Skip to main content

1_9788419071477

Page 1

ARQUITECTURA Y COMUNES URBANOS. RECONFIGURANDO LA PRÁCTICA ARQUITECTONICA


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalca ba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


ARQUITECTURA Y COMUNES URBANOS. RECONFIGURANDO LA PRÁCTICA ARQUITECTONICA

GUIDO CIMADOMO Coordinador

tirant humanidades Valencia, 2022


Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Esta publicación ha sido financiada por el Departamento Arte y Arquitectura y por el I Plan Propio Integral de Docencia de la Universidad de Málaga.

© Sus autores

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es DEPÓSITO LEGAL: V-1847-2022 ISBN: 978-84-1907-147-7 MAQUETA: Disset Ediciones TRADUCCIÓN: Pilar Martínez Ponce Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice INTRODUCCIÓN.......................................................................

11

Guido Cimadomo

Prologo LAS FORMAS DEL COMÚN......................................................

17

Amir Djalali

SECCIÓN 1. LA ARQUITECTURA DE LOS COMUNES QUÉ ES LA ARQUITECTURA DE LOS COMUNES?................

31

Hülya Ertas y Burak Pak

COOPERATIVAS DE VIVIENDAS COMO PROCESOS COLECTIVOS ANTE LA EMERGENCIA CLIMÁTICA Y SOCIAL.................... 45 Eva Morales Soler, Cristina Alba Pérez-Rendón y Israel Sánchez Martín

ACCIONES DE COMUNALIDAD PARA LA AUTOGESTIÓN DE LOS ESPACIOS COMUNES. MACAO Y EL ANTIGUO MATADERO DE MILAN................................................................................... 69 Ioanni Delsante y Nadia Bertolino


8

Índice

SECCIÓN 2. LA CIUDAD DE LOS COMUNES PRÁCTICAS COMUNES ESPACIALES CRÍTICAS: MAPEO DE LAS TEORÍAS DE LAS PRÁCTICAS ESPACIALES EN LOS ESTUDIOS URBANOS................................................................................... 93 Aslihan Şenel

DEMOCRACIA URBANA: CONFLICTOS, RESISTENCIA Y ACCIÓN EN LA CIUDAD DE MÁLAGA....................................

121

Jorge Minguet Medina, Guido Cimadomo, Eduardo Jiménez Morales

JARDINES EN EL AIRE. UNA POLIFONÍA AROMÁTICA PARA PERSONAS, PLANTAS, PÁJAROS Y AIRES ACONDICIONADOS 139 Sergio Rodríguez Estévez, María Salas Mendoza Muro, Francisco José Pazos García

Epílogo: COMMONS, COMUNES, COMÚN: FRATERNIDAD, AUTONOMÍA Y CUIDADO DEL MEDIO PARA HACER MUNDO DE OTROS MODOS....................................................................................... 159 José Pérez de Lama


#somosindesalojables


INTRODUCCIÓN GUIDO CIMADOMO (Universidad de Málaga)

Las ciudades son el verdadero motor de desarrollo de la sociedad contemporánea, y hoy en día se configuran como un tablero de juego donde se mueven, y a menudo se enfrentan, los intereses de diferentes actores, destacando entre todas las posibles dicotomías, la existente entre poderes globales y locales. Las piezas en juego no son otras que los recursos necesarios para la subsistencia de sus habitantes, y que fueran en su día la razón del nacimiento de las ciudades. Mientras los primeros buscan obtener el mayor beneficio posible de su gestión, los segundos se relacionan con frecuencia con el interés por unas mejores condiciones de vida y de justicia social, identificando estos recursos como bienes comunes. Esto se convierte en lo que podemos entender como un problema de escala: ambos buscan o necesitan explotar los recursos existentes, pero mientras los poderes neoliberales fomentan una creciente especulación que aboca a exprimirlos hasta su extinción o agotamiento, los ciudadanos reconocen que su propia calidad de vida se basa en un uso más equilibrado que permita su regeneración y eventualmente una distribución más equitativa. Los árbitros para equilibrar esta batalla, en la cual no debería por que haber un único ganador, son las instituciones públicas. Aunque con el riesgo de generalizar, su apuesta se basa a menudo en la falacia que un aumento de la producción global favorece a toda la población, redistribuyendo las ganancias entre todas las partes. La acuciante emergencia climática, la contaminación de los océanos, los éxodos y las migraciones, mucho más evidentes cuando son observados a una escala global, no dejan dudas sobre el lado hacia el cual se inclina la balanza de este juego. En realidad, es siempre más difusa la idea que la ciudad contemporánea no tiene responsables sobre su devenir por la falta de agilidad en dar respuestas a los nuevos problemas de la sociedad, y por esta apuesta de dejar libertad de actuación hasta encontrar un


