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QUERER, PODER Y SABER:

El impacto de la CONFECH en las movilizaciones estudiantiles (2011-2015)


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/ procedimiento-de-seleccion-de-originales


QUERER, PODER Y SABER: El impacto de la CONFECH en las movilizaciones estudiantiles (2011-2015)

MARCELO MELLA POLANCO PABLO VALENZUELA GUTIÉRREZ

tirant humanidades Valencia, 2021


Copyright ® 2021 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Marcelo Mella Polanco Pablo Valenzuela Gutiérrez

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-13973-18-0 MAQUETA: Disset Ediciones Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice PRÓLOGO............................................................................................... 9 INTRODUCCIÓN................................................................................... 11

Capítulo 1 Caracterización del movimiento estudiantil (2011 - 2015) CARACTERIZACIÓN DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL EN CHILE ENTRE 2011 Y 2015................................................................... 25 1.

Antecedentes. El movimiento estudiantil en Chile desde el retorno a la democracia................................................................................ 27

2.

Rasgos y características del movimiento estudiantil de 2011............ 36

3.

Evolución política de las federaciones representada en la CONFECH... 40 Cambios en la composición del movimiento.................................... 54

Capítulo 2 Correlaciones y estrategias en el pleno CORRELACIONES Y ESTRATEGIAS EN EL PLENO............................ 59 Definiciones de perspectiva........................................................................ 61 Factor de cambios o índice del malestar social.......................................... 63 Tensiones constitutivas del movimiento .................................................... 65 Reconstruyendo las fuerzas políticas del espacio CONFECH.................... 70 Correlaciones de fuerza y tendencias en el espacio.................................... 73 Sobre actores dominantes y terceros actores.............................................. 79

Capítulo 3 El gobierno de la Confederación de Estudiantes de Chile EL GOBIERNO DE LA CONFEDERACIÓN DE ESTUDIANTES DE CHILE...................................................................................................... 85 Procesos históricos largos y la coyuntura 2011......................................... 86 Consideraciones teóricas y metodológicas........................................ 89 Composición del espacio........................................................................... 93


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Índice

Informalidad, volatilidad y desproporción................................................ 93 Perfiles anuales de proporcionalidad......................................................... 102 Dime de qué te ufanas...................................................................... 107

Capítulo 4 Movimiento estudiantil y opinión pública MOVIMIENTO ESTUDIANTIL Y OPINIÓN PÚBLICA ....................... 111 Relación de los movimientos sociales con la opinión pública.................... 112 Opinión pública y movimiento estudiantil entre 2011 y 2014................... 114 Indicadores de aprobación durante el gobierno de Michelle Bachelet (2014-2018).............................................................................................. 119 Indicadores sobre aspectos generales de la movilización estudiantil........... 121 Explorando determinantes del apoyo a las movilizaciones estudiantiles.... 126 Contradicciones en el apoyo a repertorios y estrategias............................. 130

Capítulo 5 La incorporación de las demandas al sistema político LA INCORPORACIÓN DE LAS DEMANDAS AL SISTEMA POLÍTICO. 137 ¿Qué resultados esperar del sistema político a partir de los movimientos sociales? ................................................................................................... 138 Las demandas educativas y la agenda de política públicas......................... 143 El gobierno de Piñera. Reacción y agenda ................................................ 145 El gobierno de Bachelet. Acción programática y políticas públicas............ 154 Plataforma programática................................................................. 154 Propuestas de políticas públicas................................................................ 157 El balance.................................................................................................. 160 El desplazamiento del espacio de competencia en las elecciones de 2013... 164 ¿Qué quedó después del ciclo de protestas? .............................................. 168 Desmovilización y disolución del marco de acción colectiva............. 168 Sistema de partidos y efectos del movimiento estudiantil .......................... 169 6. CONCLUSIONES ............................................................................... 173 BIBLIOGRAFÍA....................................................................................... 187 Documentos privados...................................................................... 198


