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COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


Juan Pablo Salazar Andreu Cronista de la ciudad de Puebla

LA INVENCIÓN DE UN SUEÑO:

Historia de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, oficialmente Heroica Puebla de Zaragoza

México D.F., 2015


Copyright ® 2015 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/

Las 100 ciudades Director de la colección:

Juan Pablo Salazar Andreu

© Juan Pablo Salazar Andreu

© EDITA: TIRANT HUMANIDADES DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH HUMANIDADES MÉXICO Río Tiber 66, PH Colonia Cuauhtémoc Delegación Cuauhtémoc CP 06500 MÉXICO D.F. Telf.: (55) 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex www.tirant.es ISBN: 978-84-16062-96-6 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Dedicatoria y Agradecimientos A mi abuelo Melitón Salazar Monroy, y a mis padres Héctor Salazar Riveroll y Guadalupe Andreu Marín, quienes promovieron mi vocación y fascinación por la historia del Derecho. A mi esposa Luisa María y a mi hija Luisa Mary, por todo su apoyo y su comprensión en mi vocación como investigador. A mi hermana Marilupe Salazar Andreu, quien recientemente nos abandonó. A mi maestro Francisco de Icaza Dufour por inculcarme el amor por la Historia del Derecho.


Introducción Pocas ciudades en la República Mexicana y en el continente Americano pueden jactarse de tener una historia, un patrimonio artístico-cultural, una gastronomía y un entorno natural privilegiado, como el que tiene la Ciudad de Puebla. Asentado en una valle fértil rodeado de montes y teniendo como guardianes a los volcanes, sus casi 500 años de existencia, se han caracterizado por momentos de bonanza, miseria, batallas, celebración de tratados y acontecimientos que han marcado el destino de México. Tan solo su señorial nombre de origen castellano, provocó que en documentos públicos del periodo hispano, se le denominara Ciudad de los Ángeles. Sin embargo, la costumbre y pasión de Palafox por la Ciudad y la provincia provocaron que el nombre de Puebla de los Ángeles, quedara marcado en la memoria histórica. En este punto, cabe señalar la existencia en España de numerosas localidades que conservan el nombre de Puebla: Puebla de Albortón (Zaragoza) Puebla de Alfiden (Badajoz)

Puebla de Almenara (Cuenca)

Puebla de Almoraidel (Toledo) Puebla de Arenoso (Castellón) Puebla de Arganzon (Burgos)

Puebla de Azaba (Salamanca)

Puebla de Beleña (Guadalajara) Puebla de Castro (Huesca)

Puebla de Cazalla (Sevilla)


Puebla de Don Fadrique (Granada) Puebla de Don Francisco (Cuenca)

Puebla de Don Rodrigo (Ciudad Real) Puebla de Guzmán (Huelva) Puebla de Hijar (Teruel)

Puebla de la Calzada (Badajoz) Puebla de la Reina (Badajoz) Puebla de la Sierra (Madrid) Puebla de Lillo (León)

Puebla de los Infantes (Sevilla) Puebla de Montalbán (Toledo) Puebla de Obando (Badajoz) Puebla de Pedraza (Segovia)

Puebla de San Medel (Salamanca) Puebla de San Miguel (Valencia) Puebla de Sanabria (Zamora)

Puebla de Sancho Pérez (Badajoz) Puebla de Valdavia (Palencia)

Puebla de Valles (Guadalajara) Puebla de Valverde (Teruel)

Puebla de Yeltes (Salamanca)

Puebla del Maestre (Bandajoz)

Puebla del Principe (Ciudad Real) Puebla del Prior (Badajoz) Puebla del Río (Sevilla)