12

Guido Cimadomo

auto-equilibrio entre las partes. Está ya ampliamente reconocido que el enfoque sobre la ciudad, donde ya vive la mayoría de la población mundial, tiene que contemplar a la vez su contexto físico y las relaciones sociales y culturales que se generan entre los distintos actores que la habitan. Las rápidas transformaciones que sufren las ciudades así como sus habitantes obligan a reconocer nuevos hábitos y nuevos espacios, que generan vacíos legales que pueden ser aprovechados por las partes antes mencionadas. El interés de este volumen se centra en reflexionar sobre las estrategias implementadas en estos contextos y como recuperar el control sobre los bienes comunes para obtener un acceso y una redistribución de los recursos públicos más justos. Los comunes urbanos, aquellas relaciones que permiten una cogobernanza de estos recursos disponibles en una ciudad, son las prácticas que mejor responden a los retos de transformación de las políticas urbanas y que minimizan los efectos directos e indirectos sobre el clima y la justicia social, tal como reconoce Naciones Unidas en su Agenda 2030. Quizás por la misma complejidad y riqueza de matices presentes, se utilizan múltiples etiquetas que se refieren a parcelas muy concretas: Open Source House, cooperativas en cesión de uso, arquitectura de los comunes, Do It With Others, P2P urbanism, guerrilla urbanism, critical spatial commons (aquí traducidos no sin pocas dificultades como prácticas comunes espaciales críticas) o huertos comunitarios entre otras, muchas de las cuales vienen analizadas en este volumen. Tal fragmentación podría leerse como una cierta debilidad generada por la falta de coordinación, pero a la vez demuestra las infinitas posibilidades de acción para transformar los procesos políticos y hacer posible el devenir común de lo público. Así, posiblemente solo entendiendo todas estas prácticas en su conjunto y de una forma coordinada, sería posible generar estructuras horizontales que reten el status quo y ofrezcan formas de gobierno justas, centradas en el bien común de sus ciudadanos y en la mejora de sus condiciones. Se produciría así el anhelado salto de escala desde experiencias puntuales a nivel de barrio o de edificios (micro), hacia una transformación integral de la ciudad misma (macro). Lejos de profundizar en esta parcelización, este volumen se plantea abordar el tema desde dos perspectivas entendidas como complementarias: la arquitectura y el urbanismo, convencidos que es necesario actuar de forma coordinada sobre cada elemento de la ciudad para


