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8 COLECCIÓN CINE Y DERECHO

La Caza se centra en un caso penal, unos supuestos abusos sobre una niña pequeña en un pueblo de Dinamarca que nunca ocurrieron. Todo parte de la denuncia de unos hechos inventados, que acaba convirtiéndose en una verdad social con efectos devastadores sobre la vida del protagonista, Lucas, un maestro de escuela.

LA CAZA

La maestría del director y los actores construye una fábula sobre la importancia de la verdad, y también sobre la fragilidad de los vínculos humanos más íntimos, sobre la vulnerabilidad de cualquiera a la mentira, sobre la fuerza de la mentira. Y, por tanto, es un aviso de la necesidad de reforzarnos como sociedad en la garantía de los principios conformadores del derecho, en especial la presunción de inocencia.

LA CAZA. EL DESPERTAR DE LA SERPIENTE

EL DESPERTAR DE LA SERPIENTE

Quico Tomás y Valiente Es periodista y autor de varios libros de crónicas judiciales. Una de las áreas en las que más ha trabajado como informador ha sido, precisamente, la de tribunales. Desde su experiencia en el ámbito de la comunicación, como periodista y también como consultor, analiza esta película en la que encuentra una profecía: la mentira que recorre el argumento de La Caza y sus inquietantes efectos componen una alegoría, una advertencia contra las verdades alternativas del populismo y contra su impulso destructor de los principios del Estado de Derecho.

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LA CAZA El despertar de la serpiente


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Javier de Lucas Martín

Ana Cañizares Laso

Víctor Moreno Catena

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Marta Lorente Sariñena

Ruth Zimmerling

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


Quico Tomás y Valiente

LA CAZA El despertar de la serpiente

CINE Y DERECHO

tirant lo blanch Valencia, 2021


Copyright ® 2021 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

Codirectores:

Javier de Lucas

Catedrático de Filosofía del Derecho

Fernando Flores

Profesor Titular de Derecho Constitucional

© Quico Tomás y Valiente

©

TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1378-996-5 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor lea, en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


A la memoria de mi madre, Carmen Lanuza Sanchis.


Índice 1 Presentación

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2 Ficha técnica y sinopsis

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3 La película

19

La película desde el punto de vista de su director

22

La película desde mi punto de vista

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4 El despertar de la serpiente

29

La igualdad

31

Estalla el incendio

34

La opinión y la Justicia

36

La opinión y la masa

39

El populismo penal

42

La élite y los derechos fundamentales

47

La culpa y la inocencia

55

5 La posverdad

59

La prueba

60

La posverdad social

66

El pensamiento posmoderno

71

Luces y sombras

75

Belcebú en la red

77

Crisis del periodismo

85

Lucas frente a todos

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10

6 Una noche en Copenhague

93

7 La profecía auto-cumplida

99

Klara: caso clínico

102

Los hechos

104

¿Es real la realidad?

107

La realidad inventada

110

La construcción de la amenaza

115

El derecho penal del enemigo

118

Penas y delitos

121

8 Un disparo de advertencia

125

9 Bibliografía

127

Índice


1

Presentación

La Caza (2012) es un drama inquietante. Cuestiona la seguridad que creemos obtener de nuestros vínculos sociales planteando una situación tan creíble para el espectador como kafkiana para el protagonista: una acusación de abusos sexuales, sin base real alguna, dirigida contra un maestro de provincias en la pequeña población danesa en la que ejerce y en la que se ha criado. He querido hacer una lectura muy libre de la película. Interpreto lo que no es más que un relato, que deja abiertas gran parte de las cuestiones que plantea, como una advertencia de la amenaza representada por el populismo político y penal. También como una invitación a reflexionar sobre la verdad y la mentira. Soy consciente de que la mía es una interpretación completamente personal de la película, lo que habla bien de la obra, ya que es capaz de inspirar ideas que no estaban, creo, en la mente del director o del equipo que trabajó con él cuando la crearon. La idea del cineasta danés Thomas Vinterberg, probablemente, no es tan elaborada como pretendo desarrollar en este texto, entre otras cosas porque no podría serlo y funcionar con fluidez dramática, como lo hace, siempre desde esa fría intensidad emocional tan nórdica. Según ha explicado el propio director y guionista, su intención con esta película era explorar qué sucede en una pequeña comunidad cuando plantas una semilla maligna, qué sucede en un lugar luminoso de gentes de buen corazón cuando se va extendiendo la oscuridad. Y también cómo el amor, el afecto entre personas que tienen un pasado común, puede transformarse fácilmente en miedo y finalmente en odio.


