Skip to main content

1_9788416786770

Page 1

tirant

humanidades plural

humanidades

tirant

plural

Lupe Bohorques Marchori

Lupe Bohorques Marchori

Pablo Neruda ha sido considerado el gran poeta amatorio del siglo XX. Sin embargo, no existe en la actualidad ningún estudio en profundidad relacionado con la imagen de la mujer en su poesía amorosa, exceptuando numerosos artículos y diversos escritos sobre su obra de juventud Veinte poemas de amor y una canción desesperada. El objeto de esta investigación es conocer el universo femenino creado por Neruda y plantear una lectura global de su poesía amorosa, demostrando que su imaginario femenino tiene sus raíces en la experiencia real con las mujeres que amó. Para ello, esta investigación se centra en el estudio de la poesía amorosa de Neruda en el periodo comprendido entre 1923 y 1959 y determina las principales destinatarias de su poemas de amor , además de revelarnos cómo el poeta logra construir un universo propio donde gravita su particular imagen de la mujer , la poesía y el amor.

La imagen de la mujer en la poesía amorosa de Pablo Neruda

prosopopeya

La imagen de la mujer en la poesía amorosa de Pablo Neruda tirant

humanidades plural


COLECCIÓN PROSOPOPEYA Dirección: Manuel Asensi Pérez Consejo editorial: Darío Villanueva, José Domínguez Caparrós, José María Pozuelo Yvancos, J. Hillis Miller, Juan Bruce-Novoa, Manuel Jiménez Redondo, Sergio Sevilla, Carl Good Consejo de redacción: Meri Torras, Tom Cohen, Andrejz Warminski, Benita

Parry, J. L. Falcó, M. Ángeles Hermosilla, Greg Stallings

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LA IMAGEN DE LA MUJER EN LA POESÍA AMOROSA DE PABLO NERUDA

LUPE BOHORQUES MARCHORI

tirant humanidades Valencia, 2017


Copyright ® 2017 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de la autora y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Lupe Bohorques Marchori

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia Telfs.: 96/361 00 48 - 50 Fax: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-16786-77-0 MAQUETA: Tink Factoría de Color

Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-deempresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


AGRADECIMIENTOS A Sergio Calvo, Luis Guerra, (Director de la investigación), Luis Veres, Elena Gómez, Salvador Vives, Maria José Gálvez, Marcia Castillo, María Nelsi, Amparo Arnedo, Emilio Martínez, Fundación Neruda en Santiago de Chile, Gonzalo Iturra, (sobrino nieto de Albertina Azócar), Hernán Loyola, Adriana Valenzuela, Jose Vicente San Felix, Susana Alberola, Juan Luis Espinosa, Günter Castanedo, Carmen Alborch, Victoria Camps y a todas las personas que de una u otra manera han hecho posible este trabajo de investigación.


Al recuerdo imborrable de mi madre, porque “nunca ha muerto una flor: sigue naciendo”. A la memoria imborrable de mi padre, quien me enseñó a amar la poesía.


Índice PRÓLOGO..................................................................................................... 13 1.

