Los entornos urbanos y periurbanos, en su constante evolución, han traído consigo una
transformación significativa en la relación hombre naturaleza. Las ciudades en expansión y los nuevos núcleos poblacionales, que se crean de manera muy dinámica, crecen a un ritmo acelerado sin precedentes (Adeyemi & Shackleton, 2023). Uno de los desafíos más urgentes para la conservación de la biodiversidad en el planeta, es la urbanización como fenómeno
global (Diniz et al., 2024). En América Latina y el Caribe el 81% de la población vive en
entornos urbanos y se estima que al 2025, el 68% de la población mundial habitará en zonas urbanas (Organización de las Naciones Unidas [ONU], 2018), lo que puede motivar una situación sin precedentes en las tasas de cambio de uso del suelo y destrucción del hábitat.