PRÓLOGO “Aufstand der Jungen” (El levantamiento de los jóvenes) fue el titular del semanal alemán Die Zeit el 18 Agosto de 2011. El titular podría anunciar uno más de los numerosos reportajes de esa época sobre protestas masivas en distintas partes del mundo, pero en este caso tenía una particularidad: una foto de portada de media página del rostro de Camila Vallejo, presidenta de la FECH e ícono del movimiento estudiantil chileno. ¿Cómo sucedió que una universitaria chilena fuera portada en uno de los periódicos más prestigiosos de Alemania El movimiento estudiantil chileno de 2011 provocó un impacto difícil de dimensionar en su momento, sorprendiendo y deslumbrando por su visibilidad a nivel internacional, tal como se expresó en la portada de Die Zeit. Sus orígenes en movimientos previos como el del 2006, su desarrollo el 2011 y sus consecuencias en términos políticos y sociales son temas ineludibles en la historia reciente chilena. La producción posterior en ciencias sociales y humanidades lo demuestra, con un aumento exponencial de libros, tesis y proyectos de investigación dedicados a temas vinculados a los movimientos sociales. Esta multiplicidad de trabajos expresan distintos niveles de análisis: desde géneros ensayísticos que bajan desde grandes tesis abarcativas, hasta investigaciones empíricas acotadas a aspectos específicos del fenómeno. Esta heterogeneidad de aportes y niveles sin duda dificulta la realización de un ejercicio de síntesis, de contextualización y de vinculación entre las distintas agendas y disciplinas que se han abocado a este tema. El presente libro titulado “QUERER, PODER Y SABER: Representación e impacto de la CONFECH en las movilizaciones estudiantiles (2011-2015)” representa un ejercicio meticuloso, innovador y también necesario entre la heterogeneidad de la producción actual en el tema de movimientos sociales. No es un libro centrado en movimientos sociales per se sino en un actor central como es la CONFECH, pocas veces considerado en esta literatura, y a partir de la focalización en este objeto de estudio articula los aportes de otras investigaciones en un ejercicio de síntesis notable. El libro se distancia de la mayor parte de las investigaciones enfocadas en la caracterización de manifestantes, para así complementarlas desde una mirada histórica e institucional. De esta manera, nos enseña que un cambio de perspectiva desde individuos y grupos hacia instituciones nos permite no solo una comprensión más


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Juan Carlos Castillo

acabada de procesos individuales y grupales, sino también imbricar esta agenda en la historia política nacional. Los aportes de este libro vienen a nutrir la agenda de investigación en participación política juvenil a nivel nacional. Sin duda vivimos un momento crítico de desafección de la política formal, principalmente de parte de las cohortes más jóvenes, que hace tambalear las bases de la democracia representativa. Esta situación no se reduce simplemente a estimaciones de porcentajes generales de participación e identificación política, sino que también - como muchas cosas en Chile - está cruzado por desigualdad: quienes más participan políticamente son aquellos que poseen mayores recursos, traduciendo la desigualdad económica en desigualdad política. Por lo tanto, el estudio de espacios de participación política juvenil como la CONFECH podrían entregar luces sobre las posibilidades de mitigar algunas de las brechas de voz política que caracterizan a nuestra sociedad. Los aprendizajes que se pueden obtener de este libro van más allá del análisis del rol de la CONFECH como “espacio político” en las movilizaciones estudiantiles, de los cuales destaco dos. En primer lugar, la introducción deja muy claro que la elección de este actor permite abrir la mirada hacia el cuestionamiento del rol de las universidades en procesos históricos de cambio social, tensionando las posturas de actor o de testigo de estas instituciones. En este ejercicio, se enrostra una interesante paradoja al ser ahora los estudiantes universitarios quienes activamente generan el material que luego será investigado largamente en las carreras de ciencias sociales: una universidad donde los profesores son quienes intentan entender a sus estudiantes. Y en segundo lugar, también es posible concebir este libro como un ejemplo del uso de este formato de publicación para dar cuenta del estudio de un fenómeno de manera sistemática y ordenada. Se distingue así, por un lado, del uso frecuente de libros editados que son una suma de capítulos débilmente conectados entre sí, y por otro, de libros monográficos plagados de grandes tesis que no son contrastadas con la realidad. En el caso del libro de Mella y Valenzuela se produce justamente este virtuoso equilibrio entre teoría y contraste empírico tan necesario para el avance en la comprensión de los fenómenos sociales.

