BIBLIOTECA CALIXTINA IES PEDRAS RUBIAS (Salceda de Caselas) BIBLIOTECA IES SAN PAIO (Tui)
VINTE POEMAS VEXETAIS e UN CANTO de PRIMAVERA (Escolma)
21 de marzo: Día da Poesía 2011: Ano Internacional dos Bosques
Gabriela Mistral
Himno Al Árbol
Ánxeles Penas
Eiquí -Alegoría Do Ser-
Federico García Lorca
Árboles
Antonio García Teijeiro
As Árbores Espidiñas
Alfonso Albalá
Árboles de ciudad
Antonio Porpetta
El Milagro
Eduardo Estévez
Unha Fotografía Do Mundo
Dionisio Ridruejo
A Un Pino
Neira Vilas
O Piñeiro
Antonio Machado
A Un Naranjo Y A Un Limonero
Noriega Varela
As Floriñas Dos Toxos
Góngora
A Una Rosa
Francisco de Rioja
Pura, Encendida Rosa
Juan Ramón Jiménez
Primavera Amarilla
Manuel María
Neste Anaco Minúsculo De Mundo
Oscar Bribián
La Humanidad Perdida
Rosalía de Castro
Dicen Que No Hablan Las Plantas...
Gloria Fuertes
La Maestra De Las Flores
José Jiménez Lozano
Diez Años Esperó Que El Árbol Seco
Alberto Rubio
Hasta Bosque
Nezahualcóyotl
Canto De Primavera
Ă rbores do bosque de Oma pintadas por AgustĂn Ibarrola
HIMNO AL ÁRBOL
Árbol hermano, que clavado por garfios pardos en el suelo, la clara frente has elevado en una intensa sed de cielo;
Y todas las actividades no lleguen nunca a fatigarme: ¡las magnas prodigalidades salgan de mí sin agotarme!
hazme piadoso hacia la escoria de cuyos limos me mantengo, sin que se duerma la memoria del país azul de donde vengo.
Árbol donde es tan sosegada la pulsación del existir, y ves mis fuerzas la agitada fiebre del mundo consumir:
Árbol que anuncias al viandante la suavidad de tu presencia con tu amplia sombra refrescante y con el nimbo de tu esencia:
hazme sereno, hazme sereno, de la viril serenidad que dio a los mármoles helenos su soplo de divinidad.
haz que revele mi presencia, en las praderas de la vida, mi suave y cálida influencia de criatura bendecida.
Árbol que no eres otra cosa que dulce entraña de mujer, pues cada rama mece airosa en cada leve nido un ser:
Árbol diez veces productor: el de la poma sonrosada, el del madero constructor, el de la brisa perfumada, el del follaje amparador;
dame un follaje vasto y denso, tanto como han de precisar los que en el bosque humano, inmenso, rama no hallaron para hogar.
el de las gomas suavizantes y las resinas milagrosas, pleno de brazos agobiantes y de gargantas melodiosas:
Árbol que donde quiera aliente tu cuerpo lleno de vigor, levantarás eternamente el mismo gesto amparador:
hazme en el dar un opulento ¡para igualarte en lo fecundo, el corazón y el pensamiento se me hagan vastos como el mundo!
haz que a través de todo estado ¿niñez, vejez, placer, dolor? levante mi alma un invariado y universal gesto de amor! Gabriela Mistral
Eiquí -alegoría do serollo a mañá, o sol morno que docemente quenta, sinto nos ósos a humidade desta terra de auga, apalpo os liquens ancestrais, máis vellos que o mundo, máis vellos que toda forma viva e véxome no centro do arcano sin máis misión que ollar, ou cecais que cantar, para que o malvís exista, para que o piorno, o sabugo, a abrótega, a xesta... poidan ser nomeados; para que a rela, a carqueixa, a silva... poidan ser nomeadas; para que o ameneiro, o carballo, o sanguiño... poidan ser nomeados. Para que poidan ser nomeados o cerne i o sámago: aquelo que pervive e todo o que se vai. Ánxeles Penas
ÁRBOLES
¡Árboles! ¿Habéis sido flechas caídas del azul? ¿Qué terribles guerreros os lanzaron? ¿Han sido las estrellas? Vuestras músicas vienen del alma de los pájaros, de los ojos de Dios, de la pasión perfecta. ¡Arboles! ¿Conocerán vuestras raíces toscas mi corazón en tierra? Federico García Lorca
As árbores espidiñas sen follas, sen folliñas. Os esqueletos de xeo amosan os seus outonos, os seus laios, os seus soños.
