FINES INFRAPOLÍTICOS De la razón, la representación y la narrativa española moderna
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
FINES INFRAPOLÍTICOS De la razón, la representación y la narrativa española moderna
PEDRO A. AGUILERA MELLADO University of Notre Dame du Lac
tirant humanidades Valencia, 2022
Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
“La presente obra ha sido sometida a la revisión de pares ciegos según el protocolo de publicación de la editorial a efectos de ofrecer el rigor y calidad correspondiente tanto en su contenido como en su forma, aplicándose los criterios específicos aprobados por la Comisión Nacional E 016 (BOE num. 286, de 26 de noviembre de 2016).”
© Pedro A. Aguilera Mellado
© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-19286-17-8 MAQUETA: Innovatext Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Responsabilidad infinita, desde entonces. Prohibido el reposo a cualquier forma de buena conciencia. Jacques Derrida
Índice Introducción ESCRITURA E HISPANISMO EN LA ÉPOCA SIN ÉPOCA DE LA DECONTENCIÓN I. ESCRITURA E HISPANISMO EN LA ÉPOCA SIN ÉPOCA DE LA DECONTENCIÓN......................................................................................................................................... 1. De la Lucha Hegemónica a la Posthegemonía............................................................. 2. De la Crisis o Interregnum a la Decontención............................................................
26 26 33
Capítulo 1 RAZÓN HELIOCÉNTRICA, RAZÓN INFRAPOLÍTICA I. RAZÓN HELIOCÉNTRICA MODERNA: GASPAR MELCHOR DE JOVELLANOS. II. FINES DEL HELIOCENTRISMO MODERNO................................................................ III. RAZÓN INFRAPOLÍTICA..................................................................................................
48 65 73
Capítulo 2 DEPRESENTACIÓN INFRAPOLÍTICA: LA DESTRUCCIÓN DE LA REPRESENTACIÓN MODERNA EN GOYA I. FINES DE LA REPRESENTACIÓN HISTORICISTA MODERNA: EL HELIOCENTRISMO DE VELÁZQUEZ.................................................................................................. II. LA DESTRUCCIÓN DE LA REPRESENTACIÓN MODERNA EN GOYA ............... 1. Fines/fin del Sujeto Moderno en la Imagen................................................................. 2. La Muerte de Dios en la Imagen Moderna.................................................................. 3. La Destrucción de la Imagen (Moral) del Mundo...................................................... 4. La desalegorización de la Imagen................................................................................. 5. La Destrucción del Marco y la Defiguración de la Imagen....................................... III. DEPRESENTACIÓN INFRAPOLÍTICA............................................................................ 1. Luz Infrapolítica.............................................................................................................. 2. Parergon: Exceso o Resto Visual................................................................................... 3. La Depresentación: Aneconomía e indecibilidad de la Imagen................................ 4. Existencia Singular, Popul-ismo sin Reserva............................................................... 5. Depresentación Infrapolítica.........................................................................................
83 93 95 101 105 109 111 115 115 119 123 126 130
Capítulo 3 ESCRITURA INFRAPOLÍTICA: DE LA PERSONA COMO FIN EN LA DESHEREDADA DE GALDÓS (1881) AL FIN DE LA PERSONA EN LECTURA FÁCIL DE CRISTINA MORALES (2018) I. LA PERSONA COMO FIN EN TRISTANA (1892) Y LA DESHEREDADA (1881) DE GALDÓS: ‘DE LA IMPORTANCIA DE NO HACER HISTORIA’..........................
139
10
Índice
1. La búsqueda de la identidad personal como caída heliopolítica: Tristana (1892). 2. La persona como fin en La desheredada de Galdós (1881): ‘De la importancia de no hacer historia’............................................................................................................. II. LECTURA FÁCIL (2018) DE CRISTINA MORALES, O EL FINAL DEL FIN LITERARIO DE LA PERSONA..................................................................................................... 1. El “Procedimiento Lectura Fácil” como Demetaforización...................................... 2. A-rretoricismo del Lenguaje.......................................................................................... 3. La Im-posible Escritura a-personal de ‘Lectura Fácil’................................................ III. ESCRITURA INFRAPOLÍTICA O ∃/E..............................................................................
