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Rubén Sánchez Muñoz Jorge Medina Delgadillo (Coordinadores) Roberto Casales García

INVESTIGACIONES FENOMENOLÓGICAS SOBRE LA CORPORALIDAD

Bajo el título Investigaciones fenomenológicas sobre la corporalidad se presentan una serie de trabajos que tiene como eje central un tema fundamental de la filosofía contemporánea: el cuerpo. Este constituye una de las principales líneas de investigación en diversas ramas del saber. Sin ser un asunto exclusivo de la filosofía, es la filosofía la ciencia que se cuestiona radicalmente por él para desentrañar su sentido. Si la tradición filosófica pospuso de alguna manera o relegó el papel del cuerpo a una posición secundaria respecto de la vida anímica o de la racionalidad misma, diversas corrientes del pensamiento contemporáneo, principalmente la fenomenología, se han dado a la tarea de repensar el lugar que ocupa el cuerpo vivido en los procesos de constitución del mundo, del valor ético de la corporalidad y sus diversos vínculos con los sentimientos y la vida afectiva. Desde el punto de vista antropológico, la corporalidad aparece como una más de las dimensiones de la persona humana, como el lugar desde el cual se lleva a cabo cualquier actividad, incluyendo por supuesto las actividades intelectivas. Comprender la constitución de este cuerpo vivo y avanzar en la descripción de elementos cada vez más complejos de la vida corporal, es uno de los objetivos de este trabajo colaborativo.

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INVESTIGACIONES FENOMENOLÓGICAS SOBRE LA CORPORALIDAD

humanidades plural


INVESTIGACIONES FENOMENOLÓGICAS SOBRE LA CORPORALIDAD


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


INVESTIGACIONES FENOMENOLÓGICAS SOBRE LA CORPORALIDAD

Coordinadores:

RUBÉN SÁNCHEZ MUÑOZ JORGE MEDINA DELGADILLO ROBERTO CASALES GARCÍA

tirant humanidades Ciudad de México, 2020


Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/

© Rubén Sánchez Muñoz Jorge Medina Delgadillo Roberto Casales García (Coords.)

© EDITA: TIRANT HUMANIDADES DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Río Tiber 66, Piso 4 Colonia Cuauhtémoc Alcaldía Cuauhtémoc CP 06500 Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-17973-83-4 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice Introducción.................................................................................................................... 9 CUERPO, COMUNIDAD, TRADICIÓN.................................................................. 15

Luis Román Rabanaque

CUERPO VIVO Y EXPRESIÓN.................................................................................. 35

Rubén Sánchez Muñoz

REIVINDICACIÓN DEL CUERPO EN LA ÉTICA CONTEMPORÁNEA........ 51

Diego I. Rosales Meana

CORPOREIDAD Y PERSPECTIVISMO EN LEIBNIZ........................................... 77

Roberto Casales García

CUERPO SINTIENTE, CUERPO VIDENTE. RICHIR CON MERLEAUPONTY............................................................................................................................. 89

Sacha Carlson

EL CUERPO INTERMEDIO. UNA APROXIMACIÓN FENOMENOLÓGICA.... 117

Luis Álvarez Falcón

CUERPO PROPIO COMO POTENCIALES (LEIB ALS VERMÖGENS) —FINK, MERLEAU-PONTY, SIMONDON—.............................................................................. 137

Germán Vargas Guillén Lina Marcela Gil Congote Alessandro Ballabio

REFLEXIONES FENOMENOLÓGICAS SOBRE MATIÈRE ET MÉMOIRE DE HENRI BERGSON......................................................................................................... 169

Ramsés Leonardo Sánchez Soberano

Síntesis curricular de autores......................................................................................... 223


