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"Yo Soy de Saltillo", edición enero 2023

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ENERO 2023

@ Mónica Silva

FRANCISCO TOBIAS HERNÁNDEZ

EL ÁNGEL DE ACUÑA


AGRADECEMOS A:


Contenido ENERO 2023

EL ÁNGEL DE ACUÑA

GENERAL LUIS GUTIÉRREZ Y SU CASA

PLUMA INVITADA

EL PANTEÓN MALDITO

EL ATROPELLADO

LA ALAMEDA Y SU VIGILANTE NOCTURNO

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Página 6

Página 10

DON ARTEMIO DE VALLE DE ARIZPE Página 12 LA DEFENSA DEL NIÑO INDIO Página 14

Francisco Tobías Hernández Director Editorial

Félix Reojas Fotografía Editorial Agustín Pérez Productor Audiovisual

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LA VENTA DE ESTAMPILLAS USADAS Página 26

LOS LADRIYANKEES PELUQUERÍA PALACIO Página 30

Arq. Carlos Roldán Ilustraciones

Prof. Juan Campos Rodríguez Corrección Ortográfica

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DIRECTORIO

Gabidoo Magaña Diseño Gráfico

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Yo Soy de Saltillo - La Revista Publicación mensual

EFEMÉRIDES

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Año 2 | Volumen 7 Enero 2023 Impresa en México en los talleres gráficos de Impresos Rivera © Derechos Reservados

CRUCIGRAMA

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El Ángel de Acuña

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n esta ocasión te platico de una verdadera obra de arte que tenemos en nuestra hermosa ciudad de Saltillo, la cual durante más de 100 años ha visto el pasar de los años de nuestra comunidad, me refiero al “Ángel de Acuña”. Esta obra fue encargada por el Gobierno de Coahuila al escultor hidrocálido Jesús Fructuoso Contreras, el mismo que realizó la estatua de mi General Ignacio Zaragoza, que por cierto bien merece hacerle una Cápsula Sarapera, pues tiene un dato anecdótico, pero volvamos al Ángel, que no es ángel, sí al llamado “Ángel de Acuña”. El artista Jesús Fructuoso al poco tiempo de aceptar realizar la obra, la cual sería de bronce, padeció de cáncer en el brazo derecho el cual le fue amputado en

el año de 1898 en París, sin embargo, de manera increíble esta situación no fue impedimento para que el artista realizara con un solo brazo una escultura en mármol haciendo un reconocimiento al poeta Saltillense Manuel Acuña. En el pabellón mexicano de la exposición de 1900 en Paris, Francia el sitio de honor fue ocupado por el llamado “Ángel de Acuña”, obra que fue acreedora del premio “Legión de Honor” y que fue reconocida por el artista Augusto Rodin, el mismo que realizó las esculturas de “La puerta del infierno”


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y “El pensador”. Después de su exposición el Francia, la instalaron en el patio de la Escuela Nacional de Bellas Artes, siendo hasta el año de 1912 cuando por gestiones de “Don Venustiano Carranza” la trasladaron a esta hermosa ciudad de Saltillo, lugar que vio nacer a quien se le dedica la obras, debido a su poesía, instalándola en la plaza “Manuel Acuña”, entre el Mercado Juárez y nuestro Teatro García Carrillo, lugar en el cual vio el transitar de los Saltillenses, hasta 1957, cuando por instrucciones del gobernador Román Cepeda fue trasladada a nuestra hermosa Alameda Zaragoza, lugar emblemático que le dio cobijo hasta 1999 cuando fue reinstalada en la céntrica plaza. La mitología griega habla de la diosa Niké, y “no me refiero al calzado deportivo”, sino a la diosa de la victoria, nombre que gritó el mensajero Filípides después de correr alrededor de 40 kilómetros para dar el anunció del triunfo de los ateneístas sobre el ejército Persa, en el año de 490 a.C., batalla que se libró en la ciudad de Maratón, de hecho este es el origen del porque se le conoce

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así a la justa deportiva de correr poco más de 42 kilómetros, en ese momento Filípides entró a Atenas gritando Niké, Niké, para después de ello desvanecerse y fallecer. Pues bien, estimada y estimado Saltillense bien podríamos decir que el “Ángel de Acuña” es más bien la representación de la diosa griega del triunfo Niké, según me explicaba mi amigo Ramón Verduzco, la copia, y cuando investigué sobre el tema, encontré lógico su comentario, ya que el cristianismo le había prohibido la entrada al paraíso al poeta Saltillense Manuel Acuña por haberse quitado la vida. Hoy sigue en pie una obra que ha visto el ajetreo diario de nuestra ciudad, que ha observado la convivencia de los Saltillenses y que ha sido motivo de asombro por su majestuosidad tanto para visitantes como para quienes tenemos la fortuna de vivir aquí en Saltillo. Definitivamente la escultura llamada el “Àngel de Acuña” además de hermosa e impresionante es algo muy de Saltillo y que vale la pena presumir.


