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Posterior a su éxito como cartelista para obras de teatro las compañías más importantes de la época lo eligieron para generar su gráfica comercial.
alberto aGuilar | México | Marzo 2022
Nestlé, Moët-Chandon y Bières de la Meuse son solo algunas de las compañías que contrataron a Mucha para diseñar sus anuncios en el París de fin de siglo. Aunque estaban destinados a vender una gran variedad de productos, todos tienen en común el estilo que Mucha había desarrollado al crear carteles para Bernardt, lo que ayudó a popularizar el estilo art nouveau. La mayoría de estos carteles son protagonizados mujeres contemporáneas y convencionalmente hermosas, cuyas características suaves y tradicionalmente femeninas —como el cabello suelto, los cuerpos en movimiento elegantes y la ropa ornamental de moda— reflejan las curvas sinuosas y los motivos inspirados en la naturaleza que
Se inspiró tanto en formas orgánicas, así como, en la gráfica oriental que influyó en todo el movimiento.
Gabriel Medina | PraGa | Marzo 2022
caracterizaron a este movimiento artístico.
Estos proyectos mejoraron la reputación artística del grabado como una solución a la reproducción de la gráfica popular; posteriormente la mayoría de los carteles publicitarios incorporaron la litografía policroma, que marcó el nacimiento del cartel “moderno”. De esta primera época destacaron artistas como Henry Toulouse Lautrec, Jules Chéret y Georges de Feure quienes combinaban proyectos artísticos y publicitarios.
Fue accesible para el público en general, así como para los más adinerados
Durante el siglo XIX, el arte solo estaba al alcance de la élite de la sociedad; sin embargo, Mucha creía que el arte debía ser accesible para todos. Así, Mucha trabajó con el impresor Champenois para crear paneles decorativos, carteles sin texto diseñados exclusivamente para decorar paredes interiores. Este nuevo medio marcó el comienzo de los carteles con los que decoramos nuestros hogares. Su trabajo gráfico comenzó en el mundo del teatro, donde encontró a su musa, Sarah Berrnhardt, luego saltó a la publicidad a través de los carteles para las principales marcas comerciales de la época, durante ese período se consolidó el “le style Mucha”. A través de este tipo de proyectos logró vincular fuertemente el mundo del arte con la gráfica popular. Como resultado, la distinción entre producción en masa y bellas artes se volvió borrosa, y la estética art nouveau se convirtió rápidamente en un aspecto común y accesible de la vida cotidiana.
Posteriormente exploró seis temas en sus carteles. El primero, Las estaciones (1896), fue tan popular que fue seguido por cinco series más inspiradas en la naturaleza. En Las flores (1898), Las artes (1898), Los momentos del día (1899), Las piedras preciosas (1900) y La Luna y las estrellas (1902) figuras femeninas personifican elementos de la naturaleza.

