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Revista Lazos de Unidad #137

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edición

137 Órgano Informativo CUT Antioquia ISSN 1900 - 1843 - Medellín, abril del 2022 - Edición 137

Revolucionario y anti imperialista

Especial: Betsabé Espinal Día internacional de la Mujer


Comite Ejecutivo CUT Antioquia Jaime Montoya

Direccion de la revista

Esteban Gulfo Romero

LAZOS DE UNIDAD

Presidente

Vicepresidente

Danilo Pulgarín Henao Secretario

Comité editorial

Manuel Ignacio Vaca Tesorera

Pedro Pablo Barbosa Fiscal

María Rosalba Vasco Dir. Dpto Comunicaciones

Germán de Jesús Marín Dir. Dpto DD.HH y Solidaridad

Jaime Montoya

Danilo Pulgarín

Claudia Arboleda

Fernando Pérez

Rosalba Vasco

José J. Vásquez

Deivis Norberto Correa

Dir. Dpto Seguridad Social y Salud en el Trabajo

Fernando Alcides Pérez Dir. Dpto Educación

Rita Patricia Callejas Dir. Dpto de la Mujer

Never Ortíz Palacio

Dir. Dpto de la Juventud y Menor Trabajador

Gilberto Torres Espitia Dir. Dpto Organización

Luis Afranio Sánchez

Dir. Dpto Relacionales Laborales

Nestor Darío Monsalve C.

Dir. Dpto Asuntos Relacionados con las Multinacionales

Román Montoya Pérez.

Dir. Dpto de Relaciones con Sectores Sociales

Comision de quejas y reclamos

Diseño y diagramación: Yamid López

CUT ANTIOQUIA Central Unitaria de Trabajadores subdirectiva Antioquia


Contenido Proclama del primero de mayo CUT Antioquia

4

8 de marzo: ¿conmemoración o Rita Patricia Villa celebración?

6

Hace 90 años murió Betsabé José Joaquín Vásquez Espinal

8

Apoyamos a Sintrabienestar CUT Nacional

9

Asotintos presentó pliego de ENS peticiones

10

Apoyamos a Sintrainduleche y CUT Antioquia Sintraimagra

12

Novela de la virgencita rebelde Reinaldo Spitaletta

“Colombianos ganan mucha plata” OCDE Alirio Salazar Primera huelga con rostros de Mujer Julieth Sandoval

Actividades CUT Antioquia CUT Antioquia

14 16 19 22


Editorial

Proclama del 1° de mayo

Movilización 1° de mayo

Después de un largo receso por dos años en virtualidad, conmemoramos el Día Internacional de la Clase Obrera, en uno de los momentos más trascendentales de la historia nacional, luego de estar sometidos por la pandemia, con numerosas muertes de trabajadores, dirigentes sindicales y pueblo en general, la mayoría por falta de acceso oportuno y de calidad a la atención médica, en un sistema de salud depravado por su privatización. Situación que agudizó la crisis acumulada por más de tres décadas de aplicación de medidas neoliberales y que generó la más portentosa manifestación de inconformidad social, expresada en masivas jornadas de protesta en el marco del Paro Nacional iniciado el 21 de noviembre de 2019 y que supo interpretar el Comando Nacional Unitario (CNU) y el Comité Nacional de Paro (CNP). Luchas que no sólo han servido para desenmascarar y echar atrás varias de las reformas y políticas del actual gobierno, sino también para abrir una ruta y señalar la necesidad de un cambio radical y profundo en la vida económica, social y política de la nación. Además, ha servido para denunciar el incumplimiento a los Acuerdos de Paz y la negativa a negociar con los demás sectores insurgentes. Paz, trabajo, salud y un gobierno

democrático comprometido con el bienestar, la justicia social, los derechos y libertades, han sido las banderas de agitación en los paros, marchas y movilizaciones que se han extendido por toda la geografía nacional. En el contexto internacional, Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, en medio de su desprestigio interno y externo, se empeña, acompañado de sus aliados de la Unión Europea, en atizar y participar con recursos bélicos en la guerra entre Rusia y Ucrania. Ocultan que Estados Unidos a través de la OTAN viene desde tiempo atrás violando el derecho a la autodeterminación de los pueblos, cercando a Rusia en sus fronteras, a través del sometimiento de algunas naciones de Europa Oriental. Rechazamos la posición genuexa del gobierno de Iván Duque en favor del imperialismo norteamericano y cualquier agresión o acción belicista, en favor de los intereses de los grandes monopolios. Exigimos una salida negociada del conicto, que cese la invasión sobre Ucrania y se respete el derecho a la soberanía de las naciones. A la vez que señalamos como responsable de una conagración mundial de impredecibles consecuencias por este conicto al imperialismo, en su afán por el control de los mercados. A nivel regional, sigue la ofensiva de los patronos contra los trabajadores y sus sindicatos; el 90% de los pliegos presentados son negados para que la mayoría queden en el rincón del olvido de los tribunales de arbitramento; y los que fallan a favor de los trabajadores, son apelados por los empresarios, instancia en la que suelen fallar en contra de los trabajadores. Como si fuera poco, pululan los sindicatos en una misma empresa para dividir a los trabajadores, gracias a la normatividad exible que han impuesto los diferentes gobiernos. Con el proyecto que modica el Decreto 089, el cual rechazamos, el Ministerio del Trabajo pretende modicar, en razón a las exigencias de la OCDE, que todos los sindicatos de una misma empresa se sienten en la misma mesa de


