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YO SOY DE SALTILLO-JUNIO

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AGRADECEMOS A:

Contenido JUNIO 2026

EL CHICHARO Página 4

UN ASESINO SUELTO EN SALTILLO Página 8

EL BORRACHO LOCO Página 10

EL MANDADERO GOLPEADO

Página 12

EL MERCADER ENOJADO

Página 14

EL PAPÁ CELOSO

Página 18

EL ROBO DE LA DONCELLA

Página 20

EL VINO PERDIDO

Página 22

TRIVIA

Página 25

EL ESCLAVO CIEGO

Página 26

HIPÓDROMO EN SALTILLO

Página 29

EFEMÉRIDES

Página 31

YO TAMBIÉN SOY DE SALTILLO Página 33

AVISOS DE OCASIÓN Página 34

SOPA DE LETRAS SARAPERA Página 36

CUPONERA Página 38

DIRECTORIO

Francisco Tobias Hernández Director Editorial

Prof. Juan Campos Rodríguez Corrección Ortográfica

Arq. Carlos Roldán Ilustraciones Victoria López García Diseño Gráfico y Fotografía Editorial

Yo Soy de Saltillo - La Revista Publicación mensual

EDICIÓN PUBLICADA EL 8 DE JUNIO 2026

Impresa en México en los talleres gráficos de Impresos Rivera DERECHOS RESERVADOS

EL CHÍCHARO

En esta ocasión te platico la historia de un Saltillense por adopción, una historia que desbloqueará muchos bellos recuerdo de nuestra hermosa ciudad durante los desde los 50´s hasta los 80´s del siglo pasado, me refiero a la historia de Don Carlos Romero Arochi, mejor conocido como “El Chícharo” y de su negocio.

“Don Carlos” nació en 1924 allá en la Ciudad de México, cuando aún era conocida como el DF, en la década de los 40´s, Carlos llegó a Saltillo, junto a su hermano para trabajar como plomero en la construcción de lo que sería el Hospital Civil de Saltillo, hoy Hospital Universitario. Encontrando hospedaje en casa de Guadalupe Valdés Berlanga, quien era la taquillera del recién inaugurado Cine Palacio, con quien al pasó de poco tiempo uniría su vida construyendo una familia y una gran historia para nuestra hermosa ciudad de Saltillo. Por cierto, déjeme decirle estimada y estimado Saltillense que “Doña Lupita” dejó de ser

la taquillera, es decir quine vendía los boletos del Cine Palacio hasta el 9 de julio de 1972, solicitando permiso por medio de un escrito.

En 1954 la pareja decidió instalar una tienda de abarrotes, por supuesto bautizada como “El Chícharo” pues para ese entonces a “Don Carlos” ya se le conocía son ese sobrenombre. Abrieron las puertas de su tienda de abarrotes sobre la calle de Acuña, precisamente frente a las tortas “Palacio”, cuyo propietario era el boxeador llamado “El Kid Monterrey”, quien por cierto vendía unas tortas de pierna deliciosas, pero esa es otra historia, volvamos a la historia de “Don Chícharo”.

Cuatro años después se mudaron a la vuelta, a unas cuantas cuadras para establecerse sobre nuestra emblemática calle de Victoria, para después de otros cuatro años, es decir en 1962, ubicarse en la misma calle de Victoria en el local marcado con el número 601 esquina con Xicoténcatl, en contra esquina de Almacenes García, enfrente del

Paricutín, lugar donde por cierto era la parada de los camiones de la Narro, para más señas de aquel Saltillo, donde afuera estaba el sitio de autos de Don Ramón y el Sr. Reyes.

Un local pintado con colores blanco y verde, un negocio en el cual podías encontrar de todo desde jugos, revistas, periódicos, abarrotes, vinos y cerveza, leche, pan, huevo, fruta, carnes frías, bueno hasta cigarros y dulces americanos en aquellos años cuando se pasaban de contrabando.