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P R E S E N TA :

PLUMA INVITADA Por Israel Reyes

Pinocho y Schopenhauer No lo pude evitar, así que me iré de lo particular a lo universal, respetando la honrosa invitación que extendió mi buen amigo Pancho Tobías hacia su servidor, y es que no me dejarás mentir, pero todo saltillense debe conocer el cuento de Pinocho. Desde su creador, Carlo Collodi, hasta la mega joya que se acaba de presentar en Netflix por parte de nuestro paisano Guillermo del Toro. Así que hagamos un viaje redondo de Saltillo a Florencia advirtiéndote que probablemente terminemos en otro destino.

Pinocchio, este personaje malcriado y bribón de la literatura italiana que en sus inicios es representado como una marioneta de pino que cobra vida y que al mentir le crece la nariz dejándolo en evidencia, da un giro bellísimo con la nueva adaptación de del Toro. No es mi intención poner spoilers en este espacio y menos hacer una comparativa o semblanza de ambos cuentos. Te compartiré lo que pude observar en la primera impresión con esta nueva adaptación. Sebastián J. Grillo, en esta ocasión no solo trata de fungir


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como la conciencia de Pinocho, también es el narrador de la historia, pero ahora con más personalidad que el anterior. Este pequeño insecto hace una advertencia al inicio de la trama haciendo mención de que este cuento se trata de padres e hijos imperfectos. Más letrado que catrín se puede notar que dentro de su pequeña casa, en un pino sembrado por Gepetto, se encuentra acomodando un cuadro con el rostro de uno de los filósofos más brillantes del siglo XlX, el alemán Arthur Schopenhauer. Después de leerlo o estudiarlo es imposible no recordar su rostro hosco y mal encarado de este representante del pesimismo filosófico. ¿Crees que sea casualidad? Nah, estoy seguro de que el director mexicano sabía muy bien lo que hacía dentro de este brillante stop motion. Schopenhauer concebía a la filosofía esencialmente como un «pensar hasta el final» de la filosofía de Kant, dejando de lado las ideas de Platón y Spinoza, entrelazó además como puente con la filosofía oriental, en especial con el budismo, el taoísmo y el vedanta, al afirmar principios como el ascetismo y la noción de la apariencia

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del mundo. En su obra tardía, presenta su filosofía con una amplia polémica contra los desarrollos metafísicos postkantianos de sus contemporáneos. Su obra ha sido descrita como una manifestación ejemplar de pesimismo filosófico, donde este es el peor de los mundos posibles. En uno de sus más representativos textos «El mundo como voluntad y representación» elabora un sistema filosófico que comprendía una sola «metafísica» como fundamento único de la realidad. La característica principal de todas las cosas, incluidos los seres humanos, es la «voluntad», la cual es ciega, irracional, absurda y fuente de inmensos sufrimientos en el mundo. Su filosofía culmina con el ideal budista del nirvana, es decir, la serenidad absoluta, esta que aniquila la «voluntad de vivir», entre otras cosas que ya en persona te platicaré. En esta nueva película llamada Pinocho de Guillermo del Toro, el grillito Sebastián hace varias alusiones graciosas sobre el sufrimiento, similares a las de Schopenhauer, pero Gepetto es el que le da al clavo con todo lo anterior mencionado: la obediencia ciega no


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es una virtud, la desobediencia consiente es la que se consideraría virtuosa. La rebeldía es la virtud original de la humanidad. Hay cosas que no comparto con este filósofo, por ejemplo, en su afirmación de que el ser humano no vive en el pasado ni en el futuro, sino siempre en el presente, entre otras cosas. Aun así, su literatura y pensamiento parecen perdurar hasta el punto de que, hoy en

día, sigue siendo uno de los filósofos más leídos, tanto por estudiosos de filosofía como para el público en general. Del Toro nos habla a través de su reciente trabajo sobre él y me parece una chulada. Me quedo con una de sus sentencias, cada día es una pequeña vida: cada despertar y surgimiento es un pequeño nacimiento, cada mañana fresca es una pequeña juventud, cada descanso y sueño, una pequeña muerte.

Israel Reyes Martínez Director General de la Revista El Ahuizote


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El Atropellado

E n esta ocasión te platico Textualmente denunció: “Al de cuando en aquel ahora hacer su trabajo de vigilancia lejano 4 de febrero de 1922, el vigilante de telégrafos atropelló, con un velocípedo, a un individuo que dormía sobre las vías del ferrocarril en completo estado de ebriedad.

