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RUBÉN HERRERA
Página 4
VIVA LA AMÉRICA
Página 6
PEDRO REYNA CISNEROS
Página 8
OBREGÓN, LA SILLA Y EL CABRITO Página 10
NATIVOS EN LIBERTAD Página 12
LA OTRA DE LA ANGOSTURA
Página 14
HOSPITAL SAN VICENTE
Página 16
EL TIRO AL BLANCO EN EL JOCKEY CLUB
Página 20
CARRERA TÉCNICA EN SEGURIDAD INDUSTRIAL
Página 22
TRIVIA SALTILLENSE
Página 25
LA BÓTICA GUADALUPE
Página 26
EFEMÉRIDES
Página 28
YO TAMBIÉN SOY DE SALTILLO Página 30
AVISOS DE OCASIÓN Página 32
SOPA DE LETRAS SARAPERA Página 36
CUPONERA
Página 38
DIRECTORIO
Francisco Tobias Hernández Director Editorial
Arq. Carlos Roldán Ilustraciones
Prof. Juan Campos Rodríguez Corrección Ortográfica
Victoria López García Diseño Gráfico y Fotografía Editorial
Yo Soy de Saltillo - La Revista Publicación mensual OCTUBRE 2025
Impresa en México en los talleres gráficos de Impresos Rivera
DERECHOS RESERVADOS
En esta ocasión te platico de un Saltillense por adopción, quien nació en Villa de Cos, Zacatecas el 10 de marzo de 1888, y a muy corta edad llegó con sus padres, Perfecto Herrera Salazar y Salomé Flores a esta hermosa ciudad de Saltillo, me refiero a Rubén Herrera Flores.
Siendo un joven estudiante, a la edad de trece años ingresó al Ateneo Fuente, y fue en sus aulas donde conoció a Francisco Sánchez Uresti, maestro de dibujo y quien fuera el impulsor para el acercamiento de Rubén con la pintura y el arte. De manera rápida el Saltillense mostró sus dotes para la pintura, por lo que a la edad de 20 años fue acreedor de una para sus estudios artísticos en Europa, por parte del gobernador de Coahuila Miguel Cárdenas, estando en el viejo mundo logró ser admitido como alumno del maestro Antonio Fabrés Po.
Rubén Herrera al mostrar sus dotes en pintura fue aceptado en la Academia de Bellas Artes de Francia y en

la Academia San Lucas, esta última con ubicación en Roma, Italia. Todo esto entre los años de 1908 y 1910, pues cuando alcanzaba su plenitud como estudiante en Europa, estalló la Revolución Mexicana, motivo por el cual la beca que le otorgaba el Gobierno de Coahuila le fue suspendida.
Para poder continuar con el pago de sus estudios y demás gastos, el joven Saltillense realizaba retratos a quienes paseaban por Roma, para con sus ventas poder solventar sus gastos, logrando terminar sus estudios en el año de 1913, allá en Roma, mientras acá, el Gobernador Carranza se levantaba en armas, desconociendo al usurpador Huerta, proclamando el Plan de Guadalupe y dando inicio a la Revolución Constitucionalista.
Con el triunfo de Carranza en 1917, siendo este presidente de la república, el Saltillense Rubén Herrera fue beneficiado, por un breve tiempo, con una beca gubernamental.
Cuando todo parecía que era alegría, en el año de 1920, después de contraer nupcias con la italiana Dora Scaccioni, cuando el presidente Carranza le extendió una invitación a Herrera, el pintor Saltillense, para que regresará a México a realizar algunas obras artísticas en la Ciudad de México, una vez más, nuestra revolución se atravesaría en su vida, pues Carranza ese mismo año sería asesinado, regresando así a nuestra hermosa ciudad de Saltillo.
El 20 de septiembre de 1920 abrió las puertas de la Academia de Pintura de Saltillo, siendo una de las primeras escuelas de pintura en el norte del país, institución que tuvo una vida, relativamente, corta pero muy fructífera, pues a pesar de que fue clausurada por falta de recursos económicos en 1931, varios de sus alumnos fueron premiados en la Exposición Interamericana de Sevilla un año antes, evento en el cual Don Rubén Herrera recibió la medalla de oro.
Padre de dos hijos el mayor, nacido aquí en Saltillo en 1923, de nombre Mario Felipe y María Romana, nacida en Italia en el año de 1928.
El legado del Maestro Rubén Herrera es grandísimo en el arte, específicamente en la pintura, pues la cultura, el arte y la pintura de nuestra hermosa ciudad de Saltillo no sería posible sin su vida y dedicación.
