NOMINADA • Páginas 16–41
Josefina Condori Josefina y sus colaboradores conocen a muchos niños de los pueblos andinos. Yanapanakusun trabaja junto a las escuelas de los pueblos para dar información sobre la situación de las criadas en Cusco.
J Dionisia tenía diez años, estaba sola y cansada en la oscuridad cuando Josefina Condori la vio por primera vez, afuera de una de las escuelas nocturnas de Cusco. La familia donde Dionisia trabajaba como sirvienta la había echado. No tenía adónde ir. En ese instante Josefina tomó una decisión. Daría a las chicas como Dionisia un hogar, cuidados y el conocimiento para luchar por sus derechos. Josefina Condori es nominada al WCPRC 2008 por su larga lucha por los derechos de las niñas que trabajan como sirvientas en Perú, a menudo bajo condiciones cercanas a la esclavitud. Muchas de las cientos de miles de sirvientas sufren abusos en los hogares donde trabajan. Josefina, que también fue criada, ha luchado desde la adolescencia por los derechos de las niñas que trabajan en el servicio doméstico. En 1994 se fundó la organización Yanapanakusun, que dirige un hogar para niñas en riesgo y un centro para trabajadores del servicio doméstico. Josefina y Yanapanakusun brindan formación y trabajo preventivo en 30 pueblos andinos de los alrededores de Cusco, emiten cinco programas radiales, dirigen un hotel, una granja y una escuela para chicas y chicos que trabajan. Quinientas chicas han vivido en el hogar. Decenas de miles recibieron apoyo y ayuda gracias a las actividades abiertas. Josefina da a las chicas comida, ropa, zapatos, asistencia médica, un hogar, la posibilidad de ir a la escuela, seguridad y amor. Pero su tarea principal es que todos los niños que trabajan conozcan sus derechos y sepan cómo exigirlos.
osefi na creó la organización Yanapanakusun en 1994 para ayudar a las chicas y mujeres que son sirvientas en la ciudad de Cusco, Perú. Durante el día trabajaba también ella en una casa de familia. Por la noche recorría las escuelas nocturnas de la ciudad con Vittoria y Ronald, junto a quienes creó la organización. Contaban que todos los trabajadores del servicio doméstico tienen derecho a un sueldo digno, los domingos libres y a ser siempre tratados con respeto. Fue así que una noche Josefi na conoció a Dionisia.
Esa misma noche, luego de que Dionisia se durmiera en un rincón del único cuarto del apartamento, Josefi na dijo a Vittoria y Ronald: – Debemos hacer más para ayudar a las chicas. Alguna vez quiero levantar una casa adonde puedan venir todas las chicas que necesitan ayuda. Pero hasta entonces tendrán que vivir aquí con nosotros. El sueño de Lima Para Josefi na la historia comienza cuando a los siete años vive con su familia en un pueblo del sur de Perú. Está sentada en su lugar Continúa a la página 18
¿POR QUÉ SE NOMINA A JOSEFINA? colombia ecuador
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Las chicas invisibles Al menos el cinco por ciento de las chicas de Perú, unas 560.000 chicas, trabajan como criadas limpiando, lavando, haciendo la comida, cuidando niños o en otras tareas domésticas. Es bien sabido que los chicos de la calle pasan dificultades, pero las chicas sufren a puertas cerradas y pocos conocen su problema.
“¡No sean tan agradecidas!” “¿Debo agradecer poder respirar? No, ¡nada de eso!” dice Josefina. Se refiere a que muchos niños trabajadores aprendieron que deben estar agradecidos por todo. No esperan ser bien tratados. “Por supuesto es importante ser cortés y dar las gracias, pero intento enseñar a las chicas que el buen trato, el respeto, la comunicación con sus padres, el tiempo para jugar y descansar no son regalos. ¡Son los derechos del niño!”
Bienvenido a la ciudad inca En todas partes de Cusco flamea la bandera del arco iris. El arco iris era un símbolo del imperio inca, que se extendía por toda la cordillera de los Andes antes de que los españoles invadieran la región en el siglo XVI. Cusco era la capital de los incas y ahora la bandera del arco iris es la bandera de la ciudad.
¡Hola, amigo! Hay muchos modos de saludar a nuevos amigos en los pueblos de los Andes. Si Edwin, de 12 años, ve a alguien de quien quiere ser amigo, toma una pequeña piedra y la arroja. Aquí le arroja la piedra a Clorinda, de 14 años. Cuando ella ve la piedra que fue a dar a sus pies pueden comenzar a hablar.
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Todas las noches Josefina y las chicas comen juntas.
favorito, en lo alto de una piedra con forma de caballo, llorando. Su papá murió. Sin papá para ocuparse de la chacra en la selva, la familia empobrece rápidamente. Pronto se encuentran sin dinero para ropa o comida. – No tiene sentido que insistas con ir a la escuela, dice la mamá a Josefina. Debes ayudar en la casa, la escuela es para los varones. La vida se siente vacía des-
de que papá murió. Josefina comienza a fantasear con viajar a la capital, Lima. Sabe que muchas chicas de la zona fueron allí a trabajar. “Allí podría ir a la escuela, comprar ropa bonita. ¡Y zapatos! Y caramelos”, piensa. Así que cuando mamá dice que Josefina irá con un pariente a Lima ella se pone muy contenta.
Golpeada y expulsada Lima no es tan hermosa como Josefina imaginaba. Va a vivir en un cuarto pequeño y sucio junto a su primo y su familia. “¡Cometí un error!”, piensa Josefina. Vive cinco años en el pequeño cuarto. Muchas noches llora donde se acuesta en el suelo para dormir. Durante el día se ocupa del hijo del primo, barre, lava y
friega los platos. A Josefina no le gusta salir, los chicos del barrio se ríen de ella porque habla quechua en vez de español. La esposa del primo grita órdenes en español. Cuando Josefina no entiende lo que dice y se equivoca, recibe golpes y patadas. – Chola, grita la mujer. ¡Eres tonta y haragana! Un día el niño se lastima. – No fue mi culpa, intenta
Josefina ha sacado ropa de bebé para el bebé de Miriam, que sólo tiene dos días. Miriam, de 16 años, vive hace tres meses en el hogar. La echaron de la casa donde trabajaba cuando la señora descubrió que estaba embarazada.
Josefina a menudo es invitada en los programas de radio de Yanapanakusun. Es un buen modo de hacer llegar la información a las chicas que son sirvientas y cuyos empleadores no les permiten salir.
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Cuando Josefina (a la derecha) puede comenzar la escuela a los doce años de edad, entra en contacto con muchas otras chicas que también trabajan como criadas. Finalmente encuentra amigas que la comprenden.
explicar Josefi na, pero la esposa del primo no le cree. Toma un cuchillo y amenaza con matar a Josefi na. A los doce años, Josefi na junta el coraje para pedir permiso a su primo para ir a la escuela. – Niña desagradecida, ¿quién va a cuidar de nuestro hijo? Largo de aquí, dice el primo. Entonces abre la puerta y Josefi na queda sola en la calle. Pero tiene suerte. A través de un vecino consigue un nuevo trabajo con una
familia en otra parte de Lima. Finalmente puede comenzar la escuela nocturna. Allí aprende lentamente a leer, escribir y hacer cuentas. En la escuela nocturna Josefi na al fi n tiene amigas de verdad. También son chicas que trabajan. Una de ellas lleva a Josefi na a una asociación para empleadas domésticas. Se reúnen todos los domingos. Hablan de sus experiencias e intentan juntas encontrar soluciones a los problemas de las demás. Y se ríen mucho.
