De hecho, el título del libro está tomado al pie de la letra del enunciado del artículo primero del proyecto de constitución de 1856. Para empezar, Ignacio Ramírez increpa a la Comisión de Constitución, porque cree que antes de decir que los derechos del hombre son la base de las instituciones sociales, se debe averiguar y definir cuáles son esos derechos: ¿son acaso los que concede la misma Constitución?, o ¿los que se derivan del Evangelio y del Derecho Canónico?, o ¿los que reconocieron el Derecho Romano y la Ley de Partida? León Guzmán, miembro de la Comisión le contesta: El señor Ramírez no negará que el hombre es un ser eminentemente libre y eminentemente social; que al reunirse los hombres en sociedad convienen en sacrificar un poco de su libertad natural para asegurar la demás, y que esta parte de libertad que se reservan todos los individuos, es lo que constituye el derecho del hombre en sociedad, y asegurar este mismo derecho debe ser el fin de las constituciones y de todas las leyes. Después, Ponciano Arriaga, igualmente miembro de la Comisión: replica al señor Ramírez que los derechos no nacen de la ley, sino que son anteriores a toda ley, y el hombre nace con ellos. El derecho a la vida, el de la seguridad, etcétera, existen por sí mismos y a nadie se le ha ocurrido que se necesite una ley que conceda a los niños, y a todos los hombres, el derecho de alimentarse y el de vivir. Sin duda alguna los anteriores principios rectores, sobre el tema de los derechos humanos, se extrañan en la actualidad y vale la pena rescatarlos y ponerlos en la práctica, sobre todo, en tiempos donde las sociedades empiezan a convulsionarse.
Armando Enrique Cruz Covarrubias
ALTA CALIDAD EN INVESTIGACIÓN JURÍDICA
ARMANDO ENRIQUE CRUZ COVARRUBIAS
LOS DERECHOS DEL HOMBRE SON LA BASE Y OBJETO DE LAS INSTITUCIONES SOCIALES
Ahora el lector tiene en sus manos un libro muy valioso y muy original sobre lo que son los derechos del hombre a la luz, sobre todo, de los debates habidos en las asambleas constituyentes mexicanas de 1857 y 1917, en las que hubo tiempo y espacio para discutir esta materia, la más importante de cuantas contiene una constitución. Y, en efecto, es muy original, porque su autor ha hecho su mejor esfuerzo para que el lector aprecie, de manera directa, cada palabra, cada idea de tan interesantes debates.
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LOS DERECHOS DEL HOMBRE SON LA BASE Y OBJETO DE LAS INSTITUCIONES SOCIALES
LOS DERECHOS DEL HOMBRE SON LA BASE Y OBJETO DE LAS INSTITUCIONES SOCIALES
Esta obra fue dictaminada
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
Ana Cañizares Laso
Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
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Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
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Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
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Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
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Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
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Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
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Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
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Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
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Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
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Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
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LOS DERECHOS DEL HOMBRE SON LA BASE Y OBJETO DE LAS INSTITUCIONES SOCIALES
ARMANDO ENRIQUE CRUZ COVARRUBIAS Universidad Panamericana. Facultad de Derecho. Prolongación Calzada Circunvalación Poniente 49, Zapopan, Jalisco, 45010, México.
