales era Alma Rosa, que salía en una motocicleta
Huberto: Y luego viene Eclipse.
gigantesca; el villano de esa fotonovela era Carlos Monsiváis.
Gustavo: Sí, Eclipse. Me asocié con una encuadernadora
Pero no la pudimos vender, nada más hicimos un número y nunca encontramos quién nos diera más dinero. Alejandro: Oye, pero ustedes sabían hacer muy buenos negocios, ¿no? Tenían buen colmillo.
que se llamaba Olimpia, con un señor Villicaña… Huberto: ¡Claro! Eran mis cuates, los Villicaña. Tarcisio era el mayor. Gustavo: Que hacían libros para el Fondo de Cultura.
Huberto: No, éramos malos para los centavos…
Huberto: Sí, y para la UNAM.
Alejandro: Digo, fuera de algunos fracasos por ahí, como
Gustavo: En realidad, no me acuerdo por qué los conocí.
ese único número, pero por lo demás hacían cosas que fun-
Huberto: ¡Por mí!
cionaban muy bien.
Gustavo: ¿Por ti?
Gustavo: Pues sí, creo que algunas cosas funcionaron bien. Huberto: Todo mundo se hizo rico…
páticos y honorables.
Gustavo: Menos nosotros.
Gustavo: Bueno, ellos eran mis socios.
Enrique: Y ¿por qué?
Huberto: Sí. Yo también era agente de ellos: les con-
Huberto: Pues no sé, por honrados, por tarugos, por…
seguía trabajos y me daban una comisión, en tiempo de
Gustavo: Por comprar libros.
vacas flacas.
Enrique: Pero, por ejemplo, esta revista Caso Clínico…
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Huberto: Sí. Porque yo les di a ganar mucho. Eran sim-
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Gustavo: Y también entró Impresora Mexicana.
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Huberto: ¡Ah, sí!, y los tipos que anunciábamos se enojaban por salir en Eclipse. Enrique: En lugar de pagar, se enojaban. Huberto: Sí, si pones Coca-Cola junto a una encuerada, ¡óyeme!, ¿qué pasó? Te pueden demandar. Y, además, Gustavo era censor de cine en Gobernación. Alejandro: ¿Fuiste censor? Olivia: ¿De veras? Gustavo: Supervisor. Y eso era buenísimo. Veía las películas y me enojaba mucho porque, por ejemplo, Palmira me decía: “En La dolce vita Anita Ekber se quita el brasier y se le ven los senos.” Y yo decía: “No puede ser.” Era mentira, pero pensaba que era cierto y que habían cortado la escena. Un día fui a la oficina y pedí ver al director; Mario Moya Palencia, Huberto: Porque ellos nos ayudaron en ese asunto. Tú tenías fotografías, servicios, tenías la manera de hacer la revista, teníamos todo. Hasta a las modelos…
que acababa de tomar posesión. Le dije: —Licenciado, a mí me gusta mucho el cine y quiero ver las películas antes de que las corten. Quiero trabajar aquí.
Gustavo: Sí.
—Bueno, con una condición.
Huberto: Ellos imprimían, ponían la lana. Y lo que no
—¿Cuál?
sabíamos era qué hacer con la publicidad, metíamos anuncios
—Que me enseñe cine.
gratis.
Empecé a trabajar ahí, y los sábados veía con él tres pelícu-
Gustavo: No, contratamos a unos tipos que no resultaron, y nos llevaban anuncios gratis para ver si convencían a los anunciantes.
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las. Todos los sábados, durante doce años, además de ver una película cada día a las siete de la mañana. Huberto: Y se las explicabas.
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Sí, y le dijo: “Eres un miserable, eres un tal por cual, eres un no sé qué...”
Gustavo: Pero luego se puso mejor. Hubo una película,
Gustavo: Yo paré a cargar gasolina, entramos a comer y
Nacidos para perder, que nadie quería dejar pasar, y yo la
cuando nos sirve la comida me dice: “¿No te acuerdas de mí?”
defendí: que era muy buena, y que tal y tal, y pasó. Los tipos
Yo nunca había estado en medio del desierto. “Soy Estela, la
que la distribuían se hicieron tan, tan ricos, que a partir de ese
primera esposa de Huberto.”
día me invitaron a Los Ángeles cada mes. Yo iba con ellos, en
Huberto: ¿Tú estabas con quién?
su avión privado, a ver películas en las casas distribuidoras, no
Gustavo: Iba con mi familia, con Alessandra Luiselli y mis
en los cines, para ver cuáles compraban. Yo les decía:
hijos, Claudio y Marcio. Veníamos a México en coche y
“Cómprate ésta, cómprate esta otra.”
pasamos por ahí.
Olivia: Curador de cine.
Huberto: ¿Qué tal? ¿Eso fue hace unos años?
Gustavo: Más o menos.
Gustavo: Hace unos años, sí.
Huberto: En esa época aparecen Fernando Macotela
Huberto: Porque ahora Estela y Poncho, su marido, del que
junto con Hiram García Borja en Cinematografía. Yo estaba
tuvo un hijo, están con el Barzón.
por separarme de Estela Muñoz Reinier, mi primera esposa,
Gustavo: ¿El Barzón?
y vivíamos en el mismo edificio que Macotela.
Huberto: Sí, una asociación de deudores. Porque el
Gustavo: Que pretendía a la hija de Echeverría.
Salinato los obligó a remozar la gasolinera y el restaurante. El
Huberto: ¿Quién? ¿Macotela?
gobierno les prestó dinero y no pudieron pagar nunca. Lo
Gustavo: Macotela, sí. Fernando Macotela. Siempre
perdieron todo y viven en ese mismo pueblo. Con mi divorcio
teníamos guaruras afuera, vigilándonos. Huberto: Fernando era muy amigo de Estela… Se la llevó a trabajar a Cinematografía. Gustavo: No me acuerdo de ella, creo que sí la conocí. Huberto: La conociste bien. Gustavo: ¡Ah, claro! ¿Sabes dónde me la encontré? En una gasolinera cerca de la frontera. Huberto: ¡Allí vive, allí sigue! Está casada con Alfonso
pasó algo curioso. Ahí entra de nuevo Terrazas. Entré al Comité Olímpico, y Eduardo se trajo de Nueva York a una gringa, Beatrice Trueblood, que es famosa entre los editores. Gustavo: Famosa, famosa; hasta personaje de la mayor novela de Juan García Ponce. Huberto: De Crónica de la intervención. Ahí está contada mi historia. Un día Ramírez Vázquez quería hacer unos trípticos, con una foto y texto en los dos lados, grandes, y Terrazas
Trujillo Acosta, el dueño de la gasolinera, y tienen un restau-
decía que había que imprimir de un modo, y Ramírez
rante.
Vázquez que de otro. Era domingo y me llamaron a mi casa,
Gustavo: Yo iba con mi familia. Veníamos de
que fuera. Y Pi Ar Vi me preguntó:
Albuquerque a la ciudad de México por carretera. Pedí de
—Usted ¿cómo imprimiría, así o así?
comer, y cuando llegó con las viandas me dijo: “¿No te acuer-
—Pues así, porque primero ve uno esto, lo dobla, ve lo
das de mí?”
demás, y de esta manera no tiene que ir subiéndolo, y el de
Huberto: Cerca de Ciudad Juárez, en Villa Ahumada.
atrás no te va a decir: “Baja tu papel.” O vas a tener que
Gustavo: Sí, cerca de Ciudad Juárez, de El Paso.
doblarlo así…
Olivia: Y ¿tuvieron hijos? Huberto: Dos hijas maravillosas, Gabriela y Ana. Viven conmigo en Tlalpan con sus familias. Tengo dos nietas, Mariana y Paulina, hijas de Gabriela y de Eduardo Domínguez.
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Y entonces Ramírez Vázquez le dijo al otro: “¡Ya ves, Eduardo, pierdes tú!” Y así fue como PRV me nombró coordinador y sacó a Eduardo de las ediciones. Luego Eduardo me dio un puñetazo. Se
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acercó a mí y… ¡bolas! Me pega y caigo al suelo. Entonces Bea-
ni aquí, sino llenar una línea o dos o tres, pero completas. Y
trice Trueblood va, me atiende, me cura y me enamoro de ella.
entonces Ramírez Vázquez me mandó a Nueva York a quitar o
Enrique: La secuencia perfecta.
poner texto, pero sin meter la pata. Y me dieron un aparato
Huberto: Exacto, y mandó por un tubo a Eduardo, fíjate
contador de letras, dificilísima chamba. Y me tenía que ir a la
nada más.
biblioteca de Nueva York a buscar libros para saber de qué era
Alejandro: En ese instante cambió el…
esto y lo otro y componer el texto de Novo sin cometer
Huberto: Sí, y le dijo: “Eres un miserable, eres un tal por
errores.
cual, eres no sé qué.” Y allí cambió la historia de Eduardo y la
Enrique: Pues qué fascinante, ¿no? Vivir en Nueva York…
mía. Mis hijos estudiaron en la misma escuela, Discover, en
Huberto: Sí, además en el Waldorf Astoria.
Cuernavaca, que los hijos de Eduardo (que tuvo con otra
Alejandro: Nada más.
mujer), y Eduardo y mi segunda esposa, Mercedes Benet, una
Huberto: Eran tiempos de la Olimpiada. Imagínate, el
catalana, se conocieron ahí. Eduardo le preguntó: —¿Estos son hijos de Huberto? —Sí: Huberto Emanuel, Mercedes, Santiago, Montserrat y Juan Ignacio.
Waldorf Astoria, qué extraordinario, ¿no? Decían que en ese tiempo el hotel era de Miguel Alemán. Alejandro: ¿Cuánto tiempo estuviste ahí? Huberto: Se me hicieron siglos de ensueño y felicidad. Y
—Ah, me lo saludas.
aquí me despido de ustedes. Luego le seguimos a las memo-
Y ella me dijo:
rias, ¿no, Gustavo?
—Te manda saludar un señor Eduardo Terrazas. —Sí, cómo no me voy a acordar de él, si me rompió la madre. Enrique: ¿Y qué pasó después con la gringa? Huberto: Pues seguimos juntos antes, durante y después de la Olimpiada, y fuimos a Nueva York. Estuve trabajando ahí. Ella estaba en Skira, donde hacen unos libros divinos, y Ramírez Vázquez le encargó el primer libro que se hizo sobre el Museo de Antropología. El texto y los pies de foto eran de Novo, y Novo se murió. Entonces ella, diseñadora, decía que los pies de foto no podían terminar aquí ni aquí
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Gustavo: Cuando venga de Estados Unidos, en unos meses.
Portafolio EKO
Denisse
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mpezaré hablando claro: Denisse me fascina y me
la literatura erótica, especialmente al Marqués de Sade.
obsesiona sexualmente. Semanalmente la sigo en la
Denisse, según me lo explica el mismo Eko, es el resultado de
más audaz tira cómica que se ha publicado en México
sus propias fantasías sexuales. Imagino yo que Denisse
en lo que va del siglo. Denisse está emparentada con la
hubiera fascinado a André Breton y no sé si llegó a conocerla
Justine del Marqués de Sade, y a su lado Betty Boop, que fue prohibida en la década de los treinta, no es más que una
Luis Buñuel. Denisse no es una prostituta. La veo como una mujer soli-
inocente párvula que hablaba, cuando llegó al cine, con una
taria, de enorme belleza, angustiada por sus sueños eróticos
vocecita chillona que después copiaría Marilyn Monroe. La
que no puede llevar a la realidad. Su ninfomanía la conduce a
agresividad sexual de Denisse sólo la he encontrado en algunas
la blasfemia y a poblar sus fantasías con calaveras y cadáveres
historietas que circulaban clandestinamente en Europa a prin-
en estado de putrefacción. Su lujuria, por insatisfecha, no
cipios de los cuarenta y que tenían como protagonistas a
encuentra reposo, de ahí que su cuerpo y su rostro estén
mujeres famosas de la época, como Greta Garbo, Joan
sufriendo un deterioro alarmante en los más recientes dibujos
Crawford o la hija de Winston Churchill. Pero se trataba de
de Eko. Este artista excepcional un día se presentó en mi estu-
material deleznable que ahora empieza a rescatar la revista no
dio trayéndome un regalo formidable: un dibujo en el que yo
conformista Le Crapouillot que se edita en París. Los dibujantes
aparezco con Denisse. El extenuado soy yo. La vampírica
eran pésimos aunque lograban notablemente el parecido de los
rubia, echada sobre mí, me exprime hasta la última gota. La
protagonistas. En estas historietas de autores anónimos todo
expresión que Eko puso en mi rostro es la de un agonizante.
se permitía, hasta que Churchill, armado de gigantesco falo,
Denisse en su lujuria y maldad mata en mí toda mi capacidad
tuviera relaciones incestuosas con Sara, y que la divina Greta
creadora. Por el pincel fálico se va la vida. En el dibujo de Eko
hiciera un viaje al África para cohabitar con aborígenes y
encontré una advertencia: las Denisses son peligrosas y hay
después entregarse al más irrefrenable bestialismo con monos,
que evitarlas. Entiendo el mensaje pero hago caso omiso de él.
leones y elefantes. Por la cama de Joan Crawford desfilaban
Cada sábado busco ansiosamente a Denisse y me angustio al
los más famosos actores de Hollywood incluyendo Rin-tin-tin,
constatar que es tan sólo un dibujo trazado por la mano de un
el caballo Piger y la mona Chita en relación lésbica.
artista genial: Eko. Denisse no está hecha de carne ni de hue-
El autor de Denisse es un dibujante excepcional: Eko. Ha estudiado concienzudamente a los grandes dibujantes del
sos. Está hecha de tinta china. Sólo con mi imaginación podré poseerla.
pasado y su influencia más evidente es nada menos que Durero. Eko es un hombre culto que ha leído a los autores de
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José Luis Cuevas
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Ensayo Georges Devereux
Rostro y sexo
El vientre facificado
E
l vientre facificado
natural que la han hecho, de
clínica, cuando les mencioné
durante mis comentarios del
modo independiente, tres
el estudio de Freud.
vientre (o del trasero) facifi-
de mis alumnos de psicología
De ello se desprende que
cado deberemos tener pre-
es una variante del exhibicionismo, tanto
masculino como femenino o incluso ambiguo cuando, como en los chistes obscenos, se confunde el rostro con el ano. Estas pocas observaciones sirven para indicar que la facificación del vientre (o del trasero) tiene sus raíces en una fase muy precoz del desarrollo psicosexual en el que las fases en cuestión todavía se solapan. Esta hipótesis está sólidamente reforzada por la constatación de que ese tipo de rostro es una versión adulta del “hombre renacuajo” de los dibujos infantiles. Esos dibujos esbozan sólo la cabeza y los cuatro miembros: la cabeza, sin cuello, se confunde totalmente con el torso. Los brazos salen de donde tendrían que estar colocadas las orejas; las piernas salen de la barbilla. Esta comparación es nueva: al parecer no la han hecho ni Freud, ni los arqueólogos ni los especialistas de la obra de Magritte. Sin embargo esta comparación es tan
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sente las afinidades de tales
tamente por una inscripción:8
representaciones con el hom-
Despoinas de hupo kolpon
bre renacuajo, que revela su
hedun, chthonias basileias.
carácter regresivo.
