Skip to main content

1_9788491905066

Page 1

Agustín E. Casagrande

GOBIERNO DE JUSTICIA, PODER DE POLICÍA La construcción oeconómica del orden social en Buenos Aires (1776-1829)

historia del derecho en América Latina


DIRECTOR DE LA COLECCIÓN Pablo Mijangos y González CIDE, México Consejo editorial Alejandro Agüero

Universidad Nacional de Córdoba, Argentina

Mario Alberto Cajas

Universidad ICESI, Colombia

José Ramón Cossío

El Colegio Nacional, México

Tamar Herzog

Harvard University, Estados Unidos

Timothy M. James

University of South Carolina at Beaufort, Estados Unidos

Andrés Lira

El Colegio de México, México

José Reinaldo de Lima Lopes Universidad de Sao Paulo, Brasil

Marta Lorente

Universidad Autónoma de Madrid, España

Bianca Premo

Florida International University, Estados Unidos

Carlos Ramos

Tribunal Constitucional de Perú, Perú

Elisa Speckman UNAM, México

Víctor Uribe-Urán

Florida International University, Estados Unidos


GOBIERNO DE JUSTICIA, PODER DE POLICร A La construcciรณn oeconรณmica del orden social en Buenos Aires (1776-1829)


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Javier de Lucas Martín

Ana Cañizares Laso

Víctor Moreno Catena

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


GOBIERNO DE JUSTICIA, PODER DE POLICÍA La construcción oeconómica del orden social en Buenos Aires (1776-1829)

Agustín E. Casagrande

Valencia, 2019


Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Esta obra fue dictaminada por pares académicos

HISTORIA DEL DERECHO EN AMÉRICA LATINA Director:

Pablo Mijangos y González

© Agustín E. Casagrande

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9190-506-6 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-deempresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Los historiadores nos asomamos a mundos extraños, lejanos no en el espacio, pero sí en el tiempo. Conocemos de ellos testimonios fragmentarios, y solemos estimar que sabemos lo suficiente para entenderlos. Pero ¿cómo podemos de verdad valorar la potencialidad de nuestros instrumentos de acceso, de nuestros términos, de nuestros conceptos, de nuestros métodos? Jesús Vallejo, Ejemplo del catalogador riguroso


Índice PRÓLOGO................................................................................................................. 11

Jurisdicción y Oeconómica Antropología jurídica de la justicia y el gobierno 1776-1806

1. 2. 3. 4. 5. 6.

1. 2. 3. 4.

Capítulo I Como jueces y padres: El lenguaje institucional de la Buenos Aires colonial Preliminares de lenguajes, tradiciones e instituciones..................................... 29 El poder jurisdiccional: la justicia como fin y como medio............................. 32 Potestad Oeconómica, entre la casa y el regimiento........................................ 35 La ciudad, los vecindarios, los oficios: tierra y derecho local.......................... 40 Nuevos oficios y nuevas racionalidades: Una «jurisdicción oeconómica» en Buenos Aires........................................................................................................ 44 Entre gobierno y justicia: particularidades del espacio Bonaerense............... 50 Capítulo II Orden, pecado y delito: entre la tutela y la justicia Delito, Pecado y quietud pública....................................................................... 55 Antropología jurídica de la vagancia................................................................. 56 Los Bandos y las Ordenanzas: la quietud y la policía....................................... 66 Oficiales, vecinos y transgresores: pecados públicos, proceso y acción sumarial............................................................................................................... 72 Capítulo III Prevenir y castigar: un gobierno de la justicia

1. 2. 3. 4.

Entre justicia y gobierno: lo social, lo procesal................................................. 81 Disciplina oeconómica y proceso criminal........................................................ 83 El recurso extrajudicial como protección jurisdiccional.................................. 90 ¿Un proceso policial? Las herramientas de la «praeventio periculorum»...... 96

Justicia y Policía Instituciones para gobernar en tiempos de Guerra 1806-1820

1. 2. 3. 4. 5.