Editorial negociación, reforma altamente inconveniente porque debilita la capacidad de negociación colectiva por rama. Rechazamos también el Decreto 017 que ha sido otra manera de impedir que los sindicatos puedan resolver su laudo arbitral de manera autónoma. En Colombia el derecho de asociación sindical no se respeta, lo que explica la baja sindicalización. Bajo este panorama, a escasas semanas de haberse realizado la elección de nuevo Congreso de la República y próximos a la primera vuelta de las elecciones a Presidencia de la República, no hay lugar para que los trabajadores nos equivoquemos. Se disputan las aspiraciones de 3 grandes coaliciones: el Pacto Histórico, la Coalición Centro Esperanza y la Coalición Equipo Colombia. En esta última se han aglutinado los sectores que encarnan el continuismo del modelo económico neoliberal de corte fascista que reprimió con sangre y fuego el Paro Nacional; responsables del desastre a que hemos llegado en los últimos 30 años de quiebra de la producción nacional; deterioro de los derechos humanos y del derecho a la vida; pérdida de derechos laborales y precarización laboral; incremento del desempleo, la informalidad, la pobreza y la violencia; perdida de la soberanía y de la esperanza de un futuro cierto de progreso y bienestar para la juventud. Debemos en forma unicada y desplegando todos los esfuerzos posibles, convencer a los colombianos en general y a los trabajadores en particular, que no se puede votar el 29 de mayo por el candidato presidencial que encarna el continuismo de la política neoliberal y el terror. En las coaliciones Pacto Histórico y Centro Esperanza, han convergido las fuerzas y partidos que han hecho oposición al gobierno neoliberal de Duque. A pesar de las diferencias que los separan y que corresponde a ellos superarlas, han sido aliados del Comité Nacional del Paro, de los trabajadores y el movimiento sindical en estos dos años de duras batallas. Se constituyeron, dentro y fuera del Congreso, en el apoyo incondicional al CNP, promoviendo debates de control político y audiencias públicas, contribuyendo a la denuncia nacional e internacional de los asesinatos, la violencia y violación de los derechos humanos. Reconocemos su accionar de oposición, denuncia

Movilización 1° de mayo

y acompañamiento de la lucha y protesta social a nuestro lado. Reconocemos que desde diferentes enfoques coinciden con las luchas que libramos y con los intereses de la clase trabajadora, en la imperiosa necesidad de cambiar este modelo de desarrollo. Para el efecto, debemos garantizar desde nuestras organizaciones un discurso unicado contra los candidatos del continuismo neoliberal. En este 1° de Mayo, donde le rendimos homenaje a los mártires de Chicago, denunciamos a los responsables de que Colombia sea una de las naciones más inequitativas del planeta y llamamos a continuar con las movilizaciones que marcaron la historia desde nales de 2019 hasta el año pasado. ¡CONTRA LA CARESTÍA Y LAS MEDIDAS ECONÓMICAS DE DUQUE! ¡POR VIDA, PAZ, DEMOCRACIA Y DERECHOS LABORALES! ¡CONTRA LOS ASESINATOS, LAS MASACRES Y VIOLACIÓN DE LOS DDHH! ¡VIVA EL 1° DE MAYO INTERNACIONALISTA Y ANTIMPERIALISTA!


8 de marzo: ¿conmemoración o celebración? Por: Rita Patricia Villa Callejas, Departamento de la Mujer, subdirectiva CUT Antioquia

Cabe resaltar que la situación de explotación de las mujeres especialmente de las obreras, tanto de las ciudades como de las zonas rurales es preocupante