Josefina (en el medio) junto a su mamá en las cercanías de su pueblo natal. Cuando Josefina buscó a su mamá tras diez años como criada, apenas pudieron hablar. Josefina había prácticamente olvidado su lengua natal, el quechua.
¡Mamá! Cuando Josefi na tiene 17 años quiere buscar a su familia. Encuentra a su primo de Lima y él le dice cómo llegar al pueblo. El primo se alegra de verla, porque luego de que la echaron y se marchó la mamá de Josefi na fue a la policía y denunció que había desaparecido. Josefi na encuentra a su mamá. Pasaron diez años desde que se vieron por última vez y hay mucho que quiere contarle. ¡Pero apenas puede hacerlo! En los
años de trabajo las familias le prohibieron hablar quechua, y ahora casi ha olvidado su lengua natal. – Te extrañé tanto, dice Josefi na, y lloran juntas. Otra vez en Lima, Josefi na
Buscar el origen de las niñas y sus partidas de nacimiento llevó a Josefina a recorrer una y otra vez la cordillera de los Andes. Ahora muchos conocen su trabajo y ayudan a Yanapanakusun en la lucha por los derechos de las niñas.
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sigue asistiendo a la escuela todas las noches. Cuando tiene 23 años finalmente termina sus estudios. ¡Está tan orgullosa! Su nueva amiga Vittoria la felicita. Se conocieron en la asociación para empleadas domésticas y planean mudarse a Cusco para crear una asociación similar allí. Cusco es una ciudad en la cordillera de los Andes. Cientos de años atrás fue la capital del imperio inca y aún es un centro adonde muchas chicas viajan para trabajar. Josefina, Vittoria y Ronald se mudan a una habitación. Cuando comienzan su trabajo en las escuelas nocturnas notan que la situación de las criadas de Cusco es aún peor que en Lima. La mayoría de las criadas son muy chicas, muchas tienen sólo cinco o seis años y están solas en la ciudad. En general vienen de los pueblos en lo alto de las montañas, sólo hablan quechua y no tienen ningún contacto con su familia. Nos importa Pronto el trabajo de Josefina se dirige por completo a ayudar a las invisibles chicas trabajadoras de Cusco. Primero ayudan a las chicas a conseguir su partida de nacimiento. Pero es difícil, pues muchas olvidaron su apellido y dónde queda su pueblo natal. Josefina debe a menudo emprender largas caminatas a los pueblos de la montaña. Cuando visita los pueblos aprovecha para contar la situación de las chicas en Cusco. Tras conseguir su partida de nacimiento las chicas pueden finalmente comenzar la escuela. La mayoría asiste a escuelas del estado, pero la organización de Josefina también creó una escuela
propia para chicas y chicos que trabajan en Cusco. Ahora Yanapanakusun, la organización de Josefina, construyó la casa que Josefina soñaba para las chicas. También tiene un pequeño hotel, que visitan huéspedes de todo el mundo, y un estudio de radio para difundir información sobre las chicas que trabajan en el servicio doméstico. El trabajo avanza, pero Josefina aún encuentra resistencia de la policía, abogados y jueces que quieren cerrar la casa. – No quieren escuchar a las chicas, dice Josefina. – Las chicas a las que ayudamos fueron engañadas muchas veces y nunca se sintieron amadas. Por eso queremos mostrarles que en verdad nos importan.
¿Qué hacen Josefina y Yanapanakusun? • Dirigen un hogar que brinda a las niñas que trabajan en el servicio doméstico vivienda, ropa y cuidados. • Buscan a la familia de las niñas y las ayudan a obtener documentos de identidad. • Dirigen un centro de ayuda para chicas trabajadoras en Cusco. • Cinco programas de radio para difundir información sobre la situación y los derechos de las chicas a las mismas chicas, su familia, empleadores y a la sociedad en general. • Trabajo preventivo en pueblos y comunidades en las montañas en torno a Cusco. • La escuela nocturna Maria Angola para chicos y chicas trabajadores de Cusco. • Formación profesional para chicas que trabajan en el servicio doméstico. • Dirige una granja en el valle sagrado de los incas. • Dirige un hotel y una agencia de viajes.
“Nos ayudamos mutuamente” El juego y el movimiento son importantes para el amor propio y la alegría de ir a la escuela. Es una parte importante del programa de estudios de Yanapanakusun y Josefina.
Josefina creó la organización Yanapanakusun junto a Vittoria Savio Gilardi y Ronald Zarate Herrera en 1994. Yanapanakusun significa “nos ayudamos mutuamente” en quechua. La organización lleva adelante muchos proyectos. El más importante es Caith, que es el trabajo de Josefina con las chicas que trabajan en el servicio doméstico.
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Rosia
es libre en la montaña
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osia no quiere levantarse esta mañana. Bajo el cobertor de lana que tejió papá aún se conserva el calor, pero fuera de la cama hace frío. Pequeños cristales de hielo se extienden como un velo blanco sobre toda la casa y el pueblo. Las sandalias de Rosia están rígidas por la helada nocturna y pronto le duelen
los pies por el frío. El pequeño pueblo está a 4.300 metros sobre el nivel del mar, así que pese a la cercanía con el ecuador las noches siempre son frías. Rosia corre al grifo de agua, luego regresa rápidamente a la casa para calentarse los pies. Pero al menos afuera está seco. Durante el período de lluvias, cada mañana al despertar ve nieve y barro.
Cuando el desayuno está listo Rosia despierta a sus hermanos, José y Jeovana. Mamá y papá no están en casa. Se levantaron mucho antes del amanecer para caminar tres horas montaña abajo. Allí la familia tiene su cultivo de maíz. Mamá dijo a Rosia que cuidara a sus hermanos. Pero la engañan con el aseo, sólo se mojan un poco el rostro. El agua del pozo está helada. – No le digan nada a mamá, dice Rosia con una risita. Ve mal Rosia va con sus hermanos a la escuela celeste. Tras el muro de piedra en torno al patio de la escuela los niños
Rosia Sencia Peña, 11 Le gusta: Estar en la montaña con los corderos. Comida favorita: Patatas hervidas. Desea: Un par de zapatos de cuero claro. Ama: A mis hermanos, José, 8 años, y Jeovana, 5 años. Jugar al fútbol. Odia: Las riñas y peleas, que los niños sean malos entre sí. Sueña: Trabajar en una casa de familia, ganar dinero y comprar ropa bonita. Le enorgullece: La falda que cosió mi papá.