Capítulo IV Potestad oeconómica y poder de policía en tiempos de Guerra Guerra, militarización y provisionalidad........................................................... 105 Jurisdicción Militar: entre la oeconomía y la reglamentación......................... 107 El desorden de la guerra y las comisiones especiales....................................... 116 La Policía: construyendo un poder político desde la tradición jurídica......... 119 Gobernadores y Policía, razones oeconómicas en tiempos de crisis............... 124


10

Índice

1. 2. 3. 4. 5.

Capítulo V Desertores y malentretenidos: policía, guerra y trabajo La ociosidad y la guerra: entre política y oeconómica..................................... 129 Vagabundos y desertores: el llamado de la patria (1810-1815)........................ 131 La circulación del enemigo: El peligro de los «vagos europeos».................... 138 De peones y papeletas: entre el conchabo y la Patria (1815-1820).................. 144 Vagos, desertores y forajidos: guerra y seguridad............................................. 148

1. 2. 3. 4. 5.

Capítulo VI Patrullas, policías y vecinos: Gobierno y comunidad Gobierno policial y «justicia» negociada........................................................... 153 Levas, ociosidad y vagancia: Razón oeconómica y negociación jurisdiccional..... 154 Vecinos, alcaldes y partidas: autoridad y violencia............................................ 162 La jurisdicción militar, la deserción y la vagancia............................................. 171 Celo, vigilancia, y «vivez»: adjetivos de la praxis oeconómica.......................... 175

Policía y Economía (política) Paz, orden y trabajo en contextos reformistas 1821-1829 Capítulo VII Justicia y Policía en tiempos de paz: La reforma rivadaviana 1. 2. 3. 4.

Gobierno y Policía en el nuevo contexto provincial......................................... 181 Asegurar el gobierno, proteger la propiedad: el repliegue militar................. 183 Del fuero militar a la administración de «justicia»........................................... 191 Jueces de paz y policías: Historia de des-encuentros........................................ 202

Capítulo VIII Economía Política y Policía: el giro productivo 1. Legislación, economía y policía: el proyecto jurídico...................................... 207 2. Ocio y delito en la era de la prosperidad.......................................................... 215 3. La ociosidad, el orden «económico» y la policía.............................................. 226

1. 2. 3. 4. 5. 6.

Capítulo IX Estancia y policía: la construcción del orden oeconómico Los discursos, las instituciones, la praxis........................................................... 229 La Policía en la ciudad: prevención, circulación y disposición........................ 230 Policiar la campaña: la estructura del poder doméstico local......................... 237 El procedimiento de vagancia en la campaña: del juicio a la papeleta........... 247 Papeleta de conchabo y poder doméstico: un orden oeconómico................. 252 Potestad Doméstica y gobierno de la campaña: ¿familiarización de la política?... 254

CONCLUSIONES...................................................................................................... 257 BIBLIOGRAFÍA......................................................................................................... 262


Prólogo Todo texto posee una relación con el espíritu de la época en la cual es escrito. La consciencia de lo que allí se postula, sin embargo, nunca puede ser totalmente alcanzada por el escritor, quien sabe que, en términos de lenguaje, siempre existe un excedente de sentido que supera sus intenciones. No obstante, algunas pistas del momento teórico que enmarca a una obra, especialmente si se habla de historia, puede develar las preocupaciones que motivaron la intervención narrativa. En el caso de este texto, el título mismo condensa en sus palabras un momento particular de las ciencias sociales y la historia del derecho, las cuales condicionan muchas de las preguntas que guiaron su escritura. Vale, entonces, volver sobre el mismo para recomponer ese cuadro literario que operó como índice y productor de lo decible1.

1. La oeconómica como síntoma de época En primer término, aparece la cuestión oeconómica. Pese a su colocación como subtítulo, dicha voz resulta determinante no sólo del objeto de análisis sino también de una preocupación contemporánea. Este concepto que fuera sucesivamente tematizado por una larga tradición de estudios, que va desde las investigaciones de historia conceptual alemana en los años 50´ del siglo XX hasta la historia jurídica de la década del 70´, ha reaparecido, en la actualidad, vinculado a la reflexión sobre la gubernamentalidad. Del denso debate intelectual, dos obras extensamente conocidas devienen indicadores suficientes de un estado del arte que excede al campo ius-historiográfico y que evidencian el clima de época de la Argentina en la segunda década del siglo XXI: El reino y la Gloria de Giorgio Agamben y Seguridad, Territorio y Población de Michel Foucault. El primero de estos trabajos es la puerta de ingreso a la larga historia del concepto. Escribe Agamben: Oikonomía significa «administración de la casa». En el tratado aristotélico (o pseudoaristotélico) sobre la economía, se lee que la téchne oikonomiké se distingue de la política, como la casa (oikía) se distingue de la ciudad (pólis). La diferencia se

1

En efecto, esta recomposición es también necesaria puesto que el origen de este libro es una tesis de doctorado escrita en el año 2013, un contexto que no por reciente es menos diverso.