Esto fue denunciado por el jefe de telegrafistas de Ferrocarriles Nacionales ante el Presidente Municipal de nuestra hermosa ciudad de Saltillo.

en la madrugada del día 4, uno de los vigilantes encontró a un hombre, de aproximadamente 45 años de edad, acostado sobre la vía que atraviesa la calle de Lerdo. Esta persona, de quien se desconoce el nombre, estaba dormida y en estado de ebriedad” El vigilante, que por su seguridad sus datos se guardaron en el anonimato, declaró que le gritó al hombre dormido, y que por ir a una velocidad con-


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siderable le fue imposible frenar el velocípedo y simplemente lo atropelló. El guardián de los telégrafos se asustó, sus nervios estallaron; en ese tiempo no se decía así, pero seguramente cayó en un episodio de estrés laboral, tan peligroso que es. El vigilante de telégrafos aceptó que no fue a dar parte inmediatamente a la autoridad sino hasta dos días después porque no encontró a ningún gendarme por los alrededores, además de considerar que era inútil e innecesario, ya que el borrachito resultó ileso de tal accidente; hasta con suerte resultó el amante de las be-

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bidas embriagantes. Así es amigos y amigas de Saltillo, por la calle de Lerdo alguna vez pasó el tren, ahí por el cruce con Emilio Carranza, y fue en ese lugar donde un vigilante de telégrafos atropelló a un borrachito que se quedó dormido sobre las vías del tren; seguramente un mal lugar para dormir, un gran susto se llevaron él y el trabajador del ferrocarril, lo bueno de todo esto es que sólo quedó en la anécdota y nada que lamentar en tan llamativo accidente, una anécdota más de nuestra hermosa ciudad de Saltillo que siempre vale la pena presumir.


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Don Artemio de Valle Arizpe E

n esta ocasión te platico de un Saltillense que fue capaz de poner en alto el nombre de nuestra hermosa ciudad de Saltillo, me refiero a Don Artemio de Valle Arizpe. Don Artemio vio la luz por primera vez en el lejano año de 1884, hijo de Jesús de Valle y la Sra. María del Refugio Arizpe Rodríguez, sus estudios básicos los cursó en el Colegio de San Juan Nepomuceno con los Jesuitas, para después continuar en el Ateneo Fuente, estudió derecho en la ciudad de México. Diplomático de México a

partir del año de 1919 en Holanda, Bélgica y España, siendo este último país donde tendría acercamiento con el archivo de las indias, quedando emocionado, perplejo, enamorado de ese gran tesoro, siendo este archivo fuente de innumerables escritos, libros y novelas escritas por el Saltillense Artemio de Valle Arizpe, pero déjeme comentarle estimada y estimado Saltillense que el Archivo General de las Indias, es el resguardo de todos los documentos de la corona española


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de sus territorios fuera de ese país, incluyendo por supuesto la Nueva España, es un archivo enorme con más de 80 millones de páginas. Pues bien, el conocer de cerca este archivo español le permitió a Don Artemio de Valle Arizpe adentrarse a la historia del México Colonia, logrando en muchas ocasiones mezclar la historia, con la realidad y la ficción, por eso no es de sorprendernos que en Instituto Nacional de Antropología e Historia le atribuya la autoría de “la leyenda de la Llorona”. Su conocimiento sobre la historia de la ciudad de los palacios y temblores, fue motivo por el cual en 1937 fuera nombrado “Cronista de Ciudad de México”. El escritor taurino Guillermo Ernesto Padilla lo describió como “Muy original, muy alto él (sic), con un sombrero redondo, tirando a hongo, a bombín, sus grandes lentes de aros oscuros, su bigote a la Kaiser, cuyas puntas estaban lanzadas hacia arriba”. Hombre de refinadas costumbres, que extrañaba y añoraba tiempos no vividos, quien prefería realizar sus tareas a la vie-

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ja usanza, como lo era el evitar, en aquellos años, la moderna máquina de escribir para mejor utilizar su pluma de ave que remojaba de tinta en el tintero. Hombre culto en las letras, incluso fue integrante de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1924. Autor de novelas románticas como “El Ejemplo”, libros de tradiciones como “La muy noble y muy leal Ciudad de México”, textos sobre leyendas como “Historias de vivos y muertos”. Nuestra hermosa ciudad de Saltillo le rinde reconocimiento con el Instituto del Valle Arizpe, así como con el Restaurante Don Artemio. Don Artemio de Valle Arizpe fue un Saltillense como muchos que tenemos, y que vale la pena presumir, quien logró triunfar fuera de nuestra ciudad, colocando el nombre de nuestra hermosa ciudad de Saltillo muy en alto, siempre orgulloso de su terruño pues cuando le preguntaban de donde era, suspiraba, llenaba sus pulmones de aire para hinchar su pecho y decir: “No es por presumir, pero yo soy de Saltillo”.