Introducción Bajo el título Investigaciones fenomenológicas sobre la corporalidad se presentan una serie de trabajos que tiene como eje central un tema fundamental de la filosofía contemporánea: el cuerpo. Este constituye una de las principales líneas de investigación en diversas ramas del saber. Sin ser un asunto exclusivo de la filosofía, es la filosofía la ciencia que se cuestiona radicalmente por él para desentrañar su sentido. Si la tradición filosófica pospuso de alguna manera o relegó el papel del cuerpo a una posición secundaria respecto de la vida anímica o de la racionalidad misma, diversas corrientes del pensamiento contemporáneo, principalmente la fenomenología, se han dado a la tarea de repensar el lugar que ocupa el cuerpo en los procesos de constitución del mundo, del valor ético del cuerpo y sus diversos vínculos con los sentimientos y la vida afectiva. Desde el punto de vista antropológico, la corporalidad aparece como una más de las dimensiones de la persona humana, como el lugar desde el cual se lleva a cabo cualquier actividad, incluyendo por supuesto las actividades intelectivas. Los ensayos que conforman esta obra pretenden esclarecer algunos aspectos fundamentales de esta realidad que llamamos cuerpo, que es la más cercana a nosotros, pero no por ello la más inteligible. Comprender la constitución de este cuerpo vivo y avanzar en la descripción de elementos cada vez más complejos de la vida corporal, es uno de los objetivos de este trabajo colaborativo. El primer capítulo es de Luis Román Rabanaque, quien centra su estudio en “Cuerpo, comunidad y tradición” desde la fenomenología trascendental de Edmund Husserl. Su punto de partida es la correlación estática entre el yo y el objeto como vacía, y desde allí se pregunta retrospectivamente por las figuras eidéticas de su historia en cuanto sustratos de habitualidades y sedimentaciones, y llega así al ego concreto en su mundo concreto de la vida. Se trata de la mónada encarnada en un cuerpo, cuya estructuración como cosa


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Rubén Sánchez, Jorge Medina y Roberto Casales

material, sintiente y moviente lo muestra como puente vinculante entre el mundo natural y el mundo cultural y como hilo conductor para explicitar la constitución de la persona y las personalidades de orden superior y, correlativamente, de las obras culturales y las instituciones. Puesto que las mónadas “tienen ventanas”, la percepción del mundo natural es sólo un nivel abstracto dentro de la experiencia espiritual intersubjetiva, mediada por la empatía y el lenguaje. En la constitución del mundo espiritual, que se vincula asimismo con las valoraciones, los intereses y las metas de la acción, el cuerpo también cumple un papel central bajo la forma de una corporalidad colectiva que se proyecta tanto en la dimensión social como en la histórica. En el trabajo de Rubén Sánchez Muñoz sobre “Cuerpo vivo y expresión” se exponen las líneas fundamentales de una fenomenología de la expresión tomando como punto de partida los desarrollos de Edith Stein sobre el tema. En efecto, el cuerpo vivo o propio (Leib) ocupa un lugar importante en las primeras obras de la filósofa de Breslau, en especial en su tesis doctoral Zum Problem der. El cuerpo está directamente ligado al problema de la empatía; además mantiene un vínculo esencial con los fenómenos vitales y con los sentimientos en distintos niveles, y todo ello aparece manifiesto en el fenómeno de la expresión. El cuerpo expresa, pero ¿cómo es posible este fenómeno? ¿Qué elementos constitutivos de la persona están en juego en el fenómeno de la expresión? ¿Qué importancia tiene este fenómeno para un abordaje profundo de la intersubjetividad mediado o fundado en la experiencia de los otros? ¿Existe alguna relación entre el fenómeno de la expresión y la individualidad personal? Estas son algunas de las interrogantes que el autor se propone esclarecer resaltando en todo momento el lugar fundamental que ocupa el cuerpo vivo en los procesos de constitución de la intersubjetividad y de la propia identidad personal. En el capítulo sobre “Reivindicación del cuerpo en la ética contemporánea” Diego I. Rosales Meana se propone replantear el papel que puede tener el cuerpo para el desarrollo de una ética contemporánea. Para ello, describe en primer lugar el modo como la tecnología ha roto un umbral técnico que sitúa al ser humano en una