CONTEXTO HISTÓRICO, ESTÉTICO Y BIOGRÁFICO................ 15

1.1. Contexto sociocultural de Chile (1920-1930): sociedad, modernidad, cultura y feminismo......................................................................... 15 1.1.1. Modernidad, vanguardia y literatura en la década 1920-1930. 21 1.1.2. Feminismo, mujer y situación social en Chile: 1900-1950....... 40 1.1.3. Mundus Mulier: la representación histórica de la imagen de la mujer y prototipos iconográficos en torno a la imagen de la mujer en el pensamiento occidental..................................... 49 2. AUTOBIOGRAFÍA Y BIOGRAFÍA SOBRE LA PRODUCCIÓN AMOROSA DE NERUDA: DE CREPUSCULARIO A MEMORIAL DE ISLA NEGRA............................................................................................ 61 3. ANÁLISIS DE LA POESÍA AMOROSA DE NERUDA Y EVOLUCIÓN EN LA REPRESENTACIÓN DE LA IMAGEN DE LA MUJER.................................................................................................... 117 3.1. Veinte poemas de amor y una canción desesperada............................. 117 3.2. Pablo Neruda y la mujer: experiencia amorosa-poesía amorosa.......... 140 3.2.1. Albertina Azócar: amor inalcanzable........................................ 140 3.2.2. Josie Bliss: ¿erotismo salvaje?...................................................... 151 3.2.3. María Antonia Haagenar: la esposa que no amó...................... 172 3.2.4. Delia del Carril: la mujer que vivía volando............................. 188 3.2.5. Matilde Urrutia: compañera en la tierra.................................. 223 3.2.6. Alicia Urrutia: compañera en el cielo....................................... 242 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.............................................................. 249


PRÓLOGO Decir que Pablo Neruda es el gran poeta en lengua castellana del siglo veinte resulta una obviedad apabullante. Es el único poeta que ha conseguido un libro con éxito de ventas. Y así, los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, desde su edición príncipe de 1924 ha alcanzado una cifra que no se puede calcular con precisión, pero que supera los cinco o seis millones de ejemplares vendidos. Es absurdo quedarse con un dato así para justificar la grandeza de la palabra del poeta chileno. Su verdadero valor reside en su obra. Y así Residencia en la tierra, supone uno de los hitos en la literatura española, por el aporte original de un nuevo lenguaje y unas nuevas formas hasta ese momento inexploradas. Los continuos saltos de Neruda buscando nuevas vías de expresión le llevaron a la escritura del Canto general, a los libros de Odas elementales y posteriormente a sus memorias poéticas: Memorial de Isla Negra. Por estas mismas circunstancias es uno de los poetas más estudiados y los críticos y filólogos han analizado su poesía desde infinidad de ángulos. Su poesía política, su poesía telúrica, su poesía autobiográfica, su americanidad y cómo no su poesía amorosa. Guadalupe Bohorques en este trabajo se centra en la poesía amorosa. En la imagen de la mujer en el verso nerudiano. Un impresionante estudio tan profundo como amena resulta su lectura. Por estas páginas desfilan las mujeres que amó en su adolescencia y juventud, en su etapa de estudiante; no podía faltar, Josie Bliss, la amante birmana que tanta influencia tuvo en su vida en cuanto representaba una cultura muy diferente de la chilena de principios del siglo XX, unida a una moral católica y pacata. Imposible el análisis de la primera mujer oficial del poeta, la javanesa holandesa María Antonia Hagenaar; matrimonio en que se origina una frustración que devendrá en una esterilidad poética.


14

Günther Castanedo

La argentina Delia del Carril, una apasionante mujer, de tanto valor que puede correr independientemente su vida de la de Neruda. Tiene una potencia que se ha escrito más de un libro sobre su vida y su personalidad. En la escueta lista de nombres que he presentado, que no son todos los que fueron se encuentra también Matilde Urrutia, que fue su tercera mujer y la viuda oficial y su sobrina Alicia, su último amor. Una biografía de un amante de las mujeres y un amante, fundamentalmente, del proceso amoroso; del físico y sensual y del amor profundo y del alma. Esto tiene que resultar forzosamente interesante, pero el acierto de Guadalupe Bohorques estriba en que no se trata de un mero cotilleo y de un hurgar entre sus anécdotas, sino que estudia y analiza con precisión la imagen de tantas mujeres en la obra poética. En el estudio que tenemos en nuestras manos, se analiza la posición femenina en Chile y en el siglo XX, las conquistas sociales que nos llevan a un siglo XXI con un papel preponderante de las mujeres y un cambio social que afecta a todas las estructuras caducas, desde los centros de poder a las familias. Un estudio excelente sobre la mujer particularizado en un poeta excepcional. Además Neruda, una persona como tantas, sí ha tenido la circunstancia increíble de ser en su poesía una persona veraz y no haberse mentido nunca. Por tanto, tomando esta premisa como base, encontramos que la interpretación de la mujer en la poesía de Pablo es mucho más acertada que la especulación de la mujer en su vida. Neruda en una ocasión dijo que no le preguntaran qué era su poesía, pero que si le preguntaban a la poesía, ella sí diría quién era él. Gran verdad que Bohorques entiende y nos hace entender a través de este excepcional estudio. He disfrutado leyéndolo y hoy entiendo mejor al poeta y al hombre. Günther Castanedo