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La Defensa del Niño Indio

n esta ocasión te platico que el día 1 de octubre de 1678 una mujer saltillense dio ejemplo del sentido de solidaridad que tenemos los saltillenses, la muestra fue dada por Doña María de Olea, señora importante para la comunidad de la Villa de Santiago del Saltillo. Doña María defendió a Nicolás Coyote, quien era pequeño de edad, no llegaba

ni siquiera 13, pero en aquel tiempo de la Nueva España donde existían las castas el niño Nicolás, sólo por el color de su piel y por su origen indio, fue acusado por Ignacio Martínez de haber cometido delitos en la Villa del Saltillo. Ante esta injusticia Doña María no se quedó sin hacer algo y en el juicio defendió al indio Nicolás aduciendo que lo conocía y sabía que él era incapaz


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de cometer de lo que se le acusaba. La Saltillense María, manifestó la autoridad “mirar a la tierna edad de dicho Nicolás Coyote y que al no haber cometido otro delito alguno ser piadoso en la sentencia”. Pero el actuar de la oriunda de esta bella ciudad de Saltillo, no quedó solo en la pura defensa, dijo que en caso de decláralo culpable atendiendo a su edad ella solventaría el castigo monetario, pero no sólo eso, sino además se encargaría de su educación para seguir haciendo de Nicolás un muchacho de bien para la comunidad. Hoy la protección de las leyes

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nos da a todos igualdad, hoy el origen de las personas o el color de su piel no son motivo para ser acusado injustamente, en este país las leyes están escritas para todos, pero en aquel México que existió con leyes injustas había hombres y mujeres saltillenses como Doña María para defender a las personas por el simple hecho de ser eso; personas. Una anécdota más de este Saltillo del cual debemos sentirnos orgullosos y una anécdota más que da ejemplo de la calidad humana de los saltillenses y que claro, ese es un valor que tenemos y que vale la pena presumir.


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Gral. Luis Gutiérrez y su Casa E n esta ocasión te platico la cual había un desayunador, de un personaje revolucio- un comedor y un cenador para nario me refiero a Don Luis Gutiérrez Ortiz quien llegará a tener el grado de General de División durante y después de la revolución. La casa en la cual vivió se encuentra ubicada en la esquina de Ramos Arizpe y Cuauhtémoc, aquí en esta hermosa ciudad de Saltillo, una construcción en la cual hoy en día podemos ir a comprar libros, pues actualmente es la librería Carlos Monsivaís. Esta construcción de la que te platico fue levantada a principio de los años 20´s del siglo pasado, una casa en

uso diario y otro desayunador, otro comedor y otro cenador para cuando hubiera visitas. Su interior decorado con pinturas de temática natural, pues bien, Don Luis nunca olvidó sus orígenes de pastor, por cierto, los frescos al parecer obras del maestro Rubén Herrera. Una casa que en sus mejores tiempos contaba con caballerizas, en las cuales, por supuesto había caballos y con una cochera, pero no vaya a creer que, para estacionar carros, sino realmente para victorias, sí esos coches que eran jalados por caballos, de hecho, tenía dos victorias una negra y otra blanca.


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Cuando tengas la oportunidad de visitar la contra esquina de nuestra hermosa Alameda, debes de aprovechar para observar las iniciales del General esmeriladas en las ventanas y en la parte superior de la entrada principal elaboradas de forja, por cierto toda la forja elaborada a mano por un herrero de apellido Sánchez. Una casa muy moderna para su tiempo, pues contaba hasta con pararrayos. Pero déjeme platicarle estimada y estimado Saltillense de Don Luis Gutiérrez, quien el 16 de julio de 1905 fuera miembro fundador del club político independiente de Saltillo, que se manifestará contra la reelección de Porfirio Díaz. Ya para el año de 1910 al inicio de nuestra revolución tomó Saltillo, integrando, junto con su hermano Eulalio, Francisco Coss y los hermanos Cepeda la junta provisional gubernativa de Saltillo. Gobernador del Estado de Coahuila en 1915 y 1920, para las elecciones de 1925 volvió a participar en la como candidato a Gobernador contra

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Manuel Pérez Treviño quien se hizo de armas para lograr despachar en la oficina principal del Palacio de Gobierno, por cierto, a finales de ese año, Pérez Treviño ordena aprender al Gral. Luis Gutiérrez, quien estando en su propia casa, los soldados le pidieron que se subiera a la carreta que era utilizada como patrulla, para ser trasladado a la cárcel, solicitud rechazada por Don Luis, exigiendo con dignidad que el recorrido desde su casa hasta la penitenciaria, ubicada en aquel entonces en lo que hoy es el cruce de las calles de Castelar y General Cepeda, fuera caminando y por el medio de la calle. El recorrido inició por la calle de Ramos Arizpe, para girar a la izquierda en Purcell y poder tomar así nuestra emblemática calle de Victoria, al topar con Allende voltearon a la izquierda, para encontrarse con la Plaza de Armas por la calle de Morelos, al cruzar la plaza el recorrido continuó por el Callejón de Santos Rojos y así llegar a la calle de Castelar, caminar unos metros más y llegar a la penitenciaria, recorrido en el cual los Saltillenses salieron de sus casas, mostrándole reconocimiento y respeto


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al General Luis Gutiérrez por medio de aplausos y vivas. De hecho, en su hoja de servicios militares que se encuentra en los archivos de la defensa nacional se menciona que fue Gobernador Constitucional del Estado sin poder tomar protesta.