A. B. Cook9 ha distinguido bien el lazo entre esta ins-
Por otra parte, el problema del vientre facificado
cripción y las célebres pala-
en la Antigüedad rebasa con
bras: Baubous hupo kolpais,
mucho el de los mitos que se
citadas por Clemente. Apunto finalmente que
refieren a Baubo. El “rostro” de las figuras de este tipo
la idea de un rostro pintado
que provienen de Priene
sobre el vientre, que parece
parece joven.
que se ríe cuando la “bailari-
1
Por de pronto, dos de
na” se retuerce, sólo parece
estas terre cotte no tiene ni
una hipótesis seductora10
nariz ni boca (números 152,
cuando no tenemos en cuenta que descuida por completo
154). En consecuencia Picard (p. 250) las compara con los
Más interesante aún es el
Picard a este respecto cita la
un detalle que es muy impor-
dioses “gastrocéfalos” que se
hecho de que se pretende que
opinión de Lagrange, quien
tante: el movimiento de la
agruparían con los dioses
esos seres acéfalos ven con
piensa que incluso “danza del
“acéfalos” estudiados por A.
sus pezones. Es el caso de un
vientre” sería un eufemismo.
Delatte.2 Resulta interesante
Bes “estetocéfalo”.5 Volveré a
que, según una leyenda cre-
hablar de una caricatura que
que el Iakchos del texto de
resa aquí no es el modo como
tense, Molos perdió su cabeza
muestra a una mujer cuyos
Clemente sería un rostro
el gesto de Baubo se llegó a
—convirtiéndose en acéfalo—
pezones “bizquean” —prueba
pintado sobre un vientre de
“escenificar” en Eleusis. Es
por haber querido violar a una
de que los temas de la imagi-
mujer (“Baubo”) es insosteni-
mucho más importante
ninfa. Esta “decapitación"
nación humana son intem-
ble desde el momento en que
retener el “verdadero” gesto
corresponde a una castración
porales.
se supone, junto con Lagran-
que el mito habría atribuido
3
7
La hipótesis que apunta
mano de Iakchos. Por lo tanto el problema que en primer lugar me inte-
Por el contrario encuentro
ge, que no se trata de una
a Baubo antes de que fuera
cado en otra parte de este
muy poco convincente la hi-
simple “danza del vientre”
depurado. De este tema he
libro, con frecuencia la cabeza
pótesis de P. Perdrizet, acep-
sino (aparentemente) de un
hablado en el capítulo “El
simboliza la verga. Además,
tada por Picard, según la cual
coito ritual, ya que el coito
gesto de Baubo”.
cuando se levanta la parte
el Iakchos del texto de Cle-
habría ocultado a los inicia-
superior (hueca) de algunas
mente no sería sino un ros-
dos ese “rostro” pintado.
representaciones de los Teles-
tro pintado sobre un vientre
foros, no es una cabeza sino
de mujer, y que parecía que
un glande de pene lo que aparece.4
porque, como ya lo he indi-
54
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ES
6
Esta constatación refuer-
A continuación tenemos que determinar de qué modo el hecho de levantarse la ropa,
za mi convicción de que se
que implica la exhibición del
reía cuando “Baubo” bailaba
trata de un parto. Esta inter-
sexo de Baubo en el momen-
la “danza del vientre”. Pero
pretación está apoyada indirec-
to del parto, desembocó en
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Tanto Freud como Ferenczi han interpretado la cabeza de la Medusa, cuya cabellera estaba formada por serpientes entrelazadas como un símbolo de la vulva fálica una “metamorfosis” de su
el vello púbico porque las
vello púbico y la vulva, sino
hecho, un fotomontaje reali-
sexo y de su tronco en un
mujeres griegas se lo depi-
el alegre rostro de un hombre.
zado por un fotógrafo ame-
rostro que es una represen-
laban.
tación simétrica de las divi-
Ahora bien, por su dis-
ricano en China, mostraba la
Pezones = ojos. Un dibujo
posición, el vello púbico de la
entrepierna de una china con
nidades del Próximo Oriente,
cómico muestra a una mujer
mujer se parece mucho a una
los labia horizontales. Ahora
y en particular de Priene, que
desnuda con los pezones
puntiaguda perilla, del tipo de
bien, algunos años después
no tienen más que una
asimétricos que parecen “biz-
las que en inglés se llaman:
de la guerra, una psicóloga
cabeza que hace las veces
quear”.¡Su médico le acon-
“Van Dyke”. Personalmente
(clínica) entrada en años
de cuerpo, o si se prefiere, un
seja que vaya a un oftalmó-
he oído a un gran sabio
que había, no sé cómo, oído
cuerpo que es ante todo una
logo! (The New Yorker).
—muy amable, pero también
hablar de esta pretendida
muy grosero hablando— diri-
particularidad de las chinas,
cabeza (un rostro).
Un somalí, de paso por
Para resumir, la ecuación
Budapest, transformó en sue-
girse a su propia madre y a
me interrogó ampliamente
abdomen o sexo = rostro es
ños el vello púbico (no depi-
su mujer (a las que sin duda
sobre las fuentes incons-
bastante extendida; de este
lado) de una mujer húngara
quería mucho) del modo si-
cientes de ese fantasma que
modo tanto el torso de la mu-
en un rostro de hombre bar-
guiente: “¡Eh, mis Van
acabé por pensar que
jer como el bajovientre del
budo. Esta cara barbuda re-
Dykes! ¿está la comida?”
intentaba, sin demasiado
hombre se pueden carica-
presenta sin duda el fantas-
turizar.
ma del “pene escondido” de
renczi13 han interpretado la
historia no tenía ningún fun-
la mujer y, al mismo tiempo,
cabeza de la Medusa, cuya
damento real. En aquella
hombres sólo citaré una cari-
se corresponde con el hecho
cabellera estaba formada por
época no pude dar ninguna
catura en que unas lentes,
de que la cabeza y el brazo de
serpientes entrelazadas como
explicación psicoanalítica a
situadas en la base del pene,
Iakchos surjan de la vulva de
un símbolo de la vulva fálica
este singular hecho. Ahora
representan los ojos; el vello
Baubo. Pero este fantasma
(velluda), que “petrifica” al
pienso que la idea de los
púbico, el pelo y la barba; y
parece que tiene también
hombre; dicho de otra ma-
labia tan horizontales como
el pene la nariz. Una ligera
otro aspecto, del que hablaré
nera, que provoca una erec-
los labios de la boca se podría
deformación del resto del
dentro de un momento.
ción.
relacionar, en parte por lo
Por lo que respecta a los
bajovientre le da al conjunto
12
Volviendo al rostro abdo-
Tanto Freud como Fe-
Los labia también pueden
éxito, persuadirse de que esa
menos, al mito de la vagina
minal, Roheim me habló un
sufrir una transformación
día de una paciente muy per-
fantasmagórica que aumente
una estatuilla de Priene, re-
turbada, atormentada por la
la similitud entre el sexo
cuestionar una parte de la in-
producida por Freud,11 repre-
“escena original” y obsesio-
de la mujer y un rostro.
terpretación de Roheim del
senta un vientre facificado.
nada por el recuerdo de un
Durante la segunda Guerra
sueño del somalí. No niego
La ropa remangada semeja
juguete obsceno que había
Mundial —y quizá incluso
que en una primera apro-
al pelo rodeando el rostro.
pertenecido a su padre. Al
antes— algunos americanos
ximación el vello púbico,
Los pezones son los ojos; el
desnudar el bajovientre de
creían que la “hendidura” de
“visto” como una barba de
ombligo, la nariz; y el pliegue
este juguete. que representa-
las chinas era no vertical sino
hombre, representa el “falo
de los muslos, la boca. Falta
ba a una mujer, se veía no el
horizontal, como la boca. De
femenino”. Pero creo que pro-
la apariencia de un rostro. En cuanto a las mujeres,
54
TRANSGRESIÓN
ES
dentada. Esta hipótesis me lleva a
TRANSGRESIÓN
ES 55
los pawnee, me dijo que entre estos indios existía también el mismo cuento, con la diferencia de que en lugar de batata era una mazorca de maíz y la ballesta un arco.14 Después de haber visto que los fantasmas de la masturbación son casi invariablemente fantasmas edípicos disfrazados, de la agresividad del sistema (disparar una flecha) empleado por el joven para retirar lo que “taponaba” a la chica deduzco que el consolador que “bloquea” la vagina simboliza la verga fantasmagórica del padre que hay que extraer antes de poder casarse con la chica “taponada”. Este tipo de fantasmas los encontramos entre mujeres esquizofrénicas y también a veces entre meros neuróticos: fundizando más, ese “rostro”
batata cuando ésta se rom-
de ballesta para que se
barbudo es el del padre —del
pió en dos; la joven no podía
clavara en la batata. Y tiran-
sólo tenía una neurosis be-
“propietario originario de la
sacar de su vagina el trozo de
do de la flecha el joven pudo
nigna tuvo, durante una de
mujer"— que hay que arran-
batata que se quedó dentro.
extraer de la vagina el trozo
sus sesiones, una breve des-
car; que hay que extraer de
Un joven la encontró en
de batata y después la joven
compensación psicótica total-
la vagina antes de poder pe-
este estado y prometió reti-
cumplió la promesa dada.
mente imprevisible. Alucinó
netrarla. Dos cuentos pare-
rarle ese trozo de batata si
cen apoyar esta inter-
aceptaba casarse con él. Tras
de regresar de los sedang,
ba en su vagina. Su analista,
pretación.
haber dado su consentimien-
le conté esta historia a un
didáctico reputado, paró
to, el joven disparó en la
condiscípulo que venía de
inmediatamente su descom-
vagina de la chica una flecha
hacer trabajo de campo entre
pensación invitándola a le-
1. Una joven sedang se estaba masturbando con una
56
TRANSGRESIÓN
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2. Cuando, poco después
Una joven que al parecer
que la verga de su padre esta-
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El cometido de la vagina dentada es amputar el pene que la penetre.
vantarse del diván y sentarse
padre. Si, por el contrario, es
motivo no se atrevía a hacer-
tiempo que una estudiante
frente a él, en un sillón, el
una verga quien impide (en
le una felación a su pareja.
de medicina de primer curso,
resto de la sesión.
el fantasma) que nazcan los
Ya he apuntado en otro lu-
tras habérselas arreglado para
niños, a veces puede ser la
gar que a numerosas mu-
salir de la sala de anatomía
o de su verga, “haciendo
del primogénito que no
jeres que rechazan la felación
después de los demás, cortó
guardia” a la entrada o en el
quiere que nazcan sus her-
no les gusta comer carnes
la verga de un cadáver y, des-
interior de la vagina de la
manos. Recuerdo a este res-
cuya forma (sardina, pollo
pués de colocarla en la vagi-
chica, bloqueándola y la
pecto que Uranos no sólo era
entero, ala de pollo), la cali-
na de un cadáver de mujer,19
necesidad de sacarla para
el esposo sino también el pri-
dad o el gusto (hígado, riño-
puso un cartel: “¿Chavales,
normalizar su sexualidad,
mogénito de Gea (Hesiodo,
nes) recuerden demasiado,
quién de vosotros se fue tan
creo que entronca con dos
Teogonía, pp. 126 y ss.).
bien al animal, bien la parte
deprisa anoche?”. Estas con-
El fantasma del padre,
16
17
del animal que se come. Este
sideraciones me inducen a
agresión contra la verga es
tipo de inhibiciones son con
pensar que la explicación que
na dentada es amputar el
de tipo oral; procede de un
frecuencia de origen pura-
nos dan tanto Freud como
pene que la penetre. No
fantasma femenino e inclu-
mente edípico.
Yates20 del temor a la desflo-
conozco sin embargo nin-
ye a veces el paso al acto.
mito-fantasmas:
En el segundo caso la
1. El cometido de la vagi-
Una mujer anglófona a
ración tiene también otra
1. La niña imagina que
quien no le gustaba hacer la
perspectiva. Delegar la tarea
que relate lo que les ocurre a
su padre puede dejarla encinta
felación ni comer el tipo de
de la desfloración a una figu-
las vergas arrancadas de este
por vía oral; por ejemplo, per-
carnes que acabo de nombrar
ra paterna indica que el tabú
modo. No sabemos si se “di-
mitiéndole tragar su pene. Por
tuvo el siguiente sueño:
de la desfloración incluye el
gieren” o se expulsan o si se
lo tanto tenemos que compa-
“Estoy en un huerto; los
retiran para que la vagina
rar el mito de la vagina denta-
frutos, de vivos colores, son
vagina de la virgen, del pene
pueda ser penetrada por
da con la convicción de algu-
muy hermosos. Me pregunto
paterno que la “bloquea”. Así
otras víctimas potenciales.
nos pueblos primitivos según
si son “eatable” o “edible” (co-
este tabú está sobredetermi-
la cual la mujer se queda em-
mestibles)”. Estos dos sinóni-
nado: no hay que derramar
tapona la vagina y la vuelve
barazada por una fruta (etc.)
mos corresponden a los dos
sangre en la desfloración
o bien impenetrable para
que come. Hasta el momen-
modos en que se puede pro-
de alguien tan próximo (por
otras vergas o bien incapaz de
to esta creencia sólo se ha
nunciar “edipal” en inglés.
alianza) ni desalojar el falo
guna versión de este mito
2. Una verga bloquea o
18
tabú de la expulsión, de la
Por lo tanto el fantasma
(fantasmagórico) de su padre
dar a luz a niños, como en el
comparado con el fantasma
mito del coito ininterrumpi-
de las chiquillas referente a
de la verga retenida en la va-
que bloquea su vagina. Es una
do de Uranos con Gea.
la fecundación por vía oral.
gina no es, a pesar de lo que
imago paterna —un hombre
se diga, especialmente un
prestigioso o un grupo— quien tiene que realizar esta operación.