TEXTO : JOHANNA HALLIN FOTO : TOR A MÅRTENS
En lo alto de la montaña, Rosia se siente libre. Corre junto a los corderos y juega con sus hermanos. Hoy fantasea que trabaja en la ciudad de Cusco y que lleva puesta ropa hermosa y nueva. ¡De repente el chillido de muerte de uno de los corderos la despierta de su ensueño! Corre hacia el cordero y el zorro gris, pero es demasiado tarde…
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Patatas pateadas – ¡mmm! Todos los días después de la escuela Rosia ayuda a su papá a secar patatas. La familia puede conservar las patatas disecadas todo el invierno sin que se echen a perder. 1. Elegir patatas bastante pequeñas. Ponerlas a secar al sol.
2. Dos días después es tiempo de patear y pisar las patatas para que la cáscara se agriete y el líquido salga.
3. Repetir las patadas unas veces. Al final las patatas quedan secas y negras.
juegan al fútbol. Rosia adora el fútbol. Los chicos juegan contra las chicas y Rosia no tiene miedo de acercarse a la pelota.¡Amaga y hace un gol! Las demás chicas dan saltos y gritos de alegría y Rosia extiende los brazos al aire. Dentro del aula Rosia no se siente tan segura de sí misma. Le gusta ir a la escuela. Pero el fuerte sol de la montaña ha dañado sus ojos y le cuesta ver lo que la maestra escribe en el pizarrón. Mamá quiere llevarla al doctor, pero primero debe ahorrar dinero para pagar la consulta y el viaje de cuatro horas hasta allí. Hasta entonces Rosia debe seguir entornando los ojos y luego sufrir dolor de cabeza hasta el almuerzo. Desea tener zapatos Las clases terminan a las doce todos los días. Entonces Rosia toma a su hermana de la mano y va hacia la cima de la montaña. Van a buscar a los corderos.
– En la montaña me siento libre, dice Rosia Tiene una honda para arrojar pequeñas piedras a la manada y así lograr que vaya en dirección a la casa por la noche. A Rosia le gusta el sonido sibilante de la honda. A veces juega con otros niños que cuidan corderos en la montaña. Pero en general sólo están ella y sus hermanos. Entonces suele sentarse en la montaña, mirar a los corderos y fantasear. Lo que más sueña es ir a Cusco a trabajar. Rosia ha visto a muchas chicas del pueblo subir a la plataforma de un camión y desaparecer rumbo al excitante mundo de la ciudad. – Querría trabajar y ganar dinero. Entonces me compraría ropa bonita, primero compraría un chaleco amarillo con botones brillantes. ¡Y zapatos! En verdad quiero tener un par de zapatos, dice Rosia. La mamá de Rosia trabajó en Cusco cuando era joven. Mamá le contó de los autos y los cargados puestos de fruta donde venden manzanas, naranjas y mangos. – Pero sólo quiero trabajar con alguien que conozca, no con una familia extraña.
4. Moler las patatas secas hasta obtener una harina y usar en salsa blanca, sopas y guisos.
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Preferiría viajar a Cusco junto a mi mamá, dice Rosia. Viene el zorro gris De repente se oye el grito desgarrador de un cordero y Rosia despierta de su sueño. Los hermanos de Rosia también gritan, porque ven los blancos dientes del zorro hincarse en el cuello del cordero. La sangre brota sobre la lana. Rosia corre hacia el zorro gris y el cordero. Arroja una piedra y hace que el zorro huya asustado, pero es demasiado tarde. Su blanco cordero está muerto. – ¿Qué vamos a hacer? Mamá va a enojarse y nos
golpeará, dice José mirando asustado el cordero en los brazos de Rosia. Es común que los padres golpeen a sus hijos, pero Rosia sabe que su mamá no lo hará. Aunque va a gritar y enojarse. Camino a casa Rosia está triste y callada. Carga al cordero y la sangre mancha su suéter. No hay electricidad en el pueblo, así que cuando el sol ya bajó y mamá dejó de gritar, Rosia se sienta sola en la oscuridad afuera de la casa. – Voy a irme de aquí, piensa mientras le caen las lágrimas. Todo será mejor con sólo irme de aquí.
Rosia posa junto a su familia afuera de la casa, que está en medio del pueblo.
Muchos niños del pueblo nunca desayunan. Sin comida en el estómago el aula se torna desordenada e intranquila. Por eso algunos padres del pueblo dan a todos los niños un vaso de gachas por la mañana. Cada dos semanas es la mamá de Rosia quien viene con el refrigerio.
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¿Por qué las chicas quieren ir a la ciudad? • Las familias de los poblados rurales son a menudo muy pobres. Algunas chicas viajan a la ciudad porque quieren escapar del hambre y el frío. • Las escuelas de los pueblos son pequeñas y sólo tienen tres o cuatro grados. Algunas chicas viajan a la ciudad porque quieren seguir yendo a la escuela. • El alcoholismo y la violencia son problemas comunes en los pueblos pobres. Algunas chicas viajan a la ciudad para alejarse de los abusos en su hogar.
Sandalias de cubiertas Rosia y la mayoría de los niños de los pueblos fuera de Cusco llevan sandalias – en verano e invierno. Se llaman ushuta y hace tiempo se hacían de cuero de llama. Ahora las sandalias se hacen con cubiertas viejas.
La mayoría de las chicas que van a las ciudades de Perú sabe muy poco de lo que le espera. En el servicio doméstico las chicas trabajan duro y están aisladas en la casa de su empleador, en especial antes de aprender a hablar español. A menudo son maltratadas y expuestas a abusos. Por eso Josefina y Yanapanakusun trabajan junto a las escuelas rurales para informar a niños y padres cómo es muchas veces la vida de una criada.
Rosia y sus compañeros de clase adoran jugar al fútbol. El muro de piedra del patio escolar forma las líneas de banda.
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¡Estoy bien!
– ¡Estoy bien! ¡Estoy bien! Los gritos rebotan entre las casas y las montañas. Dimitri, de la organización Yanapanakusun de Josefina, vino en su motocicleta por el nuevo camino de ripio, el primer camino que llega al pequeño pueblo. Es uno de los treinta pueblos que Yanapanakusun visita con regularidad.
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os alumnos de quinto y sexto grado juegan, conversan, escriben listas y dibujan toda la mañana. El tema es la dignidad. Es una palabra difícil y toma un rato desentrañar lo que verdaderamente significa. – La dignidad es respetarse a uno mismo y a los demás, opina Regina. – Exacto, dice Dimitri. Tal vez seamos pobres, pero aun así nos merecemos respeto. Deben esforzarse en la escuela y ser amables con los adultos, pero los adultos también deben ser buenos
con ustedes. Nadie debe golpearlos o tratarlos mal. Lidia arruga la frente. Cuando su papá llega a casa ebrio a menudo hay riñas y golpes. Es una falta de respeto, piensa Lidia. – Me enojo cuando mi papá se comporta así, dice. Lidia y los demás alumnos hablaron mucho de los padres y adultos ebrios. Muchos adultos aquí beben alcohol para olvidar el duro trabajo, el hambre y la pobreza. Pero los chicos no olvidan nunca. – Antes soñaba a menudo
con ir a Cusco o a Lima, pero ahora mi sueño es que levanten otra escuela aquí en nuestro pueblo, dice Lidia. - Quiero terminar el ciclo superior y luego abrir una tienda. Allí venderé pan, fideos, patatas y azúcar. Prefiero vivir aquí. Pero nunca jamás beberé alcohol y cuando tenga marido tampoco él lo hará.
