SEPTIEMBRE 2026 ZUGSPITZ-ARTISTEN EN SALTILLO Página 4
YO TAMBIÉN SOY DE SALTILLO Página 30
CALLEJÓN SANTOS ROJO Página 6
AVISOS DE OCASIÓN Página 32
PADRE HUMBERTO GONZÁLEZ Página 8
EL CÓLERA EN SALTILLO Página 34
LA IMAGEN DEL SANTO CRISTO DE LA CAPILLA Página 10
SOPA DE LETRAS SARAPERA Página 36
EL RELOJ DE LA CATEDRAL Página 12 LA CATEDRAL DE SANTIAGO DEL SALTILLO Página 16 EL CURRO Página 18 EL LADRÓN DE LA CATEDRAL Página 22 TRIVIA SALTILLENSE Página 25 EL SUICIDA DE LA CATEDRAL Página 26 EFEMÉRIDES Página 28
AÑO V - EDICIÓN III
SEPTIEMBRE 2026
ZUGSPITZ – ARTISTEN EN SALTILLO En esta ocasión te comento que
nuestra hermosa ciudad de Saltillo se encontraba a la expectativa, un espectacular evento captaba la atención de los Saltillenses, un espectáculo maravilloso de sensación única, así fue presentado en su tiempo, hora y media de show en la cuerda floja, los cables median 96 metros aproximadamente de largo desde la catedral de Santiago hasta el Palacio de Gobierno, que en ese tiempo contaba sólo con dos pisos. La cita fue el sábado 19 de diciembre de 1953, a las siete y media de la noche, el costo fue de 3 pesos por adulto y de un peso por niño. Un evento organizado por la cerveza Cruz Blanca y patrocinado por la defensa nacional y el municipio de Saltillo. El espectáculo consistía en subir recorrer los cables y bajar, eran dos
cables uno de ida y otro de regreso. El recorrer la cuerda floja era el reto, ah, pero uno de los números y el más emocionante no era a pie, si no en motocicleta, un escuadrón alemán el encargado de realizar tal hazaña, un evento de talla internacional en el corazón de nuestra hermosa ciudad. El camino de la muerte estuvo en Saltillo. La compañía de origen alemán se llamaba ZUGSPITZ - ARTISTEN, cuyo primer nombre era honor a la montaña más alta de Alemania, ubicada en los Alpes Calizos del Norte y es la frontera natural con Austria. Los boletos se podían adquirir en la calle de Xicoténcatl y V. Carranza, hoy Pérez Treviño, ahí donde estaba ubicada la distribuidora de cerveza Cruz Blanca. En esos años los números telefónicos eran de tres dígitos, y en el número 6-13
negro, podías separar las entradas, Saltillenses fue total, el llamado además, por supuesto, de pedir la espectáculo maravilloso de sensacerveza. ción única asombró a todos los presentes, el evento, un éxito y A esa hora, en diciembre ya obscu- Saltillo esta hermosa ciudad sobrerece, por ello se usaron reflectores, vivió al camino de la muerte. para que todos los asistentes . Artista que se mantiene actualizapudieran apreciar el espectáculo. da en las técnicas de arte como lo Se notificó que el tráfico de las es en las obras que está realizando calles aledañas sería cerrado para actualmente siendo estas de evitar accidentes, la emoción de litografía sobre aluminio, técnica los Saltillenses no se escondía, canadiense. estábamos a la expectativa de una Mujer de gran platica, de gran emoción que se balanceaba en la memoria y con gran acervo cultucuerda floja entre morbo y miedo, ral, “Doña Grizelda Tamez”, quien seguramente más de una persona orgullosa se siente de ser Saltillenpagó sus 3 pesos para ver si alguno se es definitivamente una mujer de los experimentados acróbatas como muchas que tenemos en erraba y caía. La admiración de los Saltillo y que vale la pena presumir
CALLEJÓN SANTOS ROJO
En esta ocasión te platico de un
espacio, de un callejón muy Saltillense, que seguramente has caminado o visto, cuando visitas nuestro centro histórico, me refiero al callejón de Santos Rojo.
