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En octubre de 1941 José Antonio Aguirre, primer presidente del Gobierno de Euskadi, llegaba al Cono sur en el que era su primer viaje a América. El recibimiento fue apoteósico en Uruguay y en Argentina. Aunque no pudo visitar Chile, las tres delegaciones vascas de estos tres países tuvieron a partir de esta visita un papel fundamental dentro del entramado confeccionado por Aguirre en torno al exilio vasco.
JOSÉ MANUEL AZCONA ANA URRUTIA JULEN LEZAMIZ
Dentro del ámbito musical y como parte esencial de la cultura vasca, el folklore fue uno de los pilares de unión de los exiliados vascos. Las canciones populares y las danzas fueron las que mantuvieron vivas la tradición y la identidad vascas, sobre todo por una poderosa razón: estaban tan arraigadas en el pueblo que habían pasado a ser sus mayores aficiones. El folklore se extendió primero por las fiestas patronales y los aniversarios llegando finalmente a las grandes fiestas, las Semanas Vascas, compuestas de actuaciones y romerías populares con representación de diferentes colectividades vascas. El folklore también impulsó la creación de Saski Naski, el mayor espectáculo coreográfico-musical de todo el exilio vasco.
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LAS MANIFESTACIONES CULTURALES DEL EXILIO VASCO EN ARGENTINA, URUGUAY Y CHILE (1939-1960)
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LAS MANIFESTACIONES CULTURALES DEL EXILIO VASCO EN ARGENTINA, URUGUAY Y CHILE (1939-1960) JOSÉ MANUEL AZCONA, ANA URRUTIA Y JULEN LEZAMIZ
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humanidades plural
En las artes plásticas destacó la pintura, y en concreto, la pintura etnográfica de trasfondo nacionalista, de la mano de su mayor exponente, Mauricio Flores Kaperotxipi, uno de los pocos pintores que pintaban motivos vascos y de calidad. En el ámbito de la literatura y de la prensa escrita, Argentina llevó el peso de la continuidad cultural iniciada por el Gobierno Vasco en 1936 creando la Editorial Ekin, el ente cultural más importante de todo el exilio vasco; la prensa escrita en Chile se orientó al servicio de la nación vasca mientras la prensa escrita en Uruguay abogaba más por el mantenimiento de las tradiciones locales.
LAS MANIFESTACIONES CULTURALES DEL EXILIO VASCO EN ARGENTINA, URUGUAY Y CHILE (1939-1960)
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
LAS MANIFESTACIONES CULTURALES DEL EXILIO VASCO EN ARGENTINA, URUGUAY Y CHILE (1939-1960)
JOSÉ MANUEL AZCONA ANA URRUTIA JULEN LEZAMIZ
tirant humanidades Valencia, 2019
Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Este libro se ha realizado en el marco del proyecto de investigación de la Cátedra de Excelencia sobre Migraciones Internacionales RJC Santander/Presdeia con referencia F18-HC/CatcIb-2016-2018. Las manifestaciones culturales del exilio vasco en Argentina, Uruguay y Chile (1939-1960).