Esta es la historia de un personaje de la revolución que sabiamente decidió vivir en esta hermosa ciudad de Saltillo y que ha dejado para posteridad una construcción que vale la pena contemplar.


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El Panteón Maldito

E n esta ocasión te platico Esteban de la Nueva Tlaxcade un lugar, de un panteón la por el de Villalongín, estos que tuvimos en esta hermosa ciudad de Saltillo, cuando aún no era ciudad, pero si dos poblados, la ciudad de Leona Vicario y la Villa de Villalongín, me refiero al panteón que fue conocido como el panteón maldito.

Antes de continuar estimada y estimado Saltillense déjeme aclararle dos cosas, la primera es que después del triunfo de la lucha de la independencia se decidió cambiarle de nombre a la Villa de Santiago del Saltillo por el de Ciudad Leona Vicario y al Pueblo de San

nombres y su separación duró poco tiempo, sin embargo, durante ese breve período, aquí la segunda aclaración, el cólera morbus sacudió al mundo y por supuesto a estas poblaciones en el año de 1833.

Las autoridades, al darse cuenta que había casos de esta enfermedad infecto-bacteriosa intestinal decidieron tomar algunas precauciones como la limpieza de calles, callejones, riachuelos, arroyos y demás. Por si fuera poco, se dio la instrucción de que los cuerpos, por supuesto, sin vida, fueran enterrados a una profundidad


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de media vara, algo así como medio metro y cuyos sepulcros, para evitar contagios no se podrían abrir hasta un año después. En aquella época los panteones eran un asunto de la iglesia por ello, el cura de la parroquia de San Esteban, quien se llamaba José Manuel Camacho preparó un terreno para habilitarlo como panteón, ¿su ubicación? Pues bien inició con un predio donde hoy se ubica la Primara Anexa a la Normal y la Secundaria Federico Berrueto Ramón, sin embargo las familias de Villalongín, antes San Esteban de la Nueva Tlaxcala, hoy Saltillo, empezaron a sufrir los estragos de la pandemia y de manera rápida, repentina el panteón se llenó, ya no había cupo pues sólo se tenía espacio para 430 cuerpos, y fue en ese momento cuando el cura José Manuel decidió ampliar el campo santo, hacia la calle del Curato y de la Cruz, es decir entre las hoy calles de Victoria y Manuel Acuña, así es en donde hoy tenemos nuestra hermosa Alameda Zaragoza. Tres años después en 1836 el sarampión hizo de las suyas, sin embargo, la autoridad civil

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es decir el Ayuntamiento ya de la ciudad de Saltillo le facilitó al cura un terreno a las afueras de nuestra hermosa ciudad casi frente al que era llamado el “Cerro de Tlaxcala”, que hoy conocemos como el “Cerro del Pueblo”, específicamente donde tenemos el Panteón San Esteban. Esta es la historia que inició cuando Saltillo no era Saltillo si no dos poblados que estrenaban nombre Leona Vicario y Villalongín, pero que al año siguiente 1834, se unirían para llamarse Saltillo, una historia que inició con la pandemia del cólera morbus en 1833 y que dio inicio tres años después a un nuevo panteón, que ya no es tan nuevo y que lleva por nombre “San Esteban”. Por cierto, no encontré información si los cuerpos ya enterrados fueron mudados al nuevo panteón, así que si un día visita nuestra Alameda Zaragoza y escarba poco más de medio metro no se asombre si encuentra un brazo, una pierna, una calavera o hasta un esqueleto completo, ya que tenga por seguro que se trata de un Saltillense que vivió en una ciudad que no se llamaba Saltillo sino Villalongín.


