abogacía práctica
Miguel Carbonell comparte en esta obra los consejos más útiles para tener una carrera profesional exitosa en la abogacía. La experiencia de más de 30 años de ejercicio profesional del autor se ha plasmado en 24 consejos prácticos y una gran conclusión general que le van a permitir a los lectores enfocarse en los temas importantes, desarrollar estrategias de marketing jurídico, aprender los criterios para segmentar en su desempeño profesional y muchas otras cuestiones indispensables en el panorama contemporáneo de la abogacía.
Miguel Carbonell
abogacía práctica
Se trata de una nueva aportación de gran calado, por parte de un autor cuya presencia ha sido constante en el panorama editorial mexicano y que se ha convertido en una fuente permanente de consulta para las jóvenes generaciones de profesionales del derecho.
COMO SER EXCELENTE EN LA ABOGACÍA 24 consejos y una conclusión para potenciar tu carrera
abogacía práctica 978-84-1169-152-9
9 788411 691529
COMO SER EXCELENTE EN LA ABOGACÍA
Miguel Carbonell
abogacía práctica
CÓMO SER EXCELENTE EN LA ABOGACÍA 24 consejos y una conclusión para potenciar tu carrera
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Marta Lorente Sariñena
Ana Cañizares Laso
Javier de Lucas Martín
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
María Luisa Cuerda Arnau
Catedrática de Derecho Penal de la Universidad Jaume I de Castellón
Carmen Domínguez Hidalgo
Catedrática de Derecho Civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot
Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
José Luis González Cussac
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Consuelo Ramón Chornet
Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Valencia
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Elisa Speckmann Guerra
Directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania) Fueron miembros de este Comité: Emilio Beltrán Sánchez, Rosario Valpuesta Fernández y Tomás S. Vives Antón
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
CÓMO SER EXCELENTE EN LA ABOGACÍA 24 consejos y una conclusión para potenciar tu carrera
MIGUEL CARBONELL
tirant lo blanch Ciudad de México, 2023
Copyright ® 2023 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/ Este libro será publicado y distribuido internacionalmente en todos los países donde la Editorial Tirant lo Blanch esté presente.
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EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Av. Tamaulipas 150, Oficina 502 Hipódromo, Cuauhtémoc, 06100, Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-1169-153-6 (Tirant lo Blanch) Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Índice 1)
Invierte en ti....................................................................................................................
9
2)
Aprende a comunicarte bien y de forma moderna.........................................
13
3)
Cuida tu escritura profesional.................................................................................
17
4)
Desarrolla tu concentración (enfócate)..............................................................
21
5)
Desarrolla una ventaja competitiva.....................................................................
27
6)
Aprende las mejores técnicas de marketing......................................................
33
7)
Construye una red de contactos.............................................................................
37
8)
Aprende a segmentar.................................................................................................. 1. Segmentación por territorio............................................................................... 2. Por materia................................................................................................................ 3. ¿Servicio a empresas o a personas físicas?....................................................
41 42 43 43
9)
Vislumbra el futuro......................................................................................................
45
10) Usa la tecnología..........................................................................................................
49
11) Permanece abierto al cambio y a la innovación..............................................
53
12) Aprende a cobrar por tu trabajo.............................................................................
59
13) Elementos a considerar para la correcta determinación de tus honorarios profesionales.........................................................................................................
61
14) ¿Es mejor cobrar por hora, por iguala o por tarifa fija?................................
65
15) Desarrolla la capacidad de trabajar en equipo............................................... 1. Aprende a escuchar, antes de hablar.............................................................. 2. Aprende a ofrecer y recibir retroalimentación............................................. 3. Mantente flexible para sumar y para liderar................................................. 4. Procura generar una comunicación de calidad........................................... 5. Genera actitudes de ganar-ganar.....................................................................
71 71 72 73 73 74
16) Estudia el compliance para empresas..................................................................
75
17) Aprende a persuadir....................................................................................................
81
18) Pruebas, pruebas y más pruebas...........................................................................
85
19) Aprende a distinguir entre las pruebas admisibles y las pruebas nulas.
95
20) Asómate al conocimiento científico para los temas probatorios.............
