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QUIMERAS DE LO INSÓLITO Fascinación y horror en el mundo hispánico


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


QUIMERAS DE LO INSÓLITO Fascinación y horror en el mundo hispánico

JUAN GOMIS EVA LARA CLARA BONET Editores

tirant humanidades Valencia, 2022


Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y de los editores. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

Este volumen se ha realizado en el marco del proyecto de investigación Figuras de lo insólito en la cultura de los márgenes: fascinación y horror en el mundo hispánico (siglos XVII-XIX) (GV/2020/207), financiado por la Conselleria d’Innovació, Universitats, Ciència i Societat Digital.

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VV. AA.

TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-19376-87-9 MAQUETA: Innovatext Imagen de portada: Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Carme Agustí Aparisi Clara Bonet Claudia Carranza Emilio Ramón García Juan Gomis Eva Lara Alberola Miriam López Santos Pilar Martínez Olmo Pablo Ortiz Sierra José Manuel Pedrosa Eva Romero Vicent F. Zuriaga Senent


Índice INTRODUCCIÓN............................................................................................... 1.

VOCES DE INFIELES: LA HEREJÍA EN LA PATRÍSTICA TEMPRANA..........................................................................................................

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VAMPIRESAS, LA FORMACIÓN DEL ARQUETIPO DESDE LA ANTROPOLOGÍA LITERARIA: UNA APROXIMACIÓN AL PERSONAJE.................................................................................................

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TRES PASAJES MÁGICO-TERRORÍFICOS DE LA SILVA CURIOSA DE JULIÁN MEDRANO (1583).................................................

69

A VUELTAS CON EL DECORO. EL INFANTICIDIO EN EL TEATRO ÁUREO ESPAÑOL............................................................................

97

MÁRTIRES Y VERDUGOS: LA VISUALIDAD DEL TORMENTO EN LA ICONOGRAFÍA MERCEDARIA...............................................

125

LOS MONSTRUOS GÓTICOS DE BÉCQUER: POLIFONÍA Y ALTERIDAD.....................................................................................................

151

“PUES QUE NO COMEN NI BEBEN”: LA DESCRIPCIÓN DEL DEMONIO EN LA IMPRENTA POPULAR DE MÉXICO Y ESPAÑA (S. XVIII-XX).......................................................................................

171

“LA CLASE MÁS MISERABLE DEL ESTADO”: EL ASOCIACIONISMO DE LOS CIEGOS Y SU REPRESENTACIÓN LITERARIA.

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ANIMALES INTRUSOS EN EL CUERPO HUMANO: POSESIÓN, MONSTRUOSIDAD Y RELATOS ORALES.........................................

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Pablo Ortiz Sierra

2.

Carme Agustí Aparisi

3.

Eva Lara Alberola

4.

Clara Bonet

5.

Vicent F. Zuriaga Senent

6.

Miriam López Santos

7.

Claudia Carranza

8.

Eva Romero

9.

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José Manuel Pedrosa


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Índice

10. EL MAL Y LO MONSTRUOSO EN LA TRILOGÍA DEL BAZTÁN: SERES MITOLÓGICOS, BRUJAS, CRÍMENES RITUALES Y SECTAS SATÁNICAS........................................................................................

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11. MAPPING PLIEGOS: UN PROYECTO DE HUMANIDADES DIGITALES PARA EL ESTUDIO DE LA LITERATURA DE CORDEL.....