Debo de aclararte estimada y estimado Saltillense que al igual que muchos de nosotros, llegué a pensar que el nombre del callejón era en honor de algún santo de la iglesia católica, incluso no dudaba que algo tenía que ver el tema de los colores, pero la realidad no es así. El callejón que hoy conocemos como Santos Rojo, debe su nombre a uno de los primeros habitantes de esta hermosa ciudad de Saltillo, cuando aún no era ciudad ni se llamaba Saltillo, incluso el señor Santos Rojo fue fundador de la Villa de Santiago del Saltillo, junto a otros españoles y portugueses.
Este callejón que se encuentra entre la Capilla del Santo Cristo y la construcción que fuera la casa de Santos Rojo, hoy es el restaurante “Villa de Santiago”, anteriormente era conocido como “el Callejón de la Pulmonía”, ¿el motivo?, pues los habitantes del antiguo Saltillo aseguraban que al recorrerlo sus transeúntes se enfermaban de pulmonía, gracias al frío que ocasionaba el chiflón de aire. Sin embargo, antes de ser conocido por el callejón de la pulmonía, los Saltillenses de antaño, le llamaban “el callejón de las ánimas” y la verdad no era para menos. Pues la capilla del Santo Cristo, antes de ser llamada de esa manera, se le conocía como la Capilla de las Ánimas, según la historia, el motivo fue que, durante mucho tiempo, en los primeros años de la Villa de Santiago del Saltillo, precisamente donde está la capilla
del Santo Cristo, construida de adobe y leña, estaba la capilla de las Ánimas del Purgatorio, cuyo mecenas era nada más y nada menos que Santos Rojo. Sin embargo, según la leyenda, se dice que empezaron a frecuentar dicha capilla, la Capilla de las Ánimas, muchas personas nunca vistas por estos lugares, y no faltó quien empezó a decir que eran ánimas del purgatorio que buscaban la ayuda del Santo Cristo para poder llegar al paraíso. Incluso se dice que cada noche son resguardadas por ánimas que buscan el perdón divino.
Este pasillo, esta callejuela, este callejón en el cual han encontrado “mujeres emparedadas”, es decir mujeres que fueron enterradas que digo enterradas sino colocadas en la pared, ellas vivas, por haber “deshonrado” a sus familias. Un callejón en el cual muchas leyendas se han forjado, como la del “tamalero”, que su punto de venta era precisamente el mismo callejón en el cual un pastelero francés vendía deliciosos pastelillos y que a la postre fuera el motivo de la guerra de los pasteles, pero esa “es otra historia que vale la pena platicar”.
PADRE HUMBERTO GONZÁLEZ
Hola soy Francisco Tobías en esta ocasión te comento sobre un Saltillense muy querido, quien nació el 28 de noviembre de 1928, me refiero al Padre Humberto González, un Saltillense a quien sus conciudadanos respetan, admiran, pero más importante lo quieren. El Padre Humberto es el primer coahuilense ordenado en el Vaticano, en el año de 1952. Prefecto de disciplina y profesor de latín, francés, Historia y Geografía en el Seminario de Saltillo. Entre los años de 1966 y 1990 gestionó y coordinó los trabajos de restauración de la catedral, también del mismo edificio el reloj y el órgano tubular. Fundador del Colegio Morelos el cual desde el año 1970 ha logrado contribuir en la formación de muchos Saltillenses.
Testigos de la bondad del padre Humberto son Caritas Parroquial y Caritas Diocesana, como ejemplo de su sensibilidad por el prójimo quien se preocupa por las personas de escasos recursos, grupos marginados, así como personas con capacidades diferentes. Una cápsula es insuficiente para hablar del padre Humberto, él es un ejemplo de bondad y sencillez, Saltillo le reconoce su aporte a nuestra hermosa ciudad. Un Saltillense como muchos que tenemos y que vale la pena presumir, un hombre dedicado a los demás, quien ahora es rector de la parroquia del Padre Nuestro.
