Cáncer en Chile: una política de Estado en construcción
El hallazgo chileno que podría cambiar la forma de tratar enfermedades como el cáncer
Estudio devela que contaminación del aire en Santiago podría aumentar riesgo de Alzheimer
CONTENIDOS
3 EDITORIAL
Dr. Patricio Burdiles, decano de la Facultad de Medicina de la U. Andrés Bello
4 ESPECIAL: Cáncer
Cáncer en Chile: una política de Estado en construcción
El hallazgo chileno que podría cambiar la forma de tratar enfermedades como el cáncer
Contigo: la plataforma que acompaña a pacientes con cáncer
Importancia y avance de la vacunación para erradicar el cáncer de cuello uterino
Biomarcadores: Diagnóstico de cáncer en una gota de sangre
Una microbiota sana, una mejor defensa: el rol de la dieta en la prevención del cáncer
Investigadores impulsan herramientas con inteligencia artificial para detectar a tiempo el cáncer oral
Fármacos antineoplásicos: avances que están cambiando el tratamiento del cáncer
Terapia Ocupacional potencia la recuperación integral de mujeres tras tratamientos oncológicos
Programa mírame
Acompañar y cuidar a un paciente con cáncer: 7 claves para hacerlo con respeto, sentido y efectivo
28 INVESTIGACIÓN
Contaminación del aire en Santiago podría aumentar riesgo de Alzheimer y afectar la memoria, según estudio
8 de cada 10 de estudiantes abandona las pastillas anticonceptivas: investigación revela principales causas
Encuesta de Salud 2025
Estudio chileno concluyó que inactividad física podría restar cerca de seis años de vida
DIRECTORA RESPONSABLE: Patricia Zvaighaft
EDITORA GENERAL: Sonia Tamayo Herrera
COMITÉ EDITORIAL: Dra. Mónica Canales, Dra. Joyce Huberman, Dr. Patricio Burdiles y Dr. Christian Campos
REDACCIÓN: Felipe Salazar, Álvaro de la Cuadra, Tania Merino y Angie Gatica.
COLABORADORA: Isabel Pinto.
FOTOGRAFÍA: Carolina Corvalán Aránguiz, Gentilezas y bancos de fotografías
DISEÑO: Dirección de Producción de la Universidad Andrés Bello
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Publicación semestral formato digital
Círculo Salud – Nº27, Noviembre 2025
Hasta las primeras décadas del siglo XX, las enfermedades infecciosas eran la principal causa de muerte. Desde mediados de ese mismo siglo, las vacunas, antibióticos, mejor nutrición, políticas sanitarias y condiciones de vida, hicieron que las infecciones cedieran su ominoso lugar a las patologías cardiovasculares. Sin embargo, esto cambió nuevamente y, desde 2019, las neoplasias malignas ocupan el primer lugar de mortalidad en Chile.
Cada año, más de 50 mil chilenos son diagnosticados de algún tipo de cáncer y cerca de 30 mil fallecen por esta causa. El impacto no es solo biológico, sino también psicoemocional, social y económico, reflejando inequidades en acceso oportuno a diagnóstico y tratamiento. Urge reforzar políticas de prevención, detección precoz y terapias modernas.
Existen avances como la Ley Nacional del Cáncer, la cobertura del GES y programas oncológicos específicos. No obstante, persisten brechas, sobre todo territoriales: los especialistas y centros de alta complejidad se concentran en pocas capitales regionales, mientras zonas extremas carecen de recursos, equipos y redes de referencia.
La prevención mediante educación es un desafío clave. Se estima que hasta un 50% de los cánceres podría
Editorial
evitarse modificando factores de riesgo como tabaquismo, alcohol, obesidad y exposición solar. Es necesario impulsar una cultura de autocuidado, reforzar programas comunitarios y promover la Medicina del Estilo de Vida tanto en la formación profesional como en la educación sistemática a la población.
La detección precoz debe consolidarse como estrategia central y más costo-efectiva, fortaleciendo la atención primaria, ampliando tamizajes efectivos (cáncer cervicouterino, gástrico, colorrectal, pulmonar, prostático y mamario) e incorporando nuevas tecnologías diagnósticas. También es prioritario ampliar el acceso a terapias innovadoras y de alto costo, impulsar la investigación nacional y fomentar la participación en ensayos clínicos colaborativos.
La lucha contra el cáncer trasciende los hospitales: debe incluir escuelas, municipios, lugares de trabajo y políticas públicas. Chile puede consolidar un modelo integral, equitativo y humano, donde ciencia, prevención y solidaridad social converjan para transformar la vida de miles de familias.
Este análisis forma parte del especial de la Revista Círculo Salud N°27, dedicado al cáncer. Avances, cifras, experiencias y desafíos que rodean esta enfermedad se plasman en estas páginas.
Dr. Patricio Burdiles Pinto
Decano Facultad de Medicina, U. Andrés Bello
Cáncer en Chile: una política de Estado en construcción
Desde la implementación del Plan Nacional de Cáncer 2018–2028, Chile ha avanzado en institucionalizar una estrategia integral para enfrentar la primera causa de muerte en el país. Sin embargo, persisten brechas críticas en diagnóstico, tratamiento y equidad territorial.
En 2018, Chile dio un paso decisivo en la lucha contra el cáncer al lanzar su primer Plan Nacional de Cáncer. Esta hoja de ruta, con visión de largo plazo, fue diseñada para abordar el cáncer como un problema de salud pública desde una perspectiva sistémica, intersectorial y con gobernanza técnica. La iniciativa y la implementación de su plan de acción fueron lideradas por la Dra. Sylvia Santander, quien entonces dirigía la División de Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud.
El plan se estructuró en seis líneas estratégicas, detalla la Dra. Santander, actual directora general de Educación Clínica y Simulación de la U. Andrés Bello: “promoción y prevención, provisión de servicios asistenciales, fortalecimiento de la red oncológica, sistemas de información, rectoría y financiamiento. Su diseño contó con un proceso participativo que incluyó universidades, sociedades científicas, organizaciones de pacientes y ministerios, lo que le otorgó legitimidad técnica y social”, dice.
AVANCES NORMATIVOS Y OPERATIVOS
La promulgación de la Ley Nacional del Cáncer en 2020 (Ley 21.258) consolidó esta política como una estrategia de Estado. La ley creó la Comisión Nacional del Cáncer y el Fondo Nacional del Cáncer, asegurando financiamiento estable y actualización periódica de los planes.
“Por primera vez Chile tuvo una hoja de ruta integral con líneas estratégicas claras, metas e hitos de acción. Esto permitió avanzar en el manejo del cáncer con una mirada de largo plazo y con respaldo jurídico”, destaca la Dra. Santander.
Entre los avances más relevantes se cuentan la creación de una red oncológica nacional, la renovación de equipamiento médico, el desarrollo de centros integrales, la implementación de programas de tamizaje y vacunación, y la incorporación de principios como equidad, curso de vida e interculturalidad.
“Por primera vez Chile tuvo una hoja de ruta integral con líneas estratégicas claras, metas e hitos de acción. Esto permitió avanzar en el manejo del cáncer con una mirada de largo plazo y con respaldo jurídico”,
Dra. Sylvia Santander Directora general de Educación Clínica y Simulación de la U.
Andrés Bello:
También se diseñó el Plan Nacional de Cáncer InfantoAdolescente 2023–2028, reconociendo las particularidades de esta población y la necesidad de intervenciones específicas desde etapas tempranas.
BRECHAS PERSISTENTES
A pesar de los avances, las brechas siguen siendo significativas. Las listas de espera para diagnóstico y tratamiento son prolongadas, especialmente fuera de la zona central. La falta de especialistas, infraestructura y equipamiento en regiones extremas limita el acceso oportuno y de calidad.
“Aunque se han realizado inversiones en infraestructura y tecnología, aún no se puede asegurar que un paciente de Arica o Magallanes tenga las mismas oportunidades de atención que uno de Santiago”, advierte la experta.
El monitoreo del plan no ha sido sistemático y el financiamiento enfrenta dificultades para ser sostenido y escalonado. Además, la Agencia Nacional del Cáncer, propuesta en 2021 como unidad técnica del MINSAL, no ha logrado consolidarse como organismo autónomo.
“La Agencia permitió coordinar el despliegue del Plan Nacional de Cáncer 2022–2027 y el Plan Infanto-Adolescente, pero su institucionalización sigue pendiente. Hoy sus funciones están integradas en el Departamento de Cáncer del MINSAL”, explica la autoridad de la U. Andrés Bello.
DETERMINANTES SOCIALES Y ENFOQUE TERRITORIAL
El cáncer es hoy la primera causa de muerte en varias regiones del país. Factores como el envejecimiento poblacional, estilos de vida poco saludables, desigualdad territorial y exposición a factores ambientales explican esta realidad.
