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Jackson Heights Underground

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JACKSON HEIGHTS UNDERGROUND


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UN MANUAL DEL PERFECTO SIQUIATRA COLOMBIANO

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“Mientras más se reduce nuestro futuro, más nos dejamos sumergir por lo que nos arruina” E.M. CIORAN

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No repito sino puñaladas Por fin me decido a sacar a la luz este proyecto, que no es más que un juego de proyecciones de todas las inseguridades recogidas durante el encuentro con algunas pobres almas newyorkinas. Aunque no debe sustraerse a la idea, caro o barato lector, de que aquí hay un buen porcentaje de reporterismo antropológico. Arqueología del lugar, digamos. Y nada mejor que un barrio X de Nueva York para hacer el diagnóstico aproximado, parcial, fragmentado, de una ciudad síquicamente enferma. Aquí nadie se salva, Aquí todos son pacientes terminales. Tanto occidentales como orientales, (especialmente colombianos), han hecho del mundo un manicomio sin fronteras, y la gran manzana, como babel de

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hierro que es, se convierte en el día a día de una pésima casa de reposo. A continuación, una lista de enfermedades extractadas del Manual del Perfecto Siquiatra Colombiano, traducidas en el lenguaje amplio y expresivo de la cultura popular, (ese lugar, desde donde uno se explica muchas cosas de nuestra tragedia nacional). Lean y copien y reenvíen, porque no se los vuelvo a mandar, pues aquí en la Roosvelt, no repetimos sino puñaladas.

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SÍNDROME DEL “INTENSO” Ataca a poetas melodramáticos y cuaternarios, no necesariamente exitosos. Por el contrario, el "síndrome del intenso" esboza sus predilecciones en esos artistas malditamente desconocidos y perdedores. También suele hacer estragos en romanticones universitarios, novios feos, columnistas hispanos, D.J's baratos, patronos al borde de la ruina, suegras menopáusicas y en cineastas de dudosa calidad. Su patetismo, hasta ahora, no ha 6


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sido elevado a la categorĂ­a de enfermedad mental; por lo tanto no ha sido investigada y por lo tanto no tiene cura.

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SÍNDROME DEL ESCRITOR Se presenta en niños entre los 5 y los 80 años. Delicadamente peligroso, este virus ataca a profesionales fracasados de las comunicaciones, con una levísima posibilidad de tornarse contagioso. Después de incubada la enfermedad, produce serios brotes de vanidad y egolatría. Trae la ventaja, por el contrario de las demás patologías, de ke el síndrome del escritor puede derivar en calenturas altamente placenteras. También puede producir efectos colaterales de vampirismo emocional, cuando es tratado con los medicamentos inadecuados. Por lo general, el síndrome del escritor, como su nombre lo indica, es el síndrome 8


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del muerto-di-anvre-goterero. Si bien, la enfermedad nunca desaparece, por lo menos es susceptible de mantenerse controlada. Otros s铆ntomas son: delirios de grandeza; agresividad constante (ganas de exterminar la raza humana); razonamientos exclusivos y adicci贸n al sexo. Como ya dije antes, no tiene cura ni droga conocida, hasta la fecha.

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SÍNDROME DEL PROBÓN El probón es ese man que en su primer día de trabajo, por descrestar al jefe y a sus futuros compañeros, hace lo que sea. Si le toca mamar, mama. Si le toca silbar, silba. Si le toca treparse al Empire State, se trepa. Si le toca mamar, silbar y treparse a la vez... se trepa, mama y silba con una sola mano, y fuera de eso es capaz hasta de meterse la punta del Empire State culo arriba, si le toca. En fin, el probón es un mancito muy necesitado que va a hacer lo que sea por quedarse con el puesto. Fácilmente, el probón puede convertirse, con el tiempo, en un sapo o en un lavaperros si las circunstancias así se lo imponen; pero en general, el probón es un man bien, con gran sentido de la condición humana y del significado de la existencia. Difícil es que el probón termine siendo un bobo-útil, porque el probón de alguna manera es un man que viene de la calle, quizás de la cárcel, de vivir 10


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cosas tesas, de toriar la muerte. Mejor dicho, el prob贸n es un mancito valiente, que no se viene con mariconadas universitarias. Le toca dif铆cil al prob贸n. Es un ser humano lleno de pruebas por designio divino. Pero al final, si corona y le toca probar, el prob贸n prueba finura.

