“Then, as it was, then again it will be and though the course may change sometimes, rivers always reach the sea. Flying skies of fortune, each a separate way, on the wings of maybe, downing birds of prey. Kind of makes me feel sometimes, didn’t have to go but as the eagle leaves the nest, got so far to go. Changes fill my time, baby, that's all right with me...”
Ten Years Gone, Led Zeppelin (1975)
NÚMERO 43 DÉCIMO ANIVERSARIO
DIRECCIÓN Olga Àbalos JEFE DE REDACCIÓN Isaac Vilalta DIRECTOR DE ARTE Enric Adell TEXTOS Olga Àbalos, Laura Álvarez, Juanfran de la Cruz, Javier Martínez de la Puente, Juan Antonio Flecha, Laura Meseguer, India Paine, Marcos Pereda, David Rovira, Álvaro Rubio, Ramon Usall, Isaac Vilalta FOTOGRAFÍA Oriol Bastista, Javier Martínez de la Puente, Brazo de Hierro, Juan Antonio Flecha, Cor Vos, Chris Auld, Guillem Casanova, Matias Novo, José Luis Mirón, Iván Arribas, Toni Grases PORTADA Enric Adell ILUSTRACIONES Enric Adell, Mari Fouz IMPRESO POR Agpograf, S.A.
DISTRIBUCIÓN: Jot Down geli.domiguez@jotdown.es VOLATA RADIO PODCAST podcast@volatamag.cc wearensn.com CONTACTO GENERAL redaccion@volatamag.cc SUSCRIPCIONES club@volatamag.cc PUBLICIDAD publicidad@volatamag.cc
© Hautacam 94, SCP, 2024 © Cultura Dispersa, SL, 2024 ISSN 2385-3654 ISBN 978-84-09-63575-7 Depósito Legal: DL B 15920-2014 Queda prohibida la reproducción total o parcial sin el consentimiento de las empresas editoras y los autores.
PARA LEER VOL ATA EN FORMATO DIGITAL: www.volatamag.cc
Felicita al equipo Decathlon AG2R La Mondiale por su excelente actuación por carreteras españolas.
CONTENIDOS
14
28
EDITORIAL
EN MODO FLECHA
La lucha y el tiempo
Peregrinaje ciclista en Flandes
por Olga Àbalos e Isaac VIlalta
por Juan Antonio Flecha
16
LA INSTANTÁNEA
Mundial de MTB de Andorra
56
El último Giro de Marianne Vos por I.Vilalta
36
Una década en cifras por O. Àbalos e I. Vilalta
por Javier Martínez de la Puente
18
EN UNA ESQUINA DEL TIEMPO
El deporte nos hará mejores
38
Hace diez años... por Álvaro Rubio
por Laura Meseguer
20
58
CHUPARRUEDAS
Quién necesita drogas por Ander Izagirre y Mari Fouz
Inmortalizando un cambio de madera
22
por Brazo de Hierro
DESPUÉS DEL CICLISMO
68
Daniel Oss: “¡Fuera la radiolina!”
LA FUGA
por Isaac Vilalta
Costa Brava y Vallter 2000
44
Diez años no es nada, pregunten a Gino Bartali por Marcos Pereda
48
12
por David Rovira
82
LA MIRADA MATÉ
Mi última Vuelta por Luis Ángel Maté
84
La histórica Emakumeen Bira por un triplete de leyendas
La lucha obrera que detuvo el paso del Tour
por Laura Álvarez
por Ramon Usall
VOLATA
HISTÓRICA
Nº 43
ESPECIAL PORTUGAL
90
124
Ben-bidos a Portugal
SIDI: Nueva era
por Juanfran de la Cruz
por O. Àbalos
92
132
Portugal-España, tan cerca, tan lejos
GALERÍA
Mural ilustrado en el Canyon Factory Service
100
por Enric Adell
Joaquim Agostinho
102
Infografía: los portugueses y La Vuelta
108
Rui Costa, el último portugués ganador
por Enric Adell
110
Nelson Oliveira, el hombre Vuelta lusitano
112
104
Portugal e seus estruturas desportivas CONTENIDOS
134 COMBINADA
Lisboa como punto de partida
Manillar Deda Alanera RS, Gobik y gravel en Flandes
118
144
Tres propuestas ciclistas al otro lado de la raia
COMBINADA
Redes, Letras y Fotogramas por A. Rubio
13
Nº 42
VOLATA
Nº 43
EDITORIAL
La lucha y el tiempo Olga Àbalos e Isaac Vilalta equipo VOLATA
En la primera editorial que publicamos en la historia de la revista, en aquel número 1 que salió a la venta en julio de 2014, intentábamos justificarnos por haber empezado a publicar una revista en papel en un momento en el que el sector editorial no estaba pasando precisamente por su mejor momento. En aquel texto introductorio, que titulamos “La lucha y el tiempo”, nos preguntábamos: “¿Por qué luchar por una forma de periodismo sereno cuando parece que nuestros ojos ya no soportan mantener la atención más allá de los pocos segundos que requiere leer un tuit?” Entonces —ilusos nosotros— parecíamos tener muy