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Carlos Álvarez Ortiz "Protector de la infancia"

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ValorEsCultura

MAMÁ GLORIA Y EL PADRE PIO

A principios del año 1990 conocí al padre Rodolfo Villarreal Martínez, párroco de la Iglesia Natividad del señor en la colonia López Mateos en Santa Catarina. Yo ya había escuchado sobre él, de su bondad y gran carisma con la gente, pues el padre Rodolfo tenía muchos seguidores y al conocerlo esas características en él sobresalían bastante.

Él me pidió que yo realizara la primera estatua del milagroso padre Pio, de tres metros de altura, me dijo que cientos de feligreses entregaron llaves de bronce para que fuera fundida la estatua.

El padre Rodolfo me platicó de la devoción que él tiene por el padre Pio, con quien llegó a tener contacto cuando era seminarista, fervor que ha difundido a toda la comunidad para que sigan su ejemplo. También me comentó que el padre Pio era sujeto a milagros, pues le aparecieron las llagas de nuestro señor Jesucristo en sus manos, pies y costado izquierdo del pecho. Con esto el padre pio se convirtió en el primer sacerdote estigmatizado en la historia de la iglesia.

Representé al padre Pio dando la bendición sobre una base que simboliza piedras en el camino, se le aprecia en su mano izquierda un rosario, un cordón que lleva sujeto en la cintura con tres nudos colgando como lo usan los franciscanos y sus sandalias, en la escultura también se pueden apreciar; el camisón que sobresale por debajo de su vestimenta y las manos cubiertas con unos mitones (guantes cortos) que siempre usaba para cubrir sus heridas. Recién que conocí al padre Rodolfo Villarreal, mi mamá estaba muy delicada de salud y por su avanzada edad, mi familia y yo temíamos lo peor, pues había perdido mucho peso en muy poco tiempo, la veíamos muy desmejorada. Mamá antes de enfermar acostumbraba comer muy bien, e inclusive, era lo que llamábamos “muy antojada”. Yo siempre trataba de cumplirle todos sus caprichos, sin embargo todos los alimentos que consumía en los últimos tiempos, mamá los deponía y eso a mí me daba mucha tristeza y me sentía impotente ante estos hechos.

En una ocasión siendo mediodía, yo bromeaba con ella, pues acostumbraba a ponerme de pie a su lado con un mantel doblado en mi brazo como si me tratara de

un mesero de lujo y le decía ceremonioso: “¿Qué desea de comer hoy?”. Mamá me miró y con una voz dulce me dijo: “Chato, se me antoja mucho la fritada”, yo le respondí: “Inmediatamente te la traigo mamá” y así que me salí de la casa y me dirigí a un restaurante donde vendían cabrito, regresé a la casa y le serví a mamá la fritada, la cual como luego dicen, se la bebió, sin embargo todavía no había terminado cuando depuso y toda la fritada que se había comido, yacía en el suelo.

Yo comencé a limpiar la fritada del suelo y no pude evitar unas lágrimas.

Mi mamá que estaba sentada me tomó la mano y me dijo: “No te preocupes chatito, cuando menos me quedó el saborcito”.

Así era mi madre, siempre veía la vida con optimismo y a todo le buscaba el lado bueno, para que yo no me mortificara.

Mamá solo tenía un defecto, no le gustaban los doctores, así que al no aceptar ella que la llevara a un hospital, hablé con un amigo mío, el doctor David Madero (nieto de Francisco I. Madero), especialista en gastroenterología.

Él acepto ir a verla a la casa y platicar con ella. A mamá no le dije que mi amigo era doctor, nos pusimos a platicar los dos con ella y tocamos el tema de su salud, de esa manera mamá le dijo algunos síntomas y cuando estuvimos solos el Dr. Madero y yo, le pregunté qué era lo que tenía mamá y él me dijo: “Mira, Cuauhtémoc es un poco difícil con tan solo una plática dar un diagnóstico, pero a puro ojo deduzco que tu mamá tiene hernia hiatal”, le pregunté que eso con qué se curaba y él respondió que solo con una operación. Le hice saber que mamá nunca aceptaría, que si no existía otra manera para que mamá se aliviara y a lo que el doctor un poco en broma contestó: “Pues solo con un milagro”.

En esos días vi al padre Rodolfo Villarreal para examinar algunos detalles de la escultura del padre Pio y yo le hice saber de la delicada salud de mi madre y le pedí que rezara por ella y que fuera a verla, a lo cual aceptó de inmediato. Llegamos el padre y yo a mi casa y le presenté a mamá, que por cierto se puso muy feliz, pues ella era una mujer muy religiosa y devota de la virgen de Guadalupe.

El padre platicó con ella un buen rato en privado y cuando fuimos a despedirlo a la

puerta, mamá estaba muy contenta y me dijo emocionada que el padre le había dicho que se iba a poner bien, me mostró una bolsita de plástico que en su interior llevaba un pequeño pedazo del habito del padre Pio que le obsequió el padre Rodolfo Villarreal.