1. Contexto histórico, estético y biográfico 1.1. Contexto sociocultural de Chile (1920-1930): sociedad, modernidad, cultura y feminismo Trazar el perfil de uno o varios movimientos literarios exige conocer los factores que actúan y sirven para definir una época desde una perspectiva histórica, social y cultural. Es el conjunto de circunstancias lo que actúa como telón de fondo desde donde podemos comprender, y situar el surgimiento de autores, obras, corrientes o escuelas1. Por esta razón, resulta fundamental exponer y analizar el panorama político, social y cultural de Chile en la década de 1920-30, antes de adentrarnos en el análisis específico de la imagen de la mujer en la poesía amorosa de Neruda, con el fin de contextualizar su experiencia vital y su obra poética amorosa. Al comenzar el siglo XX, la clase dominante de Chile vivía en una situación de opulencia, debida a la explotación de las clases trabajadoras, manteniendo el país en un estado general de subdesarrollo. Durante el siglo anterior, la tierra del fértil valle central se concentraba en manos de un pequeño grupo de poderosos latifundistas. Sus vastas posesiones proporcionaban productos agrícolas, en parte destinados a Santiago o Valparaíso, pero en su mayoría exportados a Lima y otros mercados urbanos de Perú. Así, el comercio marítimo por la costa occidental de Sudamérica conectaba a Chile con los centros del Imperio español2.

1

2

ARCADIO LÓPEZ CASANOVA, La poesía Romántica, Anaya, Madrid, 1991, pág. 6. THOMAS SKIDMORE & METER SMITH, Historia Contemporánea de América Latina. América Latina en el siglo XX, Crítica, Barcelona, 1996, pág. 128.


16

Lupe Bohorques Marchori

El territorio conocido como Chile fue uno de los dominios más distantes del Imperio español en América y, a finales del siglo XX, fue convirtiéndose en un centro secundario muy valioso por su producción agrícola y minera3. En 1870 Chile ya controlaba alrededor de un cuarto del mercado mundial de cobre. Para Chile, como para muchos otros países de América Latina, el siglo XIX había marcado un periodo de transformaciones económicas y sociales de largo alcance. Inglaterra había consolidado su predominio económico mediante una coalición de hecho con la clase dominante, constituida por la oligarquía agraria tradicional y la burguesía vinculada a la explotación minera, al comercio de exportación y a los negocios bancarios. La clase dirigente dominaba en los tres poderes del Estado contando con el apoyo de las fuerzas armadas. Sin embargo, a finales del siglo anterior, el régimen presidencial había dado paso al régimen parlamentario. La I Guerra Mundial produjo el debilitamiento del imperialismo inglés y el auge del imperialismo norteamericano, alterando el centro del poder capitalista mundial, lo que se hizo sentir de inmediato en América Latina, particularmente en Chile. Tras la guerra europea (1914-1918) se afianza el liderazgo norteamericano en todo el continente. Hasta 1930 estos países atravesaron, en líneas generales, una época de prosperidad económica y de estabilidad política. En el Cono Sur se mantuvo el régimen democrático, pero en otros países se establecieron dictaduras “desarrollistas”. Las inversiones de Estados Unidos se hicieron masivas en los años veinte, hasta el punto de que un buen número de países basaron su economía en la importación y exportación de materias primas a ese país que, poco a poco, logró controlar los precios y favoreció “gobiernos fuertes” que garantizaban el mantenimiento de tratados comerciales y controlaban al incipiente

3

Ibíd., pág. 127.