109
8
Índice
21) Asume el liderazgo.......................................................................................................
117
22) Desarrolla la actitud adecuada..............................................................................
125
23) Evita quebrar.................................................................................................................. 1. Bajo desempeño financiero................................................................................ 2. Dinámicas internas................................................................................................. 3. Dinámicas externas................................................................................................
133 133 134 135
24) Identifica tus fortalezas y hazlas crecer..............................................................
137
Conclusión ¿Se puede ser feliz ejerciendo el derecho?...........................................
139
Sobre el autor..........................................................................................................................
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1) Invierte en ti Los abogados prestamos servicios personales. Eso supone un tipo de actividad profesional que es muy diferente a lo que hacen quienes se dedican a vender bienes. Los servicios se caracterizan por ser intangibles y su calidad depende de la calidad profesional y personal que tenga quien los presta. Si quieres ser un abogado excelente debes invertir en tu máximo activo, que eres tú. Nada te va a dar un mejor rendimiento que esa inversión, porque si estás actualizado y tienes una formación de vanguardia todas las puertas se te van a abrir. Tú valor en el mercado profesional será enorme. Nadie duda de la saturación que existe en el mercado profesional de los abogados. Para sobresalir en un entorno de máxima competencia, debes aportar un valor extraordinario. Eso solamente se puede lograr si desarrollas tu talento y expandes tanto como sea posible tus capacidades profesionales. Pero también es verdad que en muchos otros sectores profesionales la competencia es igual de feroz. Reid Hoffman (cofundador de LinkedIn) y Ben Casnocha, en un libro que trata precisamente de la necesidad de invertir en uno mismo, recuerdan un anuncio espectacular que pusieron una carretera de la ciudad de San Francisco, en California. El letrero decía: “Un millón de personas que viven en el extranjero pueden hacer su trabajo. ¿Qué tiene Usted de especial?”.1 Y sí, hay que pensarlo muy bien antes de intentar ofrecer una respuesta a tan relevante (y tan actual) pregunta. Hoy en día nos enfrentamos a una competencia en el mercado local, pero también en el mercado global. Se podría pensar que en el terreno de la abogacía, dado que para el ejercicio profesional se deben cumplir ciertos requisitos académicos determinados por cada país, no estamos expuestos a una competencia internacional como la que enfrentan en otros ámbitos. Me parece que actualmente esa visión no es exacta. Basta mirar el panorama de la práctica jurídica en México para darnos cuenta que muchos de los grandes despachos internacionales de abogados
1
Hoffman, Reid y Casnocha, Ben, El mejor negocio eres tú, Barcelona, Editorial Conecta, 2012, p. 35.
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Miguel Carbonell
ya están trabajando en nuestro país. Firmas internacionalmente reconocidas han instalado en territorio nacional sus filiales o se han asociado con firmas locales, pero sin duda alguna ya están presentes en el mercado de servicios jurídicos de manera directa o indirecta. Esa es también una forma global de competencia en el sector del derecho y es altamente probable que haya llegado para quedarse. También a nosotros la globalización nos alcanzó. En el pasado la formación de los profesionales del derecho se entendía como algo que se lograba en un tiempo determinado, el cual correspondía a los años de la carrera y —eventualmente— de los estudios de posgrado. Cuando esa etapa terminaba, se daba paso al ejercicio profesional, en el que básicamente se buscaban otro tipo de respuestas y en buena medida se olvidaba lo aprendido en las aulas. Hoy en día, en un entorno marcado por cambios sociales acelerados, la formación debe ser permanente a lo largo de toda nuestra vida profesional. Cuando egresamos de la universidad no podemos pretender que ya nunca más vamos a tener que volver a estudiar. Por el contrario, hay que hacerlo a diario y de manera deliberada. El aprendizaje a lo largo de la vida es ya una de las cualidades profesionales que más van a distinguir a quienes triunfan respecto a quienes fracasan, puesto que esa capacidad va a permitir seguirle el paso al cambiante paisaje de nuevas regulaciones, jurisprudencias, precedentes y avances doctrinales que estamos viendo por doquier. Toma en cuenta que “Vivimos épocas de cambios, de una complejidad y una competitividad sin precedentes… la incertidumbre económica, la eventualidad en los puestos de trabajo y la dinámica social cambiante nos sitúan ante unos desafíos y unas oportunidades nunca vistas anteriormente”.2 La formación cuando ya no se está en la universidad incluso tiene un mayor valor, que a veces no alcanzamos a advertir. En los cursos universitarios abundan los estudiantes que lo que buscan es obtener un “papelito” que les permita acceder al ejercicio profesional. Pero cuando uno ya cuenta con ese requisito cumplido, lo que sigue es estudiar y actualizarse por el valor que ese estudio puede sumar a nuestro desempeño profesional.