Lidia Garate Luza, 13 Le gusta: Jugar en el patio de la escuela. No le gusta: Cuando los adultos riñen y se golpean. Exige: Que papá respete a mis amigos y a mí. Extraña: A mamá. Murió cuando yo era pequeña. Admira: A Dimitri, que nos enseña sobre los derechos del niño.
En las clases de Yanapana kusun se participa usando todo el cuerpo.
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Basta de maestros ebrios Jeni Maribel Piñe Pucyura, 9 Le gusta: La matemática, es lógica y simple. Odia: A los adultos ebrios. Quiere ser: Bibliotecaria, para poder leer todos los libros.
TEXTO : JOHANNA HALLIN FOTO : TOR A MÅRTENS
Jeni Maribel adora ir a la escuela. Hacer cuentas de matemática, por ejemplo. Pero hoy es lunes y en la clase no va a aprender nada nuevo.
J
eni-Maribel y los demás chicos se quedan totalmente quietos cuando oyen llegar al maestro. Huele mal, a transpiración y alcohol. En seguida empieza a gritarles. – ¿Por qué ninguno corrió mi silla? ¡Son inútiles y tontos niños campesinos! ¿Por qué debo estar en este agujero? El maestro es de Cusco, pero trabaja en el pequeño pueblo de Jeni Maribel. Muchos adultos de la ciudad
desprecian a las personas de los poblados rurales. Por eso al maestro no le importa su trabajo. A menudo está ebrio y hoy, como la mayoría de los lunes, se queda dormido con la cabeza sobre el escritorio. Los chicos se quedan sentados en silencio todo el día. Cuando el maestro despierta se quita el cinto para golpear a alguno en los dedos. Al fi n del día escolar los niños se reúnen tras la casa de Jeni Maribel.
– Debemos hacer algo, dice ella. Deciden ir todos a sus casas y contar a sus padres sobre el maestro. Jeni Maribel cuenta sobre los golpes y cómo el maestro ebrio les grita a los chicos. Esa noche los padres se reúnen y van a la policía. El día siguiente el maestro no viene. Los alumnos están solos en el aula todos los días esa semana. Pero el lunes siguiente vienen dos maestros nuevos. – Supimos de su problema. Pero prometemos nunca venir ebrios a la escuela. Los trataremos con respeto, tal como ustedes nos respetan como maestros, prometen. Jeni Maribel está orgullosa. Junto a sus compañeros de clase logró que se fuera el maestro ebrio. – ¡Deberían enviar a prisión a todos los maestros malos! dice. Pero no sólo a los maestros, sino a todos los adultos que golpean a los niños o los tratan mal.
Jessica Quispe, 11 años, y Juli Borrientos, 9 años, tienen trajes de la región de Tinta, al sur de Cusco.
Víctor Manuel Meza, 10 años, y Marco Antonio Luna Huisa, 11 años, llevan trajes de la fiesta de la cosecha de la región de Tinta.
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El guardarropas de Cusco A los niños de la región de Cusco les encanta bailar y cantar. Hay muchos hermosos trajes para ponerse y danzas que aprender. Algunos datan de tiempos de los incas, otros tienen sus raíces en España. Durante junio y julio las fiestas se suceden una a otra. El festival más importante de Cusco se llama Inti Raymi y proviene de los tiempos en que los incas festejaban el día más corto del año, el solsticio de invierno.
Clorinda Cachira Owepe, 15 Contenta: Cuando bailo. Triste: Cuando nuestras llamas y ovejas mueren por el frío invernal. Enojada: Con los adultos que obligan a trabajar a las chicas día y noche sin un día libre. Deseo: Poder bailar junto al precipicio otra vez.
Rosemery Ugarte, 12 años, lleva un traje que llegó a Perú con los conquistadores españoles cientos de años atrás.
Clorinda baila junto al precipicio Reyna Caceres Puma, 10 años, y Carlos Enrique Contreras, 11 años, llevan un traje de Chicchinccha. Los llaman los vaqueros de los Andes, pues muchos en la región trabajan con vacas y caballos.
Sabina Yahaira, 5 años, lleva un traje Tincus, de la región que rodea al lago Titicaca en el sur de Perú.
José Nicolás Ccapatinta López, 12 años, lleva un traje Canchi, que se viste para una de las más antiguas danzas indias. Se trata de secar patatas.
En www.childrensworld.org puedes ver dos películas en las que bailan Clorinda y sus amigos.
“¡Me encanta bailar! Pero quiero tener espacio para bailar como quiero. Mi pueblo está cerca de la montaña Apu, cuyo nombre significa dios en quechua. Es la montaña más alta y sagrada cerca de Cusco. Cada invierno hacemos una gran fiesta y todos en el pueblo bailan. Las chicas bailamos con especial frenesí. El lugar donde celebramos el festival está en la montaña, junto a un precipicio. Los ancianos del pueblo cuentan sobre chicas que bailaron tan salvajemente que cayeron al abismo. ¡Una vez casi caigo en el precipicio! Pero papá me sostuvo.”
Gregorio Cansaya Quispe, 10 años, lleva un traje de diablo de una danza tradicional de la región de Paucartamzo, cerca de la selva peruana.
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Cansada y sola en
TEXTO : JOHANNA HALLIN FOTO : TOR A MÅRTENS
Cusco
Nadie me ve
La tratan como un perro “Tengo que sentarme en la cocina y comer los restos, como un perro. A veces no me dan nada de comer. Una vez tenía tanta hambre que busqué en los cestos de basura detrás de la casa algo que comer. Entonces pensé que habría sido mejor si ya no viviera.” Reyna, 11
La mayoría de las chicas que viene a trabajar a Cusco proviene de los poblados rurales en las montañas que rodean a la ciudad. Sueñan con la vida de ciudad, educación y ropa bonita. Pero a menudo la realidad se parece más a una prisión.
“La señora de la casa prepara la comida, pero yo debo pelar todas las verduras y controlar el fuego de la cocina. Después soy yo la que lava los platos y ordena. Muchos opinan que es una buena cocinera. Eso me hace enojar. Nunca hay alguien que vea que yo ayudo.” Fany, 12
Le tiran del pelo “Lavo la ropa de toda la familia. Lo peor es cuando el hijo tiene manchas de fruta en su suéter blanco. Son muy difíciles de quitar y si no lo logro, la señora de la casa se enoja. Grita y me tira del pelo.” Carmen Celia, 13
Nunca sale “Nunca salgo. Podría perderme, ¿y a quién preguntaría el camino? No sé hablar español. Además mi empleador dice que en la calle pueden asaltarme y golpearme, o que la policía podría llevarme. Eso me da miedo.” Laydi, 12
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Valeria se duerme en el banco
Grita palabras feas “El hombre de la casa se enoja fácilmente. No importa lo que yo haga, siempre me grita. Palabras feas, en voz muy alta. Quiero arrancarme las orejas cuando lo hace.” Juli, 13
En la escuela nocturna las chicas pueden usar computadoras. En las casas donde viven, la mayoría sólo puede quitar el polvo de las computadoras.