Intento recordar cómo era la tienda de “Don Chícharo”, y disculpen que anteponga el “Don”, pues fue amigo de la familia y mi mamá siempre se refirió a él de esa manera. Además, era la tienda de mi barrio, podríamos decir, pues yo vivía en la de Victoria, calle donde mis papás tenían el mejor laboratorio del mundo. Entrabas a la tienda y tenían una vitrina, en su interior había dulces americanos, recuerdo perfectamente tenían los SweeTARTS, también sobre ese mostrador tenían la caja registradora, atrás de ella “Doña Lupita o Don Chícharo”, sabiendo perfectamente el viejo adagio de “A ojo de amo engorda el caballo”, también tenían en ese mismo lugar una báscula.

La tienda “El Chícharo” fue varias veces arrasada después de aquellos famosos desfiles chuscos que realiza-

ban los estudiantes, pero una y otra vez “El Chícharo” se reponía para seguir teniendo en pie lo que era tal vez la tienda de abarrotes más surtida que teníamos en nuestra hermosa ciudad de Saltillo. La cual por cierto tenía un horario de lunes a sábado desde las 6 de la mañana hasta las 7 de la tarde y los domingos de 6 de la mañana a 12 del mediodía.

“Don Chícharo” era un hombre serio, pero quien al entrar en ánimo se animaba, hombre franco, dicharachero, compadre del compadre Medina, padre y abuelo de dos nietos, María Elena y Carlos, amigos míos.

Desafortunadamente las devaluaciones, las crisis, los cambios hicieron que “El Chícharo” cerrara sus puertas en 1984. “Don Chícharo” partió de este mundo el 9 de marzo de 1991 a las 13 horas, a la edad de 67 años, con seguridad “el Creador “necesitaba del mejor vendedor del mundo y por eso le llamó.

Ya en otra Cápsula Sarapera les platicaré del día en que “Don Chícharo” estuvo a punto de venderle a mis papás la serie ganadora de la lotería nacional, pero esa es otra historia. Y la historia de “Don

Chícharo” y su tienda son algo muy de Saltillo y que vale la pena presumir.

UN ASESINO SUELTO EN SALTILLO

En esta ocasión te platico de un acontecimiento que estremeció a nuestra hermosa ciudad de Saltillo, cuando esta aún era una villa la cual se llamaba la Villa de Santiago del Saltillo.

Corría el año de 1800, cien años antes del asunto de Rosita e Hipólito, y fueron encontrados Fabiana y Francisco del Pilar, matrimonio de esta ciudad bañados en sangre, así es amigas y amigos sangre Saltillense corría por los suelos.

Según narraciones encontradas, el hallazgo fue espeluznante, había sangre por todo el piso, las huellas de violencia eran visibles por todos los lugares donde ocurrió el crimen, y los dos cuerpos se encontraban ensangrentados por una mano asesina.

Según las investigaciones policiales

de aquella época, el asesino entró por la puerta del corral, donde aguardó sigilosamente hasta que la pareja estuviese dormida, las autoridades dedujeron que la intención del delincuente era robar a la pareja, pero al verse sorprendido por Fabiana quien con el fin de ser silenciada recibió certeras puñaladas en la cabeza y cara. Francisco, el marido al darse cuenta inició una lucha a muerte contra el asaltante y futuro doble homicida, riña que perdió ya que por la mañana todavía fue encontrado con vida, con puñaladas en la cabeza y en su mano izquierda. Llamarón al médico de la Villa de Santiago del Saltillo, quien apresuradamente atendió las heridas de Francisco, todo su esfuerzo fue canalizado a salvarlo, pero fue imposible a la mitad del mismo día Francisco del Pilar había fallecido.

Las averiguaciones realizadas según

los usos y costumbres, dieron como resultado que el móvil del asesinato fue robarles 7 reales, un hacha, una barra, unos cojincillos, un capote y ajuares propiedad de los occisos, artículos que fueron encontrados cerca de la casa de Francisco y Fabiana, gracias al rastro de sangre dejado por el malhechor.

Las autoridades esa misma noche aprehendieron a José Trinidad Jaramillo, la sospecha recaía sobre él ya que era foráneo y nadie sabía de su procedencia.

José Trinidad, salió airoso del fuerte

interrogatorio al que fue sometido, pero, seguía preso, y no por mucho tiempo, ya que esa misma noche después de ser interrogado, a través de un hueco en la pared de la prisión José Trinidad escapó, y nadie más supo de él. Si fue o no el asesino nunca lo sabremos, pero su escape lo hizo de la culpa.

