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Dirección

Carlos Lasarte

CARLOS LASARTE

FRANCISCO JAVIER JIMÉNEZ MUÑOZ ANTONIO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ Coordinación

CARLOS LASARTE ÁLVAREZ CARMEN MINGORANCE GOSÁLVEZ Mª DOLORES CERVILLA GARZÓN ALICIA CALAZA LÓPEZ JAVIER MARTÍN FERNÁNDEZ

FRANCISCO J. JIMÉNEZ MUÑOZ IGNACIO GALLEGO DOMÍNGUEZ CARMEN L. GARCÍA PÉREZ IGNACIO DÍAZ DE LEZCANO SEVILLANO JAVIER LASARTE ÁLVAREZ

DERECHO DE SUCESIONES CONTEMPORÁNEO ASPECTOS CIVILES Y FISCALES

ASPECTOS CIVILES Y FISCALES

El título es verdaderamente expresivo y adecuado a su contenido, en cuanto se desarrollan en el libro, por un amplio abanico de especialistas en Derecho Civil, los contenidos fundamentales de carácter sucesorio, añadiéndose las aportaciones de dos reconocidos fiscalistas, analizando los aspectos tributarios que, con frecuencia, condicionan la dinámica de las instituciones jurídico-privadas, exigiendo la aplicación de cláusulas y condiciones o el recurso a transmisiones intrafamiliares que hace algunas décadas parecían impensables.

ALTA CALIDAD EN INVESTIGACIÓN JURÍDICA

Dirección

DERECHO DE SUCESIONES CONTEMPORÁNEO

La presente obra colectiva es fruto de una de las ediciones de Cursos de Especialización que, en las últimas décadas, hemos puesto en marcha desde el Centro Asociado de la UNED en Zamora, por iniciativa del conocido Abogado y Profesor Tutor D. Antonio Rodríguez, y el propio Departamento de Derecho Civil de la UNED. El pasado año 2019. Un año después, aparece la obra bajo el título de Derecho de sucesiones contemporáneo. Aspectos civiles y fiscales, acogido al sello editorial de Tirant lo Blanch, hacia el que manifestamos nuestro agradecimiento y reconocimiento colectivos.

monografías

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EL DERECHO DE SUCESIONES CONTEMPORÁNEO Aspectos civiles y fiscales


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Cañizares Laso

Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


EL DERECHO DE SUCESIONES CONTEMPORÁNEO Aspectos civiles y fiscales

Dirección CARLOS LASARTE Coordinación FRANCISCO JAVIER JIMÉNEZ MUÑOZ ANTONIO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ CARLOS LASARTE ÁLVAREZ CARMEN MINGORANCE GOSÁLVEZ DOLORES CERVILLA GARZÓN ALICIA CALAZA LÓPEZ JAVIER MARTÍN FERNÁNDEZ

FRANCISCO J. JIMÉNEZ MUÑOZ IGNACIO GALLEGO DOMÍNGUEZ CARMEN L. GARCÍA PÉREZ IGNACIO DÍAZ DE LEZCANO JAVIER LASARTE ÁLVAREZ

tirant lo blanch Valencia, 2020


Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© IDADFE Instituto de Desarrollo y Análisis del Derecho de Familia en España

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1336-716-3 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicasde-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice PRÓLOGO......................................................................................................... 9 Carlos Lasarte INSTITUCIÓN DE HEREDERO Y DISPOSICIONES TESTAMENTARIAS...... 13 Carlos Lasarte CONCEPTO, RÉGIMEN JURÍDICO Y TIPOLOGÍA DE LOS LEGADOS: EL LEGADO DE COSA PROPIA DEL TESTADOR................................................ 41 Francisco Javier Jiménez Muñoz LAS LEGÍTIMAS EN EL DERECHO CIVIL COMÚN...................................... 71 Carmen Mingorance Gosálvez LA PRETERICIÓN EN EL CÓDIGO CIVIL...................................................... 119 Ignacio Gallego Domínguez LA DESHEREDACIÓN EN EL CÓDIGO CIVIL............................................... 161 Ignacio Gallego Domínguez LA SUCESIÓN INTESTADA EN EL ACTUAL DERECHO CIVIL: ALGUNAS PROPUESTAS DE LEGE FERENDA................................................................. 211 María Dolores Cervilla Garzón EL ALBACEAZGO Y LA INTERPRETACIÓN DEL TESTAMENTO................ 229 Carmen Leonor García Pérez LA PARTICION HEREDITARIA....................................................................... 271 Alicia Calaza López LA RESPONSABILIDAD DE LOS HEREDEROS POR LAS DEUDAS DEL CAUSANTE, ANTES Y DESPUÉS DE LA PARTICIÓN DE LA HERENCIA............. 317 Ignacio Díaz de Lezcano Sevillano UNA APROXIMACIÓN GENERAL AL IMPUESTO SOBRE SUCESIONES Y DONACIONES.................................................................................................. 331 Javier Martín Fernández REFLEXIONES SOBRE EL IMPUESTO DE SUCESIONES: ASPECTOS CONSTITUCIONALES................................................................................................ 381 Javier Lasarte Álvarez


