Frente a otras series que inciden en el lado oscuro del poder, en The West Wing la política es un ejercicio de responsabilidad orientado a lograr una sociedad democrática avanzada. Por eso, el Presidente Bartlet admite que “muchas veces no sabemos lo que está bien y lo que está mal. Pero muchas veces sí… Ya nadie asume responsabilidades políticas… Todo el mundo lo hace, decimos. Y así vivimos en un refugio moral donde todos son responsables para que nadie sea culpable. Yo soy responsable. Yo me equivoqué.” El equipo del Presidente Bartlet no ignora que siempre habrá una tensión entre el ideal y el logro, pero aspira a construir instituciones y a que los ciudadanos se comprometan en la consecución del interés público; en suma, lucha por la política como promesa.
THE WEST WING
The West Wing muestra, entre otras muchas cosas, cómo se desarrolla una campaña presidencial, cómo se hacen las leyes, en qué medida las instituciones responden a lo que pensaron los que escribieron la Constitución, qué importancia tiene la selección de los jueces del Tribunal Supremo,... También nos anticipa asuntos que luego han sido parte central de la vida norteamericana, como la reforma del sistema sanitario público, el matrimonio entre personas del mismo sexo o la elección de un presidente no blanco.
LA POLÍTICA COMO PROMESA
cine y derecho/cinemateca
cine y derecho/cinemateca
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THE WEST WING LA POLÍTICA COMO PROMESA MIGUEL ÁNGEL PRESNO LINERA
cine y derecho • cinemateca
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
Ana Belén Campuzano Laguillo
Catedrática de Derecho Mercantil de la Universidad CEU San Pablo
Víctor Moreno Catena
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Jorge A. Cerdio Herrán
Angelika Nussberger
José Ramón Cossío Díaz
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México
Owen M. Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
Luis López Guerra
Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Javier de Lucas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania) Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
THE WEST WING LA POLÍTICA COMO PROMESA
Miguel Ángel Presno Linera
Profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo
CINE Y DERECHO
cinemateca Valencia, 2016
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Director de la Colección:
Javier de Lucas
Catedrático de Filosofía del Derecho Coordinador:
Mario Ruiz Sanz
Profesor Titular de Filosofía del Derecho
© Miguel Ángel Presno Linera
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9119-799-7 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor lea, en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.
A Regina e Isadora, que cruzaron un ocĂŠano y multiplicaron mi vida; a Alba que se ha sumado el 20 de noviembre de 2015
I was wrong... I was wrong. Come on, you know that. Lots of times we don’t know what right or wrong is but lots of times we do and come on, this is one. I may not have had sinister intent at the outset but there were plenty of opportunities for me to make it right. No one in government takes responsibility for anything anymore. We foster, we obfuscate, we rationalize. “Everybody does it.” That’s what we say. So we come to occupy a moral safe house where everyone’s to blame so no one’s guilty. I’m to blame. I was wrong. Presidente Bartlet en H. Con-172 (episodio 10 de la Tercera Temporada de The West Wing)
I. Presentación
En Si una noche de invierno un viajero1 Italo Calvino habla de los diferentes tipos de libros que se pueden encontrar cuando uno visita una librería: primero, entre otros, los libros ya leídos sin necesidad siquiera de abrirlos pues pertenecen a la categoría de lo ya leído antes de haber sido escrito; luego, los libros que si tuvieras más vidas que vivir ciertamente los leerías también de buen grado pero por desgracia los días que tienes que vivir son los que son; los libros demasiado caros que podrías esperar a comprar cuando los revendan a mitad de precio o los reediten en bolsillo, los libros que podrías pedirle a alguien que te preste, o los que todos han leído conque es casi como si los hubieras leído también tú; más tarde, los libros que hace mucho tiempo tienes programado leer, los que buscabas desde hace años sin encontrarlos, los que quieres tener al alcance de la mano por si acaso, los que podrías apartar para leerlos a lo mejor este verano, los que te faltan para colocarlos junto a otros en tu estantería, los que te inspiran una curiosidad repentina, frenética y no claramente justificable, los que has fingido siempre haber leído mientras que sería hora de que te decidieses a leerlos de veras,…, y así hasta llegar hacia una pila de Si una noche de invierno un viajero con la tinta aún fresca. Prefiero no pensar en que categoría cabría incluir, desde el punto de vista del lector, el libro que aquí comienza; sí puedo decir que, desde la perspectiva del autor, está, sin duda, en la de los libros que hace mucho tiempo había imaginado escribir. Pues bien, el momento ha llegado: tras disfrutar, por segunda vez en su totalidad (y un tercer visionado de “mis”
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Siruela, Madrid, 1993, pp. 13 a 15.