12

Prólogo confirma en la Política, donde el político y el rey, que pertenecen a la esfera de la pólis, se presentan como opuestos cualitativamente al oikonómos y al déspotes, que se refieren a la esfera de la casa y la familia2.

De este texto surge una primera oposición, cualitativa, entre economía y política que define no sólo espacios sino también una tensión epistémica entre el hacer y el saber. Señala Agamben que, a diferencia de la política, lo económico-doméstico es un paradigma «de gestión»; el mismo no posee un saber preciso, sino que, más bien, encierra un cierto modo de hacer que produce un orden3. Así, oeconómica, casa, despotes, gestión, techné vs. política, polis, Rey-político, gobierno, saber, configuran un primer nivel oposicional de indagación. Este es un buen comienzo para advertir sobre la carga semántica que condensan voces aparentemente inocuas del vocabulario contemporáneo. Efectivamente, la operación de extrañamiento que produce la indagación genealógica de la economía permite reconocer que, tras esa voz cristalina, operan sentidos profundos que configuran acciones basadas en una racionalidad doméstica. La lógica gestional que resulta tan cara al discurso actual, empieza a transparentarse exhibiendo un lejano principio de gobierno que se sintetiza en la figura del Pater, Despotes. De allí, una primera incomodidad que emerge frente al carácter cada vez más económico de la gramática política, lo cual posee consecuencias en las acciones institucionales y en la construcción de subjetividades contemporáneas. En efecto, la diferencia que se observa entre el momento genético, que implicaba una contraposición terminante entre la política y la oeconómica, y la actualidad, que describe su solapamiento constante, invita a inquirir sobre el proceso de construcción de un modo de gobierno político more doméstico. Este dato del presente abre una pregunta por las formas en que la doméstica traspuso el espacio de la casa-grande y logró penetrar y legitimarse-naturalizarse como razón política. Es decir, la mirada retrospectiva impone descentrar la casa, sin perder de vista su lógica, con el fin de observar esa progresiva «familiarización de lo político». Ahora bien, si esta génesis conceptual permite ingresar en un estudio antropológico de racionalidades, por otra parte, evidencia las debilidades de las taxonomías abstractas. Es preciso colocar la discusión en la historia.

2

3

G. Agamben. El Reino y la Gloria. Una genealogía teológica de la economía y del gobierno. Homo Sacer. II,2., Adriana Hidalgo Ed., Buenos Aires, 2017, p. 43. Ibidem, p. 44.


Prólogo

13

Frente a dicha abstracción Foucault sugiere una doble operación metodológica para pensar la relación entre la oeconómica y la política por la vía de la historia. La primera consiste en dislocar las historias particulares de las instituciones —de la «casa», de la «administración», de la «policía», de la «administración de justicia»— las cuales reifican el objeto a estudiar. La segunda operación es histórico-conceptual e implica desandar el concepto redondo de Estado, el cual funciona como un punto ciego del lenguaje jurídico-político contemporáneo, obturando funcionalmente la contradicción de lo político y lo oeconómico, sobre todo, porque sus derivas institucionales se encuentran en la base misma del fenómeno estatal4. Aquí la advertencia de Foucault: Se puede resituar el surgimiento del Estado como objetivo político fundamental dentro de una historia más general, la historia de la gubernamentalidad o, si se quiere, el campo de las prácticas del poder. Sé que hay quienes dicen que al hablar del poder no se hace otra cosa que desarrollar una ontología interna y circular de éste, pero señalo: quienes hablan del Estado, hacen la historia del Estado, de su desarrollo, de sus pretensiones, ¿no son ellos, precisamente, quienes despliegan una entidad a través de la historia y hacen la ontología de esa cosa que sería el Estado? ¿Y si el Estado no fuera más que una manera de gobernar? ¿Si no fuera otra cosa que un tipo de gubernamentalidad? Y de hecho, ¿qué pasaría si todas esas relaciones de poder que vemos formarse poco a poco a partir de procesos múltiples y muy diferentes entre sí y que poco a poco se coagulan y generan efectos, si esas prácticas de gobierno fueran precisamente el elemento sobre cuya base se constituyó el Estado?5

