temática
TRIBUTARIO
temática Las dificultades que en el contexto actual encuentran las personas mayores y, en especial los gerontoinmigrantes, para el acceso y mantenimiento de la vivienda han dado lugar a la necesidad de buscar fórmulas innovadoras que permitan sus necesidades y que preserven el derecho a una vivienda digna. La presente obra analiza, desde una perspectiva tributaria, los instrumentos innovadores que coadyuvan a la protección del derecho a la vivienda: cooperativas de viviendas, cohousing, colaboración social…, atendiendo de manera transversal a los fenómenos de los que a su vez depende: el envejecimiento de la población, los movimientos migratorios transfronterizos de jubilados y la variante residencial del turismo. La innovación social en los aspectos relacionados con la vivienda de los mayores resulta fundamental.
Mayores y vivienda Mayores y vivienda. Innovaciones sociales desde el Derecho Financiero y Tributario Yolanda García Calvente (Directora) / María del Mar Soto Moya (Coordinadora)
TIRANT
Innovaciones sociales desde el Derecho Financiero y Tributario
Yolanda García Calvente Directora
María del Mar Soto Moya Coordinadora
temática
MAYORES Y VIVIENDA. INNOVACIONES SOCIALES DESDE EL DERECHO FINANCIERO Y TRIBUTARIO Proyecto I+D+i DER2014-54714-R “Nuevos retos de la gerontoinmigración: Innovación social en perspectiva jurídica”
TIRANT TRIBUTARIO Directores:
Juan López Martínez
Catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Granada
José Manuel Pérez Lara
Profesor Titular de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Granada
Consejo científico:
Antonia Agulló Agüero
Catedrática de Derecho Financiero y Tributario de la Universitat Pompeu Fabra
Ignacio Corral Guadaño
Jefe de Estudios de la Escuela de Hacienda Pública
Rafael Fernández Montalvo Magistrado del Tribunal Supremo
Amparo Navarro Faure
Catedrática de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Alicante
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
MAYORES Y VIVIENDA. INNOVACIONES SOCIALES DESDE EL DERECHO FINANCIERO Y TRIBUTARIO Proyecto I+D+i DER2014-54714-R “Nuevos retos de la gerontoinmigración: Innovación social en perspectiva jurídica”
YOLANDA GARCÍA CALVENTE Directora
MARÍA DEL MAR SOTO MOYA Coordinadora
María Pilar Bonet Sánchez Manuel Lucas Durán Zuley Fernández Caballero Rosa Galapero Flores Yolanda García Calvente María García Caracuel Andrés García Martínez
Carlos Rosa-Jiménez Salvador Montesinos Oltra Albert Navarro García Antonio José Ramos Herrera Mercedes Ruiz Garijo María del Mar Soto Moya Antonio Vaquera García
Autores
Valencia, 2019
Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
© Yolanda García Calvente María del Mar Soto Moya
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Índice INTRODUCCIÓN Yolanda García Calvente........................................................................ 9
Capítulo I APUNTES HISTÓRICO-FINANCIEROS SOBRE EL ACCESO DE PERSONAS MAYORES A LA VIVIENDA: GLADIADORES, GREMIOS, CORRALAS Y CASAS DE ASILO Antonio Vaquera García......................................................................... 15
Capítulo II ENVEJECER EN COMUNIDAD. UN ENFOQUE ARQUITECTÓNICO DE LA COVIVIENDA PARA PERSONAS MAYORES Carlos Rosa-Jiménez............................................................................... 41
Capítulo III CONSUMO COLABORATIVO DE VIVIENDA Y PERSONAS MAYORES: DEL MERCANTILISMO AL COOPERATIVISMO María del Mar Soto Moya...................................................................... 63
Capítulo IV LA IDONEIDAD FISCAL DE LAS SOCIEDADES COOPERATIVAS PARA LA GESTIÓN DE VIVIENDAS COLABORATIVAS Zuley Fernández Caballero..................................................................... 91