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SÍNDROME DEL LAMECULOS Ataca a esa clase de intelectuales un poco traídos de los cabellos, un poco venidos a empresarios, quien por salvar cincuenta dólares de pauta publicitaria en su medio de comunicación, le pone culo a sus clientes hasta que le salgan llagas. Una vez con el culo ardido, El Lameculos abre su boca, saca su lengua y se dispone a chuparle el culo a otros clientes que quieran culiárselo. Ha sufrido tantas hambres El Lameculos, recibido tantas frustraciones, que hoy en día, como están las cosas, por un plato de habas, "se hace lo que sea".

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SÍNDROME DE LA NOBLEZA ARRUINADA Más que un síndrome, este susodicho mal social se extiende con la dinámica de un rumor, como un letal virus que avanza peligrosamente por todo tiempo y lugar. Podríamos incluir en este cuadro a burócratas, funcionarios públicos y ex alcaldes que, una vez fatigados de viaticar con el gobierno del general Uribe, vienen a Estados Unidos a trapear pisos. Más sin embargo, tal condición no les limita sus alcances para regar la enfermedad. Una vez instalados en territorio yanqui, se dedican a sentar cátedra entre sus connacionales sobre cómo mover el tráfico de influencias, la intriga política, la rosca y el chanchullo. Epidemia maloliente y letal. Tiene cura, pero su tratamiento es doloroso.

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SÍNDROME DEL SEÑOR BURNS Enfermedad constituida por la exclusiva manía de esconder cámaras por todo el lugar para vigilar a sus empleados las 24 horas del día. Ataca tanto a propietarios de bares y restaurantes como a sus esposas, o si es el caso, a sus maridos. Su componente activo principal es la paranoia, un agudo terror general ante la condición humana y sus debilidades. Puede derivar en voyerismo compulsivo y manierismos dictatoriales. Es extremadamente peligrosa e infalible, por aquello de que el espanto termina por salirle a los más miedosos.

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SÍNDROME DEL PROGRESISTA DE SALÓN Suerte de lepra disimulable. Mitad hipocresía, mitad intereses creados. Su principal cuadro clínico de empresario angurrioso aglutina las características necesarias para desarrollar un fascismo enmascarado. El progresista de salón usa el tema de las minorías y marginados para ponerlo como discurso en sus labios y al mismo tiempo de bandera oficial para causas que le ayudaran a reducir ostensiblemente sus impuestos. Y aunque internamente sufra de febriles moralismos, el progresista de salón se empeñará en alimentar la idea pública de que profesa la tolerancia y el derecho a la diferencia como valores inalienables de su asquerosa doble vida.

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SÍNDROME DEL ESTAR MÁS PERDIDO QUE EMBOLATADO Ganador en tierra de perdedores. Tuerto en ghetto de ciegos, el más perdido que embolatado es ese egresado de universidad latinoamericana que viene a sentar cátedra con una mínima trayectoria y sin haberle ganado absolutamente a nadie. Desfila con su pose arrogante de ilustre desconocido como si el arte, las humanidades o el saber académico tuvieran alguna aplicación real en este mundo de jornaleros nuevos ricos del barrio colombiano en Queens.

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SÍNDROME DEL VICIOSO ARREPENTIDO Ataca veinte años después de haber tenido una vida dedicada a la cocaína, a la marihuana y al bazuco. Mucho más deleznable que el moralismo de cuna, el remordimiento hace de las suyas en estos organismos de mamertos artísticos venidos a lagartos cuarentones con afanes económicos, mordiendo así la mano de ese narcotráfico del que bien hubo de alimentar sus ansias de chirrete callejero.

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SĂ?NDROME DEL CHUTERO El chutero vive pidiendo chute y muere con el chute en la boca.

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SÍNDROME DEL TORCIDO El torcido es ese man que una vez la movía, pero que después de estar guardado, le dio por cantar. El torcido también es un man que es muy buen cliente durante muchos años y cuando uno menos piensa... tan! ...te entrega con los feos. Pero también el torcido es uno de esos jefes que vienen y te pintan pajaritos en el aíre y después no salen con nada. Eso también es un torcido. Un man que se le tuerce a uno.