La problematización del concepto de Estado no sólo busca evitar un anacronismo. Es, más bien, la condición de posibilidad para desenterrar esas lógicas de gobierno que estructuraron la «constitución» del Leviatán y que su mitología neutralizadora vino a ocluir. Para salir de esa figuración, Foucault invierte la ecuación: «el Estado sólo es una peripecia del gobierno y éste no es un instrumento de aquél»6. Este giro radical implica la declaración de la contingencia estatal, lo cual permite su historización, dando lugar al reconocimiento de todas aquellas instituciones y discursos que operaron en su momento genético y que se hacen particularmente visibles en sus fases críticas. A partir de este gesto crítico emerge una serie de ventajas operacionales para abordar el despliegue de una disciplina de gobierno gestional, oeconó-

4

J.F. Schaub. «Sobre el concepto de estado», en Historia Contemporánea, 28, 2004. M. Foucault. Seguridad, territorio, población: Curso en el Collège de France: 1977-1978, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2006, p. 291. 6 Ibidem. 5


14

Prólogo

mica, en el ámbito político. Por un lado, en lugar de pensar a la casa-grande y, más tarde, a la policía y a la administración como espacios estancos, se hace visible una conjunción de racionalidades que se transmiten y se vinculan entre sí («se coagulan»). Así, la oeconómica y su modo de gobierno —es decir, las características que imprime a la relación entre mando y obediencia— dejan de ser un atributo exclusivo de la «casa-grande», permitiendo, en su lugar, observar cómo su lógica se transmite y se encarna en otras instituciones. Instituciones que no obstante haber sido formativas del fenómeno estatal, se presentan habitualmente como resultado de éste, subsumiéndolas bajo una pre-comprensión estatalista7. La temporalización de la historia del Estado a partir del siglo XVI importa describir ese conjunto de saberes que, en el presente, se ven ocluidos por un lenguaje que, habiendo naturalizado su sustancia diversa, los organizan en torno a un unívoco imaginario político. Descorrido el velo, entonces, reaparece esa disciplina oeconómica como un discurso estructurante que se refunde en la ciencia de la legislación, la policía, la economía (política), la estadística, etc. Una variedad de disciplinas que buscaban una disposición de las cosas, una gestión de la población, con una técnica de gobierno que no miraba tanto hacia la política sino hacia la «potencia» de ese nuevo constructo cultural llamado Estado8. Esta primera fase genética del Estado encuentra en la lógica de gobierno oeconómica un clivaje para desplegar tecnologías, las cuales eran acompañadas por diversos discursos de legitimación: metáforas de maquinarias y de cuerpos, pero antes también de padres y de «casas» bien gobernadas. Así, la oeconómica como disciplina y racionalidad sería productora del Estado, operando, previamente, y más allá del cuadro teórico-contractual que lo justificaba. Es que la legitimación del Estado estuvo, antes que nada, teoréticamente montada sobre la política a partir del nuevo imaginario del sujeto contractual. Decía Foucault en una obra contemporánea a su curso:

7

8

C. Garriga. «Orden Jurídico y poder político en el antiguo régimen», en Istor Revista de historia internacional, 16, 2004. La historia jurídica alemana es la que más se aproxima a explicar en detalle algunos de las propuestas de Foucault. Ver: M. Stolleis. Geschichte des öffentlichen Rechts in Deutschland, 1° Band, Reichspublizistik und Policeywissenschaft (1600-1800), München, Beck, 1988; H. Mohnhaupt. Historische Vergleichung im Bereich von Staat und Recht, Vittorio Klostermann, Frankfurt am Main, 2000; H. Klueting. Die Lehre von der Macht der Staaten. Das außenpolitische Machtproblem in der «politischen Wissenschaft» und in der praktischen Politik im 18. Jahrhundert, Duncker & Humbolt, Berlin, 1986.


