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EL CONCURSO IDEAL DE DELITOS

MARGARITA ROIG TORRES Profesora Titular de Derecho Penal Universidad de Valencia

Valencia, 2012


Copyright ® 2012 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

© MARGARITA ROIG TORRES

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A mi maestro Enrique Orts Berenguer


ÍNDICE ABREVIATURAS ..................................................................................

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NOTA INTRODUCTORIA ...................................................................

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Capítulo I LA UNIDAD DE HECHO COMO PRESUPUESTO DEL CONCURSO IDEAL I. INTRODUCCIÓN ......................................................................

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II. LA UNIDAD DE HECHO COMO UNIDAD DE ACCIÓN ...... 1. Una referencia al derecho alemán ...................................... 1.1. Cuestiones previas. Delimitación de otras figuras ..... 1.2. Regulación legal del «concurso ideal» (Tateinheit) ..... 1.2.1. Normativa aplicable ............................................ 1.2.2. Presupuestos del concurso ideal ......................... A) Unidad de acción........................................... B) Identidad parcial de las acciones ejecutivas C) El «efecto abrazadera» (Klammerwirkung) . 1.2.3. Concurso ideal homogéneo y heterogéneo ......... 1.2.4. Supuestos especiales de concurso ideal ............. 1.2.5. Determinación de la pena en el concurso ideal . 1.3. Conclusiones ................................................................. 2. La unidad de acción en sentido naturalístico ..................... 2.1. Consideraciones previas: la exclusión de algunas nociones ontológicas ......................................................... 2.1.1. El concepto de acción en la teoría general del delito .................................................................... 2.1.2. La acción como movimiento corporal ................. 2.2. La «acción en sentido natural» .................................... 2.3. «Concepción natural de la vida» .................................. 3. Unidad de acción en sentido valorativo .............................. 4. La conducta como criterio delimitador de la unidad de hecho ......................................................................................... 4.1. Definición de «hecho» como «acción»............................ 4.2. Argumentos para limitar el hecho a la conducta........ 4.3. Delimitación de la unidad de hecho. La identidad parcial de la actividad ejecutiva ..............................................

26 26 26 30 30 34 34 43 47 51 58 61 65 66 66 66 71 75 84 93 97 97 104 123


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ÍNDICE

III. EL RESULTADO MATERIAL COMO ELEMENTO DETERMINANTE DE LA UNIDAD DE HECHO................................

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IV. VALORACIÓN PERSONAL......................................................

148

V. CONCURSO IDEAL HOMOGÉNEO Y HETEROGÉNEO .....

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Capítulo II LA UNIDAD DE HECHO EN LA JURISPRUDENCIA I. EQUIPARACIÓN DE HECHO Y ACCIÓN. LA UNIDAD DE HECHO COMO UNIDAD DE ACCIÓN ...................................

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II. CONCEPTO DE ACCIÓN. ALGUNOS APUNTES SOBRE LA APLICACIÓN DE LA LLAMADA «UNIDAD NATURAL DE ACCIÓN» ....................................................................................

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III. EXCEPCIÓN AL CRITERIO DE LA ACCIÓN: CONCURRENCIA DE DELITOS DE RESULTADO MATERIAL .................. 1. El desvalor del resultado como elemento integrante del hecho. Atención al dolo del autor ........................................ 2. Algunas precisiones: tratamiento de los resultados causados con «dolo directo de segundo grado» o «de consecuencias necesarias». Los supuestos de tentativa ............................. 3. La reciente asunción del «criterio del resultado» ............... 4. Breve síntesis ....................................................................... 5. Casos problemáticos: concurrencia de resultados causados con dolos distintos ................................................................ 6. La respuesta de la Audiencia Nacional en los delitos de terrorismo ............................................................................. 7. Consideraciones finales en torno a la postura del Tribunal Supremo ............................................................................... IV. EL CONCURSO IDEAL EN LOS CASOS DE DIVERGENCIA ENTRE DOLO Y RESULTADO ................................................ 1. «Preterintencionalidad» ....................................................... 1.1. Introducción .................................................................. 1.2. El homicidio preterintencional .................................... 1.3. Concurso ideal entre tipos de lesiones ........................ 1.3.1. Consideraciones previas sobre el dolo eventual y la llamada «teoría del riesgo» ............................. 1.3.2. La postura oscilante del TS ................................ 1.3.3. Elección del tipo doloso de lesiones ....................

