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FRAN

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Aquél, sí que fue un verdadero desengaño. Descubrí que los anteriores no habían sido sino más que simples pamplinas. Verdaderas pamplinas originadas desde la inconsciencia. Así que, ¿qué iba a ser de mí a partir de ahora? Si las anteriores desesperanzas me fueron prolongadamente difíciles de superar, ¿cómo demonios iba a poder superar esta? Un segundo de tu vida. ¿Cómo se puede medir? Un segundo; tu vida: ¿en cuanto se puede cuantificar? ¿Y ordenar? Y sin embargo, ¿cuántas veces ignoramos al más insulso de ellos? El segundo antes de ver salir el sol por la ventana; el segundo después de ver ponerse la luna tras aquella inocente nube, viajera sin más, inocente como pocas y traicionera como la más arpía de las brujas, extendiendo su manto, así, tras los designios de la inmensidad, ocultando su propia e intrínseca naturaleza, mostrando la naturalidad en su estado extremo, de esa manera que te hace pensar que no lo hace por voluntad propia; el segundo mismo de la mirada inocente de un bebé ante lo inmediatamente desconocido; el segundo después del segundo en el que se fragmenta, se rompe, una vida, un corazón, una ilusión, una esperanza; el feliz segundo tras una eyaculación; el infinito segundo antes de una declaración de amor; el segundo compartido tras el primero de los segundos con la persona amada... y yo me pregunto: ¿qué es un segundo? ¿Cuanto serías capaz de dar por evitar que un equivocado vivido de ellos se volviese hacia atrás, de alguna manera, y que éste no sucediera jamás? ¿Y cuánto por que sucediera el segundo ese que deseas en lo más profundo de tu ser? Mi segundo, el segundo, ese segundo que odiamos o deseamos, o que, simplemente, ignoramos que podamos tener, aconteció en el mismo instante en el que mi corazón se fracturó en mil pedazos. En el momento en el que, cuando abrí la puerta de mi casa, vi lo me quise negar durante tanto tiempo. En ese momento, durante ese segundo, ese instante, quise morir, quise volver a vivir para no volver a morir, quise olvidar, quise volar hacia el infinito y volver con la verdad de las cosas, quise nacer de nuevo, quise sufrir si de esa manera conseguía llorar, pero sobre todo, por encima de todas las cosas: quise.



El frío