Prólogo

15

La sociedad mercantil se habría representado como una asociación contractual de sujetos jurídicos aislados. Es posible. La teoría política de los siglos XVII y XVIII parece obedecer a menudo, en efecto, a este esquema. Pero no hay que olvidar que ha existido en la misma época una técnica para constituir efectivamente a los individuos como elementos correlativos de un poder y de un saber9.

Esta síntesis es ilustrativa de los efectos de sentido que componen el constitucionalismo y el estatalismo. El constitucionalismo sintetizaría ese momento imaginario —de subjetividad y de estatalidad (República en el lenguaje anglosajón transmitido a la Argentina)— con una temporalización progresiva que planteaba sus conceptos como puntos de llegada (Zielbegriffe). La subjetividad exaltada entre codificación, constitución y derecho político brindaban esa esperanza política. Sin embargo, esos sujetos ya habían sido atravesados por una configuración disciplinar. Para gobernar esa masa incierta y dislocada frente a los valores del proyecto jurídico-político liberal, se requería de un espacio formativo. Es decir, habría un locus institucional práctico, una suerte de techné, que no se correspondía con la gramática «republicana», pero que cumplía un rol determinado vinculado a la idea de orden y seguridad. Así, mucho antes de la progresiva ampliación del discurso subjetivo igualitario de la política, la razón oeconómica habría operado sigilosamente para realizar un orden deseado. Se volvería también un saber del poder, previo a los pactos constitucionales pero tan fundamental como ellos. Como el lector ya habrá advertido, bajo el paraguas teórico de la formación estatal-contractualista lo oeconómico se encuentra silenciado, pese a ser un material clave para la eficacia constitucional. Es decir, el constitucionalismo jugaría ese doble partido por el orden y la libertad, entre el progreso y el control que rara vez se tematiza en su integralidad. El efecto Foucault llega, entonces, también a la historia constitucional. Ésta se ve desbordada en su clásica relación de apego al texto que supone, en muchos casos, una dogmática retrospectiva desatendiendo el trabajo minucioso de determinadas instituciones políticas que modelaron su orden10. Claramente, se reconoce aquí la contradicción irresoluble y constitutiva entre texto-saber constitucional y praxis-techné de gobierno, entre lo decible políticamente y lo practicado oeconómicamente. Esto último, claro está, no implica que esta praxis no hubiese poseído una discursividad propia que

9

10

M. Foucault. Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión, Siglo XXI, Buenos Aires, 2002, p. 198. B. Clavero. El orden de los poderes. Historias Constituyentes de la Trinidad Constitucional, Trotta, Madrid, 2007, pp. 139-141.


16

Prólogo

fungiera como mecanismo de explicación y justificación institucional. Lo que se insinúa es que, si bien eran prácticas que poseían diversos discursos que las guiaban y que configuraban un saber fundamental para la construcción del poder, hay poca historia constitucional que vuelva sobre estas textualidades-prácticas o que, al menos, las consideren parte de esa experimentación político-social11. Llegado a este punto, la puerta de entrada a la política por la vía oeconómica permite repensar su relación constitutiva —y solapada— con el proyecto constitucional-estatal. Es decir, previa a la subjetivación del discurso constitucional se había tratado con una población sometida a una disciplina. Claro está, como se verá en este trabajo, que la disciplina rioplatense poco tenía de instituciones Estatales, aunque sí mucho de tensiones entre justicia y policía. En el espacio que deja este vacío literario y que se observa en la naturalización económica-gestional del presente se inscribe este texto.