© José Manuel Azcona Ana Urrutia Julen Lezamiz
© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-16349-61-6 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Índice Introducción................................................................................................................... 9 Guerra Civil, exilio y drama.......................................................................................... 13 Al otro lado del océano Atlántico................................................................................ 27 El presidente Aguirre..................................................................................................... 35 Organización de la acción vasca auxiliar..................................................................... 43 La Delegación vasca de Argentina............................................................................... 47 La Liga Internacional de Amigos de los Vascos (LIAB)............................................ 55 Diplomacia centinela..................................................................................................... 63 La Delegación vasca de Uruguay.................................................................................. 71 La embajada de Franco en Montevideo....................................................................... 81 La Delegación vasca en Chile....................................................................................... 99 De Venezuela a México pasando por EEUU.............................................................. 103 El folklore autóctono...................................................................................................... 109 La pintura........................................................................................................................ 119 Mauricio Flores Kaperotxipi, pintor de vascos verdaderos....................................... 123 Centros vascos, centros culturales............................................................................... 127 Fiestas patronales y aniversarios.................................................................................. 159 Semanas Vascas............................................................................................................... 169 Exposiciones de pintura................................................................................................ 177 La conmemoración del 14 de abril............................................................................... 183 Agrupaciones folklóricas............................................................................................... 185 El coro Lagun Onak....................................................................................................... 189 Saski Naski....................................................................................................................... 193 La prensa escrita............................................................................................................. 219 Los periódicos argentinos............................................................................................. 223 Los rotativos de Chile.................................................................................................... 229 Revista Quincenal Baskongada del Uruguay.............................................................. 233 El euskera: objeto de preocupación............................................................................. 235 La Editorial Vasca Ekin.................................................................................................. 237 FEVA................................................................................................................................ 253 El deceso del presidente José Antonio Aguirre.......................................................... 263
Introducción En octubre de 1941 José Antonio Aguirre, primer presidente del Gobierno de Euskadi, llegaba al Cono sur en el que era su primer viaje a América. El recibimiento fue apoteósico en Uruguay y en Argentina. Aunque no pudo visitar Chile, las tres delegaciones vascas de estos tres países tuvieron a partir de esta visita un papel fundamental dentro del entramado confeccionado por Aguirre en torno al exilio vasco. Dentro del ámbito musical y como parte esencial de la cultura vasca, el folklore fue uno de los pilares de unión de los exiliados vascos. Las canciones populares y las danzas fueron las que mantuvieron vivas la tradición y la identidad vascas, sobre todo por una poderosa razón: estaban tan arraigadas en el pueblo que habían pasado a ser sus mayores aficiones. El folklore se extendió primero por las fiestas patronales y los aniversarios llegando finalmente a las grandes fiestas, las Semanas Vascas, compuestas de actuaciones y romerías populares con representación de diferentes colectividades vascas. El folklore también impulsó la creación de Saski Naski, el mayor espectáculo coreográfico-musical de todo el exilio vasco. En las artes plásticas destacó la pintura, y en concreto, la pintura etnográfica de trasfondo nacionalista, de la mano de su mayor exponente, Mauricio Flores Kaperotxipi, uno de los pocos pintores que pintaba motivos vascos y de calidad. En el ámbito de la literatura y de la prensa escrita, Argentina llevó el peso de la continuidad cultural iniciada por el Gobierno Vasco en 1936 creando la Editorial Ekin, el ente cultural más importante de todo el exilio vasco; la prensa escrita en Chile se orientó al servicio de la nación vasca mientras la prensa escrita en Uruguay abogaba más por el mantenimiento de las tradiciones vascas. Para ser realizadas y propagadas por la inmensidad del territorio rioplatense, las manifestaciones culturales necesitaban de unos referentes sociales, auténticos lugares de reunión. Los centros vascos