Presentación
mejores momentos), de la serie The West Wing, he intentado trasladar a estas páginas un relato sobre el sistema político y constitucional norteamericano cuyo hilo conductor está formado por una amplia selección de las decenas de secuencias en las que, a través de unos guiones que son auténticas piezas literarias, vemos, entre otras muchas cosas, cómo se prepara una campaña presidencial, como son las “primarias” en Iowa, New Hampshire,… y en el resto de los Estados, “supermartes” incluidos, cómo se forma un gabinete de gobierno, cómo es la relación entre la clase política y los medios de comunicación, qué tipo de problemas debe afrontar el autodenominado “líder del mundo libre”, qué errores comete, qué acciones inconfesables ordena ejecutar, cómo se hacen las leyes, en qué consiste la negociación política, qué hay de lealtad, de ambición, de envidia y de orgullo entre quienes forman parte del círculo más próximo al poder, en qué medida las instituciones responden a lo que en su día pensaron los que escribieron la Constitución, qué importancia tiene la selección de los integrantes del Tribunal Supremo, por qué los políticos norteamericanos suelen ser buenos oradores… y, sobre todo, la preocupación por el legado histórico que queda cuando un mandato presidencial llega a su fin. Este texto no pretende ser una guía de la serie; tampoco una descripción aséptica de cómo son y funcionan las principales instituciones norteamericanas. Intenta que la combinación entre la ficción y la realidad sirva para adentrarse conjunta e inseparablemente en el universo de influencias recíprocas que forman The West Wing (NBC) y the West Wing (Washington, D.C.). Para finalizar estos títulos de crédito quiero agradecer públicamente al profesor Javier de Lucas, director de esta consolidada y prestigiosa colección, su entusiasta acogida y su generosa ayuda. También quiero recordar aquí a Félix Menéndez, fallecido el 13 de abril de 2015, que tuvo una de las profesiones más bellas que hay: la de bibliotecario; él lo fue en la Casa de la Cultura de Vegadeo (Asturias) y, como pedía María Moliner, siempre creyendo en estas dos cosas: en la capacidad de mejoramiento espiritual de la gente a quien servía y en la eficacia de su propia misión para contribuir a este mejoramiento. Oviedo, 20 de febrero de 2016.
II. Introducción: The West Wing (NBC) and the West Wing (Washington, D.C.). ¿Todo parecido entre la serie y la realidad es pura coincidencia?
Es un lugar común precisar, al comienzo o al final de las obras cinematográficas, televisivas o literarias, que todo parecido entre esa ficción y la realidad es pura coincidencia. Tal premisa metodológica no impide que, en no pocas ocasiones, lo que se busca es, precisamente, transmitir la impresión de que la obra está reflejando la realidad; cuando menos, la realidad tal y como la percibe la persona o personas que han creado la obra de ficción. En el caso de The West Wing1 se ha debatido con especial intensidad qué hay de mito y qué de realidad en el retrato que ahí se hace de la Presidencia de los Estados Unidos2.
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Más información en http://www.nbc.com/The_West_Wing/index.html y http://www2. warnerbros.com/web/westwingtv/index.jsp; una guía de los episodios en http://www. westwingepguide.com/; otras guías con mucha información de cada episodio en las páginas http://westwing.wikia.com/wiki/Episodes y http://westwing.bewarne.com/episodes. html; en http://www.westwingtranscripts.com/search.php se puede ver la transcripción de la mayoría de los episodios (a 20 de febrero de 2016). Parte del título de este epígrafe está tomado del capítulo III —“The West Wing (NBC) and the West Wing (D.C.). Myth and Reality in Television’s Portrayal of the White House”—, del libro The West Wing. The American Presidency as Television Drama, editado por Peter C. ROLLINS y John E. O’CONNOR, y del que es autor Myron A. LEVINE; Syracuse University Press, Nueva York, 2003. En general, véase, de esos mismos coordinadores, Peter C. ROLLINS y John E. O’CONNOR (eds.): Hollywood’s White House. The American Presidency in Film and History, Universfity Press of Kentucky, 2003; también el libro de Sarah M. BOLAM y Thomas J. BOLAM: The Presidents on Film: A Comprehensive Filmography of Portrayals from George Washington to George W. Bush, Mc Farland & Co., 2006; sobre las cuatro primeras temporadas de The
Miguel Ángel Presno Linera