Josefina conoce chicas en la escuela nocturna Visitar las distintas escuelas nocturnas es una parte importante del trabajo de Josefina y Yanapanakusun. Es allí donde entra en contacto con las chicas que necesitan ayuda y apoyo. Las escuelas nocturnas existen en realidad para los trabajadores adultos del servicio doméstico, pero muchos alumnos son chicos. Muchos empleadores no permiten a las chicas ir a escuelas comunes, pero les permiten ir a la escuela nocturna tras cumplir las tareas diarias. Algunas chicas sólo pueden ir una vez por semana. Por eso las escuelas nocturnas organizan lecciones extra los sábados y domingos.
Valeria se durmió hoy, con la cabeza en el libro de lectura y los brazos sobre las rodillas. El maestro de la primera escuela nocturna de Cusco la despierta con cuidado. No es la primera vez que ve a una chica agotada tras el día de trabajo. Pero Valeria se avergüenza. Quiere que le vaya bien en la escuela, pero es difícil cuando los ojos parecen de piedra y los brazos pesados como el plomo. “Me levanto por la mañana antes que den las seis. Hace frío en toda la casa, y me apuro a comenzar con la limpieza para entrar en calor. Si tengo suerte, los dos niños duermen hasta las siete y media. Entonces tengo tiempo de estudiar un poco antes que despierten. La señora de la casa va al trabajo cuando despierto, así que es mi responsabilidad vestir a los niños y llevar al mayor al jardín de infantes. El más pequeño sólo tiene un año de edad. Lo cuido y juego con él todo el día. Me gusta cuando ríe y yo también le gusto a él. Al mediodía doy el almuerzo a los niños y los lavo. Luego los cuido y lavo la ropa el resto de la tarde. En general es fácil. Pero a veces mis empleadores se enojan. La semana pasada jugaba con los niños en la calle justo cuando el hombre de la casa llegó. No había autos allí, así que no era peligroso, pero se enojó mucho y me llamó ‘idiota’. Me sentí tonta y triste. Todos los días a las seis voy a la escuela nocturna. Es lo mejor de todo el día, pero siempre estoy muy cansada. Me duele la cabeza y apenas puedo sostener la lapicera. Por eso no soy tan lista en la escuela. No puedo concentrarme en lo que dice el maestro. Desearía poder ir a la escuela de día, como otros niños. Pero debo trabajar, así que es imposible. A las nueve y media regreso a la casa. Entonces debo lavar los platos de la cena e intentar comer algo antes de caer en la cama.”
Valeria Llamacehima Churata, 13 Le gusta: Ocuparse en fruslerías y hacer pendientes. Le entristece: Pensar en mamá y en cómo se reía y me abrazaba. Sueña: Ser enfermera.
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Luz Garda encuentra un hogar
Luz Garda tiene 11 años cuando sube al autobús camino a una ciudad de la que no sabe el nombre. Ha escapado. Ahora está sola, hambrienta y muy lejos de los gritos de sus parientes y el manoseo de los hombres. Una mujer de ropa hermosa se sienta junto a ella. – ¿Necesitas ayuda?
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uz Garda sólo tiene puesta una delgada camiseta. La mujer la envuelve con una manta y le sonríe. – Vamos camino a Cusco, dice la mujer. Es una gran ciudad, pero no te preocupes, voy a cuidar de ti.
Luz Garda se pone contenta. Al fi n un adulto se preocupa por ella. Hasta ahora no se había sentido bienvenida en ningún lugar. Cuando tenía seis años, su padrastro la envió a casa de una tía materna en la ciudad para ir a la escuela. Pero pasaron varios años hasta que la tía creyó poder afrontar los gastos escolares. En vez de estudiar, Luz Garda tuvo que ayudar con la limpieza y en el pequeño negocio de la tía. Un día, las herma-
nas de Luz Garda la esperaban en la puerta. Ella las abrazó sorprendida. Había extrañado a sus hermanas mayores desde que se marcharon del pueblo muchos años antes. – Ahora vivirás con nosotras, dijeron ellas. Así abandonó la casa de su tía, sin saludar ni contar adónde iba. Pero la vida con sus hermanas no resultó como Luz Garda había esperado. Dejó la escuela para cuidar al hijo de una de las hermanas. Ellas trabajaban todas las tardes y noches en un bar. Pero lo peor era el novio de una de las hermanas. Cuando la hermana trabajaba, intentaba quitarle la ropa a Luz Garda y abusar de ella. Cuando Luz Garda lo contó, la hermana se enfureció. – No digas mentiras sobre mi novio, gritó golpeando a
Es la primera vez que Luz Garda y su mejor amiga Fortuna visitan la feria anual de Cusco. Antes las familias para las que trabajaban no les daban días libres. Es la primera vez que comen algodón de azúcar, suben al tiovivo y a la noria.
Luz Garda en el rostro. ¡Lárgate! Entonces Luz Garda salió de la casa, se dirigió a la estación de autobús y compró un pasaje con el único dinero que tenía. Fue así que terminó junto a la hermosa mujer en el autobús hacia Cusco. De sueño a pesadilla La primera semana es como un sueño. Luz Garda duerme bien y durante el día ayuda a la mujer a barrer el piso de la casa. Pero luego la mujer quiere que Luz Garda haga cada vez más. Preparar la comida, lavar los platos y la ropa,
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Le gusta: Bailar, escuchar música, leer libros, ir de compras. Libro favorito: Harry Potter. Música favorita: Reggaeton. Sueña: Ser artista o guía de turismo. Admira: A Josefina. Es como una madre para mí.
Luz Garda compra entradas para el tiovivo con el dinero que ganó en la casa de familia donde trabaja ahora. Son buenos y justos.
TEXTO : JOHANNA HALLIN FOTO : TOR A MÅRTENS
Luz Garda Callapiña Chani, 16
quitar el polvo, lavar la verdura, hacer las compras, limpiar las ventanas. Las tareas van en aumento, al igual que la insatisfacción de la mujer. Como Luz Garda viene de un pueblo sin electricidad, nunca antes usó una plancha. Un día quema una blusa de la mujer y se hace un agujero. Cuando la mujer se da cuenta se enoja mucho. – Eres desagradecida y haragana. Debería enviarte a la policía, chilla. Luz Garda trabaja todos los días de la semana, desde las siete de la mañana hasta la hora de acostarse a las nueve y media. Intenta hacer bien todas las tareas, pero la mujer siempre encuentra algo de qué quejarse.
Los derechos de las criadas Un día, Luz Garda conoce a una chica cuando va a comprar pan. – Hola, ¿también eres sirvienta? pregunta la chica. Luz Garda asiente sorprendida. La chica dice que hasta quienes trabajan como
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sirvientas tienen derecho a ir a la escuela, a estar libres los domingos y a recibir un sueldo. Luz Garda no tiene nada de eso pero, ¿cómo va a animarse a decir algo a la señora? Luz Garda no vuelve a ver a la chica. A veces cree que fue un ángel que conoció en el puesto de pan. Piensa en lo que la chica dijo todos los días. Pero cada vez que intenta hablar de sus derechos la mujer sólo se ríe. Una noche Luz Garda huye nuevamente. Corre hasta que cree que los pulmones le van a estallar y nadie la sigue. Esa noche duerme en la plaza de Cusco. Cuando los policías la despiertan, tiene frío y miedo.