PRÓLOGO Cúmpleme la satisfacción de realizar una breve referencia al origen y a la materialización de la obra colectiva que tiene en sus manos, pues ciertamente debemos desvelar algunos aspectos que conviene destacar por parte de quien suscribe, en cuanto son ya muchos años y muchas ediciones de Cursos de Especialización en Derecho Civil los que hemos puesto en marcha desde el Centro Asociado de la UNED en Zamora y el propio Departamento de Derecho Civil, regido desde la primavera de 2018 por mi otrora querida discípula y hoy brillante Catedrática y espléndida Directora departamental, Fátima Yáñez Vivero, cuya responsabilidad institucional y empeños departamentales le impidieron lamentablemente participar como ponente el pasado año 2019. La verdad es que tanto el Director del Centro Asociado, D Juan Andrés Blanco Rodríguez quien de otra parte es Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca, reconocido investigador en el regionalismo castellano-leonés y en los movimientos migratorios a América, cuanto nuestro amigable y cercano Profesor Asociado el Abogado D. Antonio Rodríguez González son unos perfectos representantes del corazón castellano de España, personalidades recias y sabias, pero al mismo tiempo cordiales y simpáticos como ellos solos que, agarrándose a cualquier motivo, por nimio que fuera, han sabido vincular al Departamento de Derecho Civil de la UNED de manera reiterada y cordialísima en la mayor parte de mi largo y extenso desempeño de la dirección departamental durante un período superior al cuarto de siglo (aunque, precisémoslo, curándonos en salud, renovada siempre mediante sucesivas elecciones departamentales de periodicidad cuatrienal). Ahora que, a comienzos del presente curso académico, he pasado a la condición de Catedrático Emérito, hubo quien pensó que se enfriaría mi relación y dedicación a las enseñanzas monográficas y especializadas en el Centro de Zamora, pero la verdad es que no ha sido así, ni creo que lo pueda ser en los próximos años. Es más, atendiendo a mi inminente jubilación administrativa el año pasado rogué a todos los participantes en el curso que intitulamos “Panorámica del Derecho de Sucesiones en el Código civil español” que redactaran la ponencia correspondiente y, afortunadamente, así fue de manera tal que, rebautizada la actividad docente desarrollada en Zamora (en cuatro sesiones vespertinas durante el mes de abril del pasado año), aparece ahora