Si tenemos en cuenta que Aaron Sorkin3, creador y guionista de la serie hasta la Cuarta Temporada, se inspiró, a la hora de definir el perfil de algunos personajes, en gente como Dee Dee Myers o Marlin Fitzwater, jefes de prensa, respectivamente, de Bill Clinton y Ronald Reegan; en Peggy Noonan, redactora de discursos para Reegan y Bush,… se podría pensar que se buscaba un parecido, cuando menos razonable4, con la realidad, si bien, como reconoce el propio Sorkin, se trataría de una realidad idealizada: “the show is kind of a valentine to public service. It celebrates our institutions...”. En palabras de Myron A. Levine, “the series humanizes presidential aides, presenting staff members as persons with strong personal feelings, excellent work habits, immense loyalty, and high guiding values”. Para alguno de los críticos más que una idealización estaríamos ante una pura fantasia; así, para John Podhoretz, “The West Wing is the ultímate Hollywood fantasy: the Clinton White House without Clinton… is nothing more or less than political pornography for liberals, made up of equal parts unrequited longing for and rage at Hollywood’s not-so-obscure objetc of desire, Willian Jefferson Clinton”5. Y, junto con otras circunstancias, el hecho de que se nos muestre un Presidente —Jed Barlett— que ha recibido el Premio Nobel de Economía avalaría, en el momento de emisión de la serie, la tesis del mito o de la fan-
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West Wing en particular, el libro de Keith TOPPING: The West Wing. Inside Bartlet’s White House, Virgin Books, Londres, 2004. Sobre Aaron Sorkin y la imagen política y presidencial reflejada en sus obras, véanse, entre otros, los libros de Melissa CRAWLEY: Mr. Sorkin Goes to Washington: Shaping the President on Television’s the West Wing, McFarland & Company, Jefferson/Londres, 2006, y el coordinado por Thomas FAHY: Considering Aaron Sorkin: Essays on the Politics, Poetics and Sleight of Hand in the Films and Television Series, McFarland & Company, Jefferson/ Londres, 2005. En palabras de SORKIN: “But the appearance of reality is more important than reality. What do I mean by that? We’re about to shoot an episode on Air Force One, for instance, and we’re going to take liberties, small liberties, with Air Force One, as we take small liberties with our White House set. You are going to absolutely believe this is Air Force One, and it’s going to have the effect that we want it to. And that’s all that matters. If it’s important that you, the first thing that’s important is that you buy that this is a real White House. And it’s not necessarily true that I need to make a real White House in order to sell that to you…” http://www.pbs.org/newshour/bb/media-july-dec00-sorkin_09-27/ (a 20 de febrero de 2016). “The Liberal Imagination”, The West Wing…, pp. 222 y 223.
The West Wing: la política como promesa
tasía; no obstante, la concesión del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama en 2009, primer año de su mandato, abonaría el tópico de que, en no pocas ocasiones, la realidad supera o, cuando menos, iguala a la ficción. The West Wing (NBC) consta de 155 episodios y uno especial al comienzo de la Tercera Temporada y se emitió a lo largo de 7 años (1999 a 2006) en los que coincidió temporalmente con el final del segundo mandato de Bill Clinton (1997-2001) y los cinco primeros años de los dos mandatos de George W. Bush. Es, en cierta medida, una secuela de The American President, cuyo guión también escribió Sorkin y donde Martin Sheen, el futuro presidente Bartlet, representaba al jefe de gabinete. Si algo parece claro es que el ambiente que se pretende reflejar en The West Wing (NBC) es el de The West Wing (Washington, DC) del Presidente Bill Clinton6, más horizontal y menos jerarquizado, al menos en apariencia, que el que caracterizó las presidencias de Richard Nixon7, Ronald Reegan y George H. Bush8. A la serie se le ha reprochado9 que omite algo que caracteriza el funcionamiento cotidiano de cualquier organización política, sea de naturaleza pública —un Gobierno— o privada —un partido político—: la ambición, la competitividad, el sectarismo y los enfrentamientos entre correligionarios en la lucha por ocupar espacios de poder. Estas críticas no carecen de fundamento si se analiza el devenir del equipo presidencial a lo largo de las cinco primeras temporadas pero debe admitirse que las cosas cambian bastante cuando se acerca el final del mandato de Jed Barlett y se desarrollan, primero, las elecciones primarias en el Partido Demócrata y, luego, la campaña presidencial para nombrar al sucesor.