Así es señoras y señores, en Saltillo por el año de 1800 un asesino o presunto criminal estuvo suelto por nuestra hermosa ciudad cuando aún no era ciudad sino la Villa de Santiago del Saltillo.

EL BORRACHO LOCO

En esta ocasión te platico de lo que sucedió el 12 de diciembre de 1941, cuando el joven Agustín Ortiz Sánchez fue puesto ante la autoridad en calidad de detenido, ya que los policías Julio Rangel y Eustaquio Rocha consideraron que se encontraba en estado inconveniente diciendo de manera literal que andaba “mariguano”, además cuando trataron de aprenderlo en la zona roja, se les echó encima y forcejeó con los guardianes del orden.

Ante el delegado en turno, Agustín, respondió a las acusaciones que le imputaron los oficiales, negando de manera categórica y contundente lo señalado, argumentando que él nunca en su vida había fumado la hierba, esa llamada marihuana y además aseguró jamás haberla visto ni en “persona”, lo que sí aceptó fue que había tomado, pero textualmente dijo que “tenía la infeliz suerte de

volverse loco” cuando tomaba bebidas espirituosas y peor se ponía cuando la ingesta era en abundancia.

El joven Ortiz narró todos los lugares a los cuales acudió, además dio “santo y seña” de todo el mezcal y pulque que se había tomado, pero eso sí, nunca aceptó haber fumado mariguana, y en su declaración señaló que en el forcejeo con los dos policías, perdió un reloj marca Elgin, y terminó su declaración relatando que no sabe porque lo habían detenido y llevado tras las rejas, ya que gracias al estado en el que se encontraba no sabía, ni se acordaba de todo lo sucedido.

Agustín muy vivo, no recordaba lo que le convenía pero si recordó lo de su reloj.

El detenido fue puesto en libertad confundido y con resaca, sin su reloj y unos cuantos golpes por rijoso y con la llamada de atención para portarse bien. El joven Ortiz quien

siempre luchó “por lavar su nombre”, nunca aceptó ser mariguano, parrandero sí, pero nunca mariguano, eso sí honesto lo fue.

Esta nota periodística fue publicada el 15 de diciembre de 1941, por el

periódico “El Diario” y es una historia más de nuestra hermosa ciudad de Saltillo, de esas historias que de vez en cuando hay que recordar.

EL MANDADERO GOLPEADO

En esta ocasión te platico de un hecho que aconteció el 4 de junio de 1732 cuando José de Arratia salió hacer un mandado de su patrón Juan Ligero, aquí en esta hermosa ciudad de Saltillo siendo aún villa.

Cuando “Don Juan” se percató que José, el mandadero, se estaba tardando, decidió ir a buscarlo, pero ya casi al salir de su casa tocaron a la puerta y se sorprendió al ver a José, quien no llegó con sus propios pies sino ayudado de dos jóvenes: uno, hijo de Nicolás Dávila, y otro familiar del capitán Juan Aguirre, a quienes les preguntó lo sucedido. Los jóvenes contestaron que tres personas lo habían golpeado.

“Don Juan” lo cargó y lo llevó al médico de la villa, quien lo revisó de manera minuciosa y declaró oficialmente que José había sido víctima de una paliza. Literalmente golpeado a palos quedó José, el mandadero.

Después de la revisión médica, fueron ante la autoridad para levantar una denuncia. José declaró que siendo aproximadamente las 8:00 de la noche salió por la cena de su patrón y de repente tres sujetos, sin piedad alguna, lo molieron a golpes. No pudo distinguir quiénes eran debido a la obscuridad y solo se había percatado que uno de ellos tenía un paliacate amarrado en una pierna.

Las averiguaciones arrojaron que José tenía rencillas con un mulato llamado Luis Miguel (sí, así como se llama el cantante), y que en una ocasión lo había amenazado con una navaja. Otro testigo aseguró que había visto a José amenazando al esclavo de Juan Aguirre con un cuchillo. José al parecer era conflictivo y no “una perita en dulce”.

Después de realizar las diligencias de la investigación las autoridades

decidieron dictar su fallo, en el cual de manera enérgica regañaron a los implicados y también a sus patrones, a quienes les impuso una multa por descuidar los deberes en la educación de sus muchachos. Así era la justicia de aquel Saltillo antiguo, que el día de hoy se nos hace hasta extraña.