Puebla del Salvador (Cuenca) Siglos después cuando el invasor francés fue derrotado por el Ejército de Oriente y los indígenas de la Sierra Norte en la célebre batalla del 5 de mayo, al mando del General Ignacio Zaragoza, el nombre de Puebla, Juan Pablo Salazar Andreu


fue acompañado del apellido de éste General, para honrar a la Ciudad, de acuerdo al sentir del Presidente Benito Juárez. La Angelópolis, surgida del idealismo Franciscano y de los proyectos humanísticos de la Corona Española en defensa del indio, se consolidó en el siglo XVI como la segunda ciudad más importante de la Nueva España. En el siglo XVII alcanzó su máximo esplendor y crecimiento en el entorno barroco, gracias a la pujanza de su economía y a la llegada del Beato Juan de Palafox y Mendoza. El siglo XVIII representa para la Ciudad de Puebla decadencia y consolidación de su identidad urbana. La gran crisis económica provocó miseria y migración. Aun así el ladrillo rojo, la talavera y la Piedra de Santo Tomás cubren estas heridas, exaltando la belleza de la arquitectura poblana. Aunado a lo anterior la política de los Borbones, contribuyó a reforzar los lazos de identidad local y nacional. Durante el siglo XIX, la Angelópolis en su etapa de consolidación como parte de la nación mexicana, sufrió varios sitios militares, especialmente los del bienio 1862-1863, que afectaron su fisonomía urbana. La libertad y las pugnas entre liberales y conservadores tuvieron un alto costo económico, político y social que afecto el progreso de la urbe. Aun así, los esfuerzos gubernamentales incidieron para que la economía y el desarrollo de la ciudad de Puebla no quedaran paralizados. En el Siglo XX la Angelópolis va a tener un considerable aumento poblacional además de vivir etapas muy complejas en su historia, la Revolución, la Posrevolución, el Maximato, Avilacamachismo y el conflicto estudiantil. Aun así la industria, el comercio y su estratégica ubicación le permitieron experimentar un notable crecimiento.

Clima y ubicación El amplio valle donde se asienta la Heroica Ciudad de Puebla de Zaragoza y sus 17 juntas auxiliares se ubica a 19 grados, 2 minutos y 30 seLa invención de un sueño


gundos de latitud y a 98 grados, 11 minutos y 48 segundos de longitud, al oeste del meridiano de Greenwich, con una altitud promedio de 2162 metros sobre el nivel del mar, y cuenta con una superficie de 524.31 km2. Colinda al sur con Huehuetlán El Grande y Teonpantlán; al norte con el Estado de Tlaxcala; al este con Amozoc, Cuahutinchán, Tepatlaxco de Hidalgo y Tzicatlacoyan; y al oeste con Cuatlancingo, Ocoyacan y San Andrés Cholula. En atención al cambio climático provocado por el calentamiento global, hace difícil determinar con precisión, el clima actual de la Ciudad de Puebla, sin embargo se puede afirmar que es templado con las siguientes particularidades: Equinoccio de Primavera (Marzo-Junio): Normalmente es la temporada en donde se alcanzan las temperaturas más altas que en ocasiones alcanzan entre 32°C y 33°C y las mínimas entre 14°C y 16°C, en los meses de abril y mayo con lluvias escasas. Solsticio de Verano ( Junio-Septiembre): Es el periodo más lluvioso en el Valle de Puebla especialmente por las tardes o noches, lo que provoca que la temperatura descienda varios grados, tornándose las jornadas más agradables, en virtud de que el clima es templado. Equinoccio de Otoño (Septiembre-Diciembre): Inicia la transición del periodo lluvioso que todavía permanece en el mes de octubre, al periodo frío que regularmente comienza en el mes de noviembre, causado por la entrada de frentes fríos provenientes en su mayoría del Golfo de México. Solsticio de Invierno (Diciembre-Marzo): Indudablemente la temporada más fría del Valle de Puebla donde los termómetros en algunas ocasiones llegan a marcar temperaturas por debajo de los cero grados centígrados. Usualmente las mínimas oscilan entre los 3°C y 5°C y las máximas apenas superan las 20°C. Prácticamente no hay lluvias y la intensidad del frío se hace presente por las noches y a las primeras horas de la mañana. Los rayos solares son muy intensos. Respecto a la hidrografía del Municipio de Puebla, se destaca por el paso del Río Atoyac y porque desde las laderas de la Malinche descienJuan Pablo Salazar Andreu