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Ficha técnica y sinopsis

Título original: Jagten (The Hunt) Año: Duración: País: Dirección: Thomas Vinterberg Guión: Thomas Vinterberg Música: Nikolaj Egelund Fotografía: Charlotte Bruus Chistensen Reparto: Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Annika Wedderkopp, Alexandra Rapaport, Anne Louise Hassing, Lars Ranthe, Lasse Fogelstrøm, Susse Wold, Ole Dupont, Sebastian Bull Sarning Productora: Zentropa Productions Género: Drama

Sinopsis La película comienza en noviembre, con una escena campestre cuyo tono alegre en nada permite adivinar el desarrollo posterior de la historia. Un grupo de amigos bromea junto a un lago. Cantan, se abrazan, beben, comen. Pronto conocemos a Lucas, un maestro de niños de corta edad que atraviesa una etapa difícil tras su reciente divorcio y un despido. Trata de rehacer su vida sin dejar el pueblo en el que nació, donde vive su


hijo adolescente, que quiere trasladarse a su casa, y sus amigos de la infancia, con quienes comparte la afición de la caza del venado. Klara (Annika Wedderkopp), la hija de Theo (Thomas Bo Larsen), uno de sus amigos de la infancia, se siente algo abandonada por sus padres, que mantienen frecuentes discusiones y, a pesar de su corta edad, unos seis años, desarrolla una cierta fijación hacia Lucas. Una concatenación de circunstancias, como el hecho de que el hermano de Klara muestre a ésta una imagen pornográfica; o que la niña bese en la boca al maestro, quien orienta ese afecto hacia sus padres en lo que Klara interpreta como un gesto de rechazo, llevan a la niña a contar inopinadamente a la directora del colegio que Lucas “tiene una colita que mira hacia arriba”. Se produce entonces un forzado diálogo con la niña por parte de la directora del colegio (Grete): “¿Ha pasado algo?”, es la pregunta capciosa que la mujer dirige a Klara, que en realidad no ha formulado acusación alguna. Poco más tarde, la misma Grete (Susse Wold) y un obtuso funcionario, tan ciego como seguro de sí, dirigen un interrogatorio absolutamente orientado a obtener una respuesta acusatoria por parte de la niña. La denuncia solo está en la mente de los adultos, aunque no se adivina tanto un perjuicio contra Lucas como una tendencia a aceptar el mal como la opción más creíble. “Tienes que portarte bien y contarme”, le dicen a Klara, que está sola con ellos y solo acierta a responder: “no te conté nada”. Se suceden entonces las preguntas inductoras de una sola respuesta posible, hasta que la niña acaba asintiendo, quizá con la esperanza de resolver una situación a todas luces muy tensa para ella (y para todos, en realidad). Sobre esta base la directora del colegio da por hecho que los abusos han sucedido, llevada tal vez por emociones que el espectador intuye (como la culpa, o tal vez los prejuicios o el miedo hacia los hombres y el sexo). La directora comunica el hecho, primero a la madre de la niña y luego al resto de padres, con lo que desata la tormenta. El eco llega pronto al hijo de Lucas, Marcus (Lasse Fogelstrøm). El virus de la