La imagen de la mujer en la poesía amorosa de Pablo Neruda

17

proletariado4. En 1928 Argentina era el sexto país del mundo en renta per cápita. La quiebra del mercado de valores de la bolsa de Nueva York —el crack del 29— ocasionó en la mayor parte de Hispanoamérica una crisis económica de grandes proporciones. Al reducirse el consumo, los países que en su mayoría subsistían de la exportación de materias primas vieron drásticamente reducidos sus ingresos. La economía chilena experimentó profundos trastornos en el comercio internacional, debido a las hostilidades de la guerra mundial, que produjeron desempleo y la reducción de ingresos fiscales. Sin embargo, los inversores chilenos retuvieron cierto dominio en la zona, obteniendo la ganancia de la mitad de la exportación de nitratos, utilizados como fertilizantes y explosivos, que se había convertido en los años veinte en la primera exportación del país. Las exportaciones aumentaron durante la I Guerra Mundial para llegar a una reducción en la primera década de 1930. La industria nacional creció considerablemente y, a partir de 1920, se abandonó la política del libre cambio. Nuevos grupos sociales comenzaron a intervenir, además de los gobernantes en la sociedad latinoamericana, como consecuencia de las transformaciones que experimentó la economía. Entre estos nuevos grupos sociales en auge, destacaron los industriales, comerciantes, profesionales universitarios, funcionarios del estado y artesanos. El movimiento obrero comenzó a adquirir una personalidad propia, conquistando un lugar destacado en la política nacional, debido en parte al hecho de que la mano de obra del país había nacido allí. El crecimiento de pueblos y ciudades propició un grado de urbanización más elevado que en la mayor parte de América Latina. La ciudad de Santiago retuvo su posición como la ciudad más

4

JORGE BARRÍA, América Latina, Historia de medio siglo. 1. América del Sur, Instituto de investigaciones sociales de la UNAM, Prensa Latinoamericana S. A, Chile, 1973, págs. 73-76.


18

Lupe Bohorques Marchori

importante del país y los puertos bulliciosos como Valparaíso se convirtieron en centros neurálgicos de actividad comercial5. En la década de los años veinte, dos coaliciones inseguras dominaban la política chilena: la Unión Liberal y la Alianza LiberalConservadora. A esta última se oponía la candidatura del liberal Arturo Alessandri, defensor de dirigentes obreros del norte salitrero, quien supo presentarse como el candidato de la renovación y de las clases populares, para denunciar a la “chusma dorada” que gobernaba Chile, e invitar a sus seguidores a atacar sus residencias6. En 1920 las elecciones parlamentarias dieron el triunfo a Alessandri. Fue una victoria ajustada, pero de consecuencias decisivas. La victoria de Alessandri significaba la derrota de la oligarquía y el ascenso de las clases medias. El movimiento obrero formado por trabajadores, salitreros, del carbón, del cobre, de los ferrocarriles y de la industria manufacturera fue en aumento, mientras un sector, de extracción sindicalista, organizaba el partido comunista. La clase obrera en su conjunto otorgaba su adhesión al nuevo Presidente. Alessandri no logró, sin embargo, llevar a cabo las reformas fundamentales ansiadas por las clases medias y obreras, frustrando las esperanzas de sus votantes. Esto se debió, en parte, a la oposición oligárquica del senado y a la resistencia de un parlamento dividido políticamente. El conflicto entre los poderes transformó la elección de renovación parlamentaria de 1924 (año de la publicación de Veinte poemas de amor y una canción desesperada) en un plebiscito, que Alessandri ganó con holgura. Ese mismo año se aprobó, tras muchas presiones en el Congreso Nacional, un código de trabajo como medio para regular las condiciones de la clase trabajadora, pero frente al marasmo legislativo que se estaba

5

6

THOMAS SKIDMORE & METER SMITH, op. cit., pág. 130. TULIO HALPERIN DONGHI, Historia contemporánea de América latina, Alianza Editorial, Madrid, 2005, págs. 335-336.