139 146 158 161 165 170 182
Capítulo 4 FINES INFRAPOLÍTICOS DE LOS FINES MODERNOS: CINE INFRAPOLÍTICO TRAS EL TRABAJO, O A QUIEN LE PERTENECE EL MUNDO DE ELISA CEPEDAL (2019), E IM-POSIBLE HERENCIA INFRAPOLÍTICA DEL 15-M
I.FINES MODERNOS I: CINE INFRAPOLÍTICO TRAS EL CINE POLÍTICO. NOTAS SOBRE EL TRABAJO O A QUIEN LE PERTENECE EL MUNDO DE ELISA CEPEDAL (2019).............................................................................................................................. 1. Herencia y “mirada fría” en el cine............................................................................... 2. ‘Un Cine Non Reconciliáu’............................................................................................ 3. Una Breve Nota sobre el Postrabajo como ‘inmanencia temporal’ de la decontención.................................................................................................................................... 4. Cine Infrapolítico tras el Cine Político......................................................................... II. FINES MODERNOS II: IM-POSIBLE HERENCIA DEL 15-M, IM-POSIBLE POSTHEGEMONÍA...................................................................................................................... 1. La Im-posible Herencia del 15-M................................................................................. 2. Im-posible Posthegemonía............................................................................................ III. FINES INFRAPOLÍTICOS EXISTENCIA................................................................
EPÍLOGO “HISPANISMO (IM-)POSIBLE,” O EL SEGUNDO GIRO DE LOS ESTUDIOS IBÉRICOS.............................................................................................................. AGRADECIMIENTOS......................................................................................................... BIBLIOGRAFÍA.....................................................................................................................
197 205 210 217 221 226 226 232 238
243 263 265
A Kate, Bach y al pequeño Leo: esa pequeña tribu que vamos cultivando.
Introducción
ESCRITURA E HISPANISMO EN LA ÉPOCA SIN ÉPOCA DE LA DECONTENCIÓN La literatura se parece mucho a las peleas de samuráis, pero un samurái no pelea contra un samurái: pelea contra un monstruo. Generalmente sabe, además, que va a ser derrotado. Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura. Roberto Bolaño.
En las conclusiones a su trabajo Global Capitalism and the Crisis of Humanity (Capitalismo Global y Crisis de la Humanidad) publicado en 2014, el sociólogo William Robinson contemplaba tres respuestas a las devastadoras consecuencias civilizatorias tras la Segunda Gran Recesión global iniciada en 2008. Las tres respuestas de Robinson eran: 1) un reformismo que re-estabilizara el sistema y las instituciones; 2) resistencia popular desde abajo y; 3) el fascismo global del siglo XXI. Reconstruyo brevemente las propias palabras de Robinson para cada una de las respuestas, o supuestas salidas, a la crisis de entonces: 1. El reformismo institucional, es decir; “un reformismo desde arriba que persigue estabilizar el sistema, o salvar al sistema de sí mismo y de respuestas más radicales desde abajo. Buena parte de las élites globales respondieron al colapso de 2008, e incluso ya antes, apostando por un neo-keynesianismo” (Robinson 159).1 Este reformismo de gobiernos e instituciones, conservadores o progresistas, consistía, como es conocido, en regular el mercado global aumentando la “gobernanza,” incluyendo impuestos como la tasa Tobin para las transacciones financieras y aprobando multimillonarias inversiones con deuda pública estatal que mantuvieran vivos a cajas de ahorros y bancos transnacionales privados en estado de contracción o bancarrota terminal.2 1
2
En el original: “A reformism from above aiming at stabilizing the system, or saving the system from itself and from more radical responses from below. Many global elites responded to the collapse in 2008, and, even before, by pushing for a neo-Keynesianism” (Robinson 159). Todas las traducciones del presente libro son mías a menos que se indique lo contrario. Los denominados rescates bancarios “no iban a costar un Euro al contribuyente,” como afirmaba el Ministro de Economía del Gobierno de España en 2012. Una década después sabemos que no fue
14
Pedro A. Aguilera Mellado