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Sobre la analogía entre ficción y realidad a propósito de la presidencia de Bill Clinton, véase el trabajo en Carlos FLORES JUBERÍAS: “Bill Clinton y Colores primarios o como todo parecido con la realidad no es pura coincidencia”, en el libro coordinado también por FLORES JUBERÍAS Todos los filmes del Presidente (La Presidencia de los Estados Unidos vista a través del cine), Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat, Valencia, Valencia, 2009, pp. 125 y ss. Sobre algunos aspectos del tratamiento cinematográfico de la presidencia de Nixon, véase el estudio de David SARIAS RODRÍGUEZ: “Richard Nixon, Oliver Stone y el juego de los espejos culturales”, en Todos los filmes del Presidente,…, pp. 105 y ss. Myron A. LEVINE: ob. cit., p. 55. Myron A. LEVINE ob. cit., pp. 45 y 56, entre otras.
Miguel Ángel Presno Linera
Precisamente para intentar mostrar en qué medida se refleja en The West Wing (NBC) the West Wing (Washington, D. C.) se incluyó un documental como episodio 18 de la Tercera Temporada (Documentary Special). Aquí se muestra la creación de la serie y las semejanzas con el día a día del verdadero Ala oeste de la Casa Blanca, incluyendo entrevistas con los ex-presidentes Bill Clinton, Jimmy Carter y Gerald Ford, y con varias personas que formaron parte de sus equipos, como, por mencionar ejemplos significativos, David Gergen, Consejero en los gobiernos de Nixon, Ford, Reegan y Clinton; Peggy Noonan, que escribió discursos para Ronald Reegan; la ya citada Dee Dee Myers, y Leon Panetta, Jefe de Gabinete de Bill Clinton y Secretario de Defensa con Obama; también con el ex-Secretario de Estado Henry Kissinger10. En esa línea de introducir la realidad dentro de la ficción, la Tercera Temporada comenzó con el episodio “Isaah and Ismael”, emitido el 3 de octubre de 2001, y que quiso ser un recuerdo de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de ese mismo año. Esa conexión de la serie con lo que han cuestiones muy relevantes de la política interior y exterior norteamericana se mantiene a lo largo de las diferentes Temporadas, donde el conflicto árabe-israelí está bien presente, especialmente en la Cuarta, Quinta y Sexta Temporadas, como lo están también, por ejemplo, el rol de Estados Unidos como “gendarme mundial” (episodios 14 a 19 de la Cuarta Temporada), las dificultades por las que atraviesan los inmigrantes en situación irregular en Estados Unidos (entre otros, en La Palabra, el episodio 18 de la Sexta Temporada), las pugnas y presiones de todo tipo que preceden la cobertura de vacantes en el Tribunal Supremo (episodios 9, 15 y 18 de la Primera Temporada, y 7, 16 y 17 de la Quinta) o los reiterados debates que genera la financiación privada de los partidos políticos (episodios 16 y 20 de la Primera Temporada) y las facilidades para el uso de armas de fuego (episodio 4 de la Primera Temporada y 5 de la Tercera). Sobre todas estas cuestiones nos detendremos con detalle más adelante. Por otra parte, también podemos encontrar algún ejemplo en el que la inspiración funciona en el otro sentido y es la realidad la que imita a la ficción: así, en The Crackpots and These Women (episodio 5 de la Primera 10
http://westwing.wikia.com/wiki/Documentary_Special (a 20 de febrero de 2016).
The West Wing: la política como promesa
Temporada) y Somebody’s Going to Emergency, Somebody’s Going to Jail (episodio 16 de la Segunda) el equipo de asistentes de la Casa Blanca participa en el Big Block of Cheese Day, referencia coloquial para aludir a unas jornadas en las que el equipo presidencial atiende, tradicionalmente, a grupos sociales y organizaciones ciudadanas que, en otras circunstancias, no tendrían fácil acceso a los asesores del Presidente. Pues bien, este encuentro con la sociedad, que, como explica Leo McGarry en Somebody’s Going to Emergency, Somebody’s Going to Jail, se inspira en un episodio acontecido durante la presidencia de Andrew Jackson en 183711, ha sido replicado por la “Administración Obama” en 2014 y 2015, convirtiéndolo en una forma de contacto electrónico, vía Twitter, Tumblr, Facebook e Instragram, entre miembros relevantes del equipo presidencial y la ciudadanía. Para promocionar estos encuentros la Casa Blanca contó con la colaboración, en 2014 y 2015, de varios de los actores que encarnan a los personajes de The West Wing12. Desde luego, lo que no cabe negarle a los guionistas es la capacidad para anticipar asuntos que en los años siguientes han sido parte central de la vida política y constitucional norteamericana: así, uno de los más obvios es la controvertida reforma del sistema público de sanidad (Slow News Day, episodio 12 de la Quinta Temporada), que ha sido uno de los ejes centrales de la Presidencia Obama —Patient Protection and Affordable Care Act (PPACA), conocida como Affordable Care Act (ACA) o, simplemente, Obamacare— y que supuso, primero, una durísima batalla política en el Congreso y, posteriormente, judicial ante el Tribunal Supremo —National Federation of Independent Business et al. v. Sebelius, Secretary of Health and Human Services et al13—, que, por una ajustada mayoría (5 votos frente a 4) resolvió, el 12 de junio de 2012, que la obligación legal de contratar un seguro médico forma parte de los poderes del Congreso.
