Técnicas de Redacción Nancy Arias
Proyecto Final Cuento
José Armando Zuchini Linares - 18003430 Chiquimula 18 / 09 / 20
EL MEDALLÓN DEL DRAGÓN.
Capitulo Uno Llegando a un nuevo hogar En un pequeño reino hace mucho tiempo vivía una hermosa princesita quien llena de ilusiones y una sonrisa especial cautivaba a todos la que la conocían ya que era una persona muy simpática y amable con todas las personas del reino y por sus dulces cualidades también causaba la envidia de todas las doncellas de su edad y aún más de personas mayores. Cierto día al reino de la Princesita llegaron una familia de granjeros quienes habían traído con ellos todos sus animalitos de granja pues había venido de tierras muy lejanas buscando un lugar bonito para vivir ya que sus abuelos pertenecían al pequeño reino de la Princesita, los animalitos eran cuidados por un joven trabajador al que llamaban Bakyto, quién junto con su padre realizaban todos los trabajos de la granja, muy pero muy contentos lo que también provocaba en las demás habitantes del reino cierto celos y envidia por lo que ellos hacían. Por el pequeño reino conocieron de Bakyto y su granja, pues todos hablaban de lo mucho que trabajaba, las doncellas del reino querían conocerle, y él gustoso los saludaba pues aunque ya había transcurrido cierto tiempo no tenía muchos amigos, su amigo y compañero era Juan un primo muy cercano a la Princesita a quién quería como su hermana pequeña, pues habían crecido juntos y habían compartido toda su infancia como hermanos. Juan le contaba a Bakyto todo lo que sucedía en el reino, de las personas mayores quiénes eran y qué hacían, pero nunca hablaba de la pequeña princesita,
aunque Bakyto le preguntara, Juan trataba de cambiar de conversación y siempre se salía con la suya.
Capitulo Dos El Encuentro Llegó entonces la fiesta de primavera donde las doncellas lucían hermosos vestidos y los galanes sus mejores galas, en la fiesta había adornos de mil colores, comida los mejores platillos del reino, música, juegos y todos se divertían mientras iba transcurriendo la tarde, por fin llegó la noche en donde se esperaba la danza de parejas donde si un caballero escogía una doncella podía hacer un compromiso para siempre. Entre la multitud se escurría una pequeña doncella quién quería acercarse lo más cerca posible y observar el baile; esta doncella no era nada más que la pequeña princesita quien se había disfrazado para no ser reconocida fácilmente, pues se había escapado con la ayuda de su fiel dama de compañía Ulda ya que la reina no quería que la pequeña princesita fuera a ese baile, pues pensaba que algún plebeyo podía invitarla a bailar. Se escuchó el repicar de una campana que anunciaba el momento de escoger pareja, todos se quedaron quietos pues observaban con la mirada a quién podían invitar a bailar, Bakyto se quedó congelado pues él observaba a la pequeña doncella y al ver ese lindo rostro angelical, sus bellos ojos como dos luceros en el firmamento, su hermoso cabello que mecía y ahí jugaba con el viento, fue un momento mágico pues al darse cuenta ella que la observaban y vio que Bakyto le sonreía cruzaron sus miradas como dos rayos de luz en la oscuridad, sus corazones latieron más rápido, la respiración se les cortaba, Cupido había hecho muy bien su trabajo pues atravesó a los dos con la misma flecha, la magia seguía y cuándo Bakyto encamino sus pasos hacia aquella hermosa doncella apareció Mara, quién rompió el encanto de sus miradas evitando así el contacto de los dos.Mara era la hija del Primer Ministro un hombre muy malo y despiadado y de igual forma su hija había heredado sus cualidades y todas las personas temían de ella pues una palabra suya podía costarle la vida a alguien que ella deseara.