La imagen de la mujer en la poesía amorosa de Pablo Neruda

19

produciendo, el 8 de septiembre, Alessandri tuvo que abandonar el país y dejar el poder a una junta militar7. La junta militar tomó el control parcial del gobierno a comienzos de septiembre de 1924 y, tres días después, emitió un manifiesto con una lista de demandas legislativas, que el gobierno aprobó una por una. Entre ellas se incluía un paquete de medidas laborales, en el que destacaba un detallado código laboral que sometía a los sindicatos a una estrecha supervisión gubernamental8. La junta militar declaró el estado de sitio y restauró el poder de los sectores reaccionarios desplazados por las elecciones presidenciales de 1920. Alessandri, mientras tanto, perdió terreno en su lucha con el ejército y se retiró a Italia. Un año más tarde, en enero de 1925, tras un segundo golpe militar que eliminó del poder a la junta militar gobernante, regresó a la presidencia e impulsó la reforma constitucional, que nacería el 18 de septiembre de 1925. La constitución de 1925 separaba la Iglesia del Estado, establecía el régimen presidencialista e incluía principios que fueron juzgados por algunos sectores como socialistas (función social de la propiedad, protección al trabajador y salud popular). La vuelta de Alessandri, en la llamada “Revolución de enero”, significó su afirmación como árbitro entre los poderes del estado y el ejército, que presionaba para imprimir un ritmo acelerado al proceso de renovación, encarnado en la figura del coronel Ibáñez, candidato a la sucesión presidencial y ministro de guerra de Alessandri. Alessandri, cansado de las presiones políticas internas, de sus continuos enfrentamientos con el movimiento obrero derivados de la recesión económica y del desempleo, y de soportar la tutela de su Ministro de Guerra, renunció a la presidencia y, en su lugar, fue elegido como único candidato Emiliano Figueroa Larráin, político muy moderado, quien mantuvo al coronel Ibáñez como Ministro de Guerra. Finalmente, en 1927, tras la renuncia de Figueroa,

7

8

Ibíd., pág. 336. THOMAS SKIDMORE & METER SMITH, op. cit., pág. 138.


20

Lupe Bohorques Marchori

el coronel Ibáñez fue elegido Presidente y hombre fuerte de “la inestabilidad política”, en una elección en la que figuraba como único candidato, abriéndose camino a la modernización de las instituciones del Estado, a la “consagración violenta en el poder de la clase media y la disciplina por el terror de la clase obrera9”. De este modo, el ejército se situaba como árbitro entre las minorías gobernantes tradicionales, que se proclamaban innovadoras y populares, y las aspiraciones modernizadoras. Durante 1930, Chile careció de un gobierno estable y el coronel Marmaduke Grove se convirtió en la figura más conocida. Fue un gobierno ineficaz, pero se caracterizó porque propició el surgimiento de una nueva institución: el Partido Socialista10. Un año después se celebraron elecciones presidenciales y de nuevo el ganador fue una figura política conocida: Arturo Alessandri, más interesado en este momento en el orden, que en el cambio. Alessandri actuó con dureza contra la oposición, en especial la de izquierdas, y en política económica su gobierno obtuvo un éxito considerable y estable11.