Capítulo V EL ACCESO A LA VIVIENDA PARA LAS PERSONAS MAYORES: RETOS Y PERSPECTIVAS A PARTIR DE LA INNOVACIÓN SOCIAL EN DERECHO TRIBUTARIO Mercedes Ruiz Garijo............................................................................. 121
Capítulo VI ECONOMÍA COLABORATIVA, DERECHO TRIBUTARIO Y MAYORES: ACTORES, INCENTIVOS Y PERSPECTIVAS DE FUTURO Salvador Montesinos Oltra..................................................................... 149
Capítulo VII POLÍTICAS FISCALES DIRIGIDAS A GARANTIZAR EL DERECHO DE ACCESO A LA VIVIENDA: ESPECIAL REFERENCIA AL COHOUSING SENIOR DESDE LA PERSPECTIVA COMPARADA Albert Navarro García............................................................................ 183
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Índice
Capítulo VIII TRIBUTACIÓN DE LA VIVIENDA. MODELOS DE VIVIENDA PARA MAYORES Rosa Galapero Flores.............................................................................. 211
Capítulo IX ASPECTOS CONFLICTIVOS EN LA FISCALIDAD DEL MODELO DE VIVIENDAS DE USO COMPARTIDO PARA MAYORES Antonio José Ramos Herrera.................................................................. 235
Capítulo X SENIOR COHOUSING: TRATAMIENTO EN EL IVA María Pilar Bonet Sánchez...................................................................... 257
Capítulo XI EL COHOUSING SENIOR: IMPLICACIONES EN EL IMPUESTO SOBRE SUCESIONES Y DONACIONES Andrés García Martínez.......................................................................... 283
Capítulo XII LA TRANSMISIÓN DE LA NUDA PROPIEDAD DE LA VIVIENDA HABITUAL POR PERSONAS MAYORES María García Caracuel........................................................................... 313
Capítulo XIII INCENTIVOS FISCALES TERRITORIALES PARA LA PROMOCIÓN DEL COHOUSING O COVIVIENDA Manuel Lucas Durán.............................................................................. 343
Introducción Yolanda García Calvente1
Catedrática de Derecho Financiero y Tributario Universidad de Málaga
Esta obra colectiva tiene su origen en la Jornada Científica “Mayores y Vivienda. Aspectos tributarios de las innovaciones con origen en la Economía Social”, organizada en la Universidad de Málaga en el marco del Proyecto I+D+i DER2014-54714-R “Nuevos retos de la gerontoinmigración: innovación social en perspectiva jurídica”, dentro del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad, en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2013-2016. La Jornada se celebró en Málaga, el 13 de abril de 2018, y contó con ponentes especialistas en la materia y con la presentación de numerosas comunicaciones. Aunque el origen de esta obra se encuentra en las mencionadas Jornadas, la misma no se limita a la publicación de las ponencias y comunicaciones presentadas, sino que se trata de un verdadero trabajo multidisciplinar de los autores, que han analizado la situación actual de la vivienda como derecho de los mayores, y en concreto las distintas innovaciones jurídicas que desde la Economía Social tratan de dar respuesta a los problemas de vivienda de los mayores, especialmente de los mayores inmigrantes. El libro se divide en trece capítulos, que exponen de manera certera la problemática del acceso de personas mayores a la vivienda. El estudio se hace atendiendo de manera transversal a los fenómenos de los que a su vez depende: el envejecimiento de la población, los movimientos migratorios transfronterizos de jubilados y la variante residencial del turismo. La innovación social en los aspectos relacionados con la vivienda de los mayores resulta fundamental. En relación con
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Investigadora Principal del Proyecto I+D+i DER2014-54714-R “Nuevos retos de la gerontoinmigración: innovación social en perspectiva jurídica”, dentro del Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad.