Jóse ruiz | barcelona | Marzo 2022 Mark Twain dijo: “Hay cinco clases de actrices: actrices malas, actrices regulares, actrices buenas, grandes actrices y... Sarah Bernhardt”. Sarah arrancaba las lágrimas del público gracias a la pasión que transmitía en el escenario y a su extraordinaria voz. Musa, amiga y amante de artistas; durante su carrera realizó más de 150 obras de teatro y fundo su propia compañía.
Alfons Mucha y la actriz Sarah Bernhardt, conformaron una de las mancuernas más destacadas dentro del ambito artístico europeo de finales del siglo decinueve.
diana Álvarez | PraGa | abril 2022
Alfons Mucha conoció a Sarah Bernhardt a finales de 1894. Mucha, en ese entonces, un humilde ilustrador, le estaba haciendo un favor a un amigo (la corrección de pruebas en el taller de imprenta de Lemercier), cuando la actriz llamó a la imprenta con una demanda inmediata para un nuevo cartel para la producción de Gismonda. Hay autores, como Alfons Mucha, que son desconocidos para el gran público, pero cuyas creaciones son familiares para casi todo el mundo y han supuesto una enorme influencia para numerosos artistas y diseñadores.
Nacido en 1860 en Moravia (Checoslovaquia) comenzó su formación artística en Viena y Múnich. En 1887 se mudó a París, donde estudió en la Académie Julian y en la Académie Colarossi, al tiempo que trabajaba como ilustrador para revistas y carteles publicitarios.
“Gismonda” marcó su saltó a la fama dentro del mundo de la publicidad y un contrato exclusivo con Bernhardt
En diciembre de 1894, Bernhardt buscaba a un artista que creara un cartel fresco para la obra Gismonda de Victorien Sardou. El espectáculo, protagonizado por Bernhardt, acababa de extender su temporada en París. Desafortunadamente, debido a que su solicitud fue hecha durante la temporada alta de fin de año, el equipo de artistas de la editorial Lemercier no estaba disponible para llevarla a cabo.
Con poca antelación, Maurice de Brunhoff, el gerente de la firma, le pidió a Mucha que interviniera y diseñara el anuncio. El artista, quien era un amante del teatro, creó un cartel monumental con motivos exóticos, siluetas arremolinadas y patrones inspirados en mosaicos. Anunciado por todo París, esta pieza convirtió a Mucha en un artista muy famoso y le aseguró un contrato con Bernhardt.
Durante seis años, Mucha diseñó los volantes y los programas para las producciones de Bernardt, incluyendo La Tosca y Hamlet. Sin embargo, este papel fue solo el comienzo del enlace de Mucha con la litografía, que culminó en varias comisiones comerciales.
Los carteles con los que llegó a la fama presentan a la actriz francesa trazada con el estilo tan característico de Mucha, con sus contornos bien definidos mediante una línea negra y de un grosor considerable; largos cabellos flotantes influencia de la gráfica japonesa; joyas exóticas, y vestidos llenos de detalles. Destacan, entre otros: Gismoda, 1894, Salon des cent, 1896; y Papier Job, 1897.
El Art Nouveau ya existía, pero restringido a los círculos iniciados en el arte. Fue Alfons Mucha, con el madrinazgo de Sarah Bernhardt quien por primera vez quizás hasta hoy, logró que el arte penetrara lo cotidiano y desafiara el sentido peyorativo de la clasificación como “decorativo”.
El trabajo que Mucha realizó bajo el ala de Bernhardt contribuyó a difundir la imagen de la actriz internacionalmente. Parece que la Bernhardt no sólo era divina en los escenarios, sino también toda una experta en mercadotecnia ya que confió en Mucha para el diseño de los carteles, así como de las escenografías y el vestuario.
Impulsado por la fama de sus trabajos en el teatro, cuando Mucha visitó Estados Unidos fue reclutado por otra excéntrica actriz: Mrs. Leslie Carter. En una escalada de oropeles y barroquismo, Carter trató de superar el lujo y la espectacularidad de las obras de Sarah Bernhardt, lo que la llevó a la ruina.

Mucha debió migrar de su natal Morovia para consolidar su técnica y ampliar su visión como artista.
Marco coronel | PraGa | Marzo 2022
En 1860, Alfons Maria Mucha (conocido internacionalmente como Alphonse Mucha) nació en Ivančice, un pequeño pueblo en la provincia de Morovia en lo que hoy es República Checa. Su infancia fue moldeada por una combinación de tres peculiares influencias: su educación católica, su interés por la música y sus talentos artísticos naturales. “Para mí”, escribió, “las nociones de pintura, ir a la iglesia y música están tan unidas que a menudo no puedo decidir si me gusta la iglesia por su música, o la música por su lugar en el misterio que acompaña”.
Aunque para Mucha estos elementos estaban interconectados, cada uno tuvo una influencia discreta y discernible en su carrera artística y su eventual éxito. Por ejemplo, su rol en la iglesia católica le ayudó a asegurar su primera gran comisión, un Retrato de los Santos Cirilo y Metodio, mientras que su fascinación por la música se transformó en un interés por el teatro y, en consecuencia, trabajó como escenógrafo.
Sin embargo, no fueron sus pinturas religiosas y su decoración teatral lo que convirtió a Mucha en una celebridad del mundo del arte, sino las ilustraciones para carteles comerciales que comenzó a producir en París.
En 1888, se mudó a la capital francesa. Aquí, encontró un sistema de apoyo tanto en la comunidad eslava local como en Charlotte Caron, mecenas de las vanguardias y propietaria de la pensión Crémerie, que estaba llena de artistas. Mientras vivía en este centro creativo, Mucha dejó de enfocarse en la pintura y el teatro para dedicarse a la ilustración de revistas, campo en el que rápidamente encontró el éxito.