La policía encierra a Luz Garda por muchos días. Pero fi nalmente es enviada con Josefi na y Yanapanakusun. Unas quince chicas de diferentes edades comparten un dormitorio. Todas provienen de pequeños pueblos en las afueras de Cusco y han trabajado con familias que las trataron mal. Josefi na hace muchas preguntas, pero Luz Garda no contesta. Sólo la mira en silencio. Ya no confía en nadie. Confía en Josefina Durante un largo tiempo Luz Garda se esfuerza en irritar a Josefi na. Es desagradable, se niega a colaborar y no quiere ser amiga de
La partida de nacimiento de Luz Garda era necesaria para que pudiera volver a la escuela.
El guardarropas de Luz Garda Ropa para bailar Dos maletas sirven de armario para la ropa de Luz Garda.
– Me encanta bailar reggaeton. Asistí a varios cursos para aprender a bailar mejor. Es importante tener zapatos de taco para bailar.
Ropa de trabajo – No es tan bonita, así que no importa si me ensucio.
Zapatos de trabajo Zapatos de baile
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ninguna de las chicas. Pero Josefi na es paciente. Comprende que es la forma de Luz Garda de mostrar que está triste y enojada. Tras un año en la casa Josefi na dice: – Pienso que vamos a buscar a tu familia. Primero Luz Garda se asusta. No quiere encontrarse con los parientes de quienes huyó. Pero fi nalmente accede a viajar. Durante el largo viaje en autobús habla con Josefi na. Parece la primera vez que hablan de verdad. En casa de su tía Luz Garda recibe una copia de su partida de nacimiento. Significa que puede volver a la escuela. Luego Luz Garda cobra valor. – Perdón por haber escapado, dice. – Perdón por las veces que no te tratamos tan bien
como debimos hacerlo, dice la tía. En el viaje de regreso a Cusco todo ha cambiado. Finalmente, Luz Garda ha decidido confiar en Josefi na. Mi nueva familia Ahora Luz Garda tiene 16 años. Durante el día trabaja con una familia que paga bien y por las noches va a la escuela. Luego regresa a casa de Josefi na y al cuarto que comparte con Fortune y Adaluse. – Lo mejor es que tengo una familia aquí en Yanapanakusun. Mis compañeras de cuarto son como mis hermanas, dice Luz Garda. – Ahora puedo sentirme feliz y contenta. Y cuando estoy triste puedo llorar sin tener miedo.
Golosina favorita de Luz Garda.
Luz Garda y su mejor amiga, Adaluse, asisten al último año en la escuela de Yanapanakusun, María Angola.
Ropa deportiva – Me pongo la ropa nueva para jugar y hacer deportes. Lo que más me gusta es saltar a la cuerda. Como en Cusco hace tanto frío, a menudo hago deportes para mantener el calor.
Zapatos deportivos
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Habla en quechua
Derecho a dos idiomas
Hola Estoy bien (para un chico) Estoy bien (para una chica) ¿Cómo te llamas? Sí No Gracias Adiós /Nos vemos Te amo
Tanto el español como el quechua son lenguas oficiales en Perú. Pero el español fue considerado superior debido a que la mayoría en las ciudades con dinero y poder habla sólo español. Mucha gente pobre de las montañas sólo habla quechua. Cuando una chica viene a la ciudad a trabajar, a menudo no puede hablar con nadie. La familia para la que trabaja se niega a hablar quechua y ella no aprendió español. Tras un par de años, cuando aprende español, es bastante común que olvide el quechua. Esto implica que no podría hablar con su familia si tuviera la oportunidad de volver a verla. – Por eso es importante tanto que las chicas aprendan español como que tengan la oportunidad de conservar su lengua natal, dice Josefina. No se trata sólo del idioma, sino también de conservar su historia y su dignidad.
Allillanchu kashanki Allillanmi waykey Allillanmi panay Ima’n sutiki? Ari Manan Diospagarasunki Tupananchis cama Noka munakuyki
¡Gregorio te enseña a contar hasta diez en quechua en www.childrensworld.org!
Bolso y material escolar de Luz Garda.
Los libros de Harry Potter son los favoritos de Luz Garda. “Me gusta la lealtad entre los tres amigos. Además Harry tiene talentos mágicos que desarrolla a medida que aprende más y más. También quiero desarrollar así mis talentos.”
Ropa de verano
Ropa de invierno
– Esta es mi ropa de playa. Una vez estuve en Lima, ¡y vi el océano Pacífico!
Anteojos de sol
Sombrero para el sol – Me pongo este sombrero cuando voy a las montañas. Hay que protegerse la cabeza de la fuerte luz del sol para no desmayarse.
La cartera de pato viene del lago Titicaca en el sur de Perú.
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La organización de Josefina dirige la escuela nocturna María Angola. Está abierta a los niños que trabajan, tanto chicas como chicos. A menudo las chicas trabajan en el servicio doméstico o junto a algún pariente. Los chicos suelen vivir solos, algunas veces alquilan una cama y otras viven en la calle. Trabajan como asistentes de camarero, vendedores ambulantes, ayudantes en una panadería o un taller, por ejemplo. Pero tanto las chicas como los chicos están generalmente muy solos y sienten que no valen nada. Deben trabajar duro y a menudo están cansados. Muchos encuentran difícil trabajar en grupo, pues nunca pudieron aprender a colaborar mediante el juego o el estudio con otros chicos. Los alumnos de María Angola aprenden muchas cosas distintas, pero lo más importante de todo es aprender: • que todos los niños tienen derechos. • que chicas y chicos tienen el mismo valor. • que todas las personas merecen respeto, libertad y conocimiento. • a colaborar. • a exigir sus derechos.
Un día en Yanapanakusun 07.15 Hora de despertar Durante el semestre de invierno Josefina despierta a las chicas a las siete y cuarto. Tienen el tiempo justo para hacer la cama, arreglarse y desayunar antes de que algunas salgan rumbo a la escuela. – Hace frío en la casa, así que pueden quedarse en la cama tibia todo lo posible, dice Josefina. En verano, cuando el calor del sol comienza más temprano, se levantan a las seis y media.
07.45 Hacia la escuela Clorinda, 15 años, se apresura calle abajo camino a la escuela. Ella y la mitad de las chicas de la casa van a una escuela diurna. Las demás van a una escuela nocturna.
TEXTO : JOHANNA HALLIN FOTO : TOR A MÅRTENS
Una escuela para chicas y chicos
09.00 Dar de comer a los gansos Fortunata y Youana alimentan y dan agua a los gansos. – Comen pasto, cáscara de naranja y otros restos. Tenemos siete gansos y cada uno pone un huevo por día, dice Fortuna.