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fueron para la cultura vasca como los templos de sabiduría para las distintas religiones del mundo. Unidos con la cultura por un vínculo indestructible, eran a la vez guardianes de la tradición, difusores del patrimonio, cultivadores del folklore y conservadores del euskera. Según pasaban los años del exilio en América, y en concreto en el Cono sur, la añoranza se hizo notar en el vasco nativo residente llegado a finales del siglo XIX y principios del XX, la indiferencia patriótica hizo mella en el exiliado de la Guerra Civil Española y la ignorancia se impuso en el emigrante durante el régimen franquista. Entonces se crearon la Federación de Entidades Vasco Argentinas y la Confederación de Entidades Vasco Americanas con la única intención de mantener el valor espiritual de los exiliados vascos por medio de las manifestaciones culturales. En definitiva, una finalidad patriótica, la lucha llevada al campo artístico, como dijera Aguirre en agosto de 1937, en plena Guerra Civil, al mandar crear Eresoinka, la embajada cultural representante del Gobierno Vasco en el exilio encargada de llevar por todo el mundo el recuerdo de un pueblo que moría por la libertad. Pero como ocurre en la realidad, toda época dorada tiene un final. El primer síntoma apareció en 1946. A finales de este año el delegado en Argentina Ramón María Aldasoro marchaba a Francia reclamado por Aguirre para incorporarse de nuevo al Gobierno Vasco. El nuevo orden mundial creado después de la Segunda Guerra Mundial exigía gobiernos resolutivos con miembros fiables, y los vascos no deseaban quedarse sin protagonismo en el mapa político. Aldasoro era una pieza vital para Aguirre, un veterano de aquel primer Gobierno Vasco de 1936, y a la vez Aldasoro era un aguirrista convencido. Argentina perdía a su delegado, pero el Cono sur perdía a su organizador. Años después desaparecía el grupo Saski Naski, la embajada cultural del Cono sur. Otro duro golpe fue la desaparición de Jesús Galíndez en Nueva York, un icono aglutinador de la cultura vasca del exilio y un posible sucesor del presidente Aguirre al frente del Gobierno de Euskadi. Aunque lo más devastador fue el repentino fallecimiento de Aguirre en Francia en 1960. El promotor del exilio
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americano dejaba a la comunidad vasca mundial sin un referente. Unos pocos meses después el prolífico escritor Tellagorri fallecía en Argentina. Sin pérdida de tiempo, a finales del mismo año, Jesús María Leizaola, el nuevo presidente del Gobierno Vasco, se personaba en Argentina con motivo de la celebración de la Semana Vasca de Mar del Plata para su primera toma de contacto con los centros vascos allí radicados. Con la muerte de Aguirre no llegó el repentino final del exilio vasco en el Cono sur. Al igual que en el crack bursátil mundial de 1929, las consecuencias negativas se empezaron a sentir tiempo después. En los años posteriores vino la decadencia, aunque las manifestaciones culturales no llegaron a desaparecer, sino que sobrevivieron gracias a la innegable e impagable labor de los añorantes, los indiferentes y los ignorantes exiliados vascos.
Guerra Civil, exilio y drama Los vascos exiliados que dejaron Europa de 1937 hasta 1939 sortearon el Atlántico con ciertas dificultades. En Argentina, Colombia, México y Venezuela las colonias y las delegaciones vascas les recibían con los brazos abiertos. El único contratiempo fue localizar un barco que no alcanzase los puertos españoles por temor a que las autoridades franquistas les obligasen a desembarcar. De todas maneras, hasta enero de 1940, fecha del decreto Ortiz, fueron pocos los exiliados que arribaron a las costas del Plata por los inconvenientes que suponía la entrada para aquellos que no hubiesen vivido antes en dicho país. La medida conseguida por los vascos-argentinos agrupados en el Comité Pro-Inmigración Vasca abrió las fronteras a todos aquellos vascos que deseasen instalarse en aquel país con el solo aval del Comité. Los refugiados en Francia obtuvieron rápidamente los visados de entrada, pero fueron pocos los que lograron llegar1. Tras la caída de Bilbao, el 19 de junio de 1937, el ejecutivo vasco se trasladó a Santander seguido de cientos de ciudadanos esperanzados en encontrar una salida hacia Francia por las costas cántabras. Las preocupaciones de las autoridades se dividieron en dos: por una parte, los acontecimientos bélicos y por otra la atención de los refugiados. Solamente en la capital santanderina se hacinaban 80.000 vascos de los cuales 8.000 necesitaban atención médica2. Las dificultades para la evacuación eran enormes, al estar bloqueada la salida por mar por medio de barcos de guerra, por lo que José Antonio Aguirre viajó a Valencia para tratar sobre la situación con las autoridades republicanas. Los objetivos de las conversaciones eran: la evacuación 1
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Azcona, José Manuel, García-Albi, Inés, Muru, Fernando, Historia de la emigración vasca a Argentina en el siglo XX, Vitoria-Gasteiz, Gobierno Vasco, 1992, pág. 260. San Sebastián, Koldo, Crónicas de post-guerra, Bilbao, Editorial Idatz Ekintza, 1982. Véase, asimismo, el libro de Iñaqui Arasagasti y Koldo San Sebastián, Los años oscuros. El Gobierno Vasco en el exilio, San Sebastián, Txertoa, 1985.