2. La resistencia popular desde abajo: Robinson se refiere aquí a los diferentes movimientos globales de ocupación callejera y protesta popular surgidos con diferentes intensidades en numerosos lugares del planeta; desde las primaveras árabes a EEUU, o al 15-M en España (la PAH, etc.) y los subsiguientes movimientos municipalistas. Fuerzas populares globales que permitían a Robinson hablar de “un movimiento de justicia global,” “el cual no es mera retórica, pues las fuerzas de resistencia y contrahegemónicas de todo el mundo están muy al tanto, y de mundo nunca visto antes, de que las luchas locales de resistencia y los proyectos alternativos cobran sentido en el contexto y en relación a luchas y proyectos transnacionales” (Robinson 161).3 En 2014, para Robinson, “la vida resurgente, radical, y las fuerzas anticapitalistas a escala global han situado de nuevo el socialismo en la agenda política mundial” (161).4 Y en tercer lugar, y ciertamente en reacción a estos dos primeros puntos; 3. El fascismo global del Siglo XXI: Al que Robinson define como, “la necesidad de los grupos dominantes por todo el mundo de asegurar la extensión del control social masivo de los excedentes poblacionales y las fuerzas rebeldes desde abajo (...)” (163).5 Entre sus ejemplos, recordemos hablando en 2014, Robinson mencionaba las invasiones israelíes de Gaza y la limpieza étnica del pueblo palestino, la autovictimización blanca y/o el supremacismo blanco de movimientos como el Tea Party, el genocidio del Congo, la ocupación de EEUU y la ONU de Haití, o la efervescencia de la ultraderecha y los skinheads. Diez años después del diagnóstico de Robinson, acabando ya el primer cuarto del siglo XXI, cabrían añadir –al menos– dos enmiendas a estos tres puntos: en primer lugar el agravamiento de la respuesta del fascismo del siglo XXI al estado de colapso o crisis global. Cabe nombrar aquí la presidencia de Trump (2016-2020), el fallido golpe de Estado del 6 de enero de 2021 con el asalto al Capitolio, el Brexit, la presidencia de Bolsonaro en Brasil o la de Boris Johnson en Reino Unido y,
3
4 5
así: https://www.eldiario.es/economia/fiasco-banco-malo-anade-35-000-millones-factura-rescate-pp-dijo-no-costaria-euro_1_8666130.html Además de esto, otros fenómenos más recientes de acumulación de Capital a escala global no han hecho sino avanzar: desde la creación de las criptomonedas, a la narco-acumulación como factor determinante para las finanzas y la especulación de los aparatos capitalistas transnacionales. En el original: “which is not mere rhetoric because resistance and counterhegemonic forces around the world are acutely aware, in a way that we have not previously experienced, that local resistance struggles and alternative projects acquire their meanings in the context and in relation to transnational struggles and projects” (161). En el original: “The resurgent life, radical, and anticapitalist forces worldwide have again placed socialism on the world political agenda” (161). “The need for dominant groups around the world to assure widespread, organized mass social control of the world’s surplus population and of rebellious forces from below (…)” (163), en el original.
Introducción
15
en el caso español; la llegada de Vox al Parlamento con 52 diputados en 2019 y su creciente presencia en otros parlamentos y gobiernos regionales. Baste recordar, en definitiva, la inclusión de la jerga explícitamente fascista (ultranacionalista, machista, clasista, supremacista, xenófoba, religiosamente integristra, aporófoba) en la esfera pública contemporánea (instituciones, radios, televisión, medios sociales, etc.) como un lenguaje más donde elegir y sufrido, a la vez, con histeria o estupefacción. Como segunda enmienda a los tres puntos de Robinson diez años después, se impone no ya como “preocupante” o urgente, sino como acuciante evidencia la crisis ecológica del planeta Tierra, agravada en los diez años posteriores al diagnóstico de Robinson y, especialmente, en los últimos treinta años de modelo energético, económico y civilizatorio. Este estado del planeta lleva a los jóvenes investigadores Héctor Tejero (bioquímico experto en biología molecular y bioinformático del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) y Emilio Santiago (antropólogo y miembro del grupo de Investigación Transdisciplinar sobre Transiciones Socioecológicas de la Autónoma de Madrid) a afirmar que vivimos tiempos extraordinarios. En su exhaustivo estudio científico y manifiesto político de 2019 ¿Qué Hacer en Caso de Incendio? Manifiesto por el Green New Deal, Tejero y Santiago diagnostican que, “si durante miles de años hemos disfrutado de un