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esta cuestión, es especialmente importante el análisis de la perspectiva fiscal y del gasto público asociado a las políticas de vivienda. Por eso en esta obra se desgranan diferentes instrumentos que, desde el ámbito de la innovación social, se han convertido en herramientas que, lejos de ser eventuales, tienen una vocación de permanencia. El primer capítulo está destinado al estudio histórico financiero del acceso de las personas mayores a la vivienda. Resulta verdaderamente interesante el análisis de la protección social que se ha proporcionado a las personas mayores, incluso dentro del fenómeno de la gerontoinmigración. Los precedentes históricos de fenómenos actuales como el co-housing han sido numerosos, siendo las Casas de Asilo, como indica VAQUERA GARCÍA, el antecedente directo de los medios de protección social de personas mayores que existen hoy en día. El enfoque arquitectónico de la vivienda de los mayores se encuentra en el segundo capítulo, que coadyuva a un mejor entendimiento del fenómeno de la covivienda. Destaca ROSA JIMÉNEZ que nuestro país tiene en la actualidad una doble vertiente a la que enfrentarse en materia de envejecimiento: mayores con altos estándares de vida y, por otro lado, un importante sector de la población de personas mayores están en riesgo debido a la pobreza y a los bajos estándares de la vivienda. La adaptación de la vivienda al envejecimiento resulta fundamental, pues ello puede facilitar la autosuficiencia y la ayuda mutua, disminuyendo así el gasto público asociado, y un ejemplo de ello es la covivienda. La covivienda puede verse no como un sustituto de las residencias, sino como una nueva alternativa, que puede estar orientada a personas más jóvenes, y puede ser idónea para el colectivo de los gerontoinmigrantes. Los capítulos tercero y cuarto se centran en el aspecto colaborativo de la vivienda. En el tercer capítulo, la profesora SOTO MOYA señala los beneficios del consumo colaborativo en el ámbito de la vivienda, siempre que este no se caracterice por su mercantilización, como ha venido ocurriendo en los últimos años. La efectividad del derecho a la vivienda se genera en la actualidad gran inseguridad para los ciudadanos, ya que la realidad es que el acceso a una vivienda digna resulta ser una tarea harto difícil, tanto por la escasez de oferta como por el desequilibrio existente entre los precios del mercado y la renta disponible. En la actualidad la mercantilización y la conceptualización de
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la vivienda como un bien de propiedad sigue marcando a nuestra sociedad y a nuestro ordenamiento, lo que provoca dificultades para los sectores más vulnerables, por lo que resultan necesarias innovaciones que permitan el verdadero disfrute del derecho a la vivienda. Por su parte, FERNÁNDEZ CABALLERO analiza la idoneidad fiscal de las sociedades cooperativas para la gestión de viviendas colaborativas. Las sociedades cooperativas son la forma jurídica idónea para contribuir a la satisfacción de las necesidades colectivas. Su objetivo fundamental es satisfacer las necesidades de sus socios a través del mercado, y por ello resultan ser una buena solución en el acceso de las personas mayores a la vivienda. Sus beneficios fiscales pueden ser numerosos, ya que la gestión de las viviendas colaborativas involucra un ámbito privado (vivienda) y uno colectivo, donde se prestan, por lo general, bienes y servicios que interesan a todos los socios. El quinto capítulo se centra en las aportaciones de la innovación social para mejorar el acceso y el mantenimiento de la vivienda de las personas mayores. En este ámbito la profesora RUIZ GARIJO concluye que la innovación social ha sido un campo propicio para la búsqueda de soluciones en el ámbito del derecho a una vivienda digna, y algunas de las propuestas más interesantes pueden resumirse en las siguientes: las realizadas en el ámbito del mercado financiero; aquellas otras que tratan de favorecer el mercado de alquiler; y aquellas otras que indagan en figuras alternativas a la propiedad o al alquiler (cohousing, tenencias intermedias, propiedades compartidas, etc.). Dentro del fenómeno de la economía de plataforma, MONTESINOS OLTRA analiza, en el capítulo sexto, los beneficios de las plataformas de economía colaborativa para lograr la inclusión de las personas mayores. Esta puede ser una fórmula idónea, si bien es necesaria la diferenciación de las características de cada plataforma, por lo que es necesario el mantenimiento de un punto de vista crítico, pues en ocasiones las obligaciones o las implicaciones fiscales que llevan aparejados estos instrumentos pueden resultar gravosos para los mayores y gerontoinmigrantes. El séptimo capítulo se centra en el estudio de las políticas públicas de acceso a la vivienda desde una perspectiva comparada, y en concreto las medidas llevadas a cabo en países como Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá. Esta visión resulta muy
