Todos alguna vez en nuestras vidas hemos contemplado algún que otro amanecer casi sin quererlo. Pero, ¿nunca te han entrado ganas de ser tú quien despida la noche y levante el día? Sólo si te has metido al mar con tu tabla y remo a las 5:35 de la mañana, sabrás de lo que hablo. De esos minutos que son interminables (en serio, creo que nunca vi pasar el tiempo tan lento). Además, en medio de una oscuridad que parece no disiparse, se siente una energía mucho más limpia y un contacto con la naturaleza que no tiene precio. A esa hora nada de lo que te envuelve tiene estrés. Tú eres el único nervioso por captar un momento muy especial para tus retinas. Te conviertes en un girasol esperando ansiosamente al jefe salir del más allá para levantar la cabeza y comenzar el día. Y todo esto en medio del mar, sobre tu tabla de Stand Up Paddle. El horizonte muestra una delgada línea gris, la cual se parte por culpa de una luz difusa emanando desde alguna lejanía. Ahí es cuando notas que una leve brisa comienza a envolverte en el agua, incluso llegas a notar algo de fresco. El cantábrico tiene esos caprichos de magia. Y esta brisa no se detiene hasta que ves el sol romper completamente esa línea gris que poca vida le queda, para volver el día siguiente. Miras atrás, y esa ciudad que aún conserva la luz artificial de las calles, se quita las legañas y tu soledad termina por finalizar. La adrenalina entra en acción, porque sabes que esos azules y naranjas no serán iguales. Una y otra vez tienes que remar para buscar tu mejor postura, ya que la marea y las corrientes nunca duermen. Nunca serás la única embarcación en el agua, ni tampoco el único ser vivo. Pescadores y delfines van a su antojo, ambos en busca de comida: del desayuno para algunos, de la comida y cena para otros. Ya comienzas un nuevo día, que te golpeará horas más tarde por el madrugón que te pegastes. Pero nada ni nadie te robará ese instante en el que la soledad te abrazó y te acompañó. El astro rey no entiende ni padece, sólo sale para saludarte. Haz el honor de recibirle sobre tu tabla, disfruta de esos intensos minutos y vuelve a la tierra donde te esperan.