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esta obra bajo el título de Derecho de sucesiones contemporáneo. Aspectos civiles y fiscales, acogido al sello editorial de Tirant Lo Blanch hacia el que manifestamos nuestro agradecimiento y reconocimiento colectivos. El título de la obra que tiene en sus manos es verdaderamente expresivo y adecuado a su contenido, en cuanto no sólo se desarrollan en el libro las cuestiones estrictamente jurídico-privadas o los contenidos de carácter sucesorio, sino que la incorporación de dos reconocidos fiscalistas (o, si se prefiere, Catedráticos de Derecho Financiero y Tributario, en términos precisos y reglamentarios) han aportado la riqueza inherente al análisis de los aspectos tributarios que, como es bien sabido, además de una extraordinaria importancia práctica, con frecuencia condicionan incluso la aplicación de las instituciones jurídico-privadas, exigiendo la renovada aplicación de cláusulas y condiciones o el recurso a transmisiones intrafamiliares que hace algunas décadas parecían impensables, si no inoportunas, o en todo caso innecesarias. ¡Poderoso caballero es Don Dinero, como ya dejara dicho y redicho hace cuatro siglos D. Francisco de Quevedo! Es más, la mayor parte de los asistentes al referido curso de especialización, siendo todos ellos, o al menos la gran mayoría alumnos de la UNED, presencialmente o por streaming en algunos Centros distintos al de Zamora, no sólo no se extrañaron de la incorporación de contenidos de naturaleza tributaria, sino que en general valoraron muy especialmente su inclusión en la actividad desplegada, animándonos a seguir en dicha línea tanto a D. Antonio Rodríguez como a quienes actuaron como ponentes e incluso a mí mismo. Siguiendo tales insinuaciones, en estos últimos meses invernales, como tantos otros años anteriores, el Departamento de Derecho Civil y el Centro Asociado de Zamora nos hemos implicado de lleno en la organización de un curso similar y paralelo, analizando la temática civil y fiscal relativa al domicilio u hogar familiar cuya celebración acaba de comenzar a publicitarse y que se celebrará entre marzo y abril de este año 2020, precisamente bajo el nombre de “Vivienda y hogar familiar: aspectos civiles y fiscales”, que esperamos tenga una respuesta parecida o incluso mejor que el celebrado en el pasado año 2019. En tales propuestas y celebración de actividades sería injusto olvidar la dedicación y el esfuerzo desplegado por todas aquellas personas que, ahora o antes, han acompañado a Antonio Rodríguez en las tareas propias de Profesores Tutores en los distintos Centros Asociados de la UNED, una de las muchas joyas de la corona de la magnífica, espléndida y rentable Universidad Nacional de Educación a Distancia, sin duda alguna ejemplar


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Prólogo

por muchos conceptos, cada día más intensificados desde su creación en los primeros años setenta del pasado siglo XX. Es el caso, por ejemplo, de Dª Esther González González, Magistrada de la Audiencia Provincial zamorana y del Abogado, aplicado y ejemplar, que lleva el nombre de D. José Hernández de la Fuente. Debemos decir lo propio de todo el personal de administración y servicios del citado Centro Asociado, comenzando por su eficiente y vivaz Secretaria, Dª Carmen Alonso Rodríguez y todo el personal por ella liderado, entre el que el firmante no debería olvidar bajo ningún concepto los servicios y las ayudas recibidas de sus colaboradoras Raquel Espada y Carmen Mayo cuando ha sido menester. Dicho ello y esperando que el contenido de la obra le resulte útil y provechoso, todos cuantos hemos participado en su autoría quedamos a su disposición a través del propio mail del firmante. Madrid, 12 de febrero de 2020

CARLOS LASARTE

Catedrático Emérito de Derecho Civil Universidad Nacional de Educación a Distancia-Madrid clasarte@der.uned.es


INSTITUCIÓN DE HEREDERO Y DISPOSICIONES TESTAMENTARIAS CARLOS LASARTE

Catedrático de Derecho Civil-UNED-Madrid Presidente de IDADFE

SUMARIO: 1. La institución de heredero. 1.1. La designación del heredero. 1.2. Algunas reglas de institución en el Código Civil. 2. Las disposiciones testamentarias de carácter genérico. 2.1. Disposiciones en favor del alma. 2.2. Disposiciones en favor de los pobres. 2.3. Disposiciones en favor de los parientes. 3. Los supuestos dudosos de institución. 3.1. La institución de heredero en cosa cierta. 3.2. El legado de parte alícuota. A) La legislación decimonónica. B) La Ley de Enjuiciamiento Civil. C) El legado de parte alícuota impropio o pars hereditatis. D) El legado de cuota propiamente dicho pars bonorum. 3.3. La distribución de toda la herencia en legados. 4. Condición, término y modo. 5. La condición en las disposiciones testamentarias. 5.1. Las condiciones lícitas e ilícitas. 5.2. Condición suspensiva y condición resolutoria. 5.3. La condición suspensiva. A) Situación de pendencia. B) Cumplimiento de la condición. C) Incumplimiento de la condición. 5.4. La condición resolutoria. 6. El término o plazo. 7. La relevancia del modo en las disposiciones testamentarias. Bibliografía