Inmediatamente se paró frente a Bakyto y fue ella quien lo tomó por la mano y se abrazó a su cuerpo queriendo bailar, en ese preciso momento se armó el barullo toda la gente se alarmó pues los soldados de la reina habían ido en busca de la Princesita porque la reina había descubierto su ausencia en el Palacio Toda la gente estaba confundida y mientras las colocaban para una inspección Ulda tomó por el brazo a la Princesita y de igual forma en que habían llegado se escabulleron entre la multitud para regresar al Palacio. Al llegar al palacio las mejillas de la Princesita estaba cuáles sabrosas manzanas sonrojadas, sudaba de la frente y con la respiración entrecortada. -Princesita, me has desobedecido ¿dónde has estado? replicó la reina con un tono totalmente furiosa. -Madre, yo, esté yo estaba… Tartamudeaba la princesita cuando salió a rescatarle su dama de compañía. -Su majestad, jugábamos en el jardín del palacio, cuando de pronto comenzamos a ser perseguidas por una zorra furiosa que se encuentra entre las flores y corrimos y corrimos hasta perderla. -Guardias, guardias volvió a replicar la reina, buscad el animal que se encuentra entre las flores y tráiganlo aquí de inmediato y tú princesita si no aparece el tal animal serás castigada severamente. Toda la guardia del palacio buscaba desesperados por todo el jardín queriendo encontrar cualquier animal con tal de salvar a la princesita del castigo, la servidumbre buscó hasta en la copa de los árboles sin encontrar ni una sola ardilla, buscaron desesperados durante toda la noche pues la reina se había dormido y los primeros rayos del sol comenzaba a iluminar todo el reino y la reina podía despertarse y preguntar por el animal, la princesita y todos en palacio esperaban temerosos ese momento.
Capitulo Tres Una Persona inesperada -El baile se había suspendido pues los comentarios entre las personas fueron muchos así que decidieron retirarse a sus casas. Al amanecer Bakyto aún estaba impresionado de la dulzura de aquella hermosa doncella de quien sus ojos y su sonrisa habían hecho prisioneros, recordando la magia de ese momento estaba cuando de pronto en la granja apareció Mara, quién fue directamente hacia Bakyto que se encontraba realizando los trabajos de la granja. Ella misma se presentó y aunque no habían preguntado nada comenzó a relatar lo siguiente. Mara >
creo que te he salvado la vida y a tu granja y no escuchado que me lo agradezcas.
Bakyto >
no sé de qué me hablas, la verdad anoche te vi por un momento, pero nada más.
Mara >
no puedo creer que seas tan desconsiderado acaso no sabes a quién estabas viendo, cuando yo afortunadamente te detuve.
Bakyto >
ha fuiste tú perdóname, pero no me di cuenta, estaba cautivado por la joven más hermosa que hay sobre la tierra y te confieso que aún siento su mirada y su sonrisa aquí en mi corazón.
Mara >
JaJaJa a eso me refiero acaso no te diste cuenta de que era la malvada princesa.
Bakyto >
cómo, ella es la princesita, la gente no exagerada y creo que es más bella de lo que dicen, claro que lo sé, sí que lo es.
Mara >
a eso me refiero ella usa esos trucos para que se le acerquen para que su prometido, Zon-Zon el hijo del terrateniente más poderoso del reino viniera y acabará con tu granja, con tus padres y contigo principalmente ella siempre usa ese mismo truco pues se divierte como Zon-Zon la cela y la protege, no creas lo que dice la gente pues si no dicen nada es por temor a que les pase lo mismo.-
Bakyto >
creo que tú estás loca, como alguien, así como ella puede ser tan malvada como tú lo afirmas.
Mara >
no lo crees? deja que te cuente…
Y así Mara comenzó su gran relato de mentiras y cizañas en contra de la Princesita ya que le tenía mucha envidia y en realidad el truco era de ella, para evitar a toda costa que Bakyto y princesita llegaran a conocerse, además se encargó de advertir muy bien entre todas las doncellas que Bakyto sería solo y únicamente para ella y que le iría muy mal a quien tratará de ser amistad con él. El tiempo continuó su camino y pasaron los días y los meses y Mara seguía buscando a Bakyto todo ese tiempo, mientras en el Palacio la pequeña princesita había sido castigada por la reina quien había dispuesto encerrar a la princesita junto con su dama de compañía en una de las habitaciones de la parte trasera del palacio, una de las cuales se encontraba a una altura de cuál no podrían escapar y que además tenía una vista hacia el río. Fue un castigo muy duro pues la pequeña princesita le gustaba salir por el pueblo y sonreír, saludar y conversar con las personas lo que ya no podía soportar, Así suplicó a la reina que le permitiera una visita tan sólo una visita para poder conversar con alguien más, a lo que la reina accedió y se había dado cuenta de que su cruel castigo había durado ya mucho tiempo, pero su preocupación mayor era que el rey estaba completamente diferente comenzaba a transformarse de Rey bueno y noble en un tirano y es que la bruja del Norte estaba lanzando un fuerte hechizo sobre el reino.