9

JORGE BARRÍA, op. cit., pág. 75. TULIO HALPERIN DONGHI, op. cit., pág. 337. 11 THOMAS SKIDMORE & METER SMITH, op. cit., pág. 139. 10


La imagen de la mujer en la poesía amorosa de Pablo Neruda

21

1.1.1. Modernidad, vanguardia y literatura en la década 19201930 Tras la independencia de los países hispanoamericanos, las jóvenes naciones de América intentaron definirse cada vez más, abordando los temas más inmediatos y reclamando las reformas básicas y radicales que venían reivindicando desde hacía siglos. La necesidad de inspirarse indefectiblemente en modelos literarios extranjeros se hizo menos precisa. Los problemas del indio, las consecuencias de la colonización, el odio nacional al imperialismo extranjero y el caudillismo fueron los temas más tratados. La literatura hispanoamericana surgía como una respuesta creativa a la complejidad cultural de la independencia. Al mismo tiempo, en aquellos años, surgía la vanguardia hispánica de los años veinte, a partir de la cual se reactiva una puesta al día de los “ismos” europeos y una liquidación del Modernismo, junto con el intento de explorar los valores específicos del lenguaje y del poema. Los años centrales del decenio de 1920 habían supuesto para la economía mundial una crisis dramática que no se conocía desde la Revolución Industrial. La humanidad se replanteaba nuevas formas de organización y convivencia, de forma simultánea y con distinto énfasis, en los ámbitos artístico-literario, sociocultural y político. América Latina buscaba, por una parte, obtener una identidad propia, sin que sirvieran modelos pre-establecidos, y, por otra, los nuevos artistas participaban con entusiasmo de la cultura importada de Europa, especialmente de Francia. París era, sin duda, la cuna de las vanguardias europeas. Marinetti publicaba en 1909 en el periódico francés Le Figaro el “Manifiesto futurista”, cuyas repercusiones en América Latina fueron casi inmediatas. Vicente Huidobro advertía, un año después, de la necesidad de transformar la estética tradicional, que soportaba el influjo del simbolismo decadentista de Rubén Darío. Borges, en su primera época,


22

Lupe Bohorques Marchori

hacía referencia, a través de la metáfora ultraísta, a la voluntad de “ver con ojos nuevos12”. La historia del arte ha designado con el nombre de vanguardia a los diferentes movimientos artísticos que surgieron aproximadamente entre los dos grandes conflictos mundiales, cubriendo de manera simultánea el ámbito social, político y artístico. Sin embargo, el fenómeno de las vanguardias latinoamericanas, en su afán de autonomía, libertad y democratización, hay que “dejar de considerarlo como un epifenómeno de las vanguardias europeas para tratar de comprenderlo como respuesta a condiciones históricas concretas13”. La vanguardia latinoamericana desarrolla su acción y propuesta en dos momentos igualmente importantes, uno que va desde 1915 a 1929 y otro que abarca desde 1930 a 1940. Estos dos momentos en que se desarrolla el proceso de la vanguardia se enmarcan históricamente por los hitos que corresponden a la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la crisis económica mundial conocida como el “crack del ‘29” (1929-1930) y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Es importante destacar que en América Latina las vanguardias políticas y artísticas nacen juntas o bastante próximas en el tiempo. Los precedentes inmediatos son el “porfiriato” mexicano (1876-1910), el régimen de Estrada Cabrera (1899-1920) y el final de la dictadura venezolana de Juan Vicente Gómez en 1935. En Brasil, la oligarquía renace luego de la derrota del proyecto democrático de Floriano Peixoto (1894) y se prolonga hasta los

12

JORGE SCHWARTZ, Las vanguardias Latinoamericanas, Textos programáticos y críticos, Cátedra, Madrid, 1991. Cita de “Al margen de la lírica moderna”. Nelson Osorio T. rastrea esta metáfora de lo nuevo en el Manifiesto euforista de Batista y Palés Matos, en la revista de avance de Cuba y en el Manifiesto válvula de Caracas. Cfr. el “Prólogo” a Manifiestos, proclamas y polémicas de la vanguardia literaria hispanoamericana, Caracas, Ayacucho, 1988, pág. 33. 13 A. J ALBERTO DE LA FUENTE, “Vanguardias literarias ¿Una estética que nos sigue interpelando?”, Lit. Lingüística, Universidad Católica Silva Henríquez, núm. 16, Santiago de Chile, 2005, págs. 31-50.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
1_9788416786770 by Editorial Tirant Lo Blanch - Issuu