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SÍNDROME DEL FARANDULERO El farandulero es ese dueño y/o cliente de un bar que vive del referente. Se vale de los títulos de los demás para orientar sus pasos. Muy parecido a un periodista del espectáculo, el farandulero se junta con la gente del común, pero no se revuelve. El farandulero prefiere a los famosos y a los ricos, pues le toca brillar con luz ajena, y cree que el status se adquiere por osmosis juntándose con la gente de la farándula. El farandulero se regodea bajo las ramas de los árboles frondosos, para ser cobijado por sus sombras . Al farandulero no le importa la calidad de los actos con tal de que sus autores estén legitimados por los medios de comunicación. El farandulero se le mide a 20


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afeitar al león y a embetunar la pantera, y a pintarle las rayas al tigre, y a lavarle los dientes al cocodrilo, si ello supone una fiesta con la gente del circo. Para salir en la foto, el farandulero hace lo que sea. Tristemente, el farandulero no está llamado a forjar la historia. La cuenta. Como las carrangas resucitadas, los faranduleros somos los que nos vamos a vivir a los edificios más lujosos de Miami, creyendo que nuestro pobrísimo y vergonzoso background espiritual se puede aliviar a punta de dólares. Pero no. Es imposible. Las raíces son las raíces. La bajeza se escurre por los pliegues.

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SÍNDROME DEL DEMÓCRATA CALCETO . Sí, se puede decir que soy un demócrata colombiano. Defiendo causas como la de los negros, los jornaleros, los maricas, las putas, los mariguaneros y los artesanos que aspiramos al arte. Me siento tan bien conmigo mismo. Soy tan políticamente correcto. Antes era un conservador de urna como mis padres, pero después, conforme vinieron los años, me fui dando cuenta de muchas cosas. Entonces me volví un progresista de centro izquierda, eso es. Pero hoy soy un demócrata. No sé que vaya a pasar en el futuro. He transitado por tantas militancias que ya no distingo la distancia que hay entre un pan francés y un salchichón Zenú. Sólo atino a adivinar lo que pasa en las noticias. Tengo un negocito en Jackson Heights y no me queda mucho tiempo pa' pararle bolas a la política. Pero tengo mi conciencia tranquila; yo produzco y le doy 22


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mi buen pedazo al gobierno, y a los negros, y a las lesbianas, y a los indocumentados: todos mis trabajadores son ilegales, por ejemplo. Es que soy tan políticamente correcto! Pero eso no quiere decir que tenga que marchar en Unión Square. Yo simplemente soy un colombiano de mente abierta que lo entiendo todo. Yo lo veo todo desde arriba. Pa’ eso estudié en la universidad. Yo no fui a calentar pupitre. Yo me unto y me revuelvo con el pueblo, y soy pueblo, pero también tengo otra distancia; me entiende? Yo soy un colombiano honrado y trabajador. Yo produzco, ( ...que hasta para hacer la revolución se necesitan verdes, antes que nada. Muchos verdes. Lo demás viene por añadidura). Claro que yo tengo mis papeles y pago mis impuestos. Vivo en Brooklyn, porque toca. Si tocara vivir en el Bronx viviría en el Bronx. Yo no tengo problemas con eso. Yo también soy de los de abajo. No vivo en Manhattan ni en Queens, porque no me parecería socialmente correcto. Mi formación profesional no me lo permite. Yo 23


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soy del ramo de las ciencias humanas; me entiende? Y como hamburguesas; tampoco tengo ningĂşn problema con esas cosas. Soy de mente abierta. Es que yo soy, lo que se dice, un colombiano culturalmente correcto. Mejor dicho, YO SOY... ...Yo... yo... yo... yo...yo...yo...yo...yo...yo... .

yo...