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de la población civil vasca que esperaba en Santander y el traslado del ejército de Euskadi al Frente del Este. Hay que destacar, también, la decisiva participación de la delegación vasca en Gran Bretaña a cuyo frente se encontraba Juan Lizaso, encargado de la evacuación de la población civil. Dicho organismo halló la estimable ayuda del naviero bilbaíno Marino de Gamboa, ocupado de contactar con los armadores británicos para fletar los barcos necesarios para la huida. Será él quien compre el barco Vita, famoso por trasladar el tesoro republicano a México. Por fin, tras arduos trabajos del ejecutivo, a primeros de mayo de 1937 se inicia el gran éxodo hacia Francia, prolongándose hasta unos días antes de la caída de Asturias en octubre de ese mismo año. El grueso de la evacuación se llevó a cabo con treinta buques fletados por el Gobierno Vasco a través de las delegaciones de Londres y Burdeos. Se realizaron 61 viajes en naves acondicionadas para transporte de pasajeros, y en ellos viajaba personal sanitario competente para atender a toda persona necesitada. Los puertos de destino y el número de refugiados fueron los siguientes: Tabla 1 PUERTOS DE DESTINO Y NÚMERO DE REFUGIADOS EN FRANCIA (1937)
Puerto
Refugiados
Pauillac
84.111
La Pallice
21.635
Sainte Nazaire
9.000
Nantes
1.650
Verdon
350
Total
116.746
Fuente: Koldo San Sebastián, El exilio vasco en América, San Sebastián, 1988, pág. 10.
En los puertos franceses, los recién llegados eran atendidos en todo lo relacionado con su manutención: cambio de moneda, distribución de víveres y leche, despacho de equipajes y asistencia médica a los heridos y enfermos. Para todo ello se habían abierto delegaciones
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del Gobierno Vasco en Burdeos y Bayona. Los delegados jugaban el papel de enlace entre los refugiados y las autoridades francesas. En los mismos puertos se asignaban a los exiliados residencias y centros de acogida. El ejecutivo mantendrá por sus propios medios, independientemente de los existentes bajo el control de las autoridades francesas u otras organizaciones, una serie de refugios y centros asistenciales que mostramos a continuación: Tabla 2 PRINCIPALES REFUGIOS DE EXILIADOS VASCOS EN FRANCIA (1937) Localización
Departamento
N° de refugiados
Orthez
Bajos Pirineos
100
Guethary
Bajos Pirineos
260
St. Christian
Bajos Pirineos
620
Dax
Landas
200
Narbona
Aude
340
Séte
Herault
300
Pesenas
Herault
220
Chateau de Loire
Sarthe
70
Noyon
Oise
180
Chatenay-Malabry
Sena
120
Enghiein-les-bains
Sena (2 refugios)
120
Compans
Seine sur Mame
500
Marcluy-les-Huy
Bélgica
100
Fuente: Iñaki Anasagasti, Revista Muga, nº 40, febrero de 1988.