Muchas personas han convertido esta fecha en una esta en la cual se regalan ores y presentes, desconociendo e invisibilizando el origen real de esta conmemoración que por largos años se ha denominado “DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS DE LA MUJER TRABAJADORA”, en honor a esas valientes mujeres trabajadoras de una industria textil , quienes organizaron una huelga para reclamar salarios más justos y condiciones laborales más humanas; proceso huelguístico que se inició 1857 y que de manera lamentable se agravó con la tragedia ocurrida el 25 de marzo de 1911; cuando más de 100 trabajadoras murieron incineradas en la fábrica de Triangle Shirtwaist en Nueva York. Estos hechos fueron el motivo para que desde el año 1975 las Naciones Unidas

reconocieran el 8 de marzo como el Día de la Mujer Trabajadora. El 8 de marzo es un día muy importante para las mujeres que día a día luchamos por mejores condiciones de vida, tanto para nosotras como para nuestras familias; por este motivo desde el Departamento de la Mujer de la Central Unitaria de Trabajadores Subdirectiva Antioquia, se planearon y organizaron con varias organizaciones sindicales y sociales una serie de acciones y actividades con el objetivo de visibilizar este acontecimiento. Por décadas las mujeres del mundo nos unimos para manifestarnos por la reivindicación de


nuestros derechos laborales, económicos y políticos y para sentar nuestra voz de protesta frente a las diferentes formas de violencia que se ejerce sobre nuestros cuerpos. Cabe resaltar que la situación de explotación de las mujeres especialmente de las obreras, tanto de las ciudades como de las zonas rurales es preocupante; pues estás, están sometidas a largas jornadas laborales y en muchas ocasiones a bajas remuneraciones, ya que un salario mínimo legal vigente apenas alcanza para que una persona pueda subsistir en condiciones de vida modesta. A esto se suma que históricamente ha existido una desventaja de las mujeres con respecto a los hombres, la cual consiste en la desigualdad en la retribución salarial, a pesar de que se han conseguido avances aún queda mucho para poder alcanzar la igualdad, según señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la brecha salarial de remuneración entre hombres y mujeres es alrededor del 20% a escala mundial, cifra que es inaceptablemente alta. La OIT reconoce que si la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue a este ritmo aún será necesario que transcurran 71 años para eliminarla. Son estos algunos de los motivos por los cuales hoy las mujeres nos tomaremos las calles en señal de protesta para exigir un mundo más justo, más incluyentes y equitativo donde reine la paz con justicia social.

Colectivos de mujeres marchando el 8 de marzo de 2022, por las calles de Medellín, en conmemoración del Día Internacional de los Derechos de la Mujer.

Movilización de mujeres en el 1° de mayo en Medellín

En la misma conmemoración se rindió homenaje a la compañera Ofelia Rivera docente jubilada y lideresa sindical del magisterio por décadas además fue integrante del CEID donde contribuyó con sus aportes al Movimiento Pedagógico. En la foto la compañera RITA PATRICIA VILLA cuando intervenía a nombre de la CUT


Hace 90 años murió en un accidente Betsabé Espinal, líder de la primera huelga de mujeres en Colombia en 1920 Por José Joaquín Vásquez de los Ríos - Fundador de la CUT - Comité Editorial Revista Lazos de Unidad de la CUT - Comisión Queja y Reclamos CUT Como todos los sindicalistas saben Betsabé Espinal lideró en Bello (Ant.) la primera huelga de mujeres en 1920. Eran niñas que laboraban en una empresa textil donde eran 400 obreras y 100 hombres entre obreros, capataces y vigilantes. Allí eran sometidas a grandes jornadas de trabajo, humillaciones, multas por llegar tarde, además acoso permanente laboral y sexual por parte de capataces, vigilantes y a veces hasta por sus propios compañeros. Los pagos eran inferiores a los de los hombres y las obligaban a trabajar descalzas. Todo esto llevó a que en el mes de marzo de 1920 las mujeres lideradas por Betsabé Espinal decidieran entrar en huelga para remediar todos estos vejámenes de que eran víctimas. “Las señoritas, que estrenaron en Colombia el derecho de huelga, aprobado unos meses antes, en noviembre de 1919, mediante la Ley 78, se erigieron como portaestandartes de la justicia y la dignidad. Dirigidas por una “morena avispada” (así también la describió un reportero), gran tejedora, que solicitaba que no las hicieran trabajar de seis a

seis, y que les dieran una hora para almorzar, las más de cuatrocientas obreras escribieron una historia sin par”. Dice Reinaldo Spitaletta en artículo “Novela de la virgencita rebelde” que escribió para anunciar que en el mes de mayo publicará la novela “Betsabé y Betsabé”, conmemorativa de los 90 años de la muerte de Betsabé en un accidente eléctrico. Quien fue llamada por un cronista de la época como la Juana de Arco colombiana. Dice Spitaletta en el mismo artículo que “En realidad, murió cuando manipulaba cables eléctricos en las afueras de su casa, en el histórico barrio Guanteros de Medellín, el 16 de noviembre de 1932”. En 2020 se cumplieron los 100 años de la histórica huelga de Bello, realizada en la empresa textil, tejidos de Bello, con tal motivo hubo varios eventos que dieron cuenta de tal efeméride. Hoy nos adelantamos a anunciar estos noventa años de la muerta de esta líder del GRITO DE REBELDÍA DE LAS MUJERES COLOMBIANAS. Esperamos con expectativa la novela anunciada por el profesor Spitaletta para los próximos días, novela llamada “Betsabé y Betsabé”.


