Entrevista
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“No tengo amigos po Hernán Salgado Pesantes preside la Corte Constitucional. Pudiera estar disfrutando de su jubilación tranquilamente, pero viene a tomar el toro por los cuernos. Por María Belén Arroyo marroyo@uio.vistazo.com
Fotos: Cecilia Puebla
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ería terrible si me convirtiera en el sepulturero de la Constitución”. Quien habla es el flamante presidente de la Corte Constitucional, Hernán Salgado Pesantes. Tiene el tono de voz de un catedrático sabio: lleva medio siglo enseñando derecho constitucional. Como académico, ha criticado con lucidez varios problemas de la Constitución vigente. Uno de ellos, su efecto hiperpresidencialista. Como autoridad, explica que se debe cumplir el texto vigente, escrito en Montecristi, en 2008. Habla poco en primera persona. No descarta –por descabellado que pudiera parecer– el escenario hipotético de un choque con el nuevo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, que será elegido el 24 de marzo próximo. “Sabré defender la institucionalidad”. Fue presidente y juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, entre 1992 y 2003. En esa función, no dudó en poner en su sitio a un presidente arbitrario, que ignoraba los derechos de los peruanos, Alberto Fujimori.
Hernán Salgado PesanteS (Cuenca, 1939). Doctor en Derecho por la Universidad de Guayaquil, PhD en Ciencias Políticas por la Panthéon Sorbonne de París, en 1973.
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derosos” Al postular para el cargo de juez de la Corte Constitucional, usted dio un voto de confianza. ¿Confía en el sistema o en el momento de transición que vive el país?
Yo diría que en las dos cosas. En primer lugar, el país aún está en crisis de las instituciones y queda mucho por hacer. Es de lamentar que el Consejo de Participación Ciudadana Transitorio termine sus funciones. Es un voto de confianza al sistema democrático, a la urgencia de fortalecer instituciones como la Corte Constitucional. Sus predecesores fueron criticados. La autoerigida Corte de 2008, la Corte Cervecera, y la que antecedió a la actual, salpicada de denuncias de que se cobraban trámites. Así hemos oído y nos escandalizamos de esta situación. Comenzó una mala historia desde 2008, en cuanto se refiere a la Corte Constitucional. Ellos (los anteriores miembros del Tribunal Constitucional) no tenían por qué proclamarse miembros de la Corte. Posteriormente, establecen pésimos reglamentos de transición, basta señalar, por ejemplo, que se otorgaba consulta a los ciudadanos comunes: solo el juez consulta a la Corte Constitucional cuando está despachando un caso y tiene duda de que pueda haber violación de la Constitución. Luego viene ese capítulo que nos llena de vergüenza al país. La Corte Cervecera. No hemos olvidado estos hechos, no sabemos si la justicia hizo algo. Y posteriormente vemos un despilfarro de dinero, comprando vehículos, arreglando oficinas, no es necesario nada de eso. Lo que se requiere es despachar juicios. Cómo es posible que desde 2008 hayan empezado a acumularse los juicios.
Ahora cuántos hay acumulados
Posiblemente lleguemos a los 14 mil juicios. Era triste ver amontonados, ya empezamos a repartir más de 1.200 entre los nueve jueces que estamos, usando un sorteo electrónico. Yo no me explico, salvo que haya sido con intenciones escondidas, que se sacaban papelitos para ver qué juez manejaba. ¿Un reparto soterrado? Parece que así fue. Debo decir con honestidad que falta perfeccionar el sistema electrónico, queremos que la Politécnica Nacional nos ayude para saber que es totalmente confiable. Hemos tratado de irnos encasillando en tres áreas para que el despacho pueda hacerse ordenadamente, comenzamos por las admisiones, para pasar a la fase de sustanciación.
“El país aún está en crisis de las instituciones y queda mucho por hacer. Es de lamentar que el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio termine sus funciones”. El ciudadano común no siempre sabe para qué sirve la Corte Constitucional.