Su esposa e hijos inauguraron el Museo Rubén Herrera en el año de 1971, en el mismo recinto que fue hogar de ellos, en el cruce de las calles de Juárez y General Cepeda, lugar el cual hoy podemos visitar.
Hoy la escuela de artes plásticas de la Universidad Autónoma de Coahuila, lo honra al ser llamada “Rubén Herrera”.
Definitivamente la vida y obras del pintor Saltillense Rubén Herrera es algo muy de Saltillo y que vale la pena presumir.

En esta ocasión te platico una historia de un Saltillenses que vivía en el Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala y que terminó en prisión, sólo por gritar que estaba a favor de la libertad de la América.
En el año de 1816, la lucha por la independencia de lo que hoy es México llevaba 6 años, las autoridades españolas, es decir quienes estaban a favor del Rey Fernando VII, estaban atentas a cualquier intento de lucha subversiva, los soldados se encontraban siempre vigilando que no se presentara ningún conato de bronca y por supuesto no faltaban los soplones. Aquí en Saltillo, bueno aún no era Saltillo como tal, sino eran dos poblados divididos por un riachuelo, pero específicamente en el Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala residía un indio tlaxcalteca, quien fue escuchado cuando grito: “Viva la América” el día 2 de mayo del ya lejano año de 1816. La autoridad abrió una investiga-
así como los hermanos Esteban y Miguel Linares, quienes aseguraron que no sólo habían escuchado al indio gritar “Viva la América”, sino que fueron hasta amenazados por el mismo tlaxcalteca, quien les dijo: para quien grite “Viva España” traigo aquí mi pistola para darle un pistolazo.
Los 3 ofendidos, siguieron a escondidas al indio, para saber dónde vivía y su nombre, recorrieron así varias calles del pueblo, del Pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, hasta que se toparon un esclavo de nombre Pedro quien aseguró no saber el nombre del rebelde, pero sí donde vivía. Y fue así como ya 4 personas, 3 españoles y 1 esclavo siguieron encubiertas a un desconocido que había gritado “Viva la América”. Más adelante se encontraron a un zapatero quien les aseguró que el indio tlaxcalteca tenía por nombre Manuel Quintero y que

la frase de “Viva la América” la gritaba en distintas ocasiones todos los días. Ahora ya 5 personas, 3 españoles, 1 esclavo y 1 zapatero persiguieron, eso sí a escondidas, a un indio tlaxcalteca de nombre Manuel Quintero.
Después de ubicar la casa donde vivía Manuel, los 5 fueron con la autoridad para declarar sobre los hechos subversivos del indio. Días después Manuel ya estaba en prisión asegurando que no recordaba nada pues aquel día había ido a la vinatería a comprar mezcal, después se fue a tomar pulque, que con tanta bebida espirituosa se había puesto ebrio hasta más no poder y que no recordaba ni como había llegado a su casa, mucho menos recordaba si
había gritado algo contra su majestad española.
El castigo para Manuel fueron 25 azotes en la plaza del pueblo, después tuvo que realizar servicios a la comunidad por un año.
Esta es la historia de Manuel Quintero un indio tlaxcalteca quien borracho gritó “Viva la América” y que empezó a ser perseguido por tres españoles, después de los tres españoles y un esclavo, luego por tres españoles, un esclavo y un zapatero y cuando estuvo ante el juez dijo algo así como que “borracho no vale”. Pero estoy seguro de que el castigo, la sanción, la multa, hubiese sido mayor si Manuel hubiera gritado “Viva el América”.


En esta ocasión te platico la historia de un Saltillense de quien estoy seguro de que poco sabemos, pero estoy aún más seguro que hemos tarareados sus canciones, ya que me refiero al compositor Pedro Reyna Cisneros.
Nacido el 9 de agosto de 1945 cuando el reloj marcaba las 2 en punto de la tarde, en nuestra hermosa ciudad de Saltillo, hijo de Ana María Cisneros y Román Reyna hermano de 5, uno de ellos Cornelio Reyna, sí ese que andaba en una nube como a 20 mil metros de altura y que se cayó, pero esa es otra historia.
Pedro, Saltillense por nacimiento, inició a escribir canciones a la corta edad de 14 años, llegando a componer más de 1,450 melodías, aprendiendo a leer y a escribir de forma autodidacta pues nunca asistió a la escuela. Su primera canción fue “Mi Tesoro”, y vaya que sigue siendo un
éxito, la cual fue interpretada y grabada por el dueto compuesto por Cornelio, su hermano, y Ramón Ayala, dicho grupo musical se llamaba “Los Relámpagos del Norte”. Y dicha canción fue escrita especialmente para su novia, María del Refugio Gallardo, con quien a los pocos años se casó en la ciudad de Reynosa el 22 de marzo de 1966.