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SÍNDROME DEL HIJUEPUTA SUTIL Ya sabemos que hay muchas otras formas de violencia, aparte de la violencia tradicional de hacer daño físico. También tenemos la violencia simbólica y la violencia moral, entre otras. Ahora bien, si usted desea convertirse en un hijueputa total; en uno de esos asesinos semánticos que se saben todas las artimañas para practicar una violencia sutil pero efectiva... mejor dicho, en uno de esos hijueputas llenos de mañas... entonces vengase para Estados Unidos y monte un negocio. Es la mejor forma de dejar de chuparle el culo al diablo y reencarnarse en él. Volverse empresario en gringolandia, significa convertirse en un ser frío y calculador, lleno de rabia competitiva y sin compasión. Monte un restaurante. Administre un bar. Impulse una compañía. Estas son algunas maneras de aprender a comerse vivo al mundo y su personal. De todos modos, si no está en capacidad de jalonar un proceso de estas magnitudes, no 25


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se preocupe. Véngase para Jackson Heights, aquí lo volvemos más hijueputa si usted ya lo era en su patria. Y lo dañamos, si en cambio, usted era un ser pacífico y transparente. Deje que el dólar haga de las suyas. Venga a América!

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SÍNDROME DEL BOBO ÚTIL Este ha sido mi favorito durante muchos años. A donde quiera que uno vaya, en todas las empresas, en todas las familias, en todas las pequeñas y grandes comunidades, siempre se va a encontrar al típico bobo-útil. El bobo-útil es esa especie de ser altamente sofisticado que se encuentra en algún lugar entre El Sapo y El Lava-Perros. De la familia del Carranga Audustradus, su principal característica es la eficiencia a toda costa sin contemplaciones ni miramientos. Como su nombre lo indica, su naturaleza es de índole pro-activa. Sin criterios ni discernimientos, el bobo útil sólo quiere servir al sistema que lo rodea. El bobo útil así lo siente con tal de tener cada quince días su cheque y poder ascender en la escala del organigrama. Un año después de haber empezado su etapa de falsos altruismos, el bobo útil metaforsea en un ave de rapiña hasta convertirse en una simple pieza del gran engranaje. Desciende cada vez más en la escala evolutiva, pero su 27


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salario aumenta unos cuantos dólares cada mes. Ya cansado y sin rabia, el bobo-útil buscará un buen cementerio de elefantes a donde yacer sus restos, luego de haber pagado los impuestos y haber servido a su patrón, a Dios, y a su patria. Fácil es perder la compostura y desarrollar actitudes hostiles hacia el bobo útil, pues su patología es altamente contagiosa. No os confiéis ni lo miréis a los ojos si te lo encontráis de frente y si SOS nuevo en tu cargo. Hará lo que sea por hundirte sin que os enteréis; pues el bobo-útil nunca queda mal con nadie.

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EL SÍNDROME DE LA CARRANGA RESUCITADA

Lo que más me gustaba de aquella época eran las canciones de la radio y la prosa de Hemingway. Y por supuesto, me gustaba que no tuviera problemas en escribir. Tan sólo me sentaba frente al cuaderno y las ideas, las buenas ideas, fluían por sí solas. Escribir entonces, era el oficio más grato del mundo. Yo no era muy bueno como escritor y tampoco lo soy ahora (leo poco, no tengo disciplina) , pero en ese entonces me sentía como alguien a quien a mí mismo me hubiera gustado leer, y eso era lo importante. ( Por ahí, en algún lado de mis archivos debo tener el material en mención). Siempre he sido un lector de un gusto muy exquisito. Nací con ese shit-detector del que hablaba Ernest. Puedo percibir la mala

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literatura y la mierda con sólo sobrevolar una línea. Hoy en día, las cosas han cambiado mucho. Hoy en día me he vuelto más exigente conmigo mismo y con los demás, pero al mismo tiempo, he perdido un poco la perspectiva. Me he vuelto un poco benévolo con todo aquel quien quiera expresarse; quizás por causa de un débil parpadeo de solidaridad; parte compasión, parte auto reflejo. Pero nunca dejo de lado la premisa de que la lástima, en el arte como en la vida, es el más deleznable de todos los sentimientos. De todos modos, soy de la idea que todo escritor se merece una segunda oportunidad. Si su primera obra es una mierda, dudosamente su última lo vaya a ser menos. Pero siempre queda la esperanza. Foto para el recuerdo: Una vida demasiado simple de comprar el periódico cada mañana, tomar un café, y escribir tres o cuatro párrafos de alguna novela olvidada. Sirenas de ambulancia. Olor a tacos 30