Introducción

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nueva tesitura en el ámbito de las relaciones humanas. En segundo lugar, intenta explicar cómo el mundo tiene ahora una nueva dimensión, dada por la world wide web y la conectividad de los gadgets de uso cotidiano en la que la corporalidad está siendo excluida de las relaciones humanas. En tercer lugar, el autor busca mostrar cómo este nuevo mundo y la excacerbada relación que constituimos con la tecnología, ha implicado un sesgo en contra de la “presencia” como categoría central en la constitución de nuestras identidades. Así, cierra el trabajo con la propuesta de una ética que tenga al cuerpo como base, su presencia y sus capacidades de transformación del mundo, e intenta al mismo tiempo revalorar la vida contemplativa y el silencio que le es propio, como dos instancias que permiten mantener una proporición adecuada en las relaciones humanas. Roberto Casales García aborda el tema de “Corporeidad y perspectivismo en Leibniz”. Para Leibniz, de acuerdo con el autor, el cuerpo posee una función mediadora entre el alma y el mundo, la cual, entendida en relación con la naturaleza expresiva de las mónadas, puede entenderse de dos formas: por un lado, como expresión o manifestación externa del alma y por otro lado, como punto de vista del alma. Casales García analiza esta doble caracterización de la corporeidad, con la intención de esclarecer el perspectivismo del filósofo de Hannover. En el estudio “Cuerpo sintiente, cuerpo vindente. Richir con Merleau-Ponty”, Sacha Carlson se propone examinar la concepción richiriana del cuerpo y de la visión tal y como aparecen en los primeros textos del fenomenólogo belga, en su confrontación inaugural con la obra del último Merleau-Ponty. Carlson empieza por situar el contexto de la lectura richiriana del autor de Lo visible y lo invisible. En un segundo párrafo, pone en evidencia el punto nodal de la reapropiación de Merleau-Ponty por Richir, en el tema del anonimato de la sensación como pura apariencia encarnada, en el contexto de una fenomenología de la carne como ser-en-el-mundo bruto y salvaje. En un tercer párrafo, centra su atención sobre el análisis propuesto por Richir, ya a distancia de Merleau-Ponty, de la visión, como momento de institución del cuerpo propio, del cuerpo humano. Este análisis


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Rubén Sánchez, Jorge Medina y Roberto Casales

le permite examinar los primeros esbozos richirianos de lo que este llamará la institución simbólica. Por su parte, en su capítulo “El cuerpo intermedio. Una aproximación fenomenológica” Luis Álvarez Falcón trata de sintetizar diez grandes tesis que dan cuenta de los múltiples niveles de experiencia sobre el cuerpo. El origen de estas consideraciones es radicalmente filosófico y sus consecuencias afectan tanto al espacio general de las artes como al estatuto mismo de la filosofía. La fenomenología aquí representa el principal marco teórico de referencia. Las proposiciones se presentan como un recurso práctico para ampliar la reflexión sobre el pensamiento y la extensión, sobre el cuerpo vivido, la espacialidad y la espacialización. La distinción, la separación, la distancia, o la interioridad y la exterioridad, la experiencia del cuerpo interno (Leib) y del cuerpo externo (Körper), los niveles de espacialidad, son algunas de las cuestiones críticas expuestas. La distinción fenomenológica entre Phantasia e Imaginación resulta pieza clave para entender el despliegue de la subjetividad y del cuerpo tras la reducción fenomenológica. Por esta razón se plantea el registro de un cuerpo intermedio, o de una subjetividad media, que se corresponde con el nivel de las Phantasias perceptivas cuyos rendimientos son tanto estéticos como éticos. Después de esto, Germán Vargas Guillén, Alessandro Ballabio y Lina Marcela Gil Congote se proponen estudiar, a través del método fenomenológico, el despliegue de los potenciales (Vermögens) pasivos del cuerpo-propio humano como condiciones de posibilidad de la constitución activa de la experiencia y la idea de género en su artículo “Cuerpo propio como potenciales (Leib als Vermögens) – Fink, Merleau-Ponty, Simondon”. Para este propósito, se evalúa la tesis de J. Butler que, siguiendo el punto de vista de S. De Beauvoir sobre el cuerpo-propio sexuado, afirma que “no se nace mujer, se llega a serlo”. En este sentido, el capítulo se presenta como un análisis sobre la formación del género en cuanto fenómeno histórico-cultural constituido con base en ciertas condiciones fisiológicas, biológicas, psíquicas y sociales, invariantes fenomenológicas del cuerpo-propio