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10.00 Regar las plantas Sonia, 12 años, y Elisabeth, 11 años, plantaron semillas en pequeñas macetas. Ahora las plantas crecen y están cada día más grandes.
09.30 Limpiar la jaula de los cobayos La chicas tienen catorce cobayos que viven en una jaula en el patio. Pero no son animales domésticos con los que pueden jugar. En Perú los cobayos son un manjar que se come. – Pero no comemos nuestros cobayos. Son tan simpáticos que nos dan lástima, dice Vittoria, 11 años.
10.15 Lavar a Trapo El perro se llama Trapo. Le pusieron el nombre cuando era cachorro y Josefina quiso arrojarlo creyendo que era un desperdicio en el suelo. Adaluse y Sonia lavan a Trapo cada semana. El perro vive en el patio y ladra si algún extraño intenta entrar.
10.30 Disfrutar del conejo En el patio vive un conejo y Fortuna, 17 años, lo bautizó Meggi. El conejo viene corriendo cuando ella lo llama.
– Nosotras cuidamos a los animales y ellos nos cuidan a nosotras. Muchas de las chicas vienen de poblados rurales y crecieron entre animales, dice Josefina. Es importante que tengan la oportunidad de continuar con ese contacto. Además los animales domésticos son buenos pues las chicas que fueron engañadas por los adultos pueden comenzar a experimentar sus sentimientos otra vez en contacto con los animales. Pueden ser cuidado, confianza y amor.
Rosalbina, 14 años, adora jugar al llajes. En www.childrensworld.org puedes aprender cómo se hace.
11.00 Charla en círculo con el psicólogo Un par de veces por semana Elisabeth, 11 años, y las demás chicas ven al psicólogo de Yanapanakusun. Allí hablan de situaciones difíciles en las que se vieron, pero también de cómo se sienten ahora y del futuro. – Aprendemos a respirar con tranquilidad y cómo se habla con los amigos, a escuchar y contar. Muchos en Perú opinan que es vergonzoso hablar con un psicólogo, pero a mí me parece que está bien, dice Elisabeth.
12.30 Tejido y juego Cuando las tareas de la mañana están terminadas Vittoria, 11 años, descansa. Todos los domingos las chicas trabajadoras vienen a la casa a relacionarse y hacer cosas divertidas. Algunas semanas atrás aprendieron a tejer. Vittoria ya va por su tercera bufanda. La enrolla en su cuello y sigue tejiéndola.
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Se acerca el almuerzo Mariam, 16 años, y Sonia preparan el almuerzo. Entonces todas las chicas comen juntas, a menudo guiso con patatas, maíz y otras verduras.
Hora de la tarea Gracelia, 12 años, y Jeni-Maribel, 9 años, estudian sus lecciones en la biblioteca. Ambas van a la escuela por la mañana, y hacen la tarea juntas cuando las demás chicas van a la escuela nocturna.
En la biblioteca hay rompecabezas e historietas que tratan sobre chicas que trabajan en el servicio doméstico.
17.30 Parque de juegos Cuando alguno de los adultos tiene tiempo de acompañarlas, las chicas van al parque de juegos. Hay toboganes y campo de fútbol, pero lo más divertido son las hamacas.
16.30 Momento de lujo con DVD Los fines de semana, tras terminar la tarea, las chicas pueden mirar la tv. Lo que más les gusta son los DVD de videos musicales. Clorinda tiene varios DVD de la cantante peruana Fresialinda. – Siempre está contenta y canta hermoso. Y me gusta el huayno, la música tradicional de los indios, dice.
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¡Escucha y mira a la artista favorita de Clorinda – Fresialinda – en www.childrensworld.org!
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20.30 Cena Cuando las últimas chicas regresan de la escuela nocturna es hora de la cena. Después de la comida les dan una cucharada de miel. En el semestre de invierno hace mucho frío por las noches y muchas están resfriadas. Entonces la miel resulta suave y agradable para la garganta.
18.00 Entrenamiento para sismos Muchos edificios en Perú tienen círculos para sismos marcados en el suelo con una S. Es el lugar más seguro del patio. Allí deben ir las chicas si hay un terremoto.
22.00 Buenas noches Elisabeth y Vittoria se cepillan los dientes y juegan un poco más antes de que entre Josefina. Es hora de ir a la cama. – Sueña con los angelitos, les dice.
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TEXTO : JOHANNA HALLIN FOTO : TOR A MÅRTENS
La radio de las chicas Es jueves por la mañana y el segundero señala las ocho y media. Las lámparas se encienden. ¡Es la hora del programa de radio de las empleadas domésticas! – Bienvenidas, hoy hablaremos de nuestro derecho a ser tratadas bien y en forma justa, dice Inés Kcorahua Cruz. Cuando Inés era pequeña
trabajó como sirvienta y fue rescatada por Josefi na. Ahora trabaja en el programa de radio para informar a otros niños en la situación que ella vivió. En el estudio está hoy Amanda, de 14 años, empleada doméstica y fiel oyente.
– Sé que hay muchas chicas allí afuera que aún están aprendiendo el trabajo doméstico, dice Inés, pero toma tiempo aprender. Aunque una se equivoque merece ser tratada bien y en forma justa. Cuando la mujer de la casa se enoja, grita y golpea, ¿crees que es fácil aprender? ¡Yo no lo creo! – Tampoco yo lo creo, dice Amanda en el micrófono y en la radio. Todos pueden
Derechos en la radio “Siempre escucho el programa de radio de las chicas. Tengo una pequeña radio plateada que funciona con pilas. Lo que más me gusta es cuando hablan de los derechos de las niñas. Trabajo todos los días vendiendo dulces, galletitas y helado en la calle. Ahora sé que tengo derecho a ser bien tratada. Derecho a ir a la escuela nocturna. Ahora que conozco mis derechos me siento más fuerte, más lista y segura. Antes nunca sabía qué decir cuando alguien me trataba mal. ¡Pero ahora lo sé! Hay leyes que protegen a los niños y a los trabajadores. Suelo escuchar el programa con mis padres, para que también ellos puedan aprender sobre los derechos del niño.”
cometer errores y se aprende un poco por vez. Pero no con gritos y golpes. La radio de las empleadas domésticas transmite cinco horas por semana, en español y en quechua. Los empleadores de la mayoría de las chicas que trabajan en el servicio doméstico no les permiten escuchar la radio. Por eso el programa se transmite por la mañana, cuando las chicas pueden escucharlo a escondidas. – Sabemos que son muchas allí afuera las que no reciben el respeto que merecen, sólo porque son humildes, solas y no pueden protegerse a sí mismas, dice Inés. – Pero recuerda que si necesitas ayuda Yanapanakusun es para ti. Apunta nuestra dirección y número telefónico, para poder llamar o visitarnos. En www.childrensworld.org puedes oír el programa de radio.
Zaida Ines Canahuri Quispe, 12
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¡Felicitaciones! Hoy es un día muy especial en Yanapanakusun. ¡Festejan el cumpleaños de todas!
