2017 03 21
POESIAREN NAZIOARTEKO EGUNA
FEDERICO GARCIA LORCA
Canciones y poemas (Labor bolsillo juvenil)
Canción del jinete Córdoba. Lejana y sola.
Cazador ¡Alto pinar! Cuatro palomas por el aire van.
Jaca negra, luna grande, y aceitunas en mi alforja. Aunque sepa los caminos yo nunca llegaré a Córdoba.
Cuatro palomas vuelan y tornan. Llevan heridas sus cuatro sombras.
Por el llano, por el viento, jaca negra, luna roja. La muerte me está mirando desde las torres de Córdoba. Córdoba. Lejana y sola.
Dos lunas de tarde
La luna está muerta, muerta: pero resucita en la primavera. Cuando en la frente de los chopos se rice el viento del Sur, Cuando den nuestros corazones su cosecha de suspiros. Cuando se pongan los tejados sus sombreritos de yerba. La luna esta muerta, muerta: pero resucita en la primavera.
¡Bajo pinar! Cuatro palomas en la tierra están.
ANTONIO MACHADO Las moscas
Vosotras, las familiares, inevitables golosas, vosotras moscas vulgares, me evocáis todas las cosas. ¡Oh, viejas moscas voraces como abejas en abril, viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar, las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en la aborrecida escuela, raudas moscas divertidas, perseguidas, perseguidas por amor de lo que vuela.
Verso y prosa (Clásicos Edelvives) Proverbios y cantares
No extrañéis, dulces amigos, que esté mi frente arrugada; yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas. Bueno es saber que los vasos mos sirven para beber; lo malo es que no sabemos para qué sirve la sed. Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y el volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.
De todo corazón, 111 poemas de amor (S.M.) Selección de José María Plaza Celos
Tu sombre ser quisiera: ni un momento apartar de tus ojos la mirada; vivir dentro de ti, sin ser notada, y sorprender tu oculto pensamiento. Tu desdén lloro y mi dolor aumento fingiéndome a mí mismo traicionada, y unas veces te llamo enamorada y otras maldigo tu mentido acento. Arde en mis venas fuego del infierno Y en el mar encrespado de mi alma, cual fiero vendaval, rugen los celos …
Un día
Andas por esos mundos como yo, no me digas Que no existes: existes, nos hemos de encontrar. No nos conoceremos, disfrazados y torpes Por los mismos caminos echaremos a andar No nos conocemos, distantes uno de otro Sentirás mis suspiros y te oiré suspirar. ¿Dónde estará la boca, la boca que suspira? Diremos, el camino volviendo a desandar.
¡Qué a gusto sería …!
¡Qué a gusto sería Sombre de us cuerpo! ¡Todas las horas del día de cerca te iría siguiendo!
Cecilia Camps Y mientras la noche Reinara en silencio, Toda la noche tu sombra estaría Pegada a tu cuerpo. Y cuando la muerte Llegara a vencerlo, Sólo una sombra por siempre serían Tu sombra y tu cuerpo.
Augusto Ferrán
Alfonsina Storni