JUAN CARLOS CASTILLO Departamento de Sociología, Universidad de Chile COES - Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social


INTRODUCCIÓN El año 2018 se conmemoraron los 100 años de la Reforma Universitaria de Córdoba, conocida como el “grito de Córdoba”, acontecimiento crucial, factor y resultado en la historia de las universidades de América Latina y del desarrollo político y social de la región. Producto de este hecho, a comienzos del siglo veinte una importante cantidad de universidades fueron reformadas fortaleciendo su pertinencia frente a desafíos políticos y económicos de las naciones latinoamericanas. Cincuenta años después, en 1968, nuevamente el movimiento estudiantil latinoamericano, y esta vez también en Europa y Estados Unidos, hizo historia levantando las banderas de los derechos civiles, el pluralismo, el fin de las guerras y la violencia intra e inter-estados, la politización de nuevas identidades de resistencia, la transformación cultural y la reforma universitaria. Tanto el “grito de Córdoba” como el movimiento estudiantil latinoamericano a fines de los años 60 fueron manifestaciones de antagonismos generados por el agotamiento de un tipo de régimen político, por la obsolescencia de los valores sociales dominantes, y por el desfase del sistema de educación superior con el modelo de desarrollo vigente. Se puede afirmar, entonces, que en estas coyunturas históricas el movimiento estudiantil fue un factor detonante para la transición hacia nuevos modelos de sociedad. En la lógica del Manifiesto Liminar de 1918, redactado por el abogado cordobés Deodoro Roca, a las universidades les correspondía un papel histórico dicotómico: o podían ser una institución protectora del orden tradicional o un factor de cambio modernizador. Desde esta perspectiva: “Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y —lo que es peor aún— el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil.” (Ministerio de Educación y Justicia, 1985: 5-6) A partir de la lucha por la reforma de los estatutos de la Universidad Nacional de Córdoba, la transformación de la universidad, demandada en el Manifiesto Liminar, se centra en reformas de los mecanismos de gobierno universitario, particularmente en la institucionalización de la participación estudiantil en la elección de auto-


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ridades: “Nuestro régimen universitario —aun el más reciente— es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes.” (Ministerio de Educación y Justicia, 1985: 6) Aunque las protestas estudiantiles de 1968 respondieron a contextos distintos y recibieron una calificación diversa entre historiadores y cientistas sociales, la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, el Mayo francés, las protestas antifranquistas en España, las protestas estudiantiles en México y las movilizaciones por la reforma universitaria en Argentina y Chile, al igual que los acontecimientos de Córdoba a inicios del siglo XX, fueron sucesos con un legado simbólico trascendente para los sistemas de educación superior en el continente, más que un factor inmediato de transformación en las políticas sectoriales. Asimismo, estos procesos significaron una oportunidad de aprendizaje para nuevos grupos de la elite que buscará transformaciones en los regímenes políticos implicados, en general, bajo una narrativa antioligárquica. Si estos procesos influyeron a la larga en los cambios del sistema universitario latinoamericano, lo hicieron desde una perspectiva normativa o ideológica, contribuyendo a fortalecer sentidos comunes respecto a propósitos y estándares del buen gobierno universitario y del rol de estas instituciones en el desarrollo nacional. Pero la potencia simbólica de los procesos de reforma universitaria en América Latina no debe disimular la heterogeneidad de fórmulas para resolver el problema del gobierno universitario y la diversidad de los alcances de las reformas posteriores a nivel regional. Vale decir, considerando la evidencia no es sencillo construir generalizaciones acerca de los resultados del movimiento estudiantil y de los intentos de reforma universitaria en sus diferentes manifestaciones históricas. Solo en materia de elección de rector, la experiencia internacional desborda los propósitos y reivindicaciones declaradas de los actores en ambas coyunturas críticas. El profesor Imanol Ordorika (2015) señala que el panorama internacional muestra cuatro grandes mecanismos para el nombramiento de rector: voto directo, funcionamiento de un órgano colegiado-re-