Así es, amigas y amigos, en aquel viejo Saltillo le dieron una paliza a un joven que iba por un mandado de su patrón. En realidad, iba por la cena. Esta, esta es una de esas anécdotas que es bueno recordar y quisiéramos que no volviera a pasar.

EL MERCADER ENOJADO

En esta ocasión te platico que nuestras investigaciones arrojaron una anécdota ya olvidada por la sociedad Saltillense. Los hechos fueron cuando nuestra hermosa ciudad de Saltillo aún era una villa, llamada la Villa de Santiago del Saltillo. Esto en el año de 1724.

Francisco Fernández de Rumayor era un rico mercader del Saltillo antiguo, venido de las tierras vecinas de Zacatecas, y te platico que un día se enojó. Tal fue su disgusto, que presentó una queja ante las autoridades máximas de la Villa de Santiago del Saltillo contra quien resultara responsable de haber hablado mal de él y de haberlo criticado.

Su enfado fue tal que incluso envió una carta al rey de España, Luis I, expresando su enojo y descontento debido a que un grupo de personas se había parado frente a su casa

gritando vituperios en su contra.

Alegó que él era hombre de bien, respetuoso de las leyes del hombre y de las leyes de Dios. Su declaración no ofrece exactamente las ofensas inferidas, pero menciona textualmente: “Se dijeron palabras mayores denigrativas a las buenas obligaciones con que nací… tales que en todo son destructivas a la honra, fama y buena opinión que un hombre como yo debe mantener”.

Don Francisco retó a que quien tuviera algo que decir en su contra, lo hiciese en su cara y lo hiciese “bajo juramento”, ya que así sería imposible mentir sobre su honorable comportamiento.

Así es, amigas y amigos, en Saltillo, un rico mercader se enojó, se enfureció y pidió a la más alta autoridad que si alguien tenía que decir algo en su contra lo hiciera de frente. ¿Qué fue lo que se dijo? No se sabe, no hay

registro de ello, pero seguramente fue algo tan grave que hasta el rey de España se enteró de su descontento. La pregunta que ahora nos hacemos es: ¿Luis I, el rey de España se habrá preocupado?

¿Habría perdido el sueño? Lo dudamos, pero de lo que estamos seguros es que ese año el rey murió. Esperamos que la carta procedente desde Saltillo, no haya sido la razón

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EL PAPÁ CELOSO

En esta ocasión te platico sobre un tema que fue la comidilla del Saltillo allá por el año de 1912, la trama era sobre el noviazgo de Marcelino Garza Saucedo y Socorro Cadena.

Esta relación amorosa tenía a casi todo el pueblo alborotado, la razón no sólo fue la diferencia de edades, sino que el padre de la novia se oponía tajantemente a que su hija y el novio se amaran hasta la eternidad.

Fue tal la desesperación de Socorro, que el día 20 de febrero de 1912 acudió con el Gobernador del Estado para solicitarle la habilitación de su mayoría de edad para así poder casarse con su novio amado, siendo la autoridad el mismísimo “Don Venustiano Carranza”.

Ella apelaba, además de su amor por Marcelino, que su papá era “neuróticamente celoso”, tanto que en diversas ocasiones había corrido

literalmente a palos a su amado, y ella había sido insultada y golpeada por su progenitor por mantener esa relación, al grado que había tenido que huir de su casa para refugiarse en la morada de su amigo y vecino Leopoldo Castro.

El Gobierno del Estado giró oficio a la Presidencia Municipal de esta bella ciudad de Saltillo solicitando que citara al padre para que explicara el porqué de la negativa del permiso para que se realizara ese matrimonio.

Pobre Socorro, tuvo que soportar a un padre celoso por amor y pobre Marcelino que estaba dispuesto a soportar palos y gritos por seguir los sentimientos de su corazón, amor prohibido, diría aquella cantante de “tex-mex” o a lo mejor al novio le cerraban con tres candados la puerta negra de la casa de su amada.

De acuerdo a la investigación realizada, sabemos que el padre fue llamado por la autoridad para aclarar el asunto, pero no encontré documento o prueba para conocer el desenlace de este amor prohibido, en verdad espero que el padre haya entrado en razón y ojalá Socorro y Marcelino hayan vivido un amor de esos que sólo la muerte puede separar.