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Para más información, http://www.theatlantic.com/politics/archive/2015/01/the-realstory-of-the-white-house-and-the-big-block-of-cheese/384676/ (a 20 de febrero de 2016). Pueden verse en Youtube: Big Block of Cheese Day: Virtual Edition (https://www.youtube. com/watch?v=2JJGDieJ5Tc) y Big Block of Cheese Day Is Back (https://www.youtube.com/ watch?v=ex_jJlv5HKk) (a 20 de febrero de 2016). http://www.supremecourt.gov/opinions/11pdf/11-393c3a2.pdf (a 20 de febrero de 2016).
Miguel Ángel Presno Linera
Otro importante cambio en el derecho y la sociedad de Estados Unidos ha sido el matrimonio entre personas del mismo sexo, sobre cuya regulación se especula en varios episodios de The West Wing; entre otros, en The Portland Trip (episodio 7 de la Segunda Temporada) y Third-Day Story (episodio 3 de la Sexta); pues bien, el 26 de junio de 2015, el Tribunal Supremo declaró contrarias a la XIV Enmienda y, por tanto, inconstitucionales, las leyes que en 14 Estados prohibían casarse a personas del mismo sexo (asunto James Obergefell, et al., Petitioners v. Richard Hodges, Director, Ohio Department of Health, et al.)14. Esta capacidad del cine y la televisión para presentar cambios políticos deseables en épocas en las que parecen poco probables tiene numerosos ejemplos; por citar uno bien conocido, en The best man, película dirigida por Franklin J. Schaffner en 1964, el personaje del Presidente proclama en un discurso: “Teníamos algunas malas costumbres en este país. Y una de ellas es que un judío, un negro o un católico no podían aspirar a la presidencia. Pues bien, hoy un católico puede ser presidente. Y algún día tendremos a un judío como presidente. Y también tendremos un presidente negro. Después, cuando esas minorías hayan sido escuchadas disfrutaremos de un gran cambio que complacerá a la sacrificada y silenciosa mayoría. Me refiero a las mujeres”15. Luego volveremos sobre esta cuestión pero cabe comentar ahora que, hasta la fecha, la mala costumbre que parece más difícil de cambiar es la relativa a los obstáculos que dificultan el acceso de la mujer a los puestos de mayor responsabilidad política. Si The West Wing (NBC) representó a finales del siglo pasado y principios del actual la versión más dulce y cuasi-ejemplarizante del ejercicio de cargos públicos representativos, le ha venido a suceder, en un contexto de desafección y crisis de la representación, un enfoque tan oscuro, y, con seguridad, también exagerado, como el ofrecido, por mencionar un ejem-
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http://www.supremecourt.gov/opinions/14pdf/14-556_3204.pdf (a 20 de febrero de 2016). Véase el estudio de Fernando ALONSO BARAHONA: “¿De verdad gana siempre el mejor?: The best man. El cine político de los años sesenta y el eterno dilema del carácter de los políticos”, en Retratos de una ambición (Políticos, campañas, elecciones y parlamentos vistos a través del cine), coordinado por Carlos FLORES JUBERÍAS, Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat, Valencia, 2011, pp. 49 y ss.