den numerosas corrientes de agua que van a desembocar al territorio de la urbe que también es atravesada por el Arroyo Alseseca. Tanto el Atoyac, como el Alseseca, continúan su curso hacia Valsequillo donde se encuentra la Presa Manuel Ávila Camacho. En lo concerniente a la orografía, el Valle de Puebla posee una topografía diversa conformada por áreas planas, formaciones montañosas, depresiones, así como cerros aislados. El guardián del Valle Poblano es el Volcán de la Malinche, que alcanza una altitud de 4461 metros sobre el nivel del mar y sus faldas se extienden sobre un gran altiplano a 134 kilómetros a su alrededor. Destacan también la Sierra de Amozoc, la Sierra del Tentzo y desde luego destacan como vigilantes de la Ciudad el Volcán activo Popocatépetl y el Iztacihuatl. Entre los cerros que se encuentran en la Ciudad destacan el de Loreto y Guadalupe al Noroeste de la Ciudad; el cerro de San Juan al Oeste y una loma ubicada en el Norte denominada como San Jerónimo Caleras. En cuanto al uso del suelo y su clasificación, el Municipio de Puebla tiene gran diversidad edafológica toda vez que se identifican suelos pertenecientes a los grupos: Litosol, Regosol, Feozem, Vertisol, y Rendzina. Desafortunadamente el crecimiento desordenado de la mancha urbana, la corrupción y la falta de aplicación de políticas públicas en materia ecológica han incidido en el deterioro de las tierras fértiles. De ahí que la actividad agrícola no sea tan relevante. Respecto a la flora destacan en la Malinche así como en otros cerros, las coníferas. En lo relativo a la fauna, el Municipio de Puebla cuenta con más de 200 especies de aves que cruzan los cielos de la ciudad y sus juntas auxiliares; fundamentalmente en los cerros y lagunas, donde se pueden observar en las primeras horas de la mañana y al atardecer. Algunos mamíferos y roedores habitan alrededor de la urbe tales como: conejos, liebres, ratones y culebras.

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Población De acuerdo al censo del INEGI de 2010, el Municipio de Puebla cuenta con una población de 1, 539, 819 habitantes. Su área metropolitana es la cuarta más grande del país toda vez que alcanza los 2, 786, 000 habitantes.

Grupos indígenas, lenguas o dialectos El Municipio de Puebla cuenta con una población que habla lenguas indígenas de aproximadamente 85, 473 habitantes. Las principales lenguas indígenas son el Nahuatl y Totonaca.

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Periodo prehispánico El nombre indígena donde hoy en día se asienta el Valle Poblano, era Cuetlaxcoapan, que en lengua náhuatl significa “lugar donde cambian de piel las víboras”. Fue un asentamiento de comunidades aldeanas que hacia el siglo XV denominaron al sitio, Valle de Yaotlalli, es decir, lugar que operaba como campo neutral de batallas, ya que para ese tiempo se llevaban a cabo las denominadas guerras floridas, cuyo propósito esencial era dominar al rival para llevarlo vivo como ofrenda a los dioses, donde era condenado a muerte; luchando en el sacrificio gladiatorio o en la piedra de sacrificios. Hoy en día en el entorno angelopolitano, se conservan algunos yacimientos arqueológicos de importancia en lo que fue el bosque de Manzanilla; en Amalucan y Totimehuacán, vestigios que datan del siglo XII antes de Cristo, bajo el predominio Olmeca, así como en el pleno corazón de la Ciudad, en el actual centro comercial Paseo de San Francisco, previa su construcción, ocurrió un importante hallazgo que constata que en los márgenes del Río San Francisco hubo presencia humana. La conformación de pequeñas aldeas en un valle regado por varios ríos y arroyos, obedece a que sus moradores se establecieron en éste, debido a las buenas condiciones que favorecieron la agricultura. Si a lo anterior añadimos el carácter de neutralidad que poseía el territorio durante Las Guerras Floridas, su poblamiento evidentemente fue escaso.