15
Con frecuencia la verga
2. El temor de no poder
que “tapona” la vagina se fan-
abstenerse de arrancar la ver-
fantasma angustiante del
tasea como si fuese la del pa-
ga de un mordisco durante
varón; en primera instancia
dre. Pero cuando la vagina
la felación lo ha relatado una
es un fantasma de la mujer:
dentada corta una verga, es
mujer durante una segunda
la vagina quien representa al
56
TRANSGRESIÓN
ES
sesión de análisis. Por este
Una joven interna de psiquiatría me contó hace
Para resumir, del mismo modo que, según Freud y Yates, la desfloración es un acto
TRANSGRESIÓN
ES 57
“La polla (pipa) de papá
“patriarca”, quiere decir
que creíamos perdida, es
“culo paterno” (culo de
mamá quien la tenía todo
padre). Ahora bien, a veces
el rato en el culo”.
se compara el rostro, peyora-
Esta constatación recuer-
tivamente, con las partes
da algunas observaciones de
inferiores del torso: nalgas,
un analizado referentes al coi-
pero también con los
to anal con una chica, que ya
órganos sexuales. La equiva-
he citado en otro capítulo.26
lencia: rostro-nalgas es particularmente evidente en
El estudio de Freud
C
alemán: a) Backe(n): mejilla(s),
ada vez que el
también puede referirse a:
padre de una joven
nalga(s) Arschbacke(n).
entraba en la habi-
b) En mi ciudad natal,
tación en que se encontraba
tuvo lugar el siguiente toma
su hijo, el término “Vater-
y daca entre dos mujeres
arsch” (culo de padre) pasaba
germanófonas que se
por la cabeza del hijo quien, a
detestaban:
27
expulsión de una barra fecal,
la vez, visualizaba un torso de
los sedang y de los pawnee
hecho que los Mohave com-
mujer desnuda, sin cabeza ni
vía en la planta baja, se aso-
que acabo de mencionar
paran con el pene y, en el
órganos sexuales pero con
mó a la ventana a ver pasar
muestran que la extracción
mito de la muerte del dios
brazos y muñones en las pier-
a la gente.
del falo simbólico del padre
Matavilye, muy particular-
nas. Los rasgos del rostro
de la vagina de su hija soltera
mente con el pene paterno.
aproximadamente estaban
dice: “Señora Weiss, si tuvie-
representados por el vientre
se una jeta como la suya, son
simbólico, la “desfloración”
de ese mismo torso. El hecho
mis nalgas las que asomaría a
anal de una chica impúber
de que a este respecto Freud
la ventana”.
mohave, al igual que los pat-
por parte de un adulto sim-
mencione el mito de Baubo
win, “desfloran” a las chicas
boliza también la extracción
me permite relacionar sus
ta: “¡Si ya lo he hecho!, y la
impúberes por vía anal.22
del falo (fecal) paterno. Creo
constataciones clínicas con el
gente me decía: “¡Buenos
Ahora bien, los mohave
que no es necesario recordar
citado estudio de Margaret
días, señora Braun!”
saben que con frecuencia el
aquí una vez más que, en el
Murray. Pero, antes de hacer-
Hay dos expresiones del
coito anal provoca la defeca-
argot francés, “culo” y “nal-
lo, debo añadir algunas inter-
argot francés que tienen las
ción.23 Por lo tanto el coito
gas” indican la vulva.25 Inclu-
pretaciones a las citadas por
mismas implicaciones: “Si
anal con una chica virgen
so podemos citar la estrofa
Freud.
tuviese una cabeza como la
de violencia, los cuentos de
es también una agresión contra el suegro.
21
Pero aún hay más. Los
culmina con frecuencia en la
58
TRANSGRESIÓN
ES
24
Vemos, pues, que a nivel
popular:
28
Vaterarsch, que sugiere al
La señora Weiss, que vi-
La señora Braun la ve y le
Y la señora Weiss contes-
tuya, no hablaría, me tiraría
TRANSGRESIÓN
ES 58
...los pezones de algunas mujeres no son prominentes, sino invertidos, formando huecos.
pedos”, y “Háblale a mi culo;
pasaba por la cabeza del pa-
da en el análisis de un gran
mi cabeza no se encuentra
ciente de Freud, aquel “veía”
número de obscenos vasos
bien”. Para terminar y como
también la parte inferior de
griegos.
ya los antiguos veían un ros-
un torso de mujer (con la
1. La degradación del padre. 2. Sus partes “sexuales”,
31
Añado que el hombre
consideradas como obscenas
apariencia de un rostro) pa-
es, casi, el único animal que
y monstruosas, a modo de la
“tonto como la Luna” tam-
rece presuponer también la
hace el amor principalmente
“Escena primitiva”, tal como
bién se refiere al vientre facifi-
ecuación: vulva = nalgas
en posición ventro-ventrale:
la concibe el niño.
cado.
tro en la Luna,29 la expresión
(ano). Ahora bien, sabemos
cara a cara. Ahora bien,
c) Un largo y poco inspi-
que, en argot, “culo” o “nal-
hace unos veinte años, una
rado chiste alemán se refiere
gas” pueden designar el sexo
joven inteligente pero tam-
a las esponjas marcadas res-
de la mujer. Vaterarsch pare-
bién bastante esquizoide
30
3. Su castración y femini-
32
33
zación.36 4. Ya que hemos apuntado, a propósito del luto de
pectivamente con una A y
ce degradar por lo tanto el
me sugirió que debía existir
Demeter, que la exhibición
con una G, una para lavarse
rostro del padre: hace de él
un profundo lazo entre el
del sexo de la mujer parece
el rostro y otra las nalgas.
un “culo” —en el sentido de
coito cara-a-cara y la toma
tener íntima relación con el
Ahora bien, estas letras co-
“vulva”— ya que la imagen
de conciencia de la unicidad
luto, la imagen obsesiva del
rresponden en alemán a:
obsesiva que se le presentaba
—de la personalidad o indi-
paciente de Freud podría re-
Antlitz o Gesicht = rostro
a la vez al paciente mostraba
vidualidad— de la pareja
flejar a la vez el deseo de ver
y también a Arsch o Gesäss =
la parte de delante (vulva =
(del otro), y no sólo en el
morir al padre (castrado) y
nalgas o culo.
culo simbólico) de un torso
coito sino de un modo ge-
proporcionar un medio de adaptarse a semejante luto.
34
de mujer desnuda y no la
neral. Hay que apuntar sin
por equivocación que A
parte de detrás (su verdadero
embargo que, contraria-
que-ría decir Antlitz y G,
culo).
mente a lo que se pensaba
mostrado en otra parte que la
antes, los zoólogos han
superación del complejo de
Un invitado, suponiendo
Gesäss, se lavó el rostro con la es-ponja A (Arsch) y las nalgas con la esponja G (Gesicht). Del mismo modo y con
Excursus
5. Para finalizar, ya he de-
constatado recientemente
Edipo por regla general impli-
abemos que tanto
la existencia también entre
ca el fantasma de un triunfo
al sexo de la mujer
los perros de una preferencia
homosexual sobre el padre
como a la mujer
manifiesta por algunos com-
feminizado, concebido en
S
bastante frecuencia el ano
sexualmente disponible se les
pañeros sexuales —quienes,
la infancia como un ogro
del varón simboliza la vagina
designa por “culo” o “nal-
sin embargo, no son mo-
homosexual.37
ya que, al igual que ésta, es
gas”. Parece que este hecho se
nógamos.
penetrable. Los chaga, aparen-
tiene que relacionar con el
temente preocupados de afir-
coito a tergo. La posición que
tor de mi argumento, el ter-
mar la no feminidad absoluta
se adopta en este tipo de
mino obsesivo Vaterarsch,
del varón adulto, pretenden
coito heterosexual se parece
acompañado de la imagen
que éste no tiene ano.
al coito anal homosexual.
obsesiva del torso “facifica-
L
Esta afinidad la encontramos
do” de una mujer, simboliza
órgano cóncavo representa un
admirablemente documenta-
varias cosas:
fenómeno de transición entre
El hecho de que cada vez que el término “Vaterarsch”
58
TRANSGRESIÓN
ES
35
Volviendo al hilo conduc-
El pezón a convertibilidad del pezón —del que ya he señalado el sim-
bolismo fálico— en un
TRANSGRESIÓN
ES 59
la falic ización de la vulva
demasiada mucosa viscosa,
los pezones huecos.40 Pero el
Apunto sólo de pasada
y la vaginalización de la
su vagina resulta fácil de pe-
poeta no parece haberse dado
otro medio de “vaginalizar”
verga.
netrar: no aprieta ni deforma
cuenta que esos pezones hue-
los senos: a algunas mujeres
El fantasma del seno cón-
la verga. La falta de fricción
cos (“ciegos”) corresponden a
les gusta apretar sus grandes
cavo, capaz de adaptarse a la
que de ello se deriva le priva
los ojos apagados del viejo,
senos uno contra otro para
verga, ya lo encontramos en
al hombre del estímulo táctil
que se vuelve ciego después de
rodear la verga, cuyo vaivén
Procopios. Según él, Teodo-
que necesita.
haber visto bañarse a las nin-
es con frecuencia capaz de
38
ra, la desvergonzada esposa
fas que lo único que hacen es
provocar un orgasmo. En
del emperador bizantino Jus-
lador que “Bilitis” haya des-
quitar (por ejemplo, la vista)
sentido inverso, entre las les-
tiniano, deseaba que sus pe-
crito a hermosas ninfas con
pero que no dan nada.
bianas encontramos no sólo
Es psicológicamente reve-
41
zones pudiesen servir también de vagina, pudiesen adaptarse también a la verga. Ahora bien, sabemos que los pezones de algunas mujeres no son prominentes, sino invertidos, formando huecos. Y estos pezones sólo forman puntas hacia fuera si se les acaricia o incluso si se les chupa. A este respecto podemos mencionar dos impresiones clínicas: 1. La mujer con los pezones invertidos suele ser por lo general una ineficiente amamantadora; lacta mal y con reticencia. 2. A veces incluso ofrece poca satisfacción sexual; de apariencia “ultrafemenina” ya que posee tres concavidades “sexuales”, con frecuencia su vagina tiende a ser lo que H. Deutsch denomina “demasiado acogedora”.39 Al faltarle tono y al segregar
60
TRANSGRESIÓN
ES
TRANSGRESIÓN
ES 60
El tipo de “vulva personificada” (“Baubo”) sólo pone de relieve el sexo, el conjunto no es ni erótico ni estético.
el fantasma de insertar el pe-
b) Con un niño en brazos.
Sheila na gig = Sheila (=Ceci-
egipcias, que datan del Impe-
zón erecto en la vagina de su
c) Visiblemente embara-
lia) de las tetas (“Sheila of
rio Medio, acaban en las ro-
the paps”). Esta denomina-
dillas. Esos muñones están
pareja sino además el frote del pezón contra su clítoris.
zada. Según M. Murray, en
ción, que no tiene nada que
redondeados (igual que los
cada uno de estos tres subti-
ver con la forma real de esas
de la figurilla reproducida por
pocas observaciones referen-
pos, el interés se centra en
figurillas, parece que es un
Freud). La ausencia parcial de
tes a la vaginalización y a la
los senos.
eufemismo, que sustituye
las piernas la encontramos
Debo limitarme a estas
falicización de los senos
2. El tipo de “mujer divi-
los minúsculos senos con la
también en algunos jeroglí-
—que apuntan también a
na” (“Ishtar”) se representa
enorme vulva. El eufemismo
ficos de la misma época.
lo que he comentado más
con una hermosa chica nulí-
en cuestión revela a la vez la
Siempre según M. Murray
arriba acerca de los sentidos
para, desnuda o con ligeros
concepción convexa (= fáli-
este modo de representarlas
antitéticos de seno/senos, de
velos o vestida. Lo que mar-
ca) de la exagerada vulva y el
habría disminuido el poder
kolpos, de koilia, etc.— para
can estas representaciones es
fantasma según el cual los
maléfico de algunos persona-
mi actual propósito, ya que
su atractivo sexual.
senos serían vulvas (cóncavas)
jes (míticos) malignos; al fal-
—un tipo de fantasma al que
tarle las piernas no puede
los fantasmas referentes a los
3. El tipo de “vulva perso-
pezones, excepto en lo con-
nificada” (“Baubo”) sólo pone
ya me he referido al hablar
desplazarse: Recordando la
cerniente al amamantamien-
de relieve el sexo, el conjunto
del pezón.
descripción que hice de una
to, se conocen bastante mal.42
no es ni erótico ni estético.