Canciones tan famosas como “la vecina me puso el dedo”, “soy la otra”, y sin tararearla le diré estimada y estimado Saltillense que fue precisamente Pedro Reyna quien compuso el éxito del grupo Intocable “y todo para qué”.
Fue galardonado con premios naciones como “Trayectoria 25 y más” otorgada por la Sociedad de Autores y Compositores de México, o como el premio “U got it a Ward” otorgado por el presentador del Valle de Texas, Johny Canales.
A pesar de haber dejado nuestra hermosa ciudad de Saltillo siendo aún un niño, nunca negó su ciudad natal incluso hasta compuso la canción “Soy de Saltillo”. Hombre sencillo quien afirmó que sus canciones siempre habían nacido de manera natural, que tanto la melodía como la letra le legaban al mismo tiempo. Asegurando que su inspiración era un regalo de Dios.
Su hija la licenciada Paty Reyna, encargada de promover el legado de su padre, me dijo: “me diste en mi mero mole”, cuando le pregunte sobre cómo era Pedro el compositor Saltillense como papá. “Estudien porque esa será la herencia que sus padres les dejaremos” fue el mayor y mejor consejo que le dio a sus 6 hijas y 2 hijos.
En el 2024 la UNESCO declaró patrimonio intangible de la humanidad la canción “Mi tesoro” por ser un
bolero y ser un canto al amor sublime.
Partió de este mundo terrenal el 3 de diciembre del 2019, cuando el Creador necesitaba quien compusiera canciones para sus ángeles y arcángeles. Dejando un legado musical que hoy sus nietos continúan a quienes les heredó el gusto por la música, por cantar y tocar instrumentos.
Pedro Reyna Cisneros un Saltillense por nacimiento de quien se asegura que era un excelente compositor, pero mejor ser humano, un hombre que sin contar con la oportunidad de ir a la escuela no sólo aprendió a leer y a escribir, sino que con “el Don que Dios le dio”, ha logrado tocar corazones, hacernos cantar, bailar, y hasta llorar por medio de sus melodías y eso es algo que vale la pena presumir..
En esta ocasión te platico de una anécdota, bueno de dos que sucedieron el día en el que el General Álvaro Obregón estuvo en Saltillo. Era el año de 1920, mes de marzo para ser más precisos, aunque pareciera según fotografías fechadas pudiera ser el 14 de enero de ese año, cuando el candidato a la presidencia de México, Álvaro Obregón, arribó a esta hermosa ciudad de Saltillo, acompañado del Gral. Roberto Cruz, quien era oriundo del estado de Chihuahua, siendo el responsable de la seguridad del “Manco de Celaya”
Ese día en su visita por esta ciudad fue una excelente oportunidad para reunirse, conversar y platicar del proyecto, que tenía para nuestro país, con sus amigos revolucionarios, compañeros de armas, que vivían aquí mismo, motivo por el cual los hermanos Luis, quien ocupaba la gubernatura de Coahuila por segunda ocasión y Eulalio, presidente de México de 1914 a 1915

y era candidato a Senador en ese momento, ambos generales decidieron ofrecerle una comida. La cita fue en la casa del General Luis, ahí frente a la Alameda Zaragoza, para señas actuales, donde se ubica la librería Monsiváis, en esa casa elegante, que contaba con dos comedores, uno de diario y otro que fue utilizado ese día, pues era el que su usaba cuando había visitas.
Cuando todos pasaron al comedor de visitas, el General Luis Gutiérrez invita al candidato a sentarse en la cabecera, diciéndole: “Obregón tú en la cabecera para que presidas la comida”, a lo que el manco de Celaya le respondió: “Yo presido sin importar donde me siente”. El mensaje era claro, el jefe máximo de la revolución y de la patria era él, el General Álvaro Obregón y no quería sentarse en la cabecera.
Al concluir la plática previa a la comida, cuando sirvieron el platillo principal, que fue cabrito por cierto,
el entonces candidato a presidente de la república, con un sola mano, la derecha, pues era la única que tenía, zarandeaba el plato, lo movía de una lado a otro, lo inclinaba, lo enderezaba y volvía a moverlo, con inquietud el General Cruz le dijo: “Ya revise la comida Álvaro, puedes comer con tranquilidad, de hecho ya la probé pero si quieres te cambio el plato”, Obregón llamado también el general invicto, quien perdiera su brazo derecho en contra de Francisco Villa le respondió sin dejar de ver ni mover el plato: “No, sólo me queda claro que en esta vida el pez grande
se come al pez pequeño”. Una vez más dio el mensaje que el jefe máximo de la revolución y de la patria era él y que él era más grande que un cabrito.