207 207

224 239 245 246 250 269

273 273 273 276 287 288 302 312


ÍNDICE

1.4. Reflexiones finales ........................................................ 2. Aberratio ictus o «error en el golpe» .................................... 3. Tentativa de homicidio con resultado lesivo .......................

11 315 318 325

Capítulo III CONCURSO IDEAL EN LOS DELITOS IMPRUDENTES Y EN LOS DELITOS OMISIVOS I. INFRACCIONES IMPRUDENTES..........................................

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II. DELITOS OMISIVOS ...............................................................

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Capítulo IV LA PENALIDAD DEL CONCURSO IDEAL I. FUNDAMENTO DEL RÉGIMEN PENOLÓGICO PRIVILEGIADO. LA PRESUNTA VULNERACIÓN DEL «NON BIS IN IDEM» ........................................................................................ 1. La garantía material del «non bis in idem» ........................ 2. Otras razones para el tratamiento privilegiado ................. II. REGLAS DE DETERMINACIÓN DE LA PENA .................... 1. La pena prevista para la infracción más grave en su mitad superior................................................................................. 1.1. Selección de la infracción más grave ........................... 1.2. Aplicación de la mitad superior ................................... 1.3. Penalidades susceptibles de concurso ideal ................ 2. Suma de las penas por separado ...........................................

343 343 353 360 361 362 380 384 389

III. MOTIVACIÓN DE LA PENALIDAD IMPUESTA ..................

398

JURISPRUDENCIA .............................................................................

405

BIBLIOGRAFÍA ....................................................................................

413


ABREVIATURAS §: ADPCP: AN: AP: Art/s: ATS: BGH: CE: CP: CPC: LL: LECrim: LO: Nº: Pág/s.: RPJ: RG: SAN/SSAN: SAP: STC/SSTC: StGB: STS/SSTS: TC: TS: Vol:

Parágrafo Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales Audiencia Nacional Audiencia Provincial Artículo/s Auto del Tribunal Supremo Bundesgerichtshof —Tribunal Supremo— Constitución española de 1978 Código penal Cuadernos de Política Criminal La Ley Ley de Enjuiciamiento Criminal Ley orgánica Número Página/s Revista del Poder Judicial Reichsgericht —Tribunal Imperial-— Sentencia/s de la Audiencia Nacional Sentencia de la Audiencia Provincial Sentencia/s del Tribunal Constitucional Strafgesetzbuch —Código penal— Sentencia/s del Tribunal Supremo Tribunal Constitucional Tribunal Supremo Volumen