Asotintos, el sindicato de trabajadoras informales que presentó pliego de peticiones Por: Escuela Nacional Sindical En el Parque Berrío de Medellín es común ver a diario a decenas de mujeres que se rebuscan la vida vendiendo tintos. Ellas son las “tinteras” y desde que empezó la pandemia vieron y creyeron en la necesidad de organizasen para exigir derechos y mejorar sus condicioens de vida. Son cerca de 400 mujeres, las que venden sus tintos en el Parque y en sus inmediaciones. De estas, 96 decidieron conformar Asotintos, un sindicato por medio del cual le presentaron un pliego de peticiones a la Alcaldía de Medellín. Muchas de las mujeres que laboran como tinteras son madres cabezas de hogar y muchas otras son migrantes venezolanas que encontraron en este trabajo informal la manera de rebuscarse la vida. Viven en casas humildes. Según Rosa América Peñaloza, directiva de la CUT Antioquia, no tienen acceso a vivienda ni a servicios públicos adecuados y sus ingresos diarios, en ocasiones no llega a los 25 mil pesos. El pasado mes de febrero, con la ayuda de la CUT Antioquia y del Centro de Solidaridad, le entregaron a la administración municipal un pliego de peticiones en el que le exigen renta básica, paquete alimentario, trabajo digno, respeto por parte de las autoridades, inclusión en programas de salud, vivienda, educación y el reconocimiento. Este no es un pliego de peticiones común y

Honor a

corriente. Los puntos exigidos en él les corresponden a varias de las secretarías de la administración municipal que deberán ser las encargadas de proveer los derechos exigidos por las mujeres. Esto es lo que pide Asotintos El pliego de Asotintos tiene como objetivo llegar a un acuerdo que reglamente y mejore “las condiciones sociales, económicas, de seguridad social, protección social, laborales, de uso, y disfrute del espacio público, educativas, recreativas y culturales con enfoque interseccional y de género de las personas vendedoras de tinto del Parque Berrio”, dijo Gisela Ardila, presidenta del sindicato. Ardila también agregó que algunas de sus compañeras están en una penosa situación económica. Aseguró que están aguantando hambre, por lo que requieren que urgentemente se les preste atención a sus peticiones. Entre las peticiones expuestas en el pliego, Asotintos contempla la creación de una política pública que garantice un ingreso mínimo a las trabajadoras informales, vendedoras de tinto del Parque Berrio. También está la exigencia para que las mujeres y sus familias sean aliadas al régimen subsidiado de seguridad social. De igual forma piden subsidios de vivienda, el derecho a la educación de ellas y sus familias y la entrega de kits

JAIME RIOS


escolares. Por otra parte, el pliego de peticiones de Asotintos también tiene entre sus exigencias, las garantías para ejercer su derecho al trabajo en condiciones dignas y sin atropellos por parte de la policía y de los funcionarios de espacio público que hacen presencia en el Parque Berrio. Otra de las peticiones tiene que ver con la reglamentación del horario en que se vende en el Parque. Las mujeres aliadas a Asotintos reclaman que el horario sea, mínimo, de lunes a domingo de 4 am a 9 pm. Y nalmente, Asotintos también pide que el municipio de Medellín se haga cargo del aseo del parque, pues es una actividad que las mujeres vendedoras de tinto también realizan y que no les corresponde. Un pliego sin respuesta El documento fue recibido en la Alcaldía de Medellín el día 15 de febrero y hasta el día de hoy las mujeres no han recibido respuesta alguna. Ellas aún continúan a la espera de ser llamadas a negociar

Ventas informales centro de Medellín

sus peticiones y no saben cuándo sucederá esto. Mientras tanto, continuarán formándose y recibiendo el apoyo de organizaciones sindicales que hacen presencia en la administración municipal y que hacen parte de la CUT. De igual manera, seguirán recibiendo la capacitación por parte del Centro de Solidaridad .


Novela de la virgencita rebelde Por Reinaldo Spitaletta La primera vez que supe algo sobre Betsabé Espinal, la legendaria líder obrera de la primera “huelga de señoritas” en Colombia, fue un poco antes del paro cívico nacional del 14 de setiembre de 1977, contra el gobierno de Alfonso López Michelsen. Apareció en un legajo de rústicas tapas de cartulina con un montón de hojas impresas en mimeógrafo. Decía en la portada: “Grupo de Estudio Betsabé Espinal”. Dos o tres años después, cuando aún era estudiante de Periodismo en la Universidad de Antioquia, un colectivo de Bogotá, el José Antonio Galán, me propuso que realizara una “investigación sobre el movimiento obrero en Antioquia”. Hice entrevistas en sindicatos, con mañosos dirigentes de distintas centrales y federaciones obreras, de todas las tendencias, desde demócratas-cristianos, conservadores, liberales, hasta camilistas y comunistas. En uno de esos encuentros, no sé si fue con los del sindicato de Fabricato, alguno de los trabajadores me dijo que, en Bello, en un sector llamado La Callecita, aún vivía una de las huelguistas de 1920