clara la respuesta. Entre otros motivos, nos escudábamos en el hecho de que “somos unos románticos, tozudos y que creemos en el oficio de contar la cosas”. Diez años más tarde, y más viejos, el sector editorial tampoco es que esté para tirar cohetes, quizás ese romanticismo se ha aminorado —cosas de la edad—, pero la tozudez y la creencia en que esto tenía un sentido son hoy en día más grandes. Y, además, hemos aprendido tanto de este oficio... Por entonces todavía no sabíamos que nos costaría años y esfuerzos conseguir que las marcas se interesaran por nosotros, que tendríamos que superar una pandemia y que la resiliencia y el estoicismo serían nuestros grandes aliados. Del mismo modo que tampoco sabíamos que diez años más tarde aún estaríamos aquí, publicando contenidos para una fiel comunidad de lectores que nos han permitido ir creciendo, con libertad y confianza, poco a poco, y que nos han ayudado a estar presentes en cinco Tour de Francia y tres Vuelta a España, tres Tour de Francia Femenino y muchas más carreras. Del mismo modo, tampoco sabíamos que veríamos crecer y florecer a tantos compañeros periodistas, fotoperiodistas e ilustradores. En aquella misma editorial también escribíamos: “Editar una revista es otra guerra de trincheras con muchos frentes abiertos. Uno de ellos es el reto de convertir las fantasías de un grupo de enfermos de ciclismo en una apuesta clara por el periodismo cocinado a fuego lento”. Una década más tarde, seguimos sufriendo de la misma enfermedad y seguimos protegiendo nuestra trinchera. Como decía el gran periodista Josep Maria Huertas Claveria, “cada mesa, un Vietnam”, haciendo referencia a la capacidad del periodista de resistir desde su mesa de trabajo, sea cual sea. EDITORIAL
Ahora, en 2024, en esta editorial os proponemos una pequeña oda al 10, curiosamente un dorsal que no aparece en las listas de inscritos de la mayoría de las grandes carreras. En ciclismo, los números pertenecen a otra categoría: los kilómetros, los vatios, los segundos de diferencia o los dientes de un piñón. A diferencia de otros deportes, el 10 no tiene ninguna reminiscencia histórica, no encumbra a ningún jugador, a un dios a quién idolatrar. Pero para VOLATA, el 10 quedará para siempre grabado en nuestro imaginario. La década que nos ha precedido está llena de aprendizajes, muchos de ellos gracias a todos los errores cometidos. Sin ser conscientes, nos hemos repetido infinidad de veces aquellos versos de Samuel Beckett para aprender a fracasar mejor. Este ha sido un camino en el que nos hemos juntado con lo mejor que nos ha pasado, todos vosotros. Los lectores, especialmente la versión premium que representáis los suscriptores, nos habéis ayudado con vuestros comentarios críticos pero cariñosos, punzantes pero dulces. En momentos de debilidad —que los hemos tenido—, un correo, un tuit o un mensaje, nos ha animado y nos ha recordado que todo el esfuerzo ha valido la pena. Aunque fueran simplemente para criticarnos, nos han ayudado a encarar los errores para mejorar. En esta década hemos aprendido que VOLATA es algo más. Sí, es un proyecto periodístico, pero también es una relación humana. Con vosotros —aunque es un poco rara en este caso, porque no os vemos las caras—, con todos los protagonistas a quién hemos entrevistado —¡cuántas historias personales esconde el arte de la entrevista!—, y con nuestros colaboradores, una pieza indispensable para que funcione el engranaje. Cuando empezamos, en ese momento en que VOLATA era una montaña de ideas traducidas en un papel en blanco, a todo el mundo le pedíamos lo mismo, paciencia y confianza. A los colaboradores, a las marcas, a los suscriptores. Nos sentíamos como aquel artesano que planta su parada en el mercado sin nada que ofrecer, pero que va gritando: “¡Compren esto, vengan con nosotros, será bueno!”. Nunca olvidaremos las miradas de perplejidad de nuestro alrededor, pero tampoco la creencia en que de nuestras promesas, ilusión y ganas de trabajar acabaría saliendo la criatura más bonita del mundo. Estamos listos para afrontar diez años más de VOLATA. ¿Os apuntáis? 15