clima relativamente estable, en el que las sociedades humanas han prosperado y han caído, han alcanzado logros culturales deslumbrantes y protagonizado viles episodios de barbarie, han vivido en paz y han hecho la guerra. Esa época ya terminó” (el énfasis es mío) (31). Tejero y Santiago afirman en este sentido que “las reglas de juego han cambiado, porque nunca antes fallar había significado perderlo todo. Esta es la novedad tremenda de nuestro tiempo: de las cenizas de este incendio no puede surgir ningún fénix” (26). En su trabajo, Tejero y Santiago, al que me referiré más adelante en más detalle, comparten cuantiosos y abrumadores datos sobre la catástrofe climática, entrecruzando información científica con reflexiones políticas atendiendo –si bien no limitándose– al caso de España, el país europeo en mayor riesgo ante el cambio climático, especialmente en su zona Sur. Por ello, ambos autores concuerdan con Donna Haraway cuando ésta afirma que “el antropoceno es más un nuevo evento límite que una época. Lo que viene después no será como lo que vino antes” (61).6
6
En lugar de abrumar con datos, baste mencionar que al comentar los episodios de lluvias extremas y torrenciales en el país, Tejero y Santiago escriben: “en la otra cara de esta alteración del ciclo del agua, entre enero de 2016 y finales de 2017, España sufrió la peor sequía de los últimos veinte años. Además de una marcada disminución de las precipitaciones, los años anteriores habían sido también especialmente secos, lo que llevó el agua de los embalses a niveles de mediados de los 90. Esto supuso unas pérdidas para los agricultores de unos 2.500 millones de euros a precio de
16
Pedro A. Aguilera Mellado
Los tres puntos mencionados por Robinson (reformismo, populismo y fascismo), más las enmiendas recientes tras el avance del fascismo global del siglo XXI y la crisis ecológica, evidencian un “cambio de reglas,” haciéndonos confrontar algo más que un mero “final de época,” como así lo corrobora la abrumadora verdad científica disponible. Este carácter de evento límite lleva a Tejero y Santiago a lamentarse y afirmar que ya es demasiado tarde, que “la revolución ecosocialista y ecofeminista la teníamos que haber hecho ayer” (93), y a preguntarse: “¿no ha operado quizá el ecologismo con presupuestos teóricos falsos sobre el cambio social, como le ha ocurrido a toda la izquierda, huérfana tras un siglo XX decepcionante?” (96). Este mismo sentido de orfandad lo compartía Luisa Elena Delgado en su libro La Nación Singular. Fantasías de la Normalidad Democrática Española (19962011). El trabajo de Delgado, publicado como el texto de Robinson tras la estela
mercado, por los que las compañías de seguros tuvieron que pagar a los agricultores de unos 700 millones de euros. Puesto que en España buena parte de la producción de electricidad renovable es de origen hidroeléctrico, las sequías tienen como efecto adicional la reducción en la producción de energía eléctrica. Por ejemplo, la sequía de 2016-2017 supuso que la hidroeléctrica pasase de suponer el 16% de la electricidad producida al 8%. Esta caída fue compensada por un mayor consumo de carbón y gas, lo que se tradujo, perversamente, en un aumento de las emisiones de CO2 en 2017” (50-1). Esto habría que actualizar con el pico de las tarifas eléctricas desde la segunda mitad de 2021, como es conocido. Seguidamente, Tejero y Santiago comentan: “España ha sido catalogado como el país de la Unión Europea más vulnerable al cambio climático; en buena parte, por el efecto de las sequías y el riesgo de desertización. Pero en las próximas décadas toda Europa verá aumentar la duración de estos fenómenos y sus zonas de afección, especialmente la región mediterránea. Un estadio publicado en 2018 liderado por Luis Samaniego analizó como afectaría a la sequía alcanzar los 1,5C o superar los 3C. Los resultados son inquietantes. Para un aumento de la temperatura de 1,5C un 13% más de la zona mediterránea se verá sometido a sequías, los eventos extremos durarían unos 5 años –actualmente son de unos 28 meses–, y tendríamos, en promedio, unos 3,2 meses de sequía por año –la referencia actual es de unos 2,1–. Este aumento no tendría precedentes en el último milenio y sería el mejor de los casos. Si alcanzásemos los 3º C por encima de la temperatura preindustrial, un 20% más del territorio mediterráneo se vería afectado, las sequías más extremas durarían 10 años y en promedio tendríamos unos 5 o 7 meses de sequía al año. De hecho, y aquí citamos literalmente, ‘si se alcanza un calentamiento