Así es estimada y estimado Saltillense, un general sonorense, que fue conocido como el General Invicto, que fue presidente de México, dio muestra aquí en nuestra hermosa ciudad de Saltillo que, aunque perdió el brazo en Celaya no perdió su sentido del humor y se dijo cabrito en grande.



En esta ocasión te platico de un hecho, acontecimiento, de una orden real que llegó a nuestra hermosa ciudad de Saltillo y que en aquella época fue dada a conocer como una gran noticia e incluso hasta revolucionaria, aunque nada tenía que ver con nuestra revolución, te lo explico.
Antes de la llegada de los europeos a este valle donde fundaron la Villa de Santiago del Saltillo, habitaban la zona varias tribus de “nativos” nómadas entre ellos sobresalían los chichimecas, quienes son considerados como un pueblo salvaje. Cuando llegaron españoles y europeos muchos de los chichimecas, entre ellos los huachichiles, fueron esclavizados.
Tuvieron que pasar 94 años desde 1577, supuesto año de la fundación de lo que hoy es nuestra hermosa ciudad de Saltillo, para que quedarán en libertad, los huachichiles,
Ya que el propio Rey Don Carlos II, mejor conocido como “el Hechizado” envió a la Nueva España una real provisión, déjeme explicarle estimada y estimado Saltillense que una real provisión era, de hecho, sigue siendo, uno de los documentos más solemnes, pomposos, enfáticos y hasta campanudos que una autoridad soberana, como lo era y son los reyes de España, puede dictar. Esa real provisión fue leída en el cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo el 12 de octubre de 1671 y el cual el rey de todos los españoles ordenaba que se pusieran en libertad a cualquier indio que estuviera esclavizado, dándole así la libertad, pero no lo era todo, además de darles la libertad era obligación de quienes los habían comprado y vendido enviarlos o bien conducirlos sanos y salvos, sin cobrarles nada a sus lugares de origen.
Esta es la historia de una orden del rey quien buscó e intentó que por lo menos los “nativos” que estaban en esta tierra antes de ser Saltillo fueran tratados como seres humanos y no como objetos, esta es la historia de cuando un rey español a
quien apodaban “el Hechizado” aboliera la esclavitud para los chichimecas, rayados, tobosos y huachichiles.


En esta ocasión te platico sobre una batalla poco conocida y que bien podríamos confundir con aquella que sucedió en 1847 cuando los gringos vencieron al ejército mexicano el cual estaba comandado por “Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón”, conocido en los anales de la historia a secas como López de Santa Anna. Pero no. Esta batalla de la cual te platico fue otra que sucedió en el mismo lugar, pero 18 años después, el 1 de junio de 1865 para ser precisos y no fue contra los norteamericanos sino contra los franceses.
El bando de los mexicanos, quienes buscaban y lograron defender a la república estaba comandada por el General Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo quien por cierto después tuviera una casa de descanso en nuestra hermosa ciudad de Saltillo,
¿dónde? Donde está la Anexa a la normal y la Berrueto, ahí frete a la alameda Zaragoza, pero esa es otra historia.
Todo empezó días antes, el 25 de mayo, cuando el entonces coronel francés Pierre Jean Joseph Jeanningros llegó a La Ventura, municipio de Saltillo, con mil quinientos soldados donde permaneció hasta el 31 de ese mes para arribar a San Juan de la Vaquería. Al día siguiente muy de temprano a las 7 de la mañana los franceses fueron atacados por pocos mexicanos, los invasores respondieron al ataque, los mexicanos dieron retirada, se replegaron hasta La Angostura, pareciera que los de esta tierra se habían equivocado, se regresaron a toda velocidad, pero todo iba conforme al plan, pues en ese mismo lugar se encontraban el resto de las fuerzas mexicanas, eso sí, bien escondidas entre árboles,
matorrales y más.
Los defensores de la patria esperaban con ansías el que los invasores estuvieran cerca para disparar, cada instante, cada segundo que transcurría ocasionaba que los nervios de los mexicanos aumentarán, sin embargo, el entonces coronel Jerónimo Treviño mantenía la calma esperando el momento adecuado para dar la orden de fuego, el enemigo se acercó a la distancia adecuada para que se diera la orden de: “fuego”. Los franceses fueron sorprendidos, empezaron a tener bajas cuando los de esta tierra con seguridad cantaban la estrofa: “masi osaré un extraño enemigo, profanar con sus plantas tu suelo, Piensa ¡oh Patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio”.
