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En las introducciones al uso se presentan los conceptos claramente definidos y aproblemáticos puesto que el objetivo habitual de estas obras es disipar dudas, eliminar contradicciones y proporcionar al lector un instrumento que le permita manejarse con seguridad en el mundo del Derecho. Lo que en estas páginas se ofrece es algo completamente distinto y aun contrario: en lugar de certidumbre, dudas; mera plausibilidad en lugar de verdades absolutas; hipótesis y no tesis; negaciones más que afirmaciones; inquietudes y no tranquilizantes; sembrar la desconfianza y sospechar de todo; no recibir nada sin pasarlo antes por la aduana de la crítica propia. Lo que este librito intenta es invitar al jurista a que piense por su cuenta y a que se replantee todo cuanto cree que ya sabe. En otras palabras, no se trata de un texto que informe sobre lo que ya se ha escrito, ni mucho menos se resume lo que otros autores ya han contado por extenso, sino de un repertorio de cuestiones espinosas y nada claras sobras las que se invita a reflexionar.
UNA INTRODUCCIÓN AL DERECHO
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig
Javier de Lucas Martín
Ana Cañizares Laso
Víctor Moreno Catena
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge A. Cerdio Herrán Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José Ramón Cossío Díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José Antonio García-Cruces González
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis López Guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Ángel M. López y López
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
Marta Lorente Sariñena
Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
Francisco Muñoz Conde
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
Angelika Nussberger
Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)
Héctor Olasolo Alonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
Luciano Parejo Alfonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
Tomás Sala Franco
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
Ignacio Sancho Gargallo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
Tomás S. Vives Antón
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
Ruth Zimmerling
Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
UNA INTRODUCCIÓN AL DERECHO
ALEJANDRO NIETO
tirant lo blanch Valencia, 2019
Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
© Alejandro Nieto
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia Telfs.: 96/361 00 48 - 50 Fax: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1313-571-7 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-deempresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Sumario I. PRESENTACIÓN Sentido de las introducciones al Derecho.................................................... 11 La presente Introducción.............................................................................. 13 Desengaños.................................................................................................... 15 Recapitulación............................................................................................... 17 Reiteraciones.................................................................................................. 23
II. DERECHO Sobre la dudosa posibilidad y escasa utilidad de definir el Derecho......... 27 Dilemas........................................................................................................... 29 Funciones....................................................................................................... 36 La función legitimadora del Derecho.......................................................... 40 Pragmatismo y tecnicismo del Derecho intrascendente............................. 42 Metafísica y materialismo.............................................................................. 44 Normatividad deshumanizada...................................................................... 46 Certidumbre................................................................................................... 48 El abuso de Derecho...................................................................................... 51
III. NORMAS JURÍDICAS El Derecho como orden normativo.............................................................. 53 Normas generales y decisiones singulares.................................................... 56 Prescriptividad, predictividad y plasticidad.................................................. 60 Validez y eficacia............................................................................................ 63 Interpretación: su necesidad y sus riesgos.................................................... 65 El impacto de la globalización y de la tecnología........................................ 67 Más allá de la legalidad: razonabilidad, racionalidad, proporcionalidad.. 69
IV. RELACIONES SOCIALES Y NORMAS JURÍDICAS Lo no normado y lo no jurídico................................................................... 73 Pretendido monopolio del Derecho estatal: el Estado de Derecho........... 84 El proceso jurídico de concreción................................................................ 88 Los agentes del Derecho y su inevitable colaboración................................ 91 Choque de las normas con la realidad......................................................... 95 Modelos institucionales: en especial el modelo judicial............................. 98
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V. CONCRECIÓN DE LAS NORMAS JURÍDICAS: LAS DECISIONES SINGULARES De lo abstracto a lo concreto: de la norma al caso...................................... 103 La decisión singular....................................................................................... 105 La decisión administrativa singular.............................................................. 108 La actividad judicial....................................................................................... 111 La ley como mero condicionante, no determinante, de la sentencia........ 114 Metodología de la decisión judicial.............................................................. 120 Toma de la decisión y su justificación........................................................... 125 El contexto institucional y la personalidad del juez.................................... 127 Arbitrio judicial y discrecionalidad administrativa...................................... 131 Control judicial de la discrecionalidad administrativa................................ 138 Fiscalización indirecta por razones de legalidad......................................... 140 Fiscalización directa por razones de equidad.............................................. 144 Ejecución de las leyes por la Administración............................................... 148 Cumplimiento por los particulares............................................................... 154