Introducción

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viviente. Este no es estático, sino que “va tomando cuerpo” a través de la repetición de ciertas performances culturales, que llegan a individuarlo en una determinada idea de género. Finalmente, a través de las nociones de Vermögens (E. Fink), de cuerpo-viviente (M. Merleau-Ponty) y de modulación de la experiencia (G. Simondon), se llega a concebir la generización como un proceso formativo y de individuación en una determinada expresión de género, a partir de la experiencia vivida y no a partir de un sedimento cultural preestablecido. En el último capítulo de esta obra, Ramsés Leonardo Sánchez Soberano presenta unas “Reflexiones fenomenológicas sobre Matière et mémoire de Henri Bergson”. En ellas emprende la búsqueda de radicalización de la propuesta filosófica promovida por Bergson en esta obra mayor publicada en 1896. Radicalizar significa, para el autor, describir a partir de intuiciones ligadas a campos de evidencias, bajo el entendido de que tales evidencias ya no nos permitirían ir más atrás. Es por ello que el acercamiento ejercitado procura ser netamente fenomenológico. La fenomenología no es retomada en este trabajo como un mero método descriptivo, es, antes bien, la guía fundamental que le permite al autor elucidar lo que hay de más profundo en el pensamiento bergsoniano. La lectura que se presenta consiste en acceder a la aclaración de lo que el pensar de Bergson parecía retener oculto y que lo acerca sorprendentemente a Husserl en el acceso a lo trascendental. Finalmente queremos agradecer a la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla por las facilidades y apoyo otorgado para la realización de este proyecto de investigación. Rubén Sánchez Muñoz Jorge Medina Delgadillo Roberto Casales García H. Puebla de Zaragoza Verano de 2019


CUERPO, COMUNIDAD, TRADICIÓN Luis Román Rabanaque

UCA/CONICET, Argentina

LOS TRES NIVELES DEL ANÁLISIS FENOMENOLÓGICO En un pasaje de la Psicología fenomenológica, y de modo similar en las Meditaciones cartesianas, Husserl bosqueja tres niveles en el análisis fenomenológico de la correlación intencional entre la conciencia y el mundo. Se trata del nivel estático, genético y monadológico o, como podríamos llamarlo también, “mundovital”1. Se traza en ellos un camino que va de la egología a la intersubjetividad, y del mundo como todo de objetos noemáticos al mundo de la vida como horizonte de regiones articuladas de sentidos concretos para esas subjetividades (se podría añadir, de las formas abstractas de la intencionalidad a su concreción mundana). En el primer caso, la correlación tiene lugar entre dos polos cuyo contenido es indeterminado y donde el mundo se presenta como un horizonte abstracto. El yo es el polo idéntico de las vivencias, mientras que el objeto intencional como su contrapolo es el núcleo idéntico o X vacía de sus múltiples propiedades. En el segundo caso, la pregunta retrospectiva por la historia intencional implicada en ese horizonte permite determinar al yo como sustrato de habitualidades y capacidades y al objeto, correlativamente, como un tipo empírico cuyo sentido es un sustrato de sedimentaciones. Puesto que en el yo considerado genéticamente han precipitado decisiones y convicciones, no se trata ya de una X 1

Cf. Hua I, §§ 31-33, y Hua IX, § 43. La sigla remite a HUSSERL, E., Gesammelte Werke-Husserliana, Dordrecht: Springer (antes Martinus Nijhoff y Kluwer Academic Publishers), 1950-2018, seguida de número de tomo y página.


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Luis Román Rabanaque

vacía sino de un sustrato personal, así como el objeto dado en forma típica pertenece a un contexto habitual de cosas familiares o mundo circundante. Por último, el análisis que llamaremos mundovital recoge los resultados de la fenomenología estática en conjunción con los resultados del enfoque genético. El ego puntual ha devenido persona y, en cuanto tal, posee remisiones intencionales a otros sujetos, otras personas, y el puente entre ellas lo constituye la corporalidad implicada en ambos. A este yo personal-interpersonal o subjetivocomunitario, Husserl lo denomina con el término leibniciano de “mónada”. El correlato intencional de la comunidad de mónadas es el mundo intersubjetivo de la vida. El tránsito de la persona a la mónada destaca, además, el carácter teleológico de las intencionalidades intervinientes, que apunta a la totalidad de las mónadas como la teleología implícita de cada una de ellas2.

LA MÓNADA ENCARNADA. CUERPO PROPIO Y CONSTITUCIÓN DE LA NATURALEZA Sin embargo, a diferencia de la mónada de Leibniz, la mónada husserliana “tiene ventanas”3, es decir, Husserl no la concibe como una unidad substancial en un sentido metafísico, sino más bien como la unidad del ego concreto, de una vida personal. Por una parte, este ego es el sujeto de una historia intencional únicamente porque se encuentra en relación con otras personas, o sea, en referencia a la intersubjetividad como comunidad monádica, y esa relación está mediada por los cuerpos propios de las personas intervinientes. Por la otra, el mundo de la vida como correlato de la comunidad de mónadas aparece como un todo articulado en dos grandes regiones

2

3

HUSSERL, E., Husserliana-Dokumente, Band III: Briefwechsel, tomo VI: Philosophenbriefe, Dordrecht/Boston/London: Kluwer Academic Publishers, 1994, p. 461. Citado por IRIBARNE, J. Fenomenología como monadología, Buenos Aires: Academia Nacional de Ciencias, 2002, p. 261. Hua XIV, p. 260.