1902
1911


Se publicó su manual “Documents Décoratifs”
1894

Primer cartel para Sarah Bernhardt como “Gismonda”
1918

Diseño sellos postales y billetes para la República Checoslovaca
1931

Llega a París para estudiar pintura en la Académie Julian
1887 1860
Nacé en Ivančice, Moravia (actualmente República Checa)


Bing supo explotar sus conexiones sociales y recursos económicos para materializar su pasión por el arte y la gráfica asiática.
ÁnGel chanez | Puebla | Marzo 2022
El rico coleccionista y comerciante Bing se había colocado en el centro de los círculos artísticos japoneses en París; donde se había trasladado desde Hamburgo en Alemania para hacerse cargo de una rama de la empresa familiar que se ocupa de las importaciones de porcelana francesa. A finales de la década de 1870 abrió una tienda que vendía objetos de arte japonés y viajó al Lejano Oriente para estudiar arte en 1880. Desarrolló conexiones con fuentes de arte en Japón y acumuló lo que se consideraba una de las mejores colecciones de arte japonés en el oeste. Deseaba difundir la estética japonesa a un público amplio y utilizó su riqueza y conexiones para publicar una nueva revista con este fin.
Reproducían en color grabados Ukiyo-e
La revista tenía como objetivo educar al público y disfrutó de una impresión de alta calidad con reproducciones extraídas de colecciones privadas. Cada número tenía varias páginas en color de reproducciones de obras de arte japonesas, como pinturas o grabados ukiyo-e. Presentaba ensayos sobre el arte y la historia del arte japoneses de críticos como Burty, de Goncourt y Louis Gonse, extraídos del amplio círculo de conocidos de Bing en el mundo del arte. Bing reclutó a su amigo, el director del Museum de Hamburgo, Justus Brinckmann, para traducir e imprimir una edición en alemán de la revista. El comerciante de arte inglés Marcus Bourne Huish manejó la publicación en idioma inglés que circuló en los Estados Unidos. Los artículos examinaron una amplia variedad de artes japonesas: su arquitectura, pintura, impresión en madera, cerámica e incluso poesía y teatro. Bing también llamó la atención sobre la alta calidad estética de los objetos cotidianos como peines, cucharones de té y telas.
Bing hizo un esfuerzo para que Artistic Japan se revisara ampliamente. Recibió críticas positivas en todo Occidente, tan lejos como Escandinavia y Estados Unidos. El periódico londinense The Academy elogió el “atractivo” de su primer número. El estadounidense The Critic lo calificó como “una de las revistas de arte de mayor categoría”. La reputación establecida de los escritores colaboradores a los que Bing tuvo acceso contribuyó a la rápida aceptación de la revista como una autoridad.
La moda del arte japonés había alcanzado su punto máximo cuando apareció la revista. El artista francés y coleccionista de arte japonés George Auriol expresó su esperanza de que la revista reavivara la apreciación de sus verdaderas cualidades estéticas frente a su desbordante comercialización.
Sin embargo, en Japón el periódico Japan Weekly Mail publicaba regularmente críticas denigrantes sobre la calidad de la reproducción y redacción de la revista y la comprensión de Bing de la historia y la sociedad japonesas.
oscar cruz | orizaba | Marzo 2022 El Art Nouveau llegó a México a finales del porfiriato y se realizaron distintas construcciones que según el pensamiento de la élite de la época, significaba la introducción a una era moderna y vanguardista.
Este edificio es el máximo exponente del Art Nouveau en México, esta catalogado como el único palacio metálico perteneciente al estilo Art Nouveau en el mundo.
Orizaba fue la quinta ciudad más importante de México y la más rica e industrial del Estado de Veracruz durante el porfiriato en donde vivieron franceses, suecos, irlandeses, ingleses, españoles, italianos, estadounidenses, alemanes, y muchos extranjeros más.
Se caracterizó por ir en contra de las convenciones sociales de la época creando un estilo único.
leticia bass | barcelona | Marzo 2022
Aubrey Vincent Beardsley, sin duda alguna fue uno de los artistas más interesantes de la época victoriana en el Reino Unido. El hijo perfecto del fin-de-siècle. Muerto a la edad de 25 años, tuvo tiempo de escandalizar, fascinar e influir en los artistas de la época. Su estilo modernista, mezclado con su humor crítico e incisivo, dio lugar a una obra artística satírica, estética, moderna. Sus ilustraciones empezaron a tener fama por su estilo innovador. Libros y revistas quisieron ilustrarse con su arte. Por supuesto también ilustró la obra de su amigo Oscar Wilde.
Beardsley tenía un estilo modernista, basado en la naturaleza, con formas orgánicas y un gran decorativismo. Salvando las distancias, era un Alfons Mucha más joven y radical. Usó mucho la tinta (blanco y negro) y en su obra se aprecia una gran influencia del grabado japonés.
Tocó variadas temáticas: religiosa, mitológica, histórica, caricatura… Y en todas ellas hay una carga de erotismo (destaquemos sus escandalosas ilustraciones para Lisístrata y Salomé).