Introducción

13

obtener resultados que serían infinitamente menos relevantes si se actuara sin tener en cuenta su entorno (construido y social). El terreno de los comunes es poroso y se adapta a las diferentes presiones que se ejercen en su contra. Esta capacidad de adaptación es una poderosa herramienta de resiliencia, aunque a la vez pueda ofrecer una imagen de debilidad. Cada acción y cada proyecto que recupera una parte de ciudad para sus habitantes va sumándose a un proyecto colectivo que sin embargo al momento carece de coordinación. Esta es la razón por la cual se considera relevante la difusión de estudios parciales que puedan ayudar a comprender y a difundir las prácticas en curso, pero aún más a relacionar todas ellas bajo una misma perspectiva. Cada una de las dos secciones de este libro comienza con un capítulo teórico que aborda algunas cuestiones de principios, cuya consideración es necesaria para la mejor comprensión de las dinámicas en acto. Le siguen dos capítulos centrados en casos de estudio, que muestran algunas formas de reclamar lo común a través de prácticas originales, resaltando sus fortalezas y debilidades. El prólogo y el epílogo contextualizan, a través de la reflexión sobre diferentes puntos de interés, los temas transversales inherentes a este discurso incluso con una perspectiva histórica, que nos pueden ampliar el campo de juego. En la primera sección dedicada a la arquitectura, Hülya Ertas y Burak Pak plantean un manifiesto de la arquitectura de los comunes, que nos hace reflexionar sobre la posibilidad no sólo de entender los comunes como un sustantivo, sino también como adjetivo de una serie de actividades no relacionadas a priori con la comunalización de los bienes comunes. En el más puro estilo participativo, y por lo tanto abierto a su transformación, este manifiesto –una herramienta sobre la cual habría que profundizar más– plantea la arquitectura de los comunes como una práctica espacial solidaria de abajo arriba, que utiliza el hackeo y el feminismo para imaginar modos alternativos de vida compartida basados en valores anticapitalistas. El acceso a la vivienda es uno de los problemas que mayor injusticia crea entre los ciudadanos, debido entre otras cuestiones al desigual acceso que los colectivos más débiles y los jóvenes tienen a los créditos bancarios. Eva Morales, Cristina Pérez-Rendón e Israel Sánchez presentan la experiencia de la cooperativa Cotidiana en el seguimiento de las primeras etapas de creación de una cooperativa de vivienda en cesión de uso en Sevilla. Además de los problemas y carencias que es necesario resolver para


14

Guido Cimadomo

que este modelo prospere y sea una alternativa real al modelo actual, basado exclusivamente en el beneficio económico, se muestra como es posible salir de una concepción privativa de la vivienda para desarrollar soluciones abiertas y colectivas mucho más enriquecedoras. Esta propuesta muestra como es posible ampliar sus efectos al entorno, asumiendo a la vez un elevado compromiso medioambiental. Ioanni Delsante y Nadia Bertolino presentan la experiencia del colectivo artístico MACAO en Milán, mostrando las relaciones directas e indirectas entre las prácticas de comunalización, las prácticas urbanas más tradicionales, la producción cultural y la gobernanza local. De este modo existe la posibilidad de transformar unos espacios urbanos cada vez más acotados y fragmentados. Resulta interesante también la propuesta metodológica propuesta para evaluar bajo la óptica de los comunes ciertas prácticas urbanas de comunalización, lo que lleva a reflexionar sobre la necesidad de codificar a través de metodologías contrastadas la forma de repensar sobre los comunes. La sección dedicada al urbanismo de los comunes se abre con un texto de Aslihan Şenel que ofrece una amplia reseña sobre la evolución de las prácticas comunes espaciales críticas, unas teorías desarrolladas con un enfoque multidisciplinario para el contexto urbano desde una perspectiva espacial, según palabras de la misma autora. El mapeado que realiza presenta un amplio abanico de prácticas de comunalización que responden a las múltiples necesidades de los ciudadanos. Del mismo modo, demuestra las diferentes definiciones o etiquetas que se están utilizando, diluyendo el gran impacto que las transformaciones originadas en prácticas de comunalidad están produciendo en el ámbito urbano. El primer caso de estudio, de Jorge Minguet, Eduardo Jiménez y Guido Cimadomo, presenta una panorámica sobre los conflictos y protestas de los colectivos presentes en la ciudad de Málaga en contra de las políticas urbanas promovidas por las instituciones locales, basadas en una cada vez más apremiante comercialización de los espacios públicos de la ciudad. Las protestas evidencian un fuerte movimiento del tejido asociacionista hacia un modelo de gestión diferente, que requiere de mayores responsabilidades por parte de estos colectivos, así como su participación en las decisiones relacionadas con la organización espacial. Su cartografía nos permite también entender como las preocupaciones se extienden a toda la ciudad y no solamente a su centro histórico, notoriamente sujeto