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Emilio Ramón García

Juan Gomis y Pilar Martínez Olmo


INTRODUCCIÓN

Este volumen es el resultado final del Proyecto I+D+I Figuras de lo insólito en la cultura de los márgenes: fascinación y horror en el mundo hispánico (siglos XVII-XIX) (GV/2020/207), desarrollado entre los años 2020 y 2021 y financiado por la Conselleria d’Innovació, Universitats, Ciència i Societat Digital. Entendemos lo insólito como lo “raro, extraño, desacostumbrado”, aquello que llama la atención porque no es habitual, porque se aparta de la norma y no forma parte de la cotidianidad. En cuanto a la cultura de los márgenes, incluimos en ella géneros, discursos y materiales ajenos al canon, despreciados por las élites, así como espacios de recepción periféricos en un sentido sociocultural (grupos subalternos) y geográfico (centro/periferia del imperio). En el caso de esta monografía, hemos respetado el marco cronológico de los siglos XVII-XIX, pero sin descuidar los posibles antecedentes y las prolongaciones o supervivencia de la temática que trabajamos en los tiempos presentes. Esta obra entronca con tres líneas historiográficas que vienen desarrollándose en los últimos años: en primer lugar, está imbricada en los debates teóricos en torno a conceptos como cultura de élite y cultura popular, el proceso de civilización o la emergencia de la esfera pública; en segundo lugar, y en relación con esto, nuestra propuesta bebe de la renovación en el estudio de la cultura popular impresa por parte de historiadores del libro y la lectura, que apuestan por el estudio de las prácticas de producción, circulación y consumo de los impresos para comprender en profundidad su aportación al horizonte cultural de la Europa moderna; finalmente, al poner el foco sobre las figuras de lo insólito, compartimos intereses con aquellas investigaciones que en los últimos años estudian las representaciones de la alteridad (sexual, legal, religiosa, política) para mejorar nuestra


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Introducción

comprensión sobre la configuración de las identidades y de los discursos normativos. Esos códigos normativos desplegados por las narraciones no canónicas y populares se construyeron asiduamente en negativo, a través de contramodelos o figuras transgresoras cuyas ideas y comportamientos, ajenos a las normas establecidas, eran denunciados, ridiculizados y castigados, utilizados pues para apuntalar el discurso hegemónico. De ahí el interés central que este libro confiere a lo insólito como categoría de análisis, con el fin de contribuir al conocimiento de la construcción histórica de las identidades. No asumimos las representaciones de lo desviado o de la alteridad como meros instrumentos en manos del poder establecido (político, social, religioso), pues somos conscientes de que las dinámicas culturales no han funcionado, en ninguna época, como una simple imposición desde arriba, sino que los discursos y significados son negociados por los actores que intervienen en su creación, circulación y consumo. De ahí que el título de esta obra aluda al “horror”, pero también a la “fascinación” que las imágenes de lo insólito despertaron en sus autores y en sus públicos lectores. Los primeros no fueron meros trasmisores de los valores e ideas impuestas desde las instancias superiores; en el caso de los textos impresos, editores y tipógrafos trataron con frecuencia de impulsar argumentos y personajes excéntricos, truculentos y transgresores, como reclamo para la venta de sus surtidos; en cuanto a los lectores, el espacio de apropiación entre el sentido que el autor dio a su obra y el construido por sus públicos deja margen para lecturas desviadas, alternativas, en las que los discursos cobran nuevos significados. De ahí que no adoptemos un modelo unidireccional para interpretar las representaciones culturales de lo insólito, sino que tratemos de atender a las dispares intenciones y apropiaciones de sus autores y públicos. En el marco de todo lo aquí expuesto, se integran las aportaciones recogidas en este libro. Carme Agustí Aparisi se detiene en la figura de la vampiresa y realiza un recorrido desde la Antigüedad hasta la consolidación del personaje en el siglo XIX. Estaríamos ante lo insó-