1. LA INSTITUCIÓN DE HEREDERO Aunque, como es sobradamente sabido, la validez del testamento no depende en el Derecho vigente español de que contenga una precisa y técnica institución de heredero propiamente dicha (art. 764 CC), ello no es óbice para que en la mayor parte de los casos el designio fundamental de la persona que testa radica precisamente en nombrar, o designar, a quienes, tras su fallecimiento, habrán de considerarse sus herederos. La libertad del testador en relación con la institución de heredero está fuera de duda, aunque inicialmente el artículo 763 parezca plantear la cuestión de otra manera, al referirse a los denominados herederos forzosos o legitimarios. En efecto, el artículo 763 CC, al establecer en su segundo párrafo que “el que tuviere herederos forzosos solo podrá disponer de sus bienes en la forma y con las limitaciones que se establecen en la sección quinta de este capítulo”, parece sugerir que cuando existan legitimarios debe procederse a la institución de heredero “en una determinada forma”.


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Sin embargo, la existencia del régimen de legítimas sólo supone que el testador ha de respetar la cuota reservada a los legitimarios, no que la forma de la institución debe seguir pautas determinadas por la ley. Que ello es así, de forma indudable, lo ratifica el propio tenor literal del párrafo primero del precepto considerado (“El que no tuviere herederos forzosos puede disponer por testamento de todos sus bienes o de parte de ellos en favor de cualquiera persona que tenga capacidad para adquirirlos”). Así pues, la existencia o inexistencia de legitimarios afecta a la cuantía o cuota de los bienes de que puede disponer el testador, sin determinar en manera alguna cuál ha de ser la institución de heredero que haya de llevar a cabo la persona causante a través del testamento. Además, en términos reales, con independencia de tal planteamiento y atendiendo a la práctica seguida en los territorios de Derecho Civil común, lo cierto es que en la mayor parte de los casos resultan instituidos herederos en la totalidad de herencia (y no solo en la cuota parte que corresponde a la legítima) los familiares a quienes la ley otorga la condición de legitimarios. Por tanto, la conclusión es obvia: incluso existiendo legitimrios, siempre y cuando respete el testador la correspondiente legítima, al propio tiempo puede ejercitar su libérrima voluntad testamentaria en relación con la institución de heredero.

1.1. La designación del heredero Debemos resaltar que nuestro Código no impone una determinada fórmula ritual para la institución de heredero, aunque generalmente en la mayor parte de los testamentos con intervención notarial lo frecuente es que se utilice precisamente la expresión de “instituyo herederos a… tales personas” o “a mis hijos, por partes iguales” o fórmulas de parecida índole. Como regla, el testador será el primer interesado en identificar convenientemente a la persona que vaya a ocupar la posición de heredero designado, procurando realizar la atribución patrimonial en favor de personas suficientemente concretas y determinadas (aunque más adelante habremos de considerar las “disposiciones de carácter genérico”) y que en verdad existan, pues es evidente que si la institución de heredero (o de legatario) se realiza en favor de persona incierta o de imposible determinación habrá de considerarse nula (cfr., en tal sentido, el art. 750, que precisa “a menos que por algún evento pueda resultar cierta”; cfr. también art. 773.2 CC).


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En principio, parece natural la previsión del artículo 772.1 CC, acerca de que “el testador designará al heredero por su nombre y apellidos, y cuando haya dos que los tengan iguales deberá señalar alguna circunstancia por la que se conozca al instituido”, pues precisamente la identificación de las personas se realiza, como regla, a través del nombre y de los apellidos. Sin embargo, si la identificación del heredero (o legatario) por nombre y apellidos resulta lógica respecto de terceras personas, habrá de concordarse que en la mayoría de los instrumentos testamentarios, la designación como herederos de familiares cercanos no suele cumplir dicha regla, pues en general nadie llama a sus hijos por el nombre y los apellidos, sino exclusivamente por el nombre de pila, cuando no por la abreviatura del nombre o por cualquier otro apelativo cariñoso de repetida utilización (supongamos “Filo” por Filomena o “Piluchi” por Pilar; o bien “mi marido Pepe”, aunque realmente su nombre fuera José Francisco, por ejemplo). Tales supuestos y posibilidades se encuentran también previstos por el Código, pues el párrafo 2.o del artículo 772 dispone expresamente que “aunque el testador haya omitido el nombre del heredero, si lo designare de modo que no pueda dudarse quién sea el instituido, valdrá la institución”. En este sentido, puede consultarse la SAP de Burgos 557/2017, de 29 de diciembre, en la que se determina que el error en el nombre propio de la instituida heredera no vicia la institución, y aplicando el párrafo 1.º del artículo 773 CC considera que del testamento se extraen dos circunstancias identificadoras: una es la de afirmar que son sus sobrinos, la segunda que los dos herederos instituidos tienen los mismos apellidos. Naturalmente, en caso de haber existido el debido asesoramiento (notarial o no) en el momento de redactar el testamento, tales eventualidades deberían en todo caso salvarse, expresando tanto el nombre propiamente dicho cuanto el apelativo con el que, en adelante, el testador se refiere a una determinada persona (imaginemos, “instituyo heredero a mi hijo Francisco, también conocido como Quico o Kiko…”, etc.).