CAPITULO CUATRO Un deseo cumplido La Princesita pidió ver a Juan a quien esperaba con muchas ansias pues la magia de aquella noche de primavera aún perduraba en ella como la misma intensidad cuando cruzó su mirada con aquel joven caballero que le había robado el corazón. ¡Lo sabía, Juan, ¡yo sabía que él era Bakyto! exclamó La Princesita llena de alegría y emoción porque su corazón no le había fallado y por él quien tanto tiempo de castigo se hizo corto pues la sola esperanza de poder verle otra vez mantenía su espíritu fuerte y lleno de ilusión. Juan le contaba de cómo se hicieron amigos cómo jugaban juntos y que ahora ya no platicaban como antes porque él únicamente andaba por todas partes con Mara y que no tenía tiempo para nadie más. Dentro de la Princesita se escuchó un tremendo estruendo como de muchos rayos al mismo tiempo, su corazón se hacía pedazos al escuchar aquellas palabras, se perdió su mirada y Juan comprendido el dolor que le había causado y buscó cualquier excusa para retirarse lo que la princesita accedió pues ella tampoco deseaba seguir platicando y no quería expresar más su sentir delante de Juan, así que le dijo que lo acompañaría hasta la puerta de la habitación, cuando Juan se retiró, ella se quedó recostada en la puerta pensando en aquellas palabras. PRINCESA- exclamó Mara con un tono fuerte y arrogante, sólo vine a advertirte que Bakyto es mío y de nadie más. La Princesita no contestó palabra únicamente clavó su mirada en ella como de fuego y de golpe cerró la puerta de su habitación. Tres días habían pasado ya y la princesita lloró y lloró hasta más no poder, aunque ya la reina retiró su castigo la pequeña princesita se negaba a salir de su habitación, es un día hermoso princesita el sol resplandece como nunca, el aire es fresco exclamó Ulda, ven acércate al balcón un poco de sol te vendrá muy bien. Sentada en el balcón los Pajaritos se acercaban a cantar y a silbar para tratar de parar las incontenibles Lágrimas de aquellos tristes ojos brotaban.
Luna blanca estaba perdido, un ternerito de la granja de Bakyto quién había salido desde muy temprano a buscarle y al que había encontrado muy cerca del río, de regreso a casa se encontraba cuando escuchó el llorar de alguien, sigilosamente se acercó entre unos arbustos y de nuevo volvió a ver el angelical rostro del que nunca se había olvidado. ¿por qué lloras Princesita? preguntó con reverencia. Por arte de magia nuevamente el llanto paró, y su corazón latiendo fuertemente que podía escucharse por todo Palacio respondió: no, no lloro, el aire a lastimado mis ojos, pero nada más, pero tú qué haces por aquí acaso no temes que el Primer Ministro pueda reprenderte. Y en un abrir y cerrar de ojos el joven caballero había subido hasta el balcón de la Princesita. -Déjame ver que hay en tus bellos ojos, dijo el joven y al contemplar el brillo de sus ojos el que siempre había guardado en su corazón comprendió que todo lo que Mara había dicho de ella eran calumnias para apartarla de ella y sin pensarlo de los labios de la Princesita robó un beso. -Los guardias, los guardias, gritó Ulda desesperada y con la misma rapidez con la que subió, bajó de inmediato el joven caballero tomó en sus brazos a luna blanca y con un guiñar de ojo se despidió de su hermosa princesita. Nuevamente sonreía la Princesita y el mundo se llenaba de colores todo en Palacio se alegraron mucho pues la pequeña princesita contagiaba a todo el mundo con su alegría.