Introducción

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lito monstruoso que, a la vez que repele, ejerce una gran fascinación. Eva Lara Alberola profundiza en tres pasajes de la Silva curiosa de Julián Medrano (1583) que contienen elementos terroríficos, desde escenarios siniestros hasta oscuros actos de nigromancia y apariciones espectrales. Nos hallamos ante casos espantosos que nacen de lo mágico. Miriam López Santos valida la herencia gótica de Gustavo Adolfo Bécquer y se detiene en los monstruos que pueblan su producción, especialmente en la bruja de las Cartas desde mi celda, que representa la alteridad. Emilio Ramón ahonda en la contemporánea trilogía del Baztán, de Dolores Redondo, en la que el asesinato de carácter ritual se conecta con lo brujeril y se da mucha importancia a los seres mitológicos de la zona, demostrando así la pervivencia de estos elementos insólitos en la cultura y la literatura de nuestros días. José Manuel Pedrosa, trascendiendo todas las épocas, se centra en la literatura popular y, en concreto, en las bestias que, en determinados momentos, pueden poseer o invadir el cuerpo humano. Muchos de los relatos presentados conectan este mal con determinadas prácticas hechiceriles. En su estudio llega hasta nuestros días para mostrar la prolongación de estas creencias y cómo se plasman en los relatos orales. Los márgenes y algunos de los elementos que los componen se exploran también en otros trabajos: Pablo Ortiz analiza de forma cuantitativa y cualitativa la presencia de una serie de términos vinculados con la herejía en la obra de Tertuliano, san Jerónimo, san Agustín y san Isidoro y relaciona el uso de estos lemas con la propia configuración del cristianismo primitivo. Clara Bonet ahonda en la escenificación del infanticidio en tres piezas teatrales clásicas de Guillem de Castro y de Rojas Zorrilla, desarrollando una reflexión sobre las condiciones de representabilidad de un delito tan abyecto como el estudiado. En ese sentido, Vicent Zuriaga también aborda la visualidad de la violencia, en este caso, la del martirio en la orden mercedaria. Esta iconografía se halla en proceso de creación en los siglos XVII y posteriores, y presenta una serie de constantes vinculadas con los memoriales de canonización. En la línea opuesta, Claudia Carranza investiga la figura del demonio en la imprenta popular


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Introducción

entre los siglos XVIII y XX. Este trabajo se centra tanto en la representación iconográfica de los demonios como en el tipo de relatos en los que aparece, haciendo hincapié, de este modo, en el propósito de estos pliegos. El trabajo de Eva Romero aborda el estudio de las representaciones y significados de la discapacidad, en concreto de la ceguera, subrayando la importancia que para la construcción de dichos significados en la literatura de la España moderna tuvo la tendencia asociacionista de los ciegos. Retomando la línea de lo popular, Juan Gomis y Pilar Martínez presentan en su capítulo el portal Mapping Pliegos, un proyecto de humanidades digitales para contribuir al estudio y conocimiento de la literatura de cordel, medio de difusión privilegiado de casos admirables y espantosos.


1. VOCES DE INFIELES: LA HEREJÍA EN LA PATRÍSTICA TEMPRANA Pablo Ortiz Sierra Escuela de doctorado UCV— Valencia

INTRODUCCIÓN De la relación entre paganos y cristianos han dado cuenta numerosísimos autores, puesto que la convivencia del ser humano con sus iguales ha generado fricciones a lo largo de la historia y el cristianismo tampoco quedó exento de este tipo de conflictos. Por un lado, la heterogeneidad social y el consecuente enfrentamiento con el otro caracterizaron los primeros siglos del cristianismo y, por ende, estimularon el desarrollo de los estudios del latín cristiano primitivo en el mundo científico del s. XX (Clark 2008: 17). Por otro, esa incipiente realidad cambió en motivos, actores y contexto, pero, en palabras de King (2008: 66), “diversity would continue to characterize Christianity, even in the face of powerful claims to unity and uniformity”. Una de las consecuencias de esta diversidad fue la aparición de numerosas interpretaciones bíblicas provenientes de distintos lugares y diferentes voces a las que los primeros cristianos debieron hacer frente. La existencia de un dogma, junto con la misión evangelizadora como primera tarea del cristiano (cf. Mc 13, 10), espoleó el surgimiento de una serie de escritos que configuraron el género literario en el que nos centramos en este capítulo: la heresiología, una de las aportaciones más prolijas y genuinas del cristianismo a lo largo de su historia. Entendemos la heresiología como el género literario que describe las doctrinas de los llamados herejes, explica sus orígenes y refuta sus doctrinas. Nacido a mediados del siglo segundo d.C., surge a partir de un conflicto interno entre cristianos, no entre paganos y cristianos