1.2. Algunas reglas de institución en el Código Civil En caso de tratarse de heredero único y encontrarse perfectamente identificado, normalmente se entenderá que sucede al causante en todos sus derechos y obligaciones, es decir, en el conjunto de la herencia. Generalmente, en caso de ser varios los herederos, el causante determinará en qué cuantía han quedado instituidos, siendo sumamente frecuente que la atribución patrimonial hereditaria se haga por cuotas o mediante


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el recurso a números quebrados (una tercera o cuarta parte, la mitad para cada uno, etc.). Sin embargo, aunque resulte llamativo, dada la trascendencia del testamento, puede también ocurrir que la designación de varios herederos se haga sin determinar la cuantía o la modalidad temporal (simultánea o sucesiva) en que han de concurrir a la herencia. En previsión de tales eventualidades, el Código contiene una serie de reglas de carácter general que vamos a analizar bajo esta rúbrica. Para el supuesto de que el testador no haya previsto la cuota o cuantía en que han de sucederle los herederos, siendo varios, establece el artículo 765 CC que “los herederos instituidos sin designación de partes heredarán por partes iguales”. Esto es, salvo disposición testamentaria en otro sentido, entiende el Código que cuando el testador llama o designa a varios herederos, los considera instituidos en partes iguales. La institución en partes iguales entre los herederos es frecuentísima, incluso estando expresamente prevista por el testador que, así, por ejemplo, desea manifestar a todos sus hijos que no hace uso de la posibilidad de mejorar a algunos, sino que trata a todos por igual. El artículo 769 CC dispone que “cuando el testador nombre unos herederos individualmente y otros colectivamente, como si dijere: ‘Instituyo por mis herederos a N. y a N. y a los hijos de N.’, los colectivamente nombrados se considerarán como si lo fueran de forma individual, a no ser que conste de un modo claro que ha sido otra la voluntad del testador”. Así pues, la concurrencia de institución individual y colectiva no determina, en principio, que los colectivamente designados no tengan la misma cuota que los individualmente identificados, sino que, al revés, ha de considerarse que todos tendrán la misma cuota en la herencia, en el entendido de que la designación colectiva encuentra fundamento únicamente en economía gramatical. Por su parte, el artículo 771 CC establece que “cuando el testador llame a la sucesión a una persona y a sus hijos, se entenderán todos instituidos simultánea y no sucesivamente”, concurriendo a la herencia, en principio, por partes iguales. Claro está que, como veremos más adelante, si el testador desea que el llamamiento a la herencia sea sucesivo, le bastará con instituir una sustitución fideicomisaria (instituyo heredero a Antonio y, para cuando éste muera, a los hijos de Antonio). Finalmente, el artículo 770 CC dispone que “si el testador instituye a sus hermanos, y los tiene carnales y de padre o madre solamente, se dividirá la herencia como en el caso de morir intestado”. Semejante disposición equivale a reenviar a lo establecido en el artículo 949, conforme al cual los “her-


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manos de padre y madre” heredarán el doble que los “medio hermanos”. Sin embargo, la norma establecida para la sucesión intestada (el art. 949) tiene naturaleza imperativa, mientras que el artículo 770 es una norma meramente interpretativa o presuntiva, pues si el testador, de cualquier manera, pusiera de manifiesto que sus hermanos y hermanos de vínculo sencillo o medio hermanos heredarán por partes iguales, tal expresión priva de valor a lo establecido en los preceptos reseñados con anterioridad.