Así es amigos y amigas, ésta es una anécdota más de nuestra hermosa ciudad de Saltillo que nos remonta a principios del siglo XX y que vale la pena recordar.

EL ROBO DE LA DONCELLA

En esta ocasión te comento que el 9 de septiembre de 1699, Saltillo se conmocionó, algo que casi no pasaba en esta hermosa ciudad pasó, sucedió y Saltillo se preocupó. Los hechos fueron narrados por “Doña Beatriz Flores, esposa de Don Lorenzo Alonzo de los Ynojos”.

Dicen que Beatriz se encontraba nerviosa y estaba presa de la desesperación, pero, aun así, contó como su hija Juana Flores fue raptada, Juanita contaba con apenas 14 años de edad, Beatriz, su madre textualmente dijo: “Con poco temor de Dios y de la Real Justicia entro a mi casa José Padilla, serían más o menos las 3 de la mañana cuando José escaló por un extremo de la casa y sustrajo de mis brazos a mi hija”.

Beatriz dijo que no le fue posible impedirlo ya que el marido no estaba y se encontraban solas, con miedo y con el terror a flor de piel esperó la llegada de Lorenzo su

esposo. A la llegada de Lorenzo, el esposo, seguramente preocupado, y lleno de coraje, calmó y consoló a su amada esposa, después la exhortó a declarar ante la autoridad lo sucedido, él sabía que las cosas no podían quedar así.

El capitán José de Treviño atendió la denuncia y ordenó la búsqueda inmediata de la doncella, así como darle formal prisión al raptor.

Seguimos buscando en que terminó esta historia, no sabemos aún si la pequeña Juana volvió con sus padres, ni el motivo del rapto, hay sospechas que fue por amor, mas ahora no podemos afirmarlo.

Aquí en esta hermosa ciudad una doncella fue raptada, esperemos Juanita haya sido devuelta al lecho materno y esperemos que José haya sido castigado, más si fue por amor, ojalá haya sido perdonado.

EL VINO PERDIDO

En esta ocasión te platico de Salvador Agundis, vecino de esta bella ciudad de Saltillo, cuando aún se llamaba Villa de Santiago del Saltillo, a principios del siglo XVIII, año de 1704, para ser precisos.

Trabajador de Alonso de Cepeda, Salvador era un mulato libre, y el capitán José González lo acusó por el delito de abuso de confianza ante la autoridad de la villa, representada por José de los Santos Coy.

El motivo de su acusación fue un faltante de vino que le encargaron.

Pero te platico la anécdota: El capitán José González le pidió a su camarada y compañero de armas, capitán Alonso de Cepeda el favor de enviarle a su hermano Manuel dos barriles, uno lleno con aguardiente y otro con vino a Real de Minas de los Leones.

Salvador Agundis, mayordomo de Alonso, fue el encargado de ir por los barriles a la casa del capitán González. Salvador le advirtió al capitán que, en caso de que se quebrara, vaciara o una mula tirara uno de los barriles, él no podría responsabilizarse por el preciado líquido.

Durante su trayecto a Real de Minas de los Leones, se topó con Manuel González, destinatario final del cargamento, quien le pidió le entregara esta carga espirituosa a José de la Garza.

José de la Garza, al llegar a Real de Minas de los Leones, se percató de que el barril de vino no estaba lleno, que estaba medio lleno o, bien, medio vacío de su capacidad.

Agundis, al verse acorralado por la circunstancia, declaró que, al pasar por la ciudad de Nuestra Señora de

Monterrey, el sargento mayor Francisco Báez de Treviño, tomó medio barril para el festejo de la Santa Misa. Cosa que parecía muy extraña, ya que Salvador no supo decir si se lo habían pagado, o bien lo habían tomado por la fuerza.

Al ver los hechos, José González lo denunció ante las autoridades y alegó que seguramente Salvador vendió el vino y se quedó con el dinero, o que tal vez se lo había bebido, por lo que exigió el pago del faltante que nunca llegó a las manos

de su hermano Manuel.