VI. DERECHO PRACTICADO Formulación................................................................................................... 159 Relevancia jurídica de los hechos................................................................. 163 Derecho normado y Derecho practicado..................................................... 168 El Derecho practicado por los jueces........................................................... 176 El Derecho practicado por la Administración............................................. 177 El Derecho practicado por los particulares.................................................. 179 La Ley débil y el Derecho practicado........................................................... 180 Derecho Forense............................................................................................ 183
VII. DEL DERECHO PRACTICADO AL DERECHO NORMADO Planteamiento................................................................................................ 189 Un proceso circular....................................................................................... 192 Del Derecho judicialmente practicado al Derecho normado..................... 194 Creación judicial de la regla del caso y de reglas generales de comportamientos futuros........................................................................................ 197 El Derecho practicado por las Administraciones Públicas.......................... 201 En especial, el Derecho practicado por los particulares............................. 204 Convalidación formal del Derecho practicado............................................ 207 El Derecho de los juristas.............................................................................. 208
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VIII. SOBRE LA REALIDAD Y EL REALISMO JURÍDICO El realismo jurídico como actitud................................................................. 215 Cambio de orientación en el comportamiento de los juristas.................... 218 Actitud en cada situación profesional.......................................................... 222 Relativismo, contingencia, escepticismo...................................................... 225 ¿Cierre de una época?................................................................................... 231 Final ............................................................................................................ 232
I. PRESENTACIÓN Sentido de las introducciones al Derecho. La presente Introducción. Desengaños. Recapitulación. Reiteraciones.
SENTIDO DE LAS INTRODUCCIONES AL DERECHO Aunque existen numerosas “Introducciones al Derecho” es el que caso que, aparte del título y de la característica brevedad de su extensión, poco tienen en común puesto que su contenido y sus intenciones son de ordinario muy diferentes. Unas se dirigen a principiantes, legos todavía en la materia, a quienes se pretende informar sumariamente de lo que es el Derecho proporcionándoles una idea rudimentaria de él. Un ejemplo de este tipo puede ser la Introducción al Derecho de Ángel Latorre durante muchos años tan popularizada. Otras, en cambio, tienen un propósito didáctico completamente opuesto dado que se dirigen a licenciados o doctores que ya dominan técnicamente la materia, a los que se quiere completar su formación ofreciéndoles la oportunidad de reflexionar de nuevo sobre lo que saben o creen saber. En esta variante se realiza, por tanto, una cala en profundidad, una revisión de lo que en la Universidad se ha aprendido con apresuramiento. Por así decirlo, posibilitan una última revisión de carácter crítico y metalegal que no suele realizarse durante la carrera. No son, por tanto, en contra de lo que sugiere su nombre, el principio de un estudio sino cabalmente su coronación o repaso. Este sentido tiene, por ejemplo, la Introducción a la ciencia del Derecho de Legaz, aunque ésta no sea precisamente una obra sucinta. En unos casos estos libritos son la culminación de todo la vida del autor, una especie de testamento científico, fruto de la madurez intelectual y de la experiencia docente o forense (como las introducciones de Álvaro D’Ors o de Nino), mientras que en otros casos, más raros, parecen un programa juvenil, un anuncio de lo
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que piensan desarrollar sus autores a lo largo de su carrera académica, como se percibe claramente en la Introducción a la Ciencia del Derecho de Radbruch. Es frecuente, por lo demás, que los autores —sobre todo los más originales, los que no se limitan a recoger y resumir las ideas recibidas— utilicen este tipo de breviarios para expresar de forma concentrada lo esencial de su pensamiento, conscientes quizás de que no todos los estudiosos tienen tiempo ni interés para seguir el conjunto de su obra, singularmente cuando ésta es dilatada. De aquí que en tales ocasiones se renuncie a las citas bibliográficas y al desarrollo de argumentos detallados. Es el precio inevitable de la concisión y se da por supuesto que las tesis vienen avaladas por una referencia global al resto de la obra del autor. Como en todos los catecismos se cuenta, además, con la confianza, y hasta con la fe, de los eventuales lectores. Valga de ejemplo a este propósito la Introducción al Derecho de P. Vinogradof. Por otra parte, auténticas introducciones por su estilo y objetivos corren bajo el título de El concepto del Derecho que han preferido darle sus autores, como sucede con H. Kantorowicz y con H. L. A. Hart. De destacar es, en fin, que algunos profesores han escogido el breve formato y el modesto título de una “introducción” para realizar una crítica profunda de la idea corriente del Derecho de su tiempo y para consecuentemente sugerir una nueva concepción de él. Las Introducciones cumplen una función específica en la formación de los juristas. Cuando éstos se asoman a la bibliografía especializada quedan, más que asombrados, abrumados por su inmensidad y contradicciones. Todos los temas, desde los más graves a los más anecdóticos, han sido desarrollados tan prolijamente y con resultados tan distintos que es imposible encontrar un criterio convincente. En esta frondosa selva los árboles no dejan ver el bosque y en ella no se encuentran caminos fiables de salida. Nadie distingue lo importante de lo menudo y es difícil seguir al detalle los vaivenes de las doctrinas y más aún acertar con un autor que inspire confianza. En estas condiciones el estudioso se desorienta sin remedio, se siente impotente y no sabe dónde está ni en qué dirección continuar.