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presentativo (claustros u otros órganos colegiados inclusivos), corporativo (juntas de gobierno) o, en su defecto, órganos externos a la universidad (principalmente órganos gubernamentales). (Ordorika, 2015) John Fielden (2008), por su parte, distingue entre formas de nombramiento del presidente o rector de las universidades las siguientes: a) nombramiento por el jefe de Estado, b) nombramiento por un ministro, c) nombramiento por una junta y d) nombramiento por elección. Con lo anterior se busca mostrar que los sentidos comunes en América Latina, por fuertes y duraderos que parezcan debido a su anclaje en el campo intelectual, en las organizaciones universitarias y en ciertos partidos políticos de tradición clasista, no eliminan una importante diversidad institucional en los modos de organizar el gobierno universitario en el mundo. La trayectoria específica de la región, por cierto, siempre ha sido resultado de una compleja combinación de condiciones políticas, económicas e históricas que han viabilizado unas alternativas por sobre otras. En América Latina, los ciclos de desarrollo político han tenido su impulso y su agotamiento, y en cada caso las reformas a la educación superior, si son profundas y sustentables en el tiempo, pueden incluso poner fin a una fase de desarrollo, impulsando un nuevo período. Por cierto, cada una de estas etapas ha estado acompañada de nuevas adaptaciones institucionales y, de este modo, la reforma universitaria en la historia latinoamericana se ha convertido en condición y/o resultado del cambio social. Por tanto, los ciclos de desarrollo político permiten delinear las características de los sistemas de educación superior. En esta configuración, los procesos de reforma universitaria serían factores del cambio político, social y económico. Producen el surgimiento de nuevas instituciones o reorientan las existentes, generan adaptaciones institucionales que fortalecen la pertinencia de las universidades y profundizan, en esa adaptación, las transformaciones en el modelo de desarrollo. Como señala Albert O. Hirschman (1991a y 1991b), las reformas producen olas de resistencia y reacción adversa, y en esa tensión dialéctica entre reforma y reacción se resuelve el destino en las sociedades involucradas. Según Claudio Rama, (2006) han existido tres grandes reformas en América Latina que han establecido los sistemas de educación superior (SES). La primera de ellas, originada a principios del siglo XX, consolidó la universidad del Estado y permitió superar un sistema basado en la influencia de las instituciones religiosas herederas del or-


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den colonial. Los SES se caracterizaron, en este momento, por la construcción de instituciones universitarias con altos niveles de autonomía y con formas de gobernanza interna basadas en la participación de la comunidad. Desde el punto de vista del régimen político, en ese momento se potenció un fuerte sentido público de las instituciones, la presencia hegemónica del Estado como proveedor de recursos para las universidades y un foco normativo-ideológico funcional para el proyecto civilizatorio de las nuevas naciones en formación (Estado educador). En términos de la coalición político social que impulsó esta ola de reformas, aparecieron diversos tipos de coaliciones o alianzas entre partidos, sectores de la elite política y estudiantes organizados. (Skidmore y Smith, 1996) La segunda reforma, desde mediados de la década de 1980 en adelante, correspondió a un impulso hacia la mercantilización de los sistemas de educación superior con fuerte expansión de la oferta privada para la masificación de la educación terciaria en América Latina. Esta fase se caracterizó por severas restricciones a las instituciones estatales y una fuerte competencia por los estudiantes, libertad de enseñanza y debilitamiento de la función regulatoria del Estado en el sector. Como epifenómeno de esta etapa, se identifican en la investigación comparada la erosión de la autorregulación y gobernanza de los sistemas de educación superior desde inicios de la primera década de los años 2000. De acuerdo a este diagnóstico, los niveles de consenso o confrontación en los SES dependían de la orientación de la política sectorial en sistemas que podían ser predominantemente públicos o privados, considerando la naturaleza de las instituciones. (Rama, 2006) (Mella, 2018) En todo caso, la identificación de “dos mundos” en los SES (público y privado), significa que, en uno u otro, los problemas de la gobernanza de los sistemas se resuelven no con factores únicos, sino mediante combinaciones de condiciones o “mecanismos”. Para aquellos sistemas caracterizados por una matriz predominante de educación pública y masificada, existen mayores posibilidades de mantener el consenso social frente al SES, mientras no exista crisis en el sistema de financiamiento. En el segundo mundo, el de la educación de mercado, se puede mantener el consenso frente al sistema cuando este no debe enfrentar los problemas de la masificación o cuando dispone de políticas de mediano o largo plazo para enfrentar estas tensiones. (Mella, 2018: 18-19)