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mexicanos. Estruendos de un tren viejo y destartalado . Laundries, guantes para el frío y tiendas de 99 cents. Cero amigos. Cero novias. El estado ideal. Gente simple. Compañeros del trabajo. Gente del común. Obreros iletrados, campesinos alegres; ladrones inocentes. Aburrido pero tranquilo. Todo lo que un aspirante a escritor necesitaba para dedicarse a lo suyo. Tan sólo uno o dos años después, vendría esa gente que ha nacido para congeniar con vos. Gente compleja, gente de negocios, gentes llenas de vicios morales. Verdaderos tiburones de ciudad. En fin, una gente demasiado pesada, con la sangre espesa, como vos mismo: Puros carrangas resucitadas. Los "carranga": nuevos ricos en el barrio! Vinimos a Estados Unidos con 500 pesos en el bolsillo, y ahora entre la danza de los dólares, tomamos whisky en vez de aguardiente! De vez en cuando nos olvidamos, de que por mucho que nos vamos a vivir al Palacio de Buckingham, siempre 31


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perteneceremos a Ciudad BolĂ­var, porque por mucho que la mona se vista de seda... mona se queda...

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SÍNDROME DEL CANERO Canero es quien estuvo en el lugar equivocado a la hora equivocada. Canero no es necesariamente una persona mala. Canero puede ser cualquiera. El rico, el pobre, el ignorante, el estudiado. Canero es canero, y punto. Aquí y en la con chichina. Por ejemplo, en el lugar de donde yo vengo caneros son principalmente los ladrones de cuello blanco. Aquí, canero es ese man que iba por la calle con su parcero y de un momento a otro... tan... le cae una puta. Montado en su discurso, el parcero sigue caminando . Pero el canero se voltea y se queda con la puta. La puta se lo lleva. El parcero se queda hablando solo: se voltea y ... tan... el canero ya no está. Desaparece. El canero está en la pieza de la puta y le pregunta cuánto vale. El canero saca treinta dólares y se los pasa a la puta. La puta los recibe, los mete en su bolso y saca una pistola. You are arrested!, grita la puta. Entonces caen 8 feos. Salen de todos lados. Tiran al canero al suelo; le ponen las esposas y chao, el resto es historia. Luego, el 33


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canero, en su celda, tiene mucho tiempo para reflexionar. Cada minuto se le convierte en cien años. Se acuerda de todo el mundo. De todos los ratos. De todos los amigos; de éste, de aquel, de aquella, de los que están mal. El casette se devuelve lentamente y se regodea en cada estación de la vida. Se acuerda muy patentemente de cuando su madre le decía :"Uno sale de la casa, pero no sabe si vuelve. Para morirse sólo hay que estar vivo. El que pierde un diente pierde un tesoro... lo más fácil del mundo es caer en una cárcel". Luego el canero, se seca las lágrimas y se despabila, porque en ese momento a un pana se le cae una moneda y él se ha acordado de su amigo de la infancia que siempre sacaba una monedita de 20 pesos por si lo encanaban. Ahora la moneda, 25 años después, rueda por la mitad de la celda. Todos los presos la observan pero ninguno se decide a cogerla. La moneda se detiene en el centro de la celda. Cae por la cara de George Washington como cuando un pan tajado cae por el lado de la mermelada. Es un quarter. Por fin alguien se decide. Es un niche de dos metros de altura. Fornido. Musculoso. Recoge la moneda. La pone en la 34


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palma de su mano. Se constata que sea un quarter. La lanza al aire y se la mete al bolsillo. Horas mĂĄs tarde, mientras el resto come un desayuno constituido por sanduche y leche, ĂŠl hace una llamada.