LA IMAGEN DEL SANTO CRISTO DE LA CAPILLA
En esta ocasión te platico de una
imagen que arribó en el mes de marzo del ya muy lejano año de 1608 a esta hermosa ciudad de Saltillo, cuando aún no era ciudad sino era dos poblados la Villa de Santiago del Saltillo donde se colocó la imagen de la que te platico y el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Hago referencia a la imagen religiosa que hoy conocemos como, valga la redundancia, la imagen del Santo Cristo de la Capilla, de la cual se desprende una leyenda algo enigmática, una leyenda que da vida a una historia real de tradición, fervor, fe y devoción. La leyenda afirma que una mula al llegar frente a la plaza principal de la Villa de Santiago del Saltillo, se echó, motivo por el cual intenta-
ron moverla sin tener éxito, sin embargo, se dieron cuenta que en su lomo el animal cargaba con una imagen de un Cristo crucificado, por lo que decidieron construirle una capilla. La realidad es distinta aunque guarda un misterio enorme, “Don Santos Rojo”, fundador de la Villa de Santiago del Saltillo y autoridad que dio formalidad a la fundación del Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, era un español, hombre de negocios, comerciante, expedicionario y con gran capital económico, quien tenía su vivienda, justamente frente a la plaza principal de la Villa, esa plaza que hoy conocemos como la Plaza de Armas, de hecho la vivienda de Don Santos Rojo es con seguridad la construcción en pie más antigua que tenemos en esta hermosa ciudad y que está situada precisa-
mente en la esquina del Callejón de Santos Rojos y la Calle de Hidalgo. Pues bien, este europeo compró la imagen, sí la misma que conocemos como la imagen del Santo Cristo, para colocarla en su capilla la cual estaba dedicada a las Ánimas. El misterio de esta imagen radica en su origen ya que a pesar de saberse que está elaborada con pasta de caña de maíz, se dice que fue comprada en la feria de Xalapa, lo cual es imposible pues la primera feria en ese poblado fue hasta el año de 1720, es decir 112 años después del arribo de la imagen religiosa a la Villa de Santiago del Saltillo. Hay quienes afirman que el Rey Español Carlos V la envió desde Europa, obsequio que parece difícil de creer pues al ser realizada con pasta de caña de maíz este insumo era cultivado solamente en América. Si usted estimada y estimado Saltillense se hace la pregunta de por qué se festeja el 6 de agosto y no en el mes de marzo, siendo este el mes de su llegada, déjeme aclararle que
la fecha del festejo se debe a la fiesta católica conocida como “la transfiguración del Señor” por lo que se festeja a lo grande con verbena, matachines, rosarios y misas el día 6 del octavo mes de cada año. Sumamente milagrosa, la imagen del Santo Cristo, que según cálculos realizados cuenta con alrededor de 377 mil milagros, algo así como dos y medio milagros por día. Bueno que tan milagrosa es, que en la película “Los valientes también lloran” con el ídolo de México, Pedro Infante, su coprotagonista Blanca Estela Pavón tiene que venir a Saltillo para que la imagen le hiciera el milagro. Aquí en Saltillo tenemos tradiciones y costumbres que año con año realizamos y festejamos una de ellas es el festejo del Santo Cristo, volviéndose una fiesta local, una verbena en la cual las familias de esta hermosa ciudad disfrutamos sin parar.