CAPITULO CINCO EL ESCAPE Sin embargo, el rey estaba bajo la influencia de la malvada bruja quién obligó al rey a reemplazar a su Primer Ministro por ella y así tomar el poder sobre todo el reino, sin vacilar la reina tomó a la Princesita, Ulda, dos guardias y escapó al reino vecino de Cortázar donde buscó asilo y protección la que no dudaron en proporcionarle. Al poco tiempo se rumoró por todos lados del compromiso de la pequeña princesita con el príncipe de Cortázar, aunque contra su voluntad la reina accedió para proteger a su pequeña hija El reino de la Princesita se había vuelto frívolo y oscuro, el rey había sido destronado por la malvada bruja y aún más en las montañas cercanas al reino apareció un dragón que amenazaba con destruir todos los poblados del reino, el hechizo de la bruja tocaba los corazones de las personas las que perdían la ilusión y la alegría así era como ejercía su dominio pero su poder no estaba completo pues el trono estaba vacío y ella no podía ocuparlo así mandó a traer a Rina su única sobrina quién siendo muy bonita tenía el corazón tan negro como su malvada tía. Proclamó que cualquier caballero que lograra acabar y destruir al dragón que habitaba las montañas concedería la mano de su sobrina y sería el rey de todos sus dominios, llegaron muchos caballeros y de hermosas armaduras y además la bruja les otorgaba armas mágicas para que no fallaran en su intento, pero quién lo intentaba nunca más regresaba.
Capitulo Seis Una Esperanza Mientras tanto la pequeña princesita estaba muy preocupada por su padre que aunque lo había visitado a escondidas de la reina en un pequeño bosque que unía a los dos reinos no sabía nada de él, entonces decidió ir en su busca, aprovechando su diario paseo a caballo con su dama de compañía se internaron en el bosque, poco había caminado cuando encontraron a un anciano de largas barbas y cabellera blanca quien angustioso les pidió un poco de agua así la princesita mando a Ulda a un Arroyo cercano a traer un poco de agua fresca, aunque no quería dejarla sola fue de muy buena voluntad. Acércate bella y pequeña princesita, sé que es lo que te preocupa sólo tú puedes salvar tu reino ve al camino que conduce a las montañas y espera que un valiente caballero te represente y pídele que no destruya al dragón porque él tiene el secreto para salvar tu reino, pero él tiene que pedirte ser tu caballero no puedes escoger lo tú. -Princesita, aquí está el agua, interrumpió Ulda Y el anciano había desaparecido, con un poco de temor regresaron al castillo y sin comentar una palabra con nadie pasaron varios días pensando en lo que en el bosque les había sucedido. La malvada bruja llamó a su sobrina y le dijo, sé porque he fallado tanto y es que tú debes encontrar un corazón donde influyas tú, lo domines y lo manejes y sé quién puede ser, así mandó a Rina a la granja de Bakyto y fingiendo estar descompuesto su carruaje llamó la atención de él para que le ayudara. En realidad, Bakyto tenía destrozado su corazón pues sabía que su bella princesita pronto sería la reina de Cortázar, pero sí esperaba que fuera muy pero
muy feliz pues tendría todo un reino mucho más grande y él únicamente tenía su granjita y sus animalitos. Era lo que Rina buscaba para su propósito pues sin tiempo que perder comenzó a influir en el corazón de Bakyto quién muy corto tiempo perdía sus cualidades, su rostro amable por un gesto serio, su alegría por preocupación y hasta el trato con sus animalitos los que se sentían muy tristes y no sólo ellos, su padre estaba enfermo y la tristeza apresuro su partida, así quedó solo Bakyto, su madre y sus hermanas en la granja, lo que Rina no le importó si no que lo único que quería era que le cumpliera sus caprichos fue sentía que su fuerza estaba aumentando a cada momento.Bakyto estaba desconcertado y no sabía qué hacer para librarse de esa influencia que aunque muy confundido siempre cumplía los caprichos que le pedían, cierto día cerca de las montañas andaba en busca de capullos de rosa que Rina quería y que sólo se daban en ese lugar pues la gente ya no se acercaba ni vivía cerca del lugar pues la furia del dragón había aumentado y los caballeros ya hacía un tiempo que dejaron de intentar ser los reyes de los dominios de la malvada tirana de tal forma que era un lugar solitario y nadie se encontraba por esos rumbos.
