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Sombras Sombras sin sin cuerpo cuerpo
Sombras sin cuerpo Yamaguchi Cesar
Sombras sin cuerpo / Yamaguchi Cesar Lima, Editorial Vida Múltiple Primera edición digital, diciembre de 2021 © Yamaguchi Cesar, 2021
© Vida Múltiple S.A.C., 2021 Jr. La Hoyada 167, Rímac RUC: 20608148745 Teléf.: 955677222 editorialvidamultiple@gmail.com
Edición, diseño y diagramación: Christian Bryan Cachay Luna Corrección de estilo: Adriana Elizabeth Apolinario Casani ISBN: Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú n.°
Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin previo permiso del editor. Todos los derechos reservados.
ÍNDICE Sin asunto
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En este rincón
Cielo quebrado
31 47
Un almuerzo llamado familia
63
Donde nadie te haría daño
89
Me sigues escribiendo
79
sin asunto And what do you do if the mirror is looking at you funny? Sen Morimoto Se llama Lomismo que padece César Vallejo
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in:sent
(sin asunto) Cesar Yamaguchi <yamacesaru@gmail.com> para ale89ugarte
mié, 18 ene, 14:41
Ojalá hayas llegado a España sin ningún problema. Quizás este mensaje sea muy precipitado, pero ya que decidiste cerrar Facebook y me pediste no contactarte por WhatsApp (entiendo tu preocupación con la tesis), el único recurso que tengo es enviarte un correo y esperar que lo leas lo más rápido posible. No quería perder la rutina de las conversaciones diarias contigo, así que te estaré escribiendo de esta manera hasta que me sienta más tranquilo. No necesitas responderme si estás muy ocupada, pero me gustaría que por lo menos una vez a la semana nos mantengamos comunicados. Cuídate.
P.D.: No te olvides de tomar tus pastillas. 9
Sueño Cesar Yamaguchi <yamacesaru@gmail.com> para ale89ugarte
mié, 18 ene, 15:23
Sabes que no soy de las personas que sueña de manera regular. Desde pequeño, no sé por qué, tal vez porque siempre me he considerado una persona estable, no he podido entender la costumbre —ni las sorpresas— de los sueños. Lo normal (tú sabes) es que me acueste temprano, acomode bien mi cabeza en la parte más suave de la almohada y, sin moverme si quiera un poco, mis ojos se cierren y quede por completo dormido. Pero —la verdad es que no recuerdo cuándo fue la última vez— ayer, o mejor dicho, durante la madrugada, soñé. Justo cuando, después de dos años viviendo juntos, duermo sin ti. Las razones son claras, creo. Los sueños, en sí, por lo que he leído en psicología y literatura, no se escapan de su lógica. Algunos rostros poco familiares se esbozaban a través de cortinas y puertas que me llevaban de la comodidad de nuestro departamento a una ciudad con edificios tan altos que no lograba ver hasta dónde llegaban o a la violencia de un mar portugués donde las olas superan los treinta metros. Más allá del sueño, todo está en orden. Debo continuar con el trabajo, se acaba mi hora de almuerzo. Cuídate.
P.D.: escribí un par de versos ni bien desperté —extraño, ¿no?: ¿Y si me encuentro más en esos rostros que en mi propio reflejo?
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(sin asunto) Cesar Yamaguchi <yamacesaru@gmail.com> para ale89ugarte
vie, 20 ene, 14:32
Disculpa si no te escribí ayer. Estuvimos un poco ocupados en la oficina con el proyecto del que te conté. Pero lo terminamos, así que estoy más libre. ¿Cómo está yendo tu investigación? P.D.: ¿Recuerdas dónde dejé las fotos antiguas que me regalaste? Estaban en una caja envuelta en papel de navidad. No la encuentro.
Creo que alguien me está siguiendo... Cesar Yamaguchi <yamacesaru@gmail.com> para ale89ugarte
Tengo que contarte lo que me pasó hoy…
vie, 20 ene, 21:48
Alguien me observa. Tal vez me esté poniendo paranoico muy rápido, aunque hoy creo que sin duda sentí un rostro escondido entre la multitud de personas que cruzaban las calles. Lo noté porque era muy risueño, casi burlándose de mí —o de todos—, y que aparentaba buscarme, acosarme, sin querer encontrarse conmigo. Fue justo saliendo de la oficina, a pocas cuadras. La gente se acumulaba para cruzar la Javier Prado (hora punta, todos cansados), yo miraba fijamente el tiempo en el semáforo, distraído, hasta que el aire al lado derecho de mi cabeza ganó cierta espesura, incluso perdía temperatura. Entonces volteé pensando que no era el único sensible 11
a aquella variación. Pero solo pude observar el movimiento de una mano y el borde blanco de una sonrisa. Más tarde, cerca del departamento, el perfil del mismo hombre —como si ya pudiera reconocerlo—, me seguía por debajo de las luces. Oía sus pasos y el sonido de una llave, muy cerca.