Artistas como Antoni Gaudí idearon la construcción de mosaicos a partir de fragmentos de azulejos rotos y unidos con mortero.
Karla
cordero
| PraGa | Marzo 2022
Esta técnica vistosa, que en ocasiones utilizaba materiales de desecho, se bautizó como trencadís (algo así como troceado, roto…).
Uno de los sellos del Park Güell, es actualmente, uno de los principales desafios para el personal de conservación. Anna Ribas, arquitecta de patrimonio del consistorio barcelonés, señala las debilidades del icónico trencadís: “Está hecho con azulejo de Valencia que es un elemento pensado para colocar en interiores. Lo colocaron en el exterior. Los cambios climatológicos, las heladas, el sol… hacen que los trozos de cerámica enganchados se rompan. El coeficiente de dilatación entre el esmalte y el soporte de los azulejos es diferente por lo que no tardan en fisurarse. Es entonces cuando entra el agua, se instalan los hongos y las algas y, al final, cae el esmalte”.
Colorido frágil
Libertad y asimetría
Destellos del nuevo siglo
La intención inicial era construir un barrio residencial tipo jardín
Un proyecto de Eusebi Güell y Antoni Gaudí que transcendió a su planeación original para convertirse en un emblema del modernismo mundial
arturo ceballos | barcelona | Marzo 2022
El 4 de enero de 1903, una descripción publicada en el Anuario de la Asociación de Arquitectos indicaba que ya estaban terminados los dos pabellones de la entrada, la escalinata principal, el refugio o espacio de espera, la valla exterior, los viaductos y una parte de la gran explanada, así como el sistema de evacuación de aguas.
Un sueño de fin de siglo convertido en punto de referencia para una ciudad cosmopolita
En este lugar Gaudí proyectó con su estilo personal los dos magníficos pabellones de la portería y una gran escalinata ajardinada y muy ornamentada, que llevaba al visitante a una gran porticada, la Sala Hipóstila, pensada para instalar un mercado dentro. Fiel a sus principios, utiliza de forma admirable los materiales que cada lugar le ofrece. Estudió la difícil topografía de la montaña y construye un sistema de calles y viaductos para llegar a las casas, realizando las excavaciones pertinentes y consiguiendo una obra civil con un mínimo impacto y una óptima adaptación paisajística. A las restricciones impuestas por Gaudí, se añadió el hecho de ser un lugar baldío y apartado de la urbanización; de ello se derivó el poco éxito inmobiliario, las obras se abandonaron en 1914 y Eusebi Güell murió en 1918; cuatro años más tarde los herederos vendieron la finca a la ciudad.