Capitulo Siete Quiero ser tu caballero La Princesita había realizado cuatro viajes al lugar que el anciano le había indicado en cada uno de ellos ponía todas sus esperanzas por que apareciera su caballero esperado y todos los viajes regresaba sin ánimo de nada, desconsolada decepcionada pues no creía tener ya una tan sola esperanza y aunque en realidad no quería realizar el quinto intento pues pensaba que su respuesta sería la misma y que de ser así ya nunca más volvería a intentarlo pues sus esfuerzos estaban agotados y de verdad estaba muy triste y sin realizar ningún preparativo como antes emprendió su viaje hacia la montaña. Sin imaginarse el cambio de su suerte esperaba sentada en una fuente de cristalina agua cuando vio que se acercaba alguien, no podía creer que ese mismo día encontraría lo que tanto esperaba cuando se aproximó más qué sorpresa tan grande ¡Bakyto! exclamó la Princesita, ¡Bella Princesita! exclamó Bakyto, qué haces por estos lugares, el príncipe debe estar muy preocupado. -Me preocupa más mi pueblo, dijo la princesita, estoy cansada de esperar un noble caballero que luche por mi pueblo no por ambición a un trono.
-Aún piensas en nosotros, y el nuevo reino por el que te fuiste, lo tendrás todo con el príncipe y un reino más grande, acaso no eres feliz por eso. -Feliz, no en ningún momento, he estado sola y he sufrido mucho porque al dejar mi reino dejé mi corazón, mi corazón que se quebró en mil pedazos por haberte dejado y ya no verte más Y porque sé de tu relación con Rina. No puedo creer lo que escucho, pensé que tú eras feliz, y con Rina la relación yo sé que no es buena pero no he podido apartarme de ella; dame una oportunidad bella princesita, yo pelearé por ti siento qué muy dentro de mí hay una luz nuevamente, déjame ser tu caballero. Al decir estas palabras la Princesita se estremeció y sintió como si en sus venas recorría fuego, el brillo de sus ojos aumentó y el palpitar de su corazón aumentaba, había encontrado su valiente caballero de verdad como lo había dicho el anciano. Mientras en el Palacio Rina sintió como había de nuevo luz y brillo en el corazón del valiente caballero y que todo lo oscuro que ella estaba influyendo perdió toda su fuerza y antes que la malvada reina se diera cuenta escapó hacia las tierras de donde había venido, no sin antes pronunciar que no dejaría al joven caballero hasta que ella lo deseara. -De verdad pelearías por mí, en realidad lo quieres hacer, debes de estar muy seguro de eso, que de lo contrario yo moriría de pena, dijo la princesita al joven caballero. -Sí lo estoy, por ti estoy dispuesto a todo y no necesitó de gran armadura, eres tú quien me das la fuerza, la confianza y el valor para enfrentarme a lo que sea, porque esta vez no voy a perderte. -Sube a la montaña y no enfrentes al dragón, búscale y no le muestres miedo porque él tiene el secreto para acabar con la malvada bruja. Con su valiente coraje con toda su fe puesta en el amor a la princesita se encaminó hacia la cima de la montaña sin vacilar en cada uno de los pasos que daba, el atardecer estaba puesto en el horizonte y mientras más caminaba, la cima parecía estar más alejada, el frío de la noche le llegaba hasta los huesos, el cansancio desfallecer por algunos momentos pero en su mente se reflejaba el angelical rostro de la bella princesita y las fuerzas regresaban con más energía sin bajar el ritmo de su ascenso; se acercaba a la media noche y la luna llena en lo alto del cielo dejaba sentir en las sombras que reflejaban las inmensas rocas como el temor se expresaba en cada una de ellas.-
Se detuvo por un momento para respirar pues la altura y el aire frío de la noche cortaban su acelerada respiración así decidió tomar un corto descanso en una pequeña planicie, cuando ya había recobrado el aliento, sintió un escalofrío por todo el cuerpo, el cielo se había cubierto de negras nubes y en pocos segundos se vio en una oscuridad completa y de repente vio como aparecían dos brillantes bolos rojas y la terrible oscuridad. -Los ojos del dragón, pensó el joven caballero y recordó las dulces palabras de la Princesita - no le demuestres miedo, y por arte de magia se armó de valor. -Qué es lo que quieres, se escuchó una estruendosa voz y vio como una lengua de fuego salía de una inmensa boca. -Soy el caballero de la bella princesita del reino que tú amenazas con destruir, dijo con voz valiente pero Cortés, y he venido hasta aquí a pedir tu ayuda. -Este reino debe ser destruido pues la gente ha perdido su corazón y la maldad tiene que ser acabada, dijo