LA INSTANTÁNEA
16
VOLATA
Nº 43
Campeonato del Mundo de MTB de Andorra 2024 fotografía y texto de
Javier Martínez de la Puente
Era una de las favoritas y todos los fotógrafos que fuimos a cubrir los mundiales de mountain bike de Pal Arinsal en Andorra teníamos muy claro que era uno de nuestros objetivos. Pauline Ferrand-Prévot no corría su último Mundial de MTB sino que también corría su última carrera en esta disciplina. No sé cuántas veces la habré fotografiado en los últimos nueve o diez años... Sabía que esta vez sería la última, así que aunque tenía una agenda muy llena, y en ese momento pasaban otras cosas, me pude escapar unos minutos y me situé en un punto del circuito en el que había un par de curvas seguidas para poder inmortalizar el paso de Pauline en la prueba del Short Track. Recuerdo que iba en las primeras posiciones, y cuando pasó por delante del objetivo mantenía su particular lucha con la británica Evie Richards, que se terminó imponiendo al esprint a la francesa, que acabó segunda. En cualquier caso, el resultado es lo de menos esta vez, ya que cuando sabes que lo que estás viviendo será la última vez que lo veas, es algo especial. Tiré todas las fotos que pude de este momento que duró apenas unos segundos. En el mountain bike va todo tan rápido que tienes que saber estar preparado, con la posición y perspectiva bien estudiada y el material a punto para cuando llegue la oportunidad. Además, luego ya no tuve ocasión de fotografiarla en la prueba XC, en la que Ferrand-Prévot estuvo muy discreta. Así que me alegro de haber podido estar ahí unos minutos en esa curva LA INSTANTÁNEA
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DESPUÉS DEL CICLISMO
Daniel Oss “¡Fuera la radiolina!” A lo largo de su carrera deportiva, DANIEL OSS (Trento, Italia, 1987) ha sido un fiel escudero de grandes campeones como Peter Sagan. Ha ganado poco, pero, curiosamente, su primera victoria como profesional fue en 2010 en el Giro del Veneto por delante del eslovaco. A finales de 2023 se retiró como ciclista profesional y ahora compite en gravel. Oss es un ciclista diferente, con inquietudes que van más allá del ciclismo, y con una afición especial por la música. En su perfil de Instagram se define como “professional punk & cyclist dreamer”. Texto de ISAAC VILALTA Fotografías de ORIOL BATISTA
22
VOLATA
Nº 43
¿Qué significa tu bio en tu perfil de Instagram? Es la pregunta del mes, ya me la han hecho antes —risas—. Tiene una parte de obviedad, ya que soy un ciclista profesional. Pero luego, si busco un poco más dentro de mí, veo más a un soñador que no un ciclista que es Campeón del Mundo o que gana en Flandes. En el final de mi carrera deportiva, probablemente, me he vuelto más un soñador que un profesional. ¡Porque sueño mucho! Y sobre el punk, bueno… Me refiero a una forma de ver las cosas, un modo de entender el ciclismo, de practicarlo, de transmitirlo a la gente… El punk aparece en un momento en que el rock’n’roll estaba en vías de cambio; surge como algo más alternativo, más crudo y básico, al mismo tiempo. Y creo que esto también me representa. Pero el ciclismo profesional requiere ser muy metódico, seguir unas pautas, y el punk desobedece. Esto pasa mucho más ahora que en toda la historia del ciclismo. Está claro que como ciclista tienes que ser serio y cumplir con unas normas, pero también el punk tiene un ritmo, sus pausas… Creo que me representa, cómo conecta con las personas. Me gusta definirme como un profesional punk. A parte del punk, ¿te gustan otros estilos musicales? El rock’n’roll en general me gusta. Cuando era un niño pasaba mucho tiempo con mi primo y él me dejaba CDs de Red Hot Chili Peppers y de todos esos grupos californianos de punk rock, o incluso más melódicos, como Sum 41, Offspring