de la Fábrica de Tejidos de Bello (que antes tuvo otras razones sociales). Encontré a la señora, de la que luego olvidé su nombre, que me contó detalles sobre Betsabé Espinal, en particular sobre su muerte. Lo que grabé y sistematicé lo envié, con otras entrevistas y reportes, a los del mencionado centro de estudios bogotano, dirigido por un tal Omar Ñáñez o Yáñez, no lo recuerdo. No volví a saber nunca más de esos materiales ni si publicaron alguna investigación al respecto. Años después, cuando ya habíamos participado en la fundación del Centro de Historia de Bello, en 1996, escribí en 2002 un artículo sobre aquella “huelga de


señoritas” y su emblemática dirigente. Lo curioso de aquella reseña fue que dije que la señorita Espinal había muerto ahorcada por su larga cabellera en la ducha de su casa. Hubo rayos y centellas. Así no fue, me dijo un prestigioso miembro de la Academia de Historia del Huila, sin ocultar su molestia por la “falta de rigor”. “Qué belleza de muerte fue esa”, me dijo una sensible señora de Medellín. En realidad, murió cuando manipulaba cables eléctricos en las afueras de su casa, en el histórico barrio Guanteros de Medellín, el 16 de noviembre de 1932. En 2011, la Universidad Ponticia Bolivariana nos auspició una pesquisa de archivo sobre la huelga de 1920, que tuvo un extraordinario cubrimiento de prensa de parte de periódicos como El Correo Liberal, El Luchador, La Familia Cristiana, El Social, La Defensa y El Espectador, cuyo reportero tenía el seudónimo quijotesco de El curioso impertinente. Uno de los resultados de aquella búsqueda apenas se publicará en este mes de abril, y es la novela “Betsabé y Betsabé”, al cumplirse los noventa años de la muerte de quien fue llamada por un cronista de época como la Juana de Arco colombiana. Aquella “huelga de señoritas”, cuya historia se mantuvo muchos años en el limbo, rompió con un modelo empresarial que tenía diversos dispositivos de vigilancia y control de los trabajadores. Había una alianza, a veces tácita, a veces expresa, entre Iglesia, Estado e industriales. Y era casi imposible, en medio de los modelos femeninos marianos, y con todos los mecanismos de domesticación y pastoreo (patronatos, catequesis, juntas de censura, dietas literarias para católicos…), que un conglomerado de obreras fuera capaz de romper esas cadenas. Los cronistas de entonces, con una visión romántica sobre aquellas heroínas indomables, las calicaron con toda suerte de apelativos, que iban desde “mujeres viriles”, “orecitas humanas”, “esclavas rebeldes” hasta las “nuevas Policarpas”. El insólito suceso, una huelga de niñas, adolescentes y adultas jóvenes, que eran las trabajadoras, enmarcado, entre otros aspectos, en reivindicaciones como las de los “tres ochos”, por las cuales murieron tantos trabajadores en Europa y Estados Unidos, tuvo un excepcional cubrimiento de prensa. Las señoritas, que estrenaron en Colombia el derecho de huelga, aprobado unos meses antes, en noviembre de 1919, mediante la Ley 78, se

Reinaldo Spitaletta, periodista e historiador

erigieron como portaestandartes de la justicia y la dignidad. Dirigidas por una “morena avispada” (así también la describió un reportero), gran tejedora, que solicitaba que no las hicieran trabajar de seis a seis, y que les dieran una hora para almorzar, las más de cuatrocientas obreras escribieron una historia sin par. ¡Ah!, en aquel legajo, que un día un hermano llevó a casa con cierta clandestinidad, también se trocaba el apellido de Betsabé y se ponía a veces como Espinosa. La otra Betsabé de la novela es una mujer que nació cuando murió la dirigente y era capaz, entre otras habilidades esotéricas, de comunicarse con espíritus del más allá. Nada raro en una ciudad como Medellín que tuvo, desde 1870, la práctica del espiritismo a gran escala, por lo menos hasta la década de los veinte. Hubo una generación, la de los setenta, que, coaligada con trabajadores, soñó nuevos mundos y mantuvo viva la utopía. A ella también se reere “Betsabé y Betsabé”, novela que está a punto de nacer.