2
Prince, Emma Sue, Las siete habilidades para el futuro (y el presente), Madrid, Empresa Activa, 2019, p. 27.
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Cuando estamos ejerciendo la abogacía, en cualquiera de los diversos sectores en los que la carrera nos permite trabajar, nos damos cuenta que necesitamos desarrollar habilidades y destrezas que a lo mejor no nos enseñaron en la carrera. O nos las enseñaron de una manera que, frente a los retos de la práctica, se queda corta y necesitamos perfeccionarlas a lo largo del tiempo. La mayoría de los abogados se sigue formando, una vez que ha terminado sus estudios universitarios, no para cumplir con alguna solemnidad burocrática, sino para ser un profesional de peso completo, capaz de hacer frente a cualquier tipo de reto que se le ponga enfrente. Esa es la actitud de los abogados ganadores y esa es la que debes desarrollar para sumarte a ellos. Pero además hay un componente de velocidad en el tema del aprendizaje: no solamente se trata de estar siempre buscando la adquisición de nuevos conocimientos, sino que además tenemos que hacerlo más rápido que todos los demás. Si a una vocación de formación continua podemos sumar una capacidad de veloz aprendizaje, entonces nuestra ventaja competitiva se acrecienta. Hay que desarrollar nuevas formas de pensar sobre nuestro trabajo jurídico, nuevas formas de tomar decisiones, nuevas formas de ejercer un liderazgo en nuestras áreas de dedicación profesional. Hay que desarrollar una mentalidad orientada al crecimiento personal y profesional permanentes: nuestros talentos siempre están en desarrollo. Si dejas de cultivarlos irás aumentando tu grado de obsolescencia y te constará mucho estar a la vanguardia de tu profesión. Lo que sabes hoy en día es menos relevante que lo que puedas aprender. Los grandes cambios y las grandes reformas recientes a nuestro ordenamiento jurídico acreditan que el conocimiento del derecho debe perfeccionarse siempre, o de lo contrario nos quedaremos atrás con gran velocidad.
2) Aprende a comunicarte bien y de forma moderna Aunque siempre ha sido importante para cualquier abogado, creo que el dominio de las técnicas comunicativas es hoy en día más relevante que nunca. En nuestra época la esfera comunicativa se ha “democratizado”, por decirlo de alguna manera. Esto significa que cada persona tiene a su disposición en las redes sociales un potencial medio de comunicación con los demás, cuyo alcance puede sumar cientos, miles o incluso millones de personas a muy bajo costo. Los códigos comunicativos que se requieren en las redes sociales son nuevos. Los que tenemos cierta edad recordamos que hace años se escribían cartas, en papel físico, que requerían de una prolongada presentación, un planteamiento igualmente extenso del tema y terminaban muchas veces con alguna petición o súplica que quien la había redactado le dirigía al destinatario. Hoy en día nada de eso cabe en el corto espacio de los 280 caracteres de un tweet. Se impone un estilo más directo, despojado de adornos y circunloquios. Hay que ir directo al grano: la gente tiene poco tiempo disponible para leernos o escucharnos. Todos andamos con prisa, permanentemente empeñados en algún proyecto, en algún pendiente, con alguna lectura por hacer o alguna reunión por desahogar. Eso hace que el lector sea más exigente y nos obliga a comunicar de manera diferente. Hay que re-aprender a redactar, a expresarnos de forma que seamos a la vez claros pero directos, y con un estilo que permita transmitir con efectividad las ideas que queremos hacer llegar a los demás. Para lograrlo creo que te puede servir tomar en cuenta las siguientes sugerencias: A) Adapta la forma de tu mensaje en función del auditorio al que te estás dirigiendo. No es lo mismo escribir una demanda de amparo que una publicación en Facebook. No es lo mismo dirigirse al consejo de administración de una empresa que hacerlo frente a un grupo de estudiantes que se están iniciando en la carrera de derecho. La manera