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TRIVIA SALTILLENSE PRESENTADA POR:

Con este nombre se la bautizó a la plaza Principal de la Villa de Santiago del SaLtillo por ser el lugar donde los hombres tomaban sus armas para defender a las dos poblaciones, la villa y el Pueblo contra los indios bárbaros de la región Espera la respuesta en el siguiente número Respuesta mes pasado: Escultor Jesus Contreras

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La Alameda y su Vigilante Nocturno

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n esta ocasión te platico cuando el Capitán Martínez, a mediados de 1800, se propuso “erradicar el pecado” de nuestra querida Alameda, dicho así, con sus propias palabras. Estaba dispuesto a que se respetara el sexto mandamiento, ese que habla de los actos impuros al pie de la letra y con “cero tolerancias”. El mayor de los problemas, con el que topaba el capitán Martínez, era el de presentar las pruebas para poder castigar a quienes tenían “momentos carnales” por la

noche, aprovechando la oscuridad, en la Alameda de esta hermosa ciudad de Saltillo. Es decir, más que “las manos en la masa, era agarrarlos con las manos amasando”, lo que puso en jaque a la autoridad para buscar solución a tal situación. En esos días, en los cuales el Capitán se había aventado la hablada, “no dejaba de pensar y pensar y pensar cómo hacerle para evitar que las parejas de enamorados invadieran con sus expresiones de cariño a la Alameda”, hasta que se le


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ocurrió contratar al último de los cocoyomes, un originario de Chihuahua, mal llamado indio, que estaba refugiado en esta hermosa ciudad de Saltillo por temor a ser asesinado por los hacendados de los alrededores o por alguno de sus vaqueros. Su trabajo consistía en denunciar a las parejas que trasgredían el sexto mandamiento para poder ser castigadas por las autoridades, entonces como el cocoyome era un experto imitador de aves, cuando una joven pareja estaba haciendo de las suyas o fabricando un nuevo saltillense, cantaba como canario, y si la pareja era del mismo sexo cantaba como cenzontle, en estos tiempos

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no cabe tal discriminación o todos canarios o todos cenzontles. Lo que dio resultados inmediatos. Así es, amigos y amigas, cuantos saltillenses no habrán tenido su origen en nuestra hermosa Alameda, un lugar bello y hermoso lugar donde las parejas han demostrado su amor por años, lustros, décadas y siglos. Póngase abusados si van con su novio o novia por la Alameda, y antes de expresarse cariño chequen que no esté “el cocoyome”, no vaya ser que empiecen a escuchar al canario o al cenzontle, y ya saben las consecuencias. Este vigilante del pudor, sólo presumido en nuestra hermosa ciudad de Saltillo.


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La Venta de Estampillas Usadas E

n esta ocasión te platico que Esteban Muñoz quien era oriundo de nuestra hermosa ciudad de Saltillo, pasó todo un fin de semana, hospedado, en la cárcel municipal, por un delito que al día de hoy nos resultaría extraño y hasta ridículo, ¿cuál delito? “el traficar estampillas usadas”. Una denuncia anónima llegó a las oficinas de correos en nuestro querido Saltillo, el 19 de septiembre de 1910, al día siguiente el administrador de la oficina se apersonó con las autoridades a denunciar tales hechos. El comandante de la po-

licía, al instante salió a la calle para buscar a Esteban, levantando polvareda y haciendo sonar el silbato logrando llegar con bullicio y escándalo, hasta donde se encontraba el acusado, aprendiéndolo en el instante. Esteban se dio cuenta del escándalo, pudiendo emprender la huida, pero no lo hizo, ya pensaba que iban tras un delincuente por tanto escándalo y alboroto que se había hecho. Cuando quiso correr y escapar fue demasiado tarde, la verdad, se confió, se confió. Ya en la comandancia se presentó el administrador del correo, a quien le en-


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tregaron las estampillas para que las inspeccionara, examinara y analizara, para así pudiera certificar si eran verdaderas o falsas, nuevas o usadas, cuando el administrador las toma entre sus manos le bastaron unos cuantos segundos para darse cuenta que las estampillas ya estaban canceladas, es decir ya tenían el sello de correos, mejor dicho, amigos y amigas Saltillenses, eran auténticas, pero usadas. Tal hecho, hoy en nuestros días, nos puede parecer ridículo, pero en aquel tiempo, cuando aún no iniciaba la revolución, esto era considerado como un delito grave con daños a la propiedad de la Nación, Esteban cuando se percató de la gravedad de sus actos, dicen que del susto no podía ni hablar, definitivamente Esteban, se había metido en un problemón. Amigas y amigos Saltillenses no se preocupen por Esteban, digo para quitarles el pendiente, les informo que salió libre de culpa, ya

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que en las investigaciones se descubrió que efectivamente, Esteban si vendía las estampillas, pero a coleccionistas. Un metiche y un chisme hicieron que, en esta hermosa ciudad, un joven pasará unos días en la cárcel y todo por practicar el comercio dedicado a la filatelia, es decir vender estampillas de correos a los coleccionistas de la ciudad, una anécdota más de nuestra hermosa ciudad de Saltillo que siempre vale la pena presumir. Abusados amigos y amigas no hagan caso de los chismes, si no investigó primero.