tirant lo blanch Ciudad de México, 2019
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© Armando Enrique Cruz Covarrubias
© EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Río Tiber 66, Piso 4 Colonia Cuauhtémoc Delegación Cuauhtémoc CP 06500 Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-9190-494-6 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
ÍNDICE PRÓLOGO............................................................................................... 11 INTRODUCCIÓN................................................................................... 15
Capítulo Primero EL ORIGEN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE I. Planteamiento General........................................................................ 19 II. Sobre el origen de los derechos del hombre......................................... 22 1. La teoría positivista de don Ignacio Ramírez................................. 22 2. Los derechos del hombre nacen con el hombre, según la comisión.. 23 III. Sobre la pregunta relativa a cuáles son esos derechos.......................... 24 IV. Y cuántos son...................................................................................... 33 V. Unas palabras para concluir este capítulo............................................ 34
Capítulo Segundo LOS DERECHOS DEL HOMBRE BASE Y OBJETO DE LAS INSTITUCIONES SOCIALES I. Su significación y alcance..................................................................... 39 1. La expresión “el pueblo mexicano”................................................ 40 2. La expresión “derechos del hombre”.............................................. 41 3. El vocablo “base”........................................................................... 43 II. Ejemplos del empleo de estos vocablos y expresiones.......................... 47 1. El antecedente del Proyecto de la Minoría de 1842........................ 47 2. El uso de la palabra objeto............................................................. 48 III. Seguimiento del debate........................................................................ 51 1. Examen de la primera parte: los derechos del hombre son la base y el objeto de las instituciones........................................................ 52 2. Examen de la segunda parte: obligación de respetarlos y sostenerlos.................................................................................................. 56 IV. Aprobación de este articulo................................................................. 62 V. Hacia una conclusión de este apartado................................................ 62
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Capítulo Tercero LAS GARANTÍAS DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE SEGÚN EL DEBATE DE 1856 y 1857 I. Los antecedentes.................................................................................. 64 1. Ejemplos de garantías genéricas..................................................... 65 2. Ejemplos de garantías particulares, o no genéricas......................... 66 II. Según el debate de 1856 y 1857.......................................................... 68 1. Primera garantía: su reconocimiento formal.................................. 69 2. Segunda garantía: las declaraciones formales................................. 78 3. Tercera garantía: su calificación de “garantías individuales”.......... 84 4. Cuarta garantía: su formal enumeración........................................ 101 5. Quinta garantía: su enunciado preciso: ejemplo: la libertad: obrar el bien por elección........................................................................ 107 6. Sexta garantía: los derechos naturales son la base y el objeto de las instituciones sociales...................................................................... 111 7. Séptima garantía: el principio de moral pública: obrar a favor del pueblo............................................................................................ 121 8. Octava garantía: las limitaciones al ejercicio de los derechos......... 123 9. Novena garantía: la llamada garantía social.................................. 133 10. Unas palabras para concluir este punto.......................................... 155
Capítulo Cuarto LAS GARANTÍAS SEGÚN EL DEBATE DE 1916 y 1917 I. Según el informe.................................................................................. 158 1. Proclamación de principios que no procuraron llevar a la práctica 159 2. Denuncia las violaciones constantes a los derechos individuales y los abusos en el uso de los juicios de amparo................................. 160 3. La ineficacia de los principios generales sobre derechos individuales. 161 4. Denuncia: todos los poderes han estado ejercidos por una persona. 161 5. El propósito de mantener el espíritu liberal y la forma de gobierno. 163 6. Que el pueblo mexicano alcance el goce de todas sus libertades..... 163 II. Los nuevos enunciados del proyecto.................................................... 167 1. El reconocimiento de plenas libertades........................................... 168 2. Sobre los castigos severos a quienes violen dichas garantías........... 174 3. Sobre los abusos en materia de juicios de amparo.......................... 178 4. Sobre la garantía social.................................................................. 179 III. Según el debate.................................................................................... 183 1. La opinión de Luis Manuel Rojas, diputado por Jalisco................. 185 2. La opinión de Rafael Martínez Mendoza, diputado por San Luís Potosí............................................................................................. 187 3. La opinión de Rafael Martínez de Escobar, diputado por Tabasco. 190
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Índice
4. La opinión de José Natividad Macías Castorena, diputado por Guanajuato.................................................................................... 198 5. El señor Rafael Martínez Mendoza insiste en su propuesta............ 214 6. La intervención de Francisco J. Múgica.......................................... 218 7. Se aprueba por unanimidad el artículo primero............................. 220 8. Sobre el sistema de protección del trabajador y la previsión social. 221 9. Unas palabras nuestras.................................................................. 235