Los invasores gritaban “retrait, retrait”, que en español significa retirada, retirada, siendo perseguidos por el mismo Treviño, hasta que los se escondieron en lo que hoy es el Ejido Santa Elena de esta hermosa ciudad de Saltillo.
Andrés S. Viesca quien era Gobernador de Coahuila se encontraba en el campo de batalla, siendo testigo presencial de la proeza mexicana, del triunfo de un ejército que ama a su tierra y que logró vencer con inteligencia al ejército más poderoso del mundo en ese momento. El mismo gobernador le envió un mensaje al jefe político de Saltillo a quien le escribió que: “las armas republicanas habían triunfado en La Angostura con la participación de los bravos coroneles Treviño, Pérez Castro y Naranjo”.
Siempre que escuchamos sobre la batalla de la Angostura, nuestra mente y memoria vuelan hacía la derrota que sufrimos en 1847, que a pesar de estar a punto de derrotar en ese lugar al ejército norteamericano Santa Anna, villano favorito de la historia mexicana, prefirió regresarse a la ciudad de México, sin embargo, es más importante conocer y reconocer que aquí en nuestra hermosa ciudad de Saltillo 18 años después los mexicanos derrotamos al ejército francés

En esta ocasión te platico de una construcción que era majestuosa, de un hospital que teníamos en nuestra hermosa ciudad de Saltillo, me refiero al Hospital San Vicente de Paúl.
Era el año de 1911 cuando la pareja conformada por el Saltillense adoptado Henry Mass, nacido en Alemania, y su esposa, la Saltillense por nacimiento, Trinidad Narro Rodríguez, financiaron la construcción y el equipamiento del Hospital San Vicente, sobre un predio que se encuentra sobre lo que era la Calzada del Centenario, hoy llamada Calzada Antonio Narro, casi casi frente al Seguro 1.
La construcción era majestuosa, elegante, por sus fotos bien podríamos pensar que era una de esas mansiones extravagantes que podemos ver en las películas. Su arquitectura tenía un estilo neoclásico,
con adornos tipo barroco y rococó. La cúpula, de dos cuerpos, estaba resguardada por un ángel que tenías las alas extendidas. El ingeniero encargado de su construcción fue Isidro Gelabert.
El matrimonio Mass Narro, dedicó parte de su fortuna económica a obras de beneficencia, caridad y apoyo a los más desprotegidos. Un claro ejemplo fue este Hospital llamado San Vicente de Paúl en honor al santo de origen francés cuyo corazón, por cierto, a fallecer le fue extraído y aún se conserva dentro de una urna, en París, pero volvamos a la historia, a la historia de ese hospital cuya construcción era verdaderamente majestuosa.
Tres años después de su empezar su funcionamiento, ya en plena revolución, el hospital cambió de nombre y administración para convertirse
en el hospital militar.
Al concluir la revolución mexicana, el hospital San Vicente, que había cambiado para ser llamado hospital militar, fue convertido en la casa de la salud, hasta los años 30´s del siglo pasado, para posteriormente convertirse en las instalaciones de la escuela de enfermería y para después la Cruz Roja entre 1953 y 1967.
Por falta de uso, por abandono, incluso hasta por apatía este edificio fue derrumbado en 1972, al caer, sin darnos cuenta también derrumbaron parte de la historia de nuestra hermosa ciudad de Saltillo, historia
que hoy sólo podemos conocer y compartir gracias al recuerdo.
Esta es una de esas historias que de manera inexplicable tienen un triste final, un final que no nos permitió a muchos Saltillenses conocer y deleitar nuestra vista con la majestuosidad de una obra arquitectónica que fue el Hospital San Vicente de Paúl, y que también era llamado como el Hospital Enrique Mass o Trinidad Narro de Mass, por ser sus benefactores.
Sinceramente cuando veo las fotografías de los que era este hospital me imagino que es la casa de Bruno Díaz, y abajo: ¿estaría la baticueva?







En esta ocasión te platico de una anécdota que sucedió en una de las cantinas del Saltillo del ayer, que con seguridad fue de las más emblemáticas que existieron en esta hermosa ciudad de Saltillo, me refiero al famosísimo Jockey Club.
