

Asia peruana
El Barrio Chino tiene una extrañeza intrincada, vive de la mezcla de culturas y la necesidad de trabajar, es un lugar de comercio y compra, si no estás ahí para alguna de esas actividades, es fácil perderte en la corriente.

Luciana Aparicio

Andrés Casaverde


El Barrio Chino impregna el ambiente de comida, sudor y tránsito peatonal. Huele bien. Hay familias que observan lo que implica el contexto chino en Perú, o al menos lo más representativo de ello.
Se utiliza bastante verde en sus creaciones. Comprenden cosas algo extrañas, como venta de peces. Los peruanos se amoldan a la fórmula de esta venta, o quizá, desde un inicio, eran similares pero geográficamente distantes.
Es un buen lugar para explorar: una pequeña apertura espacial hacia un sitio que tenemos tan presente que olvidamos que no leemos igual.
Nuestro acercamiento fue meramente exploratorio. Los colores realmente jalaban el lente. Los espacios compartidos de comercio funcionan como encuentros culturales, como todos los demás; tal vez más estimulantes al olfato y a la visión que otros, pero la carga y el movimiento acelerado del espacio no pasan desapercibidos.
Muchas creencias entre la gente: se dejan leer la suerte entre distintos dioses. La variedad cultural se agradece. Estéticamente no se siente tan impactante. Es un buen puerto.
El enfoque visual parte del disfrute por la comida, la venta de los insumos, la fe y el ocio en el espacio, la convivencia cultural y la interacción entre chinos y peruanos.

Se utiliza una tonalidad verde con el fin de exaltar la extrañeza y vitalidad del espacio y separarlo. Además, siempre está bueno usar colores curiosos para la cultura asiática: recuerda a Wong Kar-wai de manera pasiva. Se percibe que están juntos pero no revueltos, o quizá, al final es lo mismo, harían falta más dias ahí.
Algunas personas hablaron y dieron testimonio de su origen, dentro del mismo barrio hay una segmentación que pudimos percibir como cultural. Las personas chinas mayores son de Cantón, una migración diferente a la de los ultimos años, hay una mixtura asiática.
Italo Zaravia
Marien Cachay

LA ENTRADA A LA CULTURA. La entrada principal del Barrio Chino, enmarcada por su imponente arco, conocido como 'paifang'.

EL PESO DEL DÍA . Un trabajador entre calles bulliciosas, cargando no solo paquetes, sino también historias de esfuerzo y dignidad.
MARIEN CACHAY

LO QUE SE ESCRIBE NO SE OLVIDA. Las palabras eran aleatorias, el objetivo era recordar su origen.
ANDRÉS CASAVERDE




UN GESTO DE FORTUNA.
La escena captura el encuentro de dos mundos: la inocencia y la experiencia, unidos por un pequeño acto de dulzura y tradición.

LUCIANA APARICIO
MARIEN CACHAY

FUSIONES DE MUNDO. Tradiciones de distintos rincones del mundo se entrelazan en un solo paisaje urbano.
ANDRÉS CASAVERDE

CANTONÉS HONKONÉS. De los primeros en venir, habla un chino distinto al de los demás.

FAROLES DE LA FORTUNA. Evocan deseos de prosperidad, transportándonos al corazón de la cultura oriental.

VENDEDORES A TUS PIES. Llegando a donde sea necesario para atrapar tu vista.

A FLOR DE PIEL. En un callejón que no descansa, detenerse es un lujo.

COMERCIO DECAPITADO. La morbosidad en la exhibición de productos exóticos es adorno del panorama.
MARIEN CACHAY
ITALO ZARAVIA
ITALO ZARAVIA


LUCIANA APARICIO
CARNE DE TIENDA. Un carnicero, hecho uno con su oficio y espacio de trabajo.
ANDRÉS CASAVERDE

UNIDOS POR EL GUSTO. La comida, sin duda el atractivo más prominente y provocador.