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en la que nos comunicamos debe adaptarse a quienes nos van a leer o escuchar, de forma que logremos ser efectivos al transmitir las ideas que estamos planteando. B) Cuando comuniques tus ideas debes tener claro desde el principio qué objetivo estás persiguiendo. ¿Se trata de un ejercicio de persuasión o convencimiento? ¿lo que quieres es ilustrar con hechos una cierta situación a fin de que se puedan tomar las medidas preventivas o correctivas que sean pertinentes? ¿se trata de expresar tu criterio personal sobre un determinado problema jurídico? Cada una de esas situaciones requiere de formas y planteamientos expresivos distintos. Debes ser capaz de identificar la meta que buscas alcanzar en un determinado contexto comunicativo. C) El impacto que vayas a lograr en quienes te leen o te escuchan depende en buena medida de la calidad de tu expresión. Eso a su vez depende de la calidad de las fuentes que hayas utilizado. Por lo tanto, debes poner mucha atención a las fuentes que van a nutrir tu criterio y tu pensamiento. No caigas en el facilismo de hacer una búsqueda rápida por internet y con la información que allí encuentres vayas a una reunión importante en la que tengas que intervenir. Nadie te va a valorar profesionalmente, y mucho menos a pagar, por repetir lo que cualquiera puede encontrar mediante un solo click en internet. Debes buscar la información más relevante, de mayor solidez, presentada a través de ejemplos idóneos y que se haya obtenido a través del método científico (a veces tendrás que asomarte a áreas del saber ajenas a los temas jurídicos para lograrlo). Las claves para elegir bien tus fuentes de información son la relevancia y la confiabilidad. Lo primero depende de la relación de las fuentes que vas a emplear con el tema que estás analizando; lo segundo se relaciona con el nivel de certeza que se obtiene respecto al contenido de la fuente. D) Debes poner mucha atención para no utilizar expresiones que puedan resultar ofensivas o discriminatorias. Vivimos en una época en la que las diversas sensibilidades de grupos o personas han cobrado mucha relevancia. Debemos ser respetuosos y procurar la utilización de un lenguaje que refleje nuestros valores sociales de forma constructiva. Las expresiones machistas o misóginas fueron en el pasado
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aceptadas por algunos profesionales del derecho. Hoy en día se ven muy mal. Procura evitar su uso. E) Tanto si debes expresarte por escrito como si lo vas a hacer de manera verbal, valora si puedes mejorar el efecto de tu comunicación mediante el uso de gráficas, fotografías u elementos visuales que refuercen el mensaje que vas a transmitir. Hay personas que captan mejor la información que les llega a través de imágenes en vez de la que les llega por medio de textos. A veces una forma visual de expresión puede lograr lo que ni con mil páginas alcanzaríamos a transmitir.