“Colombianos ganan mucha plata”: OCDE Por: Alirio Salazar, miembro de quejas y reclamos CUT Antioquia. El 31 del pasado mes de marzo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el tanque del pensamiento neoliberal, publicó un informe sobre el panorama económico en Colombia para febrero de 2022, en el cual raticó lo que es un secreto a voces: “Colombia es uno de los países más desiguales y con más pobreza de América Latina” y enfatizó que “dicha pobreza se hereda en 11 generaciones”; estos fueron los dos anuncios que se tomaron los reectores de los analistas y columnistas. Según esta armación, el 42,5 % de la población colombiana, cerca de 22 millones de personas, que incluye a más de 560.000 niños menores de 5 años que tienen desnutrición crónica –dato de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia–, están condenados hasta más allá de los tataranietos a ser pobres. El economista jefe de la OCDE para Colombia, Jens Arnold, indicó que “en el promedio de la OCDE, el camino para una persona que nace

en el 10 % inferior de la distribución de ingresos, hasta llegar al ingreso medio de la sociedad, es de unas 4 y pico generaciones.

Duque y el Presidente de la OCDE


CUT ANTIOQUIA Central Unitaria de Trabajadores - CUT Antioquia

Santos rma entrada de Colombia a la OCDE

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La OCDE insistirá ante el próximo Gobierno Nacional, en reducir el salario mínimo con el mismo cuento de que así los empresarios contratarán más trabajadores

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En Colombia, son más que 11 generaciones”. Lo grave es que la situación no es producto de la pandemia, sino que viene desde la aplicación del modelo neoliberal que implementa la propia OCDE, puesto que desde el año 2018 a Colombia se le señaló que la pobreza se hereda hasta por 11 generaciones, mientras que en Brasil son 9 y en Argentina y Chile son 6; sin embargo, desde la OCDE se sigue insistiendo en las mismas políticas macroeconómicas. La OCDE señala que el 60 % de los trabajadores son informales y los subsidios económicos que el Gobierno les gira a los más pobres solo les llega al 15 %. “Signica que un 85 % de los hogares de bajos ingresos se quedan fuera de todo el sistema de protección social y, con eso, decía que es un problema de larga data”, explicó Jens Arnold. Pero a renglón seguido, al referirse a la productividad como “muy baja, no hay la suciente competencia empresarial, las restricciones no permiten abrir con facilidad mercados internacionales… y la gran mayoría de colombianos no alcanza a recibir ni siquiera un salario mínimo. Lo que la gente en realidad gana en Colombia es un nivel muy alto en esta óptica”, la OCDE hace nuevamente referencia a un salario mínimo muy alto. Por esto insistirá, ante el próximo Gobierno Nacional, en reducir el salario mínimo con el mismo cuento de que así los empresarios contratarán más trabajadores, garantizando sus prestaciones sociales o formalización. La argumentación de la OCDE es la misma de Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe, Santos y Duque, que, con el recetario neoliberal de la exibilización laboral, dictaron leyes como la 50 de 1990 y sus múltiples reformas, que pauperizaron a los colombianos. Es aquí donde tiene sentido que se señale en el debate electoral por la presidencia de Colombia que Gustavo Petro y Federico Gutiérrez están comprometidos con que Colombia continúe atada a la OCDE –donde además paga entre 4 y 5 millones de euros anuales–, que ya está “recomendando” nuevas reformas estructurales ya rechazadas mediante paros por el pueblo colombiano, que se levantó contra proyectos de ley en lo laboral, tributario, pensional, salud, entre otras, todos encaminados a abaratar los costos a los potentados económicos. ¡Si andan como patos, corren como patos y graznan como patos: esos candidatos son unos patos!


CUT ANTIOQUIA comunica

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Una de las primeras huelgas en Colombia tuvo rostro de mujer Por: Julieth Sandoval Observatorio Económico de Antioquia, OBEA

Mi papá me regaló un libro el año pasado en navidad. Lo había leído y estaba segura de que me iba a gustar. Lo recibí entusiasmada, con la expectativa que me despierta siempre un nuevo libro, pero además porque la autora es mujer, Ángela Becerra, y también porque confío en el gusto de mi padre. Lo empecé a hojear y apenas leo la contraportada, ¡qué grata sorpresa!, la protagonista se llamaba Betsabé Espinal, ¿ah?, nada menos que Betsabé Espinal, la mujer que dirigió la primera gran huelga obrera en Colombia por allá hacia 1920. Y me embarqué en esta maravillosa lectura sobre la vida de una de las mujeres que más admiración me han causado. Su historia y su valentía han sido faros cuando mis energías se ven un poco diezmadas y me atrevo a confesar que es por esta razón por la que me nace escribir estas palabras. Como a mí, conocer la vida y lucha de mujeres como Betsabé quizás les sirva a tantas mujeres que en medio de la adversidad continúan con las banderas en alto por nuestra dignidad. Saber que una mujer de unos veintitantos años fue capaz hace cien años de rebelarse contra sus patronos es un hecho que a mí me llena de orgullo y que me hincha el pecho de admiración reconociéndome del mismo género de esta mujer, la gran Betsabé Espinal. Las condiciones socioculturales en que estaba sumida Colombia hacían muy difícil la vida de las mujeres. De ahí que sea mucho más meritoria su valentía al lograr que seiscientas personas que trabajaban con ella, mujeres en su gran mayoría, se embarcaran en una huelga que pasaría a la historia como uno de los acontecimientos más importantes de la época, por ser la primera gran huelga general obrera de la que se tuviera noticia en nuestro país. El desarrollo