2. LAS DISPOSICIONES TESTAMENTARIAS DE CARÁCTER GENÉRICO Junto con la institución en favor de personas concretas y determinadas, nuestro Código, siguiendo una inveterada tradición histórica bien conocida en la mayor parte de Europa, permite también que la designación testamentaria recaiga en favor de colectivos (como, textualmente, los pobres y los parientes) e incluso en beneficio del alma del difunto. Son todos ellos supuestos en los que planea una cierta indeterminación de los beneficiarios finales de la institución testamentaria, por lo que, en términos doctrinales, se les suele agrupar bajo la denominación que hemos utilizado como rúbrica o, bien, bajo la alternativa de supuestos de indeterminación relativa del instituido. Atendiendo a su verdadera importancia práctica, consideraremos tales supuestos, aunque ciertamente lo haremos con la brevedad debida.

2.1. Disposiciones en favor del alma Establece el artículo 747 CC que “si el testador dispusiere del todo o parte de sus bienes para sufragios y obras piadosas en beneficio de su alma, haciéndolo indeterminadamente y sin especificar su aplicación, los albaceas venderán los bienes y distribuirán su importe, dando la mitad al Diocesano para que lo destine a los indicados sufragios y a las atenciones y necesidades de la Iglesia, y la otra mitad al Gobernador civil correspondiente para los establecimientos benéficos del domicilio del difunto, y en su defecto, para los de la provincia” (como es sabido, las competencias de los Gobernadores civiles, son desempeñadas actualmente por los Subdelegados del Gobierno: véase la disposición adicional cuarta de la Ley 6/1997, 14 abril, de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado).


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Aunque a veces la jurisprudencia habla todavía hoy de “institución en favor del alma”, trayendo a colación la forma tradicional de referirse al supuesto contemplado por el artículo 747 CC, en términos técnicos, incluso por quien se declare acendradamente católico, ha de afirmarse que en modo alguno puede considerarse heredera o legataria al alma del difunto que, al testar, la tuvo tan presente. En realidad, los bienes o la parte de los bienes que el testador adscriba al cumplimiento de obras benéficas o piadosas son destinados a ello, de forma genérica, cumpliéndose así la voluntad del testador y evitando al propio tiempo la nulidad de una institución directa en favor del alma o del espíritu o del recuerdo del finado. En defecto de previsión testamentaria que permita una mayor concreción en el destino de los bienes, el precepto opta por una división salomónica entre “Dios y el César”, valga la forma de decirlo, y atribuye los bienes o, mejor dicho, el valor de los bienes (una vez que sean hechos efectivos por los albaceas, en su caso) por mitad al Obispo y al Gobernador civil del domicilio o provincia del difunto. Naturalmente, en la actualidad, dada la aconfesionalidad del Estado, la interpretación de la norma exige tener en cuenta la confesión religiosa del causante y aplicar, en su caso, la mitad correspondiente a las atenciones religiosas de la confesión de que se trate.

2.2. Disposiciones en favor de los pobres En parecido sentido al supuesto anterior, resulta admisible también instituir herederos a “los pobres en general”, en el entendido de que tampoco ellos pueden ser considerados herederos propiamente dichos, ni por supuesto responsables de las deudas y cargas hereditarias (como habrían de serlo si fueran realmente herederos), sino sencillamente beneficiarios de una atribución patrimonial hecha por oficio de caridad. En tal sentido, dispone el artículo 749 CC que “las disposiciones hechas a favor de los pobres en general, sin designación de personas ni de población, se entenderán limitadas a los del domicilio del testador en la época de su muerte, si no constare claramente haber sido otra su voluntad. La calificación de los pobres y la distribución de los bienes se harán por la persona que haya designado el testador, en su defecto por los albaceas, y, si no los hubiere, por el Párroco, el Alcalde y el Juez municipal, los cuales resolverán, por mayoría de votos, las dudas que ocurran.


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Esto mismo se hará cuando el testador haya dispuesto de sus bienes en favor de los pobres de una parroquia o pueblo determinado”. Por si el triunvirato de poderes al que se refiere el segundo párrafo hubiera de decidir la distribución efectiva de los bienes y el causante profesara cualquier religión distinta a la católica, “el párroco” ha de entenderse sustituido por el representante equivalente de la pertinente confesión religiosa.