de 3ºC, el sur de España y probablemente Italia y Grecia se convertirían en un desierto. El Sahara cruzaría el Estrecho para plantar sus fronteras a los pies de Madrid. Es decir, estamos hablando de consecuencias sociales y económicas obviamente desastrosas, a no ser que adoptemos políticas muy decididas de gestión racional del agua y la limitación de los terrenos de regadío en los próximos años” (51). Este caso particular de España difícilmente pueda verse como caso aislado en el estado de economía extractivista, guerra y crisis ecológica global; Tejero y Santiago señalan en este sentido la guerra de Darfur, que tuvo lugar entre 2003 y 2008, como “primer conflicto climático moderno” (55). Sobre la urgencia climática en EE. UU., lugar desde el que se escribe este libro, véase este artículo sobre el incremento de 1.5C de media de la temperatura en un tercio del país: https://www.theguardian.com/environment/2022/feb/05/americans-above-average-temperature-increase-climate-crisis?CMP=Share_iOSApp_Other
Introducción
17
del caos de la Segunda Gran Recesión, pero con especial atención al contexto español (si bien no restringido a éste), compartía la estupefacción señalada por Tejero y Santiago, centrándose en este caso en el deterioro cultural y político de la sociedad española. En La Nación Singular, Delgado seguía el trabajo de Jacques Rancière y Yannis Stavrakakis y tras seis años de crisis económica, ofrecía entonces –en 2014– el siguiente diagnóstico epocal: Si bien se mantiene el aspecto formal de las instituciones democráticas, el funcionamiento de esta cada vez es más restringido, y la política se convierte en un espectáculo controlado, manejado por unos grupos expertos y circunscrito a temas específicos que parecen circular continuamente. La ciudadanía, inmersa en la lógica del goce consumista, se vuelve cada vez más apática, y en gran medida se identifica con un escenario en el que los antagonistas políticos o culturales son demonizados. En verdad, lo único que hoy se espera del buen ciudadano es su consentimiento a las medidas que se toman en su nombre, y que mantenga la formalidad democrática votando cada cuatro años a unas alternativas que se presentan como las únicas posibles ‘con la que está cayendo’. (17-8)
En realidad, para Delgado “ya caía” antes, pues las sociedades contemporáneas posteriores al 11 de septiembre de 2001 eran ya las “del eclipse de lo político, de la identidad constituida a través de la polémica sobre lo común y por el contrario, la apoteosis de la fantasía del estado democrático normal como capaz de, incluso, con la obligación de, neutralizar antagonismos y determinar a priori los parámetros del sentido común” (la cursiva es mía) (63). Diez años después del diagnóstico de Delgado como “eclipse de lo político”, tanto el reformismo institucional keynesiano, como las variantes del fascismo global del siglo XXI continúan simultáneamente exacerbando antagonismos, violencia y desigualdad,7 sin que el segundo punto del que hablaba Robinson (la resistencia popular desde abajo –las marchas feministas mundiales más recientes, por ejemplo) interfiera de modo significativo en las otras dos salidas al caos global posterior a la Segunda Gran Recesión desde el que hablaban Robinson y Delgado. En el caso de la España reciente, la resistencia popular desde abajo remite como es conocido al 15-M de 2011. En este sentido, Delgado afirmaba que durante las semanas del 15-M la Puerta del Sol, como tantos otros espacios del país “dejaron de ser un sitio de paso para convertirse en un espacio de manifestación y debate del movimiento de los ‘Indignados’” (58). En efecto, la asociación “Democracia Real Ya” (y otras como la de “Juventud sin Futuro”), impulsó entonces concentraciones formadas por “desempleados, mal remunerados, subcontratados, precarios, o jóvenes,” lo que Delgado siguiendo a Jacques Rancière denomi-
7
Así lo corrobora el último informe de Oxfam publicado en enero de 2022. Véase https://www. oxfam.org/es/informes/las-desigualdades-matan
18
Pedro A. Aguilera Mellado
