En el mes de agosto se celabra el Día Internacional de la Juventud (IYD), establecido por las Naciones Unidas (ONU) en el 2000 (resolución 54/120 ) para el 12 de agosto, como un medio para aumentar la conciencia sobre los problemas que afectan a los jóvenes en todo el mundo. La YMCA consciente de este reto y de la importancia de ir más allá, desarrolla programas que promueven el empoderamiento juvenil, abriendo diversas oportunidades para que los jóvenes sean gestores de nuevas realidades en sus comunidades. Es así como este mes le invitamos a conocer algunas historias de vida de jóvenes YMCA, vinculados de diversas formas a nuestro movimiento, pero con una visión que los une: transformar vidas a la luz de la misión que nos dejó George Williams. Para la Red de Comunicaciones es un orgullo compar r en esta ocasión, historias de jóvenes que han asumido retos, que construyen nuestro movimiento con sus sueños, su crea vidad y todo su talento.
Hace un año conocí la YMCA gracias a los Campamentos de Inmersión Internacionales a Estados Unidos. Viajar al Campamento Widjiwagan fue muy emocionante y ha sido unas de las mejores experiencias que he tenido, pues nunca llegué a imaginarme que a mi corta edad iba a poder viajar a otro país. Volví a Colombia lleno de expecta vas y emociones y la ACJYMCA estaba ahí, con los brazos abiertos, dispuestos a recibirme con todas mis ideas, al principio un poco locas pero que luego, con el debido proceso fueron tomando una preparación adecuada. Me he dado cuenta de que estar en la ACJ me ha hecho ser un joven más abierto hacía todas las oportunidades que vienen para mi vida, me ha ayudado a ser espontáneo, a construir mi proyecto de vida, a seguir mejorando como persona, a entender a los demás, a buscar soluciones en los momentos en los que tal vez me encuentro sin una salida, estar en la ACJ es mucho más. Me siento orgulloso de ser voluntario de la ACJ-YMCA Barranquilla. Mi proceso aquí apenas comienza.
Conocí la ACJ-YMCA por casualidad, tengo un hermano con una discapacidad y un día me acerqué con él a la ACJ, allí escuché a un voluntario hablando de la misión de la ACJ en el mundo y no pude evitar preguntar de qué se trataba. Inmediatamente comenzó toda una experiencia que no me imaginaba. Como voluntario estoy muy agradecido por todo lo que he aprendido, por ver la sonrisa en el rostro de los jóvenes y niños que se benefician de los programas sociales y por lo que he compar do con los demás. Tengo muchos sueños para mi ACJ. Quiero inspirar a muchos más jóvenes para que se unan a nuestra causa, llenar de alegría a todos las personas de Puerto Boyacá y aprovechar todas las oportunidades que nos da la Asociación a nivel nacional e internacional. En Puerto Boyacá muchos creen que la ACJ es solo una ins tución con programas para niños síndrome de Down y capacidades diferentes, pero tenemos el proyecto de dar conocer la ACJ como todo el movimiento grande que és: con oportunidades para jóvenes y mucha proyección. No hay nada más lindo cuando vas por la calle y te ven esos niños y te dicen ¿cuándo vas a volver? O cuando te dicen ¿por qué no han vuelto? ¡Los extrañamos! Y pues eso es lo que más me llena como persona: el trabajo social.
Inicié en la ACJ Santander como prac cante de psicología con énfasis social; al terminar mis prác cas pasé a ser voluntaria y desde entonces he recibido grandes oportunidades como un intercambio internacional a la ACJ Perú y un intercambio nacional a la ACJ Risaralda. En mi ciudad par cipo de diferentes ac vidades en las comunidades donde realizamos labor social. Toda esta experiencia, me ha permi do formarme y crecer tanto de manera personal como profesional, mientras hago lo que me apasiona: poder hacer parte de pequeños cambios sociales que causen impacto en la vida de niños y jóvenes."