el dragón estruendosamente. -No, no, contestó el joven caballero, las personas son buenas, pero están bajo un malvado hechizo, yo mismo lo estaba, pero he recobrado el amor, La fe y la esperanza, no lo hagas por mí sino por la princesita que ha puesto toda su confianza en ti para salvar su reino y todo lo que en él habita. -Y quién es esa princesita que ordena mi ayuda. gruñó el inmenso dragón. -Es el ser más dulce sobre la Tierra, en sus ojos encontrarás el brillo de las estrellas, sus cabellos juegan con el viento, su sonrisa te contagia y sus labios son como la brisa fresca de la mañana, y no te ordena sino suplica nos reveles el secreto para acabar con la malvada Hechicera. -Me me ha conmovido tu relato y ya te he dicho que las personas han perdido su corazón y en ti sólo hay la
mitad de un corazón estás dispuesto a enfrentar una prueba, pero si fallas jamás volverás a ver a tu princesita y todo será destruido. -Sí, estoy dispuesto entonó valientemente el caballero, no fallaré. -Déjame ver dentro de ti y si tus sentimientos son tan sinceros como aparentas habrás pasado la mitad de la prueba deberás encontrar la otra mitad y con un solo corazón desaparecerá el hechizo y su hechicera y nada ni nadie podrá destruirte mientras seas uno sólo, cierra tus ojos y veré dentro de ti. El joven caballero se paró firmemente, empuñó sus manos y cerró sus ojos experimentó el frío más intenso, luego el fuego más ardiente y manteniendo su posición comenzó a escuchar los latidos de su propio corazón como la erupción de un volcán, en su interior pudo ver entre un mar de fuego como emergía un nuevo corazón y luego como de un solo tajo lo devoró el dragón, la montaña entera pareció explotar. Un silencio absoluto se sintió por un lapso de tiempo, amanecía y el primer rayo del sol se posó en el rostro del joven caballero que se encontraba postrado en el suelo desfallecido, poco a poco recobró el conocimiento y en su pecho un medallón con las marcas del dragón sólo de una de las caras del mismo, aún aturdido por lo acontecido comenzó a descender de la montaña lentamente. La princesita había salido a buscarle pues estaba muy preocupada y al verle venir, desmontó rápidamente de su corcel blanco y corrió llorando a los brazos del joven caballero, entre lágrimas y risas se estrecharon fuertemente y en un profundo beso sintio que su pecho se quemaba y al ver el medallón un corazón se grababa en otra cara, ella era el complemento del secreto del dragón y sin comentar sin decir nada sabía lo que en realidad sucedía la pequeña y bella princesa y el joven caballero eran el verdadero secreto para romper el malvado hechizo; de inmediato montaron sobre el corcel blanco de la bella princesita quiénes a todo galope se dirigieron sin vacilar hacia el Palacio Real de la princesita.
CAPITULO OCHO EL VERDADERO AMOR La malvada tirana descubrió lo que sucedía y envió a toda la guardia que detuviesen aquel Corcel y quienes lo montaran a como diera lugar; por ningún motivo y ningún obstáculo detuvo el galope del valiente caballo, Bakyto y la Princesita, pues como lo había dicho el dragón en un solo corazón no había nada ni nadie que obstruyera su paso, al llegar al Palacio toda la guardia resguardaba las puertas el joven caballero y la pequeña princesita desmontaron se tomaron de las manos las cuales apretaron fuertemente y sin vacilar en sus pasos se dirigieron hacia dentro del palacio, la guardia no mostró resistencia pues al paso de la hermosa pareja se postraban en señal de reverencia y así llegaron hasta el salón principal donde estaba la malvada bruja quien en tono altanero dijo.Crees que un par de ingenuos como ustedes pueden acabar conmigo, acaso no saben quién soy, dijo la bruja en un intento desesperado. Y cuando la bruja vio el medallón que llevaba aquel noble caballero rayos de Luz comenzaron a salir de él y con ellos la bruja desaparecía y de pronto un solo destello y luminoso cubrió de inmediato todo el reino acabando de inmediato con la bruja y su hechizo con Rima y su advertencia por y para siempre. El sol volvió a brillar nuevamente en el reino las flores esparcieron su candor las aves su canto las personas la ilusión y la esperanza y los animalitos el amor de su amo. La paz y la felicidad estaban presentes, el temor del dragón había terminado todo volvió a ser como antes y tal vez mejor que antes pues un nuevo futuro comenzaba para todo el reino. Y así El joven caballero Bakyto y La bella y pequeña princesita fueron felices para siempre y con ellos la paz de todo el reino.
FIN. Fradaliri