“Los determinantes sociales influyen directamente en la incidencia y mortalidad por cáncer. Por eso es clave diseñar políticas intersectoriales que promuevan estilos de vida saludables, regulen riesgos ocupacionales y fortalezcan la atención primaria”, señala la Dra. Santander.
El plan incorpora enfoques integradores como equidad, curso de vida e interculturalidad. Esto se traduce en acciones concretas como la planificación regional de infraestructura, la creación de un plan específico para cáncer infanto-adolescente y la incorporación de lineamientos para atención con pertinencia cultural.
Asimismo, la experta enfatiza que “toda inversión o intervención en etapas precoces de la vida repercute en la vida adulta. Por eso es fundamental intervenir desde la infancia, involucrando a la comunidad, la familia y la escuela”.
PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y ROL DE LAS UNIVERSIDADES
Desde su diseño, el plan ha contado con la participación activa de la sociedad civil, universidades y organizaciones de pacientes. Esta colaboración ha sido clave para legitimar las decisiones técnicas y aportar una mirada ciudadana a la estrategia nacional.
“La participación de múltiples actores ha permitido enriquecer el diseño del plan y asegurar que las políticas públicas respondan a las necesidades reales de la población”, sostiene la Dra. Santander.
La Ley del Cáncer establece que esta participación debe mantenerse en la Comisión Nacional del Cáncer, con representación de actores académicos, científicos y sociales.
Pensando en el futuro, las prioridades incluyen cerrar brechas territoriales, optimizar el diagnóstico oportuno, fortalecer la red de especialistas, completar el registro nacional de cáncer en adultos, incentivar la investigación clínica y consolidar la gobernanza institucional.
“Es urgente clarificar y fortalecer el rol del Departamento/Agencia Nacional de Cáncer dentro del MINSAL, con reportes periódicos, fiscalización efectiva y rendición de cuentas públicas”, concluye la Dra. Sylvia Santander.
El hallazgo chileno que podría cambiar la forma de tratar enfermedades como el cáncer
Un estudio publicado en Nature y liderado por el investigador del Instituto de Ciencias Biomédicas UNAB, Rodrigo Aguilar, explica cómo el ARN regula al complejo PRC2, un “interruptor genético” que podría ser clave para frenar el desarrollo de algunas enfermedades.
¿Cómo saben nuestras células qué genes deben encender y cuáles mantener apagados para evitar enfermedades como el cáncer? Esta pregunta está en el centro de una investigación publicada por Nature Reviews Molecular Cell Biology, una de las revistas científicas más importantes del mundo. El artículo fue liderado por el doctor Rodrigo Aguilar, investigador del Instituto de Ciencias Biomédicas UNAB, de su Facultad de Medicina, y fue realizado en colaboración con la Harvard Medical School.
La revisión analiza más de cien estudios recientes sobre el complejo PRC2, un conjunto de proteínas que actúa como una especie de “interruptor” para apagar genes. Este complejo ha sido vinculado directamente a enfermedades como el cáncer, ya que su mal funcionamiento puede activar genes que no deberían estar activos, o silenciar genes que protegen contra tumores. Pero hasta ahora, no está absolutamente claro cómo PRC2 sabe dónde actuar en el genoma.
El artículo propone que el ARN —especialmente los llamados ARN largos no codificantes— actúa como guía y regulador de PRC2, ayudando a llevarlo a regiones específicas del ADN y, sorprendentemente, también puede inhibir su actividad.
“ Los ARN y el complejo PRC2 son moléculas fundamentales que controlan si ciertos genes están activos o inactivos en nuestras células. Aunque no podamos verlos, son esenciales para procesos clave como el desarrollo embrionario y la prevención de enfermedades. Cuando esta regulación falla, pueden surgir condiciones como malformaciones congénitas o cáncer”, explica Aguilar.
Una de las grandes contribuciones de este estudio es que logra unir muchas investigaciones anteriores que parecían no coincidir entre sí. Gracias a eso, los autores proponen una perspectiva de cómo el ARN controla a este “interruptor genético”. Para entenderlo, usan como ejemplo a XIST, una molécula que en las mujeres ayuda a silenciar uno de los dos cromosomas X. Esta molécula se dobla en formas muy específicas, como si se tratara de origamis microscópicos, y esas formas son las que permiten controlar a PRC2, no solo activándola o desactivándola, sino regulando su intensidad, como si fuera el volumen de una radio.
IMPLICANCIAS TERAPÉUTICAS
El impacto de este hallazgo va más allá de la ciencia básica. La relación entre estas dos moléculas abre nuevas oportunidades para diseñar terapias más precisas contra enfermedades como el cáncer, donde el complejo PRC2 suele estar alterado.
“Sabemos que PRC2 y los ARN regulan decenas de genes, muchos de ellos críticos para el funcionamiento celular y otros asociados al cáncer. Si identificamos que en un tipo específico de tumor estas moléculas están actuando de forma anómala, podríamos diseñar terapias que bloqueen esa interacción sin afectar otras funciones vitales”, señala el investigador.
De hecho, Aguilar fue uno de los primeros en desarrollar moléculas capaces de modular directamente esta interacción, publicando esos resultados en Nature en 2022.
“Estas moléculas aún están en fases experimentales, principalmente en Estados Unidos, pero con el ritmo actual de avances, es probable que en la próxima década veamos los primeros tratamientos clínicos basados en este conocimiento”, anticipa.
CIENCIA DESDE CHILE AL MUNDO
El estudio tiene además un fuerte componente de colaboración internacional. Aguilar comenzó esta línea de trabajo en 2018 como investigador postdoctoral en Harvard y la continuó desde 2020 en Chile, desde la U. Andrés Bello.
“Durante cuatro años trabajamos entre ambos países, revisando y discutiendo la literatura más reciente. Fue un proceso largo y riguroso, que muestra cómo hoy la ciencia se construye en red. Que una revista como Nature nos invitara a desarrollar esta revisión es un reconocimiento a la investigación de alto nivel que también se hace en Chile”, afirma.
En tanto, el estudio también abre nuevos horizontes para la investigación en esta materia. “Muchas investigaciones aún se hacen con ARN aislados, pero dentro de las células estas moléculas tienen formas y comportamientos mucho más complejos. Cada nueva estructura o interacción que se revela abre más preguntas que respuestas, lo cual es parte de la belleza de la ciencia”, reflexiona Aguilar.
Contigo: la plataforma que acompaña a pacientes con cáncer
Se trata de una iniciativa que busca mejorar la calidad de vida de las personas en tratamiento oncológico, ofreciendo información confiable y accesible de manera digital en todo momento, y al mismo tiempo facilitando el reporte de síntomas desde el hogar al equipo clínico.
El último informe del Ministerio de Salud detalló que el cáncer es responsable de tres de cada diez muertes registradas en el país y, según datos de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC), se proyecta que para 2040 los nuevos casos aumentarán en más de un 60% a nivel global.
Frente a este escenario, el desafío no es solo ofrecer tratamientos efectivos, sino también generar espacios de acompañamiento que reduzcan la sobrecarga emocional, mejoren la comunicación con los equipos clínicos y aseguren que los pacientes vivan este proceso con mayor dignidad y bienestar.
Es en este contexto donde surge Contigo, una plataforma de apoyo y seguimiento para pacientes oncológicos desarrollada por el Instituto de Tecnología para la Innovación en Salud y Bienestar (ITiSB) de la Universidad Andrés Bello. Su objetivo es claro: mejorar la continuidad del cuidado y entregar herramientas concretas tanto a los pacientes como a sus familias y cuidadores.
El proyecto busca enfrentar problemas recurrentes en oncología, como la falta de comunicación fluida entre pacientes y equipos clínicos fuera de la consulta, la dificultad para reportar oportunamente síntomas o efectos secundarios y la escasa disponibilidad de información confiable que alivie la carga emocional de quienes transitan esta enfermedad
Para Carla Taramasco, directora del ITiSB , el valor de esta innovación se sustenta en una necesidad expresada por los propios pacientes: “Contigo es una plataforma que nace de la necesidad de las personas con cáncer de contar con un espacio en el cual puedan recibir información segura en todo momento sobre el viaje del paciente oncológico. Esta información abarca la etapa en la que se encuentran, el tipo de cáncer, los tratamientos disponibles y, lo más importante, que puedan acceder a estos contenidos incluso después del encuentro clínico”, afirmó.
TECNOLOGÍA QUE AMPLIFICA LA VOZ DE LOS PACIENTES
Uno de los principales aportes de Contigo es que no se limita a entregar información hacia los pacientes, sino que también permite que ellos reporten su experiencia y síntomas de manera periódica desde sus hogares. De acuerdo con los lineamientos del proyecto, la aplicación móvil habilita a las personas a registrar de forma sencilla efectos secundarios, estado de ánimo y evolución física. Estos datos, transmitidos en tiempo real a un dashboard clínico, se convierten en insumos clave para el personal médico, que ya no depende exclusivamente de lo observado durante la consulta presencial.