Epílogo LOS VOCABLOS Y LAS EXPRESIONES MÁS USADAS I. La expresión “garantías individuales”.................................................. 247 1. Identificación de cada uno de los vocablos de que consta............... 248 2. Su uso en textos constitucionales................................................... 248 II. La expresión “derechos del hombre..................................................... 256 III. La expresión “derechos del hombre en sociedad”................................ 258 IV. La expresión “derechos humanos”....................................................... 261 1. Identificación de los vocablos de la expresión derechos humanos.. 263 2. Confusión respecto de los sujetos, titulares de los derechos humanos................................................................................................. 264 3. La Corte dice que los derechos humanos no son absolutos............ 265 4. Igualmente afirma La Corte que no existe jerarquía entre unos y otros derechos................................................................................ 266 5. También sostiene la misma Suprema Corte que todos los derechos son universales y son iguales para todas las personas..................... 267 6. El error de la misma Suprema Corte en la creación de nuevos derechos............................................................................................ 268 V. La expresión “derechos y deberes del hombre en sociedad”................. 271 VI. En resumen.......................................................................................... 274
BIBLIOGRAFÍA....................................................................................... 275
PRÓLOGO He leído con mucho agrado este libro de derechos del hombre. Es un acercamiento, muy acertado y muy original a la historia constitucional de los derechos humanos. Nada que ver con la historia general de los derechos humanos; nada que ver con las doctrinas actuales, comúnmente traídas y llevadas por maestros y alumnos; y nada que ver con las tesis más sobresalientes, aprobadas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación durante todo este siglo de vigencia de la constitución de 1917 acerca de esta misma materia. Es una investigación, como lo advierte el autor, propiciada por las celebraciones, no oficiales, del centenario tanto de la constitución general como, en particular, la constitución del Estado de Jalisco. Es una ocasión propicia para aceptar leer y, llegado el caso, revisar los planteamientos históricos del constitucionalismo insurgente (1808-1810), como antecedentes; así como los debates, al menos de las asambleas mexicanas de 1857 y 1917, que explican, bien a bien, el sentido del reconocimiento y proclamación de los derechos del hombre. El título escogido, para darle nombre al libro, lo dice todo. Sobre todo, cuando el autor advierte que está tomado al pie de la letra del enunciado del artículo primero de la constitución de 1857. Y, cuando en el libro se recoge en sus pormenores la secuencia del debate, en el que se fundamentó su aprobación. El debate de referencia contiene los principios capitales de la materia, todos ellos sustentados sobre la doctrina de Platón y de Aristóteles, actualizada magníficamente y muy oportunamente, diría yo, por los autores de la Escuela Jurídica Española, como Francisco Suárez, Francisco de Vitoria y demás compañeros de religión, jesuitas y dominicos, fundadores del Derecho Internacional, que patrocina tanto la capacidad que tiene una comunidad perfecta, por decirlo en su terminología, para autogobernarse, como su inmediata organización en el naciente modelo del Estado Constitucional de Derecho. Como se recordará, Francisco de Vitoria en su obra De indis trata esta temática; y la trata a favor de las comunidades indígenas, primero; y luego a favor de cualquier otra comunidad de seres humanos; o,
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como se dice en nuestros días, a favor de cualquiera otra comunidad nacional. Las comunidades, asentadas en los territorios españoles de Ultramar, los pueblos, y, en particular, sus ayuntamientos hacen suyos los principios fundamentales de esta doctrina. Aprovechan las circunstancias del momento histórico, creadas por la invasión de España por los ejércitos de Napoleón. Y, en cabildos abiertos, los pueblos determinan reasumir el ejercicio pleno de la soberanía; y, por lo referente al contenido del libro, empiezan a darse sus primeros textos constitucionales, en los que, como lo muestra el autor con abundantes citas, se plasman, en términos de imperativos constitucionales, estos mismos derechos y principios. El primer principio y, sin duda el derecho más importante del hombre en sociedad, es el de la soberanía, entendida tal como se define en estas primeras constituciones: entre la lista de los derechos del hombre, como un derecho individual, nacido de su naturaleza eminentemente libre y eminentemente social, en palabras de León Guzmán. Una soberanía que nace y que se pone formalmente como un imperativo al servicio de los derechos del hombre. Ponciano Arriaga, citado por el autor, lo dice con las siguientes palabras: El pueblo restringe su propia soberanía, reconoce los derechos del hombre y declara que nunca puede atacarlos. Y no sólo la soberanía renuncia para siempre atacarlos, sino que ordena que sean la base y el objeto de las instituciones sociales y que en consecuencia declara que todas las leyes y todas las autoridades del país deben respetar y defender las garantías que otorga la presente constitución. Los autores del texto de la Convención Americana de 1969, que tal vez nunca leyeron el citado artículo primero de la Constitución mexicana de 1857, como que lo parafrasean al fijar las condiciones para realizar el ideal del ser humano libre, pues dice en el Preámbulo: Reiterando que, con arreglo a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sólo puede realizarse el ideal del ser humano libre, exento del temor y de la miseria, si se crean condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos.