EL RELOJ DE LA CATEDRAL
En esta ocasión te platico una
historia de un objeto emblemático de nuestra hermosa ciudad de Saltillo, de un objeto que a pesar de estar ubicado en una construcción más emblemática aún, tiene sus historias. Me refiero al reloj que está en nuestra catedral de Santiago. A pesar de que la catedral de Santiago empezó a construirse entre los lejanos años de 1745 y 1746, la construcción de la torre principal, que por cierto mide 81 metros, terminó de construirse hasta casi siglo y medio después, año de 1897 para ser precisos. De hecho, déjeme decirle estimada y estimado Saltillense que, en las primeras fotografías tomadas en nuestra hermosa ciudad, allá por el año de 1847, se puede ver la torre a medio construir. Hoy muchos de nosotros vemos la
hora exacta gracias a la tecnología, al internet y a los satélites artificiales, sin embargo, no siempre fue así incluso antes del siglo XVII, los Saltillenses de aquella época sabían la hora por la posición del sol. Fue hasta 1800 año en el cual colocaron el primer reloj mecánico. Y lo más asombroso de esto es que para sincronizar la hora de ese reloj mecánico se talló un reloj solar, el cual puedes todavía ver en la entrada a la Capilla del Santo Cristo. El reloj mecánico, ajustado por relojeros que utilizaban un reloj solar, estuvo en funcionamiento cerca de un siglo, hasta que el Soldado de la Nación, el General Porfirio Díaz siendo presidente de México envió para los Saltillenses un nuevo reloj, el cual era de origen francés y que fue vendido por la joyería La Esmeralda de
Hauser y Zivy, allá en la Ciudad de México, que por cierto cuyo edificio en estos días alberga el museo del estanquillo. Durante casi 60 años ese reloj estuvo funcionando hasta que en 1960 dejó de hacer su tic – tac, los Saltillenses se organizaron, principalmente por medio del Club Rotario, hicieron una colecta para la reparación del reloj, por medio de una campaña llamada “Marcha de las Horas”. Se juntó el dinero, donaron los ciudadanos, los empresarios y hasta los gobernantes. Lo más lógico y sencillo, al parecer, era ir directamente a la joyería La Esmeralda, y así sucedió, el Sr. Eloy Dewey Saavedra, quien era el presidente del Club Rotario de Saltillo, se trasladó hasta la ciudad de los palacios, llegó a la famosa joyería y al preguntar por las piezas que le faltaban a nuestro reloj, la respuesta lo debió de haber dejado congelado, sin palabra alguna, con un sentimiento de impotencia, como si su corazón se hubiera parado al igual que el reloj, pues desde hacía años esas piezas ya no las fabricaban. Para fortuna del Sr. Eloy y de los Saltillenses, un trabajador de la joyería le recomendó buscar a un relojero europeo, radicado en la misma Ciudad de México, de
nombre Ernesto Imm Kemnitz, quien probablemente podría darle solución al problema del reloj de nuestra catedral. Este mismo relojero había instalado y reparado otros relojes a los largo y ancho del país, como lo fue el de Guamúchil, Sinaloa en 1941 Ese mismo día el emisario de esta hermosa ciudad encontró al relojero quien hizo el compromiso de venir a Saltillo para revisar el reloj. A los pocos días el relojero Ernesto Imm vino a nuestra hermosa ciudad de Saltillo, revisó el reloj y aseguró que en menos de un mes tendría listas las piezas dañadas para que el reloj volviera a funcionar. Para nuestra enorme fortuna el relojero cumplió en forma y tiempo, y no vaya a creer que haya dudado de la capacidad y honorabilidad del europeo, sino que en la investigación que hice me pude dar cuenta que este, nuestro reloj, fue el último que reparó pues a menos de un año el relojero falleció. Esta es una historia de las tantas y tantas que existen no tan sólo en la catedral que engalana a nuestra ciudad, sino es una de esas historias que sólo ocurren aquí en la hermosa ciudad de Saltillo y eso es algo que vale la pena presumir.