y todo eso. Me gustaban mucho y coincidió con mi época de adolescente, en un momento en que tenía que entrenarme y ganar, y esta música me motivaba. Claro, son los años de instituto, una fase de la vida que te marca mucho. Sí, exactamente. Está bien empezar hablando de música porque, normalmente, la relación periodista-ciclista es mucho más fría, siempre siguiendo un mismo patrón en las preguntas. Lo sé, lo sé. Y es interesante porque justo ahora lo estoy descubriendo ya que empiezo a dedicarme a la comunicación y veo que estoy en el camino del medio, cambiando un poco de lado. Me gusta hablar con los corredores profesionales, pero siento que hay algo diferente. ¿Te gusta comunicar? Sí, me gusta. DESPUÉS DEL CICLISMO
¿Y qué estás haciendo? Sobre todo, estoy generando contenidos en YouTube y en diferentes redes sociales, donde a menudo interactúo con la gente. Empecé a hacer cosas con el Tour de los Alpes. En esta última edición la organización me pidió si podía hacer un par de entrevistas. Y, después, bueno, colaboraciones con alguna televisión local, con radios… Por ahora, poca cosa, aparezco como invitado para hablar de ciclismo. Y en este Giro d’Italia voy a cubrir cinco etapas desde la moto para Eurosport [N. del Ed.: la entrevista la realizamos justo al inicio de este pasado Giro]. Me llamaron y... ¿por qué no intentarlo? Has sido profesional durante quince temporadas. ¿Sentías que era el momento de dejarlo? Sí, era el momento. Ya no necesito estar en el pelotón, aunque me gusta mucho ver las carreras, me gusta seguir la actualidad. Pero ya no lo necesitaba para ser feliz, porque, siendo honesto, me ha aparecido esta oportunidad con el gravel que me da un punto de calma y, al mismo tiempo, me mantiene en la rutina del deporte. Me gusta estar en forma, pero con más tranquilidad, con más oportunidades. Por ejemplo, lo que te decía antes, puedo abrir la puerta de Eurosport, a trabajar con la organización del Tour de los Alpes. Y también me gusta estar en contacto con las marcas, los patrocinadores, ver cómo se desarrolla el negocio del ciclismo. Es algo que me encanta. Me gusta descubrir cosas nuevas, entender, aprender cómo funciona… Soy curioso, tengo muchas inquietudes. En tu futuro más inmediato aparecen negocios como, por ejemplo, un resort en Zanzíbar. Y tus planes también pasan por el gravel. Pero, ahora que tu vida te invita a mirar después del ciclismo, ¿no piensas en cómo empezó todo? ¿Cómo llegaste a ser ciclista? Naciste en Trento, una zona de montaña, pero nunca has sido un escalador... Seguramente esto no signifique nada, la gente siempre me ha dicho que mi genética era esta, la de ser un tipo grande. Además, mi familia tiene una pizzería así que probablemente haya comido mucha pizza —risas—. Mira, de niño me dedicaba al patinaje sobre hielo, pero cambié y empecé con la bicicleta. Y me enamoré de este deporte, de la gente, del grupeto de amigos. Yo era muy social y el patinaje era muy solitario, muy frío. Vale, en invierno estaba bien, pero el ciclismo estaba mucho mejor. Si recuerdo cómo fue aquella época, en cómo empezamos, veo que fui muy feliz. Ahora, el ciclismo
tiene problemas, falta dinero, no hay tantas competiciones, faltan niños que quieran competir, y me da un poco de pena. Me gustaría ver más niños interesados en el ciclismo. ¿Estás pensando en hacer algo? Sí, de hecho, siempre he ayudado a mi club de toda la vida. Incluso ahora, la licencia que tengo es con mi antiguo equipo, el US Aurora de Trento. Es un club antiguo y pequeñito, pero te permite sacarte la licencia élite. No lo hago a cambio de nada, me permite mantener esta conexión, esta sintonía con ellos. Y pongo algo de dinero para ayudar a los niños, les consigo material como cascos, bicicletas... Me gustaría hacer más, pero tengo poco tiempo. Es curioso porque siempre te has mostrado como alguien a quién le gusta viajar, recorrer el mundo, conocer gente nueva, descubrir nuevas