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Parece decirnos que los derechos humanos nacen con el hombre por ser eminentemente libre y eminentemente social; que ciertos derechos son esenciales a la persona humana y que deben ser reconocidos formalmente como tales, como atributos de la personalidad; y que, estos derechos esenciales y todos los demás que contribuyan a realizar el ideal del ser humano libre solamente se podrán alcanzar si en cada Estado se crean condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos. Parece decirnos que el ideal del ser humano libre, solamente puede alcanzarse si, antes que a nadie, se protegen los derechos inherentes al grupo social de que se trate, derechos denominados en los debates “garantía social;” si, antes que nada, se crean las condiciones económicas, sociales, culturales, políticas y civiles favorables a todo el grupo social de que se trate. Es una excelente investigación, muy bien lograda, tanto por la sencillez de su exposición, como por la reiteración de citas y de pasajes, que realmente nos dice por boca de grandes constituyentes, como León Guzmán, Ponciano Arriaga, Iganacio Ramírez de la asamblea de 1857 entre los 70 diputados que aprobaron dicho primer artículo de la Constitución de 1857; y como Luís Manuel Rojas, Francisco J. Múgica, José Natividad Macías, de entre la unanimidad con que fue aprobado el primer artículo de la Constitución de 1917. Creo yo que el presente trabajo de los derechos del hombre no hace otra cosa que retomar la secuencia de los enunciados del constitucionalismo latinoamericano, explicados a través de los debates, los cuales nos meten de lleno en la actualidad mexicana, caracterizada, en mi opinión, por la masiva y reiterada violación de los derechos humanos por parte de todas las leyes, que no han tomado la materia de los derechos humanos, como su base fundamental ni como su objeto fundamental; y quebrantados igualmente por parte de todas las autoridades, cuyos actos, no sólo no redundan en utilidad del pueblo, como se ordena en el artículo 39, sino que los vulneran una y otra vez, como lo muestran los cientos y miles de juicios de amparo, que se han venido interponiendo, sin lograr nunca abatir dichas violaciones, porque sencillamente nunca se castiga a la autoridad que los quebranta.
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Es una exposición muy fresca, en boca de los diputados constituyentes que animan el debate; muy original, o muy diferente a las narraciones de otros libros; incluso muy distante de ciertas tesis sustentadas por algunos señores ministros, quienes seguramente no han tenido todavía el tiempo para escuchar a nuestros mejores asambleistas de 1857 y 1917. Dr. José Barragán Investigador Nacional Nivel III
INTRODUCCIÓN El pueblo restringe su propia soberanía, reconoce los derechos del hombre y declara que nunca puede atacarlos. (Ponciano Arriaga, sesión del 11 de julio de 1856).
La presente investigación tiene por objeto entrar en el estudio de los detalles del debate del que fue objeto el enunciado del artículo primero del Proyecto de constitución de 1857, así como del artículo primero del Proyecto de Constitución de don Venustiano Carranza de 1917. Se trata de una materia ya estudiada, pues con motivo de la publicación del Proyecto de don Venustiano Carranza, nos ocupamos de repasar las grandes cuestiones que en dichos debates se fueron discutiendo. Con todo, tomando en cuenta la gran importancia de estas cuestiones, decidimos regresar a su estudio, proponiéndonos hacerlo ahora con mayor detenimiento. No sobra decirle al lector que nos estamos refiriendo a las materias contenidas en el enunciado mismo de este artículo primero del Proyecto de Constitución de 1857, del que hemos copiado en palabras textuales el título de nuestro trabajo, el cual dice: Art. 1º. El pueblo mexicano reconoce que los derechos del hombre son la base y el objeto de las instituciones sociales. En consecuencia declara que todas las leyes y todas las autoridades del país deben respetar y defender las garantías que otorga la presente constitución1.
Se insiste en que la discusión no fue muy extensa, pero sí sumamente interesante. Dicho artículo fue aprobado por 70 votos contra 23, con solamente el cambio del verbo “defender”, que venía en el enunciado del Proyecto, por el verbo “sostener”, que aparece en el texto definitivo2.
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Puede seguirse dicho debate en NIETO, Rosa María y otros, El debate de la constitución de 1857, edición de la H. Cámara de Diputados, 3 tomos, México, 1994. La cita en T. I. p. 279. Ver ZARCO, Francisco, Historia del Congreso Extraordinario Constituyente de 1856 y 1857: extracto de todas sus sesiones y documentos parlamentarios de la época, publicado por la imprenta de Ignacio Cumplido, México, 1857 p. 287.