LA CATEDRAL DE SANTIAGO DEL SALTILLO
En esta ocasión te platico de una construcción bella y emblemática con la cual contamos los Saltillenses, me refiero a la Catedral de nuestra hermosa ciudad de Saltillo. A pesar de que no es el templo religioso más antiguo con el que contamos en Saltillo, es definitivamente una obra de arte y resultado del esfuerzo de muchísimos años de construcción, construida sobre lo que era la calle de Flores, frente a las Casas Reales y a la llamada Plaza de Armas, lugar que por cierto debe de su nombre a ser donde los hombres de la Villa de Santiago del Saltillo y del Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala acudían para tomar las armas y defender a sus vidas, familias y propiedades de los nativos barbaros de la región, cuando estos realizaban las llamadas “indiadas” pero, volvamos a la historia de
nuestra catedral. La construcción de la entonces parroquia se realizó en los terrenos cuyo primer propietario, allá por el año de 1577 era Don Santos Rojo, quien de hecho fue quien compró la imagen que hoy llamamos del Santo Cristo, la cual colocó en su capilla familiar. Al paso de casi 200 años para ser exactos el 12 de octubre del año de 1745, el cura Felipe Suárez de Estrada inició con la construcción de un nuevo templo que a la postre sería nuestra catedral. Su construcción tal y como la conocemos hoy en día tardó muchos años en concluirse, tan sólo para construir el templo y la capilla sin considerar la torre, tardaron 55 años después de la colocación de la primera piedra, incluso en la fachada de la catedral de Saltillo se pueden observar
varios estilos arquitectónicos como lo son el barroco y neoclásico, gracias al tiempo que tardó su construcción, el cual fue tanto que la torre principal se empezó a construir en 1894 y se concluyó el 26 de febrero de 1897, cuando se colocó en la cúspide una cruz cuyo precio fue de 28 mil pesos y alcanzar así una altura de 81 metros. Un templo que se elevó a catedral en el año de 1891, 23 de junio para ser exactos, una edificación que además de ser hermosa como nuestra ciudad de Saltillo, tiene historias y leyendas, como la del joven que se suicidó lanzándose de la torre principal, las ocasiones en que “el hombre mosco” escaló la misma torre sin olvidar la leyenda de “la campana castigada”. Una iglesia, un templo, una catedral, una edificación cuya belleza interior es tanta como la exterior.
Un lugar emblemático de Saltillo, cuya primera fotografía fue tomada por el ejército norteamericano, en 1846, con “un daguerrotipo" y en la cual se aprecia la edificación sin su torre principal. Una catedral que lleva por nombre Santiago en honor al Santo Patrono de Saltillo, el apóstol Santiago. Una edificación que cuando se inició a construir, seguramente “a cal y canto”, México era una colonia española, una catedral que ha visto pasar la lucha de la independencia, las invasiones norteamericanas y la francesa, dos guerras internas como lo fueron la de la Reforma y nuestra revolución, que ha estado de pie antes los cambios que ha vivido no sólo nuestra hermosa ciudad de Saltillo, sino el mundo entero, cuyas bellezas son dignas de presumirse y que definitivamente es algo muy de Satillo y que vale la pena presumir.
EL CURRO
En
esta ocasión te platico que hace unos días, encontré un cofre lleno de tesoros Saltillenses, un libro mágico, escrito por Don Juan Marino Oyervides, en el cual relata anécdotas y leyendas de esta hermosa ciudad de Saltillo. Una de estas anécdotas, que de manera magistral narra Don Juan Marino, es la del Curro, y esta sucedió en el año de 1921, cuando una persona muy bien vestida, entró a la joyería Suiza, la misma tiene sus puertas abiertas desde 1886, y que está ubicada en donde antes estuvo la casa de Juan Navarro, por la calle que en un principio se le conoció como el camino al pueblo, ya que era por donde se podía llegar al Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala y que hoy esa calle lleva el nombre de Juárez. En ese año, 1921, el propietario del
establecimiento era Augusto Niklauss, quien de hecho atendió personalmente al cliente que llegó elegantemente vestido y con aires de ser europeo, quien además cargaba en su mano izquierda un obsequio envuelto con papel celofán y su respectivo moño. Esa persona no era de aquel pequeño Saltillo, debido a que todos se conocían, y nunca, nunca, lo habían visto por estos lares, con modos muy elegantes, el misterioso le pidió a Don Augusto, que le mostrará la joya más cara que tenían en la joyería, ya que era un obsequio para su amada esposa, el joyero rápidamente le mostró gargantillas, pulseras, esclavas, anillos, diamantes, y demás joyas que tenía para la venta, el curro, sí el elegante, dudaba y dudaba de lo que deseaba regalarle a su amada, cuando vio de reojo una piedra preciosa montada en un anillo de