2. Un efecto de extrañamiento: conceptos, lenguajes, tradiciones Una cuestión que se debate al interior de esta escritura es la pregunta por cómo recuperar a Foucault para luego, como quería Baudrillard, olvidarlo. Es que, sin filtros adecuados, la traslación de Foucault a Latinoamérica deviene problemática. Precisamente, la historicidad de la lógica de gobierno que estaba en la base de la estatalidad analizada en sus Cursos y libros funcionaba muy bien para la descripción de los dispositivos de control en los espacios europeos de los siglos XVII y XVIII (Francia pero, especialmente, Alemania). Sin embargo, y pese a los procesos de circulación de discursos en los siglos XVIII y XIX, esas formulaciones no resultan aptas para la descripción de la problemática del orden constitucional hispánico, mucho menos Rioplatense, el cual presenta una clara diferencia en la formación de su particular disciplina oeconómica-constituyente a la criolla. En este sentido cabe una aclaración que remite a la distancia entre el saber cameralístico y de la Polizeiwissenschaft alemana, la cual conformaría una conceptualidad nueva con respecto al mundo jurídico tradicional, y que luego mutaría hasta llegar al lenguaje administrativo liberal del presente. Como lo ha señalado Mannori, este estudio corresponde a una

11

Para la historiografía constitucional Rioplatense la excepción es A. Agüero. Castigar y perdonar cuando conviene a la República. La justicia penal de Córdoba del Tucumán, siglos XVII y XVIII, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2008.


Prólogo

17

proto-historia de la administración (podría decirse del Estado)12. Es en ese punto intermedio, de pasaje, donde se encuentra locus epistémico que le interesa a Foucault. Sin embargo, para el Rio de la Plata la contraposición es diversa y presenta una complejidad más radical. En primer lugar, porque la formación de una administración moderna sólo puede ser hallada hacia fines del siglo XIX y, sobre todo, en la primera mitad del XX, cuando el derecho administrativo comienza su consolidación. En el medio no hubo ni una ciencia cameral, ni una ciencia de policía, ni siquiera un derecho administrativo. Es decir, a diferencia de lo estudiado para Alemania y Francia, en el Rio de la Plata, hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX, la conformación de una praxis administrativa de gobierno —doméstica, oeconómica— se produciría con diversas herramientas procedentes de la concepción jurisdiccional del ius commune. De allí, que en este caso particular se esté más bien frente a lo que Mannori llama una prehistoria de la función administrativa13. Así, la salida de «el efecto Foucault» se logra a partir de posicionar la investigación en una historia que se ajuste al lenguaje de las fuentes, las cuales vehiculan un saber particular por demás ajeno al lenguaje contemporáneo. Allí, una doble influencia resulta fundamental. Por un lado, la historia conceptual y, por otro, la historia crítica del derecho, las cuales se hallan conectadas a partir de la recepción de la Verfassungsgeschichte de Otto Brunner, y ambas rastrean la cuestión oeconómica14. La historia conceptual busca

12

13

14

El ejemplo de esta formación teórica puede verse en la formación de la administración descripta en los seis tomos de la Deutsche Verwaltungsgeschichte, editada por K. Jeserich, H. Pohl, G-C. Von Unruh. Ver especialmente, el Tomo I de dicha colección publicada por la Deutsche Verlags-Anstalt, Stuttgart, 1983. L. Mannori. «Per una `preistoria´ della funzione amministrativa. Cultura giuridica e attività dei pubblici apparati nell´età del tardo diritto comune», en Quaderni Fiorentini per la storia del pensiero giuridico moderno, 19, 1990, p. 416. El gesto crítico de Brunner contra la conceptualidad liberal clásica estructurado en el concepto de Rechtsstaat y en la separación de Estado y sociedad, generaría toda una literatura que intenta pensar por fuera del «Estado» o más radicalmente «sin Estado» (ver O. Brunner. Land und Herrschaft. Grundfragen der territorialen Verfassungsgeschichte Österreichs im Mittelalter, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt, 1970). En el caso de la oeconómica ver su clásico trabajo sobre «la casa total o grande» (O. Brunner. «La “casa grande” y la “Oeconomica” de la vieja Europa», en Prismas revista de historia intelectual, 14, 2010). Las repercusiones en la historia del derecho pueden hallarse en las obras fundantes de crítica ius-histórica de P. Grossi. El orden jurídico medieval, ed. Marcial Pons, Madrid, 1996.; B. Clavero. Antídora. Antropología Católica de la Economía Moderna, ed. Giuffrè, Milán, 1991; B. Clavero. Tantas personas como estados. Por una antropología política de la historia europea, Ed. Tecnos, Madrid, 1986; A.M. Hespanha. Storia delle institutzioni politiche, ed. Jaca Book, Milano, 1993; A.M.