Bar situado sobre la calle de Juárez, frente a la Plaza de Armas, punto de encuentro para políticos, periodistas y la clase alta de la sociedad Saltillense, lugar en el cual sucedieron no cientos, sino miles de anécdotas, como la que vieron y vivieron los parroquianos que convivían y bebían el 7 de julio de 1956.
Eran las primeras horas de la madrugada de ese día cuando Efraín López, ingreso al Jockey Club, ya con bastantes copas de más, se dirigió a la barra, para como dice la canción “exigiendo su tequila”, y ante la negativa del cantinero de servirle alguna copa de licor, vino o cerveza, el parroquiano sacó su pistola empezando a disparar, y al
parecer lo hizo con muy buena puntería, pues además de destrozar un sillón y un espejo, logró dar en una buena cantidad de botellas, pareciera que donde el borracho de Efraín “ponía el ojo ponía la bala”.
Cantineros, clientes y parroquianos pidieron ayuda, arribando los agentes secretos de la policía quienes lograron tranquilizarlo, seguramente con algún método poco ortodoxo, para después llevárselo a los amparos de la policía municipal, para que así Efraín López durmiera en los malolientes separos.
Ya después de la borrachera, cuando se le bajó lo borracho, con una cruda de los mil demonios y con la papalina a cuestas, déjeme decirle estimada y estimado Saltillo que la papalina es sinónimo de borrachera, Efraín, ya sin alcohol ni pistola, frente al juez aseguro estar arrepentido de haber jugado al tiro al blanco con su arma de fuego en el Jockey Club. Al borracho pistolero y mala copa de
Efraín además de ser sancionado con una multa, por ebrio y escandaloso, se comprometió en pagar todos los daños ocasionados.
Esta es una historia que sucedió en el Jockey Club aquí en nuestra
hermosa ciudad de Saltillo, la historia de un: “mala copa” que cuando le fue negada una copa empezó a dispararle hasta a las copas. Y pareciera que esto sólo sucede en nuestra hermosa ciudad de Saltillo, “si toma no dispare y tampoco maneje”.


En esta ocasión te platico una historia que sucedió en nuestra hermosa ciudad de Saltillo, una historia que fue pionera en nuestro país allá por el año no tan lejano de 1964, cuando la carrera técnica en seguridad industrial del entonces Tecnológico de Coahuila dio inicio.
Definitivamente la historia de la prevención de accidentes en la industria mexicana no se puede comprender sin los técnicos egresados del Tecnológico de Coahuila hoy Tecnológico de Saltillo, institución que durante 27 años mantuvo esta carrera técnica logrando formar académicamente a mujeres y hombres no sólo de Saltillo y de Coahuila sino de México entero.
Cuando arrancaron con esta especialidad técnica el apoyo y dedicación que brindó Jorge Fernández Mier, como director, junto a otros
docentes de la institución como José Guadalupe Pérez, Oscar Peart y Segundo Rodríguez, no sólo se apertura una carrera técnica más en el Tecnológico, o en Saltillo, sino era la primera institución en todo México que ofreció una educación media superior con dicha especialidad.
Logrando así que nuestra hermosa ciudad de Saltillo sea la cuna de la formación de profesionales dedicados a la prevención y control de riesgos.
El primer plan de estudios de la carrera de técnico en seguridad industrial fue desarrollada por el norteamericano Edwin Robert Fishburn, quien nació en Denver, Colorado y fue marinero en la Segunda Guerra Mundial, pero esa es otra historia que pronto les platicaré en una cápsula sarapera, mientras tanto volvamos a la historia, a la historia que dio origen a la preven-
ción y control de riesgos en la industria Mexicana, con esos Burros, Burros Pardos que gracias a los conocimientos adquiridos en el Tecnológico y habilidades desarrolladas en el mismo Tecnológico fueron y son capaces de entender, controlar y administrar los factores de riesgo derivados de los procesos productivos que en aquellos años ocasionaron graves accidentes de trabajo.
Maestros como la Profa. Gloria Cid de León, el Ing. Banda, Sergio de la Peña, Omar Rodríguez, Pedro Luis Martínez y el Dr. Armando Lara Kaldaras, fueron algunos de los docentes que dieron inicio y continuidad a esta carrera técnica. Anécdotas muchas como aquella, la cual dio muestra de la calidad, entu-
siasmo y dedicación de los jóvenes escolapios, pues cuando concluyó como coordinador de la carrera Pedro Luis Martínez e inició Antonio Muñoz, el reciente coordinador aseguró que los alumnos estaban muy preparados haciéndolo entre chascarrillo y receta de cocina al decir: “estas enchiladas como quiera salen, por eso ya no me preocupo”. Egresados de esta carrera como mi amigo Humberto Flores, Marco Antonio Gutiérrez, Fernando Fuentes del Bosque, Ramón Cortez Herrera, Aniceto Menchaca Salazar, José Cruz Gallegos Méndez y muchos más, así como sus docentes, e indiscutiblemente el Tecnológico de Saltillo es algo muy de esta hermosa ciudad de Saltillo y que vale la pena presumir.