En algunas representacio-
Baubo moderna, advierto
Muy a menudo la cabeza es
nes como las que M. Murray
que, en el cuadro expuesto
pequeña y rudimentaria. Los
denomina Baubo, la cabelle-
en el Boulevard Saint-Michel,
brazos y las piernas parecen
ra, que forma una especie de
las piernas abiertas de la
anormalmente cortos y pe-
aureola, está elaborada con
mujer se terminaban tam-
argaret Murray,
queños, teniendo en cuenta
mucho cuidado. En cuanto al
bién un poco por encima de
quien estudia
las dimensiones del torso y
triángulo del vello púbico, a
las rodillas.
principalmente
Tipología de las esculturas del tipo Baubo
M
de las caderas. El vello púbico
veces está pintado de negro
M. Murray señaló que
representaciones de mujeres
está a veces pintado en for-
y, al igual que un “monoki-
también había representacio-
con las piernas abiertas y la
ma de un gran triángulo isós-
ni”, va de una cadera a otra.
nes de la vulva personificada,
vulva exagerada de un modo
celes, de modo que las pun-
En cambio, a pesar de que la
del tipo Baubo, en Babilonia.44
grosero,43 distingue tres tipos
tas llegan hasta las caderas
falda remangada de la figuri-
Para terminar, M. Murray
de figurillas de fertilidad
(“monokini”). Si la vulva se
lla de Priene reproducida por
reproduce numerosas figuri-
femeninas:
representa abierta, sus dimen-
Freud parezca simular una
llas del tipo Baubo encontra-
siones son increíbles. Los se-
rica cabellera, el pubis está
das principalmente en viejas
versal” (“Isis”) que se repre-
1. El tipo de “madre uni-
nos son a veces muy peque-
depilado, igual que, desde
iglesias de las Islas Británicas.
senta de tres modos:
ños y casi planos. Merece la
luego, lo estaba el de las ate-
Una figura esculpida de este
pena destacar este detalle
nienses.
tipo, que tiene un bastón
a) Con abundantes senos o incluso a veces múltiples
porque, en Irlanda, a este tipo
(polimastía).
de figurillas se les denomina:
60
TRANSGRESIÓN
ES
Según M. Murray, las piernas de algunas figurillas
recto y que se encuentra en Romsey Abbey, M. Murray
TRANSGRESIÓN
ES 61
En el cuadro psicoanalítico, este tipo de serpientes bicéfalas simboliza por lo general el coito.
propuso una explicación algo
repugne la mujer quien,
puede provocar a los mucha-
(triple) “explicación” de di-
más que aventurada: estas
empezando por Eva, “le inci-
chitos. Por lo que respecta a
cha aversión de la que espero
figuras habrían servido para
ta al pecado”.
los pederastas, la vulva les
poder hablar en otro estudio.
47
Las horrorosas figurillas
48
provoca una aversión con
Efectivamente, el texto grie-
educadas en el convento; y el
del tipo Baubo de las iglesias
múltiples resortes y de la que
go de esta “explicación”, a
bastón que lleva una de ellas
británicas pueden comparar-
no puedo tratar en este estu-
pesar de estar correctamente
se habría empleado para per-
se, por el contrario, con los
dio. Recuerdo únicamente de
transcrito, admite no sólo
forar su himen. Semejantes
fantasmas de angustia que la
pasada que en Luciano (Amo-
tres traducciones diferentes,
especulaciones no facilitan la
vista del sexo de la mujer
res, vol. 17) encontramos una
sino que cada una de ellas
espabilar a recién casadas
comprensión del hecho para-
pone de relieve uno de los
dójico de que esas esculturas
tres resortes principales de la
obscenas se encuentran en
aversión que experimenta el
las viejas iglesias, hecho que
pederasta por el sexo de la
me siento incapaz de
mujer.
explicar.
Finalizo este breve comen-
45
También me parece casi
tario de las antiguas represen-
imposible establecer una
taciones del tipo Baubo apun-
afinidad psicológica entre la
tando que si en unos casos es
prodigiosa fealdad de esas
el triángulo púbico y no la
figurillas obscenas y las de
vulva el que está exagerado
las gárgolas de Notre-Dame
de un modo tosco, en otros
de París; estas últimas evocan
casos encontramos la vulva
a lo sumo a los demonios
minimizada, porque todo el
que atormentan a los conde-
vientre está facificado. Por
nados, pero no representan
otra parte el fantasma de
de ninguna manera los peca-
Baubo sigue incluso obsesio-
dos por los que eran condena-
nando en nuestro siglo. Ya
dos a los infiernos. Pero
dije en la Introducción que
admito que se me podría
siguen reproduciéndose, inclu-
objetar que esas horrorosas
so en la actualidad, Baubos
representaciones de la mujer
de todos los tipos, incluidas
podrían querer decir, o bien
las del “vientre facificado”.49
46
recordar a los fieles la máxima piadosa de que nacemos entre orines y excrementos, o bien que han sido hechas para que al hombre le
62
TRANSGRESIÓN
ES
TRANSGRESIÓN
ES 62
APÉNDICE
ciones. Cuando nos referimos
El doble enunciado
tanto la estructura como el
T
a variantes, hay que descubrir
ras afirmar en otro estudio que estaba 50
contenido afectivo latente, invariantes de los dos. Por el contrario, en un
muy de acuerdo con
doble enunciado el conteni-
Lévi-Strauss, quien a su vez
do latente de un enunciado
reprocha a Freud el no haber
—expresado, por regla gene-
seguido su propio método en
ral bajo forma mítica— está
Totem y tabú (1924), digamos,
explicitado sin rodeos en el
el no haber sido lo suficiente-
segundo enunciado, incluso
mente freudiano cuando
si el segundo enunciado es,
pasaba de la estructura al
también, mítico o fantas-
mito, en vez de pasar del
magórico.
51
mito a la estructura, qui-
Al parecer el problema de
siera comentar ahora breve-
los dobles enunciados sólo lo
mente un aspecto preciso de
he tratado yo, y aún así, muy
informantes respecto a una
bañistas de los dos sexos.
este problema: el del doble
por encima porque, cuando
mujer, llamada Melyikha.
Esta agresión, que les pone
enunciado.
publiqué los dos textos en
52
2. Rivalidad entre mis
3. Diferencias entre sus
esas serpientes atacan a los
enfermos, se parece a un
cuestión sólo disponía de
personalidades: para un mo-
ataque “con una bayoneta”
plantea cuando en el mismo
este ejemplo y, además, los
have, Ahma Humare era muy
(¡sic!).
contexto encontramos la
dos enunciados en cuestión
poco picaresco, mientras que
enunciación, por una parte,
provenían no de un sólo in-
la manera de ver las cosas de
etiología de dicha enferme-
del contenido latente y, por
formante sino de dos.
Hivsu Tupoma era algo más
dad de un modo completa-
que rabelaisiana.
mente diferente: “Si una
Dicho problema se
otra, del contenido manifiesto
El desacuerdo entre mis
del mismo hecho, situado en
informantes —los chamanes
el mismo contexto. Resulta
Hivsu Tupoma explica la
El doble enunciado en
pareja, cuando está nadando,
mohave Ahma Humare y
cuestión se refiere a la etiolo-
hace el amor en el agua, el pene
obvio que un doble enunciado
Hivsu Tupoma— tenía tres
gía de una enfermedad “psico-
empuja el agua fría en la
difiere radicalmente de una
resortes:
somática” denominada hikwi
vagina de la mujer, lo que la
que la produce una serpiente
pone enferma”. Dicha teoría
1. Diferencias idiosin-
doble formulación de un mito, es decir de la existen-
cráticas entre los “sueños”
acuática sobrenatural. El
no parece suponer que un
¿cia de dos variantes: de dos
de los chamanes mohaves
hikwi, al igual que la amphis-
hombre pueda contraer la
versiones del mismo mito, que
que determinan no sólo las
baina de la mitología griega,54
enfermedad.
coexisten simultáneamente,
divergencias de opinión sino
tiene dos cabezas: una en
bien en la misma civilización
también las de las prácticas
cada lado de su cuerpo.
o bien en varias civiliza-
rituales.53
62
TRANSGRESIÓN
ES
Según Ahma Humare,
Según unos informantes menos cualificados, esta enfermedad es debida a la in-
TRANSGRESIÓN
ES 63
un hombre no circuncidado que se masturba comete una especie de incesto con su propia “vagina”.
fluencia maléfica generaliza-
el primero ha enunciado el
Alala (= “Uranos"), al haber
que la decapitación de una
da de dicha serpiente bicéfala.
contenido manifiesto (“teoría
sido castrado por uno de sus
hija por su padre y la auto-
Podría parecer que lo
oficial”) y el segundo el con-
bastardos, le sucedió Él-Cro-
circuncisión del padre quie-
dicho por A hma Humare
tenido latente de la misma
nos como dios supremo. Inci-
ren decir lo mismo.
corresponde a la explicación
creencia etiológica.
dente único, relatado como
“tradicional” de las causas de
Más tarde descubrí otro
Dudo que podamos
si se tratase de dos episodios
considerar esos dos inci-
esta enfermedad, mientras
texto que proviene de un
(doble enunciado), que debió,
dentes como “dobles”, o
que el relato de Hivsu Tu-
solo autor quien —sin darse
en el origen, acaecer poco
incluso como “variantes” del
poma se refiere al contenido
cuenta— cree contar dos in-
después de la caída del pri-
mismo acontecimiento míti-
latente (sexual) de la teoría
cidentes no sincrónicos de la
mer dios del cielo.
co, disfrazados en dos acon-
etiológica “oficial”. Esta su-
vida del mismo dios, cuando
“Primer” incidente: Él
posición es tanto más proba-
en realidad cuenta el mismo
(= Cronos), al sospechar de
opinión se trata del doble
ble cuanto que la amphisbaina
episodio de dos modos dife-
su hijo Sadidos, lo estrangula
enunciado de un solo acon-
también tenía connotaciones
rentes. La esencia de esos dos
con un hierro y, poco después,
tecimiento que, por motivos
sexuales entre los griegos. Una
relatos es la misma, tanto
decapita también a su hija,
que no nos conciernen, se
vena, que “conecta” el pecho
tecimientos sucesivos. En mi
56
desde el punto de vista psi-
acto que dejó estupefactos a
presenta como si se tratara
con los órganos sexuales, se
coanalítico como desde el
los otros dioses.
de dos episodios distintos de
llama amphisbaina phlebe.
punto de vista estructural.
La amphisbaina parece que
Añado que mi toma de con-
pués de una gran catástrofe
tiene una afinidad particular
55
“Segundo” incidente: Des-
la vida de Él (= Cronos). Que se pueda representar
ciencia de esta doble invaria-
natural, que amenazaba la
la cabeza por el prepucio, que
con los senos. En el pasaje,
ción se ha realizado casi de
fertilidad de la Tierra, Él (=
rodea la punta —la “cabeza”—
ya citado de Nonnos, las dos
modo simultáneo. De hecho,
Cronos) sacrificó a su padre
del pene (ver más arriba) no
cabezas de un collar que tie-
las dos tomas de conciencia
destronado —al antiguo dios
tiene nada de sorprendente.
ne la forma de una amphisbai-
estaban tan cercanas en el
del Cielo— su único hijo legí-
Además, según los psicoana-
na están exactamente a la
tiempo que no sabría decir
timo haciéndole un holocaus-
listas el prepucio se fantasea
altura de los pezones de la
cuál de ellas ha sido antes o
to (lo que sin duda pre-
a veces como una especie de
mujer que lo lleva (¿leche =
después.
supone su previo estrangu-
“vagina macho”. Si a la vez
lamiento). Luego, se circun-
tenemos en cuenta la ecuación simbólica, “hija = pene”
veneno?). En el cuadro psicoa-
Filón de Byblos, autor
nalítico, este tipo de serpien-
griego de probable origen fe-
cidó a sí mismo y obligó a los
tes bicéfalas simboliza por lo
nicio, escribió (hacia el año
demás dioses a que hiciesen
(del padre o de la pareja
general el coito.
100 después de J. C.) una
lo mismo.
sexual), parece evidente que
57
Parece evidente la iden-
el mito de la decapitación de
identificó a los personajes
tidad de los dos incidentes.
la hija de Él = Cronos por su
divinos con los dioses griegos.
Tanto las consideraciones de
padre y el de la autocircun-
Humare y de Hivsu Tupoma
Así, Filón precisa de entrada
orden estructural como la
cisión de este último son dos
constituyen un doble enun-
que el dios Él es el Cronos de
equivalencia psicoanalítica:
maneras de relatar un mismo
los griegos. Al dios del cielo
“Hija = pene” 58 demuestran
incidente. Para acabar, en
En consecuencia
teogonía semítica, en la que
podemos afirmar que las explicaciones de Ahma
ciado de la misma creencia;
64
TRANSGRESIÓN
ES
TRANSGRESIÓN
ES 64
Filón de Byblos encontramos
tramos también al menos en
un doble enunciado del mis-
las creencias de una etnia
mo incidente antes que dos
africana. Recuerdo que, de
dobles o dos variantes.
acuerdo con las creencias de
Pero ya que todo se pue-
su etnia, un estudiante sene-
de simbolizar de varias ma-
galés atribuía su impotencia
neras (al ser en principio
al hecho de que durante su
explicable la elección del sím-
nacimiento su verga había
bolo empleado) debemos pre-
tocado la pared de la vagina
guntamos por qué la autocir-
de su madre.
cuncisión (contenido latente)
Por lo tanto es evidente
se simboliza por la decap-
que si el prepucio es una va-
itación de la hija de Él =
gina macho, un hombre no
Cronos.
circuncidado que se masturba
Ya que mi explicación es
comete una especie de inces-
bastante atrevida, me siento
to con su propia “vagina”.
obligado primero a introducir
Esta interpretación está apo-
que se le circuncida —o que
neurótica, y que se deriva del
una creencia religiosa que
yada por la constatación de
se circuncida— pierde (sim-
hecho de que toda neurosis
disminuirá, espero, la impre-
que los fantasmas que acom-
bólicamente) a su hija, al
es un círculo vicioso. En un
sión de excesiva temeridad.
pañan a la masturbación tie-
perder su prepucio: el incesto
principio ÉI-Cronos sólo
nen siempre o bien un sus-
del tipo de “horda originaria”
decapita a su propia hija
primogénito, que en princi-
trato edípico, o bien —en
es, por lo tanto, incluso simbó-
quien, para él, es la “tentado-
pio se le debía sacrificar a
mi opinión— a veces contra-
licamente, casi imposible.
ra”.60 “Después” de la “tenta-
Jehová, se le pudo salvar. Se
edípico. Este último tipo de
Sabemos que al varón
Del mismo modo, si un
dora”, se desprende de su
fantasmas puede incluso
hombre mata a su hija, hace
propio prepucio que, en la
guiente modo: el varón pri-
observarse entre adolescentes
imposible el incesto con ella.
fantasmagoría contra-edípi-
mogénito realiza una intru-
de ambos sexos que aún no
sión (sexual) en la vagina de
han tenido niños. En pocas
presenta esos dos enunciados
su madre quien, hasta enton-
palabras, según esta interpre-
—el enunciado del contenido
ces, era propiedad exclusiva
tación, la circuncisión que
manifiesto (decapitación)
volver un momento al “sacri-
del padre.