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El SÍNDROME DEL LAVA-PERROS Hay quien viene a Estados Unidos y empieza a venderle la idea a los suyos de que ha agarrado el cielo con las dos manos. Que trabaja en lo "suyo"; en lo que él y/o ella siempre han querido; que vive en una gran mansión y que muy pronto, ya casi, está a punto de solucionar su situación migratoria. Que New York es la maravilla; que los dólares se caen de los árboles. Y que mejor dicho. Que aquí uno viene y de la noche a la mañana se convierte en el putas.( Ello me hace pensar en esas valijas de esquina de mi ciudad natal, venidos a mensajeros y a mayordomos en las fincas de los calentosos). Va uno a ver, y la mayoría de los inmigrantes pasamos más o menos por lo mismo en esta ciudad. En Nueva York hasta el más teso, el más educado, el más rico, el más famoso, es un pobre guebón que camina anónimo por las calles de la desolada mole de concreto gris. Va uno a ver y, en Nueva York, hasta el más rodeado le toca chupar soledad a la lata, porque las distancias son tan 36


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hijueputamente largas y las relaciones tan malparidamente frías, que tu vida se convierte en un eterno ritual de desencuentros. Va uno a ver, y a todos nos toca en un principio alquilar un cuartucho, si no es que nos toca dormir en el sofá de alguna familia caritativa. Va uno a ver, y ese que se dice con el mejor trabajo, está limpiando aeropuertos en New Jersey, o poniendo discos en un bar de mala muerte, por mucho que le diga a sus amistades en el pueblo, de que maneja una oficina con unos parceros. Así es, Nueva York es la gran ciudad de la vergüenzas sociales. Todos tenemos algún pecadillo de clases que ocultar. Ya sea que hayamos entrado por el hueco, ó que hayamos venido a la convención de republicanos. Nada que decir del que en su país no ha sido rico ni famoso ni educado. Ah! hambres que le toca aguantar pa´ poder enviar plata a sus familiares, y pa´ así sostener la farsa de que su ducha no llueve agua, sino dólares. Va uno a ver, y aquí la mitad está medio adentro y medio afuera. Con un pie en el 37


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infierno y el otro en la sala de espera. Va uno a ver, y aquí en Nueva York a nadie le alcanza pa´ pagar un alquiler a menos de que se hacine con otros cuatro parias. Va uno a ver, y aquí todo el mundo es un pobre diablo y al mismo tiempo un rey. Nueva York; la democracia del desterrado. Democracia del cuartico alquilado. Entonces, ahí estoy yo. Esta nena recién llegada, ex-estudiante de arquitectura, en mi primera noche. A solas. En un cuartucho, porque mis familiares, y mi supuesto novio, me han defraudaudo y me han echado a la calle como mandan los cánones de la gran ciudad. Escasamente me alcanza para un plato de comida. Y traer el colchón de la calle se me ha hecho tan agotador, que mis fuerzas no me alcanzan ni para salir y comprar una sábana de 99 cents. El hambre acosa. Será mejor quedarme quieta y tratar de calentarme con la ropa de la maleta. Será tan sólo por una noche no más. Mañana ya habrá tiempo de acomodarlo todo en el pequeño closet. En Nueva York el problema nunca es de dinero. En Nueva York el problema siempre será de tiempo y de 38


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espacio. Soy una lava-perros. Soy ese mensajero que le maneja el carro al patr贸n. Pero me creo la due帽a de la oficina.

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SÍNDROME DEL TRABAJADOR DE CALLE Se puede reconocer un trabajador de calle a tres metros de distancia por su caminado a lo canero; y también tres o cuatro minutos después de haber entrado en contacto con él, según la práctica. El primer signo de un trabajador de calle es que nunca sostiene una conversación de doble vía. El trabajador de calle nunca hace preguntas Y te hace creer que se sabe todas las respuestas. Su discurso es el mismo cada vez y siempre lo tiene a pedir de boca. El segundo síntoma, es que siempre quiere convencerte de algo, como si estuviera vendiendo biblias puerta a puerta. Como si la verdad existiera, él se cree dueño de ella. El trabajador de calle es la flor de las ideas fijas. Nunca te mira a los ojos, está hecho de miedo y su ego se le desborda por los poros. Aunque te logra vender la farsa de que es tu amigo y te aprecia, un poco parlanchín, un poco judío, al final siempre termina 40


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enterrándote la puñalada. Usando todas las tretas posibles, el trabajador de calle es un poco un antagonista de telenovela, pero a la usanza del asesino encubierto. Nunca lo descubres. Domina todas las técnicas de la calle. Se sabe camuflar. Sólo al final de la película, te darás cuenta de que el trabajador de calle ha hecho lo que sea para sonsacarte y cumplir sus objetivos. Personaje de los mil disfraces. Nota: a veces , el trabajador de calle no se da cuenta de que anda repitiéndose en su discurso y que ya no se lo cree ni él mismo; pero al final, siempre resulta vencedor. Es un personaje absolutamente detestable. Está hecho de envidia.

