Skip to main content

Percepción de mi primera práctica

Page 1

Percepción de mi primera práctica Antes de comenzar a practicar tuve la oportunidad de conocer al grupo en el cual estaría realizando mi futura labor de forma breve, lo cual me brindo muchas ventajas para la planeación de mis actividades, ya que todas fueron desarrolladas con la intención de que los alumnos aprendieran y disfrutarán de cada una de ellas. Bueno el motivo por el cual menciono esto, es por el hecho de que el observar nunca fue suficiente para darme cuenta a que me enfrentaría en los años entrantes, aprendí a conocer el grupo, sus necesidades, forma de trabajo de la maestra, cultura de los niños, formas de comunicación, etc, pero la práctica es lo que realmente me hizo darme cuenta de la realidad; cuando me plantee realizar mis planeaciones me encontraba demasiado emocionada realmente solo pensaba que es lo que quería enseñar y como lo podría hacer de una manera divertida, puedo decir que disfrute realizar mi planeación, al punto que no escatime en invertir en el material que usaría, solo pensaba en ser esa maestra que yo hubiese querido tener en el jardín de niños; cuando se llegó la mañana del día de prácticas los nervios no tardaron en invadir mi cuerpo, aunque mi emoción los superaba; cuando llegue al jardín de niños e ingrese a mi salón de clase no tarde en acomodar estratégicamente todo lo que necesitaría y de un momento a otro comenzaron a llegar a los que durante dos días serian mis alumnos, creí que los nervios me harían colapsar y que lo olvidaría todo por completo, pero no fue así, tome aire, pedí el respaldo de Dios y me sentí tan segura que me di prisa por comenzar mi clase, no quería perder ni un solo minuto de tiempo. Realice algunas actividades no planeadas por un par de minutos para que despertaran y se relajarán, pues tenía en mente que para ello yo seguía siendo de cierta manera extraña, así que trate de contagiarles el entusiasmo que yo sentía al trabajar con ellos, fue muy hermoso al haber sido correspondida con ese sentimiento, ¡Por fin poder hacer algo con ellos y no solo estar sentada “observándolos” !, ciertamente me olvide de quienes estaban en mi salón que no fuesen mis alumnos, solo seguí con todas y cada una de mis actividades, pues realmente los niños le dieron vida a mi planeación, pues la considero todo un éxito en ellos. Ese gozo lo sigo conservando jamás olvidare ese primer instante en que me sentí maestra por completo y más aún cuando esos niños que a primera vista


son los más inquietos disfrutaban de ser partícipes de todas y cada una de las actividades. Quisiera decir que el segundo día fue igual, pero no fue así, la maestra titular estuvo ausente y la maestra de USAER estuvo de apoyo durante mi práctica, los niños antes de ingresar al salón tuvieron ciertas actividades que los hicieron que se cargaran de energía, pero durante las primeras horas no hubo ningún problema, los niños estuvieron atentos a las actividades y pude realizar mi trabajo sin problemas; no fue lo mismo a la hora de receso pues comenzaron las diferencias entre ellos y las dificultades dentro del salón de clase, por lo que tuve que optar por un carácter más serio y estricto, pero sin ser autoritaria; se presentaron leves conflictos, pero nada que no tuviese solución, al término de la clase fue mucho más difícil, pues estaba entre atender a los padres de familia, a los alumnos y a un par de niños traviesos. Pero no puedo decir que me fue mal pues realmente cada día es distinto y estuve muy contenta porque incluso eso me doto de nuevas experiencias, pues debo aceptar tanto los días buenos y los días no tan buenos y prepararme para ellos, nunca fui con una mentalidad cuadrada en la que pensaba que todo saldría bien, si no que realmente estuve abierta a lo que sucediera, solo estaba segura de mi papel como maestra y que es lo que tenía que hacer, y no entrar en pánico si no pensar de manera eficiente en las soluciones posibles. Realmente durante mi estancia en la normal, estos han sido los mejores días de estudiante y del inicio de lo que será ser maestra. En estos momentos comprendí que realmente la práctica hace al maestro, pero quien le da sentido y vida a lo que haces son esos pequeños que tienes frente a ti con la esperanza de algo nuevo y divertido para ellos, pero más aún cuando se despiden de ti con un abrazo y un beso diciéndote: “maestra, te prometo que ya me voy a portar bien, pero no te vayas”.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Percepción de mi primera práctica by Zayuri - Issuu