The West Wing: la política como promesa
plo bien conocido, posteriormente por House of Cards16, remake norteamericano de la serie británica del mismo título emitida en 199017, a su vez basada en el libro de Michael Dobs18, la primera entrega de una trilogía que completan To Play the King and The Final Cut. No obstante, tanto en el lado bueno como en el oscuro está presente una innegable ambición, que parece ser un requisito indispensable para competir en la vida política19. Algo de eso hay también en las últimas temporadas de la serie The good wife, en la que partiendo del mundo del Derecho se analiza también la vida política norteamericana, espionaje de la NSA incluido, y se llega a mezclar en la contienda por el poder a personajes de ficción con candidatos presidenciales reales, como Hillary Clinton20. Una vuelta a la política como promesa, similar a la que ofrece The West Wing, la podría suponer, al menos en Europa, la serie danesa Borgen21, que a lo largo de sus tres temporadas presenta con rigor el funcionamiento de un sistema parlamentario de gobierno, donde el multipartidismo puede generar ejecutivos presididos por un partido que no ha sido el más votado y obliga a pactos frecuentes para alcanzar y mantener estabilidad gubernamental, y donde también se abordan cuestiones políticas como la situación del “Estado del bienestar”, la regulación jurídica de la inmigración o el papel de los medios de comunicación. En esta línea se podría incluir también la reciente serie Madam Secretary22, que se empezó a emitir el 21 de septiembre de 2014, y está centrada en la orientación de la política exterior norteamericana. En su segunda temporada tiene un episodio en el que aparece Madeleine Albright, antigua Secretaria de Estado durante la presidencia de Bill Clinton y figura política que sirvió de inspiración para el personaje principal.
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http://www.tv.com/shows/house-of-cards-2012/ (a 20 de febrero de 2016). Más información en las páginas http://www.bbc.co.uk/programmes/b0082dzs http:// www.screenonline.org.uk/tv/id/539920/index.html (a 20 de febrero de 2016). 18 http://www.tv.com/shows/house-of-cards-2012/ (a 20 de febrero de 2016). 19 Retratos de una ambición (Políticos, campañas, elecciones y parlamentos vistos a través del cine),…. 20 Más información en http://www.cbs.com/shows/the_good_wife/ y http://tv.foxlife.es/ the-good-wife (a 20 de febrero de 2016). 21 https://en.wikipedia.org/wiki/Borgen_%28TV_series%29 (a 20 de febrero de 2016). 22 http://www.cbs.com/shows/madam-secretary/ (a 20 de febrero de 2016).
Miguel Ángel Presno Linera
Finalmente, y como no podía faltar el lado cómico, y más o menos ácido, del ejercicio del poder, hay que recordar, también a modo de muestra, en los años ochenta, Yes Minister23 —con su continuación Yes, Primer Minister—, escrita por Antony Jay y Jonathan Lynn, y, entre 2005 y 2012, The Thick of It, idea de Armando Ianucci para la BBC; Ianucci es también el creador de la estadounidense Veep24, centrada en una Vicepresidenta norteamericana muy peculiar, que en el momento de escribir estas líneas (principios de 2016) ya ha emitido su Cuarta Temporada y tiene anunciado el inicio de la Quinta para el 24 de abril de 2016.
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http://www.yes-minister.com/introduc.htm (a 20 de febrero de 2016). http://www.hbo.com/veep (a 20 de febrero de 2016).
III. La forma de gobierno en Washington D.C y su reflejo en The West Wing
En un famoso voto particular discrepante, el juez del Tribunal Supremo Oliver Wendell Holmes, con el apoyo del juez Louis Brandeis, sostuvo que, por mucho que lo disimulemos con medias palabras, no distinguimos ni podemos distinguir con precisión matemática la función legislativa de la función ejecutiva, ni podemos, por consiguiente, dividir los poderes en compartimentos estancos. Y ello ni siquiera aunque tal delimitación o división pudiesen ser deseables (lo que dudo mucho) o aunque la Constitución lo requiriese (Springer v. Government of Philippine Islands, 14 de mayo de 1928)1. Y es que la Constitución de Estados Unidos ha diseñado una forma de gobierno que precisa la cooperación de poderes, y no su separación2, para que el sistema federal pueda funcionar y dicha colaboración tiene mucho que ver con el carácter “unificado” o “dividido” del Gobierno; es decir, con
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It does not seem to need argument to show that however we may disguise it by veiling words we do not and cannot carry out the distinction between legislative and executive action with mathematical precision and divide the branches into wateright compartments, were it ever so desirable to do so, which I am far from believing that it is, or that the Constitution requires. http://caselaw.findlaw.com/us-supreme-court/277/189. html#sthash.0zpgRqHH.dpuf. Pueden leerse la sentencia y el voto particular discrepante, entre otros sitios, en http:// caselaw.findlaw.com/us-supreme-court/277/189.html. (a 20 de febrero de 2016). Sobre estas cuestiones y su análisis en el cine y en el derecho, véase el estudio de María SALVADOR MARTÍNEZ: “La organización del Estado: división del poder y equilibrio entre poderes”, en Proyecciones de Derecho Constitucional, coordinado por Fernando REVIRIEGO PICÓN, Tirant lo Blanch, Valencia, 2012, pp. 217 y ss.