priva al varón de su “vagina
seguido por el del contenido
ficio del primogénito”, que
ha explicado esta ley del si-
59
El orden en el que Filón
ca, es la hija, o mejor la vagina de la hija. Excursus 1: Tengo que
masculina” le impide, cuando
latente— no se corresponde
pertenece a Jehová. Recuerdo
nito es culpable a la vez de
se masturba, cometer incesto
sólo con la secuencia que nor-
que, entre los antiguos semi-
adulterio y de incesto. Ade-
consigo mismo.
malmente observamos en la
tas, que practicaban el sacri-
secuencia psicoanalítica.
ficio de la virginidad a la
la ecuación simbólica: hija =
Corresponde también a lo
diosa de la sexualidad y la
pene (del padre), el adulto al
que se denomina la escalada
fertilidad, con frecuencia el
Resumiendo, el primogé-
más, la noción de que el paso por la vagina de la madre representa un incesto lo encon-
64
TRANSGRESIÓN
ES
Pero teniendo en cuenta
TRANSGRESIÓN
ES 65
primogénito tenía que haber
génito varón a Moloch. Aca-
nidad” de las diosas sexuales,
basta con relacionarlo con la
sido engendrado por un
bo diciendo que los niños
demostrada con frecuencia,
totalidad del problema de los
cliente anónimo del templo
(¿varones?) engendrados en
e incluso de las prostitutas
dioses sacrificadores, tema
de la diosa. Tal visitante, por
los templos fueron sacrifica-
de los templos de los semitas
que ha sido estudiado por
su coito ritual con la virgen
dos (o matados). Las desgra-
—que tiene su contrapartida
una eminente helenista.61
que representa a la diosa, tiene
cias de los niños humanos de
en la virginidad que toda
que asumir por un momento la
los dioses eran quizás un
joven les debe sacrificar—
de los dobles enunciados me-
calidad de un dios. Los niños
lejano eco de tales sacrificios
parece tener su eco en la
recería un análisis más siste-
engendrados de este modo
de niños “divinos”.
creencia musulmana según la
mático que el que he podido
cual la virginidad de las hurís
hacer en el limitado marco
debían crear problemas so-
Ahora bien, si este razo-
Resumiendo: El problema
ciales y de filiación, y más
namiento es aceptable, el he-
del paraíso musulmán se
de este estudio. Estoy con-
cuando ninguna fuente que
cho de que un primogénito
reconstituye después de cada
vencido de que al analizarlas
conozca menciona, de modo
varón pertenezca al dios
coito con un creyente admi-
tal como las ejemplifico aquí,
explícito, su existencia o su
podría constituir una prolon-
tido en el Paraíso.
numerosas “variantes” se re-
suerte. Lo que mencionan las
gación del sacrificio de la virgi-
De todas formas, el se-
fuentes —sin hacer alusión
nidad e incluso entroncarse
gundo enunciado del inciden-
al sacrificio de la virginidad—
al ius primae noctis.
te relatado por Filón consti-
es el sacrificio de todo primo-
Para terminar, la “virgi-
tuye una explicación de lo
C. Picard, “L’épisode de
porque tenía que explicar los
sis”, Revue de l’Historie des Religions,
orígenes de la circuncisión
núm. 95, 1927, pp. 220-255. 2
A. Delatte, “Akephalos
Theos”, Bulletin de Correspon-
que ÉI-Cronos deba sacrificar
dance Hellénique núm. 38, 1914,
a otro dios —a su propio pa-
pp. 189 ss.; K. Preisendanz,
dre castrado y destronado—
Akephalos, der kopflose Gott (Coll.
no tiene por qué sorpren-
Morgenland), 1927.
dernos. Para conseguir las
3
Plutarco, “Peri tón
runas sagradas. Odin tuvo
ekleloipotón chresterión (De
que sacrificar uno de sus ojos
defectu oraculorum)”, Moralia,
—convertirse en un cíclope, y
vol. 14.
tuvo que pasar nueve días colgado de su propio árbol. Por lo que respecta a los aspectos
ES
1
Baubo dans les Mistères d’Eleu-
Excursus II: El hecho de
TRANSGRESIÓN
enunciados.62
“real” (aquí: de lo “social”),
entre los mortales.
66
velarían como meros dobles
4
J. Schmidt, voz: “Telespho-
ros”, en W. H. Roscher, Lexikon. 5
Picard, op. cit., en nota 1.
eucarísticos del culto de
Este Bes no tiene ni siquiera una
Dioniso, es decir, el hecho de
boca, como tampoco la tienen
que se le sacrifica a él mismo,
las Baubo de Priene.
TRANSGRESIÓN
ES 66
...porque tenía que explicar los orígenes de la circuncisión entre los mortales.
te Tales”, Journal of American
Stage of Psychosexual Develop-
d’Égypte de la Collection Fouquet,
Folklore, vol. 61, 1949, pp. 233-
ment” en: Psychoanlytic Quar-
mitológico de una repre-
París, 1971, citado en Picard,
255.
terly 22, 1951, pp. 398-422.
sentación obsesiva plástica”,
6
P. Perdrizet, Bronzes Grecs
op. cit. 7
15
M. J. Lagrange, “La régéne-
ration de la Filiation Divine dans
Devereux, Femme et Mythe,
París, Flammarion, 1982, cap. 3. 16
Devereux, “The Cultural
24
G. Devereux, “The Moha-
ve Indian Kamalo”, ]ournal of Clinical Psychopatology, vol. 9,
les Mystères d’Eleusis”, Revue
Implementation of Defense
Biblique, núm. 16, 1919, pp. 157-
Mecanisms”, Ethnopsychiatrica,
217. Véase a partir de ahora H.
vol. I, 1979, pp. 79-116. Por cier-
el término correspondiente es
Diehls, Arcana Cercalia, 1907.
to que morder es preferente-
“cola” (tail, piece of tail).
8
Inscriptiones Graecorum (Sici-
lia e Italia) 641, 1.5.7. 9
mente una práctica femenina,
p. 132, n. 2.
25
26
En el lenguaje vulgar inglés
Finalmente, se puede men-
Sigmund Freud, “Paralelo
Obras completas, vol. XIV, Amorrortu, Bs. As., 1979. 29
Plutarco, Peri tu emphain-
omenu prosópu tó kykló tés selénes [Sobre la cara de la luna]. 30
En el lenguaje vulgar inglés,
tanto “arse” (culo) como “tail” (cola) pueden designar eI sexo
cionar a este respecto la célebre
de la mujer. Lo mismo: “piece
frase de Gengis Kan quien afirma-
of tail” (= un trozo de cola)=
haber tenido también ciertas
ba que el placer más grande era
mujer (“nana”).
incluso en el contexto sexual.
A. B. Cook, Zeus II, 1925,
1948, pp. 433-457.
28
17
Gustav Mahler parece
10
Picard, art. cit. en nota 1.
fobias de este género; D. Kerner,
montar caballos (capados) y a las
11
Según S. Reinach, Cultes,
Die Krankheiten grosser Musiker,
esposas (pero no a las chicas vír-
sexuality, 1978 (trad. francesa:
1963, pp. 181 y ss.
genes) de los vencidos. Estas
L’Homosexualité Grecque, Greno-
cosas le eran bien conocidas
ble, 1982).
Mythes, Religions, 1912, p. 115. Véase M. P. Nilsson, Geschichte der griechischen Religion, Munich, 1955, p. 657. 2.
18
Deve-reux, art. cit. en nota 16. 19
Una atrocidad muy exten-
porque: 1. Su padre Yesonkai fue
32
K. J. Dover. Greek Homo-
Esta posición puede ob-
servarse alguna vez también en
dida consiste en introducir la ver-
muerto en el camino de vuelta
chimpancés enanos e igualmente
lysis of Primitive Cultural Types”,
ga cortada en la boca de la pro-
del viaje que hizo con el fin de
en gorilas y orangutanes. Véase
International Journal of Psyco-
pia víctima.
conse-guir una mujer para
R. D. Nadler “Face to Face
Gengis Kan.
Copulation in Non-human
12
G. Roheim, “Psycho-Ana-
Idipal y édipal: véase
31
Analysis, vol. 13, 1932, pp. 1-224. 13
Freud, “La cabeza de
20
En sus artículos sobre la
virginidad, op. cit.
Medusa”, Obras completas, vol.
21
Por ello es interesante re-
2. La mujer que consiguió,
Mammals”, Medical Aspects of
llamada Börte, fue raptada del
Human Sexuality, vol. 9, mayo, 1979, pp. 173-178.
XVIII; Ferenzci, “Simbolismo de
cordar que, según el comentario
lado de su esposo justo después
la cabeza de Medusa”, Psicoanáli-
a Apolonios de Rodas 3.62, el pri-
de la boda por la misma tribu que
sis, vol. III, Madrid, 1981,
mer parricida fue Ixion, quien
había matado al padre Yesonkai.
esquizoides —e incluso los esqui-
pp. 239-240.
mató a su suegro.
Por eso Gengis Kan no supo jamás
zofrénicos— muchas veces son
si el hijo primogénito de su mujer
especialmente capaces de captar
14
A propósito de este tiro de
22
G. Devereux, “La Pseudo-
33
Hay que recordar que los
flecha en el consolador que se
Homosexualité Grecque”,
era suyo o de uno de aquellos que
el significado inconsciente de los
rompe, hay que recordar el inten-
Ethnopsychiatrica, vol. 2, 1979,
habían retenido a su mujer rapta-
actos y las palabras.
to del joven héroe mohave, Patce-
pp. 211-241.
da durante un tiempo.
karawe, de acertar con sus flechas
23
G. Devereux, “Cultural
27
En la palabra “Patriarch”
los testículos de un gigante caní-
and Characteriological Traits of
en alemán, la sílaba -arch se pro-
bal; G. Devereux, “Mohave Coyo-
the Mohave related to the Anal
nuncia casi como Arsch=culo.
66
TRANSGRESIÓN
ES
34
Véase Alexis Lykiard,
Strange Alphabet, 1970, ed. de bolsillo, 1971, p. 43. 35
Observaciones de F. A.
TRANSGRESIÓN
ES 67
...incluso en nuestros días, existen amuletos italianos en forma de vulva.
Beach citadas por V. B. Cröscher,
43
M. Murray, “Female
vol. 2, 1954.
Ils s’aiment et se déchirent, París,
Fertility Figures”, Journal of the
1975. Señalo a este respecto que
Royal Anthropological Institute, vol.
informa que, incluso en nuestros
la existencia de tales preferencias
64, 1934, pp. 93-100.
días, existen amuletos italianos
—apenas acabadas de descubrir
44
Puesto que no soy ni egip-
49
Mi amigo H. P. Duerr me
en forma de vulva. Parece im-
9.23; Nonnos, Dionysiaka. 5.146 etc. 55
Palladios, Sur Hippokrates
2.103 D. 56
Müller, FHG 3.568.18: kai
por los zoólogos— constituyen lo
tólogo ni semitizante, dejo la
portante que, al contrario de
thugatros idias ten kephalen apete-
esencial de un chiste obsceno
responsabilidad de estas afirma-
los amuletos fálicos, que sólo
men.
(que se refiere a un toro y un re-
ciones a M. Murray.
tienen una función apotropeica
baño de vacas), bien entendido, de hace veinte años. 36
Véase el dogma de los
chaga: El hombre adulto no
G. Devereux, Essais
d’Ethnopsychiatrie Génerale, 4 ed., a
París, Gallimard, 1979, cap. 6.
Véase también T. Trede,
un tal amuleto puede apartar el
Ibid., 3.569.24: kai ta aidoia
peritemenetai.
Das Heidentum in der Romischen
mal lo mismo que provocarlo.
Kirche, Gotha, 1890.
M. Thomas Hauschild (Der böse
Symbolic Equation: Girl =
He recibido la información
58
O. Fenichel, “The
Blick. ldeengeschichtliche und sozial-
Phallus”, The Collected Papers of
de que en la catedral de Vezeley
psychologische Untersuchungen,
Otto Fenichel, vol. 2, 1954.
también se encuentran represen-
Hamburgo, 1979, p. 210) me
taciones obscenas.
recuerda que guai significa la
Blessing of the Kohenites”,
46
tiene ano (penetrable). 37
45
57
S. S. Feldman, “The
“debilidad femenina” provocada
American Imago, vol. 2,1941, pp.
Este texto clínico da cuenta de
Kerkyra, en el templo de la “cas-
por el mal de ojo. Tal vez existían
296-322. Véase Éxodo XIII, 1,
algunas versiones griegas del mi-
ta” Artemisa, había una
amuletos en forma de vulva para
XIII, 13 y s. el primer nacido
to que se refiere a la homosexua-
Gorgona que llevaba falda. Más
proteger del mal de ojo (Ibid., pp.
“rompe la matriz”.
lidad del padre de Edipo.
sorprendente aún son ciertas
182-183; véase también T. Haus-
sirenas del Medievo cuyas colas
child, “Abwehrmagie und Ges-
de Io por su padre Iakchos que
ria secreta], (ed. y trad. inglesa
dobles y abiertas dejan ver una
chlechtssymbolik im Mittelmee-
la ve como una tentadora; véase
H. B. Dewing, Londres, 1914-
vulva y a veces incluso dos.
rischen Volksglauben”, Bessler-
G. Devereux 1976, cap. 2.
1940), 9.18 y ss.
Estas representaciones plásticas
Archiv, vol. 28, 1980, pp. 73-104).
38
39
Procopios, Anekdota [Histo-
Helene Deutsch, La Psycho-
47
Hay que señalar que en
59
tienen un interés muy especial
50
Devereux, Ethnopsychanaly-
60
61
A comparar la expulsión
Erika Simon, Opfernde
Götter, 1953; véase S. Eitrem, “Zur
logie des Femmes (trad. francesa),
por el hecho de que precisa-
se Complementariste, París,
Apotheose”, Symbolae Osloenses,
2 vols., 1949.
mente una sirena de este tipo
Flammarion, 1972, cap. 7.
15-16, 1937, pp. 111-139.