oro blanco, la señaló y dijo con un tono mesurado, que su esposa era muy devota y que siempre al visitar una ciudad iba al templo principal, por lo que se encontraba a una cuadra, en la Catedral de Santiago de Saltillo, y quería llevarle la joya para mostrársela, por lo que pidió que algún trabajador de la joyería lo acompañara. El propietario accedió, pidiéndole a “un mozalbete” que acompañara al catrín, al curro, al señor elegante, quien seguía con el regalo en su mano izquierda. Caminaron cruzaron la de Hidalgo y entraron por la puerta que da a la calle de Juárez, el catrín le dijo de manera amable al joven trabajador de la joyería, que quería darle la grata sorpresa a su esposa, por lo que pidió que le resguardará el regalo envuelto en celofán que no había soltado y le permitiera la joya. El joven accedió y de manera ágil, rápida el misterioso elegante se introdujo en nuestra catedral, quedándose parado con el regalo envuelto en celofán y su moño, durante un momento, momento que se convirtió en minutos, minutos interminables, por lo que decidió entrar a la catedral para buscar al curro. Entró al templo, y vio que los santos estaban solos, que no había
nadie en oración, que no había fieles, observando, el joven trabajador que al fondo se encontraba el viejo sacristán haciendo limpieza, y a quien le peguntó que si había visto a una pareja, el sacristán le respondió que ninguna mujer había entrado a la iglesia, que sólo un señor muy elegante, había entrado por la puerta de Juárez y de manera presurosa había salido por la sacristía, la que da a Bravo. Por instinto el joven corrió, se asomó a la calle y no vio a nadie, por lo que decidió regresar de manera presurosa a la joyería. Llegó, le explicó, exaltado, lo sucedido a Don Augusto, incrédulos del robo que les había cometido, voltearon al mismo tiempo a ver el regalo envuelto en celofán y con moño, que por cierto pesada bastantito, decidieron entonces abrirlo, al quitarle el celofán empezó a salir una tierra roja, para que un instante después se dieran cuenta que era un ladrillo de barro. Esta es una anécdota que sucedió en nuestra hermosa ciudad de Saltillo, en la cual un curro, con el pretexto de la oración de su esposa, se robó de la joyería la pieza más cara y que gracias a Don Juan Marino Oyervides, pudimos conocerla.
EL LADRÓN DE CATEDRAL
En esta ocasión te platico de una
persona, quien tenía algunas mañas raras, y que habitó en esta hermosa ciudad de Saltillo, y que quede claro habitó, y no era de aquí, esto que te platico sucedió allá por los años de 1927 y 1928. Su actuar fue tan vil, tan villano, tan bajo, que el día 5 de junio de 1928, el encargado de la oficina de la Hacienda Federal, buscó al alcalde, para solicitar de manera firme el cese definitivo al encargado de limpieza de la Catedral de Santiago, debido a que este trabajador, que según investigué, era empleado del municipio, además de la limpieza se dedicaba a cometer abusos y robos. Pedro Treviño quien era el responsable de cobrar los impuestos federales, afirmó que ya había reportado a este sujeto desde el 2 de noviembre de 1927, cuando
haciendo abuso de su cargo, se dedicó a robar en las misas del día de muertos. Las quejas eran tantas, que no uno sino varios feligreses declararon que este trabajador de la limpieza, había ya desarrollado una técnica para hacerse de dinero de manera fácil, abusando de los parroquianos ignorantes, ya que aseguraba el ratero de la Catedral al hablar con los creyentes al decirles “Soy un enviado del Señor”. El funcionario federal además de pedir, el cese y castigo al ratero de la limpieza de la Catedral, pidió que se le supliera de manera inmediata por un Saltillense honrado y trabajador La autoridad designó al Saltillense José Ángel Cerda como el responsable de la limpieza de la Catedral
de Santiago. Por otro lado, les puedo asegurar que el de la doble LL, es decir el de la limpieza y ladrón, no era de esta hermosa ciudad de Saltillo, ¿si se pregunta
qué cómo lo sé?, pues es muy sencillo, los Saltillenses somos como José Ángel honrados y trabajadores.