Miguel Ángel Presno Linera
la existencia, o no, de sintonía, basada en la pertenencia a una misma formación política, entre la persona que ocupa la Presidencia y la mayoría parlamentaria en las dos Cámaras del Congreso3. En los revolucionarios norteamericanos influyó, en mayor o menor medida, el pensamiento de Montesquieu4, como se evidencia en las reflexiones tanto de John Adams como de James Madison. El primero sostuvo que “debe oponerse el poder al poder, la fuerza a la fuerza, la fortaleza a la fortaleza, el interés al interés, así como la razón a la razón…” y estas oposiciones son, precisamente, un mecanismo para generar el poder, la fuerza y la razón, no para abolirlos5. Por su parte, Madison, además de preocuparse por los aspectos relativos a las funciones y poderes de las diversas ramas de gobierno, así como de sus relaciones recíprocas6, sostuvo que en todas las sociedades políticas la naturaleza de las cosas hace que surjan diferentes partidos e intereses, y la gran maña de los políticos consiste en hacer de ellos frenos y contrapesos recíprocos. Frente al peligro que suponían las “facciones”
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Me he extendido sobre esta cuestión en “Pluralismo de partidos, no separación de poderes”, Fundamentos. Cuadernos monográficos de Teoría del Estado, Derecho Público e Historia Constitucional, número 5, La división de poderes, Junta General del Principado de Asturias, Oviedo, 2009; disponible en http://www.unioviedo.es/constitucional/fundamentos/ quinto/index.html (a 20 de febrero de 2016).En la doctrina norteamericana, véanse las versiones divergentes de Bruce ACKERMAN: “The New Separation of Powers”, Harward Law Review, vol. 113, nº 3, pp. 633 y ss. y Mark TUSHNET: The new constitutional order, Princeton University Press, 2003; el trabajo de Ackerman ha sido traducido al castellano con el título La nueva división de poderes, Fondo de Cultura Económica, México, 2007; véase, también, Carlos M. VÁZQUEZ: “Las relaciones entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo en los Estados Unidos de América”, en La coordinación de las relaciones entre el Gobierno y el Parlamento. Una mirada, edición a cargo de Miguel Á. PRESNO LINERA y Daniel SARMIENTO, Ministerio de la Presidencia, Madrid, 2007, pp. 111 y ss. Su influencia resultó decisiva a juicio de Paul Merrill SPURLIN, Montesquieu in America, 1760-1801, Baton Rouge, 1940; no obstante, Maurice J. VILE insiste en que dado lo complejo que resulta determinar las influencias “decisivas” en el pensamiento de un solo autor, es difícil atribuir al influyo de un único pensador las conclusiones a las que llegaron todas las personas que estuvieron involucradas en la formulación de las Constituciones de los Estados Unidos y la Constitución Federal; Constitutionalism and the Separation of Powers, Liberty Found, Indianapolis, 1998, segunda edición, pp. 133 y ss.; existe traducción al español: Constitucionalismo y separación de poderes, CEPCO, Madrid, 2007. Zoltan HARASTZI: John Adams and the Prophets of Progress, Cambridge, 1952. Véase, en el volumen anteriormente citado de Fundamentos, el estudio de George W. CAREY “La separación de poderes en los Estados Unidos de Norteamérica: pasado y presente”.