Introducción

15

a las presiones e intereses producidos por la mal llamada industria del turismo. El último capítulo presenta una iniciativa reciente realizada en Sevilla, que está suscitando importantes reconocimientos internacionales por la forma en la que intervienen en la ciudad con la idea de fomentar nuevas asociaciones creativas entre humanos y no humanos con un espíritu basado en la economía circular y en la colaboración de muchos actores, liderados por el equipo de Nomad Garden. Sergio Rodríguez, Salas Mendoza y Francisco José Pazos presentan el proceso creativo y las posibles opciones encontradas durante el camino que ha conducido a la realización de un jardín comunitario –Jardines en el aire– con una estrategia basada en el aprovechamiento de los aparatos de aire acondicionados tan presentes en la ciudad. Este proyecto fomenta toda una serie de iniciativas que repercuten en la creación de nuevas oportunidades para los habitantes del barrio, además de renovar su tejido urbano desde una óptica participativa y abierta. Además de los reconocidos trabajos sobre los comunes realizados por Garrett Hardin y la premio Nobel Elinor Ostrom –pilares por mucho tiempo del discurso sobre los comunes– a lo largo del volumen se observan las referencias continuas hacia unos autores (Massimo De Angelis, Stavros Stavrides, Mary Dellenbaugh, Markus Kip, Doina Petrescu) con todo que los autores de este volumen tienen procedencias y experiencias muy diferentes y alejadas de cualquier posible endogamia. Se evidencia así un abanico de textos, o mejor dicho de autores, fundamentales para cualquiera interesado en el estudio de los comunes urbanos, una temática que se encuentra desarrollada mayoritariamente en el entorno anglosajón, creando un primitivo mapeado de sus ecografías, para lo cual el capítulo de Aslihan Şenel aporta una revisión de gran valor. Siendo la ciudad un lugar en continua evolución, y teniendo sus habitantes necesidades variables a lo largo del tiempo, resulta de gran importancia entender estos procesos como flexibles, o incluso temporales. Esta temporalidad sin embargo no es síntoma de un fracaso o una tragedia, ni muchos menos cada proceso de comunalización debe entenderse como independiente y cerrado en si mismo. Su transformación, agotamiento o actualización responden a momentos únicos en la vida de la ciudad, siendo el reflejo de una obra colectiva y orgánica. Sus experiencias se van sumando a un saber colectivo, compartido y de libre acceso, que permite su reutilización con nuevos significados


16

Guido Cimadomo

y contextos. El hecho de no tener soluciones definitivas, algo que ha quedado claro en el desarrollo de las ciudades hace tiempo, obliga a hacer posible la transmisión de conocimientos y experiencias, para lo cual resulta imprescindible introducirse en el sistema y hackearlo desde dentro, en lugar de intentar luchar en contra de un poder que se ha demostrado más fuerte. De este modo, invitando a instituciones y grandes poderes a participar en las acciones organizadas desde abajo por los colectivos locales, y a la vez dejando de rechazar la participación en las actividades organizadas desde arriba –algo que pregona con éxito el grupo Urbanbat– será quizás posible aumentar el impacto de las acciones de comunalización en la ciudad, orientadas hacia un entorno más justo desde el punto de vista social, económico y ambiental.