experiencias... Sí, pero al mismo tiempo siempre he buscado estar conectado con mis raíces. He vivido toda mi vida en Italia. Siempre he tributado en Italia, ahí tengo mi casa, aunque, al mismo tiempo, he viajado tantísimo… Me gusta viajar, pero cuando estoy lejos de mí hogar me gusta pensar en volver a casa. Creo que el viaje es importante, por mi trabajo he estado por todo el mundo y en todos los sitios he estado bien, siempre poniéndome al mismo nivel de la gente que he conocido. Pero tengo claras mis raíces, donde está mi familia, qué ha hecho mi abuelo y mi padre en la vida… Y esto me da fuerza. Me gusta esta conexión conmigo mismo. Hablando de conexiones con tu gente más cercana, una de ellas es Peter Sagan. Repasando tu historial, veo que has ganado muy pocas carreras, solo dos, además de una clasificación de las metas volantes en el Giro d’Italia. Y tu primera victoria fue en tus inicios y ¡justo por delante de Peter Sagan! En 2010, en efecto. Y la segunda victoria fue en Colorado, en una volata por delante de Elia Viviani. Son dos grandes amigos a quien siempre he ayudado mucho. Bueno, también he tenido buenas actuaciones en las clásicas del norte; una vez hice quinto y otra vez octavo en la Gent-Wevelgem y en el Tour de Flandes siempre intenté dar lo máximo, pero al final comprendí que no estaba al nivel de los campeones. Pero también he aprendido que la victoria de un compañero, con lo que esto supone trabajar las tácticas o de pasar horas entrenado juntos, me daba igualmente una gran felicidad y mucha confianza. Esto te deja unas sensaciones increíbles. 23
ha sido el dios del ciclismo como es Peter Sagan... Peter es alguien consciente de su fuerza, alguien que tenía la capacidad de verse ahí arriba, que cuando encaraba el tramo definitivo entraba en un universo completamente diferente. Esto lo tiene solo un campeón; yo, probablemente, no lo tenía. Más allá de los focos, de las entrevistas y fotografías, ¿cómo era la vida con Peter? Muy normal. Él quería gente normal en su grupo, gente que lo tratase como a uno más, no le gustaba que le vieran como a un dios. Cuando parábamos a tomarnos una Coca-Cola o en el momento del almuerzo, hablando en la mesa, todo era muy normal, él se reía, lloraba… Se abría mucho de mente y de corazón, todos hablábamos mucho de nuestros problemas o de nuestras alegrías. Lo mismo pasaba con Daniele Bennati o Philippe Gilbert. Todos estos campeones comparten personalidad y el papel del equipo es el de estar a su lado, comprender qué les pasa, crear un ambiente tranquilo para ayudarles a ganar. Por nuestra parte, es muy simple, se trata de comprender que vas a ganar con una persona que no eres tú.
El italiano Daniel Oss ha encontrado en el gravel una nueva forma de seguir disfrutando del ciclismo 24
Esta capacidad para entender que trabajar para otro te puede hacer igualmente feliz es algo muy propio del ciclismo. Es que esto es el ciclismo, aunque tal vez alguien no lo comprenda. Sí que tienes un equipo, pero gana solo uno. Y más ahora en este mundo en que todo va tan rápido, es todo tan complicado, todo el mundo quiere ganar. Pero eso no es posible. Y en este sentido, al mismo tiempo debes ser lo suficientemente inteligente como para comprender cuál es tu posición y dónde puedes ser el mejor. Porque ser el mejor gregario o incluso ser el Campeón del Mundo, no significa que seas la mejor persona del mundo. Al final, ¿qué es lo que quieres conseguir? A veces nos pensamos que ganar una carrera te lleva al Olimpo de la humanidad. Pero no, es solo una carrera. Durante muchos años has sido el hombre importante de alguien que casi, casi, VOLATA
