




![]()





¿Alguna vez te has preguntado lo importante qué son los mares para este país? Es territorio vivo, que crece y respira con nosotros, no sólo paisaje o imagen de algún viaje turístico.
Al norte, está el mar Caribe, amplio, profundo, que ocupa casi un 28,46 % de la costa marina nacional. En sus aguas no sólo hay playas de arena blanca o costas urbanas, sino que contienen arrecifes, praderas marinas y personas que han aprendido a leer las mareas como la gente lee el periódico en la actualidad.

Al occidente, donde se apaga la tarde, se presenta el océano Pacífico. Es profundo y amplio. Posee una gran diversidad de especies. Contiene mapas de manglares, lluvias continuas, y recibe cada año a las ballenas jorobadas que vienen a procrear y a cantar en sus aguas tibias.
Ambos mares, distintos en su ser, conforman la grandiosa estabilidad que recibe el planeta Tierra para una gestión equilibrada de su ecosistema, aunque ese ideal se vea interrumpido por los voraces modelos de consumo que hoy ha trazado el ser humano. Tan ajeno para unos, tan íntimo para otros.
Aquellos para quienes todo es ajeno a sus cotidianidades compran comidas y bebidas cuyo empaque es de llamativo plástico, brillante y lo suficientemente resistente como para acabar flotando en el mar, como un barco a la deriva.


Estos objetos aparentemente inofensivos contaminan, pues afectan el equilibrio natural. No pertenecen al paisaje, interrumpen la tranquilidad de los mares. Contaminan, pues afecta los seres vivos, quienes confunden aquellos barcos transparentes como alimento para subsistir.

Sin seres vivos que puedan aportar al crecimiento y cadena alimenticia, el perfecto equilibrio de la naturaleza se desprende como cual cría recién nacida es apartada de su madre.

La pesca ilegal y sobre pesca han sido otras practicas que afectan el equilibrio, acabando con un gran porcentaje de peces en el mar. La intervención humana por extraer los recursos que parecían ser infinitos ha tenido un impacto significativo en el ecosistema marino, esto ha hecho necesario el control y regulación a estas prácticas.


Existen entidades sin ánimo de lucro que buscan regular aquel consumo y extracción de recursos, una de ellas es el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andréis –INVEMAR, una organización ubicada en la ciudad de Santa Marta, que se ha encargado de investigar el ecosistema para ejecutar acciones puntuales en el territorio con el fin de que el conocimiento se use para transformar.

Frente a las problemáticas del exceso de contaminación, se han encargado de capacitar a la población para hacer uso de objetos no reciclables y transformarlos en objetivos para el negocio y crecimiento económico.
El INVEMAR trabaja con comunidades pesqueras del océano pacífico y caribe. Todo el conocimiento lo comparte con ellos para crear medios de vida alternativos para el extracto del recurso natural Se ha promovido la importante lección de que existen recursos que no son infinitos, por ello la fauna tiene un ciclo de reproducción el cual tiene que ser respetado por todos.
Las tecnologías usadas por las entidades oficiales distorsionan con las usadas por las comunidades, pues emplean herramientas que en su mayoría pueden llegar a afectar el azul cristalino. En ocasiones dejan redes de pesca abandonadas, afectando la vida marina.

La vida marina y los océanos en general juegan un papel muy importante dentro de la regulación de la temperatura del planeta y produce gran parte del oxígeno que respiramos. Sin mencionar que son una fuente de alimento de consumo humano, lo cual puede llevar desestabilizar la economía de las zonas costeras del país.
El mar no se encuentra en la cotidianidad de la mayoría de la población colombiana pero sí en el aire que respiramos a diario. En sus aguas convergen especies que cumplen un papel importante para mantener el equilibrio natural.

Tal vez la verdadera pregunta no sea únicamente qué tan importantes son los mares para el país, sino qué tan conscientes somos de la responsabilidad que tenemos con ellos. Proteger la vida marina no es solo salvar peces, manglares y arrecifes, es proteger un sistema del que dependemos todos nosotros.