NOTA INTRODUCTORIA El CP español prevé, en los arts. 73 a 79, unas reglas especiales para la aplicación de las penas correspondientes a los responsables de varios delitos. Esas normas contienen los criterios a seguir para determinar la sanción en los denominados concursos de infracciones, que la doctrina cataloga de real, ideal y medial, asegurando esas disposiciones unos límites en cuanto al cumplimiento de la condena. Por lo tanto, tratándose de una materia esencial para el condenado, cabe presumir que en la ley se regula de modo taxativo y que igualmente en la práctica forense existe la uniformidad suficiente como para garantizar la seguridad jurídica. Sin embargo, en el transcurso de mi carrera docente e investigadora había venido comprobando que hipótesis muy semejantes en ocasiones se resolvían como concurso real y otras como concurso ideal, sin que en las respectivas resoluciones judiciales hallase elementos de juicio suficientes para discernir cuándo procede aplicar una u otra disciplina. Este desconcierto se hizo especialmente patente durante el desarrollo de mi trabajo sobre el delito de atentado, una figura que por la peculiaridad de su objeto formal y de las acciones típicas a menudo concurre con tipos de lesiones y, en menor medida, con el de homicidio. Pese a la frecuencia y similitud de estos concursos, las soluciones judiciales eran dispares, sin que el TS hubiera ejercido, al menos en esta esfera, su función unificadora. La constatación de esa diversidad en un tema vital para el justiciable como es la concreción de la pena, que trasciende a sus derechos fundamentales, me llevó a considerar la posibilidad de profundizar en el estudio del concurso de infracciones. Y en este terreno, el tema que me parecía más sugestivo era el concurso ideal, habida cuenta que es en el art. 77 CP donde se sitúa el punto de arranque para la delimitación de las tres categorías existentes. En efecto, el elemento distintivo entre los tildados, doctrinal y jurisprudencialmente, como concurso ideal, real y medial, es la existencia de «un solo hecho» (art. 77) o de varios. La clave de bóveda del concurso ideal es, por tanto, la unidad de hecho. De manera que antes de abordar otros aspectos relacionados con los concursos de delitos, se debía desentrañar el significado de esa expresión, es decir, era necesario concretar cuando hay un solo hecho y cuando varios, en-


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NOTA INTRODUCTORIA

trando en liza, respectivamente, las disposiciones del concurso ideal (y medial) o real. Además, la particular naturaleza de este concurso lo hacía especialmente atractivo, en tanto las infracciones comparten una misma base empírica. Luego, a la vista de la entidad de ese presupuesto parecía razonable pensar que se trataba de un concepto perfectamente perfilado jurídicamente, de modo que en la práctica las diferencias de tratamiento de dichos concursos habían de ser puramente circunstanciales. Sin embargo, en un primer acercamiento a la materia, constaté los desacuerdos que el término «hecho» genera, tanto en sede judicial como entre los autores. Por una parte, el legislador no proporciona ningún recurso para su interpretación, limitándose en el art. 77 CP a excepcionar de lo dispuesto en los artículos anteriores (relativos al conocido como concurso real) «el caso de que un solo hecho constituya dos o más infracciones». Luego, la voz hecho no viene acompañada de ningún atributo que permita precisar su significado. Ello hace que un sector doctrinal se guíe por el Derecho alemán, equiparando dos expresiones diferentes: la acción (Handlung), utilizada en el § 52 StGB, y el hecho del art. 77 CP. Esta interpretación, a su vez, es contestada por un grupo de autores que censura esa asimilación de objetos dispares, soslayando la voluntad del legislador al optar por un concepto distinto del empleado en otras legislaciones de nuestro entorno europeo. De esta forma, conviven en la doctrina una pluralidad de propuestas en orden a descifrar cuando hay un solo hecho, determinante de un concurso ideal. La mirada entonces se cierne en la jurisprudencia, confiando en que la ponderación y racionalidad en la aplicación de los preceptos concernientes a los concursos de delitos aporten el equilibrio y certeza necesarios para la seguridad jurídica. En la medida en que esas disposiciones condicionan la concreta condena, y, por ende, cercenan los derechos del condenado, sería deseable que el TS aúne los criterios esenciales para su interpretación. Sin embargo, el propio Tribunal ha ido variando su postura, abriendo la puerta a las diversas soluciones judiciales en materia concursal. Es particularmente llamativo el contraste entre las respuestas de ese Tribunal ante un concurso de infracciones y la posición uniforme de la AN en sede de terrorismo. Tradicionalmente, el TS ha cifrado la distinción entre el concurso ideal y el real en la unidad de acción, sin fijarse en los resultados. En cambio, la AN ha sancionado por separado los ocasionados mediante una acción única, primando las reglas


