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TEODORA DE BIZANCIO


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


TEODORA DE BIZANCIO

JUAN PABLO SALAZAR ANDREU Autor

FERNANDO MÉNDEZ SÁNCHEZ Compilador

tirant humanidades Ciudad de México, 2021


Copyright ® 2021 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. La presente obra ha sido dictaminada y aprobada para su publicación con el sistema de revisión de pares ciegos por el Comité Editorial de Tirant lo Blanch En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Juan Pablo Salazar Andreu

© EDITA: TIRANT LO BLANCH

DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Av. Tamaulipas 150, Oficina 502 Hipódromo, Cuauhtémoc, CP 06100, Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-18656-53-8 MAQUETA: Disset Ediciones

Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


“Aunque morir es la condición de nacer, es insoportable pasar del poder imperial a la ilegalidad. Dios no permita nunca que se me prive de la púrpura; no sobreviva yo al día que se me deje de aclamar como emperatriz. Si lo que quieres, emperador, es seguridad, eso es fácil de conseguir. Disponemos de dinero en abundancia; está el mar; están nuestros barcos. Pero ¡cuidado!, no vayas a descubrir, una vez a salvo, que habría sido preferible la muerte. Prefiero la vieja máxima: «La púrpura es un bello sudario». TEODORA DE BIZANCIO


Índice INTRODUCCIÓN.................................................................................... 13

CONTEXTO DE LA ÉPOCA................................................................... 17

El hipódromo y la política bizantina.............................................. 18 La prostitución en el Imperio Bizantino......................................... 25

BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA DE TEODORA DE BIZANCIO............ 31

Una emperatriz con visión de futuro.............................................. 42 Personajes históricos cercanos a la Emperatriz Teodora................. 46 Justiniano...................................................................................... 48 Antonina y Belisario...................................................................... 51 Juan de Capadocia......................................................................... 55 Triboniano..................................................................................... 57 Procopio de Cesárea...................................................................... 59

TEODORA DE BIZANCIO Y LA RELIGIÓN......................................... 61

OBRAS ARQUITECTÓNICAS DE TEODORA Y JUSTINIANO............. 67

Iglesia San Vital de Rávena............................................................ 67 La iglesia de los Santos Sergio y Baco del Viejo Cairo.................... 72 Convento del arrepentimiento........................................................ 75 Iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla.......................... 76 Basílica de Santa Sofía:.................................................................. 80


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Índice

LA PESTE Y TEODORA COMO EMPERATRIZ-REGENTE.................. 83

EL PÚRPURA ES EL MEJOR SUDARIO: LA REVUELTA DE NIKA....... 87

MUERTE DE TEODORA DE BIZANCIO................................................ 91

FUENTES DE INFORMACIÓN............................................................... 93


INTRODUCCIÓN Teodora de Bizancio, tal como se podrá atender en la presente investigación, es una mujer que por su lucha, empoderamiento y obras ha ganado indudablemente el espacio que ocupa dentro de la historia de Oriente y Occidente; sin embargo, su vida y aportaciones se han visto ensombrecidas ante la imagen de su cónyuge, Pedro Sabatio Justiniano Augusto, mejor conocido como el Emperador Justiniano, cabeza del Imperio Bizantino en el siglo VI y creador del Corpus Iuris Civilis, obra que hasta hoy en día sigue siendo un pilar en el estudio del Derecho Civil.1 Ciertamente se han realizado diversos estudios sobre la figura de Emperatriz Teodora y de su obra, pero los mismos han sido escasos y se han centrado desgraciadamente en su juventud y en su labor como prostituta, colocándola en ocasiones al mismo nivel que Valeria Mesalina, tercera esposa del emperador Claudio, célebre por haber retado a las prostitutas romanas respecto al número de hombres que podía “atender” en una sola noche. De la figura de Teodora de Bizancio, ciertamente es importante el señalar que logró salir de una situación de precariedad y encumbrarse hasta lo más alto de la sociedad y política romana, convirtiéndose en una figura de respeto e incluso de temor, pero aún más importante de ello es el destacar la gran influencia que tuvo en la vida y trabajo de su esposo, el Emperador Justiniano, al grado de poder aseverar que muchas de las obras y aportes de este gobernante no se hubieran concebido sin ella, incluyendo en ello parte de la excelsa labor del Corpus Iuris Civilis. El contexto histórico en el que se desarrollaron Teodora y Justiniano fue crucial para la transición de la Edad Antigua hacia el Medioevo. El paganismo fue perdiendo terreno frente a la cristiandad; y si el Imperio Romano de Occidente fue objeto de invasiones constantes