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La tercera reforma se caracteriza por la imposición de un modelo tríadico que busca equilibrar el componente público, la dimensión privada y la internacional en contextos de alta integración global. Principales características de esta fase son: el reforzamiento del rol regulador del Estado, el fortalecimiento de sistemas de aseguramiento de la calidad, la educación como bien público internacional y la competencia entre instituciones a escala regional y global. (Rama, 2006) Sin embargo, estas etapas no se cristalizan de manera mecánica, pues son el resultado de acciones multinivel, ya sea por parte de instituciones internacionales, gobiernos nacionales o actores subnacionales y de la sociedad civil. Como se apreciará, cada una de estas etapas de reformas en la región, junto con procesos políticos que trascienden el alcance de la política sectorial, establecen una vinculación dialéctica con la etapa anterior, antagonizando con el statuo quo del SES. En el caso de Chile, argumentamos que la motorización de la tercera reforma al SES ha sido posible por la mezcla de un conjunto de fuerzas provenientes de diversos actores sociales convertidos en grupos de presión, favorecidos por el decaimiento de los partidos tradicionales, así como por un extendido malestar por la propensión al statu quo y el sesgo tecnócrata predominante en la elaboración de políticas. En efecto, según datos de la encuesta CERC-MORI, desde el año 2000, 4 de cada 5 chilenos muestra poco o nada de interés por la política. Asimismo, Chile alcanza —en comparación al conjunto de América Latina—, altos niveles de desconfianza en las instituciones políticas, en particular los partidos políticos, el Congreso Nacional e incluso los tribunales de justicia. Como corolario de este clima, 3 de cada 4 chilenos manifiesta que no votaría por ningún partido en elecciones parlamentarias.1 A esta situación de crisis de legitimidad en el sistema político chileno, se agrega el término de los gobiernos de la Concertación que desde 1989 condujeron la transición desde el autoritarismo por cuatro períodos consecutivos. El término del ciclo de la Concertación no solo implica la alternancia política propia de una democracia, sino una crisis de hegemonía que inaugura una nueva etapa en el desarrollo político del país.

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Informe con datos completos se puede ver en http://morichile.cl/wp-content/ uploads/2019/05/INFORME_BAROMETRO_DE_LAPOLiTICA_2019.pdf


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A la catástrofe que sufrió Chile con el terremoto del 27 de febrero de 2010, se agregó el “tsunami político” que constituyó el fin del ciclo de los cuatro gobiernos consecutivos de la Concertación, y posteriormente el “tsunami electoral” de la elección de 2013, (Morales, Navia & Garrido, 2017) la primera elección bajo el nuevo sistema de voto voluntario, que modificó las lógicas de competencia electoral y evidenció altos niveles de abstención electoral. La imagen general de estos años se caracteriza por la noción que el modelo de la transición chilena, aunque exitosa en sus propósitos mínimos, había llegado paulatinamente a un momento de agotamiento terminal, dejando aún una pregunta abierta sobre la dirección futura del proceso político. En este sentido, la metáfora del “tsunami” político o electoral puede resultar excesiva si acarrea la imagen de un evento inesperado. Sin embargo, los efectos de la llegada de la derecha al poder en 2010 son profundos y dejan al descubierto a poco andar, las restricciones de un gobierno que, aun cuando logra movilizar un apoyo electoral mayoritario, no representa un proyecto hegemónico ni posee “anclaje” social efectivo. En lo internacional, las diversas formas de reaccionar a la crisis económica de 2008 —a través de las protestas antiausteridad que se observan desde 2010 a 2012 en Atenas, Madrid, Nueva York, Londres, París (Grasso, MT, Giugni, M., 2015)— tuvieron una sincronía casi perfecta con el surgimiento del movimiento estudiantil chileno. Sin embargo, sincronía no necesariamente equivale a causalidad, y si bien es cierto que en la coyuntura de estos años, en diferentes lugares del mundo se sucedieron reacciones frente a las políticas de ajuste para superar la crisis global, no se puede sostener solo por ello que las movilizaciones estudiantiles chilenas fueran una extensión mecánica del fenómeno global. Con todo, existe cierta continuidad “programática” en una serie de movilizaciones cuya motivación central fue oponerse a las políticas de austeridad que afectaron a servicios públicos prestadores de derechos sociales, como salud, educación, pensión o vivienda. De este modo y en una mirada inicial de la protesta estudiantil en Chile entre los años 2011 a 2015, convergen factores exógenos y endógenos que influyeron en la acción colectiva orientada a deconstruir sentidos comunes de tecnócratas y policy makers sobre la política educacional y, por otra parte, a modificar creencias en la opinión pública, abriendo paso a los procesos de reforma sectorial. Complementariamente, se puede advertir que la movilización social posterior al período estudiado, incluidas las protestas de octubre y noviembre