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interesante, pues como concluye NAVARRO GARCÍA, no existe un marco jurídico ni tributario que permita operar con total seguridad jurídica. El concreto análisis de la tributación de la vivienda se desarrolla en el octavo capítulo. En el mismo, GALAPERO FLORES desgrana el gravamen al que pueden verse sometidas las personas mayores a través de un completo análisis de nuestro sistema impositivo, tanto en lo que respecta a la transmisión de la vivienda como en el arrendamiento de la misma, así como la tributación por imputación de rentas inmobiliarias. El noveno capítulo detalla la fiscalidad de las viviendas de uso compartido, resaltándose por RAMOS HERRERA la necesidad del reconocimiento de las cooperativas de viviendas como una clase específica de cooperativas de consumidores y usuarios, ya que el mismo podría suponer una mejora en la tributación tanto para las sociedades que gestionan viviendas de uso compartido como para los sujetos que intervienen. El específico tratamiento en del senior cohousing en figuras impositivas concretas se estudia en los capítulos diez y once de esta obra. En el primero de ellos, la profesora BONET SÁNCHEZ analiza la tributación en el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). A efectos de IVA, la mayor relevancia viene otorgada por la existencia o no de ánimo de lucro en la entidad, que puede condicionar el tratamiento de las operaciones efectuadas, tanto en cuanto al devengo del impuesto como en punto a la deducción de las cuotas soportadas por las adquisiciones. En el capítulo once, el profesor GARCÍA MARTÍNEZ aborda uno de los impuestos susceptibles de ser tenidos especialmente en cuenta por los gerontoinmigrantes a la hora de adoptar una decisión sobre el traslado de residencia a nuestro país y sobre la adopción o no del modelo de cohousing senior: el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD). El capítulo doce versa sobre el uso de la vivienda habitual como fuente de ingresos por las personas mayores. Como señala GARCÍA CARACUEL, las ventajas que plantea esta fórmula es que proporciona el mayor nivel de ingresos frente a otras opciones como la transformación de la vivienda en una renta vitalicia asegurada o la hipoteca inversa. Por otro lado, es la vía por la que se cubre mejor el riesgo de
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la longevidad, que es, sin duda, un criterio determinante a la hora de realizar la elección de la fórmula más apropiada en cada caso o incluso puede ser determinante para el adquirente de la nuda propiedad. Por último, en el capítulo trece se tratan los posibles incentivos fiscales que las distintas Administraciones pueden determinar para instrumentos como el cohousing. La posibilidad de pactos entre los grupos de interés requiere el análisis de los principios de seguridad jurídica, confianza legítima y buena fe y, por otro lado, los de reserva de ley tributaria y presupuestaria, el de Estado Democrático, el de igualdad tributaria, el de indisponibilidad del crédito tributario y la prohibición europea de ayudas de Estado. Como puede observarse, la profundidad del presente estudio sobre el acceso y mantenimiento de la vivienda por las personas mayores y, en concreto por los gerontoinmigrantes, es indudable. Los desafíos a los que, sobre todo desde un punto de vista tributario se enfrenta este colectivo en relación a su derecho a una vivienda adecuada a sus necesidades son numerosos. A muchos de ellos ha tratado de darse respuesta a través de la magnífica labor de los autores de esta obra, a través de la cual se logra una visión completa del panorama actual. Solo resta agradecer a los autores sus valiosas aportaciones, que sin duda coadyuvan a un mejor desarrollo del Proyecto de Investigación en el que se enmarca este estudio.