La posibilidad de recibir información continua desde la vida cotidiana tiene implicancias concretas. Según describe Taramasco, “cuando el clínico accede a información más allá del encuentro presencial y conoce cómo evoluciona el paciente en su casa, puede ajustar la dosis de los tratamientos de quimioterapia para disminuir la toxicidad. Eso impacta directamente en la calidad de vida del paciente, reduciendo efectos adversos y mejorando la adherencia terapéutica”.
CÍRCULO DE APOYO MÁS SEGURO
Según cifras compartidas por ITiSB-UNAB, uno de los principales problemas que enfrentan los pacientes y cuidadores es la falta de fuentes de información confiable, lo que genera ansiedad y aumenta la percepción de vulnerabilidad. Contigo responde a esta necesidad ofreciendo material educativo estructurado y accesible, lo que permite a los usuarios comprender mejor su proceso y sentirse acompañados en cada etapa.
La plataforma, además, ha sido diseñada con altos estándares de seguridad y confidencialidad de datos, aspecto esencial cuando se trata de información sensible relacionada con diagnósticos y tratamientos. Contigo garantiza la protección de la privacidad de los pacientes a través de protocolos de encriptación y actualizaciones continuas de seguridad.
Para la investigadora, este doble rol —informar y escuchar— marca un cambio cualitativo en la forma de abordar la oncología. “Lo relevante de Contigo no es solamente la entrega de información hacia el paciente, sino que también es una plataforma que permite recibir información desde los pacientes”. De esta forma, la tecnología acompaña y contiene, integrando sus vivencias y su estado de salud físico y mental en el momento del tratamiento, para ajustar las terapias y mejorar de manera efectiva su calidad de vida”.
En un escenario donde el cáncer continuará en aumento durante las próximas décadas, la innovación tecnológica aplicada al acompañamiento será clave para enfrentar los desafíos del sistema de salud.
Importancia y avance de la vacunación para erradicar el cáncer de cuello
uterino
El virus del papiloma humano, y específicamente sus cepas de alto riesgo, son responsables de la mayoría de los casos de cáncer cervicouterino. Con una tasa de mortalidad alarmante, la vacunación y la detección temprana son las herramientas más efectivas para reducir esta amenaza.
El virus del papiloma humano (VPH) es una de las principales amenazas para la salud ginecológica a nivel mundial. Dado que la transmisión es piel a piel o entre mucosas, la actividad sexual sin uso (o con uso incorrecto) de métodos anticonceptivos de barrera aumenta significativamente el riesgo de contagio con este virus, lo que ha contribuido al creciente número de casos de infección.
Entre las más de cien cepas infecciosas que presenta este virus, aquellas de bajo riesgo, como las 6 y 11, provocan manifestaciones clínicas evidentes como condilomas o verrugas. Sin embargo, las cepas de alto riesgo, entre las que se encuentran las 16 y 18, no generan síntomas visibles, lo que significa que muchas personas pueden estar infectadas sin saberlo. Con el paso del tiempo, estas cepas pueden provocar cáncer cervicouterino, una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres en el país.
De ahí la relevancia de la vacunación como una herramienta en la prevención del VPH, destaca el docente de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, Javier Pizarro Bauerle. “Casi el 100% de los casos de cáncer cervicouterino son causados por ciertos genotipos del VPH. Estas cepas, en su mayoría, son de alto riesgo y pueden pasar desapercibidas durante años, lo que hace aún más necesario el acceso a la vacuna antes del inicio de la actividad sexual”, afirma el académico.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer cervicouterino causa cerca de 600 muertes anuales en Chile, lo que se traduce en dos mujeres que mueren a diario por esta enfermedad. La falta de síntomas en los primeros años de infección genera que el cáncer sea detectado en etapas avanzadas, cuando los tratamientos se vuelven más invasivos y complejos, incluyendo cirugías, quimioterapia y radioterapia.
Frente a estas cifras, desde 2014, Chile ha implementado un programa de vacunación dirigido inicialmente a niñas de 4° y 5° básico. Esta iniciativa se amplió en 2018 a los niños, dado que el VPH de alto riesgo también puede causar cáncer de pene, cáncer anal y ciertos tipos de cáncer oral en ambos sexos.
AVANCES EN VACUNA
En 2024, comenta el especialista, el Ministerio de Salud introdujo una nueva vacuna nonavalente, como protección contra nueve genotipos de VPH, incluidos los más peligrosos, otorgando una mayor cobertura comparada con la vacuna tetravalente anteriormente usada. Dicha vacuna sólo debe ser aplicada una vez en 4° básico (otra ventaja respecto a la vacuna tetravalente, que consistía de dos dosis). Este cambio, en conjunto con campañas de educación y detección temprana, apunta a reducir drásticamente los casos de infección por VPH en el futuro cercano.
El impacto de la vacunación es relevante. Australia, por ejemplo, fue pionera en la implementación de un programa de vacunación masiva contra el VPH, utilizando inicialmente una vacuna tetravalente y a partir de 2018 una versión nonavalente. Gracias a esta estrategia, junto con una sólida campaña de educación y detección temprana, el país ha logrado reducir la incidencia de infecciones por VPH a menos del 1%. “Si se mantienen estas condiciones, es posible que para 2035 los casos de cáncer cervicouterino se eliminen casi por completo en Australia”, pronostica Pizarro. Chile podría seguir este ejemplo, agrega.
PREVENCIÓN COMO NORMA
A pesar de los avances, la prevención sigue siendo clave. “El principal factor de riesgo para la transmisión del VPH es la actividad sexual sin protección . Por eso, es fundamental vacunar a los niños y niñas antes de que inicien su vida sexual”, resalta Pizarro. La vacuna es un derecho gratuito para todas las personas en Chile, independientemente de su previsión de salud, y debe administrarse en el nivel educativo correspondiente indicado por MINSAL en el calendario del Programa de Inmunizaciones que se publica año a año.
Además de la vacunación, el examen de Papanicolau (PAP) es una herramienta fundamental en la detección temprana del cáncer cervicouterino. Realizado de forma periódica entre las mujeres de 25 a 64 años, el PAP puede detectar anormalidades celulares en el cuello uterino antes de que se conviertan en cáncer. “El PAP, junto con la educación sexual integral y la vacunación, forma una estrategia integral de prevención y detección temprana que podría reducir sustancialmente la mortalidad por cáncer cervicouterino en el país”, afirma el académico.
A pesar de que las vacunas contra el VPH conllevan un pequeño riesgo de efectos adversos, como dolor en el área de inyección, dolor de cabeza y fiebre leve, los beneficios de la vacunación son indiscutibles. “Es fundamental que busquemos información confiable, como la que proporcionan los profesionales de salud, para disipar dudas y evitar la propagación de mitos sobre los efectos de las vacunas”, finaliza el académico.
“Casi el 100% de los casos de cáncer cervicouterino son causados por ciertos genotipos del VPH"
Javiera Pizarro, docente de la Escuela de Química y Farmacia UNAB
Biomarcadores: Diagnóstico de cáncer en una gota de sangre
El diagnóstico temprano del cáncer sigue siendo uno de los mayores retos en la medicina. Los biomarcadores están abriendo puertas a un diagnóstico más preciso y menos invasivo. Sin embargo, la complejidad biológica de los tumores sigue siendo un desafío.
La detección temprana del cáncer, utilizando métodos lo menos invasivos posibles, ha sido, por años, una de las principales metas de los profesionales de la salud. Sin embargo, pese a los avances tecnológicos de la última década, sigue siendo una tarea sumamente compleja.
Marcelo Castillo, académico de la carrera de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, explica que esto se debe a que el cáncer no es una sola enfermedad, sino que constituye un conjunto de procesos biológicos heterogéneos que se manifiestan de maneras distintas, incluso dentro de un mismo tipo tumoral. Esto, dice, ha hecho que la búsqueda de marcadores tempranos confiables, de fácil acceso y uso masivo sea un camino arduo, lleno de obstáculos y limitaciones científicas y tecnológicas. “Desde la irrupción de técnicas de laboratorio basadas en anticuerpos monoclonales, se obtuvieron herramientas concretas: pruebas más específicas, costos a la baja y la posibilidad de producir reactivos a gran escala. Así se masificó el uso de biomarcadores que apoyan el diagnóstico, el seguimiento terapéutico y la detección de recidivas”, describe el académico.
Por ejemplo, surgieron nombres conocidos por el público como el Antígeno Prostático (PSA) para cáncer de próstata, CA 15-3 para cáncer de mama, CA 19-9 para páncreas y vía biliar, entre otros, que abrieron una puerta importante en este sentido. Pero, tal como señala el tecnólogo médico, “no fueron la panacea” y su utilidad varía según el contexto clínico y en ningún caso reemplazan a la biopsia del tejido sospechoso.