18

Prólogo

evidenciar los desplazamientos conceptuales que forman el lenguaje de la modernidad, permitiendo romper con la lectura sin filtros adecuados, y habilitando la traducción de ese lenguaje ajeno al lector, para encontrar allí las claves de aquello que lo inquieta pero que, a su vez, se le escapa por diverso. Por su parte, la historia crítica del derecho aumenta la apuesta destacando esa «discontinuidad» conceptual, pero también proponiendo una continuidad de racionalidades —veladas— en la formación de diversas instituciones políticas que se invisibilizan en la retórica moderna, principalmente, en el campo de la administración, la constitución y el sujeto/persona. En cuanto a la historia conceptual puede advertirse que no es sólo una herramienta metodológica, es más bien una posición epistémica que condiciona la escritura y que permite reconocer una discontinuidad radical entre el mundo antiguo y la conformación del moderno, cuyos conceptos condicionan el lenguaje contemporáneo. Precisamente, el título «gobierno de justicia, poder de policía» presenta un cuadro conceptual de tensión irresuelto entre la tradición jurídico-política y un proyecto jurídico moderno que se desplegaría —para el espacio Rioplatense— lentamente a lo largo del siglo XIX15. Ahora bien, ese umbral, que define horizontes pre-comprensivos diversos, sólo puede ser atendido en su cabal dimensión histórica si se suspende el lenguaje iusnaturalista, el cual somete a los lenguajes pasados a una traducción que traiciona más que lo que reconoce. Es que el concepto fundamental de Estado funciona como un punto ciego del lenguaje jurídico moderno, a tal punto que permite traficar instituciones del derecho público vigente a un período donde no sólo eran inconcebibles sino inexpresables. Ello, sobre todo, por el carácter omnicomprensivo que asume la ley, el contrato, el sujeto de derecho y la representación en la estructuración del sistema de derecho actual, el cual posee un efecto traumático que impide reconocer la

15

Hespanha. La Gracia del derecho: Economía de la Cultura en la Edad Moderna, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1993. En el caso de la historia conceptual alemana, no sólo aparece el Geschichtliche Grundbegriffe como monumento a la interrogación de los conceptos políticos de la modernidad, sino también variadas derivas de las cuales la escuela padovana resultó influencia central de esta reflexión (ver S. Chignola y G. Duso. Historia de los conceptos y filosofía política, Biblioteca Nueva, Madrid, 2009). P. Costa. Il progetto giuridico. Ricerche sulla giurisprudenza del liberalismo classico. Vol. I da Hobbes a Bentham, Giuffrè Editore, Milano, 1974. Sobre esta problemática se inscribe este texto a nivel de trabajo colectivo e institucional, mediante el proyecto PICT «Tradición Jurídica y discursividad política en el siglo XIX. La emergencia de una cultura estatal. Río de la Plata-Argentina 1808-1910», dirigido por Alejandro Agüero y desarrollado en el Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho (INHIDE).


Prólogo

19

alteridad —pasada y presente. De allí que también ocluya la posibilidad de hallar instituciones políticas pretéritas, precisamente por hallarse fundadas en otra cosmovisión: de la religión, la justicia, el casuismo y la costumbre. Para superar dicho valladar, la historia conceptual es una aliada de la historia del derecho, ya que permite ingresar al lenguaje de las fuentes para encontrar una conceptualidad oeconómica constituyente de la administración y la constitución, pero ajena radicalmente a la auto-fundamentación lingüística de dichas instituciones. De esta manera, se rompe con una historia constitucional-estatalista que, sin ejercer una discontinuidad entre su lenguaje y el de las fuentes, se esfuerza por articularse narrativamente a partir su propia tradición lingüística16. Este primer paso, que funciona como una vigilancia epistémica constante, habilita a indagar en esa clave tradicional que constituyó una particular forma de control social en Buenos Aires entre los siglos XVIII y XIX.