Capítulo I Apuntes histórico-financieros sobre el acceso de personas mayores a la vivienda: gladiadores, gremios, corralas y casas de asilo Antonio Vaquera García
Profesor Titular de Derecho Financiero. Universidad de León.
Sumario: I. Consideraciones iniciales. II. Las casas de gladiadores en la antigua roma. III. Los gremios medievales y la protección de las personas mayores. IV. Las corralas históricas como fórmula de vida en común con personas mayores. V. Las casas de asilo como origen del cuidado social de los mayores. V. Bibliografía. VI. Referencias de páginas web.
I. CONSIDERACIONES INICIALES Puede resultar un poco extraño que en una monografía dedicada a los problemas jurídicos —fiscales, sociales y mercantiles— del acceso de personas mayores a la vivienda figure un capítulo dedicado a las Casas de Gladiadores, Gremios Medievales o Corralas; sin embargo, pienso que esta objeción se puede evitar si se reflexiona un poco y se comprueba que una situación como la que nos ocupa en este libro no es novedosa de hoy en día, sino que puede entroncarse con diferentes épocas o variables sociales2. En este sentido, resulta indudable que la protección de las personas mayores ha supuesto siempre una preocupación para la sociedad en la que se encuentran, pues la pérdida de facultades —físicas o mentales— suele ser directamente proporcional al número de años y a la necesidad de ayuda de terceros; así, como en gran parte de este tipo de aspectos, se hace precisa una actuación de la colectividad, ya sea a nivel particular o público, lo que ha provocado que se hayan articula-
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Para un mayor detalle, víd.: http://www.gerontomigracion.uma.es/.
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do a través de la historia diversos métodos para impedir el desamparo de ciertos sujetos. Además, también hay que tener presente que el deseo de una vida mejor y más descansada supone la búsqueda de lugares o zonas donde se pueda obtener una ayuda de las demás personas en la misma situación o de la misma condición que permitan superar las dificultades indicadas. Es en este contexto donde se enmarca el presente estudio, en el que realizo una labor de investigación histórico-jurídica y llego a la conclusión de que han existido algunos precedentes al fenómeno de la gerontoinmigración, así como de la protección social a las personas de cierta edad. Cierto es que podrían añadirse más ejemplos a los que voy a tratar en el texto de este trabajo, pues en todas las épocas y espacios han existido vías de retiro o de ubicaciones de descanso al que han acudido los sujetos3, pero las cuatro que he elegido suponen un plus al no estar reservadas únicamente para los más pudientes; al mismo tiempo, todas ellas tienen un denominador común consistente en la homogeneidad de sus moradores, hecho que, salvando las distancias, se puede extender a los tiempos actuales y a las residencias de personas mayores en otros Estados. En definitiva, pretendo llamar la atención del lector sobre las relaciones jurídicas que se creaban en los ejemplos históricos que he enunciado, así como sus problemas de financiación, lo que entroncaría con el objeto y finalidad de esta monografía.
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Piénsese en las residencias de retiro cerca del Monte Olimpo en la Antigua Grecia, el palacio de Nimrud de los antiguos asirios, la ciudad de Susa para los persas aqueménidas o, más cercano a nosotros, el palacio de Medina Azahara en la Córdoba Califal. No obstante todas ellas suponen un medio al alcance únicamente de los más pudientes, lo que ha supuesto un nuevo motivo para que no haya detenido mi interés en estos supuestos. Lo que aquí importa es que las circunstancias estudiadas pudiesen estar abiertas a todas las personas que quisieran refugiarse o ayudarse de ellas, independientemente de su condición o extracto social, siendo los únicos requisitos que tuviesen cierta edad y que dispusieran de cierta relación con la institución de que se trataba.