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l cumpleaños es un día muy importante en Perú. La mayoría de los niños y adultos lo festeja con una gran fiesta, torta, globos, payaso, regalos, piñata y mucha comida rica. Pero las chicas que trabajan no tienen a nadie que les organice una fiesta. Así que en vez de ser un día divertido, el cumpleaños es un día aún más triste y solitario. Además, varias de las chicas que viven con Josefi na no saben cuándo cumplen años. Perdieron el contacto con su familia y parientes, y ya no saben cuándo ni dónde nacieron. Por eso Josefi na ofrece una fiesta para homenajear a todas las chicas a la vez. Rebeca acaba de averiguar que su cumpleaños es el 13 de mayo. Es extraño. Sabe que ha festejado su cumpleaños antes, pero no tiene ningún recuerdo. Fue antes de que su mamá enfermara y muriera. – Entonces yo tenía seis
años y después de eso mi papá estaba ebrio todos los días, cuenta Rebeca. Siempre me iba temprano por la mañana y no volvía a casa hasta la noche. Todo lo que quedaba en la casa eran gritos y peleas. Rebeca iba a la montaña junto a las ovejas y llamas de la familia. Allí podía llorar y pensar en su mamá. En casa sólo guardaba silencio y tenía cuidado de no irritar a su papá. Cuando tenía diez años vino de visita su primo. – Debes permitir que la niña vaya a la escuela como los otros niños, dijo el primo al papá de Rebeca. – No, debe estar en casa conmigo, bramó el papá. Pero el primo vio que Rebeca vivía triste y con miedo. Temprano la mañana siguiente, antes de que su papá despertara, siguieron el largo camino a la ciudad más próxima y tomaron el autobús hacia Cusco.
Lista de deseos de Rebeca • Libros de aventuras, en especial sobre dragones. • Un auto rojo, para conducir hasta mi pueblo natal y saludar. ¡Se sentirían asombrados! • Un cuarto propio con una pequeña ventana, una cama azul, un reproductor de CD y un micrófono para cantar.
Rebeca Aguilar Condori, 12 Sueño: Un cuarto propio y silencioso. Quiere ser: Cantante y letrista. Admira: A Gabatshwane, miembro del jurado de World’s Children’s Prize.
Cuenta sobre tu día especial ¿Festejas tu cumpleaños o tienes algún otro día especial? Ve a www.childrensworld.org y cuenta qué haces para festejarlo.
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Princesas
de excursión en el valle sagrado – ¡Guau! dice Luz Garda extendiendo los brazos como un cóndor, el ave sagrada de los incas. A pesar de que ella y las demás chicas que viven con Josefina crecieron en las cercanías de Cusco, es la primera vez que visitan ruinas incas.
TEXTO : JOHANNA HALLIN FOTO : TOR A MÅRTENS
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asi un millón de turistas de todo el mundo visita Cusco cada año. Vienen a ver las excavaciones arqueológicas, seguir los caminos de los incas y admirar las huellas de la cultura del pueblo inca. Josefi na, Luz Garda y las demás chicas recorren los estrechos senderos y escaleras. Al llegar a la ciudad inca Pisaq se sientan junto al templo del sol circular. – Sé que muchas de ustedes se avergüenzan de provenir de un poblado rural, dice Josefi na. ¡Pero miren a su alrededor! Sus antepasados hicieron construcciones en las altas cimas de las montañas y fueron reyes. No es un origen del que avergonzarse. ¡Son princesas! Luz Garda y Sonia se miran y ríen a hurtadillas. Una no se siente precisamente una princesa después de lavar la ropa interior de su empleador todo el día. – Ya sé, dice Josefi na riendo con ellas. A veces sentimos como si no valiéramos nada, en especial cuando el empleador es malvado y el trabajo es pesado. Entonces es aún más importante recordar nuestro origen. Pisaq se encuentra en el valle sagrado de los incas. A través del valle corre el río
Urubamba y aquí crecen al menos quince clases distintas de maíz. – ¿Por qué los incas vivían tan alto en la montaña? pregunta Luz Garda. – Porque la montaña era sagrada y los ricos incas querían vivir cerca del dios del sol, Inti, cuenta Josefi na. Además, era más fácil proteger la ciudad en caso de guerra. – ¿Existía Dios cuando los incas vivían aquí? pregunta Elisabeth. – Sí, eso creo, dice Josefi na. Nosotras somos católicas y creemos en Dios. Pero los incas veían a Dios
en el sol, la tierra, las montañas, las estrellas y el agua. Ciertos aspectos de su religión sobreviven aún. Por ejemplo, para los que vivimos en los Andes es muy importante ser cuidadoso con la naturaleza. – ¿Existía Cusco en tiempos de los incas? pregunta Luz Garda. – Sí, los incas creían que Cusco era el centro del universo, ya que era la capital de su imperio. Las chicas vuelven a reír. – ¡Qué hermosa excursión! exclama Luz Garda. Estoy contenta de saber que tengo de qué sentirme orgullosa.
Una angosta escalinata que sube la montaña lleva a las chicas a la ciudad inca de Pisaq. Inca Kola es la gaseosa más popular de Perú.
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Los incas construyeron terrazas para poder cultivar maíz, patatas y cereales en las escarpadas laderas.
Pueblo de reyes
Si fuera rey inca… “… levantaría una escuela sólo para chicas, sería la mejor escuela del mundo. Con los mejores y más bondadosos maestros y daría a todas muy buena comida para el almuerzo todos los días.” Graciela Games, 12 “… daría a todos los niños solos muchos juguetes. Además no tendrían que ir a la escuela los miércoles, para poder jugar con las cosas nuevas.” Rosalbina Nina Condori, 15
“… ¡construiría un parque sólo para chicos! En él habría toboganes, subibajas, grandes hamacas y los chicos podrían comer todos los dulces que quisieran. Los domingos tendrían que descansar, pero el resto de la semana sería para jugar. Ricos y pobres podrían venir al parque, pero no los adultos.” Vittoria Carreño, 11 år
“… me ocuparía de que ningún niño tuviera que trabajar o hacer cosas feas. Todos los niños podrían jugar durante el día. Por la noche los niños estarían con su mamá y su papá.” Sonia Poña Hoyta, 12
“… repartiría todo mi oro para que nadie fuera pobre. ¡Entonces ningún niño tendría que trabajar!” Zulma Panique Escolante, 14
• La grandeza de los incas sólo duró cien años, pero en ese período reinaron sobre una región que se extendía desde el sur de Colombia al centro de Chile. • Inca significa rey. • Los incas no tenían escritura y no usaban la rueda, pero eran expertos en construir casas de pesados bloques de piedra y llevar el agua de los valles hasta la cima de las montañas. • Las ruinas incas más conocidas, Machu Picchu, que también se encuentran en el valle sagrado, eran la residencia de verano de los reyes incas. La hermosa ciudad de piedra fue olvidada cuando los españoles invadieron Cusco, pero las ruinas fueron redescubiertas por un arqueólogo a comienzos del siglo XX. • Por mucho tiempo el Camino del Inca fue el único modo de llegar a Machu Picchu, pero ahora miles de turistas visitan a diario el lugar en tren o autobús. • La Unesco declaró Machu Picchu patrimonio de la humanidad.
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