Casa vacĂa
Walter Melgar Paz
Casa vacía
En las sociedades andinas la familia no sólo es unidad de consumo, o institución básica de socialización, sino que también es unidad de producción; nos recuerda Enrique Larrea (citando a Efraín Gonzales de Olarte). En consecuencia, el comportamiento individual de sus miembros (en especial en el uso eficiente de los recursos) tiene como objetivo la reproducción de la familia y no del individuo. [1] Las familias de las sociedades andinas que migraron en las décadas del 40 y 50 a Lima, trajeron consigo no solo su cosmovisión y sus sueños, sino también sus prácticas culturales y relaciones sociales, que adaptaron como mecanismo de supervivencia en sus nuevos contextos urbanos. La vivienda como base material de reproducción de la familia, fue uno de los objetos fundamentales en donde se expresa estas prácticas y relaciones (el empleo familiar es otro de ellos). [2] Los jefes de familias de estas generaciones de migrantes, una vez ubicados en el suelo que hicieron suyo (generalmente por ocupación informal), llevaron adelante la construcción progresiva de la vivienda, asumiendo como parte constitutivo del diseño arquitectónico, las ampliaciones sucesivas que den cobijo a las familias que los hijos irían conformando. De tal modo que la vivienda era asumida desde un principio, como la vivienda para la familia ampliada.
Sin embargo, muchas de ellas fueron adquiriendo fisonomía propia en respuesta de las ilusiones que sus fundadores anidaron a lo largo de sus años, y que sin embargo, no llegaron a conjugar con las historias que los descendientes escribieron desde sus autonomías, desde sus propios caminos y formas de asimilación a la vida en la urbe. Así, testigo de ausencias progresivas, la casa se va acostumbrando a los silencios prolongados, o acaso al rumor que se advierte del viento ingresando sigiloso entre las aberturas de los ventanales, ya sin vidrio. Y al final -habitada solo por los recuerdos de los domingos bulliciosos y por los espíritus que la eligieron de mausoleo- la casa vacía sede a la soledad y asume su decadencia y deceso inminente. W.M.P. 31.01.2019
[1] LARREA O., José Enrique. Poblaciones urbanas precarias: El derecho y el revés (el caso Ancieta Alta). Servicios Educativos El Agustino. Serie: creación N° 1. Lima, 1989. Pg 33 [2] Pablo Vega Centeno trabaja esta perspectiva, dando cuenta de relaciones de reciprocidad y elementos simbólicos y ceremoniales como parte del proceso de autoconstrucción de la vivienda popular. Ver: VEGA CENTENO S.L., Pablo. Autoconstrucción y reciprocidad. Cultura y solución de problemas urbanos. CENCA, Instituto de Desarrollo Urbano – FOMCIENCIAS. Lima, 1992.
Fotografías de la casa en donde Manuela Untama y José Paz vivieron sus últimos años, entre 1970 y 2000.
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Walter Melgar Paz Casa VacĂa PerĂş, enero del 2019