LOS ORÍGENES DE UNA URBE QUE NACE ENTRE LA LEYENDA Y EL EXPERIMENTO SOCIAL. SU PERFIL EN EL SIGLO XVI Una vez que la difícil empresa de conquistar la capital del Imperio Azteca, Tenochtitlán, se hizo realidad, en agosto de 1521, empezó la titá-


nica tarea de consolidar la dominación castellana en el actual territorio mexicano. Para ello era menester instaurar el régimen político-jurídico de Castilla, la región católica y a la usanza de las costumbres conquistadoras y colonizadoras heredadas de Roma. Una vez en territorio novohispano, Hernán Cortés y sus hombres, para acelerar y facilitar la dominación conservaron los cacicazgos indígenas, siempre y cuando las conductas y costumbres de éstos no contravinieran los principios del catolicismo. Para materializar la presencia de los conquistadores castellanos, fue necesario establecer centros urbanos en los antiguos asentamientos indígenas. Para ello, la conquista material, fue seguida de inmediato por la espiritual. Para el año de 1524, la Orden Franciscana llegó a tierras de la naciente Nueva España. De tal manera que 12 frailes, se dieron a la tarea de comenzar la evangelización de los indígenas para que estas “criaturas” abrazarán la religión católica. Dicha evangelización coincide con la llegada del Primer Obispo al Reino Novohispano: El Fraile Dominico, Julián Garcés, quien tenía la encomienda real de establecer el Obispado de Tlaxcala. Hacia el año de 1528 se establece en la Capital del Virreinato Novohispano (Ciudad de México), la Primera Audiencia, cuya misión era gobernar y administrar justicia en el nuevo dominio hispánico, reemplazando así la autoridad de Cortés. Sin embargo sus integrantes: Nuño Beltrán de Guzmán, Diego Delgadillo, Juan Ortiz de Matienzo, Alonso de Parada y Francisco Maldonado, actuaron con arbitrariedad y sin apego a la legalidad. Es precisamente en esta época cuando surge la novedosa idea de las autoridades hispánicas de establecer un centro poblacional en donde los españoles vivan y puedan sustentarse por medio de tierras que serían otorgadas por la Corona Española. Es decir se establece un modelo urbano, político-jurídico contrario a la encomienda que provenía del trabajo de los indígenas, explotándolos ferozmente. Para fortuna de los habitantes de la Nueva España, la Primera Audiencia en atención a sus excesos, cae de la gracia del monarca y en su lugar es designada una Segunda Audiencia. Así las cosas, en el año de 1531 Juan Pablo Salazar Andreu


entra en funciones el nuevo gobierno encabezado por el Obispo Sebastián Ramírez Fuenleal, integrado por: Vasco de Quiroga, Juan de Salmerón, Francisco Ceynos y Alonso Maldonado. Tal y como señala Miguel León Portilla, las graves cuestiones que tenían que atender estos funcionarios eran: la pacificación y el poblamiento del territorio, frenar las pretensiones de Hernán Cortés, resolver los ceses de Beltrán de Guzmán, Matienzo y Delgadillo, regular a la Iglesia Novohispana, resolver el tema de la encomienda y los corregimientos así como los sistemas de tributación que debían implantarse y el terrible tema del infamante abuso del hierro con que se marcaban a quienes eran obligados a convertirse en esclavos de los conquistadores. Mapa del Anáhuac o sia L’Imperio Mexicano i Regni d’Acolhuacan e di Michuacan, 1524

