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La fe pública es un baluarte que brinda certeza y seguridad jurídica en el avance político, económico y social. Instituciones sólidas garantizan la transparencia, la equidad y privilegian la justicia.

Adolfo Montalvo Parroquín

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Históricamente los procesos electorales han sido polémicos y en ocasiones, cuestionados los resultados, pero han permitido que la democracia avance como forma de vida en nuestro país.

LA FE PÚBLICA EN EL DERECHO ELECTORAL

De esta forma, se pretende dejar patente la importancia de contar con observadores calificados en dichos procesos, para asegurar que el avance democrático en los Estados Unidos Mexicanos se respete la voluntad de la mayoría.

ALTA CALIDAD EN INVESTIGACIÓN JURÍDICA

ADOLFO MONTALVO PARROQUÍN

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“La Fe Pública en Materia Electoral” vista desde la óptica del notariado o de las instituciones de nueva creación como la Oficialía Electoral, es un pasaje por la historia de la función fedataria en México, las reformas aplicadas y que plasma el derecho comparado nacional de las disposiciones legales de las treinta y dos entidades federativas de nuestra Nación, lo que sugiere su consulta y estudio para cada uno de los fedatarios que participan de manera entusiasta en los procesos electorales municipales, estatales o nacionales.

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LA FE PÚBLICA EN EL DERECHO ELECTORAL


LA FE PÚBLICA EN EL DERECHO ELECTORAL


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Cañizares Laso

Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LA FE PÚBLICA EN EL DERECHO ELECTORAL

ADOLFO MONTALVO PARROQUÍN

tirant lo blanch Ciudad de México, 2021


Copyright ® 2021 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/

© Adolfo Montalvo Parroquín

© EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Río Tiber 66, Piso 4 Colonia Cuauhtémoc Alcaldía Cuauhtémoc CP 06500 Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-1336-081-2 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice PRÓLOGO.............................................................................................. 9 INTRODUCCIÓN................................................................................... 11

Capítulo I LA FE PÚBLICA a) b) c) d)

Definición de Fe Pública..................................................................... 13 Características de la Fe Pública .......................................................... 21 Tipos de Fe Pública............................................................................. 24 Clases de Fe Pública........................................................................... 26

Capítulo II DERECHO ELECTORAL a) b) c) d)

Antecedentes del Derecho Electoral.................................................... 31 Definición del Derecho Electoral........................................................ 36 Evolución del Derecho Electoral ........................................................ 40 Aplicación del Derecho Electoral........................................................ 46

Capítulo III LA FE PÚBLICA EN EL DERECHO ELECTORAL a) b) c) d)

Sujetos de la Fe Pública en materia electoral....................................... 65 Fundamentos de la Fe Pública Electoral.............................................. 72 La Fe Pública Notarial en materia electoral........................................ 76 La Oficialía Electoral.......................................................................... 116

CONCLUSIONES.................................................................................... 149 BIBLIOGRAFÍA....................................................................................... 153


PRÓLOGO Constituye para quien escribe estas líneas un honor inmerecido y al propio tiempo un enorme agrado haber sido llamado para introducir al lector sobre la obra que tiene en sus manos y sobre su autor. Honor por la obra y agrado por su autor. Comienzo por el segundo, Adolfo Montalvo Parroquín, con quien me une una amistad que raya en la fraternidad, de cuya entereza, inquietud, evolución y pujanza puedo dar fe, sin reparo alguno, en estos años en que he tenido la fortuna de compartirlos con el autor. Joven colega notario veracruzano, egresado de la Universidad Motolinía y con maestría por la Universidad Anáhuac de Xalapa. No resulta extraño entonces que haya sido designado Vocal Académico del Colegio de Notarios del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, para el bienio dos mil trece, dos mil catorce. Su permanente interés por la política y los acontecimientos que generan la historia diaria de nuestra Nación, lo llevaron a presidir desde el año dos mil quince y hasta la fecha, la Comisión de Asuntos Electorales del Colegio Nacional del Notariado Mexicano, Institución en la cual ejerció la Vicepresidencia Oriente en el pasado bienio dos mil diecisiete, dos mil dieciocho. Cierto estoy que en el futuro inmediato seguirá siendo llamado para ocupar diversos cargos tanto en el Colegio de Notarios de la entidad en que ejerce su función, como en el Colegio Nacional del Notariado Mexicano, para el engrandecimiento del notariado mexicano, pues siempre se ha desempeñado con apasionada entrega en las comisiones y tareas que le han sido encomendadas. Prueba de ello es “La Fe Pública en el Derecho Electoral”, producto de su recorrido personal e institucional, que inicia con el estudio doctrinal del atributo esencial de la función notarial, la fe pública y sus diversas aplicaciones en el mundo de la Ciencia del Derecho, concepto sobre el cual de forma sencilla y con un lenguaje claro y asequible va bordando y preparando al lector. A continuación, nos lleva al conocimiento de una rama particular de la ciencia jurídica, especial, variante y en constante evolución, como lo es el llamado Derecho Electoral, sujeta siempre a diversas reglas