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Pablo Ortiz Sierra

—como señala Inglebert (2001: 107)—, cuando el cristianismo se distancia del medio sociológico judío y sobre todo tras la reflexión teológica en respuesta al gnosticismo. Desde el punto de visto literario, existe cierto consenso en torno a su origen, que podría estar en el terreno de la filosofía griega y sus doxografías o listas de filósofos (Pearson, 2005: 10; Layton, 1989: 135-136; Inglebert, 2001: 211).1 Desde otro punto de vista, el sociocultural, se entiende el nacimiento de la heresiología como un arma identitaria y autoritaria, como un instrumento dinámico de asimilación cultural, historiografía y estabilidad social (Lymann, 2007: 309).2 Por consiguiente, el género heresiológico se convirtió en juez de ortodoxos y heterodoxos, al discernir quiénes seguían preceptos acordes al dogma cristiano y quiénes difundían mensajes incompatibles con el credo de la Iglesia católica. En definitiva, mencionamos este género literario por ser la cuna donde principalmente crece y se desarrolla el léxico objeto de nuestro estudio e igualmente porque, a pesar de que sus composiciones se consideren áridas o de que se minusvaloren desde un punto de vista científico sus argumentos, la realidad es que ayudaron a formular el pensamiento cristiano y a apuntalar las normas sociales desde los primeros siglos hasta la Edad Moderna.3

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Sobre algunas diferencias más específicas entre el género heresiológico y las corrientes filosóficas, véase Smith (2015: 15). Para una lectura completa sobre este género y los debates teológicos que suscitó, son necesarios los trabajos de Le Boulluec (1985) y Bauer (1971). Al primero, Iricinschi y Zellentin (2008: 7) le atribuyen el mérito de cambiar la tendencia de los estudios heresiológicos centrada, hasta el momento, en la cuestión teológica, y trasladarla a la cuestión literaria y discursiva (cf. Le Boulluec, 1985); sobre Bauer, remitimos al lector a la obra de Hartog (2015), donde encontrará una descripción perspicua de dicha discusión y del impacto que suscitaron los postulados de Bauer en la oposición entre ortodoxia y herejía. Aquí presentamos una síntesis de los cuatro puntos principales que fundamentan la polémica: 1) en muchas regiones, la forma primigenia ha sido lo que con posterioridad se ha considerado herejía; 2) en muchos lugares el número de herejes era superior al de ortodoxos; 3) la ortodoxia ha suprimido y acallado las voces heréticas ejerciendo un poder coercitivo impulsado sobre todo por la Iglesia romana; 4) la parte ortodoxa revisó la historia de la iglesia afirmando que sus puntos de vista siempre habían sido la norma aceptada (Hartog, 2015: 2). Los trabajos de Cameron (2003: 473-475), Shelton (2015: 194) o McClure (1979: 196-197) nos resultan de enorme utilidad para conocer las diferentes invectivas


Voces de infieles: la herejía en la patrística temprana

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A este respecto, la patrística temprana se preocupó particularmente por delinear el perfil del hereje y enumerar los ingredientes de la herejía; dicho de otro modo, fijaron qué convertía a mensaje y mensajero en heréticos. Definiendo tales rasgos y etiquetándolos bajo determinadas voces, los padres de Iglesia identificaron infieles cuyas interpretaciones contradecían la doctrina ortodoxa. En este capítulo, intentamos averiguar si la llegada del cristianismo y, en concreto, la creación y el uso de un vocabulario heresiológico caracterizó de algún modo al latín, para ello, analizamos su voz prototípica, hæresis, el derivado hæreticus y su sinónimo latino secta, a través de dos pasos diferenciados:4 1) una descripción de los significados de los lemas mencionados, centrándonos en el tratamiento patrístico del término y sus desplazamientos semánticos, de manera especial en la obra de san Agustín; y 2) un estudio cuantitativo sobre el uso de estos lemas, que manifieste —o no— el protagonismo de uno u otro, en las obras de cuatro de los autores más representativos de la patrística latina, del siglo segundo al siglo octavo: Tertuliano, Jerónimo, Agustín e Isidoro de Sevilla.