40
P. Louys, Les Chansons de
—que no debería tener vulva—
Bilitis, 1895, p. 31: “Le Vieillard
exhibe este órga-no. Un chiste
et la Nymphe”.
norteamericano relata que un
C. Lévi-Strauss, Les Systèmes
62
Véase los comentarios
Elémentaires de la Parenté, 1976.
sobre el castigo de Phoinix en G.
Devereux, Mohave
Devereux, “The Self Blinding of
52
piel roja que había pescado una
Ethnopsychiatry, Washington,
Oidipous in Sophokles Oidipous
y “leche = esperma” son comu-
sirena la vuelve a tirar al agua
Smithsonian Institution, 1969.
Turannos”, Journal of Hellenic
nes en la experiencia clínica.
diciendo que no servía para
53
Devereux, 1972, cap. 8.
Acerca de la “tiranía de
nada por ser “incoitizable”.
54
Esquilo, Agamemnon, 1233;
41
42
Las ecuaciones “ojo = teta”
51
los senos”, ver Devereux, Dreams
48
S. Ferenzci, “The Symbolic
Aristófanes, Fragmento 18 D; Ni-
Studies, vol. 93, 1973, pp. 36-49.
George Devereux, Baubo. La
in Greek Tragedy, Oxford, Black-
Equation: Girl = Phallus”, The
candro, Theriaka 372; Ailianos,
vulva mítica, Barcelona,
welly Berkeley, 1976, cap. 6.
Collected Papers of Otto Fenichel,
La naturaleza de los animales 8.8,
Icaria/Antrazyt, 1984, 216 p.
68
TRANSGRESIÓN
ES
TRANSGRESIÓN
ES 68
Cuentos Agustín Monsreal
Algunos Cuentos brevemente inmorales
Sobre las plumas del pavo
A
gándome: ¿Hubo sugerencia
te y me corté las uñas de los
en esa última frase? ¿Había
pies. Faltando dos minutos
inquirir si yo era yo porque
segunda intención en su tim-
para las nueve, oprimí el tim-
ya me conocía por mis fotos
sí me pintaron a
bre de voz? A mí me pareció
bre de su puerta. Tuve que
en los periódicos, poetilaurea-
Casiopea: cabe-
insinuante, me decía yo; pues
esperar dos minutos para
do, glorinacional, y porque
llimedusiana,
a mí me sonó de lo más nor-
que me abriera.
en cierta ocasión estuvo en
Ella no tuvo necesidad de
ojidominadora, narihelénica,
mal, me respondía yo; a mí
boquisuculenta, cuellicis-
en cambio me latió a indirec-
té idiotamente. Bastaba
ferencias. Imposible, objeté,
nácea, pechidelicias, cinturi-
ta, me volvía a decir yo; pues
verla, enorme y hermosa
machihalagado y de paso
avispada, caderienérgica, mus-
a mí y etcétera. Por si las
como una constelación en la
calenturientiarremetedor:
limanjares, chamorriexquisi-
dudas, y ante la inutilidad
noche sin límites del univer-
Una mujer como tú jamás
ta, casquiligera, manilúdica,
de la dialéctica, me bañé con
so, para darse cuenta de que
me hubiera pasado inadverti-
carnientrona, en resumen:
champú, me retoqué el bigo-
era ella.
da. Bueno, dicho sea con
—¿Casiopea? —pregun-
una de mis magníficas con-
una muchacha inteligente.
burlifranqueza, lo que
De modo que empecé a
sucedió fue que la lectura
interesarme en su poesía, y
estaba tan aburrida que se
acepté que le dieran mi
salió de la sala a los cinco
número de teléfono para que
minutos. Su risa, que borbo-
me hablara.
teó igual de alegre que el agua
Se puso en contacto con-
de la fuente que tengo en mi
migo hasta siete días después
estudio, le destapó dos hila-
porque andaba de viaje en
das de dientes salvajes, brio-
Oaxaca, averiguando acerca
sos y avariciables como los
de las influencias de Miró
de Berenice (la del cuento de
y Picasso en las artesanías
Poe). Yo sonreí con esa fero-
populares. Por la mañana.
cidad humilde que uso frente
Digo, me llamó por la ma-
a mis detractores, pensando
ñana, y de entrada me tuteó
te voy a hacer tragar tus pa-
y en vez de decirme “señor”,
labras, y sintiendo cómo mi
me dijo por mi nombre.
manzana de Adán forcejeaba
Ricurigualada, pensé. La cité
con el nudo de mi corbata.
para las ocho de la noche en
–¿Una copa, un té, un
una cafetería y ella prefirió
café, un vaso de leche? ¿Qué
que fuera a las nueve y en su
tomas? ¿Quieres oír algo de
departamento. Es más cómo-
música? ¿Como qué te gus-
do en casa, explicó, y yo me
ta? —ofreció con sencillez,
pasé el resto del día interro-
pero además con una dulzura
TRANSGRESIÓN
ES 69
y una generosidad geishiencantadoras.
—Mahler —aseveré cabeciaprobatoriamente, clasico-
Me sirvió un infame café soluble, que era lo
nocedor. —No, Prokofiev —corri-
único que tenía, y puso un
gió ella sin malicia, modesta
disco en un aparato que
y sensata como el mundo en
conjeturé instalado allá en
tiempo de guerra.
la pieza contigua, la cual
Bueno, al grano. Le pedí,
supuse sería la recámara e
no sin energía, que me leyera
imaginé eróticamente
algunos de sus poemas, y
acondicionada con un vasto
mientras ella recitaba unos
lecho y un morbosiespejo
torpes y horribles versos más
duplicador efímero de los
cercanos al panfleto revanchi-
combates de la carne.
mujeril que a la poesía, yo
Después vino a sentarse
me la figuraba mugiendo de
muy cerquita, entre cojines
placer y sucumbiendo al
gordos y ceniceros y dos
empuje de mi irrefrenable
lamparillas tristes, la vibra-
voluptuosidad. Luego que
ción de la música creando
terminó de leer cuatro cinco
una atmósfera propicia para
de sus mamarrachadas ren-
las intimidades.
corosas, levantó hacia mí el
70
TRANSGRESIÓN
ES
fulgor de sus ojazos y me
“Una mujer es un ser que ha
miró, paciente y plácida
encontrado su propia natura-
como una esposa o una vaca.
leza. Tú la buscas. Eres vir-
Le dije, fingiendo un claro y
gen”, declamé citando a
definitivo entusiasmo inte-
Giraudox.
lectual, que era admirable su
—Entonces, ¿tú crees…?
intuición poética, envidiable
Claro que sí, cachorrita
su síntesis expresiva, esplén-
ingenua, ella lo que necesita-
dida su riqueza de vocabula-
ba era un hombre que la ayu-
rio, magníficas y certeras sus
dara a encontrarse consigo
metáforas, estupendas sus
misma, un maestro, un guía,
imágenes, asombrosas su pre-
un varón solícito, maduro,
cisión, su frescura, su vitali-
cariñoso, tierno, comprensivo,
dad, y agregué, virando de
experimentado, carilascivo,
tesitura, con pericia y cálculo
gestibabeante, aquí me tie-
de viejo lobo de amar, que
nes a tus pies rendido y mi
asimismo resultaban impre-
rodilla nunca tocó el suelo,
sionantes la amargura y la
yo te haré penetrar en los
honda soledad que semejan-
arduos mitos de Pound, sólo
tes a liebrecitas perdidas sal-
tienes que ser boquifuente
taban de esas laboriosas
para mi sed; yo te develaré
líneas, ah, cuánta tristeza
el misterio de las catedrales,
se adivinaba en ellas, cuánto
sólo tienes que ser pechiabre-
sufrimiento, cuánto desam-
vadero para mis fatigas; yo
paro, se notaba que a la ino-
te enseñaré a recorrer todos
cente criatura le había ido
los caminos proustianos del
muy mal en su trato con los
amor, sólo tienes que ser
hombres, que sin duda con-
caderiensamble para mis
fundidos por los valores
noches inciertas; yo te con-
aparentes y pasajeros de lo
duciré por los laberintos
externo, oh lamentable ce-
lingüísticos de Joyce, sólo
guera masculina, ninguno
tienes que ser carnientrega
había sabido hallar, vamos,
conmigo, mamacita, yo haré
ni siquiera sospechar el pro-
de ti una gran poeta, yo te
digioso universo espiritual, el
haré mujer.
caudal humano que albergaba en el interior de Casiopea.
—Creo que ya se rayó el disco —pretextó zafándose
TRANSGRESIÓN
ES 70
...sólo tienes que ser caderiensamble para mis noches inciertas
de mi asalto mortal y yén-
inmundo y araña grasienta y
casada: el marido encontró a
pies, cayó en las aguas de un
dose a buscar el refugio de la
así hasta que me acabé el café
los adúlteros sudando de
cenote y nadie la volvió a ver.
pieza contigua, de seguro
y el cigarro y me incorporé y
amor en su propia cama y de
Sus dos hijos, Espartaco y
con el fin de arreglar el vasto
me fui, no sin antes advertir-
un escopetazo le hizo añicos
Ruibarbo, siguieron creciendo
lecho y conectar alguna luz
le que con esos modos no iba
el cráneo a mi bisabuelo. Su
a pesar de la orfandad.
indirecta y rociarse una gota
a llegar a ninguna parte. No
viuda pasó por alto el inci-
de perfume en las orejas. Es
hace falta decir que más
dente y continuó su vida
no poco envidiable. En un
cierto que a mi edad ya la
Espartaco tuvo un desti-
tardé en irme que en per-
normal jugando a las muñe-
principio se pensó que era
carne es débil, y que una
donar a esa pobre muchachi-
cas y a la comidita con algu-
idiota, porque heredó la afi-
mujer como ésta requiere de
ta víctima de los tiempos
nas amigas de la infancia
ción literaria de su padre y
los máximos esfuerzos, pero
pretenciosamente feministas
hasta que una mañana, por
aun le dio por escribir versos.
siempre quedan los recursos
que corren. El perdón es un
no fijarse dónde ponía los
Sin embargo, gracias a los
de la técnica y la sapiencia,
don natural que nos da la
no en balde ha vivido uno
estirpe. Aunque eso sí, juro
tantos años. La sentí regresar,
por Júpiter trinchador de
pasos morosos, pies sobre
sirenas que la tal Casiopea
nubes. Miré hacia arriba: sus
no estará incluida en mi
labios adelgazados en una
próxima antología ni obten-
íntima sonrisa que acentuaba
drá jamás la beca.
aún más la severidad desvalida de su belleza. —¿Sabes qué, poetiglorioso? —masculló imponié-
De mi álbum de familia
de la voz—. Estoy harta de
H
los imbéciles, de los enanos
panadero de oficio, escribió y
ridículos como tú.
colgó en la mejor pared de la
dome su fiera estatura y conteniendo a duras penas el enronquecimiento pasional
ace no pocas décadas, mi bisabuelo admi-
rador de Shakespeare y
Y envalentonada ante
sala de su casa un imponente
mi caballerosa estupefacción,
cartel que decía: “Yo no seré
metamorfoseada en ener-
rey, pero seré tronco de
gúmena, me llamó piltrafa
reyes”. Tal vez intuía que
miserable y andrajo de por-
habría de morir prematura-
quería y pedazo de estiércol
mente. Acababa de cumplir
y gusano y piojo y cucaracha
los 35 cuando perdió la
y rata de albañal y sapo
cabeza a causa de una mujer
70
TRANSGRESIÓN
ES
TRANSGRESIÓN
ES 71
Haz de cuenta que andas atacado de priapismo a causa de Menarquia
atinados consejos de la gente
simple error. Sucede que el
a cualquier otro probable pre-
arremolinaban y debatían en
de bien y a uno que otro so-
amigo al que le encargó que
tendiente. Para todo el públi-
su cerebro, se fue a su casa.
papo bien puesto en su lugar,
los quemara, los quemó, en
co del barrio era su prometi-
Pensó en fallecimientos, en
pronto abandonó ese camino
vez de entender, como lo hizo
da, lo que aumentaba intole-
accidentes, en huidas, en rap-
evidentemente desastroso y
el amigo de Kafka, que lo que
rablemente el fastidio. Así
tos, en hospitales, en cárceles,
se convirtió en oficial pelu-
deseaba era que se publicaran.
que un día, acosada por la
en vagones de ferrocarril, en
contrariedad, y por la urgen-
camarotes de barco; pensó
quero. Llegó a ser el mejor en
Seis meses después de
su época. Los caballeros más
conocerla, de adorarla en
cia de casarse ya que estaba
que no la volvería a ver, que
distinguidos de la península
profundo silencio, de mojar
por cumplir los 19 y corría el
la había perdido para siempre.
se ponían en sus manos para
la almohada y las sábanas
riesgo de quedarse soltera,
Lloró, sufrió, maldijo, implo-
que les cortara el pelo. No
por ella, de espiarla en sus
determinó concluir de tajo y
ró, enfermó, agonizó.
había nadie que igualara su
idas y venidas apostado cre-
para siempre aquel simulacro
virtuosismo en el manejo de
puscularmente en una esqui-
de romance. Pidió consejo a
merodeos perniciosamente
las tijeras y la navaja; nadie
na, se atrevió a dirigirle la
su madre sobre cómo hacerlo,
infructuosos, después de tres
con su destreza para dome-
palabra. Azufaifa y su madre
y ésta, que también se halla-
noches de riguroso infierno,
ñar un cabello, rasurar una
eran costureras, y de esto se
ba a disgus-to con la presen-
descubrió, por un azar, por la
nuca, precisar una patilla
valió Espartaco para tocar a
cia inútil del mancebo, pero
imprudencia de un ojo aso-
o podar una barba. Era un
las puertas de su casa: él era
que tampoco sabía cómo
mado a una ventana, que
auténtico superdotado.
célibe y como tal necesitaba
mandarlo al diablo, recurrió a
ninguna de las tragedias que
Sólo que nadie en nuestra
Después de tres días de
quien le zurciera la ropa.
su confesor en busca de
su desesperación imaginara
familia ha sido perfecto. Y
A partir de entonces todas
ayuda. El párroco, ignorante
había sucedido; sencilla-
Espartaco, como suele ocurrir
las tardes, luego de cerrar la
de las misteriosas vetas del
mente, no le querían abrir.