No se sabe realmente qué pasó con el vino. Pudo haber sido vendido o bien pudo haber sido bebido. Eso sólo Salvador lo sabe, secreto que se fue con él al camposanto, pero seguros debemos estar de que, en caso de haber sido vendido, repuso el vino en dinero; y en caso de habérselo bebido, seguramente se arrepintió de lo caro que le costó echarse esos tragos, ya que con seguridad los de aguardiente le hubiesen salido más baratos.

Quién bautizó con el mote de “Los Buitres” a los alumnos de la hoy Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro?

Respuesta a la trivia de mayo 2026: 1579

EL ESCLAVO CIEGO

En esta ocasión te platico sobre el día, mejor dicho, la noche en la cual un esclavo mulato de nombre Andrés se apersonó de manera sorpresiva ante las autoridades de esta hermosa ciudad de Saltillo cuando aún era la Villa de Santiago del Saltillo.

Andrés, esclavo, propiedad de un capitán de apellido Guaxardo, llegó en la noche del día 7 de octubre de 1736, ya casi para el amanecer en su andar arrastraba las cadenas, caminaba desnudo y al tanteo ya que era ciego y cuando pudo llegar, no sin antes tropezarse en varias ocasiones, con el alcalde de la villa fue conducido ante el juez para escuchar su declaración.

Ya cuando el mulato Andrés se encontraba ante las autoridades, quienes veían y no creían en lo que sucedía, escucharon con atención el relato del esclavo ya que Andrés no

exigía su libertad, sino un nuevo amo.

El juez al escuchar tal petición le pregunto la razón a lo que Andrés contestó y cito textual: “por el maltrato que me da el amo”, y al parecer el ultraje era tanto que lo tenía engrillado, además de soportar las vejaciones de la esposa del capitán quien le jalaba las barbas en público y lo golpeaba de manera brutal y por si fuera poco, debido a su ceguera era conducido por sus amos a “purititos” empujones cayéndose a cada rato por su condición, y al caer lo culpaban y a palos hacían que se levantará, por si fuera poco las palizas no eran sólo para Andrés ya que también le tocaban a su mujer.

El enojo de la familia propietaria de los esclavos, era gracias a que Andrés, seguramente por amor, había intentado ayudar a su esposa para huir del yugo de los Guaxardo y

desde ese acontecimiento los castigos iban en aumento, y por tal motivo lo tenían engrillado y hasta encuerado.

Ante esto, el Capitán Guaxardo fue llamado a presentarse ante la autoridad, ya estando ahí juró ante la Santa Cruz y todos los santos que era mentira lo que decía el esclavo Andrés y que jamás había propinado él, y mucho menos su mujer tales castigos, incluso realizó una propuesta ofreciendo por 300 pesos a Andrés y a su mujer.

Ante tal circunstancia el juez

preguntó que si lo que decía el capitán era verdad por qué Andrés venia desnudo y encadenado, obteniendo como respuesta el silencio del militar, por ello Andrés y su esposa cambiaron de dueño, y se libraron de los maltratos del capitán y su “fina” esposa.

Así es amigos y amigas aquí en esta bella ciudad de Saltillo cuando aún era villa, un esclavo ciego llamado Andrés quien, ante la crueldad recibida, exigió no su libertad, sino el cambio de amo, esta es otra anécdota más que sólo aquí podemos contar.

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HIPÓDROMO EN SALTILLO

En esta ocasión te platico sobre la intención del Dr. Ignacio Alcocer de construir en Saltillo, en nuestra bella ciudad un hipódromo, así es amigas y amigos un lugar donde se realizarían carreras de caballos con todo y apuestas.

Quiero comentarles que el Dr. Alcocer, dedicó parte de su vida al estudio de la lengua náhuatl y de las culturas precolombinas y fue precisamente el, quien localizó la ubicación exacta del Palacio de Axayácatl y de la mismísima casa del emperador azteca Cuauhtémoc, además fue catedrático del glorioso Ateneo Fuente.

Corría el mes de febrero del año 1909 cuando el empresario Saltillense dio a conocer que el recinto ecuestre no solo contaría con pista para carreras de caballos, el diseño incluía toda una ciudad deportiva,

imaginemos en el mismo lugar un velódromo, así es, una pista para carreras de bicicletas, campos para jugar beisbol, tenis, futbol, tiro al blanco incluso en el proyecto se considera hasta una pista para carreras con obstáculos.