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de 2019, mantuvieron fuerte correspondencia con la plataforma “antiausteridad” surgida en estos años, cuyos temas emblemáticos para Chile fueron: cambio de la Constitución Política, reforma educacional con fortalecimiento de las instituciones públicas, cambios estructurales a los sistemas de salud y pensiones. Todo lo anterior, enmarcado en una fuerte crítica antioligárquica que afectó transversalmente al conjunto de la elite y las instituciones representativas. Nuestro análisis reconstruye el proceso de la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH) como principal espacio desde el que se articuló el movimiento estudiantil en la etapa 2011-2015. El presupuesto teórico que sigue esta investigación se apoya en la discusión elaborada por Gerardo L. Munck (1997) para el estudio de los movimientos sociales. Para este politólogo, un desafío teórico relevante al abordar el estudio de los movimientos sociales consiste en identificar su trayectoria y determinar su capacidad de agencia, superando el maniqueísmo entre el enfoque estadounidense, centrado en el actor estratégico (McAdam, Mc-Carthy y Zald, 1988; 1999), y el enfoque europeo centrado en la identidad (Touraine, 1994; Castells, 1999). Superar esta oposición se resuelve con una perspectiva que integra la “formación de actores”, la “coordinación social” y la “estrategia política”. (Munck, 1997) De acuerdo a Munck, la “formación de actores” corresponde al proceso por el cual determinados sujetos “organizan y orientan al movimiento social”, estructurándose en relación a la historia, a los clivajes sociales y políticos, lo que aplicado a nuestro caso de estudio supone reconstruir las condiciones generales del proceso político en Chile durante el período. Por su parte, la “coordinación social” corresponde al desafío de “organizar una masa descentralizada o a un grupo de personas de una manera no jerárquica”; lo que remite, en este caso, a los modos de generar y mantener el gobierno del espacio CONFECH. Finalmente, el asunto de la estrategia política se relaciona con la “orientación hacia el cambio del movimiento social”, vale decir, la elaboración de repertorios estratégicos y programáticos, así como los modos de maximizar el impacto a nivel de opinión pública y proceso legislativo. (Munck, 1995; 1997) Conceptualmente y siguiendo esta perspectiva, se pueden distinguir (cuadro 1) cuatro trayectorias de un movimiento: la primera consiste en una estrategia “defensiva” que configura un movimiento social autorrestringido. Un segundo escenario se constituye en base al predominio de la identidad sobre la estrategia, dando origen a una


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“fuerza social comunal y fundamentalista”. Otra opción se configura a partir del predominio de la política institucional sobre las lógicas expresivas de la sociedad civil, en un movimiento políticamente orientado con estrategias “ofensivas”. Finalmente, el cuarto escenario se configura con un movimiento donde la estrategia prevalece sobre la identidad, por tanto, aunque conectada con lo institucional, la fuerza política se ve afectada por pérdida de autonomía. Subyace a este esquema, elaborado por Munck, una tensión entre lógicas identitarias y lógicas estratégicas en el movimiento social, tensión que parece presentarse en la política real, más bien como un continuo y no como una dicotomía. Parece contraintuitivo concebir un movimiento social en el que prevalezca la identidad y, a la vez, carezca por completo de elementos estratégicos que le permitan adquirir mayor centralidad en una situación de conflicto. Del mismo modo, resulta improbable que exista una organización social que logre liderar un movimiento apelando solo a una racionalidad estratégica, sin desarrollar creencias que seduzcan y movilicen cognitivamente a personas sometidas al peso de la cotidianeidad. Entonces, ¿cómo se entiende la “consistencia entre identidad y estrategia”? Entendemos esta consistencia como un equilibrio entre identidad y estrategia que hace posible y maximiza la capacidad del movimiento, ya sea como agencia que incide en la opinión pública o en el diseño de políticas. Por cierto, para definir la calidad del impacto de un movimiento y de las organizaciones que lo constituyen es relevante comprender en qué medida se centran tácticamente en la movilización de personas o de ideas. Cuadro 1. El problema de la estrategia política: cuatro opciones amplias Consistencia entre identidad y estrategia Sí Arena de opera- Política ción cional

Institu- Estrategia ofensiva

Sociedad Civil

Estrategia defensiva

No Estrategia prevalece Sobre identidad Identidad prevalece sobre estrategia

Fuente: Extraído de Munck, 1995.