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Como se aprecia, el enunciado transcrito, primeramente dice que el pueblo mexicano reconoce los derechos del hombre; en segundo lugar, declara que estos derechos son la base y el objeto de las instituciones sociales; y, en tercer lugar, viene la consecuencia, declarando que todas las leyes y todas las autoridades del país deben respetar y defender, o sostener las garantías que otorga la presente constitución. De hecho, adelantándonos un poco al debate, la primera parte del artículo permite a los diputados plantearse, de manera directa, las preguntas más importantes respecto al origen de los derechos del hombre; preguntas como las siguientes: ¿qué son los derechos del hombre; cuáles son; cuál es su origen; y cuántos son? La segunda parte del artículo tiene que ver con una idea que, en nuestra opinión, nunca ha sido estudiada por la doctrina constitucional, actualmente dominante, ni con el afecto, ni con la atención que merece. Los especialistas, de nuestros días, no han tomado en cuenta, para su análisis, este punto; y creemos que ni siquiera se han acercado a la lectura de este preciso debate. Por tanto, es un gran reto tratar de entender el por qué se declara que los derechos del hombre son la base y el objeto de las instituciones sociales, siguiendo, siempre, el hilo del debate, que iremos ordenando y copiando de manera íntegra, a fin de que el lector pueda formarse una idea exacta de cada uno de los conceptos que en él se manejan. Y en la tercera parte se introduce el punto, interesantísimo, de las garantías, materia que también se debate y se aclara por separado de lo que son los derechos del hombre, pero insistiendo en que, como un principio previo, se debe declarar que el pueblo reconoce los derechos naturales del hombre, para efectos de garantizar su respeto y su protección, con independencia de que, acto seguido, se puedan enunciar muchos de ellos de manera formal; e, incluso, aún en el supuesto en que no se hubieren incorporado a la constitución. ¿Qué ocurre durante el debate habido en la Asamblea Constituyente de 1916 y 1917, al discutirse el primer artículo del Proyecto de Don Venustiano Carranza? Lo que sucede, desde el enfoque que hemos tratado de darle a esta investigación, es que se aprecia que existe una gran secuencia de los principios y, en general, de la doctrina histórica, y, muy particular-
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mente, de los principios y de la doctrina consagrada en la referida Constitución de 1857. Por lo que se refiere al tema en estudio, basta releer este primer dictamen de la Comisión para apreciar la secuencia de principios y de doctrina. Dice el dictamen: “Ciudadanos diputados: “Comenzando el estudio del proyecto de Constitución presentado por la Primera Jefatura, la Comisión es de parecer que debe aprobarse el artículo 1o, que contiene dos principios capitales cuya enunciación debe justamente preceder a la enumeración de los derechos que el pueblo reconoce como naturales del hombre, y por esto encomienda al poder público que los proteja de una manera especial, como que son la base de las instituciones sociales. El primero de esos principios, es que la autoridad debe garantizar el goce de los derechos naturales a todos los habitantes de la República. El segundo es que no debe restringirse ni modificarse la protección concedida a esos derechos, sino con arreglo a la misma Constitución. “De consiguiente, proponemos a la Asamblea que dé su aprobación al citado artículo del proyecto de Constitución, que dice literalmente: “Artículo 1o. En la República Mexicana todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución, las que no podrán restringirse ni suspenderse, sino en los casos y con las condiciones que ella misma establece. República3. “Querétaro de Arteaga. 9 de diciembre de 1916. — General Francisco J. Múgica. — Alberto Román. —l. G. Monzón. — Enrique Recio. —Enrique Colunga. La explicación de cada uno de los principios, que destaca el dictamen se halla en los debates, en los de la Asamblea de 1856 y 1857, así como en los debates de la Asamblea de 1916 y 1917. Los iremos
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Ver en Diario de los Debates del Congreso Constituyente 1916-1917, 2 tomos, Segunda reimpresión, México, 2016, de la edición del Instituto de Estudios Históricos de las Revoluciones mexicanas, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, México 2016. La cita en T. I. p. 620.
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analizando con el debido cuidado en las páginas que siguen. Para ello, haremos uso de una fuente segura y bien conocida, como es la obra clásica de Francisco Zarco, Historia del Congreso Extraordinario Constituyente de 1856 y 1857: extracto de todas sus sesiones y documentos parlamentarios de la época, publicado por la imprenta de Ignacio Cumplido, México, 1857; así como la obra más reciente de Rosa María Nieto, El debate de la constitución de 1857, edición de la H. Cámara de Diputados, 3 tomos, México, año de 1994. Y por lo que se refiere al debate de la Asamblea constituyente de 1916-1917 haremos uso del Diario de los Debates del Congreso Constituyente 1916-1917, 2 tomos, segunda reimpresión, de la edición del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, México 2016. Nos parece que será la mejor guía, sobre todo, para nuestros estudiantes y para el lector en general, tanto por la calidad de las intervenciones cuanto por su extensión y el contexto de la doctrina constitucional, con que se acompaña.