de la industria capitalista en el mundo se aanza sobre la base de la superexplotación de la masa trabajadora haciendo que sobrevivir una familia con su prole sólo sea posible uniendo los ingresos salariales de varios miembros del hogar. El cambio trajo consigo dos efectos: uno, que a las mujeres, hasta entonces connadas a las cuatro paredes de la casa, se les abriera toda una gama de posibilidades surgiendo así la mano de obra femenina y, dos, que con en el trabajo asalariado las mujeres encontraran oportunidades de autonomía, autorrealización e independencia. Este proceso, contradictorio en sí mismo, que llevó a la vinculación de millones de mujeres al trabajo agrícola e industrial en condiciones sumamente adversas, condujo a que surgieran movimientos organizativos de mujeres trabajadoras, a que poco a poco las obreras fueran conscientes de su condición, de sus posibilidades, de sus necesidades, de lo que ya tenían al haberse liberado de las cuatro paredes pero de lo que también signicaba estar trabajando en condiciones de obreras, muchísimo más adversas de las que ya sufrían sus propios compañeros. Y esto, para ellas, tarde o temprano tendría que cambiar. Se organizan, primera reacción casi instintiva del ser humano cuando se ve en condiciones de opresión, descubren que si no es con acciones conjuntas no lograrán nada, y pelean porque también aprenden que sólo mediante luchas organizadas lograrán las conquistas. Así, en un arduo proceso que lleva años, van llegando las asambleas a las fábricas, las reuniones clandestinas, las luchas individuales y grupales, No era sólo contra el patrón contra el que tenían que luchar. No, también debían rebelársele a sus padres, esposos y hermanos que no querían ceder en la tutela que ejercían sobre ellas y que miraban con miedo y recelo el grito libertario y el poder que las mujeres juntas iban logrando. Muchas fueron acalladas, maltratadas, vulneradas, pero nada ni nadie impidió que esa fuerza que se forjaba en las entrañas de la sociedad capitalista llegara a las grandes revueltas femeninas, a las marchas y mítines y a que por allá hacia 1857, el sindicato de trabajadoras del sector textil organizara una huelga en la empresa Lower East Side de Nueva York, para escribir uno de los capítulos más memorables de las luchas por los derechos laborales de las mujeres. En Colombia, la incipiente industrialización nos

llegó en los albores del siglo XX y fue esta emergente clase obrera la que entre 1919 y 1920 libró 33 paros. Sobresalen el de los artesanos de Bogotá, los mineros de Segovia, los ferroviarios del Magdalena y los zapateros de Manizales, Medellín y Bucaramanga. En ellos la dirección de mujeres como María Cano fue absolutamente relevante. En medio de esta efervescencia surge el paro de las obreras textileras de Bello, Antioquia, el primero que se calica a sí mismo con el rótulo de huelga. Para 1920, el 73% de la fuerza laboral estaba conformada por mujeres solteras pues para la Iglesia la fábrica era “enemiga de la familia y de las buenas costumbres”. La industria colombiana, principalmente textil y de zapatos, se aprovechó de las mujeres campesinas que llegaban a ciudades como Medellín en busca de mejores oportunidades. Las condiciones de trabajo eran inhumanas. Laboraban doce, trece, catorce horas diarias con salarios de hambre, enormes multas por retrasos y descuentos por el daño de las máquinas y sometidas al acoso sexual y laboral repulsivo que ejercían contra ellas patronos y capataces. Fue hace más de cien años pero parece

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Así, en un arduo proceso que lleva años, van llegando las asambleas a las fábricas, las reuniones clandestinas, las luchas individuales y grupales.