Este libro se centrará en la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH) como actor estratégico del movimiento estudiantil, que inicialmente desarrolla una estrategia ofensiva y “políticamente


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orientada” durante el período estudiado. Asumiendo que a este actor le cabe un rol destacado tanto en el desgaste del primer gobierno de Piñera, como en la llegada al poder por segunda vez de Bachelet, nos preguntamos: ¿cuál es la contribución del movimiento estudiantil a la renovación de los modos de hacer política y a la reorientación de las políticas en el sector educación? Específicamente, en la reforma del sistema de educación superior. Abordaremos el tema del gobierno de la CONFECH como mecanismo organizativo del movimiento, interrogando acerca del modus operandi de sus prácticas de autorregulación, procesos de formación de coaliciones, lógicas para el intercambio político dentro de cada sector y entre sectores. En este punto, discutiremos cómo afecta orgánica y estratégicamente a la CONFECH el proceso de politización que la convierte en un actor estratégico en el proceso que vive el país. Al respecto, nos parece un punto central del estudio identificar la interacción entre el aumento del poder de la CONFECH y la entropía interna del espacio de la multifederativa. Se abordará, finalmente, el análisis de los impactos del movimiento, distinguiendo entre sus alcances a nivel de movilización cognitiva de la opinión pública y del proceso de política pública sectorial y general del país. La distinción básica que hemos utilizado para esta exploración busca dilucidar si el impacto del movimiento es de carácter preferentemente sectorial o más bien de carácter contrahegemónico. En esta última opción el movimiento produciría impacto, más que en temas específicos de diseño e implementación de la política sectorial, en la erosión de la legitimidad del régimen político en su conjunto. Para abordar los problemas contenidos en cada uno de los capítulos del libro, se ha utilizado una base de datos de resultados electorales anuales de las federaciones de universidades adscritas a la CONFECH, de elaboración propia. Esta base de datos —construida con apoyo del proyecto FONDECYT Regular, código 1130323 y del proyecto de investigación DICYT-USACH N° 031652MP— permitió, por una parte, analizar el proceso de expansión y nacionalización del movimiento, desde una óptica preferentemente referida a universidades estatales, hacia uno que representa intereses más diversos, de carácter nacional, y con fuerte presencia de las universidades privadas no tradicionales. Por otra parte, estos datos facilitan visualizar la evolución anual de la composición del Pleno CONFECH como agregación de las diferentes fuerzas políticas y sociales del movimiento y


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espacio político de competencia para la transformación de este actor en un grupo de presión efectivo. Desde la misma perspectiva, con los resultados anuales se ha estimado la proporción entre las correlaciones de fuerza a nivel de Pleno CONFECH y las que se construyen producto de negociaciones formales o informales en la Mesa Ejecutiva del mismo espacio. La discusión de la relación entre Pleno y Mesa Ejecutiva, a su vez, permite reconstruir en base a información empírica las lógicas y prácticas de representación efectivamente operantes en el espacio CONFECH, mas allá de los discursos de sus voceros y líderes. Por otro lado, se indaga en el impacto del movimiento estudiantil observando dos vías: la opinión pública en cuanto a la legitimidad del repertorio de las organizaciones y el apoyo a las estrategias, y las tácticas del movimiento. El segundo aspecto analizado es el impacto a nivel de la elaboración de políticas sectoriales, para lo cual se identifican los resultados principales de las reformas vinculadas a la movilización 2011-2015 y su relación con las orientaciones del repertorio de las protestas estudiantiles. En esta dirección, identificamos la “onda larga” del movimiento estudiantil, cambios en el régimen político que fueron incentivados por la acción de los estudiantes, especialmente, en cuanto a configuración del sistema de partidos y su espacio de competencia. En el primer capítulo del libro, se describe el movimiento estudiantil chileno, particularmente entre los años 2011 y 2015, pero vinculándolo también con el rol que ha tenido desde fines de la dictadura hasta mediados de los años 2000 y centrándose en las tendencias a su expansión territorial, la creciente heterogeneidad de sus organizaciones y membresía institucional y las tendencias más generales del período estudiado. Enfatizamos la fuerte vinculación, en términos de aprendizaje político y ruptura con el estilo tradicional de movilizaciones, entre el movimiento secundario de 2006 y el que surgió cinco años después. El segundo capítulo analiza la composición inicial del Pleno CONFECH y el diseño de estrategias en dicho espacio, considerando que el tipo de alianzas determinan el gobierno de la Confederación y sus capacidades de agencia en política nacional. La tercera parte del libro indaga sobre los equilibrios contingentes entre lo estratégico y lo programático en el gobierno de las organizaciones de la CONFECH, especialmente, atendiendo los modos de generar representación, la inclusión de la diversidad y la construcción de mayorías para generar


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