Parece muy básico, sí. Al final, lo más complicado es conseguir este ambiente tranquilo, porque tienes que transmitirle esa seguridad. Sagan tenía toda la confianza del mundo, pero, tal vez, el resto no llegábamos a comprender cuanta fuerza tenía. En el primer Tour de Francia, yo no entendía cómo podía ser tan fácil ganar, pero para Peter todo era muy normal. Él estaba muy tranquilo aun sabiendo que todo el mundo le estaba mirando. ¡Qué personalidad! Probablemente, mi finalidad era la de estar a su lado, comprenderlo, generar un entorno tranquilo. Se trata de asimilar que el objetivo no eres tú sino la vida de otra persona, esto es lo complicado. Entre todos construimos un buen equipo para darle a él un espacio donde crecer. Es como Pogacar en sus inicios, ahora ya es como Merckx. En todo momento sabes que es el mejor y que va a ganar, aunque no sepas cómo va a conseguirlo. Y tú tienes que ayudarle con todo este ruido que existe a su alrededor. ¿Cómo lo haces? Hablando con él, estando en la mesa juntos, generando un ambiente de tranquilidad. ¿Cuántos años habéis estado juntos con Peter? Primero fueron tres en el Liquigas, después nos separamos y volvimos a Nº 43
coincidir cuatro años en el Bora y dos en Total Energies. ¿Ha sido el gran corredor que más te ha influenciado? Probablemente sí. Y en parte por una personalidad muy característica. Es que hemos compartido muchas cosas, ya no solo en los esprints compitiendo sino también con la música. Somos más o menos de la misma edad, yo nací en 1987 y él en 1990. Y después, sí, seguramente es el ciclista que más me ha impresionado por la facilidad en que ganaba, pero también por cómo sostenía su figura en todo el mundo, con entrevistas, fotos, la relación con los patrocinadores… No era solo un ciclista, era una estrella. Hemos viajado juntos por todo el mundo y no hay un lugar, ya sea un bar, un restaurante, una estación, un aeropuerto… donde puedas tener un momento tranquilo estando con Peter. Este es su éxito, la grandeza que tiene. Y tú, ¿cómo lo has llevado esto? Tienes que ayudarle un poco a él, aunque, de un modo u otro, a mí también me pasaba. La gente me reconocía cómo el gregario de Peter. Él tenía mucha confianza en mí, entonces era como una relación en doble dirección. Estaba bien, me gustaba. Tiempo atrás, decías en otra entrevista que, para ti, lo fundamental en la vida es la curiosidad. Ahora que el tiempo ha pasado, has madurado y tienes más experiencia, ¿mantienes todavía esa curiosidad para seguir aprendiendo? Sí, por supuesto… Estaba pensando ahora que ser un ciclista profesional te deja el cerebro un poco enfermo, porque tienes que trabajar, viajar, tienes poco tiempo para explorar, para hacer algo más… Entonces, ahora que estoy más libre, creo que soy mucho más curioso que antes y que, justamente, estoy comprendiendo cómo funciona la vida. Cuando compites estás en una burbuja, no eres consciente de lo que pasa a tu alrededor. Por supuesto, no vives en una jaula, pero sí que tienes la sensación de que todo funciona por naturaleza. Y no es así. ¿Puede llegar a ser aburrido ser ciclista? Probablemente sí. Te diría que en los últimos años me he sentido así. Sí, viajas y tu vida no para, pero siempre es el mismo aeropuerto, el mismo hotel, la misma carretera, los mismos objetivos... Se convierte en un trabajo diario en la oficina… Después de quince años, la rutina ya se vuelve un poco difícil de aceptar. Es por DESPUÉS DEL CICLISMO
esto que persigues nuevos retos con el gravel, por ejemplo, para conocer nuevos sitios. ¿Un poco más punk? Sí, exactamente. Dos o tres años atrás probé con el Mundial de Gravel por hacer algo diferente. Llegué con una gran forma física de la temporada del World Tour y gané la medalla de plata [N. del Ed.: Oss ganó la plata en el Mundial de gravel de 2022 en el Véneto]. Estuvo muy bien, pero fue algo fortuito, sin buscarlo. Lo disfruté muchísimo, me gustó el tipo de bicicleta, explorar carreteras diferentes, carreras nuevas... Ya me había fijado un tiempo atrás en el gravel y lo veía muy interesante para hacer turismo, viajar... Gente que quería ir en bici para ponerse a prueba simplemente para estar en forma e intentar conocer diferentes lugares. Esto es lo que me llena.