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El Corpus Iuris Civilis es una recopilación, de todo el Derecho clásico romano, donde ordena y elimina contradicciones legislativas. Dicha obra se encuentra dividida en 4 partes: Institutas de Justiniano, Digesto (recopilación casos prácticos = iura), Codex y Novela. Justiniano tuvo diversos aportes, así como la introducción de cría de gusanos de seda, obras arquitectónicas como la Basílica de Santa Sofía, el embellecimiento de Constantinopla, así como la iglesia de San Vital de Rávena. Sus políticas de restauración del imperio, le merecieron el sobrenombre de “el último de los Romanos” por la historia moderna.


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por parte de diversos grupos étnicos, mal llamados “bárbaros”, como godos, ostrogodos, visigodos y borgoñones, en otras etnias. Fue gracias a la labor Justiniano y Teodora, apoyados en Belisario, Triboniano, Juan de Capadocia e incluso Antonina, que el Imperio Romano de Oriente logró no tan sólo mantener un crecimiento considerable, sino incluso recuperar a la ciudad eterna: Roma. Aunado a lo señalado en párrafos anteriores, se debe destacar que jurídicamente existieron dos modalidades o paradigmas de Derecho, a saber: a) El Derecho Romano Vulgar: Este mos jurídico, se caracterizó por la influencia de las tribus “bárbaras”, la ausencia de una jurisprudencia docta y de fuentes formales del Derecho; fue además el modelo jurídico occidental propio de la época. b) El Derecho Romano de Oriente: mucho más evolucionado que su contraparte occidental, se desarrolló gracias a que, en la parte oriental del Imperio se continuaba con la vida docente, había escuelas de derecho, profesores y estudiantes. Existía la Escuela de Berito (Beirut, actual capital de Líbano) y la de Constantinopla. En esta parte del Imperio se estudió el Derecho Romano desde los textos antiguos, se buscaba cultivar el derecho. No obstante, debe señalarse que las normas y textos en los que se basaba dicho sistema jurídico se estaba tornando arcaico y confuso. Existían muchas normas que tendían a contradecirse, provocando inseguridad jurídica, así como una sobrecarga de trabajo en los tribunales, con la consecuente obstrucción a la administración de justicia. Ciertamente el Derecho Romano Oriental logró mantenerse y perfeccionarse con el paso del tiempo; sin embargo, los problemas descritos en líneas precedentes hacían imperativa una reforma. Es en este escenario cuando aparecen Teodora y Justiniano. Es necesario señalar que no se trata de atribuir a Teodora la autoría del Codex, la cual es resultado de la labor incansable de Triboniano e incluso de Juan de Capadocia; sin embargo, es necesario destacar la participación que ella tuvo en muchas de las reformas legislativas que tendieron a proteger más a las mujeres y equilibrar sus derechos en una sociedad sumamente patriarcal, así como en lograr su consolidación definitiva.


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Los emperadores lograron consolidar el equilibrio económico y salvaguardar las fronteras del Imperio Romano de Oriente, enfrentando además diversos conflictos sociales y políticos que fueron resultado, en algunos casos, de su deseo de reforzar la cultura y la belleza de Constantinopla. La construcción de la Basílica de Santa Sofía, uno de los templos más bellos de toda la cristiandad, es ejemplo de ello. Para construir la famosa Basílica, Justiniano y Teodora aumentaron impuestos, generando con ello inicialmente un malestar social que paulatinamente evolucionó hacia una sublevación en el año 532, movimiento que recibió el nombre de Disturbios de Nika. Debido a dicha sublevación, Justiniano estuvo a punto de renunciar al poder; pero sería el consejo de Teodora el que lo haría renunciar a semejante idea; sin embargo, el retomar el control sobre la capital romana de Oriente implicó la muerte de cerca de miles de personas y la necesidad de reconstruir la ciudad; labor en la que Teodora de Bizancio tuvo un papel preponderante. La influencia de la biografiada se extendería, además de las artes, a la búsqueda de lo que hoy en día de denominaría equidad de género, promoviendo reformas que beneficiaran a las mujeres del Imperio. Pero lo más notable de su vida, fue la manera en la que logró cambiar un destino que se preveía de miseria y carencias. Esta mujer se vio en la necesidad de ejercer la prostitución en una etapa temprana de su vida, pero logró escalar dentro de los turbulentos escenarios de la política del Bajo Imperio Romano, hasta convertirse en Emperatriz y hoy en día ser incluso reconocida como Santa por la Iglesia Ortodoxa. Aunado a esto, ella misma tuvo que ejercer el poder en Constantinopla durante uno de los periodos más convulsos del siglo VI: el desarrollo de la peste, la cual terminaría postrando en cama al mismo emperador Justiniano. Pero sería en ese momento que Teodora destacaría como política, defendiendo el poder que ella y su marido compartían, encerrando a sus enemigos y organizando con sus militares la defensa de un imperio amenazado nuevamente por la guerra contra los persas. Teodora terminaría sus días alrededor de los cuarenta años de edad, víctima de cáncer, y sepultada en el mismo mausoleo que Justiniano había preparado para el descanso de ambos.