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Prólogo

legales que se van generando en cada proceso electoral existente en nuestro país. Todo ello para culminar en el análisis de la aplicación de la fe pública en el Derecho Electoral, desde la participación del notario en la confección de la asociación civil que deben constituir quienes se encuentren interesados en postularse como candidatos independientes a puestos de elección popular, como en los actos y hechos previos, concomitantes y posteriores a la jornada electoral, que se generan en cada proceso electoral, con especial atención a la institución de la oficialía electoral, producto de la más reciente reforma política. Claro resulta que quien escribe está pensando en quienes leerán su obra, de ahí que el autor realice una labor de derecho comparado nacional, incluyendo las disposiciones legales de las treinta y dos entidades federativas de nuestra Nación, haciendo de su obra, una de consulta obligada cuando cada uno de los notarios de nuestro país se encuentra inmerso en un proceso electoral, lo que por otra parte obligará al autor a mantener permanentemente actualizada la obra que se prologa, lo cual es de gente de bien agradecer. Así pues, no tengo más que agradecer al autor la invitación a escribir estas breves líneas, que fueron dictadas con la admiración, respeto y reconocimiento al gran ser humano que el Señor me permitió conocer, estando cierto que transita cada día por el camino del éxito en cada una de las empresas de su vida. Héctor Guillermo Galeano Inclán Titular de la Notaría 133 de la Ciudad de México Decano del Colegio Nacional del Notariado Mexicano Presidente del Colegio Nacional del Notariado Mexicano de 2015 a 2016


INTRODUCCIÓN México actualmente requiere de instituciones sólidas y comprometidas con el avance político, económico y social del país. La certeza y la seguridad jurídica son baluartes que garantizan la armonía social y la convivencia en este mundo cada vez más cambiante. La Fe Pública contribuye de manera contundente en ambas condiciones, ya que como sociedad es indispensable que podamos creer y confiar en alguien o en algo. La realización de los procesos electorales, históricamente han sido polémicos y en ocasiones se han cuestionado los resultados. Instituciones firmes como el notariado, permanentemente contribuyen con el desarrollo de procesos electorales, antes, durante y después de la realización de los comicios, para garantizar a que los mismos se realicen de la manera más transparente y confiable. El 10 de febrero de 2014, se creó un nuevo andamiaje Político Electoral en el país, basado en una reforma constitucional la que entre otras consideraciones dio origen al Instituto Nacional Electoral y a una novedosa figura dependiente del Secretariado Ejecutivo como lo es la Oficialía Electoral, organismo que se suma al trabajo que históricamente han realizado los notarios y los jueces, para brindar certeza y seguridad jurídica durante las diferentes etapas electorales al aplicar la fe pública que les ha sido brindada. La Oficialía Electoral es una institución que goza del atributo otorgado por el Estado para dar por ciertos hechos y actos electorales que ante ella se celebren. Podría considerarse que la creación de esta nueva figura se contrapone a la labor de los notarios, sin embargo, es un esfuerzo que suma y convalida un ejército bien preparado y capacitado de portadores de Fe Pública en la materia, para juntos hacer frente al reto de las elecciones en turno. Oficiales Electorales, Notarios, Jueces, Ministerios Públicos trabajan de la mano para asegurar que se respete la voluntad de la mayoría en los procesos democráticos del país.