Además, existían centros especializados en niños refugiados en Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética. Lógicamente, no todos esos hogares eran atendidos por el Gobierno Vasco. Intervinieron partidos, sindicatos, organizaciones asistenciales francesas, belgas, británicas, etc. Mención aparte merece la asistencia a los heridos de
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guerra en el País Vasco Continental, así como la labor del doctor Aranguren. El 10 de agosto el nuevo consejero de Sanidad del Gobierno Vasco tras el fusilamiento de Alfredo Espinosa por los franquistas, Eliodoro de la Torre, dio al médico antes citado la orden de que iniciase los preparativos para la evacuación. Hubo que sortear dos problemas: las autoridades francesas y la consecución de locales para acoger a los heridos. Una vez superadas las dificultades iniciales, los emplazamientos hospitalarios más aptos para tal finalidad resultaron ser St. Christau y La Rosarie. En el primero habían estado los niños del sanatorio de Gorliz (Bizkaia) y el segundo era un espléndido hotel alquilado por la Consejería de Asistencia Social como refugio aún sin utilizar. El 20 de agosto en el puerto de Bayona atracaba el Bobie con 360 heridos acompañados por personal competente en materia sanitaria. El 80% de los recién llegados necesitaba intervenciones quirúrgicas y se decidió que fuese La Rosarie el centro dedicado a los casos más graves. El equipo médico lo componían los doctores Aranguren, Garigorta y Ugalde. Un año después, en 1938, se presentaban los siguientes servicios médicos en La Rosarie: cirugía general, vías urinarias, venéreas, otorrinolaringología, medicina general, maternidad y odontología. Asimismo, funcionaban talleres de recuperación y reeducación para inválidos como la carpintería, hojalatería, ortopedia, zapatería, electricidad, peluquería y corte y confección. También se impartían clases de enseñanza primaria, nociones de matemáticas, francés y euskera. La espléndida organización por parte del ejecutivo vasco en el asunto de la evacuación fue apoyada en todo momento por la recién creada Liga de Amigos de los Vascos en Francia. La solidaridad entre los refugiados fue, además, una constante durante todo el período que abarca el exilio. Los vascos quisieron aplicar en Cataluña lo que José Antonio Aguirre calificaba de Concierto Económico Alimenticio, por el que ellos mismos administraban sus propias raciones, evitando el descontrol y la irregularidad en los suministros amén de crear su local infraestructura hospitalaria. El 15 de noviembre de 1937 comenzó a funcionar el Hospital Euskadi en el edificio cedido por el Consulado de Francia en Barcelona. Dicho centro contaba con una capacidad
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de cien camas y estaba destinado a la asistencia primaria, ya que las intervenciones quirúrgicas se efectuaban en otra clínica concebida para ello. Otro de los hospitales, el Gernika, estaba especializado en pediatría y contaba con ciento diez puestos. La clínica Otxandiano tenía una cabida para cincuenta y cinco camas y era dirigida por el doctor Arrese, antiguo director del Hospital de Basurto en Bilbao. A las afueras de la capital catalana, cerca de Badalona, se encontraba el sanatorio antituberculoso con ciento veintitrés emplazamientos. Se acercaba el final de la guerra y la caída de Cataluña era inminente, por lo que se inicia un impresionante éxodo de 500.000 personas hacia Francia. En este segundo exilio, los vascos protagonizan un servicio de recepción en plena frontera catalana al que llegaban todos los españoles que huían de la derrota. Este servicio fue organizado por Eliodoro de la Torre, que había alquilado el Hotel Sala de Perpignan. La mayoría de los refugiados de este llamado segundo exilio eran internados en campos de concentración denominados por el gobierno