NOTA INTRODUCTORIA

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del concurso real. No obstante, en los últimos años el Alto Tribunal ha dado relevancia al desvalor de resultado y si bien en un principio sólo se inclinaba por el concurso real cuando el sujeto actuó con dolo directo, en las últimas resoluciones parece ampliar esta respuesta a todos los tipos de resultado dolosos, sin hacer distingos en cuanto a la modalidad de dolo. Pues bien, todas estas reflexiones que había ido perfilando con ocasión del estudio de ilícitos concretos durante mi trayectoria académica, me llevaron a centrar mi objeto de estudio en el concurso de delitos y, en concreto, en el concurso ideal, debido a su singular configuración, motivada por la existencia de un solo hecho que, sin embargo, constituye varias infracciones, residiendo la distinción con el concurso real, justamente, en la presencia de varios hechos. Quedaba fuera el llamado concurso medial, pese a regularse en el mismo precepto, porque en su esencia se asemeja más al concurso real, aunque se haya equiparado al concurso ideal a efectos penológicos, atendiendo al lazo de necesidad existente entre las infracciones. En las páginas siguientes trataré las distintas concepciones doctrinales en punto a la unidad de hecho y a la división entre los concursos real e ideal. Como preámbulo, analizaré brevemente la regulación contenida en el § 52 StGB, atendiendo al influjo que esa normativa ha ejercido en nuestro país entre los partidarios de entender el hecho como acción. A continuación me ocuparé de esa jurisprudencia dispar a la que antes aludía, con el fin de obtener una visión práctica sobre la aplicación de esta figura. Me ceñiré a las resoluciones dictadas por el TS, como órgano superior unificador de jurisprudencia. No obstante, haré unas reflexiones sobre algunos fallos de la AN, en tanto los supuestos verdaderamente controvertidos de concurso de delitos son aquellos que afectan a bienes personales y estos sucesos a menudo se producen como consecuencia de acciones terroristas. Además, apuntaré algunas consideraciones relevantes del TC, especialmente en lo que hace a la presunta vulneración del principio non bis in idem que se ha aducido como fundamento del régimen penológico privilegiado del concurso ideal y en lo atinente a la motivación de la condena.


Capítulo I

LA UNIDAD DE HECHO COMO PRESUPUESTO DEL CONCURSO IDEAL I. INTRODUCCIÓN El CP prevé, dentro del Libro I, Título III —De las penas—, Capítulo II —De la aplicación de las penas—, Sección 2ª —Reglas especiales—, en los arts. 73, 75, 76 y 77, unas soluciones penológicas específicas para los supuestos conocidos como concursos de delitos1, aunque esta expresión no figura en el texto de la ley sino que ha sido acuñada por la doctrina. Esas normas fijan los criterios a seguir en la determinación de la pena correspondiente «al responsable de dos o más delitos o faltas» (art. 73), estableciendo como excepción en el art. 77 «el caso de que un solo hecho constituya dos o más infracciones», o «cuando una de ellas sea medio necesario para cometer la otra». Es decir, se regula lo que se conoce, doctrinal y jurisprudencialmente, como concurso real, ideal y medial. La diferencia entre ellos bascula en la idea de «hecho» expresada por el legislador, de modo que cuando el sujeto cometa varios hechos constitutivos de otras tantas infracciones se aplicará la disciplina del concurso real, y si realiza un solo hecho, pero que completa varios tipos regirán las normas del concurso ideal. Estas mismas disposiciones son procedentes en el denominado concurso medial, o sea, cuando las infracciones constituidas por hechos distintos, se hallen sin embargo en relación de medio a fin, de modo que una de ellas haya sido el cauce necesario para conseguir la otra. A su vez, el concurso de delitos ha de distinguirse de la figura comúnmente designada como concurso de leyes o concurso de normas (o concurso «aparente» de leyes o de normas). El art. 8 CP establece que «los hechos susceptibles de ser calificados con arreglo a dos o más preceptos de este código, y no comprendidos en los arts. 73 a 77, se castigarán observando las siguientes reglas». De esta forma, 1

El art. 74 CP recoge el régimen particular del denominado “delito continuado” y el art. 78 CP se refiere al cómputo de los beneficios penitenciarios y la libertad condicional.


