Nuestra mejor capacidad es apoyarte, movistar.
La historia comienza con dos hermanos, el primero es Carlos, poeta mexicano nacido con una parálisis cerebral tetrapléjica grave de origen perinatal, que le impide cualquier movimiento o expresión menos de su pie derecho. El otro es Matías, su hermano mayor, que al igual que Carlos no tenía muchas posibilidades comunicativas debido a que tenía problemas en su habla y le afectaba en su normal desarrollo en torno a su relación con los otros, pero, que sin esta falta no habría comprendido el problema de su hermano y el importante rol que podía cumplir al ser la voz de su hermano, además de, una compañía para toda su vida. Aun cuando, Carlos el hermano menor se veía imposibilitado desde una mirada externa a hacer una vida normal, en torno a sus estudios, él desde su interior guardaba unas energías inconmensurables a estar y tener una educación formal. Este deseo era solo tangible para él, como también para Matías. Ya que sus padres, aunque cuidaban mucho de Carlos no guardaban el mismo interés por esto e inclusive pensaban más en la educación de Matías que la de su hermano Carlos, sin olvidar, que este último ya mostraba una importante expresión escrita desde pequeño. Ante esto, y sin pensarlo dos veces, Matías impulsa a Carlos a asistir regularmente a la escuela, y luego, sin aunar en sus esfuerzos está muy presente en su etapa en la secundaria lo que de por si significo un gran regocijo familiar. Al terminar su proceso de aprendizaje común, muchas eran las dudas que pasaban por la mente de Carlos sobre si podría seguir sus estudios, como al mencionar, que lo que había logrado hasta ahora gracias a los dos, era una gran proeza. Pero, de manera inusitada, en un día de otoño sucedió una tragedia de manera infortunada sufre Carlos un
infarto cerebral que le hace estar en coma durante 3 meses en el hospital, al enterarse Matías de primera fuente y, haber estado presente antes y después de su padecimiento, fue una pieza clave para el tratamiento de lo que por momentos parecía un camino sin salida tanto para Carlos de no haber logrado lo que más ansiaba, desde lo más íntimo y para Matías su ansia por ver a su hermano realizado en todo. El tratamiento del coma precedido por el infarto, fue algo que para Matías desde sus propios recuerdos y memoria, como volver a nacer, pero en este caso como Carlos ya que tenía una falta latente como si hubiera perdida una extremidad o el sentido a la vida, además, durante los 3 meses del tratamiento no encontraba la forma de hablar con él o conectarse como ya se había dado durante mucho tiempo ante su estrepitoso sueño, durante 3 meses hizo hasta lo imposible sin rendirse, tal es su ansia y actitud por ver una mejoría en su hermano, que en la sala de atención tenía un teléfono con el cual a través de videollamadas atendidas por la enfermeras de turno, trataba de hablar con su hermano, decirle buenos días cuando el sol salía por el este y cada vez que veía motivos para decir algo a su hermano. Pero, de modo especial le decía durante la noche como estos lograrían, que lo imposible fuera posible gracias a que son hermanos. Un día de diciembre ante el llanto e irreconocible voz de Matías que flaqueaba por su intento de generar algo en su hermano sucedió su despertar, según Matías fue como si él hubiera vuelto a la vida o despertado de un mal sueño, porque Carlos sin saber en la situación en la que se había encontrado y no saber cómo reaccionar, lo primero que pronuncio fue el nombre de él, algo que le hizo recordar a Matías que él desde que nació no era muy distinto de Carlos, sino que en definitiva se complementaban y que uno era el complemento del otro.
Posteriormente, estando de alta Carlos, Matías sin esperar o preguntar inscribió y postulo a su hermano en una universidad del estado de México, en la carrera de periodismo, lo que a la llegada de Carlos a su hogar y estando en la presencia de su hermano y familia fue una sorpresa que, sin ser esperada por él, vio como sus sueños se estaban realizando, pero, de un modo muy especial, con su hermano. Los primeros días de ser aceptado en la universidad fueron muy complicados debido a la burocracia y la negativa de la universidad, de inscribir a Carlos y ser asistido por Matías, pero que fueron resueltos gracias a que Matías, fue muy diligente y persuasivo con las altas autoridades de la universidad, pero todo esto con una causa muy noble la de ser las manos, ojos, voz, piernas, entre otras, de Carlos que se encontraba incapacitado de ser tener la compañía de Matías. Carlos y su hermano cosecharon muchos éxitos en la universidad, pasado los años al licenciarse Carlos y habiendo escrito muchas obras de un valor significativo y profundo para el pueblo mexicano y sin ser menos, para los discapacitado y su vida en comunidad de forma digna, recibe premios únicos y nunca antes otorgado a personas con sus características, lo que le da fama mundial, pero que es muchas veces desechada por Carlos por ser reconocida a este y no en conjunto con su hermano. Así en más, esta fue la vida sublime de dos hermanos que, con una voluntad increíble de vivir y superar toda barrera social, educativa, de discapacidad, se unieron en función de lo que algunos encontraran algo trágico, pero que, para estos, es una razón para ser el uno para el otro, y más que ser su propio cuerpo, le brindo el ir más allá sin ningún límite y no tener ninguna frontera, el no desfallecer, el compartir, reflejar y sentir las alegrías. En fin, la batalla impuesta por Carlos de ser libre, fue la misma para Matías, un entendimiento forjado gracias a el amor y el cariño, pero, no de cualquiera, sino que, desde la vereda de un hermano, esta historia
conlleva una inmensa fuente de respeto frente a la relación de Matías con Carlos como familia y más importante, como personas.