3. Justicia, Gobierno y Policía Si bien es cierto que la historiografía y las fuentes dan sobradas muestras de un avance del gobierno more oeconómico, es decir, de una administrativización de lo político durante los siglos XVIII-XIX, la explicación que reduce el fenómeno a una dinámica contradictoria entre discursos políticos —predicados—y prácticas de administración —clandestinas—, resultan insuficientes. Ello así, porque esa hipótesis supondría una falsa contradicción entre discursos y prácticas, como si estas últimas no hubiesen poseído, a su vez, discursos que las guiaban, las legitimaban y, en definitiva, las hacían posibles. De lo que se trata aquí, es más bien de lo contrario. Es decir, observar cómo «al interior» de un lenguaje jurídico todavía anclado en la tradición aristotélica de gobierno político —pero calibrado por la tradición católica— van generándose las operaciones necesarias para el despliegue de un gobierno cada vez más tutelar-doméstico, el cual —mucho tiempo después— quedará obturado bajo el lenguaje estatalista del derecho moderno. Así, corresponde volcarse sobre las tradiciones literarias jurídicas que fungían como zócalo de producción de un conjunto de saberes oeconómico-

16

Esta hipótesis implica una historia de aquello que constituye, aunque no sea reconocido como constituyente desde el discurso constitucional. Para una crítica radical a la narrativa constitucional y la negación de las bases oeconómicas ver: B. Clavero. Constitucionalismo colonial. Oeconomía de Europa, Constitución de Cádiz y más acá, UAM, Madrid, 2016, pp. 34-39.


20

Prólogo

administrativos. En este punto, aparece la influencia clave para este estudio que es la historia crítica del derecho. Esta última es determinante porque al suspender el concepto fundamental de Estado que incardina el discurso jurídico moderno, rompe con todos los presupuestos de una administración —pública— tal como se comprende en el presente. Pensar sin Estado, entonces, resitúa la pregunta en aquellos lenguajes que guiaban a los actores cuando no había ni burocracia, ni funcionarios, ni administración y mucho menos una persona jurídica estatal como sujeto de imputación de acciones. Aquí aparece, precisamente, un lenguaje sobre la justicia, la política y la potestad oeconómica previo a la narrativa iusnaturalista. Un lenguaje que responde a la tradición aristotélica en una versión católica. Tres textos componen la puerta de entrada a la indagación de las fuentes para la Buenos Aires de fin de siglo XVIII. El primero de ellos es de Carlos Garriga: «Gobierno y justicia: el gobierno de la justicia», el cual coloca la tensión oeconómica-política en las claves de la cultura jurisdiccional que dominaba el universo político de la Monarquía. Como ya se habrá observado desde el título mismo, el presente trabajo pretende dialogar explícitamente con dicho estudio, el cual compone un punto de partida teórico para efectuar un particular análisis de caso de la Buenos Aires colonial e independiente temprana. En el trabajo de Garriga se observa el rol tendencialmente expansivo de la oeconómica en un contexto lingüístico e institucional preciso, que determina su límite por una primacía de la justicia —como valor y como aparato institucional. De allí, que la potestad gubernativa, donde se incardina la oeconómica, se defina, siempre y de manera deficitaria, en relación con el poder de juzgar, género principal de gobierno político. La caracterización del modo oeconómico-gubernativo es sintomático de esa definición por defecto, y de allí su carácter «excepcionalista» en la concepción, «extrajudicial» en el procedimiento, «extraordinario» en lo constitucional —Verfassung. Esa estructuración extra-ordinem enfrentaría las limitaciones del «gobierno de la justicia», es decir, el control por el aparato y el valor de la justicia en Castilla e Indias. Esa localización se mesura en la contradicción iurisdictio vs. oeconómica, pero también destaca los límites de esa potencialidad gubernativa-administrativa de la Monarquía. Así, la oeconómica no puede sino pensarse en una tensión irresoluble con la justicia, y al interior de una cultura jurídica que la naturalizaba por teológica pero que también la limitaba por doméstica17.

17

B. Clavero. «Beati Dictum: derecho de linaje, economía de familia y cultura del orden», en Anuario de Historia del Derecho Español, 63-64, 1993-1994.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
1_9788491905066 by Editorial Tirant Lo Blanch - Issuu