naba la “parte sin parte” de la sociedad (59). Ese segmento, continuaba Delgado, “que normalmente se limita a transitar por el centro turístico de la capital, o como mucho consume algo en sus tiendas o en sus bares, se hizo políticamente visible durante unos meses” (la cursiva es mía)” (58). Reaccionando ante el eclipse de lo político, la “visibilidad” de los indignados como categoría sociopolítica del 15-M “duró unos meses.” Enfatizo esta visible brevedad que apunta Delgado porque más de una década después del final del 15M,8 la brevedad y desaparición de la indignación marca el principio del presente libro, Fines Infrapolíticos: de la razón, la representación y la narrativa española moderna. Fines Infrapolíticos prepara una cuarta vía a las tres de Robinson que, por diferentes motivos ciertamente diversos en cada caso, resultan insuficientes. Cuarta vía que, más que alternativa o propuesta demarcada, pretende hacerse cargo de la estupefacción (por exceso o defecto) causada por las tres vías propuestas por Robinson –recordemos: reformismo institucional keynesiano progresista-conservador, populismo desde abajo, y fascismo del siglo XXI– ante su incapacidad de ofrecer algo otro a la constante acumulación capitalista, el culto al progreso y la fantasía subjetiva y sus capacidades que parecen ignorar el tiempo límite que habitamos. Todo lo anterior no parece precisamente capaz de afrontar el grado de deterioro del planeta y la desigualdad y excepcional violencia instaladas como norma cotidiana, y las tres vías de Robinson dejan huérfanos y estupefactos a Tejero y Santiago, a Delgado, a mí, y probablemente a quien lea esto y viva en el primer cuarto del siglo XXI. De modo provisional, basta señalar lo infrapolítico como un estudio-acción que surge, para cualquier que comparta la estupefacción con la que contemplamos el agotamiento del mundo, en la estela de este “eclipse de lo político” señalado en este caso por Luisa Elena Delgado en una de las últimas obras publicadas en los Estudios Ibéricos. Baste marcar lo infrapolítico, por ahora, como el atrevimiento y la curiosidad inconformista que, diez años después de la obra de Delgado (y la de Robinson), acabado el ciclo populista del 15-M y Podemos y tras el primer cuarto del siglo XXI, diagnostica nuestra época como “evento límite”; “algo más que el fin de una época” a nivel ecológico, cultural, político, económico y social, tanto en España como a nivel global.9 Lo infrapolítico, tras dicho
8 9
A tal final cabe acompañar hoy la hipótesis más que previsible de la desaparición de Unidas Podemos o su retroceso al lugar histórico marginal de Izquierda Unida, como ya ha ocurrido en las últimas convocatorias electorales (Madrid y Castilla y León, por ejemplo). Como ejemplo tal vez sirva recordar el casi colapso de un sistema sanitario español mermado por el expolio de recursos públicos durante décadas de neoliberalismo (especialmente agudo en regiones de España como Madrid o Andalucía) durante la pandemia, en la que miles de personas han perdido sus trabajos o empresas privadas han sido “rescatadas” con dinero público (en España, en
Introducción
19
diagnóstico no cae en el nihilismo, en el relativismo o en la autocomplacencia del discurso apocalíptico espectacular o histérico. Antes de poder introducir con más detalle la noción de infrapolítica, así como la propuesta y los capítulos de este libro, es necesario detenerse en dos cuestiones que han recibido un particular shock cultural en los últimos años; “nación” y “crisis.” Atender a su comprensión actual, esto es, bajo el “eclipse de lo político” contemporáneo y un cierto sentido de límite distinto al mero fin de una época, me permitirá introducir en detalle la propuesta de este libro. 1. Nación. Luisa E. Delgado dedicaba en 2014 La Nación Singular al estudio del estado cultural de la noción de “nación” o lo “nacional” durante la Segunda Gran Recesión y el 15-M. Aunque haya pasado una década (la obra de Delgado se refiere por ejemplo a la fantasía nacional española catalizada por los éxitos de la selección de fútbol mientras la promesa de bienestar burgués se desfallecía en la Segunda Gran Recesión), el análisis de Delgado sigue mereciendo atención en la actualidad. El detallado estudio de Delgado servía a la autora para mostrar, a través de numerosos casos culturales e ideológicos desde 1996 a 2011 y siguiendo en esto las palabras de Jacqueline Rose en States of Fantasy, como la fantasía nacional no es tanto una aspiración, “sino lo que constituye la realidad social y funciona como pegamento, como elemento de adhesión” (205). La construcción de “la nación española contemporánea,” cuyo comienzo Delgado cifra en la “democracia de consenso” de la Transición, “propugnaba ante todo, una equivalencia entre la normalidad democrática y la unidad y estabilidad del país (18).10 Para Delgado, que esos fueran los objetivos del gobierno en 1978 era comprensible, “dadas las peculiaridades circunstancias en que se produce dicha Transición” (18). Medio siglo después de la Transición, Delgado pensaba ya lo nacional como “fantasía psicoanalítica” (77) en la medida en que, durante un proceso de pérdida de dignidad de la sociedad, aumentaba la adhesión a y sublimación de los sentimientos nacionalistas que “de realizarse no tendría(n) sentido” (73). De ahí la idea de fantasía nacional como un perverso juego y una utopía represora para la