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el texto punitivo parece indicar que aunque en la ordenación del Código figura primero el llamado concurso de leyes, son preferentes esas disposiciones, de suerte que antes de aplicar las reglas del art. 8 habría que descartar la existencia de un concurso de delitos. No obstante, es razonable entender que las normas del concurso de delitos rigen sólo después de haber rechazado la presencia de un concurso de leyes2, en tanto éste lleva a apreciar una sola infracción. En cualquier caso, es patente la labor del intérprete a la hora de discernir la existencia de uno u otro concurso3. Si a sus ojos es necesario aplicar varios tipos penales para sancionar el total desvalor de la conducta estaremos ante un concurso de infracciones. Por el contrario, cuando un solo tipo abarque completamente el injusto, el concurso será de leyes4. En este caso, aunque el hecho parece inicialmente encuadrable en varios preceptos, en la medida en que con uno de ellos se cubre por entero el contenido antijurídico, no podrán aplicarse los demás, por cuanto ello supondría, como ha reiterado la doctrina, una palmaria vulneración del principio non bis in idem5. Será el art. 8

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MAQUEDA ABREU, M.L., en ZUGALDÍA ESPINAR, J.M. (Dir.)/ PÉREZ ALONSO, E.J.: Derecho penal. Parte general, Tirant lo Blanch, Valencia, 2004, págs. 859 y 860; y SANZ MORÁN, A.J.: “Las reglas relativas a la unidad y pluralidad de delitos en el Código penal de 1995”, en CEREZO MIR, J. (Coord.): El nuevo Código penal: presupuestos y fundamentos. Libro-Homenaje al profesor doctor Don Ángel Torío Sanz, Tomo I, Comares, Granada, 1999, págs. 505 y ss. ESCUCHURI AISA, E.: Teoría del concurso de leyes y de delitos. Bases para una revisión crítica, Comares, Granada, 2004, págs. 253 y ss; MAQUEDA ABREU, M.L., en ZUGALDÍA ESPINAR, J.M. (Dir.)/ PÉREZ ALONSO, E.J. (Coord.): Derecho penal. Parte general, cit., págs. 852 y ss; y MUÑOZ CONDE, F.: Teoría general del delito, 4ª edición, Tirant lo Blanch, Valencia, 2007, pág. 219. En este orden de ideas se ha apuntado como criterio rector para separar ambas modalidades concursales, la atención al bien jurídico protegido, de suerte que como norma general cuando se ha quebrantado un único objeto de tutela existirá un concurso de leyes, en tanto que la violación de varios comportará un concurso de infracciones. Aunque esta regla encuentra notables excepciones, sobre todo en el marco del principio de consunción, conforme al cual resultan impunes algunas lesiones a bienes jurídicos cuando acompañan a otras más graves. Véase, CASTELLÓ NICÁS, N.: El concurso de normas penales, Comares, Granada, 2000, pág. 50. GARCÍA ALBERO, R.: “Non bis in idem” material y concurso de leyes penales, Cedecs, Barcelona, 1995, pág. 43.


EL CONCURSO IDEAL DE DELITOS

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CP el que nos dirá cuál de las normas aparentemente idóneas debe prevalecer6. Pues bien, de todos esos concursos en las páginas siguientes nos ocuparemos del concurso ideal de delitos, regulado junto al concurso medial en el art. 77 CP, aunque su naturaleza es enteramente distinta, hasta el punto que la doctrina coincide en señalar que éste es, en puridad, un concurso real equiparado a efectos penológicos al concurso ideal. Por eso, nuestro objeto se ceñirá a esta forma concursal, cuya especialidad reside en la presencia de un solo hecho que desencadena varias infracciones. En efecto, el art. 77.1 CP determina que «lo dispuesto en los dos artículos anteriores, no es aplicable en el caso de que un solo hecho constituya dos o más infracciones, o cuando una de ellas sea medio necesario para cometer la otra». Es decir, exceptúa de las reglas del llamado concurso real, los supuestos conocidos, respectivamente, como concurso ideal y medial. Y como se deduce de este precepto, la esencia del primero radica en que «un solo hecho» es, sin embargo, constitutivo de varias infracciones7; en el concurso medial cada in-