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Tarea que el pasado 1 de julio de 2018 se puso a prueba a todos, fue una fiesta cívica y de participación ciudadana, en la que la Fe Pública brindada por las instancias competentes facilitó el goce de la certeza y la legalidad en un México cada vez más progresista. Asimismo el pasado 2 de junio de 2019, una vez más el notariado dio cuenta de su compromiso y gran labor social en los estados en los que se realizaron comicios, Aguascalientes, Baja California, Durango, Tamaulipas, Puebla y Quintana Roo, al generar y brindar confianza en los diferentes procesos que fueron requeridos. Aquí se analizará el funcionamiento de las instituciones participantes y sus formas de actuación, pero sobre todo es una guía de los mecanismos que se consideran para ejercer de manera correcta este gran atributo otorgado por el Estado denominado Fe Pública.


Capítulo I

LA FE PÚBLICA A) DEFINICIÓN DE FE PÚBLICA La palabra Fe tiene un gran abanico de acepciones y de interpretaciones, es sorprendente que tan solo dos letras, signifiquen tanto para tantos. De conformidad con el diccionario de la Real Academia Española en su versión electrónica, la palabra fe es considerada como: “1. En la religión católica, primera de las tres virtudes teologales, asentimiento a la revelación de Dios, propuesta por la Iglesia. 2. Conjunto de creencias de una religión. 3. Conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas. 4. Confianza, buen concepto que se tiene de alguien o de algo. Tener fe en el médico. 5. Creencia que se da a algo por la autoridad de quien lo dice o por la fama pública. 6. Palabra que se da o promesa que se hace a alguien con cierta solemnidad o publicidad. 7. Seguridad, aseveración de que algo es cierto. El escribano da fe. 8. Documento que certifica la verdad de algo. Fe de soltería, de bautismo. 9. fidelidad (II lealtad). Guardar la fe conyugal”.1

Desde el punto de vista gramatical, la palabra fe, deriva del latín “fides”. Hoy en día los seres humanos creemos en algo, en un Dios, en la familia, en los amigos, en la certeza, en la seguridad, tener fe en algo, nos hace permanecer con esperanza y con voluntad de hacer las cosas, de ahí la verdad del proverbio que mientras exista la Fe, existirá la esperanza.

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Los seres humanos por naturaleza somos desconfiados, pero es indudable que eso genera parálisis, por los que todos, debemos garantizar que se cumplan nuestras pretensiones en la vida. La confianza y la fe van ligadas de forma indisoluble, una no se puede entender sin la otra, por ello, la responsabilidad de los depositarios de fe es permanente. Ya que por ejemplo con el ejercicio de la Fe Pública debemos de confiar en lo que otros han visto, escuchado y en general apreciaron sus sentidos y han plasmado en ciertos documentos. “También se concibe como un conjunto de creencias de cierta religión. De Igual forma se cataloga como un conjunto de creencias de alguien, de un grupo o multitud de personas”.2

Para Guillermo Cabanellas la palabra FE es la “Creencia. Crédito que se da a una cosa por la autoridad del que la dice o por fama pública. Confianza o seguridad que en una persona o cosa se deposita. Palabra que se da o promesa que se hace con cierta solemnidad o publicidad. Certificación o testimonio sobre la veracidad o legalidad de un acto o contrato. Fidelidad en el cumplimiento de las promesas. Certeza o confianza de lograr lo deseado o prometido. Documento que acredita o certifica algún hecho como exacto. Canónicamente, creencia en los dogmas revelados por Dios. La religión misma o el conjunto de sus dogmas. CONYUGAL. Fidelidad; confianza de cada uno de los cónyuges en el afecto y lealtad del otro. DE VIDA. Testimonio notarial o judicial de que alguien vivía en un momento determinado o de que vive en el momento actual. PUBLICA. Veracidad, confianza o autoridad legítima atribuida a notarios, secretarios judiciales, escribanos, agentes de cambio y bolsa, cónsules y otros funcionarios públicos, o empleados y representantes de establecimientos de igual índole, acerca de actos, hechos y contratos realizados o producidos en su presencia; y que se tienen por auténticos y con fuerza probatoria mientras no se demuestra su falsedad”.3

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Diccionario Real Academia citado por María Leoba Castañeda Rivas Homenaje al Dr. Bernardo Pérez Fernández del Castillo Ídem. Definición de Cabanellas de Torres Guillermo, Diccionario Jurídico Elemental, Ed. Heliastra, 1993.