10
EEUU y en tantos otros países del planeta) mientras decenas de países apenas tienen acceso a la vacuna y los más ricos del mundo han doblado su fortuna, una vez más, durante un período de contracción económica. Véase: https://www.theguardian.com/business/2022/jan/17/world-10-richest-men-see-their-wealth-double-during-covid-pandemic A la vez, continúa la aceptación cotidiana, social y cultural, de fenómenos denominados “catastróficos” del clima (desde los incendios a las lluvias torrenciales, o a episodios como la Tormenta Filomena del 7 de enero de 2021, por recordar sólo algunos ejemplos recientes más conocidos). Para una mirada crítica a la memoria y sus historias reprimidas aún hoy, véanse obras fundamentales para los Estudios Ibéricos como: Cultural herida, literatura y cine en la España democrática (2002) de Cristina Moreiras-Menor y El mono del desencanto. Una crítica cultural de la Transición española (1973-1993) (1998/reeditado en 2018) de Teresa Vilaròs.
20
Pedro A. Aguilera Mellado
subjetividad, falaz en última instancia, pero veraz en la medida en que sirve para mantener viva la propia mentira incoada por la fantasía. No en vano, y como bien afirma esta autora, el deseo singular y la existencia de cada individuo “quedan cubiertos por la fantasía de la nación” (72), que necesita de un cierto carácter de superioridad, “pues la fantasía de cohesión nacional siempre necesita un obstáculo, una figura antagonista que encarne la frustración del goce” (Delgado 238). Sin pretender hacerme cargo aquí de la idea de nación y sus diferentes usos en la modernidad, tras el análisis de Delgado al que solo me puedo referir parcialmente, parece agotado el potencial emancipador de la idea de nación, como evidencian precisamente los retornos nacionalistas más retrógrados y vociferantes en tantos lugares del planeta: sus gritos y constantes shows nacionalistas evidencian su vacío, su nihilismo ante el tiempo límite en que habitamos una ecología en algo más que una crisis. Tras el trabajo de Delgado se comprende mejor la violencia con la que los nacionalismos, especialmente el españolista y el catalanista en los últimos años, vociferan en la esfera pública y continúan sus fantasías de superioridad y voluntad de completud respecto al otro para hartazgo, estupefacción y orfandad de algunos o muchos. Este cansancio o frustración es “de libro” como se suele decir, en la medida en que en el caso particular de la fantasía española versus la fantasía catalana, se basa “en la fantasía de plenitud del goce (...), inseparable de otras proyecciones de la fantasía nacional articulada como acumulación, dominio y negación de la carencia y la particularidad propia” (Delgado 82). La cultura y la política se vuelven entonces una lucha por superar obstáculos (el intruso extraño de ciertos grupos como los inmigrantes, las mujeres, los marcados por una diferencia detectable, los disidentes, los extranjeros), de manera que “la existencia de esos obstáculos para la realización de la identidad plena y con proyección universal se articula como un antagonismo intolerable que hay que erradicar” (Delgado 83). Se perpetúa así un diálogo de sordos sin fin ni final más que el propio juego retórico, espectacular, del conflicto antagónico alimentado por las fantasías y reproducido por el ruido mediático. Por todo ello, y sin pretender en modo alguno equiparar las historias nacionales, ni olvidar la historia inquisitorial inseparable de la nación castellana-española y su supremacismo desde la temprana modernidad al Franquismo frente a otros territorios fuera y dentro de la Península, los últimos años revelan que la idea de nación, tras el primer cuarto del siglo XXI, opera fundamentalmente como demanda de cohesión, sumisión y pegamento represor que solo puede funcionar en la lógica amigo versus enemigo, en términos de lucha por la hegemonía versus contra-hegemonía, contribuyendo a ocultar (u olvidar) problemas existenciales como la desigualdad, la depresión y la ansiedad generalizada, o la cada vez más acuciante destrucción del planeta. En una palabra, la nación o las naciones difícilmente acercan una comprensión o confrontación directa con el eclipse de