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SÍNDROME DEL SAPO El sapo es la especie más abominable de la calle. El peor de todos. Lo peor de lo peor. Lo más parecido a un tombo. Siempre va chorreándole la baba por el pavimento y siempre va detrás de los errores de los otros y la vida le parece un jardín de rosas cuando el jefe merodea por el sitio de trabajo. 50% Flanders (el de los Simpsons ), 50 % empleado del mes en Mac Donalds (con fotografía y todo en el mostrario); el sapo nunca lleva la contraria. Es pura sonrisa. Nunca hace una crítica por lo menos constructiva, y por el contrario, se encarga de amplificar los errores de su patrón. El sapo no tiene criterio propio. Ni puta idea de lo que es una réplica y no le importa cuando sus compañeros de trabajo (cien veces más listos que él) le dicen al oído : "Los sapos mueren estripados, PIROBO!". 42


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No. No le importa en absoluto. Al sapo sólo le importa la eficiencia en su trabajo, y principalmente, la de sus compañeros. El sapo es un regalado. El sapo lo quiere hacer todo y no se le arruga a nada; el sapo es como la versión discotequera de un probón. Su voluntad sobresale por encima de todo y de todos. Es un asco de persona, el sapo: lo peor de todo. Tombo por excelencia. Hecho para lo divino y lo humano, lo sacro y lo profano, el sapo logrará lo que se propone. Y al final de la vida, cuando los días de la vejez embistan, al sapo le irá en la vida mejor que a cualquiera. (Como pa' morderse una güeba!) Mientras vos andés por ahí viejito y decrépito y llevao del putas... pasando las noches en la banca de un parque... el sapo estará gozando de los frutos de su cosecha.

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SÍNDROME DEL MOCHILERO PUNTADAS ( Lluvia Moja’Bobos)

TRES

No se sabe qué es peor en Nueva York... si un colombiano de esos avispaos que viene a ganar de cuento... o si un colombiano de esos avispaos que viene a ganar de chanclas tres puntadas. Bueno, ahorita mismo se está poniendo un poco complicado escoger entre ambas categorías. Porqueske' últimamente han estado llegando en desbandada esos colombianos, que con mochila wayú al hombro, y con chanclas tres puntadas en las patas, son un poco una mezcla de las dos cosas.

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El engaña-bobos, Tres Puntadas, es ese colombiano mochilero r-egresado de la universidad pública que viene al guetto dizque a descrestar con su discursito barato de seudo-intelectual . Lo más teso de todo, es que todo el mundo le come cuento. Entonces monta clasesitas de cumbia y de cine, y todo lo reviste con su carretazo prefabricado de "Es-que-yo-vine-a-estados-unidos-a-hacerpatria", "A trabajar por la patria desde afuera" . Y hasta ahí vamos muy bien. Luego, emerge el monstruo, y viene la hora de las revelaciones, y nos damos cuenta de que el avivato éste, era uno de ésos falsos altruistas que sólo quieren aprovechar la fisura en el mercado para bastardear la cultura de nuestros ancestros, vendiéndola por tres pesos al mejor postor. Y uno, que entre más tira para arriba y se quiere librar de la arena movediza; más se hunde en ella.

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SÍNDROME DEL MISOGINO FRUSTRADO Mal exclusivo de los directores y/o propietarios de algún medio de comunicación, quien ante la incapacidad de conquistar a una bella mujer, se larga en insultos contra todo lo que represente el sexo opuesto, delatando así su homosexualidad disfrazada. Obviamente su oficina ha de ser frecuentada solamente por lesbianas furiosas y muchachitos de todos los pelambres. Falsamente objetivo, el misógino frustrado malgasta litros de valiosa tinta en dudosas formas periodísticas de guerra sexista y auto regocijo en el sexo masculino. Nunca fue amado su enfermedad es simple y previsible.

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