“Peter Sagan quería gente normal a su alrededor, gente que lo tratase como a uno más. No le gustaba que lo vieran como a un dios”
Ir en bici por placer. Sí, eso mismo. Pero este último año también he visto que el nivel de la gente que compite en gravel es muy alto, la calidad y el ritmo de la competición ha crecido mucho. Está claro que hay muchísima gente que lo prueba a nivel amateur, ya no hablo de élite. ¿Vas a seguir compitiendo en gravel? Sí, un año más o quizá dos. Pero con todas las puertas abiertas, ahora tengo más tiempo. Al final, veinte carreras al año no son nada comparado con sesenta. En este momento de transición que estás viviendo, también tienes el proyecto Just Ride que te ha llevado a completar rutas largas por Italia, pero también por California para disfrutar de un ciclismo más puro, sin competición. Toto esto empezó porque me sentía ahogado por la competición del World Tour. La primera vez del Just Ride fue hace unos diez años. La idea era, "vale, ahora que estoy tranquilo, salgo a la carretera con un grupo de amigos, hacemos algunas fotos y algún vídeo, y lo pasamos bien". Simplemente esto. Pero a partir de aquí, la cosa evolucionó. Al final, el concepto es el mismo, hay un punto de salida y un punto de llegada y, entremedio, vamos a descubrir algo diferente. Lo que me gustaba era compartirlo con más gente, se trataba de conectar, de convivir. Cada vez hay más profesionales o exprofesionales de la ruta a quién les gusta este tipo de ciclismo más allá de la competición: Tim Wellens y Thomas De Gendt cuando regresaron a casa, en Bélgica, des de Lombardía. Luis Ángel Maté, que volvió
a Marbella en bici tras finalizar una Vuelta en Galicia... También Juan Antonio Flecha completa proyectos bonitos o Lachlan Morton, a un nivel más alto. A mí, quién me inspiró fue Taylor Phinney, que antes que el resto ya estaba con las bolsas en la bici.
En este punto de la entrevista, se incorpora el extriatleta olímpico Xavier Llobet, quién ha salido a rodar junto con Daniel Oss toda la mañana. Recuperan anécdotas vividas y nos enzarzamos en una discusión amigable sobre el bikepacking, los eventos de gravel y el ciclismo profesional. Oss toma la palabra… Daniel Oss: A Flecha creo que no le gustan demasiado los eventos multitudinarios, demasiada gente. Tiene una forma de entender el gravel similar a la mía, no competitiva, simplemente para divertirte. Es un tipo interesante. Va a su mundo y cuando estaba en un grupo era un bastardo. 25
28
VOLATA
Nº 43
El reto Flandrien Challenge consiste en completar en menos de 72 horas tres recorridos exigentes con 59 icónicas colinas y tramos adoquinados como protagonistas. Juan Antonio Flecha vuelve a los escenarios dónde brilló como profesional para afrontar este reto cicloturista. ¿Lo conseguirá?
Peregrinaje ciclista en Flandes
M
i plan inicial para afrontar el Desafío Flandrien consistía en viajar en tren desde Barcelona hasta Lille para desde ahí rodar hacia Ypres e iniciar la primera de las rutas propuestas. Debido a un contratiempo de último momento me vi obligado a tomar un vuelo que aterrizaría a medianoche en Lille, allí quité la Specialized Roubaix SL8 de la caja de cartón y la armé con las bolsas de bikepacking necesarias para afrontar la aventura. “La boite, La boite”, me reclamaban los empleados del pequeño aeropuerto de Lille mientras escuchaba a los taxistas comentar entre ellos que un servidor no parecía que fuese a necesitar ninguno de sus servicios. Era ya bien entrada la madrugada y yo era el último pasajero que quedaba en la terminal de llegadas. Un empleado recogió amablemente la caja de la bici e inicié mi aventura por tierras flamencas dirigiéndome hacia un pequeño hotel cercano al velódromo de Roubaix dónde descansé por unas horas. Desde allí arranqué a primera luz desviándome de la ruta planeada para visitar Roubaix. El día prometía ser largo por lo En modo Flecha
que una vez allí cargué los depósitos de combustible en el Van Rysel café mientras observaba mi Specialized para la ocasión. Junto al gran adoquín que simboliza la entrada al velódromo, la Roubaix me invitaba a pensar mucho más allá de la reina de las clásicas. ¿Cumpliría mis exigencias para la ruta que me esperaba? Tres días seguidos con 200 kms cada uno por el incómodo terreno flandrien se presentaba cómo un buen banco de pruebas. Texto y fotografías
Juan Antonio Flecha
Día 1. Afrontar el Kemmel con Vandenbroucke en el recuerdo El viento azotaba con fuerza los cementerios de la Primera Guerra Mundial en los alrededores de Ypres, con la puerta de Menen como punto de partida del primero de los tres de los recorridos propuestos por el Flandrien Challenge. Tenía 72 horas para completarlos todos si quería inscribir mi nombre en el Museo del Tour de Flandes en Oudenaarde. Contando que dormiría cada noche, lo más inteligente era retrasar la salida del primer día al máximo para, de esa manera, no tener apuros el último día. En mi caso era algo más complicado ya que pasaría la noche 29
En modo Flecha
35
En cifras
122 Son los meses que han pasado desde que constituimos la empresa editorial que en julio de 2014 publicó el primer ejemplar de la revista VOLATA. Lo que se traduce en la friolera de una década y 2 meses.