3) Cuida tu escritura profesional Lo que acabo de decir en el apartado anterior aplica en general para cualquier esfuerzo comunicativo, verbal o por escrito, que debamos emprender. Sin embargo, en nuestro trabajo como abogados debemos cuidar con especial esmero la redacción de aquellos textos que tienen un propósito forense, ya sea porque vayan dirigidos a un juzgador o tribunal, o bien porque supongan un planteamiento jurídico importante de cualquier tipo. Aunque sea algo muy obvio, te sugiero que no descuides elementos tan básicos como un correcto uso de las normas de redacción. Hay que cuidar incluso las cuestiones formales de nuestros escritos. Por ejemplo, hay que saber cuando introducir en un texto letras negritas, que intentan subrayar la fuerza de una determinada palabra o de una frase por completo. Lo mismo sucede con el uso de la tipografía en cursivas, que hace destacar una parte del texto, llamando de esa forma la atención del lector. Para hacer que nuestros escritos forenses causen el impacto que deseamos, es importante citar las normas jurídicas que resulten aplicables, sobre todo si van dirigidos (como es lo usual) a otros colegas abogados. Para ello es importante hacer una revisión exhaustiva de las fuentes del derecho que resulten aplicables: desde normas constitucionales, leyes, reglamentos, decretos, normas administrativas generales, normas oficiales mexicanas, precedentes judiciales (nacionales e interamericanos, en su caso), así como el derecho comparado si estimas que puede servir para reforzar el punto que estamos exponiendo. Hay abogados que incluyen transcripciones de textos pero no añaden la cita completa que permita dilucidar la fuente de la que fue tomada la información. Esto es un error que debemos evitar, puesto que denota un trabajo superficial y poco diligente. Suele pasar cuando se citan precedentes judiciales (a veces no se añaden los datos concretos que nos lleven hasta la fuente original) y señaladamente cuando se acude a la doctrina jurídica. Es importante mencionar en nuestros escritos las fuentes de las que estamos tomando la información que citamos, no solamente como un requisito que pone de relieve nuestra honestidad intelectual, sino para que quienes
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nos van a leer puedan corroborar o contrastar si en efecto se trata de citas que estén bien hechas y tienen soporte, en vez de haber sido inventadas. Tales citas se pueden hacer de distintas formas a lo largo de nuestros escritos. Hay quienes prefieren ponerlas a pie de página y hay quienes añaden los datos relevantes en el cuerpo mismo del escrito. Cada una de esas formas es válida, puesto que los escritos forenses no se rigen por las reglas de citas que sí resultan aplicables a las publicaciones académicas. Lo importante, en esa virtud, no es la forma de citar la fuente de la que hemos tomado determinada información, sino que la misma quede a disposición del lector, ya sea en los pies de página o dentro del texto principal, como ya fue mencionado. Hay que procurar que nuestros escritos, si bien estén soportados por el rigor técnico que es indispensable cuando los redacta un especialista en cuestiones jurídicas, sean igualmente asequibles a lectores no necesariamente eruditos. Nuestro objetivo principal debe ser hacernos entender, rehuyendo esa tradición tan propia de los abogados de utilizar expresiones rebuscadas u oscuras que solamente dificultan la comprensión del escrito. Aunque pueda parecer muy obvio, lo anterior se logra poniendo atención a la unidad lingüística básica que es la oración simple. Cada frase debe ser construida sin olvidar lo que acabo de decir: claridad ante todo y capacidad de comunicar con eficacia el mensaje. Una frase bien redactada es aquella que contiene un mensaje completo o lo más completo posible. Se debe trabajar con detalle en la construcción de cada frase. Respecto al tono utilizado en los escritos forenses, debe imperar una tonalidad profesional, objetiva y desprovista en la mayor medida posible de adjetivos. La sobriedad narrativa es algo deseable y positivo para ganar credibilidad frente a los lectores. Esto no impide, sin embargo, que se acuda cuando sea necesario al lenguaje figurado para robustecer nuestra escritura profesional; así, es válido utilizar metáforas o incluso hipérboles. Una cuestión sobre la que se ha debatido recientemente es sobre el uso de expresiones en latín. Hay quienes consideran que no son necesarias y que lo que en ellas se expresa se puede perfectamente decir en castellano. Por el contrario, algunas personas consideran que hay expresiones latinas que condensan principios importantes de la cultura jurídica en la que nos hemos formado, razón por la cual estaría justificado su uso.
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Desde mi punto de vista, el uso de expresiones en latín en un texto forense debe estar puntualmente justificado, lo que quiere decir que se deben utilizar en la menor medida posible. En caso de que se acuda a esas expresiones, hay que procurar hacer uso de las más conocidas, porque si citamos alguna muy rebuscada lo más probable es que perdamos en ese momento la atención de nuestros lectores. Ejemplos de esas expresiones son de sobra conocidos: pacta sunt servanda, rebus sic stantibus, a fortiori, a posteriori, ante litem, causa petendi, in situ, onus probandi, prima facie, quid pro quo, etcétera.