Cuerpo, comunidad, tradición

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ontológicas, la naturaleza y el espíritu, en cuya constitución la corporalidad cumple el papel de “puente” que las vincula. En efecto, como hemos mostrado en trabajos anteriores, mi cuerpo propio exhibe una constitución completamente peculiar, pues se presenta al mismo tiempo como subjetivo, relativo a mí, y como cosa mundana, objeto en el mundo4. En cuanto cosa del mundo, posee las propiedades de las cosas: se extiende en el tiempo, ocupa un lugar en el espacio y está sometido a la interacción con otros cuerpos físicos en el sentido de una “causalidad” vivida anterior a toda causalidad en el sentido científico del término. Pero a la vez se manifiesta como una cosa anómala, porque difiere esencialmente de todas las demás: siempre está presente, es “co-percibido” en la percepción de los otros cuerpos, no puede darse (idealmente) en todos sus posibles escorzos, como las restantes cosas del mundo, está localizado en una cercanía absoluta que no admite distanciamiento, y por ello mismo es el punto cero o centro de orientación, tanto en el espacio como en el tiempo. Estas anomalías anuncian el otro lado del cuerpo propio, su ser subjetivo, cosa animada, “órgano” del yo, tanto en calidad de centro de afección del mundo sobre el yo (cuerpo estesiológico o sintiente), como de centro de acción del yo sobre el mundo (cuerpo volitivo o moviente). En el primer caso, mi cuerpo es el “órgano de percepción” de mi yo, y lo es a través de tres dimensiones básicas: las sensaciones, que pueden estar localizadas en o sobre él, como el tacto, el olfato y el gusto, o bien no localizarse, como la vista y el oído; los afectos sensibles, tales como el placer y el dolor, la atracción y el rechazo; y los impulsos, que se encuentran asociados a la vida instintiva. En el segundo caso, mi cuerpo es el “órgano de capacidades prácticas” de 4

Puede consultarse en este respecto “The Body as Noematic Bridge Between Nature and Culture”, en VANDEVELDE, P. y LUFT, S. (eds.), Epistemology, Archaeology, Ethics: Current Investigations of Husserl’s Corpus, London/New York: Continuum Press, 2010, pp. 41-52, así como “Cuerpo, nóema y cartesianismo”, en RABANAQUE, L. R. y ZIRIÓN, A. (eds.), Horizonte y mundanidad. Homenaje a Roberto Walton, Morelia: Jitanjáfora, 2016, pp. 207-225.


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Luis Román Rabanaque

mi yo, en conexión con las cinestesias, que configuran sistemas de condicionamiento recíproco entre los campos de sensación (base de la percepción) y los movimientos corporales (base de la acción), bajo la forma general del “si … entonces”, y con la volición propiamente dicha. En esta constitución en dos estratos del cuerpo animado tiene lugar una peculiar relación de reversibilidad, que ha sido elaborada especialmente en la obra de Maurice Merleau-Ponty, pero también por Ludwig Landgrebe, en razón de la cual el cuerpo en cuanto percipiente es a la vez percibido, de manera que la mano que toca a la otra es simultáneamente tocante y tocada, sintiente y sentida, moviente y movida, y lo mismo recíprocamente. Por último, este carácter de órgano, de “herramienta” que posee el cuerpo, implica una referencia implícita a un principio yoico, al “alma”, “yo” o espíritu que “siente” en y “gobierna” sobre dicha herramienta y que gracias a ella puede tender el puente con el mundo natural y con el mundo de los espíritus. En suma, pues, en el sentido propio del Leib como cuerpo que se experimenta de modo sintientemoviente radican dos tipos esenciales de implicaciones intencionales: una al cuerpo físico, Körper, y otra a la subjetividad5. La dualidad del cuerpo propio permite explicitar la constitución de las cosas naturales qua puramente naturales, es decir, en su condición de ubicadas en el tiempo, extendidas en el espacio y dotadas de propiedades causales (en el sentido apuntado más arriba). Y también posibilita dar cuenta de la constitución de los seres animados, como las plantas y los animales, que se muestran ellos mismos como organizados en la triple estratificación de cosa material, cuerpo animado y alma o principio subjetivo. En virtud de la interrelación esencial entre las dos corporalidades, Husserl señala reiteradamente que los niveles de constitución de naturaleza con sus estratos representan, en conjunto, un nivel abstracto de la experiencia que se puede poner de relieve únicamente mediante el análisis de la experiencia concreta.