La fe pública en el Derecho Electoral

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Para el Diccionario del Español Jurídico, la Fe Pública desde el punto de vista General es la: “Facultad con la que están investidos determinados agentes para certificar que los hechos que les constan son verdaderos y auténticos”.4 Este mismo diccionario menciona que la Fe Pública Notarial, es la otorgada al notario que se traduce en presunciones de veracidad, de integridad, en juicios de legalidad, capacidad y legitimación, que permiten que el tráfico jurídico opere. En la más reciente edición de su libro “La Práctica del Derecho Notarial”, Jorge Ríos Hellig, explica que en la humanidad al evolucionar y al relacionarse unos con otros, surgió la necesidad de celebrar actos jurídicos que dieran certeza a la vida en sociedad y fue necesario probar su ejecución, es así como la necesidad de “…la seguridad jurídica en la realización de los actos jurídicos y esto se satisfizo con la fe pública”.5 María Leoba Castañeda Rivas cita a Carral y de Teresa quien explica que “En el caso de la fe pública no estamos en presencia de un acto subjetivo de fe, sino de afirmaciones que objetivamente estamos obligados a aceptar como verdaderos los miembros de la sociedad civil en acontecimientos de los preceptos legales que así lo ordenan”.6 En este sentido, vale la pena afirmar que la Fe Pública prevalece sobre afirmaciones ciertas que dan vida jurídica a ciertos hechos y actos de nuestras vidas. Carlos Sepúlveda Sandoval menciona que por Fe se debe entender “… una creencia que se da a las cosas, en un plano de certeza o certidumbre; es una afirmación o aseveración que de un determinado acto o hecho es cierto…”7 En este sentido la Fe ligada a su carácter público intrínsecamente se relaciona con los hechos y actos consagrados en documentos que

www.dej.rae.es Ríos Hellig Jorge, “La Práctica del Derecho notarial”, 9ª edición, Ed. Mc Graw Hill, Serie jurídica, p. 1. 6 Diccionario Real Academia citado por María Leoba Castañeda Rivas Homenaje al Dr. Bernardo Pérez Fernández del Castillo Ídem. 7 Sepúlveda Sandoval Carlos, “La Fe Pública”, editorial Porrúa, 1ª edición 2006, p. 5. 4 5


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brindan certeza y legalidad a ciertas actividades y, por consecuencia generan confianza en las mismas y permiten el desarrollo de la sociedad desde los puntos de vista económico, político y social. En lo económico la Fe Pública representa certeza en todas las operaciones traslativas de dominio que se realizan, así como la certeza en la constitución de diferentes personas morales. En lo político, la certeza que se brinda en materia electoral, durante la celebración de los diversos comicios, así como en su etapa previa y posterior. Y en lo social, en las diferentes campañas de beneficio colectivo para la atención de los grupos que más lo necesitan, como por ejemplo las campañas para elaborar testamentos a un bajo costo. La palabra “pública” indica generalidad en oposición a la particularidad o privacidad; empleándose en el sentido de que algo (acto o acontecimiento) se encuentra al alcance del conocimiento generalizado de una comunidad.”8 La Fe pública se dirige hacia toda la sociedad y “…por tanto es obligatoria, debe constar siempre en forma documental, y el Estado crea la fe pública con el fin de brindar seguridad jurídica. Es por eso que debemos tener por cierto y verdadero lo que emana de ella.”9 Como generadora de confianza la fe pública es una herramienta fundamental para el desarrollo de la sociedad en un marco amplio de credibilidad institucional, es en síntesis “…uno de los tesoros develados del mundo del derecho que en mayor medida contribuye a la generación de confianza. Y así el clima de confianza existente entre los miembros de una sociedad que puede incidir simultáneamente en diversos aspectos, como el grado de cohesión social…”.10 Para Carlos Sepúlveda Sandoval las dos palabras “Fe Pública”, su significado sin variar adquiere una mayor proporción, dada la confianza o certeza que se genera y hace constar en un documento,

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Sepúlveda Sandoval Carlos, Ídem. Ríos Hellig Jorge, op. cit., p. 62. García Villegas Eduardo, Revista de Derecho Notarial Mexicano, número 121, México, 2007, Asociación Nacional del Notariado Mexicano, p. 87.