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Aquí es cabalmente donde aparecen estas obras en las que, dejando a un lado las puntualizaciones minuciosas y el afán exhaustivo, se destacan los pilares que sostienen el edificio, les ejes del sistema, en una relación que por su brevedad ya puede ser dominada y en cuyo desarrollo, precisamente por no entrar en detalles eruditos, se deja un margen al lector para que, reflexionando por su cuenta, pueda adoptar una opinión propia. Las Introducciones, en otras palabras, establecen las coordinadas que sirven para fijar la posición del lector poniéndole en condiciones de emprender luego el estudio pormenorizado de las innumerables cuestiones a las que ha de hacer frente con profesión y reflexión. Un punto de partida y un mapa de orientación para ese mundo apasionante y repleto de incidentes, que es el Derecho.
LA PRESENTE INTRODUCCIÓN La presente Introducción expresa muy resumidamente la idea del Derecho y de los juristas que en términos mucho más amplios he desarrollado ya en publicaciones anteriores. Adelantando esquemáticamente lo que más adelante se explicará: una visión realista, materialista y dinámica. Realista porque recoge con sinceridad lo que he visto con mis propios ojos y que los profesores, que también lo han observado igual que yo, no acostumbran a reconocer porque se trata de una realidad áspera que contradice esas versiones que corren del Derecho teñidas usualmente de seguridad y hasta de épica. Materialista, porque rechaza los elementos metafísicos que suelen atribuirse a la ley en cuanto pretendida servidora de la Justicia, del Bien Común y de elevados interesas generales. Y, en fin, dinámica, porque no ve en el Derecho una suma de reglas estables, definidas y definitivas sino inmersas en una continua evolución temporal y funcional: en el Derecho no rige el verbo “ser” sino el “estar”; la norma jurídica no es un “ente” sino un “estado”; la ley, a fin de cuentas, es un devenir y el Derecho un proceso continuo. En consecuencia, el jurista tiene que desprenderse de lo fijo, abandonar lo estable, aprender a mane-
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jarse en la inconstancia y, sobretodo, acostumbrarse a vivir en la incertidumbre y en la incomodidad. Lo que supone romper con una tradición centenaria, rechazar buena parte de lo que le han enseñado en la Universidad y a la postre afirmarse en un entorno receloso cuando no hostil, participar en una tensión cultural desde el lado de la sinceridad y a sabiendas de que los heterodoxos, además de no tener siempre la razón, llevan casi siempre las de perder. Nunca olvide el lector esta advertencia, aunque sólo sea para evitar el desconcierto que le puede producir el libro si no está debidamente prevenido. Porque sucede que en las Introducciones al uso de ordinario se presentan los conceptos claramente definidos y aproblemáticos puesto que tal es el objetivo habitual de estas obras: disipar dudas, eliminar contradicciones, dar a cada palabra un contenido preciso, proporcionar al lector un instrumental que le permita manejarse con seguridad en el mundo del Derecho. Mientras que lo que en estas páginas se le ofrece es algo completamente distinto y aun contrario: en lugar de certidumbre, dudas; mera plausibilidad en lugar de verdades absolutas; hipótesis y no tesis; negaciones más que afirmaciones; inquietudes y no tranquilizantes; sembrar la desconfianza y sospechar de todo; no recibir nada sin pasarlo antes por la aduana de la crítica propia; no recibir herencias sino ganarlo todo con un esfuerzo personal. Lo que este librito intenta no es, pues, facilitar la vida del jurista y ayudarle en el manejo de su oficio sino invitarle a que piense por su cuenta y a que se replantee todo cuanto cree que ya sabe. Este es un libro de desencantos, un manual de desconfiados, un manifiesto en favor del libre examen, una recomendación para repensar y volver a empezar. En otras palabras, no se trata de un libro que informe sobre lo que en otros ya se ha escrito, ni mucho menos se resume lo que otros autores ya han contado por extenso, sino de un repertorio de cuestiones espinosas y nada claras sobre las que se invita a reflexionar.