General
Estética Mariano Matamoros 373, Zona Centro

¿Cuál es el nombre del Hotel en Saltillo, que este año cumple 125 años de dar servicio?
Pista: Pareciera que su nombre de debe al padre de la patria pero en realidad es por el significado de ese mismo nombre
Respuesta a la trivia de septiembre 2025: Villa de Santiago del Saltillo
En esta ocasión te platico de la que fuera, por lo menos con permiso de la autoridad, la primera botica que tuvimos aquí en nuestra hermosa ciudad de Saltillo, cuando aún tenía por nombre Ciudad Leona Vicario. Me refiero a la botica Guadalupe.
El 12 de marzo de 1835 el ayuntamiento de la ciudad Leona Vicario autorizó al Sr. Antonio Goribar que estableciera una botica, siendo el nombre de esta “Guadalupe”, la cual estaba ubicada en la esquina de Zaragoza y Ocampo, frente a la Palacio de Gobierno.

Crédito: Eugenio Galán de la Peña
Antes de volver a la a la historia de la primera botica autorizada en nuestra hermosa ciudad, quiero aclarar que existe evidencia en el archivo municipal de nuestra ciudad de que ya en la época de la Villa de Santiago del Saltillo existía por lo menos una botica, pues existe un documento fechado el 29 de noviembre de 1820, cuando aún éramos parte la Nueva España, en el cual por medio de un juicio el Sr. Gregorio Montañez conviene en entregarle la botica a su cargo al Sr. Lorenzo Chirio. Ahora si volvamos a la historia de “la botica Guadalupe”.
Don José García Rodríguez quien fue el primer cronista de nuestra hermosa ciudad de Saltillo describió que en el interior de “la botica Guadalupe” como un lugar donde atrás del mostrador se encontraban varios estantes de color verde llenos de botes de porcelana, con etiquetas negras en las cuales estaban plasma-
Pero antes de continuar déjeme explicarle estimada y estimado Saltillense, principalmente a los más jóvenes, que las boticas eran aquellos establecimientos predecesores a las farmacias, pues a diferencias de las farmacias en las boticas se preparaban los medicamentos, se ejecutaban fórmulas químicas, se amasaban remedios y más, todo esto siendo preparado por el boticario, quien tenía los conocimientos farmaco-mentos encargados por los médicos.
das con letras doradas nombres extravagantes y sin orden palabras como “Arsenicum Lodatum”, “Causticum”, “Chamomilla”, “Matricaria”, “Chinchona Officinalis”, “Strynchos Nux Vómica”, “Ipectacuanha”, pareciendo como si fueran ideas de muerte y espanto. Además, encima del mostrador había frascos de cristal con dulces como gomas, caramelos y orozuz.
En la botica Guadalupe los Saltillenses, bueno “los leona vicarios”, pues recordemos que ya éramos ciudad, pero teníamos por nombre Leona Vicario y no Saltillo, podían adquirir manteca, agua destilada, la cual se encontraba junto a las balanzas, morteros cucharas, globos de cristal todo ello herramientas e insumos para elaborar píldoras, jarabes, cremas, entre otras cosas.
El Sr. Antonio Goribar era conocido en la comunidad por ser una persona capaz de platicar con algún amigo, mientras atendía a algún
cliente y por increíble que pareciera podía preparar las medicinas encargadas por algún médico. Motivo por el cual era capaz no únicamente de sostener charlas sobre medicinas y enfermedades sino hasta de religión, política y con seguridad hasta de chismes de aquel pequeño pero hermoso Saltillo.
El progreso técnico, científico y hasta la manera de hacer comercio han cambiado mucho no solo en nuestra ciudad sino en el mundo, ocasionando que ya queden sólo muy pocas boticas en Saltillo, el paso del tiempo, el correr de los años han provocado también que cada vez menos personas acudan a este tipo de establecimientos por algún fármaco sin embargo la botica Guadalupe, como el Sr. Antonio Goribar y las boticas que aún se preserven en nuestra hermosa ciudad son algo muy de Saltillo y que vale la pena presumir.