Fuente: Historia Antigua de México de Francisco Javier Cla

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Es precisamente en esta atmósfera de inestabilidad política y de abusos sobre los indefensos indígenas, donde el espíritu humanista de los integrantes de la Segunda Audiencia va a coincidir con la mística Franciscana y con los idearios de Fray Julián Garcés y Fray Toribio de Benavente. De los primeros religiosos Franciscanos que vinieron a la Nueva España, algunos de ellos traían la influencia del pensamiento del Beato Joaquín de Fiore, extraordinario pensador del Medioevo, cuya idea era fundar el Reino de Dios en la Tierra. Inspiró a los Padres Franciscanos a realizar un ensayo en los centros urbanos del Nuevo Mundo. El factor principal que determinó la fundación de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, fue el abuso de los encomenderos, que propició la explotación de los indígenas y que sirvió de lazo de unión entre el gobierno civil, el clero regular (franciscanos) y el clero secular (Obispo de Tlaxcala, Fray Julián Garcés). En cuanto a la fecha de fundación de la Angelópolis, los historiadores tienen opiniones encontradas. Aunque las teorías más aceptadas por el apoyo en documentos oficiales nos revelan que se dio en el año de 1531, fecha en la que entra en funciones el gobierno de la Segunda Audiencia. El día oficial es el 16 de abril. Es importante precisar que la fundación de la ciudad se realizó en un sitio con poca población indígena y en donde no existía un centro urbano indígena de importancia. Esto obedecía a que el valle en donde se asentó la nueva población tenía suficiente agua y los elementos indispensables para la subsistencia cotidiana. Además que el sitio se localiza entre las ciudades de Veracruz y México, así como cercana a Tlaxcala. El modelo fundacional en contra de la encomienda, tenía como objeto que la Ciudad de los Ángeles, se poblará exclusivamente por españoles, los cuales por medio de su trabajo impulsarían el crecimiento y progreso de su localidad, haciendo aun lado la explotación de los naturales. Piezas claves para la fundación de la Ciudad Angelopolitana fueron: Juan de Salmerón, Fray Toribio de Benavente apodado “Motolinia” (El pobre), El Obispo Fray Julián Garcés y desde luego la Orden Seráfica de San Francisco a quienes se les atribuye el nombre de la Ciudad de los Ángeles. Juan Pablo Salazar Andreu


Cédula Real de la Reina Gobernadora de España, Isabel de Portugal

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Cédula Real de la Reina Gobernadora de España, Isabel de Portugal, expedida el 20 de marzo de 1532, concediendo título de Ciudad a la Población de los Ángeles. Transcrita a grafía moderna, se lee: (atrás Cédula Real) “La Reina”. Por cuanto nuestros oidores de nuestra Audiencia y Cancillería Reales de la Nueva España, ha poblado de cristianos españoles un pueblo que se dice La Puebla de los Ángeles, situado entre Cholula y Tlaxcala, por tanto con la voluntad del Emperador, mi señor y Yo, tenemos que dicho pueblo se ennoblezca y aumente y otros se animen a vivir en él, es nuestra merced y voluntad que de aquí adelante se llame e intitule Ciudad de los Ángeles, y mandamos que los vecinos y persona que al presente viven en dicha ciudad, y los que de aquí en adelante fueren a vivir en ella, no paguen alcabalas ni pechos por termino de treinta años primeros siguientes que corran y se cuenten, desde el día de la fecha ésta mi Cédula en adelante. Yo la Reina. (Rubrica) Fuente: Sala de Exposición del Archivo Municipal de Puebla. Sala de Exposiciones.

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Ahora pasaremos a la leyenda de la fundación de Puebla. Se dice que el 28 de septiembre de 1530, un día antes de la festividad de San Miguel Arcángel, el anciano Obispo, Fray Julián Garcés, quien buscaba un sitio para reubicar la sede episcopal de la Ciudad de Tlaxcala, tuvo un sueño en el que vio un extenso valle verde rodeado por volcanes, montañas y ríos, sobre el que se abría el cielo para dejar que varios ángeles bajaran del cielo con hilos de oro en sus manos. Al ir volando por encima del valle, iban trazando con dichos hilos las calles y manzanas de una gran urbe. Poco tiempo después, el Señor Obispo, inspirado en su sueño, se dio a la tarea de buscar el sitio fundacional el cual encontró en un valle ubicado entre Tlaxcala y Cholula, rodeado por los señoriales indígenas de Huejotzingo, Calpan, Totimehuacan, Tepeaca y Cuauhtinchán. Los ríos que atravesaban el valle eran el Atoyac, San Francisco y el Alseseca, junto con los volcanes, Malinche, Popocatépetl y el Iztlacihuatl, teniendo en la lejanía como guardián al Citlaltepetl. Es así que tanto en la realidad como en la leyenda, la Ciudad de los Ángeles surge de la inspiración divina, teniendo como actores principales de su construcción a estos misteriosos personajes alados del reino celestial. Indudablemente que para el año de 1531, la Ciudad de los Ángeles ya se había establecido, pero al parecer la fuerza de la naturaleza encarnada en las precipitaciones pluviales, provocó que el primer asentamiento de la Ciudad, situado en las márgenes de oriente del Río San Francisco, se trasladara a su actual ubicación en el año de 1532. De conformidad con la usanza castellana, inspirada en las costumbres romanas, la Ciudad de los Ángeles fue construida bajo el modelo de manzanas rectangulares, con amplias calles que dejaran paso al potente y radiante sol, rompiendo así con los esquemas medievales de construcción urbana. Así pues nace la Ciudad de los Ángeles, pero en oposición de los encomenderos, que veían en su fundación la ruina de sus intereses económicos.