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En el presente trabajo, se busca atender las facetas de Teodora como política y promotora de las artes y de los derechos de las mujeres, analizando con ojo crítico las acusaciones que realizara su más severo biógrafo (y posiblemente enemigo) Procopio de Cesárea.


CONTEXTO DE LA ÉPOCA La dinastía a la que perteneció Teodora inicia con León I quien hizo frente a los ostrogodos y los vándalos. Posteriormente, Zenón logra consolidar su poder y asume el credo en el cual Cristo era un ser humano más no un ser divino. Para el año 476 se presenta la caída del Imperio romano de Occidente, por lo que Zenón queda cómo único emperador. Posteriormente asciende al trono Anastasio I, quien organizó e implementó estrategias que permitieron defender el territorio de etnias como persas y eslavos. Protegió a los pequeños propietarios de tierras frente a los terratenientes y propició el comercio. También expulsó a las tropas Isauricas de Constantinopla, iniciando la guerra Isaurica y la guerra Persa. En el año 518 d.C. fallece Anastasio I siedo

sustituido en el poder por Justino I, quien había sido comandante de la guardia imperial, con fama de rigidez y rectitud. Su gobierno se caracterizó por la persecución religiosa, centrada principalmente en


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los monofisitas2 y en la clausura de las iglesias de los Godos. 3 Justino tenía una gran capacidad militar, pero poca educación; sin embargo, tuvo el acierto de rodearse de consejeros de confianza, entre los que destacó su sobrino, Flavius Petrus Sabbatius, al que adoptó como hijo y al que dio el nombre de Justiniano.4 Justino I se une en matrimonio con Lupicina, única descendiente de Anastasio, lo que da inicio a la Dinastía Justiana. Poco antes de morir, el emperador Justino enfermó de tal manera que no pudo seguir con la administración del Imperio, por lo que delegó la mayoría de las tareas en Justiniano, haciéndolo el emperador de facto, pero no fue sino hasta la muerte de Justino I en el año 527 Justiniano I ascendió al poder.5

El hipódromo y la política bizantina Desde la Edad antigua, las más importantes ciudades romanas contaban con una arena en dónde se realizaban carreras de carros tirados por caballos para el entretenimiento público, y Constantinopla no fue la excepción de esta regla no escrita. En el siglo III, el emperador Septimio Severo financió la construcción del hipódromo bizantino, el cual fue posteriormente remozado por el emperador Constantino. Se estima que medía alrededor de cuatrocientos metros de largo y ciento treinta metros de ancho, con una capacidad para cien mil espectadores.6

El monofisismo como doctrina, se basa en el rechazo a la doble naturaleza de Jesucristo reconociendo solamente su carácter divino. Cfr. Delgado Juan Antonio, La legislación religiosa en la compilación justinianea, Dykinson, España, 2015. 3 Cfr. Flores Bautista Celestino, Bizancio: Contexto económico, social, político y cultural (Tesis), Universidad Nacional de Educación, Perú, 2019, disponible en https://bit.ly/3cTP5Ty 4 Cfr. Ward-Perkins Bryan y Whitby Michael, Cambridge Ancient History, n° XIV, Cambridge University Press, Reino Unido, 2000. pp.63-66. 5 Cfr. Gibbon Edward, Decline and Fall of the Roman Empire, Volume VI, Sheba Publishing, Estados Unidos, 2000, pp-6-8. 6 Constantino I (306-337) entendió que el Hipódromo brindaba una oportunidad sin igual para mostrar a la gente el poder, la riqueza y la generosidad del emperador en fastuosos entretenimientos públicos que se prolongaban durante días seguidos, a menudo coincidiendo con las ferias y celebraciones públicas. En consecuencia, no solo renovó y amplió el viejo circo cuando cambió el imperio la capital de Roma, sino que se aseguró de repartir efectivo y ropa a las multitudes en su primera carrera como gobernante. 2