francés de “acogida”. Las organizaciones y el Gobierno Vasco y la Unión de Trabajadores Vascos, junto con los cuáqueros, rescataron a algunos compatriotas de dichos centros, agrupándolos según sus especialidades y oficios. Muchos se quedaron en Francia trabajando y otro gran número salió para Venezuela, donde era necesaria mano de obra para la explotación de pozos petrolíferos, y también partió hacia otros países americanos. Como se observa, la evacuación de los vascos de Cataluña estuvo perfectamente organizada. El ejecutivo gastó un millón y medio de francos alquilando taxis, autobuses y trenes. Incluso fletó dos barcos, el Danubio y el Storm3. 3
Para el periodo republicano, la guerra civil y el exilio vasco en América, hemos consultado los siguientes trabajos: Anasagasti, Iñaki y San Sebastián, Koldo, Los años oscuros, el Gobierno Vasco en el exilio, San Sebastián: Txertoa, 1985; Arrien, Gregorio y Goiogana, Iñaki, El primer exilio de los vascos. Cataluña 1936-1939, Barcelona, Fundació Ramón Trías Fargas/Fundación Sabino Arana, 2002; Ascunce Arrieta, José Ángel y San Miguel Casilla, María Luisa, Los hijos del exilio vasco: arraigo o desarraigo, San Sebastián, Saturrarán, 2004; Garrido Yerobi, Iñaki y Lekuona Ilundain, Aitziber, Las raíces del árbol en el exilio, Oñati, IVAP, 2006; López Adán, Emilio, El nacionalismo vasco en
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Si analizamos todo el proceso que vivieron los vascos en su huida por la derrota, se puede concluir que son varios los caminos que recorren los exiliados: 1. De Gipuzkoa a Bizkaia, de Bizkaia a Santander para pasar a Francia, y de ahí a Cataluña, y otra vez a Francia. 2. Del País Vasco a Francia. 3. Del País Vasco a Francia (por corto espacio de tiempo) e Hispanoamérica4. Hay que tener en cuenta que algunos refugiados no escaparon por los canales descritos. Decenas de ellos cruzaron los Pirineos o el Golfo de Bizkaia en solitario y otros embarcaron hacia Sudamérica en los primeros años de contienda. El final del camino de unos y otros dependió de la decisión personal de cada cual. Ante la presencia masiva de vascos en el país galo el Gobierno de Euskadi tomó medidas reguladoras a través de un decreto en 1939, que intentaba forzar la repatriación de aquellas personas sin responsabilidades po-
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el exilio, Tafalla, Txalaparta, 2008; Ascunce Arrieta, José Ángel, El exilio: debate para la historia y la cultura, San Sebastián, Saturrarán, 2008; Santamaría, Luis, Agur Euzkadi, hasta nunca, Madrid, Ministerio de Trabajo y Emigración, 2008; Jiménez de Aberasturi, Juan Carlos y Moreno Izquierdo, Rafael, Al servicio del extranjero, Madrid, Machado Libros, 2009; Durán Alcalá, Francisco y Ruiz Barrientos, Carmen, La España perdida. Los exiliados en la II República, Córdoba, Universidad, 2010; VV.AA., Delegaciones de Euzkadi (1936-1975), Vitoria, Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2010; Sabin Fernández, Susana, The “niños vascos” of 1937, Vitoria, Eusko Jaurlaritza, 2011. Véanse los siguientes trabajos: Sánchez Albornoz, Nicolás (comp.), El destierro español en América, Madrid; Ediciones Siruela, 1991; Actas del Congreso Internacional La España Perdida. Los exiliados de la II República, Durán Alcalá, Francisco y Ruiz Barrientos, Carmen (eds.), Diputación de Córdoba, 2010; Douglass, William A., La Vasconia global. Ensayos sobre las diásporas vascas, Colección Urazandi bilduna nº 26, Vitoria-Gasteiz, Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2003; Aguirre, José Antonio, De Guernica a Nueva York pasando por Berlín, Madrid, Foca Ediciones, 2004; Ascunce, José Ángel (coord.), El exilio: debate para la historia y la cultura, San Sebastián, Editorial Saturrarán, 2008; Zabala Aguirre, José Ramón (coord.), La mujer vasca en el exilio de 1936, San Sebastián, Editorial Saturrarán, 2007.