LOS USOS DE HÆRESIS EN LATÍN Resulta difícil definir con precisión el significado de una palabra como hæresis, así lo señaló san Agustín ya en el siglo quinto (Escritos antiarrianos y otros herejes: 43) “quid ergo faciat hæreticum, regulari quadam definitione comprehendi, sicut ego existimo,

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que ha sufrido este género y cuál es el provecho de su existencia, tanto para los primeros patrólogos como para los investigadores modernos. Para el conocimiento de los estudios sobre el latín de los cristianos, especialmente del nivel léxico y semántico, son imprescindibles los trabajos de la escuela de Nimega, personificados en las figuras de Schrijnen (1977) y Mohrmann (1961), que, entre otras muchas aportaciones, fijaron una terminología para los nuevos términos cristianos: cristianismos lexicológicos (el caso de hæresis) y cristianismo semasiológico (el caso de secta).


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Pablo Ortiz Sierra

aut omnino non potest, aut difficillime potest”;5 y lo afirma, por su parte, la heresiología moderna en palabras de Le Boulluec (1985: 11): “dans l’histoire du christianisme aux tout premiers siècles, il est peu de notions qui soient à la fois aussi présentes et aussi difficiles à définir que celle d’hérésie”. La voz hæresis es en latín una copia del griego αἵρεσις con idéntico significado, ‘elección’, que su homólogo helénico en los círculos literarios paganos. El uso relativo a la filosofía de la época helenística estaba tan fijado que apenas encontramos en la literatura pagana romana hæresis con un significado distinto a ‘escuela’ o ‘corriente’ filosófica.6 Fuera del latín clásico, y siguiendo el mismo proceso que el cristianismo helenófono, los cristianos latinos añadieron a la palabra hæresis esa connotación particular peyorativa de ‘herejía’, alejada de aquel primer significado griego de ‘elección’, y que ha quedado fijada hasta nuestros días.7 De los padres de la Iglesia latina, Tertuliano es el primero en desarrollar el significado de herejía fuera de las traducciones bíblicas; y también el primero en introducir uno de sus derivados, hæreticus: hæreses dictæ Græca uoce, ex interpretatione electionis qua quis maxime siue ad instituendas siue ad suscipiendas eas utitur. Ideo et sibi damnatum dixit hæreticum quia et in quo damnatur sibi elegit. (Traité de la prescription contra les hérétiques: 95)8

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«¿Qué es lo que convierte a uno en hereje? En mi opinión, o no se puede definir totalmente o se puede con muchísima dificultad». Sobre las fuentes primarias: en el texto se especifica el título de la edición que se ha manejado, no el título original en latín; por otra parte, aportamos a los pasajes citados traducciones propias. Léanse los diferentes usos que presentan diccionarios como el de Glare (20122: 862), o el vastísimo Forcellini (1858-1875: 635). Para los usos cristianos hemos consultado los diccionarios patrísticos de Lampe (1961: 51) y de Blaise (1954: 386). «llamadas en griego herejías por la interpretación de la elección que cada cual utiliza sobre todo para predicarlas o recibirlas. Por ello, se dijo que el hereje se condena a sí mismo, porque también eligió para sí aquello por lo que se le condena».