Es un material muy difícil que tiene vida propia, muchas patologías y, lo peor, fue diseñado para interiores y aquí se encuentra en plena intemperie
Karla cordero | PraGa | Marzo 2022
Cuando las paredes, los techos y mil y un acabados son redondos, curvos o esféricos las tejas para aislar los edificios son imposibles. Fue entonces cuando artistas como Antoni Gaudí y, sobre todo, Josep Maria Jujol, idearon la construcción de mosaicos a partir de fragmentos de azulejos rotos y unidos con mortero. Una técnica vistosa, que en ocasiones utilizaba materiales de desecho, y que se bautizó como trencadís (algo así como troceado, roto…).
Una pericia brillante con inmejorables resultados estéticos y que ahora, un siglo más tarde, se ha convertido en un quebradero de cabeza para el Ayuntamiento de Barcelona. El emblema con el que se venden más souvenirs de Barcelona, el trencadís, peligra constantemente. Se rompe, se cae e incluso algunos (turistas y propios) se lo llevan como trofeo de su visita a la capital del Modernismo. El consistorio repara continuamente unos elementos que alguien dijo que eran material de desecho. Anna Ribas, arquitecta de patrimonio del consistorio barcelo-
Los cambios climatológicos, hacen que los trozos de cerámica se rompan
nés, señala las debilidades del icónico trencadís: “Está hecho con azulejo de Valencia que es un elemento pensado para colocar en interiores. Lo colocaron en el exterior. Estas piezas cerámicas son, originalmente, de 20 x 20 centímetros cocidas al horno y con esmalte. Para hacer el trencadís se rompen y, por lo tanto, se debilita la pieza. Esos trozos son los que se enganchan en un soporte con un mortero de cal”. Ribas añade: “Los cambios climatológicos, las heladas, el sol… hacen que los trozos de cerámica enganchados se rompan. El coeficiente de dilatación entre el esmalte y el soporte de los azulejos es diferente por lo que no tardan en fisurarse. Es entonces cuando entra el agua, se instalan los hongos y las algas y, al final, cae el esmalte”. Profundiza “Cuando una pieza se cae, o se la llevan, buscamos azulejos de las mismas características. Cortamos un trozo de la misma forma y lo colocamos. Cuando podemos reconstruir una pieza lo hacemos y, si no, reproducimos el azulejo perdido. Aunque el resultado no siempre es óptimo”
Kath salinas | barcelona | Marzo 2022 Un ícono del movimiento Art Nouveau, la típica lámpara Tiffany se compone de un soporte de bronce rematado con una pantalla de vitral. Sea cual sea la técnica usada en su elaboración, cada pantalla expone una atención meticulosa a los detalles y un interés inherente en la naturaleza. Los patrones y motivos complejos inspirados en la flora y la fauna son particularmen te frecuentes; las margaritas y libé lulas son musas populares entre los artesanos de lámparas Tiffany. Al igual que los diseños que los adornan, las siluetas de las lámparas también sue len rendir homenaje al mundo natural. Muchos accesorios populares de Tiffany tienen forma de árboles, con la base, el soporte y la pantalla que actúan como raíces, tronco y follaje, respectivamente. De manera similar, muchas de estas pantallas de vitral tienen bordes festoneados e irregulares que recuerdan a los pétalos de flores, alas de mariposa y otras formas que se encuentran en la naturaleza. Además de la naturaleza, Tiffany Studio también se inspiró en la geometría, lo que resultó en una colección de lámparas de corte artesanal, menos ornamentadas pero igualmente bellas.