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Los Ladriyankees H ola soy Francisco Tobías y en esta oca-

sión te platico de un grupo de beisbolistas, quienes además de compartir la pasión por el llamado “Rey de los Deportes”, trabajaban en las ladrilleras, cuando estas se localizaban en Col. República Poniente, entre lo que hoy son las calles de Isidro López y la de Candela, allá por los 70s. Este equipo era llamado “Ladriyankees” debido a que la mayoría de los integrantes de la novena trabajaban como ladrilleros, excepto 3, quienes eran vecinos de la en ese momento, nueva colonia República. Los jugadores Luis López, Miguel Quiroz, Celestino

Cruz, Juan Gaytán, Juan Carranza, Eulalio Flores, José Ángel García y su hermano Javier, además de Pepe Lara, Jesús Hernández y Santiago García, quienes hacían las funciones de managers y Dolores Hernández Saucedo, quien me compartió la historia que les platico. El lugar donde entrenaban era en deportivo CINSA, abajito de donde se ubicaban las ladrilleras, espacio donde practicaban este deporte junto a otros beisbolistas. Un solar grande, que


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contaba con cuatro campos de béisbol, no tenía sombra alguna para resguardarse del sol, mucho menos de la lluvia y contaba con una gradería de madera. Era precisamente en ese lugar donde sin importar el nivel educativo, o los ingresos, o bien el lugar donde trabajaras todos se veían y trataban por iguales, como compañeros del juego de la pelota base. “Los Ladriyankees” jugaron en varias ligas, como lo fue la del seguro y la liga municipal, en donde se enfrentaron contra buenos equipos algunos de estos eran de empresas como la de “la Coca Cola, la Vulcanizadora Richcard, los Venados de Riel”, integrado este último por ferrocarrileros y otros equipos de barrios y colonias como “los Dodgers de

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la Col. Los Ángeles”. Desde 1995 se han reforzado con el cambio generacional, de hecho, hoy en la Liga de La Aurora participan nietos de los fundadores de esta novena beisbolera e histórica bajo el mismo nombre, “los Ladriyankees”. Esta es la historia de un grupo de deportistas, de un grupo de beisbolistas, quienes con seguridad nunca se imaginaron que al iniciar sus entrenamientos en aquellos campos, que estaban en la orilla de esta hermosa ciudad, lograrían traspasar el tiempo y las generaciones con un sano entretenimiento, convirtiéndose ya en una tradición, familiar y del béisbol, siendo algo muy de Saltillo y que vale la pena presumir.


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Peluquería Palacio

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n esta ocasión te platico de un lugar que durante más de 45 años dio servicio a los Saltillenses, de una peluquería muy peculiar que se encuentra ubicada en la calle de Acuña pasando la emblemática calle de Victoria. Don Fidel comenzó este negocio junto a Don José de la Cruz en 1972, “sus pininos”; es decir, sus primeros cortes de pelo, costaban 20 pesos, pesos de aquellos, el servicio que se ofrece como desde el principio es de primera, y ejemplo de ello

es que hoy muchos de sus clientes siguen siendo los mismos desde antaño, además de que entre sus clientes ya se encuentran hijos, nietos y hasta bisnietos de esos primeros clientes. Una peluquería donde grandes personajes se han cortado el pelo como “Óscar Flores Tapia, el Zorro Plateado sin máscara, por supuesto; Don Adrián Rodríguez, Don Paco de la Peña”, entre muchos otros más Saltillenses que hemos pasado por esas tijeras, navajas y peines. Anécdotas hay muchas, pero la que recuerda con mayor frecuencia Don Fidel, es cuando en una ocasión estaba rasurando al


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Capitán Lemuel y en eso llegó un doctor medio tomado, quien empezó a gritar y decir de cosas, por lo cual el capitán se levantó para llamarle la atención al galeno, quien guardó silencio y poco a poco se acercó a la puerta del negocio para salir, imaginemos cómo estuvo el regaño que el doctor malhablado jamás se volvió a parar en la Peluquería Palacio. Lamentablemente Don Jesús partió antes al paraíso para realizar algunos cortes de cabello a “ángeles y querubines”, su lugar en la peluquería lo ocupó Nora Hilda Viera, quien durante 20 años acompaño a Don Fidel después de la partida de Don Chuy.

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Este negocio del que les hablo es un lugar que da atención y servicio a niños menores de 1 año hasta clientes de 98 años, como Don Santos, que después de décadas sigue “sacándose punta” en la Peluquería Palacio. Seguramente muchos de los Saltillenses recordamos que a un costado de la peluquería se encontraban las tortas Palacio, atendidas por su propietario, el boxeador profesional “Kid Monterrey”, cuya especialidad era la torta de pierna con aguacate. La historia de la peluquería Palacio es algo muy Saltillense, que vale la pena recordar y conocer.