Voces de infieles: la herejía en la patrística temprana

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Tertuliano, además de subrayar con esa ‘mala elección’ el sentido primero de herejía, la define en oposición a tres conceptos (Gramaglia, 1985: 690; Janssen, 1938: 113-114): polarizándola frente a la ueritas, “hæresis non tam nouitas quam ueritas reuincit. Quodcumque aduersus ueritatem sapit, hoc erit hæresis, etiam uetus consuetudo” (Le viole des vierges: 128);9 contraponiéndola a la unitas, “hæreses uero non minus ab unitate diuellunt quam scismata et dissensiones” (Traité de la prescription contra les hérétiques: 94);10 y por último contraria a la fides: “neque enim eos probabiles intellegi iubet qui in hæresin fidem demutant” (Traité de la prescription contra les hérétiques: 93).11 Características que Ambrosio —“quos igitur habet inimicos, nisi hæreticos? Ipsi enim sunt impugnatores fidei, ueritatis inimici” (Patrologiæ cursus completus. Series Latina. 15: 1381) —12 o Jerónimo —“dissensio in expositionibus” y “dogmata falsitatis” (PL 26: 417)—13 también destacan a la hora de definir la herejía o calificar a los herejes. A su vez, conservamos una versión en latín de incierta autoría del tratado griego de Ireneo de Lyon, escrita alrededor del siglo cuarto. Dada la importancia de la figura y las obras de Ireneo en toda la patrística, esta traducción goza de interés para conocer el tratamiento que el traductor del obispo de Lyon concede a la palabra hæresis y sus derivados. A este respecto, resulta llamativo el poco uso que Ireneo hace del sustantivo hæresis y, al contrario, las repetidas ocasiones que recurre al derivado hæreticus, de nueva creación cristiana, no solo como adjetivo, sino también sustantivado, desde el propio Tertuliano en adelante (Wurst, 2004-10: 290). Esta circunstancia quizá nos

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«no tanto la novedad sino más bien la verdad vence a la herejía. Cualquier cosa que se perciba contraria a la verdad, es herejía, incluso la antigua tradición». «las herejías no fracturan menos la unidad que los cismas o las disensiones». «en efecto, no manda [el apóstol] considerar como fidedignos a los que intercambian la fe por la herejía». «¿a quiénes tiene como enemigos, si no a los herejes? Pues ellos son oponentes de la fe y enemigos de la verdad». En adelante, empleamos la abreviatura PL para el trabajo de Migne (1844-90) seguido del número del volumen, en el que se incluye la obra del autor en cuestión. «discrepancia en las opiniones»; «dogmas falsos».


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Pablo Ortiz Sierra

lleve a pensar en un intento de evitar la abstracción y de señalar y asociar la herejía a los mismos herejes. Sin embargo, la explicación no se justifica de modo tan sencillo, pues la mayoría de las veces que leemos hæreticus en su catálogo lo hacemos acompañado del adjetivo omnis, normalmente en plural; se trata de un recurso que denota precisamente la intención de referirse a la mayor cantidad posible de herejes, huyendo de la concreción en una u otra corriente. Con el fin de despejar la cuestión, Benoit (1993: 57-58) alega que quizá el sustantivo hæresis no estuviera suficientemente asentado en tiempos del obispo lionés y conservase todavía una connotación neutra. Los estudios modernos coinciden en la escasa variación de significado de hæresis desde el siglo segundo, con la figura de Tertuliano, hasta la época de Jerónimo (Pétré, 1937: 318). A pesar de esto, debemos notar, de acuerdo con Müller (1956: 44), que el significado hæresis no siempre estuvo exento de debate o confusión en todos los autores cristianos, especialmente en torno a las diferencias semánticas de los términos hæresis y schisma, que ocuparon los esfuerzos de algunos padres de los primeros siglos del cristianismo (Perrin, 2019: 78). Sabemos que en el siglo cuarto surgieron numerosas herejías y contra ellas se compusieron otras tantas obras que nos permiten hoy día acercarnos a esa noción de hæresis que se cultivaba en el cristianismo de época temprana. Entre estos catálogos heréticos, destacamos al heresiólogo latino más prolijo, Filastrio de Brescia, que recogió 28 herejías dentro del judaísmo y 128 del cristianismo primitivo. La obra de Filastrio centra nuestra atención sobre todo por estar escrita en latín; y en segundo lugar porque, al recoger un mayor número de herejías la noción semántica de hæresis, resulta más amplia.14 Tal fue el deseo del heresiólogo de Brescia al abarcar tantas corrientes

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Sobre esa amplitud de significado, hablan Szram (2017: 316) y Setién (2018: 210), pero para un estudio más amplio y de la obra, no muy explorada, de Filastrio y su impacto en la heresiología, recomendamos la lectura de los artículos citados y de otras dos obras que pueden ilustrar al investigador (Setién, 2017; Setién, 2021).


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