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líticas y cuya seguridad no ofrecía peligro alguno. El decreto decía lo siguiente: 1. “A partir del 15 de agosto hasta el 15 de septiembre próximo, abandonarán las instituciones del Gobierno Vasco cuantos acogidos a ellas no tengan clasificación de responsabilidad según las listas confeccionadas”. 2. “Los subsidiarios que se encuentren en la misma situación de no responsabilidad dejarán de recibir el subsidio ordinario a partir de las últimas fechas indicadas”5. Con la llegada de los alemanes a Francia y la movilización general decretada en el país vecino, los vascos tuvieron que decidir entre quedarse en Francia y entrar a formar parte en la historia de la Segunda Guerra Mundial, regresar al País Vasco, enfrentándose a las autoridades del recién creado Estado fascista o emigrar a América y esperar allí que la democracia fuera de nuevo instaurada en España. Las autoridades francesas, desde las primeras oleadas de importancia numérica en 1937, trataron de obviar el éxodo español. Éxodo que, dicho sea de paso, podía comprometer a Francia ante el apabullante ascenso de los fascismos europeos. Si se tiene en cuenta, además, que para buena parte de los vascos nacionalistas la caída del frente norte republicano daba por finalizada su “guerra”, las previsiones del número de huidos procedentes de Euskal Herria eran más que serias. Ya hemos visto el movimiento de repatriación sufrido en Cataluña, pero tras finalizar la contienda en 1939 el problema de exiliados en el país vecino se agudizó. Miles de civiles y militares republicanos huyen a Francia por Cataluña alejándose de las represalias del fin del drama. Las autoridades galas, incómodas por el asentamiento de tan abundante población republicana sospechosa de profesar ideologías políticas muy cercanas —cuando no iguales— al comunismo, decidieron fomentar la salida de españoles hacia América. 5
Anasagasti, Iñaki. “El exilio vasco”, Muga, nº 40, febrero de 1985. Véase, asimismo, el artículo de J. J. Alonso Carballés, “El primer exilio de los vascos”, en Historia Contemporánea, 35, 2007, págs. 683-708.
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Fueron muy pocas las naciones que se tomaron con entusiasmo el llamamiento francés para importar refugiados procedentes de la Península Ibérica. Entre ellas destaca México, país que con inusitada pasión acogerá lo más florido del exilio español. Los vascos fueron los más beneficiados por la política de recibimiento de algunos países iberoamericanos como Colombia, Venezuela y Argentina. Argumentaban esta preferencia en las virtudes de laboriosidad y moral del pueblo vasco, que hacían de sus transterrados ciudadanos del todo deseables para las economías de sus países. Los verdaderos viajes-odiseas se inician en 1940, cuando las tropas alemanas invaden Polonia, Bélgica, Holanda y finalmente Francia, donde cientos de refugiados vascos esperaban la caída del Gobierno de Franco para poder regresar a sus casas. La llegada de Alemania, posible aliado de España, decidió el éxodo hacia América. La delegación vasca en París fue cerrada, sus archivos quemados y el periódico Eusko Deya quedó suspendido6. Uno de los problemas de los exiliados era la falta de documentación, ya que solo poseían el documento de identidad para el viaje, expedido por el entonces consejero de Gobernación del Gobierno Vasco, Telesforo Monzón, o documentación caducada. El asunto quedó resuelto tras el decreto Ortiz. Ahora solo necesitaban barcos y pasajes. El Gobierno Vasco, la ayuda económica de las fuertes colonias vascas americanas, los cuáqueros y las organizaciones republicanas de ayuda a los refugiados, la JARE y la SERE, superaron la barrera económica al pagar los pasajes de los que deseaban rehacer su vida en América. Quedaba, por tanto, el escollo de conseguir navíos, sin lugar a dudas, en época de guerra uno de los mayores obstáculos a los que se enfrentaban nuestros exiliados. El Atlántico se convirtió en el decorado principal de la cruenta guerra naval. Acorazados ingleses y submarinos alemanes hacían intransitable la singladura hacia América. Cuando Francia firma el armisticio con Alemania, el 22 de junio
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Azcona, José Manuel, García-Albi, Inés, Muru, Fernando, Historia de la emigración vasca a Argentina en el siglo XX..., págs. 261-263.