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DESENGAÑOS Confieso sinceramente que este escrito es fruto de una serie ininterrumpida de desengaños que se iniciaron desde que pisé por primera vez las aulas de una Facultad hace muchos años y que continúan hasta hoy. Es amargo el despertar de un sueño prometedor y percatarse de haber vivido embaucado; pero en ese momento también se produce un estímulo vital de madurez, de descubrir la verdad más allá del mito infantil de los Reyes Magos. El jurista sólo se siente responsable de veras cuando consigue rasgar por su cuenta el velo engañoso del discurso oficial que oculta la realidad del Derecho. La Ciencia del Derecho ha sido siempre —o pretendido ser— un arte de encantamiento con sus patéticas invocaciones a la Justicia, al Orden, al Bien Común, a la protección del individuo, a la defensa del desvalido y tantas otras maravillas de descarnada ideología. Todo ello expresado en fórmulas mágicas —las leyes— en un lenguaje oscuro que los legos no pueden entender. Los servidores profesionales del Derecho —que desde los tiempo de Ulpiano hace veinte siglos se autocalifican sin pudor de sacerdotes— celebran un culto semisecreto y opaco y se rodean de dogmas sacralizados e intocables que pasan de generación en generación: la ley es sabia y prudente como instrumento que garantiza la convivencia pacífica de los seres humanos; los jueces, ilustrados e imparciales, aseguran la efectividad de las normas generales y la igualdad de sus destinatarios, levantando al tiempo valladares infranqueables a los abusos del Poder. Gracias al Derecho, en definitiva, el peligroso y arbitrario gobierno de las personas ha sido sustituido por el gobierno de las leyes y con ellas ha desaparecido el azar: bajo el imperio de la ley reina hoy la certidumbre, requisito de la estabilidad en la sociedad moderna, en la que es imprescindible conocer de antemano nuestros derechos y deberes y estar al tiempo seguros de lo que podemos esperar y exigir de los demás. ¿Quién puede resistirse a la seducción de este embrujo que repiten incansablemente —aunque bien es verdad que con una cierta monotonía que delata su falta de convicción— profesores
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eruditos, políticos cultos, severos magistrados, abogados de prestigio. Yo mismo caí en esa trampa y reconozco que, en parte por inercia y en parte por ingenuidad, acepté con los ojos cerrados cuantas teorías, dogmas y proposiciones corrían en mis años de aprendizaje y, lo que es peor, las transmití acríticamente durante unos cursos a mis alumnos universitarios; de lo que ahora tan arrepentido estoy. Y, sin embargo, pronto empezaron los desengaños. No hay necesidad de ser singularmente agudo ni es preciso leer muchos libros. Basta abrir los ojos para percatarse a simple vista de que la realidad es muy distinta de lo que nos pretenden vender; y en las páginas siguientes tendremos abundantes ejemplos de lo que se está diciendo. El fundamente del Derecho —se nos asegura— es la Justicia. Pero ¿qué es la Justicia?, ¿quién la conoce?, ¿dónde está? En los pleitos cada litigante reclama “su” Justicia y en la calle unos manifestantes chocan con otros que opinan exactamente lo contrario a propósito de cada sentencia. Los alquileres parecen injustos a unos porque son demasiado elevados y a otros por ser demasiado bajos. ¿Es injusta la desigualdad de género? No conozco —ni yo ni nadie— un solo caso en el que haya acuerdo sobre la justicia de una decisión singular. Decididamente la Justicia no puede ser el fundamento del Derecho; pero el percatarse de ello produce un trauma vital del que luego cuesta mucho recuperarse. Además, las consecuencias de este engaño de base son graves porque sobre él se ha construido un edificio técnico-jurídico sensiblemente falseado compuesto de dogmas, axiomas y principios igualmente intocables que constituyen una teoría y fundamentan una práctica del Derecho repleta de contradicciones internas y ajena a la realidad. A lo largo del presente libro se examina un amplio, sin llegar a ser exhaustivo, repertorio de estas deficiencias que rutinariamente se siguen aceptando sin reparar en que se está operando en un mundo irreal en el que ya se han desmoronado las paredes maestras y quebrado los ejes de su funcionamiento. Esta Introducción se dirige fundamentalmente a los estudiantes —y a los estudiosos ya maduros— que son conscientes de esta