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II. LAS CASAS DE GLADIADORES EN LA ANTIGUA ROMA Comienzo mi estudio con una figura que es bien conocida a nivel coloquial por la cultura cinematográfica, ya que algunas producciones famosas del celuloide se han dedicado a la vida de algunos gladiadores. Como es bien sabido, la palabra gladiador proviene de una derivación de la palabra latina gladius4, que era una espada corta que usaban dichos luchadores en sus enfrentamientos en la arena de los circos y, debido al horrible trabajo —si se le puede llamar así— que llevaban a cabo, la esperanza de vida era mínima, pues en ocasiones no llegaba a unos pocos días. En lo que interesa al tema que me ocupa, los pocos gladiadores que conseguían llegar a cierta edad y no eran abatidos en el combate solían tener dos destinos: en primer lugar, retirarse con todos los honores y ser liberados de la vida de esclavitud a la que estaban someti-
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Como también es bien conocido, se cree que el origen de este arma está en Hispania y fue en la Segunda Guerra Púnica cuando los romanos tuvieron que vérselas con esta formidable espada que portaban los infantes españoles de Aníbal. Esta espada española estaba realizada en hierro de altísima calidad, la hoja tenía doble filo y media 50 cm. de largo por 7 cm. de ancho. Tenía una gran punta que la convertía en un arma excepcional manejada por un infante cubierto por un gran escudo, ya que lo único que tenía que hacer era parar el golpe del adversario con el escudo y atravesarlo de parte a parte. A su vez se utilizaba de punta para “pinchar” al adversario, con lo que el brazo que la manejaba sólo tenía que moverse hacia delante y no hacia arriba y el infante que la manejaba se exponía a menos que con una espada de corte. Manejadas por los expertos infantes españoles en sus guerras contra Roma, causaron tal terror en los legionarios romanos que el Senado decidió adoptarla como arma estandarte en el equipo romano sustituyendo a la espada griega de hoplita. En consecuencia, la espada romana, el famoso “Gladius Hispaniensis”, se inspira como su nombre indica en la espada corta hispana. El desarrollo de la espada como equipamiento básico del guerrero, no pasó desapercibido para la poderosa máquina de guerra romana, la cual armó a sus legiones con dos tipos de espada principalmente. El ejército romano compuesto básicamente por infantería, la dotó de una espada romana más corta llamada Gladio, que se portaba en bandolera sobre el costado derecho. Originalmente estas espadas romanas eran de punta roma, desarrollándose posteriormente una espada ancha de aguda punta triangular basada en la espada hispana, con lo que surge entonces la figura comentada. (Vid.: http://www.aceros-de-hispania.com/infer.asp?ac=12&trabajo=listar&pa=a_romanas&sg=a_romanas).
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dos5, con lo que solían llevar una vida regalada, que no entra dentro del ejemplo histórico que abordo en este estudio6; en segundo término, la mayoría se dedicaban a entrenar a nuevos aspirantes e, incluso, a operar en el mercado de compraventa de este tipo de personal. En este último caso, recibían el nombre de lanistas7 y su vida difería mu
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Entre los gladiadores romanos, la espada más utilizada era la gladius (corta, ancha, de doble filo y fácil de manejar), pero con seguridad la espada más deseada era la rudis (corta, de madera y sin filo), porque simbolizaba la libertad del esclavo. Los requisitos exigidos para tener derecho a la rudis cambiaban con la época, a veces eran necesarias cinco victorias consecutivas, en otras ocasiones tenían que ser diez. En la mayoría de los casos la regla de las victorias no se respetaba, quedando a elección del dominus (dueño o señor), del emperador o del pueblo romano la concesión de la aclamada espada. A manera de ejemplo, la historia nos remonta al primer día de inauguración del Anfiteatro Flavio (conocido popularmente como el Coliseo Romano), en donde lucharon Vero y Prisco