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Como veremos, el principio non bis in idem se ha traído a colación también en relación con el concurso ideal de delitos, apuntando que la coincidencia del hecho en las diversas infracciones hace necesaria una menor penalidad según prevé el actual apartado 2º del art. 77 CP. Sin embargo, es fácil advertir que la prohibición de doble sanción que ese principio encierra no se cumpliría simplemente rebajando las penas correspondientes, sino que determinará la imposición de un solo castigo. Ahora bien, antes de llegar a esta conclusión habrá de comprobarse que en el supuesto planteado del concurso ideal se dan las tres identidades (sujeto, hecho y fundamento) que originan ese principio. Cosa que parece no suceder al menos en lo que atañe al fundamento de las sanciones señaladas a las infracciones concurrentes, en tanto se sancionan ofensas a bienes jurídicos distintos. En apoyo de esta tesis, que niega que el citado principio esté en la base del concurso ideal, algunos autores apuntan la posibilidad contenida en el apartado 3º del propio art. 77 CP, de penar las infracciones por separado, cuando resulte más beneficioso para el reo. En el seno de la doctrina se ha debatido en torno a si, en puridad, el concurso ideal entrañan una sola infracción o varias. En Alemania, como veremos, la denominada “teoría de la pluralidad” ve en la lesión de diversas leyes penales distintos delitos y, por ello, en el concurso ideal aprecia una pluralidad de delitos o concurso de delitos (en este sentido, FRANK, JAKOBS, TRÖNDLE/FISCHER, etc.). Por el contrario, la “teoría de la unidad” pone el acento en que una acción siempre supone la comisión de un delito, aun


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fracción es producto de un hecho distinto, si bien una de ellas es medio necesario para conseguir la otra. A continuación, el apartado segundo prevé que «en estos casos se aplicará en su mitad superior la pena prevista para la infracción más grave, sin que pueda exceder de la que representa la suma de la que correspondería aplicar si se penaran separadamente las infracciones». Por lo tanto, en lo que hace al concurso ideal que ahora nos ocupa, el presupuesto para la aplicación de estas normas es la existencia de «un solo hecho», que constituya dos o más infracciones. La clave de bóveda del concurso ideal es la unidad de hecho. En la interpretación del término «hecho» destacan dos grandes tendencias doctrinales. La primera entiende la unidad de hecho como «unidad de acción», manteniendo que existe un solo hecho cuando la acción desarrollada es única. De manera que para apreciar un concurso ideal atienden tan solo a la fase de ejecución del delito, prescindiendo de los resultados. A su vez, la unidad de acción se define a veces desde el punto de vista puramente naturalístico, mientras en otros casos se siguen criterios normativos o jurídicos8. Esta postura ha tenido una mayor acogida en España, donde los autores suelen adoptar una perspectiva valorativa, partiendo de la descripción típica para resolver la unidad o pluralidad de hechos y de infracciones9.

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cuando lesione varias leyes penales (así, BAUMGARTEN, ZIPF, VOGLER, etc.). SCHÖNKE, A./ SCHRÖDER, H.: Strafgesetzbuch Kommentar, Verlag C.H. Beck München, 2006, pág. 832. Señala SAINZ CANTERO que en cuanto a la unidad de acción existen dos posturas doctrinales. La primera atiende a criterios puramente naturales, entendiendo que existe unidad de acción cuando los diversos actos o movimientos corporales están conducidos por una misma finalidad y se desenvuelven en un único contexto. Dos requisitos serán necesarios, conforme a esto, para estimar que hay una sola acción: la unidad de propósito y la conexión espacio-temporal. La segunda postura piensa que el criterio para precisar la unidad de acción sólo puede ser jurídico, por lo que se debe atender fundamentalmente al sentido del tipo penal que en cada caso se trate de aplicar. SAINZ CANTERO, J.A.: Lecciones de Derecho penal. Parte general, Bosch, Barcelona, 1990, pág. 841. No obstante, como apunta CID MOLINÉ, la versión más radical de la teoría de la unidad jurídica, que defiende que hay tantas acciones como tipos realizados, lógicamente es rechazada, pues es incompatible con la regulación del concurso ideal del CP español, en tanto se requiere que una única