En un solo lugar, en sólo inmueble se convergerían además de las apuestas por los caballos, la práctica de muchos deportes, el Dr. Alcocer, empresario y médico graduado de “La Soborna de París”, solo pedía que se le regalara el terreno donde podría ser construido.

Pero lo impensable en ese tiempo sucedió, al parecer el alcalde Francisco N. Acuña no cedió el terreno, aunque la investigación no lo dice textualmente, puedo deducir la negación del alcalde, aun con el compromiso de que el proyecto iba ser financiado en su totalidad por el

Dr. Alcocer. La verdadera razón de la negativa la sigo buscando, pudo haber sido porque no querían un centro de apuestas en Saltillo, pudo haber sido porque no se pudo regalar el terreno, o hasta porque el alcalde no quiso “nada más porque no”.

Así es amigo o amiga Saltillense, en Saltillo existió la intención de construir un hipódromo con ciudad deportiva o ciudad deportiva con hipódromo como usted guste verlo, o escucharlo, lo que si estamos seguros es que nunca se construyó.

1 de junio de

4 de junio de

Se registra un desorden y motín en Saltillo, el Alcalde Jesús Del Bosque y las pocas fuerzas militares con que contaba sofocan el movimiento. El Presidente Juárez ordena que los cabecillas fuesen pasados por las armas.

En el Teatro “Acuña” se lleva a cabo la primera función de cine en Saltillo, Coahuila. Se registra una asistencia de 135 adultos y 19 niños.

El Cabildo de “Leona Vicario” (hoy Saltillo), Coahuila y Tejas, establece la nueva división de la nueva población (a la que se había anexado Villalongín) consistente en 39 manzanas, estableciéndose como límites, “en el norte, la calle de las Barras de Oriente a Poniente; por el sur, el callejón de San Juan con igual orientación, y el cual dividía el arroyo de Guanajuato, quedando dentro dos barrios cortos, uno la Tenería y el otro de San Crispín, compuestos, los dos, de cuatro manzanas por el Poniente que antes era conocido por Villalongín”.

El Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo acuerda restablecer el cobro de medio real impuesto a cada carga de mercancías que se introdujeran a la Villa, el cual se destinaría como ayuda para la construcción de la parroquia.

Autoridades educativas del país encabezadas por el Ministro de Educación, Licenciado José Vasconcelos, visitan en Saltillo la Escuela Normal de Coahuila.

16 de junio de 1796

16 de junio de 1802

20 de junio de 1805

25 de junio de 1616

26 de junio de 1620

26 de junio de 1806

30 de junio de 1909

El Ayuntamiento de la Villa de Santiago del Saltillo, en previsión de escasez de granos, pide a los labradores, cosecheros y arrieros, que no sacasen de la Villa ninguna cantidad de trigo o harina hasta nuevo aviso, estableciendo multas para los infractores.

El Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo acuerda que el Procurador

Para que ningún niño quedara sin ser vacunado, el Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo acuerda que uno de sus miembros acudiese en compañía del facultativo casa por casa, advirtiendo a los padres de familia el beneficio que representaría para toda la comunidad y así desterrar el miedo que manifestaban.

El Ayuntamiento de la Villa de Santiago del Saltillo concluye la construcción de la primera cárcel de la localidad.

El Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo da posesión del curato al bachiller Lázaro Jiménez de Palacios, de acuerdo con los oficios del Gobernador de la Provincia, Gaspar de Alvear y del Obispo, Fray Francisco de Rivera.

Se propone al Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo, continuar con la construcción de las casas reales a fin de que el material que se tenía no sufriera menoscabo.

Al informar sobre su gestión al frente del Ateneo Fuente de Saltillo, José María Rodríguez expresa haber incrementado de 12,000 a 23,000 pesos el presupuesto anual de la institución.

Yo soy de Saltillo También

¡Colorea el mirador!

Avisos de Ocasión

Sopa de letras

La Cuponera de Salti llo

En la Renta del Salón

Ejemplar de cortesía

Todo buen Saltillense

Cápsula Sarapera

Si ya la leíste ¡Rólala!

Francisco Tobias Hernández

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