Los biomarcadores sanguíneos son compuestos biológicos detectables en la sangre que pueden reflejar la presencia de una afección médica, el funcionamiento de un órgano o la respuesta del cuerpo a un tratamiento. Se usan para el diagnóstico de cáncer, a través de marcadores tumorales, y son esenciales para evaluar la gravedad de la enfermedad, el pronóstico y la efectividad de los tratamientos aplicados.
DIVERSIDAD BIOLÓGICA DE LOS TUMORES
A pesar de los avances, se sigue enfrentando un desafío constante: la diversidad biológica de los tumores. Esta variabilidad se manifiesta en tipos de cáncer como los del esófago, estómago, colon, recto, hígado, vías biliares, vesícula biliar, páncreas, laringe, bronquios, pulmón, huesos, cartílagos, piel, mama, cuello del útero, ovario, próstata, testículo, riñón, vejiga, sistema nervioso, tiroides, entre otros.
“Periódicamente surgen evidencias prometedoras que inicialmente parecen una solución generalizada, pero que con los años se acotan a subgrupos específicos de pacientes”, añade Castillo, lo que ilustra la complejidad de abordar el cáncer con una sola estrategia.
NUEVAS EXPLORACIONES
Investigaciones recientes están explorando un enfoque innovador: paneles de residuos de aminoácidos de origen tumoral detectables en plasma. Podrían ser descritos como “huellas químicas” que los tumores dejarían circulando en la sangre y que, si se identifican a tiempo, facilitarían una detección mucho más temprana.
Además, estos biomarcadores podrían anticipar la respuesta a los tratamientos, lo que haría que las estrategias terapéuticas sean aún más precisas y efectivas.
“Este enfoque es estimulante por su carácter mínimamente invasivo y su posible aplicación amplia. No obstante, es fundamental ser cautelosos: se requieren validaciones independientes, estandarización de los procedimientos, análisis de costo-efectividad y, sobre todo, demostrar su efectividad en poblaciones reales y diversas a gran escala”, señala Castillo.
Para el académico UNAB, en Chile es necesario invertir más en investigación traslacional, que acerque los avances tecnológicos al diagnóstico y tratamiento de los pacientes en la población general. “No se trata de prometer milagros, sino de consolidar pasos seguros. Si lo hacemos bien, detectar el cáncer antes y por medios mínimamente invasivos, dejará de ser una promesa para convertirse en práctica clínica cotidiana”, concluye.
Una microbiota sana, una mejor defensa: el rol de la dieta en la prevención del cáncer
La evidencia científica muestra que la composición de la microbiota intestinal, influida directamente por la alimentación, puede desempeñar un rol protector o de riesgo en el desarrollo de distintos tipos de cáncer.
La microbiota intestinal, compuesta por miles de millones de microorganismos que habitan principalmente en el colon, cumple funciones esenciales en la digestión, el metabolismo y la inmunidad. En los últimos años, su rol ha cobrado especial relevancia en la investigación biomédica, al identificarse como un mediador clave entre la alimentación, el sistema inmune y el riesgo de enfermedades crónicas , incluido el cáncer.
“Estos microorganismos actúan como un verdadero órgano metabólico e inmunológico”, explica Claudia Rojas, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello. “A través de la fermentación de fibras y otros compuestos no digeribles, la microbiota produce ácidos grasos de cadena corta, como butirato, propionato y acetato, que nutren
a las células del colon, fortalecen la barrera intestinal y reducen la inflamación”.
La académica señala que una microbiota equilibrada puede proteger frente al desarrollo de tumores , regulando la proliferación celular y promoviendo la eliminación de células anómalas. “En cambio, cuando se produce disbiosis —desequilibrio microbiano—, se genera un entorno inflamatorio crónico, aumenta la permeabilidad intestinal y se producen metabolitos carcinogénicos. Algunas cepas bacterianas incluso liberan toxinas capaces de dañar directamente el ADN de las células intestinales”, advierte.
Por ejemplo, Rojas sostiene que una alimentación alta en carnes procesadas y baja en fibra altera la composición microbiana y favorecería la aparición de compuestos nocivos como amoníaco, nitrosaminas y fenoles, asociados a un mayor riesgo de cáncer, especialmente colorrectal.
LA ALIMENTACIÓN MOLDEA LA COMPOSICIÓN MICROBIANA
Por lo tanto, lo que comemos sirve de sustrato para las bacterias intestinales, y de esa interacción depende en gran medida su equilibrio. “Un consumo habi -
tual de fibra y carbohidratos complejos favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas y estimula la producción de metabolitos protectores” añade.
La nutricionista describe algunos patrones alimentarios que perjudican de forma clara la microbiota intestinal:
• Dieta alta en ultraprocesados, con exceso de azúcares refinados, grasas trans y aditivos, que induce disbiosis e inflamación crónica.
• Alto consumo de carnes procesadas y grasas saturadas, que aumenta bacterias productoras de metabolitos proinflamatorios.
• Baja ingesta de fibra, que reduce la diversidad microbiana y la producción de butirato.
• Consumo excesivo de alcohol, que altera la permeabilidad intestinal y la composición microbiana.
• Patrón occidental, caracterizado por comida rápida, escaso consumo de verduras y alta ingesta de carnes rojas y procesadas.
ALIMENTOS PROTECTORES Y PREVENCIÓN
Diversos alimentos y conductas cotidianas pueden favorecer una microbiota saludable. Entre los alimentos más beneficiosos Rojas destaca:
• Fibra dietética , presente en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
• Prebióticos , como la inulina y fructooligosacáridos de plátano, cebolla, ajo, espárragos, avena y alcachofas.
• Probióticos , aportados por yogur, kéfir, chucrut, kombucha o miso, que introducen bacterias vivas beneficiosas.
• Polifenoles , presentes en frutas rojas, té verde, cacao, aceite de oliva y vino tinto en cantidades moderadas.
• Patrón mediterráneo, que combina alimentos frescos, fibra, grasas saludables y consumo limitado de carnes procesadas.
Junto con la alimentación, otros hábitos cotidianos también influyen. La docente recomienda moderar el consumo de alcohol, mantener una adecuada hidratación, priorizar alimentos frescos y naturales, evitar ultraprocesados y azúcares, asegurar un buen descanso y reducir los niveles de estrés. Todos estos factores contribuyen a preservar el equilibrio microbiano y disminuir la inflamación intestinal de forma sostenida.
Investigadores UNAB impulsan herramientas con inteligencia artificial
para detectar a tiempo el cáncer oral
Aunque poco frecuente, el cáncer oral es altamente agresivo cuando se diagnostica tarde. Dos equipos de la Universidad Andrés Bello liderados por los doctores René Martínez y Sven Niklander, desarrollaron herramientas basadas en inteligencia artificial para mejorar la detección temprana y estandarizar diagnósticos, con impacto potencial en Chile y el mundo.
El cáncer oral, que puede afectar labios, lengua, encías y otras zonas de la boca, figura entre los más agresivos cuando se detecta en etapas avanzadas. Según estimaciones internacionales, la supervivencia a cinco años fluctúa entre un 34% y un 57%, dependiendo de la localización tumoral y las características clínicas. Este panorama revela la importancia crítica del diagnóstico precoz, que permite tratamientos menos invasivos, mejores resultados funcionales y mayores probabilidades de curación.
A nivel global, el cáncer de labio y cavidad oral registró 377.713 nuevos casos en 2020, de acuerdo con cifras de la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC). En Chile, aunque las tasas son relativamente bajas, la mortalidad ajustada por edad bordea 0,6 por cada 100.000 habitantes. La evidencia nacional muestra que cerca del 60% de los pacientes consulta en fases tardías, cuando la enfermedad ya está avanzada, lo que reduce drásticamente las posibilidades de tratamiento efectivo.
DIAGNÓSTICO PRECOZ, CLAVE EN CÁNCER ORAL
Los signos iniciales de esta patología suelen ser discretos: úlceras que no cicatrizan, manchas blancas o rojas en la mucosa oral, bultos o dolor persistente. Estos síntomas, muchas veces subestimados, dificultan la detección temprana y explican por qué gran parte de los pacientes llega a los centros de salud con lesiones avanzadas. Frente a esta realidad, contar con métodos accesibles, rápidos y precisos para identificar lesiones sospechosas es fundamental.
En este contexto, la investigación científica está abriendo caminos innovadores. Desde la Facultad de Odontología de la Universidad Andrés Bello, dos equipos de la sede Viña del Mar desarrollaron proyectos que utilizan inteligencia artificial (IA) para transformar la manera en que se diagnostican y clasifican estas patologías. Ambas iniciativas avanzan en la construcción de prototipos con madurez tecnológica intermedia (TRL 3–4), un paso clave para dar el salto a entornos clínicos más amplios.