Unha alfombra cobre o chan, tapiz de follas caídas, folliñas que veñen e van. Folliñas lixeiras e secas fatigadas de troular. Folliñas que bailan co vento todos collidos da man. Antonio García Teijeiro
ÁRBOLES DE CIUDAD
Vuestro tronco era esbelto y verdecía, sorbiendo soles allá en el cerro alto: os arrancaron del paisaje un día, para dar sombras sobre el negro asfalto. Estáis aquí, anclados en la acera, para manchar de verde el gris urbano; se alarga en vano vuestra larga hilera por ver el monte en el azul lejano. ¿Qué cruda mano os puso en estas calles sin secreto, de ruido atormentadas? ¿Por qué os hurtaron a los hondos valles llenos de dulces tardes sosegadas? La tórtola no vierte sus arrullos, árboles de ciudad, en vuestras ramas; ni escucha vuestra copa los murmullos que el viento dice al bosque y las retamas. Como a niños de hospicio, uniformados, la simetría vuestro tallo muerde, ¡Árboles de ciudad, civilizados, sucia de grises vuestra capa verde! Yo estoy como vosotros, prisionero, hambriento de altos cielos y paisajes; soñando siempre estoy con un sendero que haga eterna mi sed honda de viajes. Alfonso Albalá
EL MILAGRO Si un día al despertar veis que en los brazos os han crecido ramas, que minúsculas hojas como estrellas brotan de vuestros dedos, y que la piel se os cubre lentamente de un musgo serenísimo.
No temáis, el milagro se ha hecho luz vegetal, fructificada promesa en vuestra sangre:
Árboles sois, anclados universos, esperanzas de humanas primaveras, prisioneros y libres. No os preocupe la especie ni la forma; Si no podéis andar, porque una hermosa es igual ser ciprés, nogal, olivo, maraña de raíces araucaria o enebro. Lo que importa nace de vuestros pies y os encadena es disponer de sombra y ofrecerla buscando entre la tierra las ocultas a todo caminante, respuestas a la sed, el ciego origen vigilar en silencio los cruceros, de la piedra y el agua. y aguardar la llegada de quien quiera grabar en vuestro tronco Si el viento es algo más que una llamada unas pocas palabras de tristeza, batiendo los cristales, un radiante dibujo de alegría, y se acerca a vosotros y os acuna o una fecha de amor entre iniciales. con antiguas canciones, desvelando a los pájaros lejanos que os arden en el pecho. Antonio Porpetta
Si el río es un vecino venerable y su voz os alienta y acompaña en las tardes oscuras, y alumbra vuestros ojos describiendo sus remotas andanzas, el clamor de sus huellas imposibles... UNHA FOTOGRAFÍA DO MUNDO dous carballos queimados as pólas gardan dentro un recendo doce unha flor a través do cristal os pétalos por onde esvaran os restos da última chuvia no bosque dous carballos secos unha fotografía do mundo como xa ninguén lembra Eduardo Estévez
A UN PINO Pino esbelto y tranquilo, soledad de la tarde, tan concreto en la libre desolación del aire, tan alto cuando todo se confunde y abate y huye el sol a tu copa tibio y agonizante.
Mis ojos educados en tu sediento mástil ascienden y divisan la soledad más ágil, mientras sueña el silencio sin astros y sin aves como el solo decoro de tu verde ramaje.
Cómo me fortalece la paz de tu combate, ascensión sin fatiga, raíz honda y constante.
Pino esbelto y tranquilo, tu soledad te guarde, y consagre la mía desunida y errante, segada de su tierra, extraña de su aire, cuando aún es oro virgen la cumbre de la tarde y tú clamas e invocas el tiempo de mi carne y otro vuelo sin tiempo que se sueña y se hace.
Tu majestad envuelve el cielo sin celaje y en tu recio sosiego la tierra se complace.