43
El número de revistas publicadas hasta la fecha, contando la que tienes entre las manos. Nada mal para un proyecto que empezó con un “¿y si publicamos una revista en papel a ver qué pasa?”
16
En esta década hemos estado presentes en 5 Tour de Francia, 3 Tour de Francia Femeninos, 3 Vuelta a España, 2 Vuelta Femenina y 3 Mundiales. Sí, nos falta el Giro d’Italia. Algún día lo conseguiremos.
1071 A lo largo de estos diez años hemos publicado más de mil artículos distintos.
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VOLATA
Nº 43
1
Tan solo una fotografía ha sido portada de la revista en todo este tiempo. Fue en el número 12, en el que publicamos un especial dedicado a la fotografía, y ocupó la portada una imagen en blanco y negro del fotógrafo sueco Staffan Jofjell tomada en los últimos Seis Días de Berlín antes de la caída del muro. El resto de portadas han sido ilustraciones, una de nuestras señas de identidad.
98
1+5
El primer número de VOLATA constaba de 98 páginas. A nosotros ya nos parecía un mundo porque, además, traducía a la realidad nuestro salto al vacío. Pero nuestra voluntad era la de publicar una revista con más contenidos, algo que ya consolidamos a partir del número 24 con una VOLATA de 148 páginas.
La ilusión inicial era crear un proyecto que no se quedara solo en la revista en papel. Nos podéis encontrar también en otros formatos: podcast, canal de YouTube, web, newsletter y los diferentes perfiles de redes sociales. Ahora os ofrecemos la revista y 5 ventanas más, pero en nuestras cabezas hierven más proyectos...
EN CIFRAS
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HACE DIEZ AÑOS... Cuando arrancamos el proyecto de VOLATA, se estaban cociendo muchas cosas interesantes en el mundo del ciclismo: se crearon podcasts, cafeterías ciclistas y Girona pasó a ser epicentro del ciclismo mundial. Revisamos algunos de los hechos que nos acompañaron cuando publicamos nuestro primer ejemplar. Texto
Álvaro Rubio 38
VOLATA
Nº 43
2. 1. La etapa de Vincenzo
© Pete Goding / Alamy
Nibali conquista el Tour de Francia
Aquel extraño maillot de campeón italiano, con la bandera como si fuera un pegote sobre el fondo azul de Astana, lo ocultó el amarillo desde la segunda jornada. En Sheffield —el Grand Départ fue en Reino Unido— ganó una etapa preciosa al estilo clásica y se vistió de líder hasta París. Después llegaría su exhibición sobre el adoquín en un día lluvioso y peligroso, los abandonos de Chris Froome y Alberto Contador y los ataques constantes en cada final en alto. Nibali arrasó con cuatro triunfos de etapa y 7’37” de diferencia respecto a Jean-Cristophe Peraud y 8’15” sobre Thibaut Pinot en su único podio en la ronda gala. DOSIER 10 AÑOS
la discordia en el Stelvio La decimosexta etapa del Giro d’Italia 2014 prometía ser un auténtico espectáculo. Más de 4.000 metros de desnivel en menos de 139 km, el encadenado del Passo Gavia y el Passo dello Stelvio, los muros de nieve y altitudes por encima de los 2.700 metros. Sin embargo, aquella jornada siempre se recordará por el fallo comunicativo de la organización. Era un día de frío, nieve y carretera resbaladiza. La radio de los comisarios avisó del peligro en el Stelvio y del control en algunas curvas, las redes sociales del Giro lanzaron la bomba: “descenso neutralizado”. Muchos equipos lo dieron por válido, entre ellos el de un contrariado líder Rigoberto Urán, pero el Europcar y el Movistar se escudaron en la comunicación de radio. Mientras el pelotón bajaba el ritmo sin entender la situación, ambas escuadras asumieron riesgo, alcanzaron a un solitario Dario Cataldo en cabeza y la subida final a Val Martello catapultó al colombiano Nairo Quintana al liderato para conquistar la maglia rosa tras un vuelco inesperado y polémico. 39