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Desde esta óptica, afirman que existe unidad de acción cuando los actos de ejecución que integran el presupuesto fáctico de los tipos concurrentes coinciden, total o parcialmente10. Por poner algunos

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acción realice diversas descripciones típicas. Mas, indica ese autor que un sector de la dogmática española ha defendido una versión más débil de la teoría de la unidad jurídica. De acuerdo con ella, cuando existen tipos que hacen referencia a un único resultado (por ejemplo, el tipo de homicidio, que describe la situación de matar a otro), el número de acciones es equivalente al número de resultados típicos producidos. La tesis se apoya en que el CP no alude a la expresión «acción» sino a la expresión «hecho» y, para estos autores, una hecho no puede incluir varios resultados, mientras que, queda implícito, una acción sí puede incluirlos. Frente a esta versión aduce el citado autor que, a su juicio, aquellas expresiones, en el contexto del CP, son sinónimas. CID MOLINÉ, J.: “Notas acerca de las definiciones dogmáticas de concurso de delitos”, en ADPCP, Tomo XLVII, 1994, págs. 49 y 50. De modo gráfico lo expresa SANZ MORÁN: “Caracterizan a la unidad de acción del concurso ideal, de un lado, la presencia de una actuación o manifestación de voluntad en el exterior —siendo irrelevante el número de resultados en sentido material— y, de otra parte, la identidad, al menos parcial, de la actividad típica ejecutiva, del proceso ejecutivo que está en la base de los tipos correspondientes. Hay que insistir en esto último, pues el dato fundamental para determinar la existencia del concurso ideal entre dos tipos penales es la coincidencia, al menos parcial, de los presupuestos fácticos que están en la base de los mismos, del proceso ejecutivo en ellos previsto o supuesto, del ámbito de referencia en el que se superponen las diferentes descripciones típicas. Basta que los «actos de ejecución» de los correspondientes tipos coincidan, si no totalmente, al menos en parte, de manera que como mínimo uno de esos actos contribuya a la verificación de los tipos que concurren idealmente. Los respectivos procesos de ejecución se comportarían, por tanto, como círculos secantes: los «hechos» se cortan, presentando una zona común. Las diferentes descripciones típicas tienen un ámbito de referencia en el que se superponen”. SANZ MORÁN, A.J.: “El concurso de delitos en la reforma penal”, en Unidad y pluralidad de delitos, Cuadernos de Derecho Judicial, Consejo General del Poder Judicial, 1995, págs. 212 y 213. Véase, también, GARCÍA ALBERO, R., en QUINTERO OLIVARES, G. (Dir.)/ MORALES PRATS, F. (Coord.): Comentarios al Código penal español, Tomo I, 6ª edición, Aranzadi, Pamplona, 2011, págs. 545 y ss; LUZÓN PEÑA, D.M.: Enciclopedia penal básica, Comares, Granada, 2002, pág. 268; MAPELLI CAFFARENA, B.: Las consecuencias jurídicas del delito, 4ª edición, Aranzadi, Pamplona, 2005, pág. 273; MAQUEDA ABREU, M.L., en ZUGALDÍA ESPINAR, J.M. (Dir.)/ PÉREZ ALONSO, E.J.: Derecho penal. Parte general, cit., pág. 855; y TORRES-DULCE LIFANTE, E.: “El concurso ideal de delitos: una aproximación doctrinal y jurisprudencial”, en Unidad y pluralidad de delitos, Cuadernos de Derecho Judicial, Consejo General


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