Dionisio Ridruejo
O PIÑEIRO Había un piñeiro na cima do coto; un piñeiro vello que sempre era mozo. Dende pequerrecho foi ben amigolo do sol e da chuvia, do monte, de todos… Sobre del chiaban paxariños tolos, e os nenos subíano gatuñando fonchos…
Neira Vilas
A UN NARANJO Y A UN LIMONERO Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte! Medrosas tiritan tus hojas menguadas. Naranjo en la corte, ¡qué pena da verte con tus naranjitas secas y arrugadas!. Pobre limonero de fruto amarillo cual pomo pulido de pálida cera, ¡qué pena mirarte, mísero arbolillo criado en mezquino tonel de madera! De los claros bosques de la Andalucía, ¿quién os trajo a esta castellana tierra que barren los vientos de la adusta sierra, hijos de los campos de la tierra mía? ¡Gloria de los huertos, árbol limonero, que enciendes los frutos de pálido oro, y alumbras del negro cipresal austero las quietas plegarias erguidas en coro; y fresco naranjo del patio querido, del campo risueño y el huerto soñado, siempre en mi recuerdo maduro o florido de frondas y aromas y frutos cargado! Antonio Machado
AS FLORIÑAS DOS TOXOS Nin rosiñas brancas, nin claveles roxos! Eu venero as floriñas dos toxos. Dos toxales as tenues floriñas, que sorrín, a medo, entre espiñas. Entre espiñas que o ceo agasalla con diamantes as noites que orballa. Oh, do ermo prezado tesouro: as floriñas dos toxos son d'ouro! De ouro vello son, mai, as floriñas dos bravos toxales, das devocións miñas! Noriega Varela
A UNA ROSA
PURA, ENCENDIDA ROSA
Ayer naciste, y morirás mañana. Para tan breve ser, ¿quién te dio vida? ¿Para vivir tan poco estás lucida? Y, ¿para no ser nada estás lozana? Si te engañó su hermosura vana, bien presto la verás desvanecida, porque en tu hermosura está escondida la ocasión de morir muerte temprana. Cuando te corte la robusta mano, ley de la agricultura permitida, grosero aliento acabará tu suerte. No salgas, que te aguarda algún tirano; dilata tu nacer para la vida, que anticipas tu ser para tu muerte. Ya besando unas manos cristalinas, ya anudándose a un blanco y liso cuello, ya esparciendo por él aquel cabello que Amor sacó entre el oro de sus minas, ya quebrando en aquellas perlas finas palabras dulces mil sin merecello, ya cogiendo de cada labio bello purpúreas rosas sin temor de espinas, estaba, oh, claro sol invidïoso, cuando tu luz, hiriéndome los ojos, mató mi gloria y acabó mi suerte. Si el cielo ya no es menos poderoso, porque no den los suyos más enojos, rayos, como a tu hijo, te den muerte. Góngora
Pura, encendida rosa, émula de la llama que sale con el día, ¿cómo naces tan llena de alegría si sabes que la edad que te da el cielo es apenas un breve y veloz vuelo? y no valdrán las puntas de tu rama, ni tu púrpura hermosa a detener un punto la ejecución del hado presurosa. El mismo cerco alado, que estoy viendo riente, ya temo amortiguado, presto despojo de la llama ardiente. Para las hojas de tu crespo seno te dio Amor de sus alas blandas plumas, y oro en su cabello dio a tu frente. ¡Oh fiel imagen suya peregrina! Bañóte en su color sangre divina de la deidad que dieron las espumas; ¿y esto, pupúrea flor, y esto no pudo hacer menos violento el rayo agudo? Róbate en una hora, róbate silencioso su ardimiento el color y el aliento; tiendes aún no las alas abrasadas y ya vuelan al suelo desmayadas. Tan cerca, tan unida está al morir tu vida, que dudo si en sus lágrimas la Aurora mustia, tu nacimiento o muerte. Francisco de Rioja
PRIMAVERA AMARILLA
Abril venía, lleno todo de flores amarillas: amarillo el arroyo, amarillo el vallado, la colina, el cementerio de los niños, el huerto aquel, donde el amor vivía. El sol ungía de amarillo el mundo, con sus luces caídas; ¡ay, por los lirios áureos, el agua de oro, tibia; las amarillas mariposas sobre las rosas amarillas!