IA APLICADA DESDE UNAB: DOS LÍNEAS DE INNOVACIÓN
El primer proyecto está liderado por el doctor René Martínez Flores académico de Odontología UNAB y especialista en Patología Oral. Su investigación entrena algoritmos de deep learning para identificar marcadores histológicos de mal pronóstico en láminas de carcinoma oral de células escamosas, como la invasión perineural y los brotes tumorales. Estos elementos resultan decisivos en la evolución clínica y en las decisiones terapéuticas. El objetivo es alcanzar niveles de sensibilidad y especificidad iguales o superiores al 80%, lo que permitiría estandarizar diagnósticos y acelerar el trabajo de los laboratorios de anatomía pa -
tológica, especialmente en hospitales con alta carga de casos.
“Nuestro objetivo es que la inteligencia artificial se convierta en un apoyo real para los patólogos, capaz de detectar marcadores de mal pronóstico de manera rápida y estandarizada. Así podemos ofrecer diagnósticos más certeros y, en consecuencia, tratamientos mejor orientados para cada paciente”, afirma Martínez.
El segundo proyecto está encabezado por el doctor Sven Niklander Ebensperger, académico e investigador de la misma facultad. Su línea se centra en el análisis digital de citologías obtenidas por punción aspirativa (PAAF) de glándulas salivales, donde distinguir entre lesiones benignas y malignas suele ser un desafío incluso para especialistas experimentados. El uso de inteligencia artificial en este campo busca reducir la incertidumbre diagnóstica, agilizar los procesos y, en última instancia, evitar procedimientos invasivos innecesarios.
“El diagnóstico de tumores en glándulas salivales es uno de los más complejos en nuestra disciplina. Con inteligencia artificial buscamos reducir esa incertidumbre y dar a los pacientes respuestas más rápidas y confiables, con menos procedimientos invasivos”, explica Niklander.
Los beneficios de estas investigaciones no se limitan al ámbito académico. Para los pacientes, implican diagnósticos más certeros y tratamientos oportunos; para el sistema de salud, significan la posibilidad de estandarizar informes, reducir la variabilidad entre observadores y optimizar recursos en hospitales con alta demanda; y para la ciencia, representan la creación de plataformas tecnológicas exportables que podrían ser utilizadas en países de la región y en sistemas con necesidades similares.
Las consecuencias del cáncer oral resultan desproporcionadas cuando se detecta tarde, por lo que proyectos como estos, muestran cómo la ciencia aplicada y la innovación tecnológica pueden acortar la distancia entre la sospecha clínica y el diagnóstico certero, con un potencial de impacto que trasciende fronteras y promete mejorar la calidad de vida de miles de pacientes en el futuro.
ESPECIAL: CÁNCER
Fármacos antineoplásicos: avances que están cambiando el tratamiento del cáncer
Avances tecnológicos y científicos están transformando el tratamiento del cáncer hacia terapias más precisas y personalizadas, aunque especialista señala que persisten importantes retos para su desarrollo y acceso en Chile.
Los fármacos antineoplásicos, que constituyen la base farmacológica para el control y tratamiento del cáncer, han evolucionado desde terapias inespecíficas con elevados efectos secundarios hacia estrategias altamente dirigidas y personalizadas. Este cambio ha sido posible gracias a la investigación biomédica, el desarrollo tecnológico y la integración de disciplinas como la bioinformática y la inteligencia artificial.
Liliana Peredo Silva, docente de Farmacología de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, explica que los fármacos antineoplási -
cos “corresponden a un grupo farmacológico destinados a inhibir el crecimiento, la proliferación y/o la diseminación de células malignas”. Su aplicación clínica se enmarca principalmente en el tratamiento del cáncer, ya sea con fines curativos, paliativos o de control de la enfermedad”.
Según la académica, estos medicamentos han permitido prolongar la sobrevida de los pacientes, mejorar la calidad de vida y reducir la carga sintomática asociada a procesos neoplásicos, representando un pilar fundamental en la oncología moderna.
DE LA QUIMIOTERAPIA CLÁSICA A LA MEDICINA PERSONALIZADA
Hasta hace no mucho tiempo, la quimioterapia citotóxica representaba la principal estrategia terapéutica contra el cáncer. Si bien contribuyó significativamente a controlar diversos tipos de cáncer, su naturaleza inespecífica generaba efectos adversos importantes al dañar también células sanas de rápida proliferación.
La investigación farmacéutica contemporánea ha permitido un cambio de paradigma al avanzar hacia intervenciones más selectivas. “El progreso en la caracterización genómica y proteómica de los tumores ha posibilitado la identificación de biomarcadores predictivos y dianas moleculares específicas. “Esto ha dado paso a terapias dirigidas, inmunoterapias y enfoques de medicina personalizada, que optimizan la eficacia clínica y reducen la toxicidad sistémica”, explica Peredo.
Peredo indica que este tránsito hacia tratamientos personalizados ha abierto la puerta a esquemas terapéuticos diseñados en función de las características biológicas únicas de cada tumor, aumentando las tasas de respuesta y ofreciendo mejores perspectivas a largo plazo para los pacientes.
INNOVACIONES TECNOLÓGICAS QUE ESTÁN CAMBIANDO LA ONCOLOGÍA
Los avances tecnológicos han tenido un rol decisivo en esta transformación. Entre las innovaciones más relevantes la doctora en Farmacología destaca:
• Biotecnología avanzada: la introducción de anticuerpos monoclonales ha revolucionado el tratamiento oncológico al reconocer de manera específica antígenos tumorales, combinando eficacia con menor toxicidad sistémica. A ello se suman las terapias celulares adoptivas, como las CAR-T, que reprograman linfocitos T del propio paciente para atacar células tumorales, y el desarrollo de vacunas terapéuticas que estimulan la inmunidad adaptativa contra neoplasias específicas.
• Nanotecnología aplicada: el uso de nanopartículas y sistemas de liberación dirigida ha optimizado la biodisponibilidad de agentes antineoplásicos y reducido los efectos adversos asociados a la quimioterapia tradicional. Estas plataformas permiten transportar el fármaco directamente al microambiente tumoral, aumentando la eficacia terapéutica y mejorando la calidad de vida.
• Inteligencia Artificial (IA) y bioinformática: el uso de algoritmos y modelos predictivos facilita la identificación de nuevas dianas terapéuticas, el diseño de moléculas in silico y la optimización de las fases preclínicas y clínicas. “Estas herramientas acortan tiempos de desarrollo, reducen costos y permiten avanzar hacia una verdadera medicina de precisión”, destaca la académica.
DESAFÍOS GLOBALES Y LOCALES PARA EL DESARROLLO Y ACCESO
A pesar de los avances científicos, el desarrollo de fármacos oncológicos enfrenta importantes barreras. A nivel global, destacan los altos costos de investigación, los largos procesos regulatorios y la complejidad de los ensayos clínicos.
En Chile, además de estas dificultades, persisten limitaciones en inversión pública y privada, falta de infraestructura para estudios clínicos de gran escala y una fuerte dependencia de desarrollos extranjeros.
El acceso a estos medicamentos también es desigual. Si bien políticas como la Ley Ricarte Soto y el AUGEGES cubren algunos tratamientos de alto costo, muchos pacientes enfrentan demoras en la incorporación de nuevas terapias, altos precios y falta de cobertura universal. Esto genera una brecha significativa respecto de los avances disponibles en centros oncológicos internacionales.
Liliana Peredo plantea la necesidad de “una estrategia integral que combine inversión en investigación, alianzas público-privadas, formación de capital humano y procesos regulatorios más ágiles”. Solo así será posible garantizar un acceso oportuno a terapias innovadoras y fortalecer la participación del país en el desarrollo científico global.
Terapia Ocupacional potencia la recuperación integral de mujeres tras tratamientos oncológicos
La intervención terapéutica no solo busca mejorar la movilidad y la autonomía, sino también acompañar emocionalmente a las pacientes en su proceso de adaptación, autoestima y reintegración social.
La terapia ocupacional se ha consolidado como una de las disciplinas claves en la recuperación integral de mujeres que enfrentan tratamientos oncológicos como la cirugía y la quimioterapia . Desde el acompañamiento físico hasta el emocional, el trabajo de los terapeutas ocupacionales busca que las pacientes no solo recuperen su funcionalidad, sino también su sentido de identidad y calidad de vida.
Florencia Vázquez, docente clínica de la Escuela de Terapia Ocupacional de la Universidad Andrés Bello, explica que uno de los principales desafíos que enfrentan las mujeres después de los tratamientos es la fatiga , una complicación que afecta significativamente su capacidad para realizar actividades cotidianas.