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insidia se extiende aún más: la primera reacción de la novia de Lucas es la incredulidad; poco tiempo más tarde, ella misma duda de él. Y, de este modo, la indefensión es cada vez mayor para Lucas; es expulsado de la escuela con violencia, sin oportunidad de pedir explicaciones. Es insultado por Theo, golpeado, porque él mismo está contaminado por la insidia. “Los niños no mienten”, dicen todos una y otra vez. Suficiente prueba de cargo… pero Klara también ha dicho, por ejemplo a su madre, que ”él no hizo nada, fui yo, dije una tontería”. Esa verdad nadie la cree y por eso se extiende el sufrimiento absurdo entre quienes quieren a la niña y el odio hacia Lucas. Un plano abierto del bosque permite al director pasar página: diciembre. En la siguiente escena Lucas confiesa a un lloroso Marcus que ahora todos los niños le acusan, le han despedido y el asunto está en manos de la Policía. Le visita entonces el único amigo leal, Bruun (Lars Ranthe). Él será una figura de contraste con el resto de los amigos, el único en confiar en un proceso justo y el único apoyo también para Marcus, su ahijado. El joven acaba por ser también humillado y golpeado en el pueblo, e incluso por los amigos de su padre. “No queremos que vengáis a comprar ninguno de los dos aquí”, le dicen en el Supermercado. La Policía detiene a Lucas y le lleva ante el juez. Marcus se refugia en casa de Ruun: “ahora solo nos queda esperar. Nos llamarán mañana por la mañana y saldremos de dudas”, le dice Ruun, cuyo padre, abogado, está ayudando a Lucas. Ruun es más rico y más culto que el resto de la pandilla de amigos que incluye a Lucas y a Theo, entre otros. Finalmente, el juez resuelve archivando el caso. Los testimonios de los niños no son creíbles, sus relatos son inconsistentes y no hay ningún indicio real contra Lucas. Pero pronto el espectador, junto al protagonista, advierte que nada ha terminado aún. Un sordo zumbido (quizás el único efecto del filme) acompañando a un nuevo plano del bosque,

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anuncia el arranque del desenlace. Una vez libre, Lucas mira en torno suyo con desconfianza durante un instante, a las puertas de su casa. La música que se oye dentro de la cocina de Lucas, mientras cocina en compañía de Marcus, acoge al espectador en la siguiente escena, que se ve pronto interrumpida por el choque de una piedra contra la ventana de la vivienda. Fanni, la perra de Lucas, aparece ahorcada en un saco frente a la casa. Al día siguiente Ruun acude en ayuda de Lucas. Éste, que entierra a la perra en el jardín de su casa a pesar de que cae una fuerte tormenta, le pide, le ordena que le deje solo. Y solo se enfrentará a los acosadores que en el pueblo le humillan y golpean hasta que él mismo acaba respondiendo a la agresión. Theo ve salir herido a su amigo del supermercado y empieza a tomar conciencia de la realidad. La escena en la que el drama se resuelve sucede en una misa navideña: esa Nochebuena Lucas acude a la iglesia del pueblo, donde se reúnen gran parte de las familias con las que ha convivido toda su vida. El momento de la verdad (literalmente) se produce en esa misa a la que acude desafiando el estado de opinión que le ha convertido en un animal, en una presa. La mirada que dirige a Theo es una de las imágenes más destacables de la película. Fija sus pupilas en los ojos de su amigo y le espeta, después de golpearle: “¿Quieres decirme algo? Te está escuchando el pueblo entero. Mírame a los ojos. ¿Qué ves? Nada. No hay nada. Dejadme en paz”. Se produce entonces una revelación en la mente de Theo. Esa noche acude al dormitorio de Klara y habla con ella: “fue una tontería lo que dije. Él no me hizo nada”, vuelve a explicar la niña. Inmediatamente Theo visita a Lucas, aun en contra del criterio de Agnes (Anne Louise Hassing), su mujer y madre de la niña. Es la señal de que todo ha terminado pero, en realidad, es tarde. En octubre, después del transcurso de un año, la película visita de nuevo a los habitantes del pueblo danés: otra vez el bosque acoge al grupo de amigos, que se dispone a celebrar, en la casa de Ruun, el rito de iniciación de Marcus a la edad adulta (los hombres se convierten 16

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en niños). El joven acaba de recibir su licencia de caza y un rifle, regalo de su padre. El espectador siente la incomodidad que produce esa falsa normalidad que sigue ocultando, ahora más que nunca, la mezquindad, la insidia, la violencia. Y poco tiempo después Lucas, que no muestra rencor hacia nadie, tampoco hacia Klara, recibe un disparo de advertencia que impacta cerca de su cabeza, en un tronco cercano, mientras está de caza.