¿En qué fecha se declaró en Saltillo, la independencia de lo que es México? Respuesta Trivia agosto: 25 días
EL SUICIDA DE LA CATEDRAL
Hola soy Francisco Tobías y en esta ocasión te platico de un hecho que conmocionó a todos los habitantes de esta hermosa ciudad de Saltillo en el no tan lejano año de 1975, Saltillo era un destino turístico para muchos norteamericanos, tanto en verano como en las llamadas vacaciones de semana santa, el 3 de abril de ese año la ciudad estaba tranquila, el bullicio era poco, en el centro histórico los paseantes aprovechaban para hacer las compras en el mercado Juárez, era común que los visitantes recorrieran que el Teatro García Carrillo, que la Plaza de Armas, con su Palacio por supuesto nuestra hermosa Catedral de Santiago del Saltillo, se podía ver ese día los niños corriendo por supuesto, persiguiendo a las palomas en la Plaza de Armas, un grupo de personas entraron a la Catedral por la calle de Juárez, de
ese grupo, un hombre se separó para subir por la torre Sur, por unas escaleras en forma de caracol, todo esto lo vio un oficial de tránsito que no prestó más atención, hasta que se dio cuenta que esa misma persona ya se encontraba arriba de la torre en la cornisa, para ser específicos. El Heraldo de Saltillo publicó que dos agentes de tránsito se acercaron para convencerlo de no saltar al vacío, otros medios dijeron que fue un elemento de la policía judicial. Lo que si señalaron igual fue que el sujeto desconocido había sentenciado, “acompáñame para que juntamente conmigo sientas lo que es morir”, mientras todo esto sucedía la gente empezó acercarse, unos para ayudar otros por morbo, y alguno que otro para dar aviso como un niño, que corrió a la fonda a las playas, ubicada atrás del
Palacio de Gobierno, entrando y gritando lo que sucedía, entre los comensales estaba el Chihuahuense Adolfo González, saltillense por adopción, de oficio fotógrafo quien rápidamente tomo su cámara, chasqueando de molestia, pues no tenía rollo, y aprovechando que su acompañante Efrén Lara también fotógrafo, se había levantado al baño tomo el equipo fotográfico de este y salió corriendo rumbo al atrio de la Catedral así, Adolfo logró una secuencia magistral de tres fotografías, en las cuales se puede observar como el suicida hasta ese momento desconocido está en la cornisa, en la cornisa de la torre como va cayendo y después ya sin aliento, sin respirar, sin vida, el cuerpo yace en el piso. El caso del suicida desconocido se turnó al ministerio público, espe-
cíficamente a la Licenciada Amandina Rodríguez Gil, quien según pesquisas realizadas supimos que el nombre del desconocido era Crescencio Gómez Hernández, “panza verde”, es decir, “oriundo de León Guanajuato”. Traía consigo además unos cuantos pesos, treinta dólares norteamericanos y un trozo de papel con el nombre de María Silving, y una dirección de Orange Texas. Esta es la historia de un fuereño que llego a esta hermosa ciudad y decidió quitarse la vida lanzándose al vacío desde la torre Sur, de nuestra Catedral, el motivo nunca se supo, pero lo que sí sabemos es que Adolfo González el fotógrafo ganó el premio nacional de periodismo otorgado por el Club de Periodistas de México, y si se preguntan por el cuerpo, ese, ese nunca fue reclamado.
1 de septiembre de 1785
El Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo prohíbe a los vecinos sacar harina para su venta en otros lugares distintos a la misma, mientras no estuviera segura la cosecha de maíz.
3 de septiembre de 1918
Un incendio consume gran parte del Teatro “García Carrillo” en Saltillo, Coahuila, al presentarse la obra “El Loco Dios”. Coincidentemente, 16 años antes el teatro “Acuña” de la misma ciudad había sufrido un incendio al presentarse la misma obra teatral.
8 de septiembre de 1855
El Ayuntamiento de Saltillo solicita al Gobierno de Coahuila la supresión de alcabalas en el Estado.