durante varias horas en una batalla extenuante que culminó en la rendición de ambos gladiadores, quienes soltaron sus espadas en señal de respeto mutuo, luego de lo cual, ante el clamor del público, el emperador Tito tuvo que conceder a ambos la libertad mediante la entrega de la espada de madera. (Vid.: http://yoelijolatin. blogspot.com.es/2016/04/la-espada-rudis.html y QUESADA SANZ, F.: Armas de Grecia y Roma, La Esfera de los Libros, Madrid, 2008, págs. 12 y ss.). Para un mayor detalle: ÁNGELA, A.: Un día en la antigua Roma. Vida cotidiana, secretos y curiosidades, La Esfera de los Libros, Madrid, 2009, págs. 14 y ss. y BIESTY, S.: Roma vista por dentro, RBA Editores, Barcelona, 2005, págs. 23 y ss. En la antigua Roma, se definía como lanista al personaje encargado de reclutar y de formar a los gladiadores, poniéndolos a disposición de los organizadores de los juegos. Aparte de las ganancias que el mantenimiento de una escuela de gladiadores (ludus) podía proporcionar a su dueño, la posesión de gladiadores podía permitirle al lanista un ejército privado, lo cual suponía tener un peso en la política de Roma. Por este motivo en el año 65 a.C. se dictó una disposición que limitó el número de gladiadores que podían poseer los lanistas. Contaban con la colaboración de un número de personas que les ayudaban en la formación de los combatientes. Entre estos auxiliares destacaban los doctores que eran los que realmente formaban los gladiadores y que solían ser gladiadores retirados. Pero para que la formación fuera perfecta eran necesarias otras personas, como médicos, masajistas, armeros y un diverso número de esclavos. La organización estaba fuertemente jerarquizada con el lanista a la cabeza. Aunque los más poderosos tenían un local fijo, el caso más conocido es el de Léntulo Battiato de Capua, en donde surgió la rebelión de Espartaco. Existía también la figura del lanista ambulante, que iba ofreciendo sus servicios por todo el Imperio. Durante la República, alquilaban sus gladiadores a los organizadores de combates. Entre ambas partes se llegaba a un acuerdo en el que se valoraba a cada gladiador en función de su calidad y el resultado del combate. Así se fijaba un precio según el combatiente fuera herido, muerto o sobreviviera en la arena. Los lanistas más
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cho del lugar en el que estuviesen, pues en ocasiones se convertían en dueños de la escuela de gladiadores de que se tratase y, en otras, prácticamente vivían en la misma zona que el resto de compañeros, pero sin competir. Es este último supuesto el que me interesa, pues las llamadas Casas de Gladiadores (o Ludus8) no eran las villas de retiro de los más pudientes, sino las cuasi-cárceles en las que vivían (o malvivían) estos luchadores9. En estas viviendas se refugiaban dichos gladiadores mayores y recibían el cuidado de sus compañeros con lo que se trataba de un medio de protección social, aunque evidentemente de carácter privado. Los antiguos luchadores podían así pasar lo que les quedase de vida en un ámbito que les era conocido, al mismo tiempo que evitaban las penalidades y los riesgos de muerte cierta de la lucha, lo que puedo entender como una forma de gerontoinmigración, pues, si bien no cambiaban mucho de lugar de residencia, sí que cambiaban de
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poderosos también proporcionaban los demás personajes que acompañaban en el espectáculo: jueces, músicos, etc., así como también a veces las armas. Al principio los precios de estas transacciones eran libres, pero en el siglo II d.C. el estado tuvo que intervenir para poner fin a los abusos que se estaban produciendo. Se estableció una serie de precios fijos, atendiendo a la categoría del gladiador, de los cuales el lanista tenía que pagar una tasa al Estado en forma de impuestos. (Vid.: http://www.lahistoriaconmapas.com/historia/definicion-de-lanista). Los gladiadores comían, se entrenaban y vivían en el ludus; que era una “escuela de gladiadores” y sus dueños eran de la clase social media-alta. Prácticamente era su casa; ahí