Prologo

LAS FORMAS DEL COMÚN AMIR DJALALI (Xi’an Jiaotong-Liverpool University)

El estudio del fenómeno de los comunes –y de su dimensión conceptual, el común– está hoy en día ampliamente difundido alrededor del mundo. Los comunes se estudian a través de diversas metodologías, actitudes investigadoras e intencionalidades políticas. Por ejemplo, los bienes comunes son frecuentemente abordados desde el punto de vista de la planificación urbana y de la gestión política. A menudo, se ven a través de las herramientas de la investigación social. Las prácticas de comunalización ofrecen información valiosa sobre formas alternativas más eficientes de organización urbana; los comunes son las herramientas a través de las cuales se construyen nuevas subjetividades urbanas mediante la participación y la democracia directa; y, por último, los comunes ofrecen una forma de imaginar nuevas relaciones sociales y económicas en el marco de la crisis del neoliberalismo económico, remodelando la forma en que vivimos y trabajamos en nuestras ciudades. Sin embargo, aún no está claro cómo los comunes y el hacer común afectan a la forma de la ciudad y a su configuración física. ¿Qué aspecto tienen los comunes? ¿Tienen una forma, o adoptan la forma de la ciudad en la que se encuentran? En otras palabras, ¿Qué tiene que ver el común con la arquitectura, vista como el conocimiento de la forma material de nuestro hábitat a través de su transformación por medio del diseño?

1. LA IMAGEN DEL COMÚN Los comunes urbanos y las experiencias de comunalización suelen asociarse a imágenes recurrentes: huertos urbanos, estructuras


18

Amir Djalali

provisionales autoconstruidas y ocupación provisional de aparcamientos u otros espacios públicos. Si se pregunta por «comunes urbanos», Google Imágenes devuelve fotografías de grandes reuniones, eventos lúdicos y la representación de una actividad alegre y aparentemente liberada de las formas del trabajo tradicional. Esta estética de la informalidad y la espontaneidad puede que fuera originada por las vanguardias de la comunalidad urbana –okupas y comunas artísticas– los que, a partir de finales de la década de 1970, empezaron a establecerse en las ruinas de la ciudad industrial a través de la ocupación de solares inutilizados, reutilizando sus edificios y resignificando esos espacios urbanos. La astuta estrategia que emplearon implicaba una estricta economía de medios, pero en realidad era una celebración de la abundancia: la posibilidad de una vida de lujo liberada del trabajo y de la propiedad privada, posible gracias a la gran cantidad de espacios que quedaban tras la desaparición de las fábricas y los polígonos industriales. Estas herramientas, sin embargo, especialmente después de la crisis financiera de 2008, fueron readaptadas en el marco de un nuevo paradigma de escasez. «Hacer más con menos» se convirtió al mismo tiempo en un principio de diseño y en un imperativo moral dentro del neoliberalismo, hoy compartido por experiencias radicales de comunalización, por activistas, las «industrias creativas» y por proyectos institucionales de regeneración urbana. El énfasis en la intervención a pequeña escala, la acción directa local, la implicación afectiva con las comunidades y las soluciones de baja tecnología caracterizan lo que Nick Srniceck y Alex Williams han llamado «política popular» (folk politics). Según estos autores, la política popular es un enfoque adoptado por la izquierda radical, al menos desde la década de 1990, que enfatiza las prácticas antiautoritarias, la acción directa y la democracia directa en contextos locales, frente a la representación política y las estructuras organizativas de los partidos tradicionales. El problema para Srnicek y Williams se encuentra en la incapacidad de estas formas de acción política para producir una alternativa real de futuro. La política popular se contenta con el establecimiento de «zonas temporales autónomas», intervalos temporales de relaciones no capitalistas, centradas en las relaciones afectivas y de relación de las comunidades locales, pero incapaces de ampliar su organización política para hacer que el discurso anticapitalista sea hegemónico en la