“Desde terapia ocupacional trabajamos técnicas de conservación de energía y protección articular, adaptamos rutinas y promovemos la autonomía mediante el análisis personalizado del día a día de cada paciente”, afirma Vázquez . Además, aborda otras secuelas como neuropatías periféricas, que afectan la prensión fina, o la presencia de cicatrices que comprometen la movilidad.
CAMBIOS Y RECUPERACIÓN
El equipo terapéutico también trabaja en recuperar habilidades motoras, fuerza y movilidad, pero siempre desde un enfoque centrado en las necesidades e intereses de cada paciente. “No se trata solo de hacer ejercicios, sino de realizar actividades con sentido. Entrenamos habilidades necesarias para que las mujeres puedan responder eficazmente a sus roles y adaptarse a sus contextos”, sostiene la docente. Este enfoque permite que las pacientes mantengan una participación activa en su vida diaria, recuperando autonomía y funcionalidad en sus ocupaciones.
Por otra parte, en relación con los cambios físicos derivados del cáncer y sus tratamientos muchas veces afectan profundamente la autoestima de las pacientes. La docente señala que “la autoimagen, la esfera sexual y la vida social se ven impactadas por estas transformaciones. A esto se suma la frustración de no poder hacer lo que antes parecía sencillo”.
En este escenario, el acompañamiento emocional se vuelve esencial, aquí se potencia el sentido de eficacia personal, se ajustan expectativas y, cuando es necesario, se deriva oportunamente al equipo de psicooncología para asegurar una atención integral.
TRABAJO EN CONJUNTO
En relación con el trabajo interdisciplinario se presenta como una piedra angular para una rehabilitación efectiva. “Colaboramos estrechamente con psicólogos, kinesiólogos y médicos, compartiendo objetivos
y estrategias. Esto no solo optimiza recursos y tiempo, sino que también mejora significativamente la experiencia de recuperación de las pacientes”, destaca la terapeuta. Esta coordinación permite una atención más eficaz, donde cada profesional conoce su rol y realiza derivaciones en el momento oportuno, evitando retrasos o abordajes aislados.
Además de recuperar las funciones más básicas, muchas pacientes logran reconectarse con actividades significativas o descubren nuevos intereses. “Incentivamos a que las mujeres vuelvan a disfrutar, a sentirse útiles y activas. A través de la exploración ocupacional, encuentran espacios de bienestar y satisfacción personal que fortalecen el proceso terapéutico”, afirma la docente.
LA FUERZA DE LA SALUD MENTAL
En el caso de la salud mental esta ocupa un lugar prioritario en este modelo de atención integral. “La ansiedad, el miedo a la recaída o la depresión son emociones frecuentes en este proceso”, indica el director de carrera de la Escuela de Terapia Ocupacional de la UNAB Mauricio Quidel , y agrega que “ofrecemos contención emocional y adaptamos los planes de intervención según las necesidades emocionales de cada paciente. En paralelo, trabajamos con el equipo psico oncológico para garantizar un apoyo permanente y especializado”, indica Quidel.
El docente destaca que la terapia ocupacional no se limita solo a lo físico, sino que promueve una visión de rehabilitación basada en la identidad, la autonomía y la conexión social. “Queremos que nuestras pacientes se reconozcan a sí mismas en esta nueva etapa, con sus fortalezas, sus desafíos y sus nuevas formas de habitar el mundo”, concluye.
“Desde terapia ocupacional trabajamos técnicas de conservación de energía y protección articular, adaptamos rutinas y promovemos la autonomía mediante el análisis personalizado del día a día de cada paciente”.
Florencia Vázquez, docente Escuela de Terapia Ocupacional UNAB
Proyecto Mírame: Más de una década transformando la vida de mujeres con cáncer de mama
El Proyecto Mírame de la Universidad Andrés Bello (UNAB) nació en 2014 a partir de una experiencia personal en una sala de espera oncológica, donde se observó la necesidad de apoyo emocional y social que enfrentan mujeres diagnosticadas con cáncer de mama, más allá de la atención médica.
La coordinadora nacional del proyecto, Marcela Uribe, académica y coordinadora de Vinculación con el Medio de la Escuela de Kinesiología UNAB, sede Viña del Mar, es quien vivió dicha experiencia y se preocupó de cubrir esta necesidad, lo que la llevó a organizar un primer encuentro entre pacientes, donde compartieron maquillaje y cuidado personal, sentando las bases de un espacio que once años después sigue transformando vidas.
PRIMEROS ENCUENTROS
En su primer año, Mírame reunió a 35 mujeres con el objetivo de generar un acompañamiento que fortaleciera la autoestima y el bienestar emocional. Con el tiempo, lo que comenzó como una tarde recreativa evolucionó en un programa multidisciplinario en el que hoy participan diez carreras de facultades del área de la salud de UNAB: Kinesiología, Nutrición, Obstetricia, Enfermería, Terapia Ocupacional, Fonoaudiología, Tecnología Médica, Odontología, Educación Parvularia y Química y Farmacia”, cuenta la kinesióloga.
“Gracias a esta articulación, Mírame ofrece no solo instancias de autocuidado como masoterapia, manicure, maquillaje y uso de turbantes, sino también talleres educativos que surgen de un diagnóstico participativo. Ellas plantean los temas de interés, y los estudiantes, con apoyo docente, los desarrollan como parte de su formación universitaria”, cuenta la coordinadora.
IMPACTO TRANSFORMADOR
En once años, el programa ha acompañado a más de mil mujeres en tres ciudades: Santiago, Concepción y Viña del Mar, y ha impactado a once generaciones de estudiantes y voluntarios. “Las participantes han encontrado en Mírame una red de apoyo comunitaria que las empodera y fortalece su resiliencia durante y después del tratamiento”, dice Uribe.
En el caso de los estudiantes, es una oportunidad formativa única, ya que trabajan directamente con pacientes y les permite desarrollar empatía, sensibilidad clínica y una comprensión más profunda del valor humanizador de la salud.
NUEVOS DESAFÍOS Y EXPANSIÓN INTERNACIONAL
En 2025, el programa se está consolidando con talleres todo el año, alcanzando diez instancias educativas anuales. “Se incluyen metodologías innovadoras, como el storytelling, que rescata testimonios en primera persona de sobrevivientes, enriqueciendo tanto a pacientes como a estudiantes y docentes”, detalla Uribe.
Asimismo, se están implementando talleres de nutrición, manejo del linfedema y autocuidado, mientras se avanza en el diseño de un futuro centro docenteasistencial en kinesiología oncológica.
La expansión ya está en marcha: junto con replicarse en sedes de UNAB, Mírame se ha exportado a una universidad en Bolivia y próximamente será implementado en Atacama, marcando un hito en la transferencia de metodologías innovadoras a nivel internacional.
UN MODELO MULTIDISCIPLINARIO CON ROSTRO HUMANO
Desde la voz de su creadora, el sello distintivo del programa es su enfoque interdisciplinario y la colaboración: “Al integrar diez carreras se asegura una atención integral que aborda las dimensiones física, emocional, social y educativa de las pacientes. La coordinación entre estudiantes, académicos y voluntarios -bajo supervisión de las direcciones de carrera y vinculación con el medio-, transforma a Mírame en un ejemplo del modelo de Aprendizaje + Servicio (A+S)”.
“Mírame se ha consolidado como un espacio donde las mujeres pueden reencontrarse con su feminidad y sentirse valoradas, al tiempo que es una experiencia formativa que transforma a quienes se preparan para ser profesionales de la salud”, concluye Uribe.
Acompañar y cuidar a un paciente con cáncer: 7 claves para hacerlo con respeto, sentido y efectivo
Acompañar a una persona con cáncer es un desafío que va más allá del cuidado clínico. Requiere empatía, respeto y una comprensión profunda del proceso individual. Viviana Sarabia, académica de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, entrega siete claves esenciales para brindar un acompañamiento significativo, desde una mirada humana, efectiva y con sentido.
Acompañar a una persona con cáncer es mucho más que asistir a sus tratamientos o administrar medicamentos. Es un acto profundo de humanidad, empatía y compromiso que, desde la enfermería, se vive como una vocación que abraza todas las dimensiones del ser humano: física, emocional, social y espiritual.
Viviana Sarabia, académica de Enfermería de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, comparte siete claves esenciales para brindar un acompañamiento significativo desde el cuidado con sentido, respeto y efectivo.
1.- Escucha activa y sin juicios
“A veces no hace falta decir nada, solo estar allí y sostener la emoción”, explica Sarabia. Escuchar con atención, sin interrumpir ni juzgar, permite que el paciente se sienta validado.
2.- Respeto por el proceso individual
Cada persona enfrenta el cáncer de forma única. “Acompañar es aceptar sin imponer”, señala la académica, destacando la importancia de no forzar tiempos ni emociones.