Debemos saber que es el órgano de control constitucional que tiene un país. El control constitucional busca el cumplimiento de las normas de la Constitución, por la supremacía constitucional. A este órgano de jerarquía especial se le da la finalidad de proteger la democracia y fortalecer el estado de Derecho, estos dos conceptos encierran un contenido enorme. Ya en lo concreto para el ciudadano hay acciones para proteger los derechos humanos, generalmente, cuando se violó un derecho. Esto se plantea ante los jueces comunes, y cuando han dado una respuesta nega-
tiva, se puede acudir a un órgano mayor. ¿Por qué proliferaron las acciones extraordinarias de protección? Porque posiblemente la justicia ordinaria no da un tratamiento adecuado, quien litiga no queda satisfecho, va a la Corte provincial. Pudiera ir a la Corte Nacional para un recurso de casación, pero no es así como se ha venido haciendo, que cualquier cosa viene a Corte Constitucional. Debe haber violación de derechos de la persona, hay que fundamentar qué derecho se violó; todo en el marco del debido proceso. ¿Se abusó del recurso? Totalmente, sin cumplir los requisitos se abusó del recurso, como en el pasado se abusó de los amparos constitucionales. De lo que hemos visto, parte de los casos represados tiene que ver con acciones extraordinarias de protección. Usted escribió un ensayo sobre el impacto de la consulta popular de 2018. Se pronunció a favor de eliminar el Consejo de Participación Ciudadana y cuestionó que sus miembros fueran elegidos por voto popular. ¿Es partidario de eliminarlo? ¿Buscará las vías constitucionales para desaparecerlo? Tengo que dejar mis ideas propias a un lado. Antes hablaba como profesor y académico, tengo 50 años de docencia constitucional. Ahora, como presidente de la Corte Constitucional tengo que adentrarme en esta realidad. Si viniera acá algo relacionado con el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social nuevo tendría que actuar con independencia e imparcialidad, que es otro aspecto básico de todo juez. ¿Hay garantía de que esta Corte Constitucional es independiente del poder político? Esto sería algo nuevo en 10 años. No se vio independencia, se vio un sometimiento total de la Corte hacia el Ejecutivo, concretamente hacia el Pre• Marzo 15, 2019 •
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Entrevista sidente de la República. Eso no puede ser. La independencia consiste en que no haya presiones de ninguna clase, los jueces son autónomos en tomar sus decisiones, solo su conciencia y sus conocimientos constitucionales deben guiar sus acciones. A nosotros nos compete que se cumpla la Constitución, no recibir disposiciones ni acoger órdenes. En toda mi vida yo no he ostentado demostrar que he sido presidente de la Corte Interamericana de DD.HH. Ahora que estoy aquí preferiría pasar en segundo nivel, porque todo eso resguarda mi independencia, yo no tengo amigos poderosos. Usted vuelve a la función pública después de muchos años. Hasta 2003 estuve en el Tribunal de Garantías Constitucionales (TGC). Antes, el eximio profesor y constitucionalista Gil Barragán Romero, que fue presidente del TGC por 1997, me encargó como su alterno. Luego fui a la Corte de Justicia de 2005 a 2008. Sucedió a la Pichicorte y a la vacancia de la Corte Suprema. Nos tocó venir a nosotros, luego de un concurso exigente en el cual obtuve el segundo lugar. Estuvimos hasta 2008, tres años, porque no aceptamos que nos sortearan. Yo salí sorteado pero ya había puesto mi renuncia. Me honro en decir a la opinión pública que de los 31 jueces, 28 no aceptamos. La nueva Corte Nacional según la Constitución de 2008 debía tener 21 jueces. Con lo cual queda demostrado que no se aferra a ningún cargo. Las instituciones perduran pero las personas colaboran en forma transitoria. ¿Y si el Consejo de Participación Ciudadana que elijamos, decide argumentar la legitimidad en las urnas para cesarles a ustedes jueces constitucionales? No sería nada imposible ese escenario hipotético. En ese momento, sí puedo decir lo que haría, como persona y 10
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¿Guardianes o Sepultureros de la Constitución 2008? En él analiza las veces que se violó la Constitución de Montecristi. ¿Usted va a ser guardián o sepulturero de la Constitución vigente?
“Si alguien viene a pretender desconocer la legitimidad de la Corte, sabremos defenderla. Y si nos echan, en Ecuador eso se ha dado, yo continuaré mi jubilación”. como presidente de esta Corte, la defenderé constitucionalmente y dentro del ordenamiento jurídico. Debo decir que yo tuve una experiencia más o menos semejante, cuando estuve como presidente en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El gobierno de Fujimori se separó de la Corte, atacó. Yo dije que eso atentaba contra las disposiciones jurídicas, así lo sostuvimos durante más de un año. Fujimori cayó. Si alguien viene a pretender desconocer la legitimidad de la Corte, sabremos defenderla. Y si nos echan, en Ecuador eso se ha dado, yo continuaré mi jubilación. ¿Y si gana el nulo en esa elección de consejeros? No le puedo responder como juez constitucional. Habría que examinar cuidadosamente las leyes electorales. El voto nulo lo promueven académicos para deslegitimar al Consejo de Participación. Son posiciones políticas, que hay que respetar. Pero hay que analizar en el ordenamiento jurídico, qué efecto tendría, desde lo constitucional, ese hecho. Usted, como académico independiente, escribió el ensayo
¡Ay Dios! sería terrible que un profesor de tantos años se convierta en sepulturero de la Constitución. Prefiero no existir, no haber nacido como dicen en los dramas de teatro. Sin embargo, usted siempre fue crítico, cuando nadie lo sospechaba, usted advirtió de los riesgos del hiperpresidencialismo Usted me preguntaba para qué estoy aquí, para mejorar la institucionalidad, para que el país no sufra por la justicia, sin hallar un juez independiente y parcial. Sí, es cierta la corrupción, que se venden sentencias, ellos, los que han vendido, fueron sepultureros de la Constitución. Aunque yo no concuerde en muchas partes constitucionales, como la del hiperpresidencialismo, hay que respetarla. Mientras no se reforme, esa es la Constitución que tenemos. ¿Es el momento para una Asamblea Constituyente? Yo preferiría que no. Le explico las razones. La democracia ecuatoriana es sumamente frágil, como un cristal, medio le golpearía, se haría pedazos. ¿Para qué en Ecuador poner una Asamblea Constituyente? Sería una prueba dura para el país, a la crisis que tenemos, que no es solo económica, es crisis política, es ética. ¿Respetar la institucionalidad? Respetar, aunque sí es necesario buscar hacer las reformas dentro de los parámetros de la Asamblea Nacional, o por la vía de enmiendas. Cada 10 años tiene el país otra Constitución. Da vergüenza, son 20 Constituciones, duraban ocho años, esta ya cumplió 10, dejémosla tranquila. v