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situación y quieren poner algún orden en su pensamiento y en su comportamiento. Es introducción porque empieza desde el principio y no pretende llegar muy lejos. No pasa de ser una modesta recomendación a aclararse sobre media docena de ideas capitales y a aprender a pensar por cuenta propia desafiando, si es preciso, las ideas dominantes. Una Guía de desengañados y por ello mismo a fin de cuentas también de desconfiados. De hecho, el estudiante queda inmediatamente preso en la paradoja fundamental de su aprendizaje: le venden unos dogmas y principios que debe asumir mansamente y memorizar con diligencia si quiere ingresar en la escogida corporación de los juristas; y al tiempo comprueba que no hay cuestión académica, por pequeña que parezca, que no sea objeto de varias opiniones contradictorias e incluso incompatibles. ¿Qué clase ciencia es ésta — ha de pensar forzosamente— en la que los maestros no están nunca de acuerdo? De aquí ha de venir lógicamente el escepticismo y al final la indiferencia: si es igual una opinión que otra y si además las polémicas terminan tarde o temprano pasándose de moda, lo más prudente es no hacer a ninguna demasiado caso y atenerse a la que resulte más ventajosa en una situación determinada, que es al fin y al cabo lo que hacen los abogados y los jueces. Fuerza es reconocer entonces que el dilema es dramático: o continuar en el séquito del flautista de Hamelin o quedar solo entre los restos de un discurso oficial periclitado pero vigente.
RECAPITULACIÓN Una introducción al Derecho no es un compendio resumido de todas las cuestiones propias de la ciencia jurídica sino un repertorio seleccionado de las que el autor considera más importantes o de necesaria aclaración. Cabalmente por ello la simple lectura del sumario basta para revelar su posición puesto que en la selección delata qué es lo que a él le preocupa y en qué polémicas está dispuesto a participar y a dar su opinión. El lector podrá comprobarlo pronto; pero antes, y para situarle desde el principio, a
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continuación va a hacerse una relación de los puntos seleccionados y de las proposiciones (con frecuencia interrelacionadas) que luego se irán desarrollando. a)Frente a la idea de que la ley es el principio regulador efectivo de todas las relaciones sociales (dejando a un lado el estrecho margen reconocido al ámbito de lo no jurídico) nos encontramos con que en la realidad existe una enorme proporción de leyes que no se cumplen en absoluto o que, a todo lo más, se cumplen con sesgos notables. La Sociedad, en otras palabras, no se deja dominar tan fácilmente por las leyes, antes bien ofrece resistencias tan fuertes que de ordinario algún éxito tienen. b) Frente a la idea de que el Estado avala y garantiza la eficacia de las leyes, nos encontramos con que en la realidad no cumple ni de lejos esta tarea, sea por ignorancia, imposibilidad o indiferencia, convirtiendo la exigencia de observancia del Derecho en una cuestión de azar cuando no de venalidad o nepotismo. Más todavía: las instituciones políticas especializadas son las primeras en incumplir sus deberes legales: la Administración Pública con sus acostumbradas inactividades y constantes silencios y la Administración de Justicia con sus proverbiales retrasos. Las notorias deficiencias de medios pueden excusar la responsabilidad personal de los funcionarios, pero no la del Estado mientras pesen sobre él tales deberes serviciales. c) Frente a la idea de que el cumplimiento o incumplimiento de la ley crea dos mundos separados y contrapuestos, nos encontramos con que en la realidad buena parte de los actos jurídicos irregulares, incluidas las sentencias, no sólo quedan impunes sino que terminan produciendo los mismos efectos que los regulares. La ilegalidad, en definitiva, es rentable. Mientras que por otro lado y simétricamente el cumplimiento puntual de la ley no garantiza ni mucho menos las ventajas que ésta promete. El mundo legal, en suma, no vive aislado del mundo real. d) Frente a la tendencia del Estado a afirmar su monopolio en la creación de las normas jurídicas —a través de las leyes y de las otras fuentes por ellas reconocidas expresamente— nos encontra-