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EFEMÉRIDES DE SALTILLO P R E S E N TA DA S P O R :

1 de enero de 1862.-

2 de enero de 1617.-

3 de enero de 1801.-

El Registro Civil levanta la primer acta de nacimiento en Coahuila, correspondiendo ésta a Inocencia Escobedo Del Bosque, quien habría nacido en Saltillo el 28 de diciembre anterior. El Ayuntamiento de la Villa de Santiago del Saltillo acuerda la reparación de los corrales y las casas del Cabildo, sacando la obra a pregón. El juez de la Villa de Santiago del Saltillo, Andrés Antonio de la Mata y Coss, emite bando con varias órdenes para el nuevo año: “no jurar en nombre de Dios en vano; no blasfemar; se castiguen alcahuetes amancebados y mal entretenidos, juegos prohibidos, ebrios, música en la calle y armas; dada la queda se cierren vinaterías y tabernas; no se hospeden forasteros, los viandantes menudeen efectos comestibles en las plazas 3 días; se encierren cachorros en la noche; tengan bien dispuesto el piso en frente de su casa; no se lave ropa ni se desbarranque el agua del ojo principal; y no se suelten los lechones”.


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LA REVISTA

7 de enero de 1811.-

En el “Puerto de Carneros”, municipio de Saltillo, Coahuila, los más de 700 hombres presidiales y milicianos que formaban la fuerza provincial de Coahuila, se unen en masa a las tropas insurgentes de Mariano Jiménez.

8 de enero de 1610.-

El Rey Felipe III de Habsburgo emite real decreto y recompensa al Capitán Francisco de Urdiñola por las acciones de pacificación realizadas en Coahuila.

8 de enero de 1807.-

José Melchor de Cárdenas, Síndico Procurador de la Villa de Santiago del Saltillo, pide se cumpliese lo acordado el 21 de noviembre de 1805 para que un maestro albañil y 5 ayudantes iniciaran la reparación, calle por calle, de todas las casas que necesitaren algún arreglo. El costo correría por cuenta de los propietarios de las fincas.

8 de enero de 1807.-

El Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo acuerda notificar a los vecinos de la Villa la obligación de barrer el frente de sus casas los días 1 y 15 de cada mes con pena de 1 peso aplicado para dicho fin a quien no lo hiciese.

9 de enero de 1805.-

El Alcalde Ordinario de la Villa de Santiago del Saltillo, Francisco Fernández de Linares, solicita al Gobernador de la Provincia de Coahuila, Antonio Cordero, autorización para ausentarse un mes de su cargo.

10 de enero de 1907.-

Se divide el territorio de Saltillo, Coahuila, en secciones de policía y se designan jueces auxiliares.


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16 de enero de 1722.-

El Ayuntamiento de Villa de Santiago del Saltillo emite bando con disposiciones de policía y buen gobierno para evitar que las aguas inundasen las calles por el mal estado de las acequias, que el vecindario no lavase ropa en ellas, ni permitieran que sus animales las contaminaran.

19 de enero de 1914.-

El Presidente Municipal de Saltillo, Coahuila, Lorenzo I. Blanco, ordena a los médicos residentes en la ciudad que cumpliesen con el aviso inmediato de los casos de enfermedades infecto-contagiosas de las que tuvieran conocimiento.

21 de enero de 1841.-

El Ayuntamiento de Saltillo, Coahuila, levanta un acta por la que se reconocía la propiedad de los terrenos de agostadero a los naturales del Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala.

21 de enero de 1916.-

El Inspector General de Salubridad expresa al Presidente Municipal de Saltillo, Coahuila, Simón Siller, la necesidad de que una botica permaneciese abierta por la noche.

23 de enero de 1797.-

El Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo, otorga poder a Don Manuel de Cascava, para que en su nombre acudiese ante el Virrey, Miguel De la Grúa Talamanca, para tratar lo referente a la cooperación para la construcción en la Villa del convento de San Francisco.

24 de enero de 1798.-

El Ayuntamiento de la Villa de Santiago del Saltillo integra relación de los vecinos que deberían servir en las milicias por su estatura y posibilidad.


Yo Soy de Saltillo

LA REVISTA

Crucigrama

Saltillense

4. 1. 1. 3. 2.

4.

2. 3.

VERTICALES

1. Comandante texano rebelde que fue aprehendido en Saltillo hoy la capital de Texas lleva su honor. 2. De nombre Manuel, el poeta saltillense 3. Empacadora de carne Saltillense con más de un siglo de tradición y cuya 4a generación se encarga del negocio 4. Poeta saltillense fundador del “Ateneo de la juventud”

HORIZONTALES

1. Fundador de CANACO Saltillo 2. Nombre de pila de la primer saltillense en tener su acta de nacimiento 3. Papelería ubicada en el cruce de Colón y Obregón 4. Químico saltillense por adopción quien logró sintetizar la penicilina.


PÁG. 38

La Cuponera

de Saltillo

En la renta del Salón


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"Yo Soy de Saltillo", edición enero 2023 by YOSOYDESALTILLO - Issuu