Soy voluntaria de la ACJ hace cuatro aĂąos, el voluntariado ha transformado mi vida convir ĂŠndome en un mejor ser humano, un ser humano que ene sus manos y entrega sus pensamientos a este gran movimiento, de la ACJ espero que podamos unidos seguir cambiando vidas, seguir haciendo por el otro sin importar las adversidades y los problemas que se presentan. La ACJ para mi es hogar, es familia, es el mundo que todos hemos soĂąado.
Conocí la ACJ hace 6 años en un juego de Voleibol en el que nos propusieron crear reglas para la convivencia. Poco a poco sin querer, empezamos a aplicar esas normas, incluso cuando no estábamos jugando y la convivencia del grupo cambio mucho. Entendí que para convivir no hay que inventarse muchas cosas, con tres, si se cumplen, es suficiente. La ACJ me atrajo poco a poco con la manera como los facilitadores nos trataban; con respeto, teniendo en cuenta nuestras ideas y rescatando lo posi vo que ocurría, además se preocupaban por las cosas que vivíamos a nivel personal y conocían bastante de lo que pasaba en la comunidad. Todo empezó a cambiar cuando nos relacionamos con jóvenes de otras comunidades en las salidas pedagógicas y las convivencias, porque además de integrarnos y reflexionar sobre temas de la vida, compar amos experiencias personales que eran como un espejo para mí, mostrándome que estaba a empo de buscar un mejor futuro. En este momento gracias a la formación que he tenido tanto desde el proyecto PAZA A LA PAZ, como desde mis búsquedas personales, me desempeño como tallerista de deportes y oriento un proceso comunitario en el barrio donde vivo con la par cipación de 30 jóvenes, quienes a través del deporte inician un proceso parecido al que yo inicié.
Durante 7 años he estado vinculado a la ACJ-YMCA de diferentes formas. Inicié como par cipante, luego mi curiosidad de saber un poco más de este movimiento, me llevó a hacer parte del proceso de voluntariado, en el que tuve la oportunidad de espacios de formación, encuentros locales y nacionales, lo que me permi ó fortalecer mis conocimientos y habilidades el servicio voluntario, liderazgo trabajo en equipo y en la recreación social. Tiempo después, en la ACJ de Puerto Boyacá fui coordinador del área de voluntariado, un gran reto que asumí gracias a toda la experiencia y la mís ca que ya me había dado la YMCA Tolima. Regresé al Tolima en el 2014, esta vez como educador del Programa Externado de la ACJ en convenio con ICBF. Hoy estoy aquí, en mi YMCA Tolima, feliz de estar en casa de nuevo, con muchos retos por cumplir, con una gran responsabilidad liderando el proceso de voluntariado, entregando lo mejor de mí, mis conocimientos a otros jóvenes para que se apropien y se enamoren de la misión este hermoso movimiento como lo estamos muchos. Gracias YMCA por hacerme feliz.
Diana So a adelanta dos carreras universitarias, Derecho y Ciencias polí cas, y además representa a los jóvenes ibaguereños en varios escenarios, desde mayo del 2011 inició su proceso como voluntaria en la sede de Ibagué en el Programa Escuela de Liderazgo OYE, par cipa y lidera el proyecto de “Prevención de la violencia sexual y de género” con la Red CAP, apoya el trabajo de las Madres Comunitarias en un Hogar Infan l, representa a los jóvenes como vocera de la YMCA Tolima en diferentes escenarios locales y nacionales o acompaña el entrenamiento de los aplicantes del programa ICCP en la sede de Ibagué. Hoy en día par cipar ac vamente en el programa YGOR de la Alianza la noamericana y del caribe de YMCA, el cual busca el
empoderamiento juvenil de todos los países la noamericanos, teniendo como obje vo cumplir con los retos que se han planeado en reuniones anteriores por la YMCA tanto a nivel regional como mundial. Sus aprendizajes e interacción con otros par cipantes del programa YGOR, le permiten a Diana So a, visualizar en cada país no solo las deficiencias o ventajas en cuanto a educación, salud y violencia, sino que a través del conocimiento y la experiencia personal, consiga implementar de manera posi va cambios en los jóvenes con la capacidad de par cipar de una manera democrá ca para lograr ser el vocero de cada asociación formándose como agentes que ocupen los órganos direc vos. Así pues que el reto radica en que todos podamos transformar vidas.