La fe pública en el Derecho Electoral

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respecto a la realización de un hecho o acto jurídico, otorgado por persona facultada legalmente para el caso.11 Es así como la Fe Pública contribuye de manera eficaz en la construcción de un andamiaje jurídico de coexistencia entre el Estado y la sociedad, lo que permite garantizar un clima de paz y armonía sustentado en la democracia y, que se traduce en la gobernabilidad, es ahí en donde la Fe Pública en materia Electoral cobra fundamental importancia. Para Jorge Ríos Hellig, la Fe Pública encuentra su fundamento principal en la necesidad de certidumbre que los particulares buscamos en los actos que realizamos, a fin de que el Estado pueda garantizarlos contra alguna violación.12 Como podemos observar los depositarios de la Fe Pública, que emana del Poder Ejecutivo, desde la esfera de su actuación tienen la gran responsabilidad de dirigir su actuar bajo los más estrictos principios de certeza y legalidad, ya que cuentan con la confianza de la sociedad y eso, es invaluable. “En orden práctico, una manera de dotar de certeza y seguridad jurídicas a las diversas operaciones que se celebran cotidianamente es la consistente en llevar a cabo su formalización ante un fedatario público, respecto de los actos o hechos que en cada caso se tenga interés en hacer constar como ciertos y auténticos.”13

Para la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Fe Pública es “… originalmente un atributo del Estado, en virtud de su imperio, que se ejerce a través de los órganos estatales, pues por disposición de la ley los fedatarios reciben mediante la patente respectiva, y aunque conforme al sistema jurídico mexicano no forman parte del Poder Ejecutivo sí son vigilados por éste. Así, por medio de la fe pública el Estado garantiza que son ciertos determinados hechos que interesan al derecho”.14

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Sepúlveda Sandoval Carlos, op. cit., p. 6. Ríos Hellig Jorge, op. cit., p. 63. Sepúlveda Sandoval Carlos, op. cit., p. 4. 1ª Sala 9ª época, Semanario Judicial de la Federación y su gaceta. Tomo XXVII, junio de 2008, p. 392.


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La Fe Pública goza su naturaleza de la necesidad de hacer pasar por ciertos diferentes hechos y actos, a través de personas debidamente facultadas para conseguir dichos objetivos, la que aparece en sus orígenes por la necesidad del ser humano de contar con profesionistas especialistas en la materia en que se trate. “Las referencias a esas personas dotadas de facultades legales para hacer constar como ciertos y veraces actos y hechos jurídicos son muy variadas; se tienen antecedentes históricos que las ubican en épocas anteriores a Cristo, señalando que en Egipto se encontraba encomendada la fe pública los llamados escribas; para posteriormente, ya durante el imperio romano se asignara a los tabeliones, que vienen a ser los predecesores de los notarios.”15

El Notario Bernardo Pérez Fernández del Castillo hace referencia a que en los Siglos XII y XIII ya se encontraba bien establecida la Fe Pública en la época de Alfonso X el Sabio, en las Siete Partidas, quien sabía escribir y redactar muy bien por lo que dejaba constancia.16 Durante las diferentes expediciones y conquistas realizadas en antaño, la Fe Pública también gozó de una importancia muy destacada ya que como redacta Carlos Correa Rojo, esos procesos siempre llevaban un escribano para dar fe de lo acontecido, ya que aconsejaban al jefe la forma correcta de tomar posesión de las ocupaciones, la manera de fundar una villa, como se instalaba un ayuntamiento, la forma en redactar ordenanzas, en todos estos acontecimientos aparecía la firma del escribano autorizando la verdad del documento.17 El hecho de este tipo más conocido por su trascendencia fue la llegada de Hernán Cortes, en 1519 a las playas de Chalchihuécan, hoy territorio del Estado de Veracruz, para la fundación, durante un viernes santo, del primer Ayuntamiento de América Continental, denominado la Villa Rica de la Veracruz, acto validado por la fe del escribano real, Don Diego de Godoy.

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Sepúlveda Sandoval Carlos, op. cit., p. 7. Bernardo Pérez Fernández del Castillo en el Curso de Actualización Notarial 2011, Asociación Nacional del Notariado Mexicano, p. 78. Correa Rojo Carlos, “De la Escribanía a la Notaría”, ed. Porrúa, 1ª edición, 2017, p. 3.