a la mayoría de los hombres,
peluquería, en lugar de irse
alma humana, recomendó
Cruel, maligna, injuriante,
un día se enamoró. Y fue la
a beber una cerveza en los
torpemente que le dieran con
Azufaifa se le negaba. Roto
suya una de esas historias
portales, o de acudir a atem-
la puerta en las narices.
de pena, clavado en el mar-
de amor que perduran en la
perarse la fiera soledad en el
Así, pues, esa misma
memoria. Dicen las páginas
burdel de doña Sofisma, iba
tarde, al presentarse puntual
quería durante semana y
de la leyenda que conoció a
a visitar a Azufaifa. Y pasaba
a su cita, Espartaco encontró
media. Cuando salió, era sólo
Azufaifa durante una sere-
las horas a su lado, en una
la puerta cerrada. Se cansó de
un re-medo de hombre. La
nata dominical en la Plaza
fervorosa intimidad propicia-
llamar sin obtener respuesta.
puerta, para él, continuaba
Grande, y que desde el pri-
da por la madre, que sabía
Esperó hasta más allá de la
cerrada. Rodeó la casa en
mer instante adoptó una
ser discreta.
medianoche y, agobiado por
sombras. Saltó la albarrada y
forma leal y sincera de que-
Pero al cabo de tres años
tirio, se encerró en su pelu-
la lumbre del desconcierto,
atravesó como un fugitivo los
rerla. Recayendo en su viejo
Azufaifa estaba harta: Espar-
por imprevistas dudas y
leves murmullos del patio.
vicio le escribió varios tomos
taco no sólo no se decidía
estrujantes miedos, por el
Ajena al fantasma asiniestra-
de poemas que no llegaron
a cortejarla en la debida
dolor seco, insano que le pro-
do que se le acercaba,
hasta nosotros debido a un
forma sino que le espantaba
vocaban las conjeturas que se
Azufaifa leía un misal balan-
72
TRANSGRESIÓN
ES
TRANSGRESIÓN
ES 72
ceando una pierna fuera de la
fía. Tú y tu leal egocentrismo
hamaca. Su grito, si como
no ignoran que fuera de este
dicen alcanzó a gritar, ha de
ejercicio utilitarista no exis-
haber sido breve. Espartaco
tes para ella. Sin embargo, no
fue preciso con ella y consigo
puede negarse a ir a tomar un
mismo. Años más tarde, un
café contigo (¿quién le diría
hacendado excéntrico pagó
si bacasiónes está bien escrito
una fortuna por la navaja de
así?), aunque te advierte que
peluquero que participó en
a las 9 a más tardar debe lle-
el doble degüello.
gar a su casa. Bueno, ya que
Y esa fortuna, junto con
la tengas enfrente, no se
la venta de los volúmenes
te ocurra estropear la gran
de Shakespeare que poseía la
oportunidad hablándole de
biblioteca paterna, fue lo que
los manuscritos del viejo Sul-
permitió a Ruibarbo, quien
una mujer entre mis brazos
gios. Por eso, mi queridísimo
picio Sabino hallados antes
con el tiempo y merced a
me doy cuenta de que, aun
Pantuflo, te insto a poner los
de la consumación de Pasar-
ciertas combinaciones del
en ese momento, cultivo la
bonos de tu creatividad al
gada, o de la historia de Paris-
destino llegaría a ser mi
literatura; digo la palabra que
servicio de tus ambiciones
mus y Parismenus; tampoco
abuelo, dedicarse al estudio
debo decir porque es literaria.
carnales, y a usar sin
de tu memorable ensayo
de la astronomía y casarse
No puedo ser sincero”. Y yo
miramientos el chantaje sen-
acerca de la terrible barbarie
con Cinosura, la cual, ade-
pregunto: ¿A quién le impor-
timental, arma democrática
con que Faetón reinaba sobre
más de prima suya en primer
ta la sinceridad? En la políti-
que lo mismo emplea un
los tesprotos y molosos, ni
grado era rica heredera. Pero
ca y en el amor los principios
poeta que un cantinero. Todo
de la reprobable conducta
la de Ruibarbo es una histo-
y los escrúpulos salen sobran-
el secreto radica en saber
plurisexual que han demos-
ria que merece unas páginas
do. Ampliándole la plana al
mentir, en apropiarte el argu-
trado en las playas y lagunas
aparte y que en otra oportu-
ambiguo general siglopasado
mento de cualquier novela
vírgenes, desde el diluvio de
nidad contaré a ustedes (si
D. Mariano Paredes y Arri-
barata y oficiar tu infundio
Deucalión hasta nuestros
me lo permiten la tía Geno-
llaga, cabe destacar que a los
con la técnica actoral precisa.
necios días, las marsopas
veva, Dostoievski y los apre-
niños se les engaña con ju-
Veamos.
moteadas; y menos aún te
mios de una señora joven
guetes y a los pueblos y a
Haz de cuenta que andas
que acabo de conocer).
las mujeres con palabras.
atacado de priapismo a causa
quidem liber metricus. Con eso
El dolor, la soledad, la angus-
de Menarquia, ese hermoso
no le maniobras el instinto
tia, las enfermedades del
animal con posgrado de se-
maternal ni a una incapaz
alma, las tinieblas, son meras
cretaria bilingüe que a cada
de quedar encinta.
e queja Jules Renard
herramientas de trabajo,
línea que escribe a máquina
Por el contrario, en cuan-
en su Diario:
utensilios para revestir de
te pide por favorcito que le
tito les sirvan el capuchino y
“Cuando estrecho a
veracidad a nuestros artilu-
corrijas las faltas de ortogra-
el flan napolitano, “con una
Los preciosos ridículos
S 72
TRANSGRESIÓN
ES
pongas a recitarle el Facetus
TRANSGRESIÓN
ES 73
le voy a demostrar que habemos gente decente y cariñosa y dispuesta a redimir al desgraciado,
sonrisa triste como un paya-
y sin caricias, sin regalos en
filosófica, como diciendo
so vestido de negro” (otra
los cumpleaños, sin hermana
bueno, así es la vida y hay
Menarquia conjeturará que
vez el diarista Renard) y sin
mayor alcahueta, sin herma-
seres a los que les va peor.
contigo comienza a cumplir-
la menor piedad, nárrale la
nita menor incestuosa, sin
historia de tu vida; pero no
primas lectoras de Sade o de
Menarquia ya empezó a
rando con amplias pupilas
la de a de veras, no seas im-
Las mil y una noches, sin un
componer carita de ay pobre-
encocoradas de dulcedumbre
bécil, Pantuflo, sino la que te
perrito fiel, siquiera, sin
cito Pantuflo, le cuentas los
y como diciendo a este ino-
dije que inventaras, aquélla
siquiera un ratoncito blanco
pleitazos inacabables de papá
cente yo le voy a dar lo que
en la que eres un cándido
con quien platicar en las
y mamá, los insultos y los
jamás le han dado, un cachi-
niño solitario y melancólico
noches, para que te des una
golpes que se propinaban
to de amor, una rebanadita
privado de ternura, de estí-
idea, y todo expuesto con un
todos los días a todas horas,
de felicidad, le voy a demos-
mulos, un párvulo relegado
aire como de resignación
y los castigos terribles im-
trar que habemos gente de-
puestos por la tía bigotona
cente y cariñosa y dispuesta
que te cuidaba y te atiborra-
a redimir al desgraciado,
ba la cabeza de ignominias
y justo ahí, en ese preciso
y amenazas, si no te lavas
momento en el que ella hil-
bien las orejas diosito te va
vana pucheros aternurados
a castigar, si te tardas en el
y tiene sus ojitos mansos,
baño va a venir el diablo a
como amustiados por la
jalarte los pies, si les dices
inminente cercanía de un
cosas a las niñas te vas a ir
lloro compasivo, justo en ese
al infierno, si no rezas viene
momento cuéntale de lo mal
la llorona y te escupe en tus
que para colmo te ha ido en
sueños, si no ahorras te va a
las diligencias del amor, de
llevar el robachicos y te va
cómo han luido y oprobiado
a sacar un ojo y te va a cortar
tu vida las ingratas, nomás
una pierna y un brazo y te
por ser un poeta sin fortuna,
va a poner a pedir limosna y
aunque eso sí muy trabaja-
nunca nunca nunca nos vas
dor, Menarquia, sólo que la
a volver a ver ni a tus papás
poesía no se vende y a ellas
ni a mí, que te quiero tanto,
lo que les interesaba era el
angelito de mis desvelos.
dinero, los viajes, las ropas,
Te aseguro, mi apreciadísimo
las tarjetas de crédito, la pro-
Pantuflo, que con esta super-
piedad privada (en este pun-
chería le adelgazas la fibra del
to la airada Menarquia se va
corazón hasta a una estatua,
a soltar hablando pestes de
de las de piedra, se entiende.
esas féminas que solamente
74
TRANSGRESIÓN
ES
Y cuando adviertas que
A estas nobles alturas,
se su destino, y te estará mi-
TRANSGRESIÓN
ES 74
piensan en las cuestiones
samente los trozos de carne
materiales y de seguro va a
que le sobresalen del escote),
tacharlas de infames, inescru-
una muchacha que no es
pulosas, mezquinas, indignas,
muy bonita ni muy inteli-
repugnantes, indecentes,
gente, eh, pero que tiene
odiosas, mujeres sin entrañas
sentimientos honestos y que
que no comprenden que los
también ha sufrido lo suyo
hombres buenos, que los
(quién lo dijera) y que por
hombres bien nacidos, que
lo mismo está dispuesta a
el espíritu y el alma y los
comprender, y tú le cortas la
valores morales y etcétera).
palabra y le dices eso es pre-
Ya casi la tienes, Pantuflo,
cisamente lo que he soñado
ya nada más agrégale que
desde mi niñez, sólo que, la
tales fracasos te buitrearon el
verdad, yo no merezco una
corazón y te lo emperjuicia-
mujercita así, soy tan poca
ron para siempre, pero de
cosa, un pobre diablo, un lu-
cualquier forma no guardas
gar común, y entonces ella
manos y besárselas con ado-
sin amor/camina amortajado
rencor, eso es, súmale tu con-
dirá ay, no se diga tan feo,
ración y fingir que estás a
en su propio funeral.”
formidad, tu aceptación de
Pantuflo, usted no es lo que
punto de sufrir una embolia
que eres un miserable al que
se llama un adonis pero evi-
emocional. Y ya estuvo. De
la dicha está de plano negada,
dentemente tiene lo suyo,
ahí a una cama del hotel
uno de los tantos infelices
posee un corazón muy gran-
Sueño de Menta no hay más
que soportan con valor y en-
de y muy humano, Pantuflo,
que un par de semanas. Y te
tereza el cruel sacrificio que
y entonces tú te inventas
auguro una noche de 48 ho-
les impone su carga enorme
una cara anhelante y te le
ras, como aquella en la que
de soledad.
acercas lo más posible (cui-
Júpiter gozó de Alcmena.
dando no hablarle mero de
Hazme caso, te digo,
renunciado a las enfermeda-
una cierta sensibilidad bec-
frente porque has fumado
nunca falla. Lo malo vendrá
des del alma, a las privacio-
queriana, te pedirá que no te
mucho y el olorcito la puede
luego, claro, cuando Menar-
nes, a los rigores de la des-
desanimes, eh, afirmará que
echar para atrás) y le pregun-
quia se quiera casar, porque
dicha. He renunciado a creer
un hombre como tú lo
tas, con voz estrangulada por
ya sabes que es obsesión mu-
que, como me reiteraba el
merece todo, no desespere
la emoción: ¿Usted cree? Y
jeril aquello de que vale más
infame fantasma enfebrecido
usted, de fijo existe por ahí
ella te responderá que lo
pájaro en mano; pero en fin,
de Raskolnikov en mis
alguna muchacha (bajará
único que tienes que hacer
ese ya es otro problema. Lo
noches de soledad infinita y
pudorosa los párpados ma-
es mirar a tu alrededor, y tú
importante es que no olvides
cruel, “el dolor es obligatorio
quillados y tú aprovecharás
debes repetir un oh oh oh
que, como dijo Withman:
para las conciencias amplias
para mirarle fugaz y codicio-
medio idiota y cogerle las
“Aquel que camina una legua
y los corazones profundos”.
Entonces Menarquia, con
74
TRANSGRESIÓN
ES
Dadme una mujer y moveré el mundo
N
o faltará quien lo dude (o quien me lo recrimine),
pero lo cierto es que he
TRANSGRESIÓN
ES 75
¿cómo sucedió esta insospechada claridad, este embellecimiento de mi destino?
He renunciado, en suma, al
como las aguas momentáneas
vacío, de inutilidad; luego,
una resolución estricta des-
sufrimiento. Igual que Akaky
del sueño.) ¡Abdocia!, excla-
por la necesidad humilde de
licé suavemente su vestido.
Akákievich, el pobre diablo
mé con una ansiedad temblo-
estar cerca de Várienka: dis-
Al dañarla, emitió una espe-
que inmortalizó Gógol, de
rosa e inocente, y Abdocia
traerla, modificar la perse-
cie de zureo desesperado;
ahora en adelante me resigno
también abrió la boca, pero
verancia de su mirada, alar-
pero no me rechazó. Aun
a todo con dulzura evangéli-
el vértigo de la emoción no
gar a un regocijo verdadero
con el temblor del entusias-
ca. Así como ayer aun los
le permitió pronunciar mi
su sonrisa, me redimía, me
mo en mis manos, le limpié
más ínfimos actos de mi vida
nombre. Nos abrazamos
resucitaba. Acabé por ser
las huellas del estropicio y la
estaban encaminados a llegar
intensamente, con el júbilo
otro hombre. Várienka había
volví a vestir.
a lo más hondo de la angus-
incrédulo de quien recobra
obrado una especie de mila-
tia humana, hoy estoy ínte-
el pedacito de paraíso que le
gro en mi corazón; sus ojos
diremos a Abdocia, y tendrá
gramente dispuesto a
pertenece, desajustándonos
habían limpiado de miseria y
que aceptar.
enderezar mi espíritu para
para mirarnos y reír y vol-
de tedio a mi alma. Cuando
alcanzar el colmo de la felici-
viéndonos a ajustar con re-
apoyé por primera ocasión
sarte con Várienka? —gimió
dad. Ahora ya no estoy solo,
novado arrebato. Cuando
mi ternura sobre la incon-
Abdocia mirando con un
existo para alguien y viviré y
amainó la poderosa alegría,
ciencia de sus labios blandos,
estupor triste la mirada
trabajaré para ese alguien.
cuando por fin el ardor codi-
sentí profundamente que la
desahuciada de su hija—.
cioso del éxtasis se hizo tole-
amaba de manera irremedia-
Pero, si Várienka es una
rable, Abdocia buscó con la
ble; supe que era en mi vida
niña…
cara y una mano extendida
la mujer definitiva.