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Movilización de mujeres en Medellín

que estuviéramos hablando de la realidad actual. Los gerentes de Coltejer y Fabricato no admitían mujeres con marido ni madres solteras y en otras factorías, como en la fábrica en la que trabajaba Betsabé, los directivos obligaban a las trabajadoras a asistir descalzas dizque para facilitar su desplazamiento en los barrizales que llevaban a los talleres. Para 1920, cuando estalla la huelga, de la que fuera dirigente indiscutible Betsabé Espinal, en la fábrica trabajaban unas cuatrocientas mujeres y niñas y unos 110 hombres. Mientras ellas ganaban entre 0.40 y un peso a la semana, los hombres percibían por el mismo ocio entre uno y dos pesos semanales, una diferencia salarial que aún persiste, sustentada en la idea de que el salario de las mujeres es un ingreso familiar complementario para el sustento del hogar, excusa que se cae por su propio peso pero que mantiene en pleno siglo XXI una brecha salarial entre los géneros de entre el 13% y el 23%. Los puntos del pliego eran: igualdad salarial, el cese del acoso sexual, el cese de las multas, la reducción de una hora en la jornada laboral para el almuerzo, acabar con las ofensivas requisas –¡cómo serían las tales requisas! – y el

derecho a usar zapatos. Todo se ganó a los cuatro meses. ¿Se imaginan una huelga en la Colombia de 1920, librada por mujeres y dirigida por una mujer joven, que durara cuatro meses y que se coronara con la victoria? ¿Cómo acertaron a resistir ciento veinte días? Pues sí, existió, y no es sólo poesía por lo bello del acontecimiento sino que fue real y contundente. En la actualidad, a veces olvidamos lo que han costado nuestros derechos. Creemos que por ir a una marcha el Primero de Mayo o participar en una jornada de protesta ya hicimos suciente y ya cumplimos con nuestra cuota de movilización. Pues no. Si perdemos de vista que el enemigo sigue vivo, que está latente y nos sigue golpeando, seremos derrotadas. Ese enemigo contra el que otrora lucharon las generaciones anteriores está ahí queriéndonos conculcar lo poco que tenemos. Mujeres, pongámonos de acuerdo en que sólo si el país avanza, avanzaremos nosotras, sólo si hay progreso nacional, conquistaremos derechos laborales dignos, sólo si hay avance social, lograremos el reconocimiento pleno de nuestros derechos ciudadanos, políticos, sexuales y reproductivos. De lo contrario, seguiremos siendo una nación atrasada y una neocolonia de Estados Unidos, con una economía semifeudal, con todo su rezago cultural, y la herencia patriarcal, tan arraigada en nuestra sociedad, será mucho más difícil de erradicar. Miremos hacia delante, emulemos a las María Cano, a las Betsabé Espinal y a las miles de mujeres que con sus luchas nos legaron un mundo menos hostil. Impregnémonos de su temple, de su energía, de su coraje, de su alegría, recojamos las banderas que ellas enarbolaron y las que nos impone el momento y, sin desestimar el debate, tan necesario siempre en todos los procesos reivindicativos, cumplamos con la historia, miremos hacia delante siempre, porque esta lucha por los derechos de las mujeres es imparable y porque sabemos que nos asiste la razón. Protejamos el legado de las luchas pasadas, asumamos las reivindicaciones actuales y preparémonos con sororidad para las batallas venideras, juntémonos con el conjunto de la sociedad y luchemos por un mundo en donde la dignidad se vuelva costumbre, donde la tierra será el paraíso bello de la humanidad. La lucha continúa.


Actividades sindicales destacadas

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de Mayo

El Comité Departamental del Paro, especialmente nuestra Central, convocó y lideró el 1° de mayo, día de los trabajadores por Medellín. Una movilización multitudinaria, pacíca, revolucionaria y anti imperialista.

Más información

2

Paro del ICBF Nuestra Central acompañó a los compañeros de Sintrabienestar que se declararon, con justicia, en Paro indenido. Exigen aumento salarial y de la planta de personal para prestar un mejor servicio. Seguiremos al lado de sus justa lucha.

No al cambio del 089 Nuestra Central realizó un mitin en la regional del Ministerio del Trabajo en Antioquia para rechazar la modicación del 089, que acaba con la libertad sindical. No más imposiciones.

www.cutantioquia.org

4

Junta Departamental En el auditorio de la Asociación de Educadores de Antioquia, Adida, realizamos nuestra XXIII junta departamental. Espíritu unitario y combativo para seguir luchando por los derechos de las y los trabajadores del Departamento.


Servicios CUT Antioquia

Atención laboral Los trabajadores reciben orientación y asesoría jurídica frente a los problemas laborales que encuentran en la empresa.

Asesoría sindical La CUT Antioquia asesora a sindicatos en movilizaciones, protestas, mitines y demás acciones que sean en defensa de los trabajadores antioqueños.

Comunicaciones Desde nuestras redes sociales y de periodismo, visibilizamos las luchas de los trabajadores en el departamento.

Educación sindical Seminarios, cursos o conferencias son una especialidad de la CUT Antioquia para todas las organizaciones sindicales. Son completamente gratuitas.

Investigación sindical La CUT Antioquia estudia, investiga y difunde temas de interés nacional y regional para brindar elementos para el debate para todos los sindicalistas.


En defensa de los

TRABAJADORES Afilíate


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Revista Lazos de Unidad #137 by Yamid López - Issuu