La fe pública en el Derecho Electoral

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Entendiendo como el primer acto electoral en la América Continental a los ediles del primer ayuntamiento de América tal y consta en lo citado por Bernardo Pérez Fernández del Castillo, que plasmó a Bernal Díaz de Castillo: “Por manera que Cortés aceptó, y aunque se hacía mucho del rogar; y como dice el refrán, tú me lo ruegas y yo me lo quiero;: y fue con condición que le hiciésemos justicia mayor y capitán general, y lo peor de todo que le otorgamos que le diésemos el quinto del oro de lo que hubiese, después de sacado el real quinto. Y luego ordenamos de hacer y fundar y poblar una villa que se nombró la Villa Rica de la Vera Cruz, porque llegamos Jueves de la Cena y desembarcamos en Viernes Santo de la Cruz, y rica por aquel caballero que se llegó a Cortés y le dijo que mirase las tierras ricas y que se supiese bien gobernar, y quiso decir que se quedase por capitán general, el cual era Alonso Hernández de Puertocarrero. Y fundada la villa, hicimos alcaldes y regidores…y diré como se puso una picota en la plaza y fuera de la villa una horca, y señalamos por capitán para las entradas a Pedro de Alvarado, y maestre de campo a Cristóbal de Olid, y alguacil mayor a Juan de Escalante, y tesorero Gonzalo Mejía…”18 Es así como la Fe Pública y el Derecho Electoral estuvieron y están presentes desde los orígenes de la Nueva España, hasta nuestros días con la participación de los Fedatarios Públicos en la más reciente elección del primero de julio de dos mil dieciocho. Actualmente a 500 años de ese acontecimiento, la sociedad, instituciones públicas, privadas y el gobierno se prepararon en conjunto durante todo el 2019, para celebrar con todo vigor, dicho acontecimiento, sirva este trabajo como forma de homenaje al mismo y para recordar la importancia de la Fe Pública con independencia de quien sea el que la perciba y redacte. Así es como la verdad y la forma de ser contada, ha evolucionado hasta nuestros días, hoy en día coexiste de manera indiscutible con la Fe Pública, por todo ello, bien vale la pena ejercerla de manera certera y contundente, con los conocimientos suficientes y una actuación seria, responsable y profesional.

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Pérez Fernández del Castillo Bernardo, “Orígenes e historia del Notariado Mexicano”, ed. Porrúa, 4ª edición, 2009, pp. 88 y 89.


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La Fe Pública es un “Imperativo jurídico que impone el Estado a un pasivo contingente universal para considerar cierta y verdadera la celebración de un acto o el acaecer de un evento que no percibe este contingente por sus sentidos.”19 Aquí Ríos Hellig se refiere a que es un imperativo jurídico en virtud de que es forzoso tener por cierto, auténtico y verdadero un documento determinado, frente a cualquier persona, para garantizar que prevalezca la confianza entre las partes que participan en determinados hechos y actos jurídicos, así como la forma de probarlos. Es muy importante distinguir que la Fe Pública no implica ser funcionarios públicos, lo fedatarios investidos de ella pueden o no gozar de esa categoría, sin embargo en el caso de los notarios, se presta un servicio público, ya que los actos y hechos pasados ante su fe pueden ser de diferente índole como: compraventas, testamentos y diversas actividades relacionadas con la función interna de las personas morales. Todos esto actos, son privados llevados a la esfera pública jurídica menester del atributo otorgado por el Estado para su realización. Para comprender mejor este precepto me sumo a la definición de la Real Academia Española que señala que la Fe Pública es: “1.- Facultad con la que están investidos determinados agentes para certificar que los hechos que les consten son verdaderos y auténticos. 2. Primera manifestación del bien jurídico en los delitos de falsedad. Equivalente a la confianza en los signos, símbolos y actuaciones que se avalan por el Estado.”20 Es así como las actuaciones realizadas por personalidades investidas de Fe Pública cobran especial relevancia, ya que sus efectos se traducen en presunciones de veracidad, de integridad y de imparcialidad, principios básicos y éticos de los fedatarios que nos permiten como sociedad confiar en el tráfico-jurídico de cualquier actividad. Así como garantizar la certeza, la legalidad y la armonía social para que prevalezca el Estado de Derecho como la forma de convivencia por excelencia que convalide la concordia nacional. 19 20

Ríos Hellig Jorge, op. cit., p. 63. Diccionario de la Real Academia Española.


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