Capítulo Primero
EL ORIGEN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Este punto vamos a tratar de examinarlo siguiendo el debate de que fue objeto durante la Asamblea Constituyente de 1856 y 1857, con motivo de la presentación por parte de la Comisión de Constitución del enunciado del artículo primero del Proyecto de Constitución y sometido a la consideración del pleno. La fuente que iremos citando son los extractos de las sesiones que Francisco Zarco recogió en el libro titulado Historia del Congreso Extraordinario Constituyente de 1856 y 1857, publicado por la imprenta de Ignacio Cumplido, dos tomos, México 1857.
I. PLANTEAMIENTO GENERAL El debate del artículo 1º tiene lugar durante el desarrollo de la sesión del día 10 de julio de 1856. Puesto a discusión tomaron la palabra Prisciliano Díaz González y Ponciano Arriaga. Después por lo que hace a nuestro punto en estudio, interviene Ignacio Ramírez, diputado por Sinaloa, y de manera directa pregunta a la Comisión cuáles son y cuántos son los derechos del hombre y si es la constitución la que los reconoce; o si se derivan del Evangelio y del Derecho Canónico, o si son los que reconocieron el Derecho Romano y las Siete Partidas. Luego toma la palabra León Guzmán, quien habla a nombre de la Comisión de Constitución. Y, poco más adelante, también Ponciano Arriaga hace uso de la voz a nombre de la misma Comisión y completa el planteamiento general que se hace respecto al origen de los derechos del hombre. Vamos a copiar primeramente sus intervenciones completas, a fin de que el lector pueda apreciar los detalles de este importante planteamiento. Y después trataremos de entrar en el examen de cada intervención. Y empezamos copiando la intervención de don Ignacio Ramírez. Dice textualmente:
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El Señor don Ignacio Ramírez ataca la primera parte del artículo, porque cree que antes de decir que los derechos del hombre son la base de las instituciones sociales, se debe averiguar y definir cuáles son esos derechos: ¿son acaso los que concede la misma Constitución?, o ¿los que se derivan del Evangelio y del Derecho Canónico?, o ¿los que reconocieron el Derecho Romano y la Ley de Partida? El orador cree que los derechos nacen de la ley, que por lo mismo importa mucho fijar cuál es el derecho, y observa que los más importantes, como la vida, se confunden en el Proyecto con garantías secundarias, como la de que a nadie se le saquen sus cartas del correo, resultando de esta confusión una verdadera redundancia. Observa que el Proyecto se olvida de los derechos más importantes; que se olvida de los derechos sociales de la mujer, y dice que no piensa en su emancipación y en darle funciones políticas, y tiene que explicar sus intenciones en este punto para evitar que la ignorancia abuse de sus palabras dándoles un sentido exagerado. Pero observa que en el matrimonio la mujer es igual al varón y tiene derechos que reclamar que la ley debe asegurarle. Atendida su debilidad, es menester que la ley le conceda ciertos privilegios y prerrogativas, porque antes de pensar en la organización de los poderes públicos, se debe atender al buen orden de la familia, base verdadera de toda sociedad. Deplora que, por una corruptela, nuestros tribunales pasen como una cosa insignificante los casos de sevicia, cuando no se prueba una gran crueldad, y el caso es que muchas desgraciadas son golpeadas por sus maridos. Esto es tan vergonzoso en un pueblo civilizado, que en pueblos casi bárbaros como el Indostán, por ejemplo, hay una ley que dice: No pegues a la mujer ni con una rosa. Nada se dice de los derechos de los niños, de los huérfanos, de los hijos naturales que, faltando a los deberes de la naturaleza, son abandonados por los autores de sus días para cubrir o disimular una debilidad. Algunos códigos antiguos duraron por siglos, porque protegían a la mujer, al niño, al anciano, a todo ser débil y menesteroso, y es menester que hoy tengan el mismo objeto las constituciones, para que dejen de ser simplemente el arte, o el de conservar una cartera.