10 de septiembre de 1617
El Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo entrega a Martín Sánchez, mayordomo de la iglesia, 1,550 pesos, 2 tomines y 9 granos como resultado de la parte de diezmos a favor de la construcción del templo de la Villa.
13 de septiembre de 1883
Llega a Saltillo, Coahuila, la vía del Ferrocarril Nacional Mexicano, que sería inaugurada días después.
15 de septiembre de 1853
Se inauguran en Saltillo, Coahuila, los “Portales de la Independencia”, que constaban de 11 arcos, 1 por cada año que duró la lucha por la Independencia Nacional. Serían derribados 100 años después.
16 de septiembre de 1894
Se inauguran en el Ateneo “Fuente” de Saltillo, Coahuila, dos grandes salones, destinados a biblioteca y sala de estudios.
20 de septiembre de 1782
Se congregan autoridades, comerciantes, hacendados y vecinos de la Villa de Santiago del Saltillo para agradecer a la superioridad el haberles rebajado 2% el cobro del real derecho de alcabala. Aceptan pagar otro 2% para las milicias.
21 de septiembre de 1800
Luego de 55 años, concluye la fase inicial de la Catedral de Santiago, en Saltillo, quedando pendiente la construcción de la gran torre, misma que se edificaría de 1893 a 1897.
25 de septiembre de 1856
Se lleva a cabo la feria en Saltillo, Coahuila, en la que las autoridades exentan de los impuestos a los participantes.
27 de septiembre de 1859
En sesión el Cabildo de Saltillo desconoce como Gobernador del Estado de Nuevo León y Coahuila a Santiago Vidaurri –vencido por Ignacio Zaragoza- y reconoce como tal al republicano General José Silvestre Aramberri Lavín.
28 de septiembre de 1810
Se da a conocer en la Villa de Santiago del Saltillo el Real Decreto que ordena se diese aviso y castigare cualquier movimiento insurgente.
Colorea el Callejón Santos Rojos ¿Lo conoces?
EL CÓLERA EN SALTILLO
En esta ocasión te platico de
cuando hace casi doscientos años, dos siglos, nuestra hermosa ciudad de Saltillo, se vio afectada por una enfermedad, y que al igual que hoy obligó a tomar medidas extremas para sobrevivir. Es que el cólera, llegó en dos ocasiones a estas tierras, la primera en 1833, y llegó desde Europa, primero a Nuevo Orleans en la Unión Americana, pero al poco tiempo, con la emoción y la fiebre del oro, camino a California, infectó a varias ciudades de México, entre ellas a Saltillo. Las autoridades de la recién nombrada ciudad de Saltillo, dieron recomendaciones como limpiar todos los rincones de la ciudad, recolectar la basura de manera organizada y salir a barrer las calles, sin embargo, omitieron otras acciones tales como hervir el
agua, lavarse las manos, o bien deshacerse de los alimentos en mal estado. En 1833, el periodo en que el cólera hizo de las suyas en Saltillo fue del 24 de abril al 14 de junio, lapso en el cual 779 Saltillenses se infectaron de esta enfermedad diarreica, de los cuales fallecieron 137. Para la peste del cólera de 1849, la situación fue peor, hay datos que señalan que familias enteras fallecieron por esta enfermedad en menos de dos horas, tanto fue el terror sembrado en la ciudad, que la autoridad de la iglesia católica decidió bajar la imagen del Santo Cristo, para exponerla en el atrio de la catedral y así los Saltillenses de aquellos años, fueran a orar y pedirle por la salud del Saltillo. Pero déjeme decirle la verdad estimada y estimado Saltillense, la preocupación de la iglesia, era que
la cura efectiva que habíamos encontrado era el de comer peyote. Pues, así las cosas, hoy tenemos que seguir las indicaciones de la autoridad para evitar que la pande-
mia del coronavirus se siga propagando, y también evitemos contagiarnos, porque la verdad no creo que en esta ocasión nos bajen al Santo Cristo de la capilla, ni que el comer peyote nos alivie.
CALLEJÓN CATEDRAL CÓLERA SALTILLO SANTO CRISTO
CAPILLA CURRO RELOJ SANTIAGO ZUGSPITZ