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mos con que en la realidad operan normas jurídicas de carácter social o establecidas por instituciones públicas al margen del sistema oficial de fuentes. e) Frente al axioma de que la ley es la causa determinante de todos los actos jurídicos de aplicación y ejecución, nos encontramos con que la realidad lo desmiente rotundamente, puesto que la ley no determina el contenido de los actos (en el sentido de establecerlo previamente de forma necesaria) sino que obra como un simple condicionante, o sea, como un límite entre otros, como un dato a tener en cuenta junto con otros no normativos, como son las circunstancias sociales, carencias institucionales, presiones políticas, económicas o mediáticas externas y singularmente la personalidad del juez o sujeto que resuelve, aplica o ejecuta. f) Frente al mito (corolario del axioma anterior) de que en la aplicación y ejecución de la ley sólo cabe una única solución correcta, la realidad nos enseña que son posibles varias igualmente correctas y que la elección de una de ellas responde a un acto de voluntad de quien resuelve y no necesariamente en uso de la lógica jurídica. En Derecho no juegan los valores de verdad y corrección sino el principio de plausibilidad, que ya es suficiente para tomar responsablemente decisiones y para enjuiciarlas. g) Frente a la doctrina clásica, más o menos perfilada, de los cuatro cánones interpretativos que conducen necesariamente a la resolución, nos encontramos con que en la realidad los jueces no operan siempre así sino que manejan otros cánones o pautas, ordinariamente el de autoridad o el de experiencia (intuición) y que primero resuelven por un acto de voluntad y luego motivan o justifican con razonamientos jurídicos la decisión previamente tomada por otras causas. En definitiva, es frecuente que procedan en un orden inverso al que se tiene por tradicional o inexcusable (primero razonar y como consecuencia, decidir). h) Frente al dogma de la estabilidad de las leyes, en el sentido de que sólo se modifican formalmente por otras posteriores de igual rango, la realidad nos enseña que están sujetas a una constante evolución en cuanto que son entendidas de diferente
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manera según el contexto cultural e institucional en que se aplican y según la personalidad de los seres humanos que las manejan. Ahora bien, la causa principal de su inestabilidad no procede tanto de la evolución que experimentan ellas mismas sino de las circunstancias, siempre diferentes, del caso concreto en que se aplican o ejecutan. Y en Derecho esto es cabalmente lo esencial porque a los individuos no les interesan tanto las normas generales y abstractas como el tratamiento concreto que reciben en el acto de aplicación o ejecución que les afecta. i) Frente a la concepción estática de las leyes, listas desde de un principio para operar, la experiencia enseña que tal operatividad no se manifiesta en un momento determinado sino a lo largo de un proceso que comprende distintas fases sucesivas —la creación, la interpretación y la concreción (aplicación, ejecución y cumplimiento)— en cada una de las cuales la norma se va desfigurando, mas no siempre en sentido peyorativo sino como consecuencia de su adaptación a las circunstancias concretas, más o menos inesperadas, en las que ha de moverse y que el legislador no podía conocer de antemano. El resultado es que al final del proceso aparece un fenómeno algo distinto al de su creación. De aquí la distinción entre un Derecho normado o estático y un Derecho practicado o en acción. j) Frente a la idea de que las normas son generales y abstractas, determinantes (en cuanto prescriptivas y predictivas) de conductas futuras, la realidad demuestra que hay leyes singulares o que regulan casos concretos y que sobre todo sus mandatos no se cumplen y que consecuentemente sus previsiones fallan. De esta manera se derrumba la nota esencial que se atribuye al Derecho: la certidumbre, la seguridad que proporciona a la hora de establecer lo que cada uno puede y debe hacer y lo que puede esperar de los demás. En este contexto de constante cambio social y técnico, de fluidez normativa, de incumplimiento habitual, de imprevisibilidad insuperable ha de llegarse forzosamente a la conclusión de que en Derecho nada es necesario, todo es contingente y que hay que estar preparado para aceptar una realidad fruto de las normas jurídicas y de su lógica interpretativa, pero también del