No sé qué tanta importancia tomarle. Puede que sea el estrés de los últimos días y el hecho de que debo de acostumbrarme a vivir solo. Tu ausencia es lenta, solo han pasado un par de días, pero me cuesta dormir y me despierto mucho antes de que aclare el día. Paso largo rato en el espejo (el del cuarto) viendo qué tanto he engordado desde la última vez que aprecié mi cuerpo. Ya no me siento tan joven, creo que me está regresando la gastritis. P.D.: añadí versos y corregí otros:
Temo verme en unos de esos rostros y encontrarme más en ellos que en mi propio reflejo
Alexandra Ugarte <ale89ugarte@gmail.com> para mí
sáb, 21 ene, 01:49
Todo bien. Aquí en España hace frío. Apenas tengo listas mis cosas. Al final decidí mudarme a un departamento con unos compañeros de la maestría. Estaremos compartiendo los gastos. 12
Aún no leo todos tus correos, estoy muy ocupada con la investigación. Hoy y mañana tengo que ir donde un profesor, estoy atrasada. Cuídate.
Alexandra Ugarte Cesar Yamaguchi <yamacesaru@gmail.com> para ale89ugarte
sáb, 21 ene, 08:56
Qué bueno que todo esté bien. No vas a quedarte donde tu tía entonces. Suena un poco fuera de moda, pero si tienes el número del lugar que están alquilando, podrías dármelo en caso de emergencia. No te olvides de tomar las pastillas, por favor, dos veces al día. No te vayas a poner mal. Cuídate.
Sueño 2 Cesar Yamaguchi <yamacesaru@gmail.com> para ale89ugarte
sáb, 21 ene, 10:31
No aguanto esto de estar soñando. Desde el miércoles he soñado de seguido, pero recién hoy me doy cuenta. Es como si lo hubiese olvidado. No sé qué tanto pudo haber ocurrido «de verdad» —sabes que odio esa palabra—; en todo caso, escribiré lo primero que se me viene a la cabeza cuando comienzo a pensar en eso. Intento dormir y despierto porque 13
en el sueño también despierto. Cierro los ojos unos minutos (siendo todo oscuro) y, de pronto, ya es de día —sigo soñando sin saberlo— y la noche vuelve. Y otra vez, y otra vez.
La ventana se sacude como si hubiese un viento muy fuerte, cuando no lo hay, al igual que la puerta; no soy capaz de sentirlo, solo lo observo. Entonces cuando volteo a ver el cuarto, estoy en la orilla de una playa, donde cruzan huellas que la espuma no borra y sin pies que las hayan dibujado. La cocina está ahí, hundida en la arena; me acerco y tomo lo que encuentro servido (no recuerdo qué es) y, cuando me lo llevo a la boca, ya no estoy ahí, sino en la cama echado contigo, contemplando el vacío de una mano vacía. Entonces es cuando me doy cuenta que sueño, así que desapareces de mi lado, como si fueses humo. Me levanto al oír el ruido de unos pasos, la mayólica contra ella misma, el timbre. Alguien pregunta por ti, por mí: si es que alguien está en casa. Cuando salgo hacia el pasillo regreso al mar, bajo un atardecer que lo devora hacia el horizonte y me veo a mí mismo, ahí (allá), echado en medio de la playa, apretando la arena como si pudiese hacerla regresar a lo que era antes. Necesito un descanso. Mañana es domingo, por suerte. Bueno, sabes que odio los domingos, esperemos que sea «por suerte» y no me vaya peor. Saldré a caminar, ojalá pudiese hacer algo para distraerme. Es lo más difícil estos días. Quizá llame a unos amigos para conversar un rato. Cuídate. P.D. 1: No he ampliado el poema. Pensé en cambiar «reflejo» por «imagen en el espejo», ¿qué piensas? 14
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El camino que recorren los personajes de Sombras sin cuerpo es uno escabroso e interminable. Cada relato está configurado como una búsqueda íntima que revelará las limitaciones físicas y mentales de los sujetos. Como lectores, asistimos a una serie de dramas desgarradores y potentes. En algunos casos, esa desventura los convierte en sombras. En otros, la dimensión onírica es la encargada de evidenciar sus ausencias. Si bien los seis cuentos del libro son diferentes en contexto y desarrollo, todos comparten esa profundidad psicológica. Esas obsesiones, escenarios y finales abiertos son usados por la narrativa de Yamaguchi Cesar para interpelarnos si acaso, tras la última página, hemos perdido también nuestra materialidad, esa única seguridad. Christian Bryan Cachay Luna