3.- Apoyo emocional constante
Un gesto simple como sostener la mano puede ser más poderoso que cualquier palabra. “La contención emocional es parte fundamental del cuidado”, afirma.
4.- Fomentar la autonomía
“El cáncer no debe anular la capacidad del paciente de tomar decisiones sobre su cuerpo y su vida”, enfatiza Sarabia. Empoderar es también cuidar.
5.- Información clara y adecuada
Evitar el lenguaje técnico y entregar datos comprensibles es clave. “Sin falsas expectativas ni alarmas innecesarias”, recomienda.
6.- Entorno seguro y digno
Desde la higiene hasta el trato amable, todo comunica cuidado. “Un ambiente cálido transmite seguridad y confianza”, dice la experta.
7.- Trabajo en equipo y red de apoyo
“El acompañamiento no es individual”, recuerda Sarabia, destacando que enfermería, médicos, psicólogos y familiares deben actuar en conjunto.
La enfermera detalla algunos consejos para quienes acompañan a un ser querido con cáncer: Infórmate responsablemente, permítete sentir, cuida tu salud física y emocional, evita minimizar o exagerar, habla con honestidad y amor, sostén la vida cotidiana, respeta los tiempos del paciente, acompaña sin invadir, celebra los logros, aunque sean pequeños, y busca apoyo, no estás solo/a.
Respecto a si es diferente acompañar a un niño, adulto o adulto mayor, la académica de la UNAB sostiene que “los niños necesitan seguridad, continuidad y amor. Se deben utilizar estrategias lúdicas para reducir el miedo y facilitar la expresión de emociones”.
A los adultos hay que los “acompañarlos desde el respeto, dándoles espacio para tomar decisiones y mantener su autonomía”, dice. Y las personas mayores “requieren más paciencia y comprensión. El respeto por su historia de vida y dignidad es fundamental”, concluye.
CUIDAR TAMBIÉN ES VIVIR EL CÁNCER
Dra. Naldy Febré Vergara
Directora Instituto de Investigación del Cuidado en Salud (IICS) U. Andrés Bello
Cuando una persona enfrenta un cáncer avanzado, no lo hace sola. Los cuidadores informales — en su mayoría familiares— viven la enfermedad junto al paciente, asumiendo un rol esencial en el acompañamiento emocional, físico y en la toma de decisiones. Sin embargo, esta labor, muchas veces silenciosa, conlleva una alta exigencia que puede derivar en sobrecarga emocional, desgaste físico y deterioro del bienestar.
Desde el Instituto de Investigación del Cuidado en Salud (IICS), impulsamos estudios que visibilizan esta realidad y buscan promover una experiencia de cuidado más equilibrada y humana. Cuidar no debe significar descuidarse. Es fundamental que quienes acompañan reciban apoyo, información y contención. Reconocer el cansancio, pedir ayuda, respetar los deseos del paciente y fomentar espacios de diálogo son claves para cuidar con empatía y dignidad.
El cáncer no solo transforma la vida del paciente, también la de quien cuida. Por eso, cuidar también implica protegerse, para acompañar con energía, respeto y amor.
Contaminación del aire en Santiago podría aumentar
riesgo
de Alzheimer y afectar la memoria, según estudio
Investigación de científicas de la UNAB y del Núcleo Milenio Epineuro reveló que la exposición prolongada a la contaminación en la capital altera neuronas, daña la memoria y eleva la probabilidad de enfermedades neurodegenerativas.
Un estudio publicado en la revista Science of The Total Environment analizó cómo la contaminación del aire presente en Santiago afecta el cerebro y la memoria. La investigación fue liderada por las doctoras Brigitte van Zundert y Lorena Varela-Nallar, científicas del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello y del Núcleo Milenio de Neuroepigenética y Plasticidad (EpiNeuro).
“Analizamos cómo la contaminación del aire, producida por el tráfico, la actividad industrial y la quema de combustibles, afecta el cerebro y la memoria. Para ello usamos un modelo experimental expuesto a la contaminación ambiental del centro de Santiago, una zona con alta concentración de partículas en el aire”, explica la Dra. van Zundert.
Después de siete meses de exposición, “observamos que la contaminación afectó negativamente la memoria, además aumentó la ansiedad y provocó comportamientos relacionados con la depresión y la pérdida de interacción social”, agrega la Dra. Varela-Nallar.
A nivel celular, la exposición a la contaminación generó una respuesta inflamatoria en las neuronas y otras células cerebrales, especialmente en el hipocampo, una región clave para la memoria.
“Investigando a nivel molecular, descubrimos que la contaminación induce cambios en marcas epigenéticas asociadas al ADN, es decir, modificaciones químicas que regulan la activación o silenciamiento de genes. Estas marcas funcionan como ‘interruptores’ que controlan la expresión génica. Cuando estas marcas disminuyen o se alteran, los genes pueden activarse inapropiadamente, causando daños y afectando el funcionamiento cerebral,explica la Dra. van Zundert.
RELACIÓN CON ENFERMEDADES
NEURODEGENERATIVAS
Un aspecto relevante del estudio es que estos cambios pueden relacionarse con problemas emocionales y de memoria, y a largo plazo, aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
“De hecho, en un estudio anterior de nuestro laboratorio, donde analizamos muestras cerebrales de adultos jóvenes de Ciudad de México, una ciudad con niveles de contaminación similares a los de Santiago, encontramos daños en el ADN y en las mismas marcas epigenéticas. Además, detectamos la presencia de la proteína tau hiperfosforilada y placas beta-amiloide, marcas características del Alzheimer”, señala la Dra. Varela-Nallar.
En resumen, vivir en zonas con alta contaminación del aire puede incrementar el riesgo de problemas cerebrales y de memoria en el futuro. Sin embargo, un dato alentador es que la temporada 2025 se ubicó entre las tres con mejor calidad de aire en invierno en la RM, lo que significa una menor exposición para los habitantes de Santiago este año.
En esta línea, para reducir la contaminación del aire, los expertos recomiendan varias medidas prácticas entre ellas, usar transporte público eléctrico, caminar o andar en bicicleta en lugar de usar vehículos particulares.
8 de cada 10 estudiantes abandona las pastillas anticonceptivas: investigación revela principales causas
Un reciente estudio de la Universidad Andrés Bello identificó que los efectos adversos y el impacto psicológico son los factores que más influyen en el abandono de métodos anticonceptivos hormonales entre mujeres de 18 a 25 años.
El uso de anticonceptivos hormonales ha sido, por décadas, una de las estrategias más difundidas en salud sexual y reproductiva. Sin embargo, la adherencia sostenida a estos métodos sigue siendo un desafío global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de un 20% de las mujeres en edad fértil interrumpe el uso de métodos anticonceptivos hormonales durante el primer año de utilización. En Chile, pese
a que la cobertura de acceso es alta, el abandono por efectos secundarios y dificultades de adherencia continúa siendo un problema.
Un reciente estudio realizado por la carrera de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, entregó cifras que amplifican esta preocupación: el 83,5% de las mujeres encuestadas que utilizaron
pastillas anticonceptivas decidieron dejarlas. La investigación se aplicó a 363 estudiantes universitarias de entre 18 y 25 años, rango considerado en plena etapa fértil, a través de un cuestionario en línea que indagó en el uso, las razones de abandono y las percepciones sobre distintos métodos hormonales.
De acuerdo con los resultados, las pastillas anticonceptivas son el método más utilizado, con un 90,1% de preferencia, lo que confirma su posición como opción predominante entre las jóvenes universitarias. Sin embargo, esa misma preferencia se transforma en un riesgo, ya que también es el método con mayor nivel de abandono, seguido por la inyección mensual.
EFECTOS ADVERSOS Y BIENESTAR PSICOLÓGICO
Los datos levantados por el estudio muestran que los efectos adversos son la principal causa de abandono, reportados por un 63,6% de las estudiantes. Entre los síntomas más mencionados aparecen los cambios anímicos (62,5%), el dolor de cabeza (53,4%) y el aumento de peso (51%). Estos hallazgos reflejan que las mujeres jóvenes no solo enfrentan el desafío físico de lidiar con efectos secundarios, sino también un impacto directo en su vida académica, social y emo -
cional.
El bienestar psicológico se vio especialmente comprometido. Un 74,9% de las encuestadas señaló que el uso de anticonceptivos hormonales afectó negativamente su salud mental, asociando el consumo a episodios de ansiedad, irritabilidad o alteraciones en el ánimo. Este dato es particularmente relevante si se considera que la etapa universitaria es ya de por sí un periodo de alta exigencia, donde la salud mental suele verse afectada por el estrés académico y las nuevas dinámicas de independencia.
A lo anterior se suma la dificultad de mantener la adherencia diaria, mencionada por un 34,4% de las estudiantes. La rutina de tomar una pastilla todos los días a la misma hora resulta desafiante para quienes combinan estudios, trabajos y otras responsabilidades.