Las formas del común

19

cultura y la sociedad.1 Los arquitectos, o al menos los que operan con las herramientas del activismo, parecen haber interiorizado ese enfoque. Convirtiendo las limitaciones de las acciones a pequeña escala, las soluciones de baja tecnología y la acción orientada a la comunidad en oportunidades de diseño, los arquitectos no sólo aceptan una limitación en el agenciamiento sino que también estetizan la pobreza como una condición deseable. De este modo, las prácticas de comunalización pierden su potencial político radical y se convierten en una opción fácilmente asumible que acaba reforzando la relación entre el poder y la economía existentes.2 Esto no significa que las acciones locales y comunitarias no sean útiles. Sin embargo, limitar las actividades de comunalización a la dimensión local quizá no sea suficiente. En una entrevista en Archinect, los comisarios Lietje Bauwens, Wouter De Raeve y Alice Haddad abogaron por una redefinición del concepto de los comunes para superar las limitaciones que los arquitectos se imponen a sí mismos, sugiriendo ampliar la noción de los comunes a diferentes escalas y contextos. En lugar de pensar en el universo político como un conjunto de particularidades, la noción de los comunes puede ayudarnos a identificar una especie de universalidad desde abajo, que podría ayudarnos a superar la idea de universalidad que impulsó el proyecto moderno.3 En este sentido, la propuesta de una xeno-arquitectura –modelada según el ethos constructivista del xeno-feminismo– se convertiría en un nuevo proyecto para la arquitectura que escapa a los bloqueos de la política identitaria y a la acción directa orientada hacia la comunidad, moviéndose hacia un paradigma tecnológicamente amigable que podría ayudar a los arquitectos en la construcción de futuros post-capitalistas

1

2

3

Nick Srnicek y Alex Williams, Inventar el futuro: Postcapitalism y un mundo sin trabajo (Barcelona: Malpaso ediciones 2017). Pier Vittorio Aureli, The Theology of Tabula Rasa: Walter Benjamin and Architecture in the Age of Precarity. Log 27 (2013), pp. 111–27. Alison Hugill, “Xeno-Architecture: Radical Spatial Practice and the Politics of Alienation”. Archinect Febrero 2017. Accesible en: https://archinect.com/features/article/149992400/xeno-architecture-radicalspatial-practice-and-the-politics-of-alienation.


20

Amir Djalali

basados en la automatización, el acceso universal a una renta básica y a la libertad de movimiento a través de los continentes.4 Sin embargo, su propuesta para una xeno-arquitectura parece sentirse intimidada por la capacidad de la arquitectura para plasmar ideas y relaciones de una forma visual. Si es cierto que la forma arquitectónica es demasiado estática para comprender y captar las transformaciones y flujos globales de hoy en día, la arquitectura tiene la capacidad de hacer visibles los flujos, las relaciones de poder y las subjetividades políticas.5 En este sentido, las herramientas propias de la arquitectura –edificios, pero también imágenes, dibujos, diagramas y formas– pueden contribuir a la materialización de la nueva universalidad que las prácticas de comunalización nos pueden ofrecer. Para descolonizar el imaginario contemporáneo de los comunes es necesaria la construcción de un nuevo tipo de imaginario, encontrando nuevos instrumentos para materializar inmediatamente la nueva idea de comunalidad que estamos construyendo. En otras palabras: ¿qué aspecto tiene lo común?

2. CAJA DE HERRAMIENTAS Al tratar de responder esta pregunta, es importante ir más allá de la distinción que a veces se establece entre los comunes y el común. Por lo general, el primero se utiliza para designar los recursos físicos y naturales que no deben ser privatizados sino gestionados colectivamente (el agua, la tierra), mientras que el segundo se utiliza para dirigirnos a la inteligencia y la cooperación colectivas en la construcción de productos cognitivos artificiales y abstractos: ideas, imágenes, epistemes, memorias, etc. A diferencia de los enfoques neoinstitucionalistas que siguen las teorías de la premio Nobel Elinor Ostrom, los comunes no

4

5

Ver también Armen Avanessian et al., Perhaps It Is High Time for a Xeno-Architecture to Match (Berlin: Sternberg Press, 2018). Sobre el tema de la inquietud y el pensamiento aceleracionista, ver Benjamin Noys, Architectures of Accelerationism (Architectural Association, London, 2015), p. 21. Accesible en: https://spatialregister.files.wordpress.com/2015/02/ architectures-ofaccelerationism-text.pdf


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
1_9788419071477 by Editorial Tirant Lo Blanch - Issuu