Para mi querida, mi bienamada Várienka. Pero, ¿cómo sucedió esta
—Vamos, Várienka. Se lo
—Pero, ¿estás loco? ¿Ca-
—No; ya es una mujer
insospechada claridad, este
los hombros de una jovencita
Abdocia, que atribuía
—afirmé, dueño de mi
embellecimiento de mi desti-
que nos veía con expresión
mi celo a un afecto paternal,
impagable certidumbre.
no? De una manera insospe-
asombrada. “Mira —me dijo
me dejaba largos ratos a solas
chada, simple y casual, como
sin poder ocultar un her-
con ella y, con frecuencia, me
niñita —repitió ahincada-
ocurren siempre los aconte-
moso orgullo— Es mi hija,
permitía sacarla a pasear. Una
mente, y agregó, como hur-
cimientos excepcionales. Mi
Várienka.” Alcancé a verla
tarde, en vez de conducirla al
gándose con los dedos un
prima hermana Abdocia, a la
sonreír y en eso se apagaron
parque, la llevé a mi casa. Y
tumor para obligarse a admi-
que tenía perdida de vista
las luces de la sala y por
mientras acariciaba su sem-
tirlo—. Además, ella está…
desde los tiempos soberbios
primera vez no me dormí
blante apacible, su brumosa
Ella no… Várienka es total-
de nuestra juventud, se apa-
en una audición de piano.
expresión de ausencia, le dije:
mente irresponsable de sus
reció de improviso ante mis
A partir de esa noche, me
—Te he traído aquí
—Una niña, una pobre
actos…
ojos en una sala de concier-
convertí en una costumbre
porque te quiero, Várienka.
tos. (Y con ella cuántos re-
más en el mundo de las dos
¿Entiendes? Y quiero casarme
—¡A mí sí! —dentelló
cuerdos incanjeables, cuántos
mujeres. En un principio, iba
contigo. Lo entiendes, ¿ver-
segregándose un borbotón de
fervientes aromas, cuántas
a visitarlas sólo por desbara-
dad, Várienka?
voz enrabecida—. ¡A mí sí!
imágenes, cuántos rumores
tar mi fastidio, por sacarme
de una edad diáfana, solícita
del cuerpo la sensación de
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TRANSGRESIÓN
ES
Le quité los zapatos con paciencia, las tobilleras, con
—Lo sé. Y no me importa.
¡Es mi hija! ¿Casarte con ella, con esta criatura desva-
TRANSGRESIÓN
ES 76
lida? No, maldito, mil veces maldito, lo que pretendes es la más cruel de las infamias, la más sucia de las canalladas, un buitre no sería tan vil como tú, el peor de los animales no sería tan desalmado; pero no lo permitiré, me oyes, jamás consentiré una monstruosidad semejante, lárgate, vete de aquí, perro… —Comprendo tus sentimientos, Abdocia, pero ya no puedes evitarlo. —¿Qué dices? ¿Qué…? ¿Es que has sido capaz…? Su cara se desfiguró en una mueca fea, estúpida, y se abalanzó sobre Várienka como para protegerla de una catástrofe, y la palpó, y la estrujó brutalmente, y en medio de sus lamentos y sus convulsiones sentí cómo se debatía tratando de llegar hasta mí una especie de zureo desesperado. —La quiero, Abdocia. Y
más mi existencia. Tú lo
Sin embargo, no lo hizo.
tutor de Várienka, y desde
quiero hacerla feliz. Entién-
sabes, ¿verdad, Várienka?
No le di la oportunidad de
este mediodía la traje a vivir
delo. Yo sé que es posible.
¿No es verdad que tú lo
hacerlo. Tuvo una crisis ner-
conmigo. Ahora ya no estoy
Está viva. Déjame rescatarla
sabes?
viosa —asenté en mi declara-
solo, existo para alguien y
ción ante las autoridades—
viviré y trabajaré para ese alguien.
también para ti. La rescata-
—Te denunciaré —mas-
remos juntos. Viviré, vivo ya
culló Abdocia con empeño
y todo fue tan rápido que no
solamente para ella. No po-
enfermizo, negándose a
pude evitar que saltara. Na-
drás quitármela. Várienka es
escuchar más mis razones—.
die puso en duda mi asevera-
lo mejor, lo único bueno, lo
Haré que te pudras en la cár-
ción. Mi pena era sincera.
más puro que ha tenido ja-
cel, lo juro.
Esta mañana me nombraron
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TRANSGRESIÓN
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Para mi querida, mi bienamada Várienka.
TRANSGRESIÓN
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TRANSGRESIÓN
ES
TRANSGRESIÓN
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Poemas Minerva Margarita Villarreal
Muasajas de amigo y enemigo este cavar infierno de la angustia
Grieta Los amadises cabalgaron la tierra y el viento alzó oleajes de fuentes muy recónditas Oscuras fuentes en el cielo guiaban una constelación de torres empinados castillos cuerpos adormilados pies de arce ciervos esféricos e hipocampos luego rodando por mis mejillas Una grieta escindía el paisaje hendíase en una llanura Adentráronse en la llanura los amadises bajaron hasta los montes umbríos de mi cuerpo mi ansia Golpes de cierzo gélido Bórralos que se alejen No quiero oírlos más cabalgando en mi sangre
Amadises Los amadises cabalgaron durante días. Esa tarde boscosa desmontaron del lomo de sus caballos. Entre las hojas de los árboles, el viento. Bajaron a pie por la cuesta donde los lirios de pétalos violáceos y las guindillas desvanecían de vértigo. No percibieron la desnudez del lloro. Montáronme humedecidos y sudando. No percibieron la desnudez del miedo. El fundamento de la semilla igual me fue sembrado. Restregáronme. Amarráronme el cincho y remontaron. Es un jardín de hierro este aislamiento. Ante los ojos de los árboles llevábanme en sus alas.
TRANSGRESIÓN
ES 79
Hurí
Galería
Viéronme
Ni todos los cabellos que te has arrancado
a la orilla del río
Ni todos los ramilletes
Apenas cubriéronme las olas
Ni todas esas sábanas
Sólo eso ven
esos manteles
puños atravesaron
la galería
Lo que más me negaron
los caballos
más me hicieron
ese terror vagando y estancado
Sólo eso ven
esa sombra que recorre mi pecho
en los campos
esa sombra que eres
anegados
pesadilla y lluvia de hojas
de cieno
de nuevo en mi pecho da vueltas en mí de falda larga
Lágrimas
de alcoba ocre
En fuentes de luces más doradas las doncellas bañan sus flores
de cabeza de cristo ensangrentado esta tristeza de bañera con garras se derrama se rompe...
Exvoto Ahora que morteran los golpes soy una dócil puerca
Estoy subiendo Estoy abriendo la cerradura Estoy llegando al armario
perdida y helada
Estoy hallándome tu cadáver
inmóvil dentro de mí en esa zona de escaleras
Flamígera
y largos pasadizos la venta es muy oscura
A Elena Poniatowska
charcos
Siembra el oro de tus palabras
chiqueros
para que resplandezcan como armas
bullendo
almas de manantial alzado
dentro de mí
ya rumoran los sauces
veneros
el tropel que amenaza
venenos
contra la piedra de tus ojos
clavados
contra la yedra de tus ojos
en tu ruina
contra la fuente alzada de tus ojos
80
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ES
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por ese mar de lluvia mar de fuego sangre del sacrificio noche inquieta a punta de metralla a punta de mar muerto ya rumora la celda el dolor que estanca La cuenta de oro de tus caballos veloces La palabra sobre sus cascos sobre los muertos yermos cráneos pisoteados los caballos pasan veloces flameantes sobre sus cráneos sobre sus cuerpos las palabras pasan veloces de pura llama encienden la multitud que sangra El cielo abriéndose. Ese furor de mar, ese verbo goteando,
Muasaja de la amiga
mojando nuestra sombra, empapaba el cabello, las finas termiA Rosario Sanmiguel
Era agosto y eras tú y toda la parsimonia un calor que ululaba sediento entre nosotras. Bajo los cielos. En los pasadizos nubilosos con tus ojos celestes imantados. La jacaranda esparcía la alfombra de un jardín a tus pies y al borde del estanque tensábanse —lienzo de su esmero— como tus arrebatos, las cúspides del fuego, ese abaratamiento, esa cautiva humillación. Mármol. Día de manos breves. Soles. Día que huía. Por los peldaños de la biblioteca, la dorada rejilla, los asientos de cuero suspendidos. Lomos de libros abriéndose en su bosque de plata. Nubes en lo hondo del techo. Nubes, papeles dispersos como golpes de lluvia que la diosa dejaba. El latín dominaba las tardes densas como reptiles con sus nubes de moscas y nosotras hundidas. Ese diván, la lengua,
nales con mis dientes. El golpeteo bajo las lluvias. El marco humedecido. Desatabas mis trenzas. Me llevabas al cielo con tu roce de uñas de mi cuello a la nuca. La saliva del verbo. Conjugaciones. Pupitres en las aulas lejanas. Arrojados de sí. La saliva del verbo. El rumor de los cisnes en las jaulas lejanas. Ese oleaje de arena, de saliva del verbo. Lejos de los cisnes. Sal, sal a la luz de esta declinación. Los días se apagan como una veladora en lo oscuro del cielo. Sal, sal de ti. Un movimiento y otro lejos de Dios. Un movimiento hacia Dios. Por más que lo medite quedaré tajada. Sal. Vuélvete paloma que muero de la luz del agua donde llamas.
ese jardín de lenguas excluidas de sí bajo la cerradura.
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TRANSGRESIÓN
ES
TRANSGRESIÓN
ES 81
Alminar
ese árbol que también eres tú más allá de la noche
Como dos hermosas
Hay un bulto de pie
desnudas por la tarde
junto a mi cama
las torres se besan
que emerge
como dos hermosas que por la tarde se desnudan
de las aguas del aire
y las torres tensan
Río Noche
Ululante y veloz de espalda aparecía
No tengo a quien hablar
desnudo
El silencio pesa cruje
enlodado
El silencio piensa Entonces hablaré contigo Tú que eres el ser más remoto mi dulce vacío
y gimiendo voraz en su desdicha
ven preséntate aunque no te vea así la forma sea negada para ti
Dentro
para mis ojos de ti mi percepción te anuncia como un río
Un hoyo Un hoyo
que crece de madrugada
se me un
y se desborda el agua corre bajo la cama el agua lleva rostros
de apuñalado
y cadenas lirios y billetes
Llanto
y vestidos de novia luego todo es sangre un río con su nido de lobos y nubes de tormenta
Oye al viento con su voz —su vocecita—
ramas crepitando
de infierno
ciervos y ese árbol
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TRANSGRESIÓN
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TRANSGRESIÓN
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Voz
El Paso
Tú que creíste en mí como el centro de todas las cosas
Orillados inmensos
que me diste nombre y reclinaste mi frente en el lecho
con el vientre crecido
de las ordenanzas de Dios
los ahogados
Tú que llamaste camino a la celda
destellando en las olas
honra al sacrificio
Los matorrales
don a la dificultad
el río
Tú que atravesaste el centro de todas las cosas
los cadáveres
regresando en mí
como gigantes
como un río en el ojo de la tormenta
que brotan
Tú
y lastiman
depositario clavado y traspasado sepultado
Muasaja del amigo
Ahora estás tan lejos
Esta herida mana bajo los cielos
tan lejos
en los pasadizos nublinosos.
como sólo el amor
De espalda, con la piel más mármol
puede estarlo
y durazno que la tina, el pelo alzado,
en el trazo lienzo
puedo entrar al silencio que de golpe da el agua,
en la herida de Dios
puedo entrar a la calma
82
TRANSGRESIÓN
ES
TRANSGRESIÓN
ES 83
que es silencio que llama,
del pecho lo hondo.
puedo entrar a la llama
Tras los cristales cerros,
que desgrana la herida.
ciervos.
El agujero también es un pasillo,
Ojos por la herida de Dios.
un jarro, un vientre,
Cuellos.
grifos de largo pico,
Herida de Dios mana.
de manos breves,
Esta herida mana bajo los cielos
un vientre,
en los pasadizos nublinosos.
al borde del estanque al fondo de la alcoba
De espalda, con la piel más mármol
el silencio brilla, mece sus años, acaricia.
y durazno, el pelo alzado,
Alamos de la alfombra sabinos entre sábanas
pude entrar al silencio
la casa sosegada hacia el otero asoma.
del agua,
Y una muchacha espera
pude entrar a la llama, sumergirme en la herida.
Bajo los cielos, en los pasadizos nublinosos,
El agujero también es un pasillo,
cercados de ventanal y muro,
un vientre
clausuradas las puertas, las aldabas;
y al borde del estanque
presas que el espacio cercena
una muchacha
ellos trenzan sus astas,
asoma como si se entregara
embisten a lo ancho lo bajo
84 TRANSGRESIÓN
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LA EXPRESIÓN GRÁFICA Y LITERARIA DEL EROTISMO es una de las manifestaciones más claras del grado de madurez y libertad social, cultural e individual que ha alcanzado un pueblo. Partimos de esta tesis básica para fundar Trangresión ES, una revista no sólo lúdica dedicada al erotismo en todas sus manifestaciones, sino también un instrumento de experimentación, análisis y debate, cuya primicia tiene hoy el lector en sus manos.
TRANSGRESIÓNES • Número 1
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www.solareditores.com
RAM AEL RAF
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Eko Georges Devereux Agustín Monsreal Minerva Margarita Villarreal