Mobiliario integrado
Su producción no se limitó al campo de la arquitectura, también destacó en el diseño de mobiliario.
carlos caMacho | Puebla | Marzo 2022
Apartir de la primera mitad de la década de 1890, el arquitecto ya no se contentaba con dibujar los planos de los edificios que construía: también diseñaba la decoración y el mobiliario como extensiones naturales que le permitían aplicar sus teorías a los espacios arquitectónicos interiores.
Los primeros muebles conocidos se realizaron para los hoteles Jassedé en 1893 y los hoteles Delfau en 1894. Guimard, en plena investigación estilística, entregó conjuntos eclécticos pero coherentes cuya decoración coincide visiblemente con los edificios previstos para albergarlos. Al no tener aún sus talleres, subcontrata la fabricación.
Los muebles de este período, cuya fabricación logró dominar gracias a la contratación de unos pocos artesanos, figuran entre los más sorprendentes y azarosos de su producción. Guimard diseña muebles como construye casas: deconstruye los volúmenes, favorece la asimetría y privilegia las curvas, contracurvas y otras excrecencias, inspirándose, estilizándolas, en el repertorio estético vegetal.
Un verdadero punto de inflexión tuvo lugar en 1903. A medida que su estilo comenzaba a asentarse, Guimard creo los Ateliers d’Art et de Fabrication, una formidable solución de producción acorde a sus intereses. Con la ayuda de unos pocos colaboradores cuidadosamente seleccionados, capaces de expresar todo el virtuosismo del Estilo Guimard, creo durante diez años pequeñas series de muebles y objetos en bronce y cerámica, destinados a una clientela de gama alta, acostumbrado a los Salones de Arte Decorativo de la época en los que exponía regularmente.
Femmea fatales
Reconstruyen Wolfers
Belleza exclusiva
rendedor

Lalique sustituyó las gemas por diseños estructurales esmaltados con base en vidrio.
Juan baez | barcelona | Marzo 2022
Se formó como aprendiz en los talleres de Louis Aucoc y en los inicios de su prometedora carrera figuran tres grandes nombres para los que ejerció como diseñador freelance: Cartier, Boucheron, con el que colaboró con varias piezas como por ejemplo brazaletes, y Vever, al que vendió varios dibujos en 1883.
A su manera, René Lalique (1860-1945) fue un poco el Coco Chanel de la joyería. No precisamente por el estilo, sino más bien en el concepto: la capacidad de elevar un material ‘humilde’ a categoría de lujo. Si Coco lo hizo con el tweed o las perlas falsas, René lo consiguió con el vidrio. Si la exposición Universal de 1900 en París supuso el epítome de su carrera como joyero, la de Artes Decorativas de 1925 fue su clímax como vidriero. Lalique fue una prueba de la capacidad para reinventarse: como le
iba tan bien en el sector del vidrio, y a pesar del enorme éxito de sus joyas, decidió retirarse del sector y centrarse en el trabajo con el cristal.
Fundó en 1921 su propia fábrica en Wingen-sur-Moder, en Alsacia, todavía operativa, en la que llegó a tener hasta 600 empleados. No rechazó la producción industrial, y su factoría estaba encaminada a automatizar los procesos, contradictoriamente sus procedimientos requerían de la mano de los maestros vidrieros.
oscar cruz | barcelona | Marzo 2022
Sus diseños sensuales casaban a la perfección con el carácter de las mujeres más atrevidas de la época. Además de vestir con sus joyas a la misteriosa marquesa Luisa Casati, la actriz Sarah Bernhardt fue la mujer que más se vincula a sus diseños, debido a su estrecha relación con la joyería escénica.
En los diseños realizados para estas mujeres podemos encontrar la presencia de libélulas, serpientes, insectos, seres mitológicos y flora como tulipanes y lirios.
Lalique simboliza dos pasiones: la mujer y el ritmo de un dibujo de amable curva infinita.
cristy cruz | barcelona | Marzo 2022
La actriz Sarah Bernhardt fue la mujer que más se vincula a sus diseños, debido a su estrecha relación con la joyería escénica. Para su papel en Teodora en 1902, el diseñador proyectó varios tocados entre los que se encontraba uno con una serpiente en la frente respaldada por dos nudos hechos con otras dos serpientes que escupían ristras de perlas
Joyas creadas con instinto tridimensional inimitable
Una de las piezas más míticas fue una diadema de sirenas, hecha en bronce y piedras opales, que la actriz usó tanto dentro como fuera del escenario. Se dice también que no podía salir a recitar su Fedra sin aquellos peines de filacterias y perlas firmados por Lalique.