P RE S EN T A D A S P O R :
1 de octubre de 1616
4 de octubre de 1932
5 de octubre de 2010
7 de octubre de 1799
8 de octubre de 1866
El Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo acuerda avisar al Obispo que no había cura en la Villa para administrar el pasto espiritual a los Tlaxcaltecos, por lo cual le solicitarían se remitiese uno nuevo.
En Saltillo, Coahuila, la empresa Isidro López y Hermanos, propiedad de Don Isidro López Zertuche, se constituye como Compañía Industrial del Norte, S.A. (CINSA).
Se registra un sismo de 3.7 grados con epicentro localizado 35 kilómetros al oeste de Saltillo, Coahuila; no se reportan daños.
El Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo autoriza a Jacinto Sánchez Tirado, agente de negocios en la corte de Madrid, para presentarse ante el Rey y solicitarle expedir cédula real para trasladar la mitra del Nuevo Reino de León a Saltillo.
El Secretario del Gobierno del Estado de Coahuila comunica haber dispuesto la venta del panteón de San Esteban de Saltillo para recabar fondos para auxiliar a las fuerzas militares.
En Saltillo, Coahuila, se publica la primera edición de “El Diario de Coahuila”, periódico fundado y dirigido por el Ing. Luis Horacio Salinas Aguilera.
Concluye la construcción de la pila en la plaza principal de la Villa de Santiago del Saltillo.
Se autoriza al Ayuntamiento de Saltillo cobrar a cada propietario de finca urbana la cantidad de 75 centavos por cada placa numérica de su predio.
Una epidemia de viruela azota la región de la Villa de Santiago del Saltillo (hoy Saltillo), Coahuila. El Cabildo acuerda encomendar la curación de enfermos de viruela al facultativo José Vicente de la Peña y Lazaga.
El Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo acuerda defender las 6 leguas de jurisdicción para impartir la justicia ordinaria, señaladas por el fundador, Capitán Alberto del Canto, y reducidas a 1 legua “por informes siniestros rendidos por el finado Baltasar del Castillo”.
El Gobernador del Estado de Coahuila, Gustavo Espinosa Mireles, establece como salario mínimo en Saltillo la cantidad de $5.00 diarios.
Para una mejor distribución del agua, el Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo acuerda designar a una persona como “aguador”, quien debería observar y cumplir escrupulosamente con el reglamento elaborado para tal efecto.
Los datos del censo arrojan que en Saltillo había en esa fecha 126 profesores, 34 abogados, 23 médicos, 24 sacerdotes católicos y 3 ministros de otros cultos.
En el marco de la celebración del Centenario de la Revolución Mexicana, el Gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, inaugura en Saltillo el Museo de los Presidentes Coahuilenses, con la presencia de hijos, nietos y descendientes de estos personajes.
La Liga Mexicana de Béisbol admite la solicitud de Saltillo para ser parte de ésta, creándose así el equipo “Saraperos de Saltillo”, de gran tradición en la capital Coahuilense.
Se registra sismo de magnitud 4.0, con epicentro localizado 39 kilómetros al suroeste de Saltillo, Coahuila. No se reportan víctimas, ni daños materiales.
Juega con un amigo, unos dados y unas ficas y vean quien llega primero.
¡Colorea
Alquilo tocadiscos automático y proyector de sonido. Abasolo norte 1808.
Anuncio publicado en la página 3A del periódico El Sol del Norte de nuestra hermosa ciudad de Saltillo el domingo 2 de diciembre de 1954.
Villa de Santiago del Saltillo, 13 de octubre de 1801. ¡Ya no se apuren! He ordenado que se queme la ropa de Domingo García para evitar el contagio de la enfermedad que tenía y que desconocemos. ¡Ya dejen de hablar sobre él!
Atte. José María Berrospe, médico.
Anuncio publicado el 1 julio de 1956 en la pagina 3ª de el Periodioco el Sol del Norte.
Registre su sepulcro
Transcurrido el mes de marzo próximo pasado sin que se haya terminado el registro de título de sepulcros a perpetuidad o por quinquenio en el Panteón San Esteban, se prorroga por los días de corriente plazo que entonces se fijó, recomendando a lo que posean títulos de la clase mencionada ocurran a registrarlos en la Secretaría del Ayuntamiento para su mayor seguridad y evitarse así las molestías y responsabilidades.
Abril 2 de 1910. Presidencia del R. Ayuntamiento.




Huevitos al gusto, guisos tortillas de harina y maíz café refill y ¡Mucho más! / WestRockersSal tillo @westrockers

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