Premios 2012: Festival de Cannes: Seleccionada para competir. Mejor actor (Mads Mikkelsen). 2012: Premios del Cine Europeo: Mejor guión. Obtuvo cinco nominaciones, incluyendo a la mejor película. 2012: Premios BAFTA: Nominada a mejor película en habla no inglesa. 2012: British Independent Film Awards (BIFA): Mejor película internacional independiente. 2013: Oscars: Nominada a mejor película de habla no inglesa. 2013: Globos de Oro: Nominada a mejor película extranjera. 2013: Premios Goya: Nominada a Mejor película europea.

La caza

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La película

Thomas Vinterberg, el director de Jatgen o La Caza (2012), es uno de los firmantes del Manifiesto Dogma 951, junto a Lars Von Trier. Tres décadas antes de los mandamientos de aquel Dogma de 1995, La Nouvelle Vague, su fuente de inspiración, creaba películas llenas de vitalidad. Su libertad creativa era tal vez menos iconoclasta que la pretendida en aquel manifiesto. Aquella naturalidad francesa está presente en La Caza. Esta película, por otra parte, es mucho menos radical en su propuesta estética que La Celebración (1998), título de Vinterberg de referencia en el movimiento Dogma. Por lo que se refiere al citado movimiento Dogma 95, es probable que hoy, veinticinco años más tarde de la firma de su manifiesto fundacional, quede poco de él, más allá del impulso que propinó al cine danés, un impulso que se vio favorecido por el apoyo público, como sucediera con el cine francés que dio a luz a la Nouvelle Vague y otros movimientos afines en los tiempos de André Malraux como ministro del general De Gaulle. El cine danés, y esto lo ha reconocido Vinterberg, ha recibido un importante apoyo público, tanto de su país como de la Unión Europea. Y, como sabemos, Dogma 95 intentó hacer uso de ese apoyo económico público para oponerse al aspecto más industrial y comercial del cine, al igual que sus predecesores del Neorrealismo italiano o la Nouvelle Vague. Sus logros, como también sabemos, fueron harto inferiores a los alcanzados por Vittorio de Sica en Ladrón de bicicletas, Francois Truffau en Los cuatrocientos golpes

1 En 1995 se cumplía el centenario del cine si tomamos como referencia la fecha de la primera proyección de los hermanos Lumière, en marzo de 1895.


o Jean Luc Godard en A Boute souffle, por citar algunos. En todo caso, una de las cintas de Dogma 95 que mayor reconocimiento recibió y que mejor ha perdurado es la citada obra de Vinterberg, La Celebración (que recaudó en Dinamarca más dinero que su coetánea Titanic)2. Precisamente, el cineasta ha reconocido en numerosas ocasiones que el éxito alcanzado por una película pensada para alzarse contra las convenciones acabó desbordándole, una de las razones por las que se desentendió del movimiento del que fue cofundador. Algunos defienden que Dogma 95 fue, por encima de cualquier otra cosa, una propuesta de marketing; otros lo conciben como el origen de un movimiento internacional, cuyas señas de identidad serían tan amplias que en él cabría una extensísima lista de películas caracterizadas únicamente por el regreso a lo básico desde las tecnologías digitales más sofisticadas. Digamos al menos que el movimiento defendió un cierto estilo compartido y algunas ideas coincidentes, en cierta medida, con la frescura de la Nouvelle Vague: eliminar efectos de sonido, digitales y ópticos, por ejemplo, del mismo modo en que la nueva ola propuso un cine rodado de manera espontánea en exteriores (en contraposición a los estudios de Hollywood). Más allá de esa frescura creativa, hay poco de la nueva ola francesa en Dogma 95, posiblemente, como hay poco de Dogma 95 en Jatgen. La Caza no es una película que destile ninguna clase de improvisación, no hay personas anónimas filmadas en la calle, no cansa al espectador con artificios pretendidamente originales. Pero como en muchas otras películas, sí hay rastro de la revolución del cine de los 50 en La Caza, sí comparte con el movimiento nórdico, y con tantos otros filmes, una voluntad de escapar de la manipulación de las emociones del espec-

2 Según Manuel J. Lombardo en El Sueño Audiovisual. HIMMA – Sevilla / Universidad de Sevilla. 20

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