entrenaban, dormían, comían. En la mayoría de las veces el lanista también vivía en el ludus pero rodeado de comodidades. Se trataba de un empresario que tenía siempre disponibles hombres adiestrados. Reclutaba a los gladiadores, los formaba y los ponía a disposición del editor. A la hora de cerrar el trato cabían dos posibilidades: o bien la compra directa, que era los más simple o bien un contrato de alquiler-venta. Este último consistía en que el editor pagaba una suma por el alquiler de los gladiadores supervivientes y pagaba el precio de venta por los que morían en el Coliseo. Esta profesión había casi desaparecido, ya que era asumida por el propio emperador o Estado, a través de algunas magistraturas (autoridades). En Roma hubo cuatro escuelas de gladiadores, dos de ellas cerca del mismo Coliseo. Los emperadores solían contar, para los espectáculos de Roma con autentico ejercito de combatientes, reclutados de entre los prisioneros y también, por los condenados a muerte. (Vid.: http://javigutdc.blogspot.com.es/2011/11/el-lanista-y-la-escuela-de-gladiadores.html). Para consultar acerca de las formas cotidianas de vida romanas: ESPINÓS, J., MASIÀ, P., SÁNCHEZ, D. y VILAR, M.: Así vivían los romanos, Anaya, Madrid, 2003, págs. 4 y ss. y FERNÁNDEZ VEGA, P.A.: La casa romana, AKAL, Madrid, passim.
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destino e, incluso de las dependencias en las que se encontraban. En ocasiones se convertían en los propios lanistas, como he indicado más arriba, pero en otras se limitaban a acabar su existencia de la forma más cómoda posible. Incluso se les mantenían los privilegios de la alimentación y los cuidados que se prestaban a sus antiguos compañeros de arena10. Finalmente, en lo que respecta a los medios de financiación de dichas Casas de Gladiadores, el coste para subvenir a sus necesidades era muy elevado, como se deduce de la indumentaria y de toda la parafernalia en la que se veía envuelta esta actividad. Así, a los gastos corrientes que toda domus romana solía tener —alimentación, limpieza, estado de conservación— se añadían los relativos al equipo11 de los gladiadores y al pago de los servicios que prestaban las personas encargadas de su cuidado y de su mejor estado de salud. Por todo ello, los lanistas propietarios de dichas propiedades o los ricos terratenientes que las poseían debían disponer de una fortuna y unos ingresos considerables —principalmente corrientes y estables, no ocasionales derivados de premios en las competiciones— ya que, de otro modo, no hubiese sido posible que mantuviesen el nivel de vida. En definitiva, dicho montante de ingresos debía provenir de una posición media-alta en la sociedad romana —ya fuese en la propia Roma o en provincias— con lo que puedo colegir que el número de Casas de Gladiadores no era muy elevado ante la creciente concentra-
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Gracias al estudio que ha llevado a cabo un grupo de arqueólogos austríacos en Éfeso (Turquía), al analizar los huesos de un cementerio de gladiadores se sabe que su dieta se basaba sobre todo en legumbres y cereales, lo que les daba una gran corpulencia. Diferentes relatos encontrados en textos antiguos apuntaban ya a que estos luchadores se alimentaban muy bien y se sometían a un régimen especial para acumular mucho peso. (Vid.: http://www.abc.es/cultura/20140331/ abci-vivian-gladiadores-unos-prisioneros-201403311005.html). En el equipo existían numerosas modalidades de cascos, espadas, tridentes, lanzas, panoplias —armadura completa—, grebas —pieza similar a una espinillera que cubría la pierna desde la rodilla al pie— y manicae —protección que se disponía en el brazo que portaba la espada—, y cada luchador tenía su estilo propio. De su elección y de la suerte dependía en buena medida que saliese o no victorioso de la contienda. El objetivo de la vestimenta y los pertrechos era evitar heridas que les impidiesen seguir luchando y conseguir la derrota del rival, fuese otro hombre, fuese una fiera. (Vid.: http://arquehistoria.com/historiasgladiadores-romanos-33).