El padre antes de marcharse me dijo que le rezara al padre Pio y yo respondí que realmente no sabía rezar, él me contesté que no importaba, el padre Pio escucharía. Esa misma tarde le hable emocionado a mi hermana Deborah y le conté todo lo que nos había pasado y ella tan solo dijo que estaba muy bien, que teníamos que hacer la lucha por todos lados.

Estando solo en mi recamara esa noche, hablé con el padre Pio y le dije que todavía no se llevara a mi mamá y reafirmé: “Yo sé que todos tenemos que irnos, pero espérame tantito, no es el momento, la necesito mucho”.

En los días siguientes mi madre empezó a comer moderadamente, pero ya sin deponer y obviamente a subir de peso. Los días felices volvieron a mi casa, y el mesero que yo representaba a la hora de la comida, felizmente tubo mucho trabajo, con muchas vueltas a los restaurantes para cumplir todos los antojos a mamá.

Ocho años más tarde, mi madre muy tranquila y feliz, antes de dormir se despidió de mí y me dio la bendición.

El padre Rodolfo me pidió que diera a conocer esta gracia o favor recibido, por la intersección del padre Pio. Cuatro años después el padre Rodolfo me pido que realizara nuevamente otra escultura al padre Pio y también una de la virgen de Guadalupe en bronce, para que fueran puestas en la casa de reposo del sacerdote en Monterrey.

Siento que con este trabajo dios me brindo la oportunidad de agradecerle al padre Pio y a la virgen de Guadalupe por los 86 años de vida de mi mamá.

Recuerdo que cuando fuimos a colocar las esculturas del padre Pio y de la virgen de Guadalupe a la casa de reposo del sacerdote, aquellos que se acercaban a verlos en sus pedestales, decían: “Parece que tienen vida, se ve que fueron hechos con mucha fe, con mucho cariño”, y así había sido.

LOS COLUMNISTAS

VE DONDE OTROS NO VEN

CUIDATE A TI MISMO

Hasta ahora he compartido con ustedes orientaciones encaminadas a nuestros hijos, a mejorar su calidad de vida, cuando en casa tenemos una persona con discapacidad intelectual, persona con síndrome de down, persona con trastorno del espectro autista, persona con discapacidad intelectual, persona con discapacidad psicosocial, la mayoría de las veces nos olvidamos del cuidador, de la persona que atiende, que está al pendiente de mejorar la calidad de vida de esa persona.

Necesitamos poner atención a nuestra salud, nuestra salud, física, nuestra salud emocional y nuestra salud mental, es importante en todo ser humano, no se pueden separar, están interrelacionadas, desde el 2013 cada 10 de Octubre se celebra el día de la Salud Mental, este año se hizo énfasis en la prevención del suicidio, estas son acciones que se vienen dando desde hace 6 años por la Organización Mundial de la Salud, en base al documento Plan de Acción sobre Salud Mental 2013-20120 (www.who.int) .

A nivel Nacional también en el

mes de Octubre entro Vigor la Norma NOM-035-STPS-2018, Factores de Riesgo Psicosocial en el Trabajo-, esto quiere decir que las empresas estarán obligadas a identificar los factores de riesgo de sus trabajadores (estrés laboral, ansiedad, entre otros).

Nos movemos el dia a dia, dejamos que nos consuma las prisas, el hacer todo mas rápido, queremos soluciones rápidas sin esfuerzo, es momento de hacer un ALTO y reconectar con nuestro alrededor, de no postergar las cosas que tenemos pendientes de realizar, aun con las idas a las terapias, de ser el cuidador principal, la carga del trabajo (empresa o en el hogar).

Por dónde empezar

1.- Necesitamos reconocer que no nos hemos puesto atención a nosotros mismos, que nos hemos olvidado de nuestros planes, quitarnos el sentimiento de culpa, perdonarnos y actuar.

PERDONA

2.- Necesitamos agradecer, de acuerdo a las creencias de cada uno (Dios, Universo), agradece por lo que tienes, por vida, por

que respiras, porque te levantas cada día, agradece por la familia que tienes. AGRADECE

3.- Si crees necesitar ayuda, busca a donde ir, a grupos de apoyo, a terapia psicológica, hablar con alguna amigo(a). PIDE AYUDA

4.- Haz un alista de todo lo que deseas hacer y no lo has hecho ( caminar, hacer ejercicio, conectarse con uno mismo, asistir a grupos, pintar), prioriza, establece fechas y proponte llevarlas a cabo, ACTUA

5.- Consiéntete, amate mucho, da abrazos a tus hijos a tus seres queridos. AMATE

En la medida que vamos haciendo pequeños cambios, estos se irán reflejando en nuestro alrededor.

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