2.3. Disposiciones en favor de los parientes En términos prácticos, el supuesto de institución genérica en favor de los parientes del testador es aún más raro que los dos casos anteriores, que desde mediados del siglo XX pueden considerarse bastante raros sociológicamente y muy limitados en términos estadísticos, quizá en paralelo con el incremento de la igualación social y la disminución de grandes fortunas familiares (aspectos ambos que el firmante considera socialmente un verdadero avance). El Código civil español se limita a indicar que “la disposición hecha genéricamente en favor de los parientes del testador se entiende hecha en favor de los más próximos en grado” (art. 751 CC), con lo cual parece seguir una de las líneas maestras de la sucesión intestada, en virtud de la cual el grado más próximo de parentesco consanguíneo excluye al más remoto (art. 921.1). Sin embargo, siendo de aplicación en general las reglas de la sucesión intestada, no parece que una institución genérica como la que estamos contemplando deba excluir de la herencia a los parientes colaterales que no se encuentren comprendidos dentro del cuarto grado, como para la sucesión intestada establece el artículo 954, pues cabe presumir que, para llegar a tal conclusión, el causante podría muy bien haber prescindido de otorgar testamento. Y que, por tanto, si lo ha otorgado y, además, no ha identificado a sus parientes, previsiblemente lo que pretende es evitar que sea su heredero el Estado.

3. LOS SUPUESTOS DUDOSOS DE INSTITUCIÓN 3.1. La institución de heredero en cosa cierta En el supuesto de que la institución de heredero no venga referida a la totalidad o a una parte alícuota de la herencia, sino a un bien concreto, se ha venido discutiendo desde antiguo si la persona así instituida debe con-


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siderársele heredero o, por el contrario, legatario: supongamos, a mi hija Lucía le dejo la huerta sita en Orihuela conocida como “La Revoltosa”, con todas sus pertenencias (casa, piscina, corrales, tentadero…). El vigente artículo 768 de nuestro Código Civil se pronuncia claramente sobre el segundo de los sentidos reseñados: “El heredero instituido en una cosa cierta y determinada será considerado como legatario”. Lo primero que debemos indicar al respecto es que, con semejante determinación normativa, a favor de la condición de legatario, establece así nuestro Código una regla que es exactamente la contraria a la que regía en el Derecho romano clásico, en el que quien hubiera sido instituido heredero en un determinado fundo, por el mero hecho de haberse utilizado semejante nomen iuris, se convertía en heredero no solo del fundo, sino de toda la herencia. La razón de la regulación romana se asentaba en el hecho de que, en caso de haber negado la condición de heredero al instituido en cosa cierta, habría de establecerse la ineficacia radical del testamento y, por consiguiente, decretar la procedencia de la apertura de la sucesión abintestato. Sin embargo, en el sistema del Código Civil, dado que el testamento es válido aunque no contenga institución de heredero, los términos en que se pronuncie el testador al instituir a alguna persona heredero en cosa cierta han de considerarse determinantes. O, si se prefiere, establecer si el instituido en cosa cierta es heredero o legatario, es sencillamente una cuestión de interpretación testamentaria, pues la doctrina contemporánea y la jurisprudencia del Tribunal Supremo, a partir de la sentencia de 9 de marzo de 1993 han resaltado, que no puede atribuirse al artículo 768 CC carácter imperativo alguno, sino que se trata de una norma meramente interpretativa. Se ha señalado así que cuando el testador, en aplicación del segundo párrafo del artículo 1056 CC, considerando como cosa cierta y determinada “una explotación económica”, designa a cualquiera de los instituidos herederos de ella, realizando, pues, un acto verdaderamente particional, no puede negarse la cualidad de heredero al instituido, pues en la mayor parte de los casos el testador probablemente ha considerado heredero primero y principal (valga la forma de decirlo) al instituido en dicha cosa cierta. La jurisprudencia, sin embargo, se muestra poco proclive a conceder al instituido en cosa cierta la condición de heredero. En la citada Sentencia de 9 de marzo de 1993, pese a que en la disposición testamentaria se instituía (a quienes después fueron recurrentes) como únicos y universales herederos del remanente de todos los bienes y derechos del causante, la circunstancia de que en la misma cláusula se contenía una relación concreta de bienes,


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