Guirnaldas amarillas escalaban los árboles; ¡el día era una gracia perfumada de oro, en un dorado despertar de vida! Entre los huesos de los muertos abría Dios sus manos amarillas. Juan Ramón Jiménez
Neste anaco minúsculo de mundo, un día lonxano, o artificio e a pequena beleza regulada, reinaron efimeramente. Buxos, roseiras, mirteiras, camelios e magnolios floreceron sometidos a dura disciplina. A auga torturada discorría por canles artificiais e a súa patética canción era laio de dor e sobresalto. Actualmente este xardín é un caos no que a vida agroma poderosa e en desorde. O seu aspecto de ruína ten un ar insólito e romántico: agora a sagra hedra aperta ao buxo. E a auga canta a súa alegría ceibe e venturosa. Manuel María
LA HUMANIDAD PERDIDA
¿Quién nos recordará? Cuando la humanidad sea un monumento lejano Un menhir solitario en lo alto de un cerro El antecesor de una raza nueva Cuando ya ninguno de nosotros pueble la Tierra Y los mares sean desiertos, y las lunas y los soles brillen al unísono, cuando el oxígeno sea un componente extraño en el aire enrarecido del mañana cuando las nubes negras sean cielo, y las plantas ya no den flores, y los árboles nazcan encorvados y los roedores sigan siendo los mejores supervivientes. ¿Quién nos recordará? Oscar Bribián
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros, Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso, De mí murmuran y exclaman: —Ahí va la loca soñando Con la eterna primavera de la vida y de los campos, Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos, Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado. —Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha, Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula, Con la eterna primavera de la vida que se apaga Y la perenne frescura de los campos y las almas, Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan. Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños, Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos? Rosalía de Castro
LA MAESTRA DE LAS FLORES
En medio del prado hay una escuela donde van las flores y las abejas. amapolas y lirios margaritas pequeñas, campanillas azules que, con el aire, suenan. en el medio del prado hay una escuela y una margarita es la maestra. Gloria Fuertes
Alejandro Ciccarelli, A árbore seca
Diez años esperó que el árbol seco floreciera de nuevo. Diez años con el hacha aguzada y temblorosa, pero el árbol sólo exhibía sus desnudos brazos, la percha de la urraca y de los cuervos. Cortóle al fin, y, de repente,vio su corazón verde, borbotón de savia; un año más, y hubiera florecido. José Jiménez Lozano
HASTA BOSQUE
Un bosque de eucaliptos me recuerda, un olor de eucaliptos me hace aire; me recuerdo y me olvido hacia mi infancia. Soy un niño y también soy el estero que corre por el fondo. Yo también me hago estero cuando niño. Rumoreo entre piedras. De claro que me vuelvo, en mí guardo los sauces, y los sauces me llevan en corriente. Y luego bajo el bosque me tiendo hacia los sueños. Voy durmiendo en raíces de los árboles, voy subiendo soñando por los troncos, con abiertas pupilas, me hago fronda en la fronda de los árboles, me briso entre las ramas, me hago hojas, rumoreo, y azuleo de cielo. Un olor de eucaliptos me denuncia. De pronto me hago el bosque entero. Alberto Rubio
CANTO DE PRIMAVERA
En la casa de las pinturas Comienza a cantar, Ensaya el canto, Derrama flores, Alegra el canto. Resuena el canto, Los cascabeles se hacen oír, A ellos responden Nuestras sonajas floridas. Derrama flores, Alegra el canto. Sobre las flores canta El hermoso faisán, Su canto despliega En el interior de las aguas. A él responden Variados pájaros rojos. El hermoso pájaro rojo Bellamente canta. Libro de pinturas es tu corazón Has venido a cantar, Haces resonar tus tambores, Tú eres el cantor. En el interior de la casa de la primavera Alegras a las gentes Tú sólo repartes Flores que embriagan Flores preciosas. Tú eres el cantor. En el interior de la casa de la primavera, Alegras a las gentes. Nezahualcóyotl
Monet, Primavera