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La pista de carreras tenía forma de U, y el Kathisma (el palco del emperador) estaba situado en el extremo este de la pista. Al Kathisma se podía acceder directamente desde el Gran Palacio a través de un pasillo que solo el emperador y otros miembros de la familia imperial podían utilizar. Sobre las casillas del hipódromo había cuatro estatuas de caballos construidos en bronce representando una quadriga, colocadas en el extremo norte. Estos cuatro caballos de bronce, llamados actualmente Caballos de San Marcos, fueron saqueados durante la Cuarta Cruzada en 1204 y colocados en la fachada de la Basílica de San Marcos, en Venecia. La pista fue decorada con otras estatuas de bronce de caballos y aurigas famosos, de las cuales ninguna sobrevive.7

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Vid. Casanova Felix, El hipódromo de Constantinopla, en Revista Historias de nuestra Historia, disponible en https://hdnh.es/el-hipodromo-de-constantinopla/ consultado el 12 de noviembre de 2020. Idem.


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Los nobles, comerciantes ricos y personas cercanas al monarca podían presenciar el espectáculo en asientos de mármol en las primeras filas, mientras que el resto de los plebeyos se sentaban en bancos de madera, con cojines alquilados a los vendedores ambulantes. El hipódromo contaba con una monumental puerta de entrada, la de Cáceres, la cual se encontraba adornada por carrozas de bronce. En medio de la arena existía una isla central con esculturas de los primeros emperadores y figuras asociadas con la victoria. Era alrededor de dicha isla, que los carros debían realizar las carreras. También existió una serie de obeliscos cubiertos con láminas de bronce y columnas con serpientes entrelazadas, cuyos restos se encuentran actualmente en Estambul. Los aurigas más famosos también tenían aquí sus propios monumentos, como el corredor de principios del siglo VI Porfirio, cuya base de estatua de mármol aún sobrevive. 8

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Vid. Casanova, Op.cit.


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Lo más impresionante de toda la colección de antigüedades de la espina fue un obelisco egipcio retirado de Karnak y que databa del reinado de Tutmosis III en el siglo XV a.C. El monumento, de 25.6 metros de altura, probablemente fue erigido en el Hipódromo por Teodosio I para conmemorar su victoria sobre los usurpadores Máximo y Víctor en el año 389. La base sobre la que estaba el obelisco estaba hecha de mármol y decorada con escenas en relieve que mostraban al emperador mirando las carreras de carros y rodeado por su familia y guardaespaldas.9 El Hipódromo representaba en gran medida el orden del mundo, en donde el emperador “escuchaba los clamores, despachaba asuntos y ejercía justicia”10 Pero para los romanos orientales, el Hipódromo representaba más que simples espectáculos y entretenimiento; era un espacio de fama y solemnidad, en donde los juegos eran al mismo tiempo una manera de celebración pero también de honor y rito para los dioses y el emperador, particularmente considerado como el sol novus y por tanto el brillo y el esplendor romano. El hecho de ser ovalado era también alegoría del paso del tiempo. Políticamente hablando, debe destacarse el o palco imperial que conectaba directamente con el palacio. “Mediante la kathisma, el emperador se muestra y representa la ley, ya que no se está ante cualquier presencia, sino que se tiene en frente, a la fuente máxima de virtud y justicia, la esencia más pura del ethos”. Pero el palco imperial no implicaba que el emperador fuera el amo. Representaba la autoridad, cierto, y el estar en el kathisma era una muestra de poder, pero al final él era un invitado de

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Idem. Castro Pablo, “El Hipódromo de Constantinopla: Encuentros y desencuentros. El imaginario en torno al circo y su poder (ss. VI-VII)” en Revista Electrónica Historias del Orbis Terrarum, número 4, p.42. disponible en https://historiasdelorbisterrarum.files.wordpress.com/2010/05/06-pablo-castro-hipodromo-deconstantinopla.pdf consultado el 26 de noviembre de 2020.


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