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Planta de la Ciudad de los Ángeles de la Nueva España de 1698

Fuente: Planos del Archivo Histórico Municipal de Puebla, siglos XVIII y XIX.CatalogoDigital, ID. 110, Sección Expedientes, Serie Tierras, Técnica Fotocopiado. Medidas 38.1 cm x 28.4 cm. Fecha. 02/02/1698. Observaciones. Fotocopia sellada por el Archivo General de Indias. Autor. Cristóbal de Guadalajara. Ubicación topográfica: Gaveta 2.

Gracias a la valiosa y oportuna intervención de las autoridades reales, el proyecto fundacional se pudo sostener, gracias al traslado de la poblaJuan Pablo Salazar Andreu


ción al margen poniente del Río San Francisco, repartiéndose terrenos a 34 vecinos. Aun así, solo aceptaron las nuevas tierras 17. En el mes de diciembre del citado año de 1532, se presentó en la Angelópolis, Don Juan de Salmerón, con instrucciones dictadas por la Real Audiencia de la Nueva España para apoyar la fundación. Por su parte los Padres Franciscanos, otorgaron tierras a los vecinos del Valle de Atlixco para la siembra de vides y árboles frutales. También se ordenó que indígenas provenientes de Cholula, Tlaxcala y otras poblaciones de naturales fueran enviados a la Angelópolis, de manera que cada vecino contaría con 30 individuos para la construcción de su casa y 20 para las tareas agrícolas. Es decir, la idea fundacional inicial se pervirtió por las circunstancias, dando lugar al repartimiento para lograr la consolidación fundacional. También la Audiencia ejerció presión sobre algunos vecinos de la Ciudad de México para que vinieran a poblar la nueva ciudad y fundamentándose en la Real Cédula del 20 de marzo de 1532, otorgó a los pobladores el título de Ciudad, eximiendo a sus moradores al pago de alcabalas y pechos durante un lapso de 30 años. La nueva ciudad fue encomendada a San Miguel Arcángel. Gracias a los buenos oficios de las autoridades novohispanas y de los Franciscanos, aunado a las excelentes condiciones climáticas del lugar, su magnífica ubicación y los estímulos otorgados por la Corona, la Ciudad de los Ángeles fue creciendo rápidamente hasta convertirse, en unos años, en la segunda ciudad más importante del Reino Novohispano, después de la Ciudad de México. En el año de 1533 procedente de la Península Ibérica, llega a la Angelópolis su primer gran vecino: El Beato Sebastián de Aparicio. Este insigne gallego, nació en la población denominada La Gudiña en Orense, Galicia, el 20 de enero de 1502, siendo sus padres Juan Aparicio y Teresa Prado. De origen humilde, sobrevivió a la enfermedad y para un mejor futuro, como otros muchos españoles emigró a la Nueva España. En el ya aludido año de 1533, llega a la naciente Ciudad de los Ángeles, en donde realiza labores con el recién introducido ganado, y construye las carretas para la transportación de mercancías. Hacia 1542, deja PueLa invención de un sueño


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