La diadema de las sirenas, por ejemplo, modelada y fundida entre 1897 y 1898 en bronce con grandes piedras opales (se decía que esta piedra daba mala suerte, y fue Lalique quien la sacó de tal ostracismo supersticioso). La actriz usó esta especie de corona en la vida civil y en la escena, y se cuenta que no podía salir a recitar su Fedra sin aquellos peines de filacterias y perlas recogiendo sus siempre dispersos rizos; Clarin la describió con un broche donde vuelan golondrinas. El ejemplo más claro está en su manera de usar los brillantes sobre el oro y los esmaltes, sobre las formas orgánicas, sólo como un destello de luz en el punto justo que necesita el objeto. “Son verdaderos poemas”, apunta una conservadora de la colección. Lalique no limitó su invención ni se quedó en las joyas y trasladó a sus grandes vasos de vidrio y cristales los motivos y señas de su estilo, como la rama de espinas rodeando el amor, o el desnudo de mujer envolviéndose sobre olas u hojas.

luis díaz | barcelona | Marzo 2022
Aunque el movimiento Art Nouveau buscaba alcanzar todos los rincones de la sociedad, la elaboración artesanal de sus joyas sumado a la calidad de sus materiales, las hacían tan solo accesibles a las clases con mayor poder adquisitivo.
El Art Nouveau implantó un estilo, donde el valor de la pieza venía marcado por su elaboración artesanal mediante la aplicación de una mezcla de técnicas metalúrgicas y decorativas opuestas a la industrialización emergente. El estilo no estuvo libre de controversia al usar elementos como la figura de la mujer o figuras mitológicas.
ÁnGel chanez | estaMbul | Marzo 2022
Los diseños de Alfonso Fouquet eran fantásticos, con esfinges, dragones, sirenas, querubines y otros personajes mitológicos, el esmaltado y los diamantes embellecieron las piezas.
En 1878, expuso su obra en la Exposición Universal de París, ganando un premio de oro para las piezas que se han descrito como “absolutamente impecables” por sus compañeros de joyeros. Su obra posterior también las tendencias modernistas prefiguradas. En particular, se le atribuye la reintroducción de la figura femenina en la joyería, una práctica considerada “herejía” por algunos colegas.
En 1895, el hijo de Alfonso, Georges Fouquet, asumió el control del negocio. “Un trabajador incansable”, que fue cautivado por todas las cosas nuevas, y su búsqueda de la inspiración fue implacable. En el fin de siglo estaba exhibiendo joyas de estilo Art Nouveau.
Los historiadores consideran que las joyas creadas por la empresa en esa época sólo son superadas por las de René Lalique. Sus piezas se componen típicamente de oro y adornados con esmalte, ópalos, cuerno, perlas, y diamantes finamente ajustados al diseño.
Los motivos naturalistas predominaron. Líneas curvas sensuales, esmaltes de color pastel y texturas sutiles se utilizaron con gran eficacia.
Piezas que marcaron la influencia en las artes decorativas de principios del siglo veinte.
tuss FernÁndez | barcelona | Marzo 2022
Un siglo después de su apertura, la mítica joyería Wolfers de Bruselas cobra una nueva vida en el Museo Real de Arte e Historia de la capital, que ha reconstruido la tienda de lujo, diseñada por Victor Horta, con una exposición de sus piezas icónicas de “Art Nouveau”.
Un “tesoro escondido”, según dijo a Efe el comisario de la exposición, Werner Adriaenssens, que el museo decide ahora rescatar para poner en valor la joyería modernista de finales del XIX y principios del siglo XX, que tuvo como padre al francés René Lalique, considerado el inventor de la joya moderna.

“La joyería es un aspecto muy importante en el Art Nouveau”, subraya Adriaenssens, quien destaca “las capacidades técnicas” de Wolfers como joyero, como el “plique-à-jour”, un esmaltado vítreo translúcido “profundo y difícil que hoy en día no se sabe hacer”.
Las joyas de Wolfers se caracterizan por sus motivos animales, como la “Libélula” de oro, esmalte, rubí, ópalo y diamante, de 1903, cangrejos o murciélagos, combinadas con piedras preciosas y perlas así como distintos metales.