EDUCACIÓN SEXUAL Y ACOMPAÑAMIENTO PROFESIONAL
El costo también se presenta como un factor no menor. Un 34,4% de las encuestadas indicó que el precio influyó en la decisión de abandonar el método, especialmente entre estudiantes de nivel socioeconómico bajo y medio bajo.
El estudio también reveló un déficit importante en materia de educación sexual. Aunque la mayoría de las estudiantes reportó conocer los distintos métodos anticonceptivos, persisten vacíos de información sobre su correcto uso, los posibles efectos secundarios y las alternativas disponibles. Esta falta de información favorece el abandono y aumenta el riesgo de embarazos no planificados.
En ese contexto, Macarena Arriagada, directora de Obstetricia U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, subrayó la importancia del acompañamiento profesional: “Los resultados proponen la necesidad de un mejor acceso a consejerías y orientación especializada. Antes de decidir abandonar el método, es clave que las mujeres puedan consultar con una matrona para evaluar alternativas que ayuden a manejar los efectos adversos o, incluso antes de iniciar el uso, elegir en conjunto el anticonceptivo que mejor se adecúe a sus necesidades y condiciones de salud”.
Según la académica, “cuando una mujer decide dejar un anticonceptivo por efectos adversos, pero no recibe orientación sobre otras opciones, aumenta el riesgo de exposición a embarazos no planificados. Por eso es fundamental que cada decisión sea informada, acompañada y personalizada”, concluyó.
INVESTIGACIÓN
Estudio chileno concluyó que inactividad física podría restar cerca de seis años de vida
Felipe Díaz-Toro, profesor investigador de la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello, Doctor en Epidemiología y especialista en enfermedades crónicas y envejecimiento, participó en una investigación que analizó datos de más de 4.500 personas durante más de una década, evidenciando un 62% más de riesgo de mortalidad en personas inactivas.
Un estudio chileno, que utilizó datos de la Encuesta Nacional de Salud (ENS) 2009-2010 del Ministerio de Salud, analizó el impacto de la inactividad física en la mortalidad durante un seguimiento de 10 años y 3 meses con 4.539 participantes.
La investigación realizada por Felipe Díaz-Toro, Doctor en Epidemiología y especialista en enfermedades crónicas y envejecimiento, concluyó que las personas inactivas tienen un 62% más de riesgo de morir y podrían perder en promedio 5,8 años de vida respecto de quienes cumplen las recomendaciones mínimas de actividad física.
PRINCIPALES RIESGOS
De acuerdo con lo indicado por el investigador “entre las principales causas se encuentran las extensas jornadas laborales, la falta de tiempo y espacios seguros para realizar actividad física, especialmente en sectores urbanos y de bajos recursos”
“El riesgo es especialmente alto en mujeres, adultos mayores de 60 años, habitantes de zonas urbanas y personas con mayores ingresos o nivel educativo. Esta investigación permite comprender la magnitud del impacto de la inactividad física en la salud de los chilenos, considerando factores sociodemográficos y estilos de vida que no se habían analizado en estudios de seguimiento previos en el país”, señaló el investigador.
A lo anterior se suma una cultura que históricamente no ha priorizado el movimiento como parte del estilo de vida cotidiano, y donde muchas veces el ejercicio se asocia sólo al deporte competitivo o al gimnasio, lo cual genera barreras de acceso. Si bien ha habido campañas de salud pública, éstas no siempre logran generar cambios sostenidos si no están acompañadas de políticas intersectoriales que modifiquen el entorno y las condiciones de vida de las personas.
ACTIVIDAD RECOMENDADA
La Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 150 a 300 minutos semanales de actividad física moderada o 75 a 150 minutos de actividad intensa, distribuidos durante la semana. Esto incluye actividades como caminar rápido, bailar, andar en bicicleta, nadar, o incluso realizar tareas domésticas de forma activa.
En el caso de los niños y adolescentes el académico indica que “se recomienda al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa. En adultos mayores, además del ejercicio aeróbico, es importante incluir actividades que fortalezcan la musculatura y trabajen el equilibrio, lo cual contribuye a prevenir caídas y mantener la funcionalidad”, destaca.
RECOMENDACIONES
A pesar de que la inactividad no resulta algo relevante en el día a día para un grupo etario en Chile, nunca es tarde para empezar. La evidencia muestra que incluso pequeñas cantidades de actividad física, si se realizan con regularidad, pueden tener un impacto significativo en la salud y la esperanza de vida.
“Incorporar movimiento en la rutina diaria, como subir escaleras, caminar en lugar de usar el auto o realizar pausas activas durante el trabajo, puede ser un buen inicio. El sedentarismo no es sólo una elección individual, sino también el reflejo de un entorno que debemos transformar colectivamente. Promover una vida activa es una tarea de salud pública, pero también una decisión personal que puede mejorar nuestra calidad y cantidad de vida”, concluye DíazToro.
TELESALUD UNAB
+42.000 atenciones en todo Chile
Para vincular a sus estudiantes con el entorno y fortalecer su aprendizaje con experiencias prácticas, U. Andrés Bello desarrolló “UNAB Activa”, una plataforma de teleatención en salud que a la fecha ya cuenta con más de 30 entidades en convenio, y que ha superado las 42 mil atenciones gratuitas desde sus inicios en 2020.
Más de 5.000 estudiantes de las carreras de Psicología, Kinesiología, Obstetricia, Nutrición y Dietética, Medicina, Psicopedagogía, Fonoaudiología y Terapia Ocupacional de UNAB han realizado consultas de salud con altos estándares de calidad, de confidencialidad y seguridad de nuestros usuarios.
Sondeo de la UNAB muestra que pobla-
ción califica con nota
roja la gestión del Gobierno en materia de salud
Listas de espera, falta de especialistas y crisis de isapres concentran la desaprobación, con calificaciones que no superan la nota 3,6. El sondeo —aplicado a 1.200 personas en julio— muestra peores evaluaciones a las autoridades que en la pandemia.
Entre la crisis de las isapres, el crecimiento sostenido de las listas de espera en el sistema público y los recientes hallazgos sobre el masivo mal uso de licencias médicas, el sector salud se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la ciudadanía. Así lo refleja la Encuesta Nacional de Salud 2025 elaborada por el Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, aplicada entre el 1 y 18 de julio a 1.200 personas en la Región Metropolitana, Valparaíso y Biobío, con representación de todos los grupos socioeconómicos.
Según el estudio, la población evalúa con un promedio de 3,5 al Ministerio de Salud y califica a salud como el segundo problema más grave del país (38%) , solo superado por la delincuencia (69%).
“En esta edición de la encuesta quisimos medir la percepción ciudadana respecto de la gestión del Gobierno en los principales problemas sanitarios. Los resultados muestran una fuerte crítica: la población no ve avances en materias que arrastran una larga deuda, como las listas de espera, la falta de especialistas y la calidad del servicio público”, explica Héctor Sánchez, director ejecutivo del Instituto de Salud Pública UNAB.
El informe muestra que la resolución de la crisis de las isapres recibió una nota 3,4, en gran medida porque “el costo de la solución terminó traspasándose a las personas, a través del alza en los planes y la migración forzada de más de 600 mil afiliados a Fonasa”, señala Sánchez. En el caso de las listas de espera, pese al aumento de recursos y programas implementados, la evaluación alcanzó solo un 3,6.
La encuesta también preguntó por la gestión de las reformas en salud , con un resultado igualmente bajo (3,4), y por el manejo financiero de los hospitales, que obtuvo 3,6. El abordaje de la crisis de licencias médicas tampoco escapa a la crítica, con un 3,8. “Esta evaluación es peor que cuando medimos a los ministros durante la pandemia”, subraya Sánchez.
PRINCIPALES PROBLEMAS DEL SISTEMA DE SALUD
Consultados sobre los principales problemas del sistema, los encuestados mencionan en primer lugar
los tiempos y listas de espera (39%), seguido de la falta de personal y especialistas en el sector público (23%), y el financiamiento insuficiente (17%).
Manuel Inostroza, académico de la UNAB, añade que “entre marzo de 2022 y junio de 2025 se han sumado más de 700 mil personas a las listas de espera, lo que da cuenta del nivel de colapso que enfrenta el sector público”.
El estudio también proyecta los desafíos que deberá enfrentar el próximo gobierno: el 58% identifica las listas de espera como el mayor problema a resolver, el 48% la falta de especialistas y el 32% la crisis financiera hospitalaria.
Para Sánchez, los resultados muestran con claridad que “la ciudadanía percibe que ni el Gobierno ni el Ministerio de Salud están respondiendo a sus principales necesidades sanitarias, y eso se refleja en un deterioro de la confianza que será difícil de revertir”.