The West Wing: la política como promesa
—grupos de ciudadanos que actúan movidos por el impulso de una pasión común, por un interés adverso a los derechos de los demás ciudadanos o a los intereses de la comunidad considerada en su conjunto—, adoptó una postura pragmática, dado que “las causas de este espíritu no pueden suprimirse porque tienen su origen en la naturaleza del hombre y en la diversidad de sus facultades, donde se origina el derecho de propiedad, que es un obstáculo insuperable para conseguir la unanimidad de intereses”. La solución es el establecimiento de una república representativa, con diversos partidos, y en la que la proporción de personas idóneas para ejercer las funciones representativas sea lo bastante amplia como para permitir una selección adecuada, y el cuerpo electoral no sea ni demasiado numeroso, para evitar que el representante esté poco familiarizado con las circunstancias locales, ni demasiado reducido, para que el representante no se ate excesivamente a esos intereses y se incapacite para comprender los grandes fines nacionales. Como consecuencia, propugna para los Estados Unidos un Parlamento nacional que se ocupe de los intereses nacionales, y un Parlamento en cada Estado miembro de la federación que entienda de las cuestiones particulares y locales7. En este discurso está presente, como ha señalado Matteucci8, un nuevo concepto político introducido por Hamilton, el de la “ampliación de la órbita política”, merced al cual en un gran espacio las tensiones y los conflictos se aligeran y pierden fuerza. En la argumentación de Madison, con esa ampliación de la órbita política de la sociedad se pueden expresar una mayor variedad de opiniones e intereses, una creciente diversidad de grupos y partidos, lo que impide la formación de una mayoría tiránica; la multiplicidad de partidos, como la de confesiones religiosas, es la clave para la salvaguarda de los derechos civiles9. 7
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La cita está tomada del artículo “Partidos”, publicado en el National Gazette y recogido ahora en República y libertad. Escritos políticos y constitucionales, Edición, estudio preliminar y traducción de Jaime NICOLÁS MUNIZ, CEPCO, Madrid, 2005, p. 111. Organización del poder y libertad. Historia del constitucionalismo moderno, Trotta, Madrid, 1998, pp. 212 y ss. Como explica en el número 9 de El Federalista, la influencia de los líderes de las facciones puede prender una llama en su propio Estado, pero no logrará propagar una conflagración general en los restantes. Una secta religiosa puede degenerar en bando político en una parte de la Confederación; pero las distintas sectas dispersas por toda su superficie
Miguel Ángel Presno Linera
Aparece aquí la idea de que un sistema de partidos plural es un instrumento adecuado para la garantía de la libertad. En suma, el pluralismo de partidos acaba por ser un instrumento que reconduce una situación inicial negativa a un desenlace positivo o, cuando menos, posibilista. Esta idea de estabilidad, de equilibrio, no ya entre los poderes del Estado ni, en un Estado democrático moderno, entre las clases sociales, pero sí entre los distintos partidos y grupos es, precisamente, el aspecto en el que se insistirá en estas páginas en tanto versión actual y factible de la teoría de la separación. Y la extensa referencia a Madison no es baladí, pues una de sus más conocidas aportaciones a El Federalista (51) es, precisamente, uno de los fundamentos teóricos que habitualmente se utilizan como apoyo de la doctrina de la separación de poderes10, que, como tal, se originó al margen de los partidos políticos.
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pondrán a las asambleas nacionales a salvo de semejante peligro. En la magnitud y en la organización adecuada de la Unión, por tanto, encontramos el remedio republicano para las enfermedades más comunes de ese régimen. Y mientras mayor placer y orgullo sintamos en ser republicanos, mayor debe ser nuestro celo por estimar el espíritu y apoyar la calidad de Federalistas. “Con el fin de fundar sobre una base apropiada el ejercicio separado y distinto de los diferentes poderes gubernamentales, que hasta cierto punto se reconoce por todos los sectores como esencial para la conservación de la libertad, es evidente que cada departamento debe tener voluntad propia y, consiguientemente, estar constituido en forma tal que los miembros de cada uno tengan la menor participación posible en el nombramiento de los miembros de los demás. Si este principio se siguiera rigurosamente, requeriría que todos los nombramientos para las magistraturas supremas, del ejecutivo, el legislativo y el judicial, procediesen del mismo origen, o sea del pueblo, por conductos que fueran absolutamente independientes entre sí. Quizá este sistema de constituir los diversos departamentos resultase en la práctica menos difícil de lo que parece al imaginárselo. Pero la mayor seguridad contra la concentración gradual de los diversos poderes en un solo departamento reside en dotar a los que administran cada departamento de los medios constitucionales y los móviles personales necesarios para resistir las invasiones de los demás. Las medidas de defensa en este caso como en todos, deben ser proporcionadas el riesgo que se corre con el ataque. La ambición debe ponerse en juego para contrarrestar a la ambición. El interés humano debe entrelazase con los derechos constitucionales del puesto. Pero es imposible darle a cada departamento el mismo poder de autodefensa. En el gobierno republicano predomina necesariamente la autoridad legislativa. El remedio de este inconveniente consiste en dividir la legislatura en ramas diferentes, procurando por medio de diferentes sistemas de elección y de diferentes principios de acción, que estén tan poco relacionadas entre sí como lo permita la naturaleza común de sus funciones y su común dependencia de la sociedad. Inclusive puede ser indispensable tomar todavía otras precauciones para defenderse de peligrosas usurpaciones…”.