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Por eso dice Husserl: “el cuerpo como fenómeno experienciado tiene dos lados: un lado corpóreo y un lado yoico” (Hua XXXIX, p. 633).


Cuerpo, comunidad, tradición

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Ya en el segundo tomo de las Ideas, redactado al mismo tiempo que el tomo primero, Husserl deja claro que nuestra experiencia mundovital es ante todo experiencia de cosas culturales y no “meramente” naturales. El puro mundo natural es por ello una mera abstracción metodológica6.

CUERPO PROPIO Y CONSTITUCIÓN DEL ESPÍRITU En la experiencia compleja del cuerpo propio se encuentra también el fundamento del paso del sujeto puramente egológico a la mónada con carácter intersubjetivo. En efecto, como lo describe la quinta Meditación cartesiana, la intencionalidad de la empatía (Einfühlung) lleva a cabo una trasposición analógica o parificación en virtud de la cual el sentido de la constitución del cuerpo propio “traduce”, bajo la forma de una presentificación, el sentido del cuerpo propio del otro, del alter ego7. Así, mediante una cosa que aparece en la percepción como un cuerpo físico, se constituye, en razón de sus comportamientos, un excedente que lo exhibe como cuerpo viviente en su doble condición de sintiente y moviente, y que remite a un “alma”, a una subjetividad que lo anima y gobierna. De este modo, si nos situamos reflexivamente en el nivel constitutivo al que más arriba hemos llamado sintiente, yo no puedo sentir el sentir del otro cuando toco su mano, pero al sentirla comprendo que el otro siente el contacto con mi mano como yo siento el contacto con la suya. Es cierto que aquí no tiene lugar una reversibilidad, una reflexividad, inmediata, como ocurre cuando mi mano toca mi otra mano, sino más bien una “reflexividad como si”, pero que no resulta ser la arbitraria im-posición de un fictum, sino más bien una tras-posición motivada

6

7

Cf. Hua IV, § 64. Véase también TETSUYA, S. “The relationship between nature and spirit in Husserl’s phenomenology revisited”, Continental Philosophy Review 31, Dordrecht, Springer, 1988, pp. 255-272. Cf. Hua I, p. 140.


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de sentido. Aunque no podemos entrar en detalle ahora, cabe observar, asimismo, que esta constitución empática del otro contribuye también a la constitución de mi cuerpo propio, porque su constitución plena en cuanto cuerpo propio exige la inter-subjetividad en la medida en que el otro puede constituir precisamente esos aspectos o escorzos de mí que no me son accesibles en experiencia original. Antes de continuar con la descripción de la experiencia intersubjetiva, daremos un rodeo por la constitución de las cosas culturales. Husserl observa que el fenómeno de la remisión al yo mediante el cuerpo, del anunciarse del espíritu del otro en su cuerpo animado, tiene el carácter de una “expresión” (Ausdruck)8. En el § 16 de la Psicología fenomenológica traza una analogía entre la unidad corporal-anímica como expresión de un sujeto personal y la cosa cultural como expresión de un sentido espiritual9. Recordemos que en toda expresión se presentan estas dos distinciones: a) entre el lado físico y el lado espiritual de la expresión; b) entre la expresión y lo expresado por ella. En nuestro caso: a) Los otros egos como sujetos personales se manifiestan intuitivamente a través de sus cuerpos animados, mediante “expresiones” que consisten, por ejemplo, en los gestos, los ademanes, la postura corporal, la manera de hablar, las reacciones afectivas, etc. Por su parte, el objeto cultural “expresa” una significación mediante las determinaciones naturales con las que aparece investido como cosa perceptiva. En ambos casos puede trazarse la distinción entre el cuerpo físico portador de la expresión y el sentido que lo habita, y en ambos casos tal diferencia es abstracta, y lo que la reflexión encuentra en el contenido de la experiencia es una unidad concreta; b) Al igual que en el caso de la relación intersubjetiva, la conexión entre la expresión y lo expresado por ella en la cosa cultural no es una indicación asociativa o una asignación arbitraria de significado conceptual, sino una presentificación por empatía10.

8 9

10

Hua IV, p. 246 s. Hua IX, p. 110 ss. Cf. Hua XXXIX, p. 370.


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